BUENAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSS!

Aquí el siguiente capítulo jejejeje espero que les guste porque ese me costó mucho hacerlo XD pero realmente lo considero tan importante como los demás XD

Antes de las respuestas a vuestros reviews dejaré en claro otra cosa... soy Española por obligación. Tengo muchos amigos españoles e incluso parte de mi familia española, pero tanto mi padre como mi madre hablan catalán. Al iniciarme en fanfiction me puse a escribir en español, porque mi lengua no existe en este lugar, a parte de que tengo más seguidores españoles y me gusta más así :3 sin darme cuenta terminé escribiendo mejor en español que en catalán. Si tenía que hacer alguna historia para el instituto en lengua catalana tenía que escribirlo primero en español y luego en catalán... pero me di cuenta demasiado tarde de que solo así dañaba mi lengua. Ahora... llega ese hombre de educación y pretende matar nuestra cultura... yo misma ya le hice demasiado daño a mi cultura así que hasta que las cosas no se arreglen intentaré volver a escribir solo en catalán y eso que ya tengo incluso la secuela de 'por los años' terminada XD en cuanto se retracten de matar nuestra cultura volveré a escribir en español. Mi problema es que no deseo jamás que una lengua que ha sobrevivido a una constante tortura desde hace ya casi 300 años desaparezca de un día por otro. Para más definición de como soy... tengo una tía marroquí! Ella está aprendiendo español y catalán, habla francés, marroquí y un dialecto de este que hablan en su pueblo, lejos de la capital de su país. Ella me pide que le hable en catalán para que así pueda aprender y tal... y yo empiezo a hablarle así... pero sin darme cuenta yo mismo le hablo en español cuando estoy más centrada en la conversación. Es algo que no puedo remediar. Si alguien me habla en un idioma que conozco yo cambio el chip en mi cabeza y me pongo a hablarles en su idioma. Pero eso solo tortura mi cabeza al ver lo malos que son los políticos en este país... u.u' Y bueno... dejo zanjado este tema XD que ya suena a pesado XD

Kaoru240: Aquí tienes la continuación! :D que la disfrutes! Gracias por tu review! ;)

Megustaelheladodechocolatesii: jajajajaja. Muchas gracias por tu review! estrujalos fuerte! no los dejes marchar! XDDDD

Hermy Evans Black: jajajaja no importa! XD jajajaja me alegro que te guste :D y si XD yo también me imagino a Shinichi así con Yui XDDDD Muchas gracias por tu review!

Les dejo con la historia! Disfruten del otro personaje! XD


Me llamo Akira. Tengo un año. Algunos me llaman Aki, otros Aki-kun, otros Akira-kun… todos los nombres me gustan, aunque no sean mi verdadero nombre. Mi nombre es A-Ki-Ra, significa claro o brillante, Aki, significa Otoño, tenedlo presente porque no me gusta… ¡nací en primavera! Mi mamá se llama Sonoko. Es muy amable y buena conmigo, adoro mucho sus amigos. Ran es la más amable de todas. Puedo hacer la peor de las trastadas que ella siempre estará sonriéndome, no puedo decir lo mismo de Heiji o Kazuha… siempre se están gritando entre ellos y me duelen los oídos cuando eso pasa. Mi papá, Makoto, es un hombre muy ocupado. Siempre va de un lado al otro con esa tirita en la frente que tanto me gusta arrancarle de un tirón. Sí. Yo también soy un pequeño travieso. Ahora he conocido a dos amigos más de mis papás. Se llaman Shinichi y Yui. A él no le veo mucho, pero… ella… ¡Es una pesada! Siempre que me ve me pone caras extrañas y me hace sonrisas raras mientras me llama. Como buen niño siempre voy hacia allá, pero… es una pesada insistiendo en que ande siempre. Ya estoy cansado. ¡Un día de estos me voy de su lado!

La aventura del pequeño Akira.

Un niño prodigio es alguien que sabe tanto de niño como de mayor.

Will Rogers(Humorista estadounidense).

