Siguiendo con este maratón de capítulos de Por los Años... os ofrezco un capítulo, que espero les haga reír y empezar el año con buen pie! :D
Algo más para celebrar.
Esta es nuestra obligación hacia el niño: darle un rayo de luz y seguir nuestro camino.
Maria Montessori (Educadora y médico italiana).
Pasaron más días sin que Shiho ni los demás del FBI fueran vistos por Kaito, Shinichi, Eisuke o Yui. De vez en cuando llamaban, pero no se sabía nada más de ellos. Habían detenido a todos los agentes de la BO, o casi todos y de momento estaban pendientes por el juicio en el que Shinichi, Shiho, Eisuke, Kaito y Yui tendrían que colaborar. Nishio Takumi había desaparecido. Iban cambiando de casas sin decir nada a nadie de en donde se iban, arrastrando con ellos a la anciana Sakura.
En un día, el cumpleaños de Shinichi iba a llegar. Suspiró saliendo de trabajar mientras Heiji le preguntaba por enésima vez lo que haría al día siguiente.
- Te estás haciendo pesado, Hattori –se quejó mirándolo de reojo.
- Ven a cenar a nuestra casa –sonrió el moreno.
- ¿Para qué?–preguntó su compañero esperando una respuesta eficiente.
- Porque nos lo debes, órdenes de Kazu –añadió poniendo cara de fastidio.
- Te ha amenazado –se rió Shinichi haciendo que el moreno chasqueara la lengua mientras miraba hacia otro lado– ¿Cómo te has dejado amenazar?–preguntó.
- Tu también te has dejado muchas veces con Ran –le dijo de mal humor.
- Pero tú estás casado –respondió Kudo riendo mientras lo señalaba.
- Sí, y espero que no tardes mucho tú en hacerlo –respondió el moreno de mala gana fulminándolo con la mirada.
- Voy a esperar mucho… –susurró él.
- ¿Qué ocurre? ¿Es que no la quieres? –preguntó Heiji esperando que la respuesta no fuera igual a la pregunta pero con el verbo conjugado distinto.
- Claro que la quiero, pero… hasta que la BO no esté detenida del todo… –susurró– aún quedan restos por cerrar y de hecho Ginebra aún tiene la posibilidad de salir con fianza. Michael sigue queriendo matarme porque tengo a su hija, aunque supongo que lo detendrán esta semana y en cuanto a los secuaces de Kevin y el grupo de Jack… aún queda por encontrar pruebas en su contra…
- Pero esto no tiene que seguir determinando tu vida –se sorprendió el moreno– ¿Qué ocurre?–preguntó mientras giraban por una calle– Kudo… –susurró el moreno al ver que seguía andando sin decir nada– ¡Kudo responde! –se quejó parándose al medio de la calle mientras su compañero seguía su camino– Shinichi, por favor –añadió mientras lo cogía del brazo para pararlo.
Se puso delante de él y lo observó. El agente del FBI tenía la mirada perdida al suelo.
- No soy yo… –respondió en un susurro que, aún con el ruido de los coches pasando a gran velocidad, solo Heiji pudo escuchar– tengo la sensación de que dejé de ser yo hace mucho tiempo, y… no quiero que Ran descubra mi verdadero yo cuando ya sea demasiado tarde.
- Kudo, ¿has estado fingiendo tu carácter en frente de mí o de ella?–preguntó el moreno con una sonrisa.
Su compañero lo miró y negó con la cabeza.
