BUENAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSS!

Here again! Tenía la intención de publicar el fin de semana que viene, pero si todo va bien... en las fiestas del pueblo participaré a hacer las maravillosas cosas que la religión (aunque yo no sea creyente) nos está dejando XD Así pues como no podía hacerlo, pensé en hacerlo hoy ya que no trabajaba XD

Kaoru240: jajajajaja bienvenida de nuevo en esta locura pues :D muchisimas gracias por tu review! :3 Deseo que este también te guste! :D

Y ahora informo... este fanfic será quizás el último que escriba acá. Han aprobado una ley en este país que criminaliza cualquier cultura que esté en el país y que no sea la de la lengua castellana. Pido disculpas de antemano, pero aunque no me sienta precisamente nacional, mi lengua es lo único de lo que me siento orgullosa y a partir de ahora voy a tener que escribir en mi lengua para que no desaparezca. Debo admitir que es increíble que en una era en donde se conoce realmente lo que es la Democracia, nuestros políticos hagan cosas que se hicieron en una antigua dictadura u.u' pido disculpas de antemano para todos aquellos que me quieran seguir leyendo, pero si las cosas no mejoran... por los años va a ser mi última publicación en español.

De nuevo les pido disculpas :(

Les dejo con otro capítulo de Yui! :D


Shouta.

Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros.

Clive Staples Lewis(Escritor británico).

Ran seguía tecleando en el ordenador. Con tantas cosas que habían pasado, se le estaba atrasando el trabajo. Ya era bien entrada la noche cuando alguien llamó a la puerta. Ran arqueó una ceja. Solo debería de quedar ella y la persona de seguridad en el edificio. Su nueva secretaria ya se había ido hacía unas tres horas. Se levantó con un suspiro y, dispuesta a golpear a cualquiera que el incompetente de seguridad hubiera dejado entrar, abrió la puerta.

- ¿No trabaja demasiado señorita? —preguntó Shinichi sonriendo.

- ¿Qué haces aquí? —se sorprendió ella con el puño levantado.

- ¿Ibas a pegarme? —preguntó él viendo como ella bajaba la mano.

- No seas idiota… —respondió ella apartándose para dejarlo entrar— solo pego a quien lo necesita.

- Aún estoy esperando tu venganza —se rió él mientras ella cerraba la puerta de nuevo.

- Si tanto la quieres estaré dispuesta a dártela —se rió ella haciendo que él la mirara asustado— ¿Cómo has entrado?

- El tipo que tenéis de seguridad si le dices 'está esperando un paquete urgente' te deja entrar sin rodeos —suspiró Shinichi levantando una pequeña caja metálica y rectangular de galletas.

- Porque llevas una caja de galletas —respondió Ran sentándose a una de las sillas que tenía detrás de la mesa.

- Podría llevar un picahielos dentro o un cuchillo pequeño de esos de multiusos —respondió Shinichi con una mirada fría.

- Ah… entonces debe de ser por tu cara de buen chico —sonrió ella.

- Disculpa soy un despiadado asesino —respondió él sentándose a la silla de su lado.

- Llevas las palabras 'soy bueno' escritas en la frente —respondió Ran medio riendo— ¿A qué has venido?

- ¿No puedo pasar la tarde con mi querida prometida? —preguntó Shinichi chasqueando la lengua— te estuve esperando un rato en tu piso y cuando vi que no venías vine hacia aquí.

- ¿Te envía mi madre? —preguntó Ran suspirando— ¿y qué quiere?

- Ah quizás sí haya sido eso —se rió él complacido de que pudiera leer sus pensamientos con tanta facilidad— lo de siempre —se rió— que se encargará de tus casos si te vas unos días de vacaciones.

Ella suspiró largamente.

- Ran llevas 6 años sin tomarte un solo descanso… —susurró Shinichi— vamos acepta su oferta.

- Es mi trabajo, no puedo hasta que termine con estos casos —respondió Ran suspirando— que con el paso que voy y las interrupciones que tengo no será hasta dentro de un año mínimo —se rió.

