Fin de año! DESEO DE TODO MI CORAZÓN QUE PASÉIS UN FELIZ 2013 CON SALUD, DINERO Y FAMILIA Y AMIGOS, SIEMPRE SONRIENDO Y RIENDO DE FELICIDAD!

Bueno... tal y como prometí un especial! :D aquí llegan unos cuantos capítulos seguidos! :D espero que no perdáis el hilo después de eso, porque quizás tardaré un poco más en actualizar :D pero intentaré hacerlo rápido y así que disfrutéis de todo! :D

Para empezar agradezco una vez más todos los reviews que me habéis enviado... ya son 81! MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA habéis igualado a APTX4869! y aún no estoy al último capítulo! MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA no podia haber ido mejor el año por lo que veo *^* es broma... espero que os siga gustando tanto como antes y ahora que eso esta a punto de terminar... bah... que no os quito las ilusiones de la cabeza! XD si queréis saber tendréis que leer! :)

Lady Kid: si querida, Heiji con lentes, Heiji con lentes XD no te mueras por eso XD tu sigue delirando que terminarás sin nada de cordura después de leer... tus papas terminaran denunciándome por volverte más loca aún XD Nunca lo pensé como una peli de acción, pero GRACIAS! *^* Mi cuello y mi cabeza... creo que fue cuando te mostre lo de Kaito y Eisuke verdad? XD por eso lo dijiste... *^* que placer esa frase tendré que ponerla algún día por aquí! XD Y NO TE PONGAS CELOSA! AQUÍ TODOS DECIMOS LO DE MI! XD y no sé si leerán lo demás XD si advierto: no quiero masacres aquí! XD ala... a ver si cuela! XD

Lady Paper: tengo que decirte que despúes de estos capitulos, Kaito y Aoko quedarán un poco apartados... en cuanto vuelvan a aparecer, sabrás el porqué y seguro te va a encantar! XD ya verás que me ha parecido un poco cruel separarlos, pero era la manera más bonita de hacer las cosas bien XD Pero te pido perdón por adelante porque tendrás un flashback de un capítulo solo en el que contarán lo que ocurrió con esta parte de desaparición XD

Bueno, sin nada más que decir... les dejo con todos estos capítulos seguidos... que espero se publiquen rapidito XD

MATA!


Risas y sonrisas entre amigos.

La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.

Jorge Bucay (Escritor y psicoterapeuta argentino).