- No has cambiado en nada –sonrió Heiji– quizás te cuesta un poco más sonreír y quizás a veces te pongas tenso cuando entras a un lugar que no conoces –le indicó al compañero que había tenido en el último mes– pero… ¿cambiar?Sigues siendo observador, capaz de ver cosas que están más allá de la razón, de la lógica, e incluso de los sentimientos –Shinichi sonrió orgulloso– aunque no cuando son aplicados a ti mismo –añadió viendo como el detective arqueaba una ceja–tienes miedo como todas las personas, por supuesto, pero… eres capaz de afrontar la realidad y mantienes tu mente fría cuando estás en situaciones extremas –Shinichi sonrió de lado–Claro que también sigues siendo egocéntrico perdido, sintiéndote superior a todos e inteligente, con mucha caradura –Shinichi abrió los ojos como platos– también… alguien que no dudaría en mentir o dar su vida por los que le importan –Shinichi claramente estaba alucinando, parecía que le tirara cubos de agua fría y caliente a la vez–sigues siendo un maldito tipo con suerte de quién estoy orgulloso de llamar ¡AMIGO! –terminó gritando con la última palabra al oído del chico.
Shinichi se frotó el oído apartándose de él. Heiji sonrió hacia él.
- Sigues siendo el mismo de siempre –terminó.
Shinichi bufó y sonrió sinceramente, entonces era solo su imaginación.
- Gracias –respondió.
- Aunque quizás llegas un poco tarde en pensar en eso, ya que la besaste –añadió mirándolo de reojo.
- Cierra el pico –le dijo el otro medio rojo mientras el moreno se echaba a reír.
- Tienes un problema –añadió Heiji.
- Sí, y se llama Hattori Heiji –respondió él.
- Bueno… volviendo al tema –reanudó la marcha Heiji ignorando lo último mientras Shinichi le seguía– vas a venir mañana a cenar.
- No voy a venir –se quejó él– hasta que no me digas el motivo.
- Porque le prometiste una cena a Kazu hace un mes que no ha llegado aún –sonrió Heiji haciendo que el agente del FBI suspirara cansado de la misma excusa– porque mañana es nuestro día libre –añadió al ver la cara que ponía su amigo– y porque Kazuha va a matarme si no lo haces.
- Allá tu con lo que pase con tu mujer –se rió Shinichi– lo siento, pero Yui me ha pedido que me quede en casa con ella, y empiezo a creer que es una conspiración, porque tampoco quiere decirme el motivo –anunció intentando pensar aún el posible motivo.
- Está bien, está bien –terminó Heiji pensando en que tendría que ir a hablar con la niña.
- Bien, si la conversación ha terminado me voy por aquí –se rió Shinichi.
- ¿Se puede saber a dónde vives?–preguntó confundido el moreno– ayer te fuiste por ahí –añadió señalando hacia el sentido contrario.
- Precisamente esto es lo que quiero –se rió Shinichi– confundir a la gente.
- Ya –respondió Heiji arqueando una ceja sin creerse mucho sus palabras– ¿sabes? Si quisieras confundir a los enemigos, no creo que lo consigas si no te cambias de casa a diario –se rió.
- Que sí, que sí –respondió Shinichi levantando una mano y yéndose.
Heiji sonrió y se apresuró a irse de allí. Shinichi fue tumbando por varias calles, sabiendo que seguro no le seguía nadie. En cuanto llegó al apartamento ni siquiera Sakura estaba allí. Bufó largo y se tumbó al sofá. Sin darse cuenta de que se quedaba dormido.
Pasaron tres horas y golpes en la puerta le despertaron. Se levantó con pesadez y fue a ver quien era. En cuanto abrió la puerta se dio cuenta de que eran todos unos despistados. Sakura, Yui, Eisuke y Kaito se habían quedado todos a fuera sin llaves. En cuanto había abierto la puerta el ladrón estaba sacando sus herramientas para poder forzar la puerta. Ya era de noche.
- ¿Hace mucho que estáis esperando? –preguntó dejándolos pasar.
- Ni 5 minutos –informó Yui entrando mientras los demás les seguían.
Shinichi, como de costumbre miró hacia las escaleras del edificio antes de entrar y cerrar del todo la puerta. Cuando iba a entrar se dio cuenta de que sus ojos habían visto algo prácticamente imposible. Cerró la puerta de golpe llamando la atención de los demás.
- ¿Qué ocurre? –preguntó el mago.