Él la miró de reojo.

- A no ser que quieras que la persona que llevas a dentro sea super inteligente, será antes —respondió Shinichi.

- Entonces que sea antes —sonrió Ran.

- Puedes preparar tu maleta porque un día de estos te secuestro, aunque sea solo por un fin de semana —respondió Shinichi— prohibido llevar teléfono o cualquier método de contacto humano a otro sitio. Yo llevaré mi teléfono por si pasa algo y tienen que contactar con nosotros —añadió antes de que ella pudiera replicar.

- ¿Vas a dejarme sola en algún lugar? —preguntó Ran sonriendo traviesa.

- Yo no soy humano ya lo sabes de siempre —se rió Shinichi dándole un fugaz beso en los labios.

- Entonces si estás conmigo no habrá problema —sonrió Ran.

- ¿Aceptas así de fácil? —preguntó Shinichi asustado.

- El motivo de centrarme en otras cosas y no dejarme tener vacaciones ha vuelto —respondió Ran acercando su cara a la de él con tranquilidad— y dice que estará conmigo, aunque sea solo por un fin de semana.

- Eres una impresentable dejando tu trabajo a medias cuando tienes tanto —respondió Shinichi— que incluso tienes que quedarte hasta tarde.

- Y tu una mala influencia —respondió ella besándolo.

- Lo siento —se quejó él cuando se separaron.

- No es cierto —se rió ella.

- No… pero siempre quedo bien diciéndolo —respondió él también riendo.

- Esta bien —susurró Ran levantándose— déjame cerrar esto y nos vamos.

- No hace falta que dejes de trabajar por mi —sonrió Shinichi.

Ella le fulminó con la mirada.

- ¿Es que pretendes matarme a trabajar? —preguntó ella— ¿Después de esta propuesta tentativa de vacaciones?

- ¿Así que realmente no hiciste nunca vacaciones? —preguntó Shinichi.

- No te creíste a mi madre —se rió ella cerrando el ordenador y cogiendo su chaqueta del respaldo de la silla.

Él se levantó.

- ¿Quién?

Ran se echó a reír y se acercó a él. Le ofreció la mano y él se la agarró. Salieron de allí con tranquilidad.

- Chicos sentaos —pidió Kazuha al entrar de nuevo en la clase.

- Kazuha-sensei, ¿viene otro alumno nuevo? —preguntó Ayumi interesada.

Ella sonrió. Ayumi, Mitsuhiko y Genta seguían siendo los más destacados en observación.

- Así es y también viene a nuestra clase —informó la profesora mirando a la puerta— Pasa… —se giró para escribir el nombre en la pizarra— se llama Odagiri Sho…

- Tail… —Yui se había levantado arrastrando la silla y se quedó mirando al chico que había llegado.

Kazuha se giró para mirarla. Corrió los ojos hacia el chico nuevo que se quedó mirando a Yui.

- ¿Kudo-kun ocurre algo? —preguntó Kazuha volviendo a desviar los ojos hacia ella— ¿Os conocéis?

- ¿Conocernos? —sonrió ella sarcástica— Ese maldito intentó matarme.

- Yo no diría precisamente a ti… —se rió el chico con voz tranquila y encogiéndose de hombros.

Yui arqueó una ceja. Recogió sus cosas con rapidez e iba a irse, pero el chico la agarró de la muñeca.

- Aclaremos una cosa… mi familia estaba en peligro, no tuve elección —se quejó él.

- Me traicionaste —respondió Yui intentando soltarse, pero él le cogía con fuerza— colaborabas con Gin…

- Oh… ya veo por donde van las cosas —suspiró Kazuha sentándose en la mesa de brazos cruzados— esa gente empieza a fastidiarme incluso en el trabajo…

- No colaboraba con él… ¿cuántas veces tendré que repetirte lo que pasó para que me creas? —preguntó él.

Yui lo empujó con fuerza haciendo que él se golpeara con una mesa.

- No voy a traicionar a mi padre, no te acerques a mí… —se quejó ella yéndose.

