OHAYO!
Sep, acá son las 9 de la mañana y yo en la tienda preparándome para abrir XD En un principio como siempre, quería actualizar mañana que para variar en Cataluña es un día de fiesta, pero depende de las palabras de mi hermana, seguramente no estaré en casa durante todo el día :) así que voy a actualizar hoy ;)
harmonystar: amo tu imagen! *O* jajajajajaja sep tenía que doler seguro XD pero bueno, es Shin, este se recupera milagrosamente de todo (?) jajajajajaja muchas gracias por tu review, esperaré que sigas leyendo! :)
Ajlw: bufff... no te vas a acostumbrar nunca a mi manera de escribir XD te va a costar mucho... bueno, en resumen que una de esas chicas tenía un novio que mató Mary (la mamá de Yui) porque era de la BO, esa chica es del FBI, y tiene la habilidad de leer las microexpresiones de la cara... un tipo: lie to me (acá en España se tradujo como miénteme). La anciana es la madre de ese tipo que Mary mató y la otra chica es un asesino que ha contratado la BO para matar a Shin, pero no sabía a quién debía matar, así que mató al hombre que siempre estaba con ellos por esas fechas. Todos se juntaban por conmemorar la muerte de ese tipo de la BO XD creo que no hay nada más importante... aparte de que tal y como verás en este capítulo, Kaito es conocido por los agentes del FBI como el loco que hizo estallar un juzgado XD y, tal y como verás al siguiente, Shin es conocido por los agentes del FBI como el loco que saltó de cinco pisos para defender a un pobre policía XD bueno... mi imaginación, ya has visto que delira XD. Por cierto que ayer un amigo mío de acá me dijo que también sería bonito encontrarse a Sera en el instituto y es cierto! Tener a Sera como compañera! ToT sería maravilloso! ToT
Ahora que digo eso de Sera... informando... ME ESTOY HACIENDO EL DISFRAZ DE SERA MASUMI! *O* lo siento, la amo demasiado para no hacerlo XD Y me hice yo misma la gorra de Heiji :3
Bueno, sin nada más que decir :) Que disfrutéis del capítulo!
Mata!
Explosión en un juzgado.
La última voz audible antes de la explosión del mundo, será la de un experto que diga 'es técnicamente imposible'.
Peter Alexander Ustinov(Actor estadounidense).
Hace 2 años y medio.
- ¿Por qué hemos vuelto a Nueva York si se puede saber? —preguntó Kaito en un suspiro.
- Nos dijeron que era urgente —sonrió Yui— pero no veo que ellos tengan prisa.
Estaban dentro de las oficinas del FBI en Nueva York. Una enorme insignia de la empresa federal se alzaba en una pared como un cuadro justo detrás de ellos, con sus colores azules, rojos, amarillos y blancos. Las palabras Fidelidad, Valentía e Integridad remarcándose en el centro, justo debajo del escudo. Kaito, Yui y Shinichi estaban de pie justo delante de la puerta. Nadie parecía darse cuenta de su presencia. Todos iban y venían con mucha rapidez y parecían preocupados. Shinichi avanzó unos pasos y se acercó a alguien que conocía. Kaito y Yui lo vieron hablando con él. En cuanto el hombre le volvió una respuesta vieron a su compañero abrir los ojos desmesuradamente. Negó con la cabeza un par de veces mientras el hombre le devolvía otras dos palabras que ellos pudieron entender: 'Lo siento'. Shinichi suspiró y se acercó a ellos.
- ¿Qué ocurre? —preguntó Kaito dejando de lado de nuevo su cara de póquer.
- Han secuestrado a Shiho y a Jodie-sensei —susurró Shinichi— se han dejado capturar por un agente de la BO libre en Nueva York. Iban a dar informes oficiales a la CIA y se encontraron con un idiota que las llevó dentro de los juzgados. De allí ya no supieron más de ellas.
- Y en vez de ir ellos a sacarlas… —susurró Kaito— se han esperado 10 horas a que nosotros volviéramos de Japón para contarnos y salvarlas.