- Shi… Shiho –tartamudeó su doble.
- Ah… Shiho-oneechan ha vuelto –sonrió Yui acercándose a la puerta y abriéndola.
Delante de ellos, la científica sonreía. Sabía que le abrirían la puerta al poco, y entró. Todos se habían quedado parados con ella. La chica iba vestida con una falda negra con dibujos extraños hechos en color rojo, una camisa blanca, en su hombro una bolsa grande y en sus brazos un pequeño bebé.
- ¡¿Qué has hecho con Shiho y dónde está?! –gritó Eisuke señalándola.
- No grites –respondió ella– vas a despertarlo.
Kaito abría y cerraba la boca, alucinado, las palabras se le iban al igual que le venían mientras intentaba borrar de su cabeza la imagen que acababa de darle la científica. Yui cerró la puerta con lentitud y se fue a abrazar a la mujer.
- Está claro que ninguno de estos hombres te habían visto nunca como una mujer –se rió Sakura haciendo pasar a la mujer hacia el comedor.
- Ya me extrañaba a mi –se rió Shiho con ella entrando y sentándose al sofá.
- Shiho-oneechan, ¿quién es? –preguntó Yui.
- ¿Queréis dejar de hacer el tonto y venir aquí que os explicaré todo? –respondió la científica observando a los tres jóvenes.
- Voy a dormir para despertar de esa mala imagen –respondieron los tres saliendo de la sala para dirigirse a lugares distintos.
- No les hagas caso, Tetsuya –sonrió Shiho mientras Yui se sentaba a su lado con una amplia sonrisa en su rostro– a este pequeño le sacamos de las garras de la BO, Yui –informó dejando verle la cara dormida del pequeño niño– tanto a él como 7 niños más –añadió– todos han sufrido algunas secuelas, pero finalmente encontramos a sus padres, excepto de este pequeño. Encontramos sus datos y su partida de nacimiento, al igual del informe de la muerte de sus padres al hospital, en extrañas circunstancias.
- Vaya… –susurró la niña observando como el pequeña se removía entre sus brazos.
- ¿Quieres dormir con nosotros hoy? –preguntó viendo la cara de emoción de la niña.
- Claro –sonrió aunque en seguida cambió la cara a seriedad– pero mañana por la mañana tengo que hacer algo –sonrió ella.
- No hay problema, Tetsuya no se despierta con nada de facilidad –se rió la científica.
Shinichi se había encerrado en su habitación y lo había oído todo desde allí. Ahora la científica no adoptaba perros, ahora adoptaba niños. Sonrió. Estaba claro que no le hubiera ido muy bien al pequeño si alguien se enteraba de donde había estado después de nacer, así que se alegraba de que Shiho hubiera podido ayudar a alguien. Y si era sincera con él quizás el niño tendría más suerte de con la que había nacido. Se cambió de ropa y se metió en la cama individual que había en esa habitación. El día había sido cansado y no podía sacarse de la cabeza la insistencia de Heiji y Yui. Así que pensando el motivo del '¿por qué mañana?'. Terminó durmiéndose. En la noche se iba despertando de vez en cuando, escuchando ruidos fuera de la habitación, pero si mantenía los ojos cerrados podía dormirse en seguida, de nuevo. La noche le pareció muy larga.
Yui salió de la habitación por la mañana. Se dirigió a la cocina y cogió un vaso de agua con hielo. Se lo llevó hacia la puerta de entrada y abrió la puerta. Los extraños entraron con ella. Uno de ellos le agarró el vaso con una sonrisa enorme mientras ella cerraba la puerta de entrada. Señaló hacia la habitación de Shinichi y se quedó atrás para observar. Todos entraron en silencio a la habitación. Tenían que asegurarse de que el tipo no les oía. Dos más sacaron de sus bolsillos un tubo alargado levantándolo hacia el cielo mientras se acercaban a la cama en donde Shinichi seguía durmiendo. El que mantenía el vaso en la mano tiró el contenido encima de la cara de Shinichi.