- Yui… —la llamó Kazuha levantándose y saliendo detrás de ella— Yui, espera… ¿qué ocurre?

- Que Ginebra me secuestró justo cuando la conocía a ella —informó Shouta habiéndolas seguido.

- ¿Cuál es tu nombre? —preguntó Yui.

- Tail… —respondió él con una sonrisa.

Yui golpeó el suelo y se giró para irse.

- Vamos, era una broma… una broma… —se quejó él cogiéndola de nuevo del brazo.

- ¡Qué me sueltes! —gritó ella golpeando.

El chico de ojos oscuros y pelo castaño oscuro detuvo su golpe con una mano y la rodeó por detrás con la otra.

- No quieres hacerme daño —sonrió el niño— ni yo tampoco. Así que escúchame por una vez.

- ¿Qué… qué te… te escuche? —preguntó Yui tartamudeando en susurros.

Kazuha arqueó una ceja. Yui estaba nerviosa.

- Es lo mínimo —añadió él— te fuiste tan rápido que no me diste tiempo.

Yui estaba hiperventilando y Kazuha sonrió.

- Suéltame… por favor —susurró la niña sin fuerzas para apartarlo de ella.

- ¿Volverás a escapar? —preguntó Shouta con una sonrisa.

- No, te… te… te… escucha… ré —Yui empezaba a enrojecer.

- ¿Segura? —preguntó él sonriendo.

Yui afirmó con la cabeza con exageración. Él la soltó. Yui se apartó hasta la ventana del pasillo.

- De acuerdo… —susurró el niño con una sonrisa amplia, la hija Kudo bajó la cabeza aún más ruborizada— más tarde…

- ¿Po… po… por… qué? —Yui notaba su corazón en las orejas, que le ardían.

- Porque así disfrutaré más tu nerviosismo —se rió él volviendo hacia la clase— nunca rompes tu palabra. Eso es algo que te ha perdido desde hace demasiado tiempo.

Yui respiró hondo, empezaba a rodarle la cabeza.

- Yui, ¿estás bien? —preguntó Ayumi a su lado preocupada.

- ¡Eres un idiota! —gritó— ¡Te odio!

- Pues tu cabeza dice lo contrario —sonrió muy seguro Shouta haciendo que Kazuha no pudiera evitar el reírse.

Yui la fulminó con la mirada mientras Kazuha reía más fuerte aún.

- Venga chicos volvamos a clase… —añadió la profesora mientras se giraba para no reírse más de la hija Kudo.

- Voy a romperte los huesos uno a uno, Kazuha-sensei —murmuró muy bajo Yui cruzándose de brazos.

- No te tengo miedo, Yui —sonrió la profesora empujándola hacia dentro de la clase mientras se reverenciaba hacia un profesor al que le habían interrumpido la clase con todo aquello.

La clase siguió con normalidad mientras las miradas se centraban a la hija Kudo y al chico nuevo que se sentaba una mesa por detrás de ella. Shouta se había sentado apoyado con el codo en la mesa observando a la chica. Yui no bajaba su rubor mientras se sentía observada de esa manera. Kazuha disfrutaba viéndolos. En cuanto llegó la hora de descanso, Yui recogió sus cosas y se fue hacia el patio. Se sentó en el trozo que había de hierba al lado del campo de futbol y se quedó observando a los chicos jugando.

- ¿Estás bien? —preguntó Ayumi sentándose a su lado.

Yui no respondió. Suspiró largamente y la miró.

- No pareces tener buena cara —observó la pequeña de la Liga Juvenil.

- Se le pasará —sonrió Shouta desde detrás de ellas.

Yui se levantó de golpe y se puso detrás de Ayumi.

- A tres metros de mi… ni se te ocurra acercarte más de aquí —se quejó la hija Kudo.

- No tengo intención de hacerte nada —suspiró Odagiri tumbándose en la hierba con las manos detrás de la cabeza y mirando hacia el cielo.

- ¿No has tenido suficiente ya? —preguntó la chica Kudo apretando con fuerza los dientes.

El chico levantó un poco la cabeza para verla bien.

