Hola de nuevo!
Perdonad por dejaros tanto tiempo sin la continuación, pero las vacaciones me desesperan. No hago nada con ellas, pero de repente me encuentro agobiada de trabajo O.O y por supuesto la inspiración va y viene... de repente he encontrado un trocito de ella en el último capítulo del tren con Vermouth del anime... un capítulo que publicaré próximamente y que seguirá una teoría un poco rebuscada, pero a la vez me ayudará a alargar un poco más el final de este fanfic :)
Ajlw: sep se van a pegar una buena XD jajajajaja tranquila a mi también me gusta un poco en los personajes... lo que siempre digo: si los personajes de la historia no sufren, la historia se vuelve aburrida XD
Kyarorain88: muchas gracias por tu review! espero que el siguiente capítulo te guste tanto como los otros :) saludos!
Aanonimo: no lo dejo acá! XD pero wow... siento haber tardado tanto... normalmente tardo un mes en publicar cada capítulo, espero que los siguientes sean más rapidos :) Espero que disfrutes del siguiente momento Shin y Ran ;) Muchas gracias!
Bueno, sin nada más que decir... les dejo con el siguiente capítulo!
MATANA!
Asesino a favores.
El que hace un favor a quien lo merece, él mismo lo recibe.
Aurelio Teodioso Macrobio(Filósofo latino).
Desde el centro del bosque, una pelota pintada en rojo, voló directamente hacia Ran. Ella se giró a tiempo para ser golpeada por ella, pero nadie pudo reaccionar para cogerla antes de que cayera hacia abajo.
- ¡Ran! —gritaron Kazuha y Sonoko al verla agarrándose a la barandilla con las puntas de los dedos resbaladizos.
- ¡Ran! —Shinichi saltó la barandilla e intentó ayudarla a levantar, pero en cuanto tuvo su mano, un palo grueso también en rojo lo golpeó en la cabeza a él, cayendo los dos al vacío.
- ¡Kudo! —Heiji no estuvo a tiempo de cogerlo.
Shinichi agarró con fuerza la mano de Ran e intentó agarrarse a la pared, pero solo conseguía quemarse los dedos. Hasta que consiguió agarrarse en una raíz que sobresalía de la tierra debajo del cemento del mirador. Había conseguido parar el golpe. Miró hacia Ran.
- ¿Estás bien? —preguntó el chico en un susurro.
- Eso no era una pelota, ¿verdad? —preguntó Ran asustada.
- Sí lo era… lo que tienes en el jersey es pintura —suspiró Shinichi con una sonrisa— pero se tomaron demasiadas molestias.
- Shinichi…
- No te preocupes, todo está bien —susurró él sabiendo lo que preocupaba a la chica— tu no mires abajo, ¿vale?
Ella afirmó con la cabeza. Shinichi miró arriba. Heiji y los demás les veían con cara de alivio. Miró donde se había agarrado. Era una rama fuerte. Aguantaría sus pesos durante un rato. Hizo un poco de fuerza hacia arriba para subir a Ran.
- ¿Puedes cogerte aquí? —preguntó Shinichi en un susurro aún.
Ella afirmó con la cabeza. Con la mano libre se agarró a la rama y Shinichi la soltó de la mano, pero la rodeó con el brazo ahora libre para asegurarse de que no caía.
- Qué desperdicio de día —se rió finalmente.
- Y qué lo digas —suspiró Ran— vaya vacaciones me has dado.
- La próxima vez estaremos completamente solos —respondió Shinichi— te lo prometo… ni una mosca.
- Está bien… —sonrió ella.
- Dime… ¿qué pasó exactamente con...? —suspiró ella.
- ¿No sabes cómo matar el tiempo? —preguntó Shinichi mirando de nuevo hacia arriba.
- Bueno… tenemos mucho tiempo para matar aquí solos —se rió ella.
- Luego dicen que soy yo el raro —se quejó él arqueando una ceja.
- Anda cuenta —sonrió ella cansada.
- ¿Estás bien? —preguntó él.
- Me duele la mano —suspiró ella mirando hacia la rama— y tú te has hecho daño...
- Esto no es nada… estoy bien —suspiró él viendo como Heiji llegaba con Momo y una cuerda.