Shinichi se echó a reír. La cara enrojecida de Heiji le había dicho lo que pasó ese mismo día, después de que consiguieran el vídeo. Hizo que el moreno se enrojeciera aún más con sus risas. Miró a Ran la pobre estaba evitando con todas sus fuerzas que la risa del de Tokio se le contagiara.
- Ya te estás pasando –se quejó Heiji por debajo de la carcajada de Shinichi.
- ¿Cómo… pu… puedes ser tan… tan… idiota? –se preguntó el del FBI entre risas.
- No debí de contarte nada –respondió Heiji empezando a enojarse.
- Perdona, perdona –se disculpó Shinichi parando de reír– entonces… ¿dónde está la cinta?
- Bajo mi poder –respondió con tono enfadado Heiji.
- No me puedo parar –volvió a reír su compañero.
- Shinichi deja de reírte –se quejó Ran poniéndose una mano delante de la boca para que el moreno no la viera sonreír.
- De acuerdo –sonrió Heiji con una mirada traicionera– tranquila Ran, no importa. Me lo está diciendo el que se fue a vivir a casa de su novia para descubri…
Ran pudo ver como Shinichi con rapidez se echaba encima del moreno tapándole la boca. Quedando uno encima del otro.
- Yo no me fui a vivir a casa de nadie –se quejó el transformado– ¿y puedo saber qué pasa contigo? ¿Estuviste ocultando todo y ahora por reírme de ti empiezas a chivarte?
- ¿Chivarse? –preguntó Ran sorprendida– ¿Con qué?
Shinichi notó como bajo su mano, Heiji sonreía hábilmente.
- Hay algo de lo que pasó conmigo que Heiji sé del cierto que no os contó –respondió el de Tokio apartándose de encima del moreno y sentándose de nuevo– algo que de echo muy poca gente hubiera creído que era real. Heiji fue el que me descubrió, por aquél entonces –sonrió Shinichi mirándolo– yo se lo había dicho al doctor Agasa y este se chivó a mis padres. Tú me descubriste poco después, pero me las ingenié para que te quitaras esa idea de encima. Pero Hattori fue el primero en descubrirme y con el que no pude evitar encubrirlo, gracias a que tu padre le golpeó.
Ran tenía los ojos abiertos cono platos. Se acordaba de la primera vez que Hattori había llegado a la agencia de detectives. Se acordaba que ese día Shinichi también estuvo. Pero hasta más tarde, cuando Shinichi volvió, esos dos se habían hecho muy amigos. No recordaba que su padre le hubiera mencionado nada de verlos a los dos en algún otro sitio.
- ¿Cuándo? –tan solo atinó a decir la chica.
Shinichi sonrió. Contándole casi todo, hizo que ella recordara el día de Tropical Land.
- … Gin me dejó inconsciente en ese lugar, pero no sin antes asegurarse de que yo debía morir –Shinichi vio como la chica se ponía una mano en la boca para evitar gritar de sorpresa– me dieron un veneno.
- ¿Ve… veneno? –preguntó ella abriendo los ojos como platos.
- Ran… –suspiró Shinichi– has visto durante estos seis años, lo peligroso que era saber esas cosas y más cuando alguien no se puede proteger ni a sí mismo.
- ¿A dónde quieres llegar? –preguntó la chica.
- Eso, ¿a dónde quieres llegar? –preguntó Heiji pareciendo interesado en el tema.
Shinichi le puso una mano delante de la cara para evitar reírse viéndolo, mientras el moreno sonreía satisfecho de que su tema hubiera sido evitado con esas palabras.
- Ese veneno, no me hizo el efecto que ellos esperaban –suspiró Shinichi evitando mirar a la chica– si quieres enfadarte después de esto, lo entenderé, pero… yo… no lo hice para reírme de ti ni mucho menos. Lo hice para protegerte, porque con mi cuerpo en ese estado, era difícil que me creyera nadie y mucho menos que pudiera proteger a nadie. Así que… por consejo del doctor Agasa decidí mentirte.
Shinichi observó a la chica. La palabra mentir, le había hecho enojarse. Estaba claro que no podía decirle claramente lo que había pasado, aunque el cuerpo de Ran se acercara un poco para saber el motivo de esa mentira.
- ¿Mentirme en qué? –preguntó Ran en un susurro que los dos amigos pudieron escuchar a la perfección.
- Ran, que sepas que yo no dije nada, no porqué no quisiera –intervino Heiji– sino porque sabía que él te lo diría tarde o temprano.

Shinichi se sentó con los pies al jardín y miró hacia otro lado. Heiji estaba hablando intentando ayudarle, pero no sabía si eso realmente lo ayudaría o empeoraría la situación.

- Ran… –susurró finalmente mirándola– Gin al final descubrió quién era yo, así que no creo que me sirviera el ocultarlo, pero aún así… lo… lo que me hizo ese… ese… veneno… –Shinichi se esforzaba por mantener la mirada en sus ojos– fue convertir…

- Quizás si lo dices con las palabras técnicas te salga mejor –sonrió Heiji entrando en el campo de visión de su compañero de la policía.

- Lárgate de aquí –se quejó Shinichi mirándolo de reojo.

- Ni hablar, quiero ver cuando te va a dar una paliza –se quejó Heiji cruzándose de brazos.

Shinichi suspiró. Buscó en sus bolsillos y sacó algo pequeño alargándolo al detective, mientras se ponía la otra mano en el bolsillo y sacaba la pistola. Heiji distraído con lo que Shinichi le pasaba solo vio cuando Shinichi le apuntaba con la pistola a la cabeza. Abriendo los ojos como platos.

- ¿Shinichi? –preguntó Ran viendo la escena mientras el de Tokio le dejaba una pastilla blanca y roja en la mano del de Osaka.

- Será mucho más fácil si te la tomas y se lo demuestras, adelante –sonrió con malicia Kudo– eso o te largas…

- ¿Vas con el veneno en el bolsillo? –se sorprendió el moreno.

- Sí, y no tendría que ser para ti –se quejó Shinichi– así que te aconsejo que te largues ahora que estás a tiempo.

- Sí, señor –dijo el otro con miedo de la cara que tenía en ese momento su compañero.

Se levantó con cuidado y se fue hacia la cocina de la casa.

- ¿Qué haces? –preguntó Ran sorprendida cuando vio que el de Tokio bajaba el arma y sonreía– ¿Por qué has hecho esto?