- Ahora será verdad que me odias —sonrió el chico ampliamente.

- Cá… cá… cá… cá… cállate… —susurró ella— ¿Qué… qué quieres de mí?

El chico volvió a tumbarse y la miró desde el suelo con una sonrisa de satisfacción.

- No vas a olvidar nunca ese día, lo sé… pero… —el chico miró de nuevo hacia el cielo— deseo que me perdones.

- Tus deseos son órdenes —respondió Yui mirándolo de reojo y cruzándose de brazos.

Ayumi, que hasta entonces estaba viendo al chico se giró con rapidez para ver a Yui. La chica Kudo no parecía tener la cara de concederle ese deseo.

- Vamos Yui… tan solo…

- No tienes derecho a decir mi nombre —se quejó ella.

- Escúchame, por favor —pidió él— me duele que no podamos ser amigos por culpa de nuestro pasado.

- Eres un asesino —se quejó Kudo.

- No maté a nadie —respondió él sentándose en la hierba para encararla.

Ayumi iba mirándolos a los dos, como si de un partido de tenis se tratara.

- Déjame dudar de eso —respondió ella.

Shouta chasqueó la lengua y apartó la mirada. Yui se sentó de nuevo en la hierba, pero asegurándose de que Ayumi estuviera en medio de ellos dos. Recordaba perfectamente a ese chico y sabía cómo podía hacerle daño de verdad.

Flashback

Llevaba un buen rato corriendo. En su clase hacía una semana que Odagiri Shouta había llegado haciéndose llamar Atarashii Shouta. A Yui no le había costado hacerse su amigo, hasta que hacía ni tan solo 15 minutos lo había visto hablando con Ginebra. Ellos la habían visto, así que estaba convencida de que la perseguirían para hacerle daño. Con 10 años, nunca se hubiera imaginado hacer todo ese trozo corriendo a tanta velocidad. Le faltaba aún un kilómetro para llegar donde estaba su padre y no tenía manera de comunicarse con él. Al fin y al cabo, su teléfono se había quedado atrás con su maletín cuando la había dejado caer de la impresión de verlos. Se paró apoyándose a un árbol. Cerró los ojos jadeando. Le dolía la barriga y estaba muy cansada, pero no podía detenerse. Empezó a correr de nuevo, pero cayó al suelo al segundo paso. Se cogió el tobillo con fuerza. No podía dejar de correr pero tampoco podía hacerlo mientras le doliera todo de esa manera. La cara de Shouta le aparecía una y otra vez sonriendo en su cabeza y en seguida la cara de Ginebra a su lado. Le dolía el pie… la cabeza… la barriga… el pecho… empezó a levantarse notando agua en sus manos. Levantó la cabeza. Era de día y no había nubes en el cielo, pero ella notaba llover en su mano. Se aguantó un momento en un árbol y decidió seguir andando. Cojeaba con lentitud mientras notaba el agua caer por sus mejillas. No podía evitar sentirse triste. El único amigo que tenía en ese lugar estaba con uno de los hombres que ella más odiaba. Se pasó la manga del jersey largo por los ojos.

- ¡Yui! —escuchó gritar la voz del chico— ¡Detente! —ella no le hizo caso, pero él iba corriendo, en seguida la alcanzaría— ¡Espera! —la había seguido hasta allí, no podía llevarlo más allá— ¡Yui!

- ¡No vengas! —gritó ella— ¡No lo hagas o te haré daño!

- ¡No seas niña! —gritó él— ¡¿Qué te ocurre?! ¿Por qué te has ido de esa manera? —él se paró a su lado y la cogió del brazo para que la mirara.

Ella se soltó empujándolo como pudo.

- Vamos Yui… no entiendo que te ocurre.

- Estabas hablando con Gin —susurró ella.

- ¿Tú… le conoces? —preguntó él con miedo.

- ¡Claro que le conozco! —gritó ella— ¡Él me secuestró hace tiempo!

Shouta bajó la cabeza.

