De nuevo por aquí! :D
Tengo que deciros que todos vuestros reviews me hacen muy feliz! Aunque parece ahora que hagáis concursos XD Lady Kid, Laurii19 en menos de 20 minutos tenía vuestros reviews en mi correo electrónico avisándome XD chicas sois unos ángeles! :3
Lady Kid: Sin perder la costumbre tu querida bíblia es encantadora *^* Tranquila por lo de la musa... en cuanto llegue disfrutaré de mis queridos personajitos de DC *^* Quizás sea más oficial, sí jejejeje pero tu tienes suerte de saber lo que hay por fin de año... aunque te tengo reservada otra sorpresa para el capítulo siguiente que intentaré publicar el día siguiente XD */* tanto como maravillosa obra de arte... */* llega un momento en que me he perdido en medio de tus halagos *^* tus celos con Shin-Kai es un poco rara XD pero está claro que en algún momento llegará cuando la amistad Shin-Hei ya verás como todo llegará a más. n.n quizás sean reviews raros, pero sabes que espero los de mi sou-chan con muchas ansias *^* jajajajaja ATENTOS QUE AQUÍ SE PIDEN NÚMEROS DE REVIEWS! espero que disfrutes de este capítulo... aunque ya sepas la reacción de Yui y demás XD
Laurii19: gracias *w* jajaja en un principio iba a subir el siguiente capítulo el fin de semana, pero me salió un imprevisto y hasta hoy no puedo hacerlo. JAJAJAJAJAJA aquí solo hay interesados! XDDDD tu y otras personas decís lo mismo ¬¬ no me matáis porque queréis que suba más! XDDDD que bonito *^* si lo sé soy rara pero me agrada que aunque sea por eso sigáis aguantando mis delirios en las historias. Espero que disfrutes de lo que viene! XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD D
Anonimo: jajajajaja la originalidad me viene cuando más ocupada estoy XD cuando no tengo nada de tiempo por escribir mi cabeza me da ideas locas... o me hace soñar con cosas extrañas XD me gustaría poderla dar a otra gente, pero es un poco tímida y no se deja ver mucho XD Además de que lo que más me gusta es poder escuchar música y es entonces cuando mi musa viene con más ánimos... bailando... disfrutando... y haciéndome escribir cada capítulo dos veces XD espero que disfrutes de este capítulo igual que los demás! :3
Sainara: lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento tenía la intención de ponerla el mismo fin de semana... pero me surgieron imprevistos y no pude terminarlo a tiempo TT:TT En cuanto empieces a leer verás el porque lo paré aquí y no más allá XD porque os hubiera fastidiado más si hubierais llegado hasta donde tenía planeado al principio parar XD espero que te haga llorar tanto como reír, porque sino vamos mal XD muchisimas gracias *^* y deseo que te guste este capítulo igual que el anterior o más :D
CoolGirl97: jajaja tu y todos estáis impacientes por el especial por lo que veo XD y me alegro muchísimo de que lo esperéis porque eso significa que realmente estáis disfrutando del fanfic *^* muchísimas gracias por tu review y espero que te guste también el siguiente *^*
Bueno... tengo un planing extraño este fin de semana, pero espero poder publicar otro capítulo para poder agilizar los días n.n mientras tanto os dejo con este capítulo, y... tal y como le he dicho a Sainara, si os hubiera dejado colgados donde el principio tenía planeado seguro os hubierais quejado más jajajjaa pero ahora al menos tenéis la continuación de lo que viene ! XDDDDD bueno, espero de verdad que os guste también este capítulo que le dedico muy amablemente a Lady Kid XD porque esa chica se está volviendo más loca gracias a mi y a mis personajes XD
Sin nada más! :3 QUE LO DISFRUTEN! :3
Besos.
En un beso, sabrás todo lo que he callado.
Pablo Neruda (Poeta chileno).
- Dime la respuesta –respondió ella encarándolo firme.
- Te quiero y te seguiré queriendo siempre, Ran –susurró él– pero a qué…
Ella le puso un dedo en la boca para que no dijera nada más. Shinichi la miró. Estaba sonriendo… como una tonta, sonreía. De alguna manera él terminó sonriendo igual que ella. Sin darse cuenta, había sonreído durante un rato y ella le observaba con atención. No forzaba la sonrisa, no era triste. Se habían echado de menos. Ahora que estaban uno al lado del otro, podían sentir que ese tiempo pasado quizás ya no sería presente en sus vidas. Ran seguía preocupada por lo que había dicho él. Solo pensaba en cómo podría intentar hacérselo olvidar. Miraba sus ojos, como siempre tan hipnotizadores. Sin darse cuenta, Ran fue acercándose a él, con lentitud. No se habían dado cuenta de lo cerca que estaban mientras el viento seguía entrando por la ventana. Estaban a escasos centímetros el uno del otro…
-Ai… –se quejó Shinichi de golpe.