- ¡FELICIDADES SHINICHI! –gritaron Heiji, Kazuha, Makoto, Sonoko y Ran, mientras las mujeres Hattori y Kyogoku hacían estallar un tubo de serpentinas hacia él.
Shinichi rodó por la cama hacia el otro lado y cayó al suelo. Se levantó de golpe asustado y mojado levantando el arma hacia ellos. Suspiró al ver quiénes eran.
- ¿Qué hacéis? –preguntó Shinichi aún con el arma levantada.
Yui se echó a reír.
- ¿Cómo que qué hacemos? –preguntó Heiji– ya que no querías venir, hemos venido nosotros.
Shinichi arqueó una ceja y apuntó a la cabeza del moreno.
- Eres muy buen amigo, pero… –Shinichi suspiró dejando la pistola y levantándose del suelo– lo de despertarme así está bajando tus posiciones.
Yui abrió la ventana de la habitación para que entrara la luz de fuera, haciendo que Shinichi tuviera que taparse los ojos. Ran se mordió el labio inferior en un intento de esconder una pequeña exclamación. Claro que la ropa que llevaba Shinichi no era precisamente bonita para la ocasión, sabiendo que acababa de levantarse de la cama, pero… el chico mojado desde la cabeza hasta medio cuerpo, con luz que le daba como un aura a su alrededor y él cubriéndose los ojos con una sola mano… le pareció algo realmente agradable. Su corazón empezó a palpitar con fuerza y sus mejillas se tiñeron de rojo. De repente notó el codo de Kazuha tocándole la barriga. La miró. La chica de la coleta estaba sonriendo traviesa mientras señalaba al chico con la cabeza. Ran negó con la cabeza mientras se apartaba un poco de la mujer Hattori.
- ¡¿Qué está ocurriendo a estas horas?! –gritó la voz de Kaito en el comedor asustando a todos, incluso Ran– ¡¿Es que no tenéis pensamientos hacia los demás?! –Shinichi se apresuró a salir para ver la cara del mago– felicidades Shin –sonrió amablemente y en un tono de voz normal– ¡es que parece mentira! –volvió a gritar poniendo cara de enfado.
- Vas a despertar a Eisu… ¡¿qué haces durmiendo ahí?! –se sorprendió Shinichi al verlo levantándose del lado del sofá.
- Cállate –se quejó él– me duele todo…
- No me extraña… –se rió Kaito– ¡¿Te pasaste la noche durmiendo al suelo?!
- Sois un poco raros entre todos, ¿no? –preguntó Sonoko con una sonrisa.
- Sí, solo es cosa de acostumbrarse –se rió Yui.
- Bueno, a lo que iba… –terminó el mago– ¿qué demonios hacèis vosotros aquí? –añadió mirando al grupo.
- No es tan temprano como crees –sonrió Shiho saliendo de otra puerta con Tetsuya en brazos– es hora de comer.
- Maldita sea, no fue un sueño –se quejaron los tres hombres de la casa.
- Yui, querida, ¿qué te parece esto? –sonrió Sakura sacando la cabeza desde la cocina mientras Shiho fulminaba a los hombres con la mirada.
La niña se acercó a verla, mientras Ran, Kazuha y Sonoko se acercaban a ver al pequeño que la científica llavaba en los brazos.
- Que precioso –sonrieron las tres a la vez.
- ¿Qué haces tu con un niño? –preguntó el moreno señalándola, rojo como un tomate, más por la imagen de Kazuha haciendo caras extrañas al pequeño que porque todas las miradas se volvieron hacia él.
- Otro que no te ha visto nunca como una mujer pequeña –se rió la anciana volviendo hacia dentro de la cocina con Yui detrás.
- Si no fuera porque estoy acostumbrada terminaría por coger una depresión –susurró mientras Shinichi y Kaito se echaban a reír.
- Bueno, ¿queréis comer? –preguntó Yui saliendo de la cocina.
