Fue despertado por el sonido de una puerta abrirse y cerrarse con fuerza. Al principio no entendió..Momotaro no solía entrar de esa manera y menos si acudía a su habitación. El portazo resonaba en su cabeza con dolorosos redobles. Jamás volveré a beber. Se decía, aunque a esas alturas ni el mismo se lo creía. En el instante en que fue arrancado de su lecho por un furioso oni supo que no se trataba de su empleado sino de una presencia por demás indeseada.
-¡¿Se puede saber qué haces aquí?! ¡Es mi día libre!- Balbuceó Hakutaku al tiempo que intentaba deshacerse del agarre de acero de Hoozuki.
-¿Qué quisiste decir con eso?
-Que en mi día libre tengo todo el derecho de..
-¡No me refería a eso!- Señaló el demonio al tiempo que sentía su paciencia estrecharse cada vez más- Quiero decir con lo que dijiste anoche.- Al notar la cara de genuino desconcierto del otro lo zarandeó un poco.- ¡Piensa bien Hakubuta! Recibí tu llamado esta madrugada. Dijiste algo sobre él. Dijiste que no había podido seguir con su vida. ¿Qué significa eso?
Hakutaku palideció. Su mente gradualmente comenzaba a enfocarse. Recordaba algunos retazos de la conversación con el kitsune y también vagamente el llamado realizado. Ahora que veía la reacción que había provocado en el oni se sentía un completo idiota, pero en ese momento le había parecido completamente necesario. Dio una rápida mirada a la puerta para asegurarse que estuviera cerrada.
- Voy a decírtelo, pero antes debes soltarme.
Hoozuki aflojó el agarre y se alejó unos pasos para observarlo con su inexpresividad habitual. El farmacéutico sonrió internamente, relajándose. A puertas cerradas su relación cambiaba. Era curioso. Ante la mirada de otros se comportaba especialmente violento, pero cuando estaban a solas era extraño que recurriese a la violencia física y en ocasiones hasta podían llegar a entablar conversaciones medianamente decentes. No podía evitar que ese comportamiento le recordase a un pasado ya demasiado lejano. Un pasado en el cual ambos habían sentido cierta fascinación por el otro, al punto que los límites de su relación se habían tornado difusos.
En la actualidad ninguno tocaba ese tema. Como si ese pasado perteneciera a otros..a otros que habían intentado, que habían probado y que habían fracasado.
-¿Y bien? ¿ Vas a decírmelo o voy a tener que esperar a que todo el Jigoku se congele?
Hakutaku lo observó un momento. Aún no comprendía por qué buscaba involucrarse tanto. Los asuntos de ese demonio no le concernían. Tal vez, en algún momento..pero ya no. Le habría gustado tener su capacidad para sobreponerse a todo, para concentrarse en su trabajo y no dejar que las emociones se interpusieran. Quizás él no podía entenderlo porque esa era una habilidad exclusivamente demoníaca..
-Realmente te interesa ¿Verdad?.- Era posible que la resaca hablara por él, llevándolo a lugares que por lo general prefería evitar.
Hoozuki cruzó los brazos. Algo en su postura se había vuelto defensivo. Frunció el ceño mirándolo con detenimiento.
-Si- Finalmente respondió al cabo de un ía analizar a dónde se proponía llegar con su pregunta.
Algo muy dentro de Hakutaku se marchitó, al mismo tiempo que una sensación de inesperado alivio lo invadía.
Un gesto de confusión cruzó el semblante del oni al notar el cambio en la bestia sagrada, pero fue rápidamente reemplazada por su acostumbrada neutralidad.
-Usaste los sellos demoníacos en él, lo marcaste como tu propiedad, ibas a hacerlo firmar un contrato de posesión..pero finalmente no lo hiciste. Ahora no es tuyo pero tampoco puede ser de nadie más.- Hizo una breve pausa- Está solo, increíblemente solo y así permanecerá hasta que no termines tu trabajo..decide que vas a hacer o la muerte decidirá por ti- Concluyó, sintiendo la pesada mirada del oni sobre sí.
Hoozuki permaneció de pie frente a él sin moverse. Por un momento pareció que iba a preguntar algo pero luego se arrepintió. No era necesario, había comprendido. Estaba a punto de salir cuando de pronto un pensamiento cruzó por su mente.
- Cuando dijiste que no lo lastimara en aquella ocasión. ¿Acaso yo te he..?- Dañado. Pensó pero no lo dijo. No sabía si podría tolerar la respuesta. Porque una cosa eran sus constantes peleas y rencillas físicas y otra cosa era el haberlo dañado de esa forma. De una manera en que solo un demonio podía dañar. Que formaba una herida interior difícil de sanar y que solía producirse cuando alguien intentaba acercarse demasiado.
Hakutaku no respondió inmediatamente, volviendo el silencio un lapsus infinito. En ese instante recordó las noches en vela, la cercanía de su cuerpo, las palabras no dichas, los intensos desacuerdos..y el final. Siempre el final. Cuando habló lo hizo con su habitual tono despreocupado.
- Recuerda que tienes hasta la mañana del tercer día- Y luego agregó con un tono más sombrío.-Luego todo acabará.