Sonoko estaba sentada en las escaleras del hotel. Akira estaba delante de ella con los guantes puestos y una pequeña bufanda en su cuello. La chaqueta le hacía muy complicado el moverse, pero aún así, el niño estaba haciendo una montaña con la nieve que se había quedado delante del edificio. El niño miraba a su madre de vez en cuando, que le animaba a seguir haciendo montones con la nieve. En cuanto su madre, vestida con una chaqueta blanca y larga y una falda, también larga, de color verde, apartaba la vista, el niño se metía un poco de nieve en la boca. La notaba fría y le parecía estar buena.

- Akira no hagas eso —se quejó su madre al verlo.

Lo apartó de la nieve y lo subió a los escalones con ella. Con las manos desnudas le quito la nieve restante de los guantes y sonrió con ternura hacia el niño. El niño sonrió travieso.

- Mira que eres… —suspiró la mujer.

- Ah… —el niño señaló un perro pequeño que era paseado por un hombre delante de ellos.

- ¿Te gusta? —preguntó Sonoko con una sonrisa.

El niño afirmó con la cabeza. La mujer miró detrás de él, donde Makoto había llegado.

- Sonoko… ¿puedes venir un segundo? —susurró el hombre.

Al acto el niño se giró y extendió los brazos hacia su padre. El hombre lo cogió en brazos y entró a dentro, seguido por su mujer.

- ¿Qué ocurre? —preguntó ella mientras su marido se quedaba al lado de dos clientes con mala cara.

- ¿Qué ocurre? —preguntó la mujer enojada—hemos estado dos días en este lugar y nadie se ha preocupado por nuestra seguridad. Nos han robado…

- ¿Cierro las puertas? —preguntó Makoto—dicen que ha sido hace unos 5 minutos.

Sonoko afirmó con la cabeza.

- ¿Podemos ir a ver el lugar? —preguntó la mujer suspirando— avisa a todos y llama a la policía. Veremos.

- Está bien —Makoto le pasó el niño a Sonoko y ella subió en el ascensor para acompañar a la pareja hasta su habitación.

En cuanto estuvieron a dentro, Sonoko observó el lugar alucinada. La habitación estaba patas arriba, más que un robo parecía una pelea. Las mesas estaban rotas y a las sillas les faltaban algunas patas, el somier de la cama estaba la mitad al suelo y todas las cosas del armario habían sido sacadas. Sonoko dejó a Akira al suelo.

- ¿Teníais cosas de valor? —preguntó Sonoko.

- Claro que teníamos cosas de valor —se quejó la mujer gritando.

- Tranquila —susurró su esposo.

- ¿Tranquila? —preguntó ella— nuestras cosas… nuestras joyas…

- ¿Alguien sabía de que las teníais? —preguntó Sonoko arqueando una ceja.

La mujer parecía dispuesta a culpar al hotel.

- Nadie —se quejó ella— solo nosotros…

Akira miró hacia la puerta. Se apoyó en la pared y salió de allí. Se quedó mirando el reflejo de algo brillante en la pared. De repente empezó a moverse. El niño lo siguió intentando cogerlo. Se quedó quieto en un pasillo sin poder pasar al otro lado. Se apartó de la pared y se miró los pies. Ya se aguantaba de pie. Hizo los pasos hacia la otra pared y se apoyó en ella de nuevo. El brillo casi se había ido.

- Ah… —el niño se quejó y siguió el camino.

El brillo desapareció por una esquina, y el niño siguió el camino. En cuanto llegó al siguiente pasillo, vio el brillo desapareciendo por detrás de la puerta del final. Siguió apoyado en la pared hasta llegar a la puerta de hierro de emergencia. Empujó la puerta, pero no se abrió. Miró hacia arriba. Había el pomo de apertura fácil que brillaba con intensidad. Se estiró para tocarlo, pero no llegaba. Se puso de puntillas para tocarlo. Lo tocó y sin darse cuenta abrió la puerta, cayendo al suelo con fuerza. Suspiró mirando a su alrededor, dándose cuenta de que no había nadie a su alrededor. Con ojos llorosos se agarró a la puerta aún abierta y se levantó. Vio la luz yendo hacia abajo. Se agarró a la barandilla con barrotes de hierro soltándose de la puerta. La puerta se cerró de golpe, asustándole. Se agarró con fuerza a la barandilla. El brillo de nuevo le recordó de que no tenía que llorar. Puso un pie al primer escalón y agarrado a la barandilla lo bajó. Sonrió con satisfacción. Ya sabía andar como los adultos. Bajó al siguiente escalón, pero sus pequeños brazos no le permitían bajar más sin soltarse de la barandilla. Terminó sentado al escalón.