Ran se apartó y lo miró sorprendida. Shinichi se estaba rozando el brazo derecho. Entre sus dedos una as de picas. Suspiró y observó a la ventana.
- Kaito un día de estos voy a hacerte picadillo… –se quejó incorporándose.
- Lo siento… –se escuchó la voz del mago al jardín– no puedes tener emociones fuertes –se rió– lo ha dicho el doctor…
- ¡Cierra el pico y lárgate! –gritó él más rojo que un tomate– será… –suspiró volviéndose a tumbar.
Miró a Ran. Ella estaba más roja aún si cabía. Tenía las manos encima de las rodillas y parecía arrepentida por lo que había estado a punto de hacer.
- Per… perdónalo –susurró Shinichi.
Ella negó con la cabeza.
- No he conseguido nunca que se comporte como adulto –se rió el detective observando con atención la carta que le había lanzado desde la ventana.
- Qui… quizás debería de ir… –Ran se levantó para irse, pero Shinichi le agarró la mano antes de que se fuera.
- No me has dicho nada tu –se quejó el detective girando la mirada hacia la ventana.
- ¿De… decirte de qué? –preguntó Ran en medio de un tartamudeo sin mirarlo.
El no dijo nada. Sabía que ella le había entendido a la perfección. Le soltó el brazo y ella se quedó parada de espaldas a él. Ran se quedó mirando la puerta. Aún se notaba las mejillas calientes por lo que había estado a punto de hacer y ahora él le preguntaba por eso.
- Yo no… –se giró para intentar excusarse.
Grave error. Shinichi se había levantado en sigilo y en cuanto ella se había girado, la rodeó con los brazos para besarla. Se quedó petrificada con los labios unidos a los suyos. Notaba como su rubor iba en aumento si es que eso se podía. Cerró los ojos con lentitud intentando corresponder a ese beso. Sin darse cuenta sus brazos rodearon al chico, dejándose llevar por el momento que tanto había esperado. Se separaron unos segundos. Ran abrió los ojos y observó al detective. Estaba sonriendo.
- Lo siento… he esperado seis años para esto… –susurró él soltándola y sentándose en la cama.
Ella se quedó mirándolo, sorprendida. Aún no sabía muy bien lo que acababa de ocurrir. Solo se había dejado llevar. Cuando se dio cuenta, se llevó una mano a los labios.
- ¿Tan mal lo he hecho? –preguntó Shinichi sacando la lengua.
Ella seguía sin mediar palabra. Ni siquiera lo escuchaba. Sus oídos se habían cerrado a cualquier cosa exterior. En sus labios se dibujaron una sonrisa enorme, tapada por su mano. Shinichi se quedó mirando la reacción de la chica. Apartó la mirada mientras sonreía. Había conseguido de nuevo revivir los sentimientos en esa chica. Se tumbó a la cama. La herida le estaba matando de nuevo. Cerró los ojos con fuerza para intentar aguantar el dolor. Notó que Ran se sentaba a su lado en la cama y abrió los ojos.
- ¿Tanto? –preguntó finalmente Ran.
- Ah… ¿así que sí que me has oído? –preguntó él– por supuesto que tanto… y podría decir que mucho más…
- ¿Desde cuándo? –preguntó ella sonriendo traviesa.
- Desde antes de nacer –sonrió él.
- Eso es imposible –se rió ella.
- No… no lo es –sonrió él tranquilo.
Ella se quedó mirándolo. Se acercó poco a poco a él. Quería besarlo de nuevo. Pero antes de hacerlo tenía que decirlo. Se apartó de nuevo, ante la atenta mirada azul del chico.
- Te quiero, Shinichi… –susurró Ran mirando a sus ojos– yo también he estado esperando…
- Me alegra oír eso –sonrió él– yo también te quiero…
Ran se apartó un mechón de la cara. Hacía mucho tiempo que esperaba poder decir esas palabras. Hacía mucho tiempo que deseaba que él también las dijera.
- Antes me has cogido desprevenida –susurró ella acercándose para volverlo a besar.
- ¿En serio? –preguntó él como si de un juego se tratara.