- Porque estaba empezando a molestar –se quejó Shinichi– el arma no estaba cargada y no le hubiera dejado tomarse el veneno, sabiendo que nueve de cada diez que lo tomaban morían. Es increíble lo que ayuda tener una madre actriz –sonrió guiñándole un ojo.

Ran no daba crédito a lo que sus ojos veían ni a lo que sus oídos habían escuchado.

- No te pongas así, yo quería contarte esto a solas –susurró Shinichi.

- Pero ese no es motivo para hacer esto –se quejó Ran señalando hacia la cocina.

- Pero si se ha quedado escuchando en la esquina –se quejó Shinichi señalando también hacia la cocina– y cree que podrá mantenerse callado así.

- Será posible –se quejó el de Osaka sacando la cabeza por la puerta– es imposible que puedas verme

Ran lo miró.

- No le afecta lo que yo haga, sabe que nunca le dispararía –sonrió Shinichi mirándolo– a no ser que él intentara matarme antes.

- Ni así lo harías –se quejó Heiji– está bien, me quedo callado aquí –sonrió el moreno sentándose en la puerta de la cocina y alzando la pastilla para mirar a través de la luz del sol el contenido del pequeño objeto.

- Callado, significa callado –advirtió Shinichi.

- Que sí, que sí –se rió el moreno.

Shinichi sonrió, ante la mirada de desconcierto de la única chica que les acompañaba.

- Entonces… –susurró ella al cabo de un rato de silencio en el que el semblante de su amigo de la infancia había vuelto a ser triste– ¿qué pasó?

- El veneno… hizo que… mis… mis células… vol… volvieran al estado fatal… –tartamudeó Shinichi bajando la voz con cada palabra que decía– o… o así… –volvió con el tono normal, pero aún tartamudeando mientras a su lado Heiji sonreía por lo absurdo que parecía esa situación– o así lo dijo quién creó el veneno…

- ¿Así que eras Conan? –preguntó Ran como si estuviera preguntándole cómo le había ido el día.

Heiji y Shinichi se miraron a la chica con los ojos bien abiertos. Heiji no creía que la chica se lo tomara tan bien, realmente hubiera querido algún espectáculo de karate por su parte. Shinichi no podía creerse que después de tanto tiempo y habiendo empezado diciéndole que le había contado una mentira ella actuara así.

- ¿Qué pasa? –preguntó la chica– La paliza te la voy a dar igualmente cuando estés mejor, sino no me tendrías que haber hecho correr bajo la lluvia –se quejó señalando a Shinichi– además… –miró a Heiji– Hakuba-kun lo descubrió de tu parte –sonrió.

- ¿Qué? –preguntó Heiji.

- Entonces es culpa tuya que se lo coja tan bien –se quejó Shinichi.

- ¿Por qué te quejas? Yo soy el que debería de quejarme, quería ver cómo te daba una paliza.

Ran se echó a reír y los dos la miraron.

- Hakuba-kun el día después de que consiguierais ese vídeo, vino a mi preocupado –explicó Ran– le parecía increíble que no te preocuparas por Shinichi después de haber dado tanto la lata ese día en la comisaría, y hasta entonces le había parecido increíble que habiendo un niño desaparecido no te preocuparas más por el niño que por un adulto… y entonces fue cuando pensé en que Shinichi seguramente se las habría ingeniado para hacerme creer cosas que no eran… –Ran sonrió tristemente– y fue entonces cuando decidí dejar la búsqueda… pensé que así el golpe de su muerte no sería tan duro… ya era suficiente perder a un amigo, y además perder a un niño que era idéntico a él… me negué a eso, así que le pedí a Hakuba-kun que no dijera nada a nadie y le conté lo que creía… él tan solo me respondió con un estás loca y se largó.

- Fue cuando os peleasteis en la inauguración del hotel en donde ahora trabajan Sonoko y Makoto –recordó Heiji.

- Él me tomó por loca… yo le dije lo que creía… ¿es que acaso había algo malo en creer una cosa menos dolorosa? –preguntó Ran.

- No te preocupes, en cuanto vea a Hakuba le diré que no estabas loca –sonrió Shinichi.

- No me preocupa eso –se quejó ella mirándolo de reojo.

- Perdóname, Ran –susurró él– no era mi intención nada de esto…

- ¿No era tu intención el qué? –preguntó la voz de Kazuha apareciendo de la cocina, acompañada por Yui y Kaito.

- Nos la encontramos en la entrada de la casa –informó la niña saltando hacia el jardín y sentándose a la hierba– dime… ¿qué no era tu intención? –preguntó la niña también curiosa.