Shinichi se encogió de hombros.
- Parece ser que no pueden saltarse las normas.
- Y nosotros tampoco —se rió Yui.
- Por desgracia nosotros somos los únicos que nos las podemos saltar —suspiró Shinichi— yo soy hábil en lo que requiere a cosas inusuales, y aquí el ladrón es hábil en infiltraciones.
- ¿Y yo? —preguntó la niña— ¿Por qué he tenido que venir yo también?
- Porque hay algunos agentes de la BO que no se atreven a disparar a niños —susurró Kaito— por eso dijeron a Shouta-kun que se uniera a ellos.
- ¿Quién es Shouta-kun? —preguntó Shinichi.
El mago negó con la cabeza mientras Yui miraba al suelo.
- Todo va a salir bien, ¿verdad? —preguntó la niña con los ojos perdidos en dirección a sus pies.
- Por supuesto que sí —sonrió Shinichi— mientras nos mantengamos unidos.
- Debemos coger las armas y chalecos antibalas —sonrió Kaito— preparémonos con 20 minutos y nos vamos a buscarlas. Venga.
Los tres salieron directos a los vestuarios. Seguían manteniendo sus pequeñas taquillas intactas en el lugar. Se pusieron los chalecos y se armaron los tres con dos pistolas bajo sus chaquetas. Salieron de los vestuarios y una chica se apresuró a ir con ellos.
- Kudo —sonrió Masumi acercándose— aquí tenéis los informes de todo lo que hemos conseguido averiguar. Tenéis poco tiempo, nos dieron un día entero de margen para sacar de la cárcel a los agentes de la BO, que ya hemos detenido.
- ¿Vais a hacerlo? —preguntó Kaito— ¿De verdad?
- Sacaremos al más moderado, para que pueda contactar con ellos con las claves que ellos saben —sonrió Masumi— en realidad a ese le da igual salir o no. Sabe sobrevivir a todos lados y es el único que dispone de unos pocos privilegios.
Kaito sonrió mientras seguían el camino hacia la puerta. Shinichi cogió la carpeta y se la pasó al ladrón.
- Masumi-oneechan —sonrió Yui— ¿tú también te has hecho del FBI?
- Así es —sonrió ella— por cierto, Kudo… cuando vuelvas tendremos que hablar. Si tienes tiempo…
- Claro —Shinichi sonrió y salió detrás de los otros dos.
En cuanto llegaron a los juzgados, se encontraron con un día normal en una calle. Repleto de gente que entraba y salía del lugar sin ningún problema. Los tres se miraron sin entender. Entraron a dentro y observaron a su alrededor. Todos los que entraban y salían eran agentes del FBI de paisano. No querían que la gente se acercara a los juzgados, pero para no levantar sospechas todos entraban y salían como si fueran gente normal. Shinichi se acercó a los controles de armas que tenían montados delante y les mostró la placa por lo bajo para que las cámaras no le vieran. El hombre afirmó con la cabeza y miró al que estaba controlando el lugar. Pararon la máquina en unos segundos y los tres pasaron sin problemas a dentro. Kaito había leído la carpeta mientras Shinichi conducía así que sabían con exactitud a dónde tenían que ir. Se pusieron delante de la puerta y llamaron antes de entrar. En cuanto abrieron la puerta se apartaron de delante de ella porque el hombre empezó a disparar con una pistola con silenciador.
- Disculpe… —sonrió la voz de Yui tan inocente como pudo aparentar— es que me olvidé una cosa aquí y quería recuperar... la…
- ¿Quién eres? —preguntó el hombre de pelo verdoso y ojos oscuros, con el ceño fruncido.
Yui sacó la cabeza un segundo.
- Lo siento —susurró la niña aparentando vergüenza.
- Solo es una niña tímida —se quejó la voz de Shiho— déjala que coja lo que olvidó y que se vaya.
- Eso —respondió la voz de Jodie.
- Entra —se quejó él— date prisa.