- Eso no vale… –se quejó Ran a escasos centímetros de él.
- Quizás… –susurró él dejando que ella fuera quien se acercara a besarlo.
- No… no vale –respondió ella rozándole los labios.
Él estiró la mano para acariciarle el pelo, mientras de nuevo se besaban. Notaban el calor tiñendo sus mejillas de rojo, una vez más. La tranquilidad entre los dos podía apreciarse a la perfección. Ran sentía que él estaba olvidando lo de hacía algunos minutos. Shinichi sentía que ella había dejado de preocuparse. Confiaban en el corazón del otro, que les había hecho una esperanza amarga y eterna y les había llevado hasta ese momento. No hacían falta ni siquiera las lágrimas que ella había derramado tantas veces sola. No hacían falta ni palabras ni miradas… había sido tanto tiempo que ya sabían que los dos jamás se separarían.
- Oye, papá… –dijo Yui entrando sin llamar a la puerta.
Con rapidez Ran se levantó asustada y Shinichi se quedó mirando a la niña.
- Ay… madre… –susurró ella con los ojos bien abiertos.
- Ah… Yu… Yu… Yui… –sonrió Shinichi incorporándose– ¿Qué… qué… ocurre?
- No sé si ya no importa… –sonrió ella traviesamente.
- Ni se te ocurra –la amenazó Shinichi con la mirada.
- Por supuesto que sí… –sonrió ella.
- No lo hagas… –se quejó Shinichi.
- No puedes cojerme –añadió ella cerrando la puerta.
- ¡Yui vuelve aquí! –gritó Shinichi saltando de la cama corriendo.
Parecía que la herida ya no le dolía con lo que estaba corriendo. Aunque solo lo parecía. La siguió por el pasillo hasta llegar a la cocina de la casa. La sala estaba vacía. Ella siguió hasta el ventanal y salió al jardín.
- Vuelve aquí, Yui –se quejó Shinichi persiguiéndola más rojo que un tomate.
- Ni hablar –se rió ella escondiéndose detrás de Kaito que estaba al lado de un árbol del jardín.
- ¿Qué haces? –se preocupó el mago viéndolo agarrándose la herida con la mano.
- Yui… –se quejó el padre amenazándola.
- Ni hablar –respondió ella sacando la lengua.
- ¿Qué ocurre? –preguntó Ran.
- Será mejor que te alejes… –sonrió Shinichi girándose de espaldas a la niña y señalándola.
- Ah… ¡ni hablar! –se quejó Kaito alejándose corriendo mientras Shinichi se tapaba los oídos.
- ¡PAPÁ ESTABA BESANDO A RAN-ONEECHAN! –gritó la niña al medio del jardín ante la atenta mirada de todos, excepto Kaito y Shinichi, que se estaban tapando los oídos.
- Tienes que quitarte esa manía, Yui… –se quejó su padre girándose de nuevo para mirarla.
- ¿¡CÓMO!? –gritaron Eisuke y Shiho acercándose de golpe.
- ¿Qué? –preguntó Shinichi asustándose de que ese par se acercaran con miradas asesinas.
- Un día de estos voy a hacerte picadillo te lo digo de verdad –se quejó Eisuke.
- No pienso dejar que lo hagas –se quejó Shiho poniéndose al medio.
- ¡Dejádme en paz! –se quejó el agente del FBI mientras Kaito se había quedado sin habla al lado de Yui– ¡Y tú deja de pensar cosas pervertidas! –se quejó mirando al ladrón.
El mago se llevó un dedo a la mejilla, rascando, y miró hacia otro lado intentando disimular las múltiples cosas que acababan de pasarle por la cabeza.
- Kai-ojiichan es un pervertido –sonrió Yui cruzándose de brazos.
- Cierra el pico mocosa –se quejó el ladrón medio riendo.
- No te rías… –suspiró Shinichi– que lo de antes no ha tenido ni pizca de gracia.
- No he podido evitarlo… –sonrió el mago mirando a Yui.
- No intentes separarlos –se quejó la niña chafando el pie del mago.
Shinichi suspiró y se miró al resto de los presentes, mientras Ran ya estaba más roja que él. Heiji estaba sentado al lado de una grande piedra. Se había quedado con los brazos detrás de la cabeza observándolos atónito. Mientras Kazuha se reía sentada encima de la piedra. Akako, Aoko, Keiko y Saguru, estaban sentados en la casa observando con tranquilidad el jardín, pero claramente se habían sorprendido de la reacción de la niña y más aún de sus palabras. Shinichi agradeció que intentaran hacer como si no les importara, aunque parecían felices por ellos. A su lado Sonoko estaba rabiosa asustando a su hijo que rápidamente Makoto agarró para intentar calmar. Sakura se había quedado de piedra mirando aún a la niña. Parecía asustada por como anunciaba esa pequeña las cosas.