Algo encima de la cascada le hizo agarrar con más fuerza a la chica.
- ¿Qué haces? —preguntó ella en un susurro.
- Agárrate a mí —suspiró Shinichi— a mi jersey, por delante. No te sueltes.
- Shinichi ¿qué…?
- ¡Hattori! —gritó Shinichi mientras ella se agarraba a él— ¡Date prisa, maldita sea!
- ¡¿Qué ocurre?! —preguntó la voz del moreno arriba del todo.
Un arañazo en su mano, le indicó que a la próxima no fallaría. Shinichi se mordió el labio inferior para omitir palabras de dolor. Ran lo miró preocupada.
- ¡En la cascada! —gritó mientras notaba que sus dedos resbalaban con lentitud por otro arañazo.
Heiji miró hacia allí. Había alguien detrás de la luz del sol que utilizaba un rifle hacia ellos. Heiji echó a correr hacia la cascada. Quizás podría detenerlos.
- ¿Shinichi? —preguntó Ran asustada viéndolo.
Él la miró con una sonrisa forzada. Esta vez se escuchó un pequeño 'chack'. Cayeron. Shinichi agarró con fuerza a Ran, tenía que protegerla costara lo que costara. Mientras oía los gritos de arriba llamarlos con desespero. Tocó contra el suelo con el peso de la chica encima. Se le cortóla respiración al acto. Ran se incorporó como pudo y lo miró. Shinichi se había quedado quieto, sin moverse. Puso su oído al lado de su boca medio abierta. No respiraba. Se apartó de encima suyo y lo zarandeó. Ni siquiera una mueca de dolor… ni siquiera un pequeño grito al chocar contra el suelo… ni un grito… Ran empezó a llorar sin remedio. Shinichi no reaccionaba y estaban solos a la orilla del río.
- Shinichi despierta… por favor… —susurró ella mientras escuchaba los gritos de los demás por encima de sus cabezas— por favor… —lo golpeó en el pecho con fuerza— Shinichi… te lo suplico… dime algo… —volvió a golpearlo.
- Ay… —susurró él con voz débil— si sigues… así… vas a… matarme… —le costaba respirar y tardaría un buen rato en levantarse o moverse.
- Shinichi… —susurró ella abriendo los ojos como platos— ¿estás bien…? —preguntó acariciándole la frente.
- Duele… —suspiró él abriendo los ojos y viéndola— no llores…
- ¿Qué quieres que haga? —preguntó ella abrazándolo.
- Vas a romperme… —se quejó.
- No digas tonterías… no te has roto desde esa altura —respondió ella mirando hacia arriba.
Todos esperaban alguna respuesta por su parte. Levantó los brazos moviéndolos de un lado al otro.
- ¿Cómo? ¿Cómo has…?
- Por penoso que parezca me entrenaron para estas situaciones —suspiró él consiguiendo normalizar su respiración aún con la espalda adolorida, ella le miró— aunque nadie quita el dolor que se siente en estas situaciones.
- ¿Y ahora qué hacemos? —suspiró Ran mirando a su alrededor— no hay ningún camino para salir de aquí.
- Saldremos igual como entramos —sonrió él— anda… cógetelo con calma, que hay para rato hasta que consigan una cuerda más grande.
Shinichi la agarró del brazo y tiró de ella para que se tumbara encima de su pecho.
- ¿Pero qué haces? —preguntó ella intentando levantarse.
- Estate quieta —sonrió él poniendo una mano encima de su cabeza para que no se levantara— estamos a solas.
- No es el mejor momento para decir esto… —suspiró ella sin moverse.
- ¿Estás bien? —preguntó el chico.
- Me has asustado —susurró ella cerrando los ojos— mucho…
- Lo siento… —respondió él acariciándole el pelo.
- Está bien —sonrió— ya estoy tranquilizándome. Tu corazón va muy lento.
- Y eso que sigue doliendo —se rió él.
- ¡Ran-chan! —gritó Kazuha por encima del ruido de la cascada.
- Qué pulmones tiene esta mujer —opinó el hombre mientras Ran se incorporaba para verlos.
- Cállate —se rió ella.