- ¿Cómo has planeado todo esto en menos de un día? –preguntó la científica con una sonrisa.
- Con mucho empeño –se rió la niña.
- Bueno… chicos id a cambiaros –informó Sakuraba– iremos a comer en breve.
- ¿Se puede saber que me he perdido? –preguntó Shinichi– vale que de nuevo me he olvidado de mi cumpleaños, pero… ¿qué ocurre?
- Vamos a celebrar tu cumpleaños con tus amigos –informó Yui– después de tanto tiempo seguro lo hechas de menos.
- No para nada –respondió por él Kaito mientras se metían los tres en sus habitaciones.
El apartamento al que estaban ahora, tenía una amplia terraza y todos salieron a fuera a comer lo que Sakura había hecho para ellos, unos minutos más tarde. Sus humores fueron cambiando mientras pasaba el tiempo.
- Bueno… –sonrió Yui levantando su vaso al final ya de la comida– ya que estamos aquí todos y como siempre hacemos… le daremos la bienvenida al pequeño Tetsuya –sonrió.
Todos se echaron a reír mientras Shiho sonreía levantando el vaso hacia la niña.
- Oye, ¿ves como nada ha cambiado? –preguntó Heiji mirando a Shinichi que estaba a su lado.
- Cállate –se quejó él nervioso.
Heiji sonrió.
- ¿De qué hablan? –preguntó Kazuha, delante de ellos y en un susurro a Ran, mientras Shinichi se levantaba recogiendo platos de la mesa.
La abogada se encogió de hombros mientras imitaba al policía. Todos se levantaron ayudando a recoger.
- Chicos, antes de que entremos en detalles de los que puedan más con quien debería o no ayudar con esto, cosa que voy a ahorrarme, ya que por mucho que os diga que os quedéis sentados haréis lo que os dé en gana –interrumpió Shinichi ya levantado con algunos platos y mientras veía que todos se levantaban a ayudar– gracias –añadió mirando a Yui.
Todos se fueron levantando ayudando a recoger mientras le iban diciendo palabras de agradecimiento y de orgullo. Shinichi sonrió mientras llevaba los platos a la cocina. Parecía que hoy iba a ser un gran día. En cuanto llegó a la pequeña cocina, estaba solo Ran. La observó como jugueteaba con un vaso entre sus manos. Parecía que su mente divagaba lejos de donde estaban, ya que sonreía tontamente y medio avergonzada. Shinichi dejó los platos encima de la encimera asegurándose de que no la veía.
- ¿Va todo bien? –preguntó él acercándose a su lado.
Ran, que no lo esperaba, se asustó, dejando caer el vaso al suelo. Shinichi en un acto reflejo cogió el vaso con los ojos abiertos.
- Perdona, no quería asustarte tanto –añadió.
Ella suspiró al ver que era él.
- Si Kazuha me hubiera visto ahora seguro se hubiera burlado –sonrió ella suspirando para rehacerse del espanto.
- ¿Por qué?–preguntó Shinichi dejando el vaso en la encimera.
- Tienes buenos reflejos –intentó cambiar de tema Ran, que no había podido quitarse de la cabeza la imagen de él en la habitación.
- ¿Por qué?–sonrió el chico viendo que intentaba cambiar de tema.
Ella negó con la cabeza.
- ¿Qué era eso que te dijo Heiji del cambio?–preguntó Ran en otro intento de cambiar de tema.
Shinichi se rió mientras Ran le miraba como avergonzada. Se había notado mucho que quería cambiar de tema.
- Me preguntó lo que haría con lo nuestro y le respondí con sinceridad –susurró él apoyándose en la encimera y cruzándose de brazos.
- ¿Lo nuestro?–preguntó Ran con una sonrisa acercándose a él– ¿Qué es lo nuestro?–preguntó poniendo sus manos apoyadas en la encimera al lado del chico, acorralándolo.
- El beso –susurró Shinichi con una sonrisa al oído de la chica sabiendo que causaría efecto en ella.