- Ah… —se quejó.

Quería que alguien le llevase con ese brillo que cada vez estaba más lejos. Movió sus pies con lentitud sentado en la punta del escalón. Terminó cayendo al siguiente de culo.

- Oh… —le había gustado que el pañal le parara el golpe.

Movió los pies de nuevo hasta que cayó de nuevo hasta el siguiente escalón.

- Señora doy mi palabra por todos los trabajadores de este hotel —se quejó Sonoko en un suspiro poniendo sus manos en la cintura.

'Si hubieran querido robar no hubieran hecho este desorden' pensó.

- Disculpe pero debo objetar de esto —se quejó la mujer— nadie más que el personal del hotel puede entrar en esta habitación.

Sonoko suspiró cansada. Llevaba 5 minutos escuchando a esa mujer de pelo rubio mal teñido y ojos grises. Se giró hacia la puerta para sacar a Akira de allí. Ya aguantaría Makoto a esa mujer.

- ¿Akira? —preguntó Sonoko— ¿Akira dónde te has metido? Este niño… —suspiró mirando detrás de la puerta y debajo de la cama— ¿Akira? —le llamaba y ni siquiera escuchaba su pequeña voz pronunciando las únicas dos vocales que ya se sabía de memoria.

Salió de la habitación y miró por los dos lados.

- Akira… —le llamó, el niño no respondió.

Por el fondo, llegaron Makoto acompañados de policías, entre ellos Heiji y Saguru.

- ¿Sonoko? —preguntó su marido al verla pálida y asustada.

- Akira… Akira no está —susurró la madre preocupada— lo… lo dejé al suelo y me giré de espaldas a él y… no… no está…

Heiji sacó su teléfono móvil y marcó un número, mientras la pareja salía de la habitación. Makoto abrazó a Sonoko.

- Tranquila… —susurró notando como temblaba.

- Perfecto, la policía… —suspiró la mujer— a ver qué podéis hacer con esto —se quejó señalando a dentro de la habitación.

- Kudo… tenemos otro problema —suspiró Heiji parando con una mano a los policías que iban a entrar en la habitación— Akira ha desaparecido vamos primero a buscarlo a él.

- Recibido… —susurró Shinichi al otro lado— en seguida informo.

- Disculpe… —se quejó la mujer señalando al interior de la habitación— tengo un problema.

- La vida de un niño de dos años es más importante que sus joyas, señora —se quejó Heiji— y disculpe, pero yo soy de homicidios y éramos los más cercanos… espere a que lleguen los de robos.

- Caramba… —sonrió Hakuba— tenemos mal humor hoy.

- ¿Cómo se atreve? —preguntó la mujer con tono ofendido.

Heiji arqueó una ceja y se cruzó de brazos, ¿le estaba haciendo perder el tiempo a propósito? El hombre se puso en medio intentando tranquilizar a su mujer.

- Como siga quejándose les digo a los de robos que no hace falta que vengan —respondió Heiji más que enojado yéndose por el pasillo— no puede haber ido muy lejos, Hakuba divídelos tenemos que encontrarlo.

El inglés sonrió. Parecía mentira que se tomara tan en serio todo aquello. Seguramente el niño se habría ido por su propio pie siendo ignorado por su madre. Tenían las salidas rodeadas, así que el niño no podía salir sin ser visto por muchos ojos.

Había conseguido bajar un tramo de escaleras, con el culo y se sentía satisfecho. Miró hacia abajo, el brillo se había quedado quieto durante un rato. Al final volvió a subir. Lo pasó. Akira lo miró haciendo un ruido de desaprobación y se giró para subir de nuevo las escaleras. En cuanto se levantó, terminó cayendo de espaldas el último escalón que aún no había bajado. Ahora se había hecho daño. Empezó a llorar con fuerza. Quería que alguien le sacara de allí, que le ayudara y le acariciara el lugar adolorido, pero no parecía que nadie viniera mientras el brillo subía escaleras arriba. De repente una cabeza se asomó en su radio de visión. Akira sollozaba mirándola. Cuando la mano de ese hombre le tocó, se puso a llorar con más fuerza aún.