- ¡¿Quieres que te rescatemos o prefieres quedarte toda la noche aquí?! —preguntó la profesora con una sonrisa.
- Diles que se vayan —se rió Shinichi.
- No seas idiota —respondió ella fulminándolo con la mirada— ¡¿Tienes que preguntarlo?! —gritó ella
- ¡Cierto! —respondió la mujer Hattori mientras Sonoko decía adiós con la mano a su lado— ¡Volveremos por la noche!
- ¡Bajad esta cuerda hasta aquí! —gritó Ran abriendo los ojos como platos— ¡O os aseguro que os acordaréis de mí!
- ¡Si quieres que te saquemos de aquí no es muy bueno que nos amenaces! —se quejó la voz de Sonoko.
- La otra con pulmones —respondió Shinichi intentando incorporarse— creo que tengo rota alguna costilla.
- ¿Eh? —Ran lo miró— ¿Por qué?
- ¿Por qué preguntas el porqué? —preguntó él quitando una piedra de debajo de su espalda.
- Lo… lo siento —susurró ella en un suspiro.
Shinichi terminó de incorporarse.
- Menudo fin de semana me espera —se rió— Yui me mata.
Ran le puso una mano en la espalda para ayudarlo a mantenerse incorporado.
- Heiji —susurró Kazuha al verlo volver.
- ¿Estáis bien? —preguntó el moreno acercándose a la barandilla— ¿cómo están?
- Cayeron del todo —informó Momo llevando otra cuerda intentando unirla a la otra.
Hanako y Akane la acompañaban esta vez. Las dos iban mojadas de pies a cabeza. Heiji frunció el ceño.
- ¿Qué os ha pasado? —preguntó viéndolas.
- Me había dejado la olla al fuego y cuando fuimos a buscar la cuerda me acordé. Pero me cayó encima al resbalar tontamente —respondió Hanako.
- Como vi que ellas ya se encargaban de la cuerda, me fui a dar un baño y terminé resbalando a dentro —respondió Akane.
- Ya… claro… —suspiró el moreno.
- De acuerdo… —sonrió Momo— terminado.
Heiji cogió la cuerda de las manos de la anciana y tiró del nudo con fuerza. Ya habían tenido demasiada suerte en un día, no quería tentarla de nuevo.
- Heiji… —se quejó Kazuha— podrías ser un poco más amable.
- Una de esas dos han intentado matarlos y esta bruja lleva pintura en el jersey de la misma con la que han tirado ese balón y esa rama —respondió él señalando a la anciana— no voy a correr riesgos a que intenten matarlos de nuevo. Las tres ahí… venga —respondió señalando a una esquina del mirador.
- Nos considera sospechosas… ¿solo a nosotras tres? —preguntó Hanako— esto es cruel, ¿no cree usted? También podría ser Paul o sus propios amigos.
- Paul está muerto —respondió Heiji cogiendo la cuerda con fuerza de una punta y bajando la otra con lentitud.
- Eso es imposible —se quejó Akane— ahora mismo estaba hablando conmigo desde el otro lado de la habitación, ¿verdad? —preguntó mirando a Hanako.
- Cuando le hemos dicho que había ocurrido algo nos ha respondido que no vendría —respondió la cocinera en un suspiro.
Heiji arqueó una ceja.
- ¿Le habéis visto? —preguntó el moreno.
- No —respondieron las dos a la vez mirándose.
- Entonces no hay nada que pruebe que sigue con vida —respondió Heiji.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro de que está muerto? —preguntó Momo sentándose al suelo mientras intentaba verse dónde tenía la mancha de pintura que estaba en su espalda.
- Tengo pruebas de su sangre al lado de la casa —respondió Heiji en un suspiro— y vimos su cadáver. Pero lo retiraron con mucha rapidez.
Hanako se cruzó de brazos y se sentó al suelo también.
- ¿Cuándo? —preguntó en un suspiro.
- ¿Vas a creerlo? —preguntó Akane señalando de mala manera a Heiji.
- No tenemos otra opción ellos son la policía y conocen más esa parte —respondió Hanako.