Ran se estremeció apartándose de él. Haciendo que Shinichi volviera a reírse.
- ¿Y qué… qué le respondiste?–tartamudeó ella apoyándose a la pared, lo más alejada de él.
Shinichi se acercó con lentitud hacia ella, sin quitarse la sonrisa de la cara. Escucharon un pitido de una maquina de fax.
- Que no va a ser posible, hasta que esa gente haya desaparecido –sonrió en un susurro mientras le acariciaba el pelo.
De repente la voz de Yui gritó. Los dos miraron hacia la puerta y se acercaron al ver que allí no había nadie.
- ¿Qué haces? –se quejó Kaito que se frotaba la oreja, ya que Yui le había gritado a su lado.
- Les informamos… –intentó leer Eisuke mientras la niña iba saltando y les mostraba un papel– que el caso ha… –el agente le puso las manos encima de los hombros de la niña para pararla y así poder leer– ha sido cerrado. El programa se ha disuelto.
Shinichi se giró hacia Ran.
- ¿Decías? –preguntó la chica en un susurro mientras lo miraba con una sonrisa de satisfacción y con los brazos cruzados.
- Olvídalo –respondió Shinichi agarrándola por detrás de la cabeza y besándola.
De repente Kaito silbó.
- Veo que no pierdes el tiempo, Shin –se rió haciendo que los dos se separaran rojos, mientras todas las miradas se dirigían a ellos.
- Cierra el pico ladrón –sonrió el policía girándose hacia ellos.
Todos se echaron a reír, incluso ellos dos.
- ¿Puedo continuar saltando, Eisuke-ojiichan? –preguntó Yui que aún era agarrada por el agente de la CIA.
- Ah, sí, perdona –sonrió él soltándola.
Al acto la niña volvió a saltar.
- Yui vas a romper algo –se quejó Shinichi acercándose– estate quieta.
- ¿No tienes otros asuntos de los que ocuparte? –preguntó la niña parándose de golpe, girándose hacia él y fulminándolo con la mirada.
Shinichi se quedó quieto.
- Sigue no hay problema –sonrió él.
La niña volvió a ponerse a saltar.
- ¿Y quién le dice que no? –sonrió Kaito golpeando la espalda a Shin– bueno… –sonrió poniéndose al medio de la sala y haciendo que Yui parase de saltar– chicos… ha sido un auténtico placer –señaló a Shinichi– me debes la vida dos veces, por lo demás… hasta nunca –añadió moviendo la mano a modo de despido.
- Ni se te ocurra, ladrón –lo amenazó Shinichi con la mirada mientras Eisuke se levantaba del sofá con rapidez para cogerlo.
Kaito desapareció en medio de una bomba de humo mientras Eisuke, Yui y Shinichi se abalanzaban hacia él.
- Un día de estos te cogeré ladrón de tres al cuarto –se quejó el de la CIA cuando el humo se había ido y él ya no estaba.
La voz de Kaito rió.
- Os estaré esperando –sonrió el mago– el único que está capacitado para cogerme es ese pomposo.
- Te dije que era malo que estuviera con nosotros tanto tiempo –se quejó Eisuke mirando a Shinichi– ahora sabe como pensamos y no podremos cogerlo jamás.
- Tranquilízate –se rió Shinichi– ya sabes que él aún no ha robado nada –añadió.
Bueno, otro capítulo cerrado! :3
Debo de agradecer la ayuda de Lady Kid en las descripciones que Heiji hizo como Shinichi... fueron de gran ayuda sus palabras :)
Espero que les haya gustado, aunque este capítulo era muy cortito...
A partir de aquí, la aparición de Kaito será nula, hasta uno capítulos más para allá :D espero me disculpen, pero luego tendrán un especial del mago en lo que se contará lo que pasó con él ;)
Y hasta aquí el especial de Fin de año! :D Espero que para dentro de poco les pueda actualizar... sino... hasta dentro de un mes! :D
Mata na! :D
^^Shihoran^^