- Oye… Yui… –susurró Shinichi– quizás deberías de… –señaló disimuladamente a la anciana.
- Ah, disculpa, Sakura-obaachan –sonrió la niña acercándose– es que tenía un trato hace tiempo con mi madre –se rió– le prometí que haría esto… –se avergonzó.
- ¿Un… un trato… trato con su madre? –preguntó Ran siguiendo los pasos de la niña– ¿Qué… clase de… trato? –tartamudeó.
- No quieras saberlo –respondieron Shiho, Eisuke, Kaito y Shinichi a la vez– esta niña está loca.
- ¡Qué os he oído! –se quejó ella.
- No nos escondíamos de eso Yui-chin –sonrió el mago alejándose– enhorabuena Shin –sonrió traviesamente.
Shinichi se puso una mano en la frente.
- Deja de burlarte… –se quejó él.
- Oh… por supuesto que no… –sonrió el ladrón– esto te lo voy a repetir una y otra, y otra, y otra, y otra…
- Sí lo sé –sonrió Shinichi– no importa –añadió observando cómo se alejaba riéndose a carcajadas.
- Al menos alguien se lo pasa bien –suspiró la científica del FBI alejándose.
- ¿Se puede saber qué te pasa a ti? –se quejó él.
- No… nada… –respondió como si nada le importara yendo hacia la cocina.
- Te lo advierto… –terminó Eisuke señalando con el dedo a Shinichi y empujándolo un poco.
- Me lo dijiste una vez y ya te dije que sí –recordó Shinichi– ya puedes olvidarte de eso…
- Yo te lo advierto… –respondió él de nuevo alejándose y mirando su reloj– oh… llego tarde… me voy.
Shinichi se quedó mirando cómo se alejaba el de la CIA.
- ¿A dónde va? –preguntó sin mirar a nadie.
- Ha quedado con su hermana –sonrió Yui sentándose en la hierba del jardín.
Shinichi sonrió. Miró de nuevo hacia los demás. Heiji seguía en la misma posición, aunque Sonoko ya se había tranquilizado. Kazuha se había quedado mirando a su marido y seguía riéndose de su cara y los demás ya seguían a su ritmo, quitándole importancia al asunto. Ran se acercó a Sonoko con lentitud.
- ¿Qué ocurre? –preguntó la abogada sentándose a su lado.
- ¿Cómo que qué ocurre? –preguntó ella– No pienso tolerarlo.
- No seas así, Sonoko –sonrió Makoto.
- Ah… por cierto Suzuki –sonrió Shinichi– ¿Cambiarías de parecer si te dijera dónde está el galán de Kaito Kid? –preguntó acercándose y haciendo que Aoko y Akako se levantaran de golpe.
- ¿Cómo? –preguntó la madre de Akira levantándose– ¿Sabes quién es Kaito Kid? –preguntó ella.
- Conozco a Katsuki Doito en persona –sonrió Shinichi guiñándole un ojo.
- ¿De verdad? –preguntó la mujer ilusionada ante la mirada sorprendida de Makoto– ¿Dónde está?
Shinichi, sin mirar a nadie más que a la mujer con quién estaba hablando, señaló hacia un lado del jardín en donde, había vuelto a la vista de todos Kaito que se había quedado mirando una flor. El mago se giró para mirarlos en cuanto vio que le estaba señalando Shinichi, echó a correr.
- ¡Eres un cobarde Kaito! –sonrió Shinichi.
- ¡Ni hablar! ¡Ésta loca no va a tocarme ni un pelo! –gritó la voz del mago alejándose cada vez más.
- Está huyendo de ti –se rió Shinichi– la verdad es que le dabas bastante miedo. Sobre todo cuando lo alabaste en la reunión de magos –sonrió al recordar que Kaito le había confesado esa parte en la que él no había estado presente ni siquiera como Conan.
- ¿De verdad él…? –preguntó Sonoko no muy convencida.
- ¿Cómo sabría sino lo de la reunión de magos? –sonrió Shinichi.
- ¿Por otro motivos no crees? –se escuchó la voz de Heiji que se levantó con rapidez y se acercó a él.
- Ah… no, esta vez no fue así –se rió Shinichi viendo que su amigo seguía con las manos detrás de la cabeza– puedes por favor reaccionar de una vez –se quejó golpeando sus brazos.