- Pero tu tam…
- Tengo rencor por el tipo que está ahí abajo… —se quejó ella interrumpiendo a Akane— por supuesto pero… también sé lo que estaba haciendo Shun en el momento en que murió…
- ¿Cómo? —preguntó Heiji subiendo la cuerda con lentitud al asegurarse de que Shinichi estaba bien sujeto a ella— ¿Le reconociste?
Makoto dejó a Akira con Sonoko y fue a ayudar a Heiji.
- ¿Y quién no? —se rió ella— el detective desaparecido, el niño prodigio, el demonio del FBI… se le conoce con muchos nombres por las familias que ese tipo ha encerrado —Hanako sonrió forzadamente— no hay nadie que no se haya enterado de sus últimas hazañas. Además… en cuanto él volvió a Japón recibí una carta pidiéndome perdón por ese incidente. Y aún cuando ya estaba demostrado de que era el arma de la agente Smith la que mató a Shun.
Heiji sonrió. Parecía alguien sensato en sus pensamientos. Y aún diciendo que le tenía rencor, no parecía dispuesta a hacerlo pagar a nadie más. Con la ayuda de Makoto, consiguieron subir a Shinichi con rapidez. Le cogieron del brazo y le subieron hacia arriba. Shinichi suspiró y se sentó al suelo mientras los dos morenos volvían a bajar la cuerda para subir a Ran.
- ¿Estás bien? —se preocuparon Kazuha y Sonoko acercándose a él, Shinichi alzó una ceja y las miró— cierto no puedes estar bien con la caída —se rió Kazuha.
Shinichi se frotó la espalda con la mano y se quedó mirando a las tres mujeres que estaban mirándolo desde un rincón.
- Ya me acuerdo de ti —se quejó Shinichi— tu eres la agente de las sombras…
- ¿Cómo? —Heiji miró a su compañero mientras terminaban de subir a Ran.
La cogieron de los brazos y dejaron que se sentara al suelo en cuanto se hubieron asegurado de que estaba bien.
- ¿Tienes mucha pérdida de memoria, niño prodigio? —preguntó Hanako.
- No estabas buscando el libro… me estabas buscando a mi —sonrió Shinichi— así que ahora sentís la necesidad de controlarme.
- No te estamos controlando, ha sido casualidad que me encontraras en este lugar —respondió Hanako sonriendo.
- Sí… por supuesto… eres la agente nómada —se rió el policía mientras Ran se ponía a su lado— me advirtieron de ti. Tú fuiste una de las que estaba buscando a Yui después de la muerte de Mary-san.
- Has oído a hablar de mi entonces —se rió ella.
Shinichi se levantó del suelo y se acercó a ella.
- A nadie se le quita de la cabeza saber que una chica con 15 años matara a un agente de la CIA para poder matar a 7 delincuentes —se rió él acercándole la mano.
- Vaya… te acuerdas de todo mi currículum —sonrió ella estrechando su mano.
- Pocos entran como agentes del FBI a los 16 —añadió Shinichi soltándola.
- Tú entraste con 7 —se rió Hanako.
- No —suspiró él— entré con 18. Y gracias a ti por lo que me dijeron.
- Oh… si te refieres a que era la compañera de Mary… sí —respondió ella.
- ¿Entonces eres agente del FBI? —preguntó Heiji.
- Agente de la sede Star para servirlo —sonrió ella.
- ¿Sede Star? —preguntó Heiji mirando a Shinichi con cara de perdido.
- Ah… bueno la sede que yo llevaba, la del Dragón y la sede llamada la Estrella son dos pequeños grupos todos internos al programa con agentes del FBI y la CIA —informó Shinichi— los dos grupos son de potencial elevado y más bien peligroso. Son los únicos grupos con los que la policía de Kyoto evitaba encontrarse.
Heiji miró a Ran que se encogió de hombros.
- ¿Me lo puedes repetir? —preguntó Heiji con una ceja arqueada y cruzándose de brazos.
- Para que puedas entenderlo bien… los dos son grupos de fugitivos —se rió Shinichi medio avergonzado— personas que querían desaparecer y no ser reconocidos. Y por ese mismo motivo las amenazas en contra de la policía terminaban siendo constantes.
- ¿Por eso no te encontramos antes? —preguntó Heiji mirándolo de reojo.