Yui entró mientras Kaito y Shinichi se miraban uno a cada lado de la puerta y se arrodillaban al suelo preparados para entrar. La niña se acercó a los bancos y se arrodilló en el más alejado de la puerta. No miró nada más que sus pasos. No se dio cuenta de donde estaban Shiho y Jodie ni de que armas llevaba el hombre, solo se apresuró a interpretar su papel fielmente y con seguridad.
- Está bien —susurró ella— tiene que estar por aquí… —puso una mano bajo el banco mientras con la otra cogía su pistola debajo de su chaleco.
- ¿Qué fue lo que olvidaste pequeña? —preguntó la voz de Jodie sonriendo.
- El último juguete que me dio mi mamá antes de morir —suspiró la pequeña dejando la pistola al suelo.
La voz de Jodie venía de detrás de ella y escuchaba los pasos del hombre yendo y viniendo por el otro lado del banco. Solo una oportunidad. Se tumbó del todo y se giró tirando la pistola a rastras al suelo mientras Shinichi y Kaito entraban a la sala tumbados al suelo. El hombre lo vio y miró a Yui que rodó un par de bancos más lejos de él mientras Shiho cogía la pistola.
- ¿Pero qué?
Shiho disparó hacia el hombre y se apresuró a tumbarse al suelo junto a Jodie. El hombre se tumbó al suelo a tiempo de esquivar el disparo mientras Shinichi y Kaito corrían hacia delante. Lo que vieron les dejó sin habla. Jodie y Shiho estaban solo con una camisa encima que apenas les cubría el cuerpo. Yui se levantó un poco más lejos y traspasó la otra hilera de bancos para ir con ellas y ayudarlas, sacando su otra pistola.
- ¿Qué os han hecho? —preguntó Shinichi viéndolas.
- Nada de lo que debamos arrepentirnos, pervertidos —respondió Shiho fulminándolos con la mirada— haced vuestro trabajo de una vez, quiero irme a casa.
Los dos se miraron con el ceño fruncido y miraron al hombre que seguía sin levantarse. Otro disparo con silenciador y un grito de Yui.
- Yui… —Jodie se levantó como pudo y se acercó a ella.
La niña tenía una mano en su tobillo. La bala le había rozado, pero ella no podía levantarse.
- Lo siento… —susurró.
- Tranquila, todo está bien —susurró la agente levantándola y tumbándola a un banco para que el hombre no pudiera darle de nuevo.
Shinichi y Kaito se tumbaron completamente al suelo.
- No le disparéis —escucharon la voz de Shiho— lleva una bomba encima.
- Y a nosotros, qué nos va a importar eso —se quejó Kaito— ese tipo no tiene derecho a vivir con lo que está haciendo.
Shinichi lo miró con una sonrisa.
- El ladrón galán ha vuelto a llegar con nosotros —sonrió él.
- Vaya, vaya, vaya… —sonrió el hombre— pero si eres Kuroba Kaito.
El mago lo miró a través de las patas de los bancos. En seguida lo reconoció. Era su antiguo compañero del FBI. Se quedó mirando al hombre sin su cara de póquer habitual. Se acordaba de lo que ese hombre le había enseñado. Todo lo referente al Federal Bureau of Investigation (Despacho Federal de Investigación).
El primer día le había recordado todo lo que ellos respetaban. Las diez leyes que defendían con esa bandera. Las más primordiales: proteger a los Estados Unidos de ataques terroristas; proteger a los Estados Unidos de operaciones extranjeras de espionaje e inteligencia; proteger a los Estados Unidos de ciberataques y crímenes de alta tecnología; combatir la corrupción de los servicios públicos en todos los niveles… Kaito apretó los dientes con fuerza. ¿Qué era la corrupción para ese tipo? Estaba traicionándolos a todos. ¿No entendía que lo que él estaba defendiendo entonces, cuando le mostró a ser un agente ahora él lo estaba haciendo real? Su respiración se iba agitando lentamente y su cara de póquer ya había desaparecido por completo. Kaito se levantó con rapidez y Shinichi intentó cogerlo, pero el chico ya había saltado el banco de delante para lanzarse encima del tipo. Ya no habría nadie que le protegiera del ladrón. Shinichi se levantó y le siguió para cogerle del brazo. Justo cuando lo hacía, Kaito ya estaba saltando otro banco así que terminó tropezándose y dándose contra la frente en el respaldo del siguiente banco. Shinichi lo hizo tumbar al banco mientras el 'antes' compañero de Kaito se levantaba dispuesto a disparar. Shinichi no estuvo a tiempo de arrodillarse, el hombre disparó, pero esta vez el disparo se había escuchado por todo el lugar. Kaito se levantó y miró a su compañero. Shinichi miró hacia donde Jodie y Shiho estaban. Shiho había sido la que había disparado. El hombre se quedó mirando también a la científica.