- Lo siento… mi familia…

- ¡No quiero tus malditas excusas! —gritó cortándole— ¡Te odio Shouta!

Ella siguió andando mientras él se dejaba caer al suelo.

- A mi también me han secuestrado —susurró el niño, aunque sabía que ella ya no lo escucharía— me han separado de mi familia… ¡me prometieron que volvería a ver a mi familia si les hacía caso! —gritó para que ella se parase.

Yui siguió andando apoyándose a los árboles para no caerse.

- ¡Nunca cumplen su palabra! ¡Asesino! —gritó ella.

Fin del Flashback

- Lo siento… —suspiró Shouta jugando con sus dedos— me secuestraron… ellos… me pidieron que me fuera a ese colegio para hacer algo, pero nunca me dijeron el motivo —volvió a tumbarse— en cuanto me dijiste que les conocías… no pude ni siquiera seguirte… sabía que querían que te matara a ti. Lo siento pero nunca jamás te hubiera puesto una mano encima.

Se quedó en silencio mientras Yui volvía la vista hacia el campo.

- ¿Por qué? —preguntó ella— Eras mi amigo y…

- Me secuestraron días antes de que te conociera —suspiró él— me dijeron que si les hacía caso volvería con mis padres y yo les hice caso —añadió incorporándose y viéndola— ellos… vi lo que podían hacer a la gente. Ni siquiera nos marcaron. Nos habían dado tanto miedo, que no podían pensar en una posible traición.

Yui se agarró las rodillas con fuerza. Intentaba evitar mirarlo.

- Una mujer… Sherry… hace unos meses nos sacó de allí —informó él.

- ¿Shiho-oneechan? —preguntó Yui mirándolo— ¿Tú estabas con Tetsuya-kun?

- ¿Tetsuya-kun? —preguntó él intentando recordar ese nombre.

- Shiho-oneesan me dijo que lo conocían por Bloody Mary.

Él afirmó con la cabeza.

- ¿Y? —preguntó Yui mirando hacia otro lado mientras se cogía las rodillas y hundía su cabeza en ellas— Eso no es excusa…

- Te he estado buscando… —sonrió él— me imaginé que te habrías enojado, pero… aún así…

- Ah… ya entiendo —interrumpió Ayumi mirando al chico sonriendo.

Shouta arqueó una ceja.

- ¿Quién eres tú por cierto? —preguntó él.

- Yoshida Ayumi, de la Liga Juvenil de Detectives —sonrió ella.

- Ahá… los pringados que fueron con Silver Bullet sin conocer su secreto… —suspiró el chico— el mundo es un pañuelo…

- ¿Silva… Balé? —preguntó Ayumi intentando recordar las palabras en inglés.

- ¡¿Tú crees que mi padre, Shiho-oneesan o mis amigos son unos pringados?! —preguntó Yui levantándose de golpe y acercándose a él para golpearlo en la cabeza.

- ¡¿Pero qué he hecho ahora?! —se quejó Odagiri poniéndose las manos encima de la cabeza.

- ¡Te reto! —gritó Yui— ¡Tú y yo! ¡Después de clases! ¡Lleva tus armas!

Shouta se dejó caer tumbado de nuevo en la hierba, con los brazos detrás de la cabeza, mientras Ayumi veía a Yui alejarse a grandes zancadas.

- La has enfadado —observó Yoshida— ¿vas a pelearte con ella? ¿No la quieres?

El giró la cabeza para ver a la chica.

- Claro que no lo haré… —suspiró él cerrando los ojos— no quiero hacerlo. Aparte de que con ella tampoco tengo ninguna oportunidad de ganar.

- ¿Solo porque no vas a ganar? —preguntó sonriendo Ayumi.

Él no respondió. Yoshida se levantó y siguió a Yui. Había demostrado su genio.

- Bueno… —Odagiri se sentó en un banco que había en un rincón del parque— ¿qué quieres Yui?

- Levanta —pidió ella estando apoyada a un árbol.

Él lo hizo y ella se puso delante de él. Yui dejó al suelo el maletín.