Heiji se echó a reír. Shinichi sonrió hábilmente al instante, mirando a la niña.

- ¿Estás convencida de que tu madre no es Kazuha-sensei? –preguntó el detective de Tokio haciendo que Ran y Kaito se rieran mientras Heiji se atragantaba con su propia saliva y Kazuha enrojecía.

- Creo que sí –respondió ella mirando a su profesora.

- ¿Solo lo crees? –preguntó Shinichi– qué decepcionada debe de estar tu madre ahora mismo…

La niña se echó a reír.

- Dejando eso de lado, ¿cómo ha ido? –preguntó mirando a Kaito que se había sentado al lado de Hattori a molestarlo con el tema.

- Los Inmortales están fuera de combate por completo –informó el ladrón.

- ¿Cómo lo habéis hecho? –preguntó Shinichi arqueando una ceja.

- Pues hemos…

- Ni se te ocurra –interrumpió Kaito a Yui.

- ¿Yui? –preguntó su padre con tono amenazante.

- He conseguido hacer uno de los trucos más impresionantes –sonrió la niña levantándose emocionada mientras Kaito se ponía una mano en la frente.

- ¿Trucos? –preguntó Shinichi mirando al ladrón– ¿Estás intentando hacer que Yui se meta en tu mundo? –preguntó levantando las manos– ¿Cómo narices no me he podido dar cuenta antes?

- ¡Papá déjalo! –se quejó la niña pateando el suelo del jardín.

- Escucha a tu hija por una vez… –sonrió el ladrón señalándola.

- No. Ni hablar vas a convertir a Yui en una ladrona –se quejó Shinichi– me niego a eso…

- No soy una ladrona me estoy convirtiendo en una maga –defendió la niña a Kaito– y ni siquiera sabes lo que hemos hecho…

- No necesito saberlo –se quejó el detective– y por cierto, ocúpate de esto –añadió señalando al ordenador.

Kaito miró en la pantalla.

- ¿Cuánto hace que está así? –preguntó el ladrón señalando el aparato.

- ¿Cuánto lleváis aquí? –preguntó Shinichi mirando a Ran.

- Una media hora –respondió Heiji comprobando la hora en su teléfono.

- Pues… unos 40 minutos –sonrió Shinichi.

- ¿40 minutos sentado en algún lugar completamente solo y en silencio? –preguntó Kaito– ¡¿No te estás pasando Nishio?! –gritó Kaito levantándose– ¿qué parte de la casa es esta? –preguntó mirando a Yui.

La niña miró la pantalla.

- Tercera planta, habitación 3 –sonrió la niña– aunque ahora ya se mueve –se rió.

- Habitación 3… –susurró Shinichi– entonces está en…

Como bajado del cielo, Nishio Takumi aterrizó con las rodillas dobladas y una mano tocando al suelo.

- …cima… –Shinichi se quedó mirando al tipo– ¿quién te ha abierto la puerta? ¿O es que llevas haciendo de trapecista para un circo y has decidido practicar aquí?

- Shin, querido –susurró Kaito a su lado– lo de trapecista para un circo solo lo consigues tú, ningún otro humano sabe hacerlo.

- Y me lo dice la persona que puede aparecer y desaparecer por arte de magia –respondió Shinichi mirando hacia el ladrón.

- Chicos… ¿no creéis ni por un segundo que tenemos un problema? –preguntó la niña– un asesino en serie que nos quiere a los tres muertos, está a mi lado –añadió señalando al hombre que se había levantado.

- ¿Tú crees que hay un problema? –preguntaron los dos a la vez.

- ¿Por? –preguntó Yui.

- Porque tiene que matarme a mí pero no se ha atrevido a hacerlo en los 10 minutos que hemos estado solos y en los que creo me he dormido –sonrió Shinichi.

- Nosotros te hemos despertado –aseguró el moreno.

- Entonces… ¿te has estado conteniendo por algo, Nishio? –preguntó Shinichi cruzando los brazos y mirándolo de arriba abajo.

- Porque creía que ibas armado, pero ahora ya veo que en la casa nunca estás armado –sonrió el hombre– mejor para mí…

- Entonces es cierto… –se sorprendió Kaito– abandonaste a Yui-chin.

- ¿Me abandonó? –preguntó Yui parada aún al mismo sitio como si le hubiera cogido un ataque de pánico y no pudiera moverse– ¿En qué sentido?