- Sí ese es uno de los motivos —se rió Shinichi.
- ¿Así que esta mujer está huyendo de alguien? —preguntó Heiji.
- Bueno… —Shinichi se giró para mirarla— me dijeron que huía de Cacique…
- Así es… yo fui uno de los cabos sueltos de Yui —se quejó Hanako desviando la mirada.
- Ah… pero Michael murió hace pocos días —se rió Shinichi.
- Bien… entonces puedo volver a América —sonrió la mujer levantándose de golpe— ya sería hora…
- ¿Vas a volver? —preguntó Shinichi.
- Al contrario que al niño prodigio… mi vida sigue estando en el FBI. Mírame… perdida en una montaña haciendo de cocinera para una anciana a la que aprecio pero que no puede pagarme nada porque ni siquiera puede pagarse su comida…
- ¿Por eso estabas utilizando una de las casa de Mary…?
- Ah… no creas que robamos ni nada —se rió la mujer— al fin y al cabo Mary me la dio a mí… pero… está tan alejada que me es imposible hacer nada aquí.
Shinichi se echó a reír.
- Y lo único que tenéis es un mirador… —suspiró Shinichi— deberías de intentar utilizar a tus agentes para algo más productivo, Hanako… así no irás a ningún sitio.
- Bah… esos no me sirven de nada —se quejó ella— esa Sede la he subido al nivel de peligro yo sola…
- Bueno la mía lo hice también yo solo —susurró Shinichi desviando la mirada— cuando estallé en el secuestro.
- ¿Solo en una ocasión? —preguntó Hanako— ¿Eres más peligroso que yo?
- Soy incontrolable —se rió él encogiéndose de hombros— o al menos así fue como me describió Kaito en cuanto me recuperé del hospital esa vez.
- No había oído nada por el estilo —respondió ella después de silbar con sorpresa.
Shinichi sonrió.
- Bueno… por suerte solo quedó con pocos del FBI que prefirieron no contarlo —respondió él.
- Ah, te refieres a Jodie-sensei… un momento —Hanako le miró de arriba abajo— ¡¿tú fuiste el que atacaste un juzgado entero solo por una cría?!
- ¡No fui el del juzgado! —gritó Shinichi medio sonrojado— ¡ese fue Kaito! ¡Y tampoco fue una cría! ¡Habían secuestrado a dos de nuestros agentes!
- Entonces el otro… el que saltó cinco pisos para socorrer a un idiota —suspiró ella— ¡Eres más inútil de lo que había imaginado! —se rió.
- ¡Perdón por eso! —gritó Shinichi cruzándose de brazos.
- ¿Saltaste de cinco pisos para socorrer a un idiota? —preguntó Heiji.
- Sí… y el idiota precisamente es alguien que tú conoces muy bien —se rió Shinichi— fui a salvar… a Hakuba, hace ya como dos años…
Heiji arqueó una ceja.
- ¿Estás de broma? —preguntó el moreno.
- No… no estoy de broma —respondió Shinichi encogiéndose levemente de hombros, le dolía la espalda— él estuvo inconsciente hasta el hospital, pero en cuanto me vio estaba demasiado drogado para saber que era yo.
- ¿Te hemos estado buscando y resulta que Saguru-kun ya sabía de ti? —preguntó Ran con cara de enfado.
- Ya te he dicho que es casi imposible que me reconociera —se rió Shinichi.
- Habéis olvidado por completo lo de que saltó cinco pisos —sonrió Hanako mirando a Momo.
- Y que ahora mismo este tema no interesa conocerlo —añadió Shinichi mirando a Akane.
- ¿Por qué me miras con esa cara? —preguntó ella con mala cara y apoyándose a un árbol de pie.
- Porque has matado a Paul, ¿verdad? —preguntó Hanako mirando fijamente la cara que la mujer ponía.
- Ah… es cierto tu eres la experta en ese ámbito tan delicado… —sonrió Shinichi.
- Así que realmente le has matado —suspiró Hanako mientras Akane le negaba con la cabeza— Puedo saber cuando alguien me miente con mucha facilidad. Tu eres la que se nos escapó hace poco, así que Gin te ha contratado.