- Le oigo por aquí —escuchó una voz familiar y se calló.

El hombre, de pelo grisáceo y ojos oscuros, le agarró. El niño observó en su mano mientras el hombre lo llevaba escaleras abajo. Llevaba un colgante de oro, con una pequeña piedra roja al final. Akira lo cogió con la mano y se lo puso a la boca, mientras escuchaba la puerta de emergencias abrirse.

- Pequeño no voy a hacerte daño —susurró el hombre a su oído en el último peldaño— pero eres el único que puede ayudarme… —abrió la puerta hacia la salida.

Toda la policía levantó las armas hacia él. El hombre levantó al niño hacia los agentes, sabía que no harían nada habiendo un niño de por el medio. Akira seguía mordiendo el duro oro, hasta que empezó a notar un gusto amargo. Lo soltó y volvió a llorar. Algo brillante con mal gusto… malo. El hombre fue siguiendo la pared del hotel con el niño levantado hacia su cabeza.

- Akira… —le llamó Shinichi saludándole con la mano.

El niño sonrió al verlo y estiró los brazos para ir con él.

- ¿Eres el hijo de un policía? —susurró el hombre a su espalda.

- Ah… —el niño se movía para ir con él.

- Akira… —sonrió Heiji saliendo por la misma puerta con Saguru, Sonoko, Makoto y un montón de policías detrás.

- Ah… —estiró los brazos hacia Heiji para que alguien conocido le cogiera— Ma… ma… —susurró al ver a sus padres allí.

- Curioso que sus primeras palabras sean mientras está metido en un buen lío —se quejó Makoto cruzándose de brazos.

- Akira pequeño… —susurró Sonoko tapándose la boca y cerrando los ojos.

Makoto la abrazó de nuevo.

- Todo saldrá bien… —susurró el hombre intentando que no se notara también su miedo.

Akira observaba a su madre que empezaba a llorar. No sabía el motivo… pero él… volvió a llorar. El hombre se lo puso en brazos y empezó a acunarlo para que dejara de llorar. Shinichi y Heiji se acercaron sin prisas y suspiraron.

- ¿Es usted idiota? —preguntó Heiji cogiendo al niño en brazos.

- Eso parece —respondió Shinichi cogiéndole el colgante de las manos— detenedle.

- Pero qué… —el hombre se había quedado sin habla.

En un pequeño descuido y se había quedado sin botín y sin método de escape. Suspiró mientras dejaba que lo esposaran. Heiji le pasó el niño a Sonoko que lo abrazo con fuerza. El niño dejó de llorar al acto, mientras notaba a Makoto que los abrazaba a los dos.

- Akira… —susurró Sonoko— lo siento…

- Todo está bien, ¿lo ves? —preguntó Makoto sonriendo— todo está bien…

El niño acarició la mejilla a su madre. Sonoko se separó de él y lo miró. Estaba sonriendo.

- ¿Por qué se pone a sonreír ahora? —preguntó Shinichi— ¿Es que lo ha hecho expresamente?

- Seguro que no —se rió Heiji— pero así te hace hablar un rato.

- Sí… claro —suspiró Shinichi— anda, dejemos esto a los de robos y vayámonos a terminar el informe.

- Sí… aunque hacer informes… ahora… —Heiji suspiró.

- No te quejes que te dejo mi parte —se quejó Shinichi.

- Está bien, está bien —se rió el moreno.

- Ah… —el niño levantó la mano hacia ellos.

Heiji y Shinichi se giraron a mirarlo, se miraron entre ellos y se echaron a reír.

- Buen trabajo, Akira —se rió Kudo levantando un dedo hacia él de conformidad.

- Eso, eso —se rió Heiji— ¡buen trabajo chico! Hasta luego…


Bueno, espero que les haya gustado!

De nuevo pido reviews! :D

MATA NA! :3