- ¿Qué has hecho? —preguntó Yui mirándola.
- Nada… —respondió ella sonriendo.
- Maldita bruja —el hombre la apuntó a ella mientras Shiho se miraba la pistola, parecía desconcertada.
Kaito se levantó de nuevo y saltó el último banco que le separaba del hombre. Se abalanzó encima de él con el puño completamente cerrado, golpeándolo en la cabeza, antes de que pudiera disparar. El hombre cayó al suelo al instante. Shinichi saltó los dos bancos restantes y cogió al mago antes de que le golpeara de nuevo.
- Detente, por favor —le pidió mientras lo agarraba de los brazos.
- Eres un maldito traidor —se quejó el mago— tú eres el peor agente que he conocido…
- Kid, detente —se quejó Shinichi sin poder aguantar la rabia del ladrón— detente, tu no eres así, basta…
El mago seguía intentando deshacerse del agarre de Shinichi, así que en un último esfuerzo, el detective encogido tiró de él para tirarlo más hacia atrás y arrojó su puño hacia él. Kaito cayó al suelo.
- Kudo-kun —se quejó Shiho acercándose— ¿qué haces?
- ¡Contrólate! —gritó Shinichi— ¡Tú no eres así! ¡Eres mejor que esta gente! ¡Mucho mejor!
Kaito se palpó el labio dolorido, se lo había partido. Se quedó mirando a Shinichi con rabia. Recordaba una y otra vez lo que ese hombre le había dicho cuando empezaron a trabajar juntos: nosotros encontraremos al asesino de tu padre, podemos hacerlo. De algún modo había creído esas palabras. De algún modo había confiado en ese hombre de tal manera que le había contado todo acerca de él. Jii-chan, su madre, Hakuba, Momoi, Koizumi… Aoko. Se levantó corriendo y salió del lugar.
- Chicos, tenemos que irnos —susurró Jodie— se ha activado la bomba.
Todos la miraron mientras Kaito desaparecía por las puertas de la sala.
- Tenemos 30 segundos —susurró la mujer.
Todos echaron a correr. En seguida vieron a Kaito empezar a bajar las escaleras con la misma velocidad. Ninguno de ellos sabía a dónde se dirigía, pero tenían que salir de allí cuanto antes. Por suerte solo era un piso. En cuanto llegaron a las escaleras todos gritaron a la vez:
- ¡El edificio va a estallar! ¡Desalojen!
Todos los que seguían allí se precipitaron a la salida junto con Kaito y los demás. En cuanto salieron, perdieron de vista al mago en la multitud.
Kaito seguía corriendo, aunque hubiese escuchado la explosión, tenía que llegar al único lugar seguro en el que podría asegurarse de que todo estaba bien. Se apresuró a girar la primera calle a la derecha y luego giró la siguiente a la izquierda. Se paró delante del bar. Entró en el local y se acercó a la camarera.
- Sora, ¿qué tal te va todo? —sonrió la mujer de ojos azules y pelo alargado y castaño— Veo que ya has vuelto.
- Necesito de nuevo que me hagas ese favor —susurró Kaito en medio de jadeos de cansancio.
- Sí, no hay problema —sonrió ella señalando una pequeña habitación en la que en la puerta ponía 'prohibido el paso'.
- Gracias —susurró Kaito yendo hacia allí.