- Lo has despertado con lo del ladrón –sonrió su mujer aún riendo– enhorabuena, Ran-chan –sonrió abrazando a su amiga.
- Gra… gracias… –sonrió ella correspondiendo al abrazo.
- De verdad que no fue así, yo me alejé de ellos ese día –sonrió Shinichi– además… fue la vez que Kaito me descubrió creo –se rió.
- ¿Te descubrió…? ¿Quieres decir…? –Heiji puso las manos juntas para representar algo pequeño mientras Shinichi ponía una cara para decirle que era lo elemental– ¿Cuántas veces? –preguntó arqueando una ceja.
- Dos igual que tú –sonrió Shinichi– eso quiere decir… que tienes la misma inteligencia que un ladrón.
- Eso no es cierto –se rió Heiji.
- Di lo que quieras –suspiró Shinichi sentándose al suelo.
- No es verdad… ¿verdad? –preguntó el moreno preocupado haciendo que su mujer volviera a reírse de él.
- En seguida vuelvo –sonrió Sonoko alejándose a paso rápido por el jardín.
- Has comprado a Sonoko, eso no vale –se rió Ran.
- Todo vale –respondió Shinichi sacando la lengua hacia la abogada– ahora me queda tu padre –se rió.
- A mi padre déjalo tranquilo respondió ella– no sabes la de veces que te ha odiado, pero incluso de antes de que desaparecieras.
- No me tranquiliza mucho –añadió él mirándola de reojo.
- ¿Me estás tomando el pelo, verdad? –preguntó Heiji.
- ¿Aún estás con eso? –preguntó Shinichi suspirando.
- Claro que sí –se quejó él.
- Me atrevería a decir que Kaito es más inteligente que tú –se rió Shinichi– de hecho en ciertas cosas quizás sea mucho más hábil.
- Si es a robar esa no me interesa –respondió el moreno medio riendo.
- Sí, claro –sonrió Shinichi.
Un día después, por la tarde…
Shinichi se había quedado finalmente dormido en el suelo de madera que había al lado del jardín. A su lado, un ordenador portátil iba parpadeando mostrando alguna cosa. Se había quedado él solo en ese lugar, mientras Sakura-san iba y venía haciendo cosas y le observaba con una sonrisa. Kaito, Yui, Eisuke y Shiho se habían ido con los del FBI a intentar terminar de una vez con todos los cabos sueltos, mientras él seguía descansando debido a la herida que de nuevo había forzado hasta el límite. En uno de esos momentos en que Sakura había vuelto, Ran y Heiji iban con ella. Los dos se quedaron mirando al detective durmiendo con tranquilidad y sonrieron. Como si esa sonrisa le hubiera llamado Shinichi abrió los ojos y se los quedó mirando.
- Muy gracioso… –se quejó en un susurro.
- Pero si eres como un ángel cuando duermes –se rió Ran sentándose a su lado.
- Si has venido a molestar ya puedes ir rehaciendo el camino de vuelta –se quejó el policía del FBI incorporándose para dejar sitio a Heiji.
- No hemos venido a molestar –sonrió el moreno– sino a decirte algo que quizás te interese –Shinichi observó la pantalla del ordenador y palideció al instante– ¿Qué ocurre? –preguntó Heiji.
Shinichi no respondió. Se había quedado mirando la pantalla. La recorría con sus ojos arriba y abajo con rapidez. La curiosidad de Heiji pudo más que la espera de la respuesta. En cuanto observó el aparato vio una pantalla en un mapa que parpadeaba mostrando un punto de color rojo sangre, que iba por las calles de lo que era la ciudad en la que estaban.
- ¿A quién vigilas? –preguntó el de Osaka.
- Nishio… –susurró Shinichi.
- Pero esto está cerca de aquí… –se quejó Ran.
- Da igual –sonrió Shinichi falsamente– no puede encontrarnos –terminó no muy convencido– dime, ¿qué venías a decirme?
Heiji tosió para darse importancia.
- Tenemos pruebas en contra de la Organización –sonrió el moreno.
- Eso es imposible –sonrió Shinichi sabiendo lo que costaba tener una prueba de esa gente y lo que costaba más aún conservarla.
- No, no lo es –respondió el moreno– la tengo en mi poder desde hace ya cuatro años –sonrió intentando acordarse de ese día.
Para el siguiente capítulo una prueba importante! :D
Dejen reviews! :3
^^Shihoran^^