- En que Gin le ha pedido que no te mate –sonrió Shinichi– y por lo que veo ha sido muy convincente, como siempre, así que…

- Kudo Shinichi eres el siguiente –sonrió Nishio observando los ojos del detective.

- Ay, gracias –suspiró la niña dejándose caer de rodillas al suelo aliviada.

Shinichi aguantó la mirada con el hombre con una sonrisa, mientras la cara del rubio se iba cambiando a odio.

- ¿Tienes algo más que decir, Nishio? –preguntó Shinichi aún con esa sonrisa de satisfacción que tanto enojaba al otro.

Shinichi alargó la mano hacia Heiji.

- Devuélvemelo –susurró mientras Nishio Takumi se giraba preparado para irse de ese lugar.

Heiji lo miró sin entender.

- El veneno –susurró de nuevo.

Heiji se lo dio y Shinichi se levantó.

- ¡Nishio! –le llamó Shinichi antes de que el rubio tocara el muro del jardín– te olvidas algo –sonrió lanzándole la pastilla.

- No olvido nada –se quejó él cogiendo al vuelo el objeto.

Takumi se lo quedó mirando en su mano.

- ¿Qué es eso? –preguntó el rubio mirándolo sorprendido.

- Por si te quedas sin fuerzas –sonrió Shinichi– te aseguro que es mejor huir.

- ¿Estás diciéndome que me tome lo que te dieron a ti? ¿Quieres matarme? –preguntó Nishio.

- Tómalo como una advertencia –sonrió Kaito poniéndose al lado del detective del Este– no te acerques más a nosotros, porque actuaremos en consecuencia. Quizás no pudimos proteger a las agentes de la Interpol, pero entre el FBI no habrá nadie que nos haga daño, ¿me has oído? Acércate a Shin y eres hombre muerto.

- Además de ladrón ahora chantajista y luego asesino… para terminar siendo un cadáver –sonrió Nishio mirando de nuevo la pastilla entre sus dedos.

- ¿Qué has dicho? –preguntó el ladrón encendido.

- Kai… –sonrió Shinichi en tono de advertencia y poniendo una mano delante del ladrón que se iba a abalanzar encima del rubio– un placer poder volver a hablar contigo, Nishio.

- Eso me parecía –sonrió con malicia el hombre antes de saltar para agarrarse al muro y saltar al otro lado.

El silencio se apoderó del lugar una vez más, mientras detrás de ellos, Shiho y Sakura-san llegaban.

- Coged vuestras cosas, nos vamos al cuarto –informó Shinichi.

Yui y Kaito se quedaron mirando al detective sorprendidos.

- He dicho coged vuestras…

- Hemos oído lo que has dicho –susurró Kaito– pero ¿por qué?

- ¿Vas a quedarte esta noche solo? –preguntó Shinichi cruzándose de brazos y encarándose al ladrón.

- Tienes razón, buena elección, aunque quizás escogería al quinto –sonrió Kaito.

- Sí, el quinto me parece mucho mejor –sonrió Yui.

- ¿El quinto? –preguntó Shinichi.

- A mí también me parece mejor el quinto –informó Shiho sobresaltando a los tres.

- Temo preguntar qué es eso del cuarto o el quinto… –susurró Heiji mirando a Ran.

- Otra casa… –informó Shinichi.

- Oh, queridos, esta anciana también quiere un cambio –sonrió Sakura.

- No pensábamos dejarla aquí sola después de eso, Sakura-san –sonrió Shiho.

- Oh, niños sois adorables –sonrió la mujer abrazando a la científica.

- Vaya… –se sorprendió ella.

- Kai, Yui… –sonrió Shinichi.

- Sí, ya vamos –dijeron los dos saliendo con prisas del lugar.

- ¿Vais a cambiaros de casa? –preguntó Heiji.

- ¿Prefieres que me maten dándome una paliza? –preguntó Shinichi.

- No, creo que no –respondió el moreno preocupado por la respuesta rápida de su compañero.

Shinichi volvió a mirar por donde el hombre se había ido. En cierto modo sentía pena por ese tipo, pero al fin y al cabo su ultimátum había sido dado. Ahora ya no había vuelta atrás. La guerra se había iniciado. Ese era la última guerra. Vivir o morir.


Bueno... no mucho por decir, a parte de DEJEN REVIEWS! EMPECEMOS EL AÑO CON BUEN PIE! JAJAJAJAJAJA

MATA!

^^Shihoran^^