Entró en el lugar. Era un pasillo pequeño. A la izquierda se iba a la cocina del restaurante, a la derecha se iba hacia una sala de descanso. Él se fue hacia la derecha. Era un despacho pequeño, con un pequeño sofá-cama a un lado y una mesa con una silla dispuesta como si fuera el despacho del jefe de una pequeña empresa. Kaito cogió el teléfono y marcó los números de teléfono. El teléfono hizo un pitido y entonces empezó a llamar.
- Hola… —susurró en cuanto descolgaron al otro lado— ¿podría hacerme un favor?
- ¿De nuevo usted? —preguntó la voz de un joven al otro lado del teléfono.
- Lo siento… le juro que voy a compensárselo… —susurró Kaito— por favor… tengo que saber…
- Tranquilo —sonrió la voz— en seguida.
Se escucharon unos pitidos y el teléfono de nuevo sonando.
- ¿Diga? —la voz de Aoko sonó por el otro lado del teléfono.
- Disculpe que la moleste, señorita —sonrió la voz del joven— me temo que debo advertirle de nuevo de que corre peligro.
- Empieza usted a ser un poco pesado —suspiró la voz de la chica.
- Lo siento mucho, señorita —respondió la voz— hay una persona que necesita que la protejamos.
- Ya les he dicho que puedo protegerme yo sola —se quejó Aoko— dejen de llamarme y no me…
- ¿Qué ocurre, Aoko? —preguntó la voz de Hakuba.
- ¿Está usted con alguien? —preguntó el joven.
- Déjenme en paz —respondió Aoko colgando.
- Lo siento mucho, Kid, no se me da muy bien esto —suspiró el joven.
- No importa —sonrió Kaito— vigila que nadie se acerque a ella, por favor.
- Está bien —respondió el joven.
Colgó. Kaito se dejó caer en la silla cansado. No podía seguir así. Tenía que encontrar a Aoko y contarle todo, pero… no podía en esos momentos. No hasta que todo volviera a la normalidad. No hasta que pudiera dejar el FBI y volver a ser un mago de tres al cuarto que pudiera hacerla sonreír. Sacó su billetera y sacó un papel pequeño de entre sus billetes:
1.- Proteger a los EEUU de ataques terroristas.
2.- Proteger a los EEUU de operaciones extranjeras de espionaje e inteligencia.
3.- Proteger a los EEUU de ciberataques y crímenes de alta tecnología.
4.- Combatir la corrupción de los servicios públicos en todos los niveles.
5.- Proteger los derechos civiles.
6.- Combatir organizaciones y empresas de carácter criminal nacionales y transnacionales.
7.- Combatir el crimen de guante blanco, estafas corporativas, fraudes financieros, robo de identidad, etc.
8.- Combatir crímenes violentos de conmoción pública.
9.- Apoyar el gobierno federal, estatal, local y organizaciones internacionales asociadas.
10.- Mejorar su tecnología para asegurar el éxito de sus actos.
En tú caso, nos olvidaremos del punto siete, Kid.
Firmado, Kevin, tu nuevo compañero.
P.D. ¡No me ando con juegos, así que más vale que cumplas todas las normas! Recuerda nuestro lema: fidelidad, valentía e integridad.
Mentiras... solo había mentiras en ese lugar. Quería coger un avión, volver a Tokio. Quería volver a su vida anterior. Si pudiera, quería volver atrás en el tiempo y decirle a Aoko toda la verdad. ¿Podría decirle a la chica que su padre había sido asesinado cuando ellos siempre creyeron que fue un accidente? ¿Podría mirar a la cara a su mejor amiga para contarle que su padre había sido un delincuente que se burló en muchas ocasiones del padre policía de ella? Sí, seguramente... no... no podría hacerlo. Ver a Aoko triste... no podría hacerlo. Suspiró largamente aún sentado en el sillón. Sentía que en poco tiempo todo iba a solucionarse. Seguramente podría volver a su vida normal, y... volver junto a Aoko.
Aquí tienen los fans de Kaito! :)
Espero que lo hayan disfrutado y que me dejen reviews! :3
Mata!