- Bueno tanto como contratado no creo que haya sido eso —suspiró Shinichi moviendo la mano de un lado a otro para quitarle la idea de la cabeza— más bien le habrá hecho un favor. O le deberá alguno…
- Ah… es eso… —se quejó Hanako sin quitarle la vista de encima— no me lo puedo creer… y viniste sin saber a quién tenías que matar y has matado a Paul… —suspiró un segundo— no es eso, entonces te cogió haciendo algo para matarlo —señaló a Shinichi.
- Oye, eso empieza a sonar a película de terror… por favor —se quejó el policía en un susurro para que nadie más le oyera.
- Tienes que saber que han matado a Paul por tu culpa —sonrió Hanako mirando al policía.
- ¡Sí ahora carga al muerto a alguien! —se quejó Shinichi cruzándose de brazos— como si no tuviera consciencia suficiente…
- Las ciencias son exactas y cuando faltan las palabras esa es la mía —sonrió ella encogiéndose de hombros— si no te gusta te aguantas.
- ¿Por qué has venido aquí si se puede saber? —se quejó Shinichi mirándola.
- Para llevármela de una vez —se rió Hanako— esa mujer iba a buscar a los niños que escaparon con una de las de tu grupo…
Shinichi levantó las manos un segundo y luego se las puso en la frente.
- Está bien… llévatela antes de que me arrepienta de que seas tan buena con ella —se quejó Shinichi.
- Gracias señor, sabía que entenderías que el Programa sigue estando por encima de la policía Japonesa —sonrió Hanako.
Akane fulminó con la mirada a Shinichi.
- Si quieres que no sepa lo que estás diciendo con tu cara te aconsejo que para la próxima vez intentes hacer una cara de póquer —sonrió el policía— que tengas un buen día… y dale recuerdos a Gin de mi parte.
- ¿Dónde has dejado a Paul? —preguntó Hanako mirando la cara de la chica mientras tiraba de ella hacia dentro del bosque— ¿está en el bosque? Dios que fácil eres de leer.
- ¿Estará bien? —preguntó Momo sorprendida.
- Bueno… —sonrió Shinichi— ella sigue siendo más peligrosa que yo de momento. Al fin y al cabo ha superado mi record en el campeonato de agente.
- Vale ahora dime… ¿qué ha pasado? —preguntó Heiji.
- Ah… Hanako es experta en lectura de micro expresiones… —informó Shinichi— así que puede saber si la mientes o no en todo momento a no ser que hables, porque entonces la despistas un poco. Akane ha sido la que ha matado a Paul y seguro no se ha deshecho de ninguna prueba aún así que ella va a encargarse de eso —suspiró— Paul le ha visto seguramente haciendo alguna trampa y ha terminado como ha terminado.
- Será bruja… —se quejó Momo— ahora además me mata los clientes…
Todos miraron a la anciana sorprendidos. Ella inició el camino de regreso. Shinichi se rió.
- Vale… pero eso ya lo sabía —se quejó Heiji— quiero que me cuentes lo otro…
- ¿El qué? —preguntó Shinichi— ¿Lo de Kaito o lo de Hakuba?
- A ser posible las dos cosas… tenemos todo el día al fin y al cabo —se rió el moreno cruzándose de brazos.
- Podría haberme callado la boca… —susurró Shinichi.
- ¿No crees que antes deberíamos de llevarlo a un hospital? —preguntó Makoto cogiendo en brazos a Akira que empezaba a llorar de cansancio.
- ¿Necesitas ir al hospital, Kudo? —preguntó Heiji.
- Ha dicho que quizás se había roto un par de costillas —suspiró Ran.
- No pareces muy preocupada por eso —observó Kazuha.
- Porque a la alzada que ha saltado es la misma que han dicho con Hakuba… 5 pisos… —opinó Heiji— así que claramente eres un extraterrestre o algo por el estilo.
- ¡Soy humano, pero gracias por preocuparte! —se quejó Shinichi.
Todos se rieron.
Bueno, espero que les haya gustado. Ya sabrán cuales serán los próximos capítulos, verdad? XD
Espero me dejen reviews y hasta la próxima! :3
^^Shihoran^^