- ¿Qué reglas tenemos? —preguntó el chico poniendo sus manos detrás de la cabeza.

- Ninguna —respondió ella.

- Propongo una… —sonrió él— lucha a muerte.

- Chicos no creo que sea bue… —Ayumi que les había seguido junto con Mitsuhiko y Genta decidió intervenir.

- Acepto —sonrió ella señalándolo con una mano.

- Está bien —respondió él— empecemos pues.

Yui lanzó una patada, pero él se apartó aún con las manos detrás de la cabeza. Estaba sonriendo con satisfacción porque sabía que eso enojaría aún más a su amiga. Yui siguió golpeando al aire, mientras él seguía esquivando. Ayumi, Genta y Mitsuhiko se asombraron de las habilidades que los dos tenían, les seguían con la mirada sabiendo de sobras que ninguno recibiría ni un golpe por parte del otro.

- Primera regla en un combate, Kudo —sonrió Shouta mientras esquivaba otro golpe— nunca pierdas los nervios. Tu cabeza ofuscada por el odio te hará perdedora desde el inicio del combate.

- Cierra el pico —se quejó ella lanzando un puñetazo.

- Segunda regla —añadió él cogiéndole el brazo con fuerza— jamás dejes que tu oponente te coja. Si alguien te coge, puedes llegar a sufrir aún más daño.

Yui lanzó la otra mano para intentar que le soltara, pero él también se la cogió.

- Tercera regla —susurró Odagiri de manera que nadie más que ella podía oírla— asume que me has echado de menos y dejemos esta absurda pelea aquí.

Notó sus mejillas sonrojadas de nuevo.

- ¡Jamás! —gritó ella pisándole un pie, él la soltó al acto— ¡Si crees eso es que realmente no me conoces! —se giró cogió el maletín y echó a correr directa a casa.

En cuanto llegó en la casa, abrió la puerta de golpe y la cerró con fuerza. Se sacó los zapatos sin preocuparse a dejarlos bien colocados y subió las escaleras hacia su habitación corriendo.

- Yui, que esta no es tu casa —escuchó la voz de Shinichi a sus espaldas— y se dice hola cuando entras.

- Hola —dijo ella con un pequeño tono rabioso en su voz.

Entró en su habitación y cerró la puerta. Shinichi suspiró largamente y subió las escaleras tras ella.

- ¿Qué ocurre? —preguntó llamando a la puerta.

- Déjame sola —se quejó ella.

Shinichi intentó abrir la puerta, pero ella la había trabado con algo.

- Yui vamos… —Shinichi sonaba cansado.

- Déjame —se quejó de nuevo la niña.

- Yui-chan —Ran había subido las escaleras junto con Yukiko y Yusaku— ¿estás bien?

Ella no respondió. Escucharon ruidos al otro lado, sabiendo que estaba abriendo la puerta.

- Lo siento… —susurró abriendo un poco la puerta y mirando hacia sus pies.

Ran sonrió y se arrodilló delante de la niña.

- ¿Estás bien? —preguntó Ran viéndola sonrojada aún y con lágrimas en los ojos.

La niña no respondió mientras Ran abría los brazos para que saliera de la habitación. Yui se abrazó a Ran con fuerza. No podía evitar llorar. Notó la mano de Yukiko acariciándole el pelo. La actriz hizo señas a Yusaku y a Shinichi para que se fueran de allí. Ellos le hicieron caso después de un largo suspiro.

- Tranquila Yui-chan… —susurró Ran al oído de la niña— cuéntame qué ocurre…

- Soy una traidora… —susurró ella.

- Eso lo dudo —respondió Ran separándose de ella y mirándola— precisamente eres la persona más fiel que conozco.

- Pero yo le quiero… —añadió aún con voz más baja ella cubriéndose la cara con las manos.

Ran miró a Yukiko con una sonrisa.

- Vamos a ver… —Ran se levantó y tiró de la mano de Yui para llevarla dentro de la habitación— ¿y quién es ese chico? —preguntó obligándola a sentarse en la cama.

Yui la miró, pero en seguida bajó la cabeza. Movió los pies con nerviosismo mientras los miraba, como si comprobara que aún le funcionaban. Yui empezó a contarles todo, después de que Yukiko cerrara la puerta.

- ¿Odagiri Shouta, eh? —preguntó Ran sentándose en la cama y apoyándose hacia atrás.

- Creo que Shiho me habló de él, era un chico muy inseguro —respondió Yukiko.

- Pues por lo que ha dicho Yui ahora no lo era —sonrió la abogada mirándola.

- Bueno… ese chico es un testigo protegido del FBI, Yui, así que no te creas que eres una traidora —sonrió Yukiko sentándose al otro lado de la niña— ese niño fue secuestrado como tu… pero él no tuvo la suerte de que sus padres supieran donde buscarlo, así que no te enojes con él.

- Pero… él… era de la Organización… —susurró la niña.

- Tu madre… —suspiró Ran recordando cosas que le había dicho Shinichi de la familia Smith— ¿tu madre no se casó con alguien de la BO?

- Le odio… —respondió la niña— Michael solo quería a mamá por su dinero…

- Que odiara a los niños no te lo discuto —sonrió Ran— pero si tu madre no hubiera confiado en él… si ella no le hubiera querido… no se hubiera casado y tu no hubieras estado aquí, Yui —añadió mirándola.

- ¿Me estás pidiendo que traicione a papá? —preguntó ella apartando la mirada de la abogada.

- Te estoy pidiendo que confíes en ti —sonrió Ran— Shinichi es un hombre al fin y al cabo.

- ¿Qué significa esto? —preguntó Yukiko mirándola de reojo.

- Confía en tu corazón… —sonrió Ran— es solo un niño… igual que tu… —se quedó mirando el armario de la habitación— estoy convencida de que sus pensamientos están en contra de lo que hizo esa gente.

- ¿Por qué tenías a esa secretaria? —preguntó Yui.

- Porque sabía que si intentaba hacerme algo, podría defenderme a la perfección de ella —añadió Ran— pero mientras tanto… tenía a otra amiga a mi lado.

- Pero yo no puedo darle mi corazón a alguien en quien no confíe —añadió ella.

- En eso te equivocas de nuevo, Yui —sonrió Yukiko— tener un amigo y estar alerta de que no te haga daño, no significa que no confíes en él. Todas las buenas personas pueden volverse malas, para saber cuándo harán eso, tienes que saber su punto débil. Todos conocíamos el punto débil de esa secretaria, y era precisamente Ran.

- Esa chica era una antigua amiga —explicó la abogada— también era amiga de tu padre. Por alguna razón ella quería mucho a tu papá y empezó a intentar saber el motivo de su desaparición. Sin darse cuenta esa chica terminó entrando con ellos, pero para compensarlo, decidió protegerme a mí.

- Habla con él —pidió Yukiko— habla con ese chico.

- ¿Por qué? —preguntó la niña mirándola.

- Porque solo así serás capaz de entenderlo y de entender el motivo. Seguro te podrías llevar una sorpresa —sonrió Ran guiñándole un ojo.

- Pero qué le pregunto… —suspiró Yui— cada vez que intento hablar con él… me bloqueo… no puedo más que decir tonterías o tartamudear…

Ran se rió y Yukiko sonrió.

- Eso lo hemos hecho todas alguna vez —respondió la abuela— pero tienes que pensar en respirar profundamente y buscar algún defecto en él que te prive de mirar lo guapo que es.

Ran la miró de reojo.

- No aconsejes así a la pobre —se quejó la abogada— por lo que ha dicho su único defecto la hace rabiar, no es bueno hablar así.

- Está bien… —Yui se levantó sonriendo— ¡lo intentaré! Me esforzaré al máximo para que papá no se entere —añadió satisfecha con las manos en su cintura.

Yukiko y Ran se miraron y echaron a reír.


e.e bueno un capítulo más raro XD algún día pondré más cosas de esa pequeña pareja :3

de momento eso es todo... de nuevo pido reviews! por favor! :)

Mata na! :D