Hola de nuevo! Feliz Halloween! Acá celebramos la castañada, pero no sé si alguna vez les he hablado de eso... en vez de fantasmas y disfraces, solo se viste una mujer de una anciana con falda larga y se pone a vender castañas tostadas a la calle XD tonterías como otras XD yo ayer me disfracé de Piper McLean (personaje de Percy Jackson que si seguís mis fanfics ya sabréis de qué es los otros que tengo publicados acá en fanfiction XD). Y mañana me voy a la convención de manga que se hace en la ciudad! Me disfracaré de Sera Masumi! :3 amo ese personaje XD bueno, dejando de lado esto... de nuevo a responder sus reviews! :)

harmonystar: sí, lo supe desde que vi la película 7 de detective conan XD la verdad... SHINICHI ES UN ARTISTA EN MALABARISMOS! Tendrían que ficharlo en un circo... yo iría solo para verlo a él (?)

Megustaelheladodechocolatesii: Ya va bien que alguien se quede pegada a los libros de vez en cuando! CULTURA! CULTURA RICA Y BUENA! :3 Me gusta que te haya gustado :) Más? Aún más perfectos?! Eso es imposible! JAJAJAJAJAJAJAJA Shinichi, Heiji y Kaito son perfectos y nunca se podrá superar la perfección que hizo de ellos Aoyama-sama :) JAJAJAJAJAJAJAJA se comió el último trozo de pastel... realmente lo hizo (?)... ah, no, espera... fue Kaito... XD ay... y ya metiste más capítulos en mi mente XD gracias! XD una pelea entre Kaito, Yui y Shinichi de el último trozo de pastel? y que quién se lo comiera fuera relamente Eisuke XD ya deliro... O.O que poco me cuesta últimamente XD espero que haya sido suficientemente pronto! :) MATA!

Antes de dejarlos con el capítulo, les recuerdo que les prometí que —si no podía hacerlo antes— actualizaría cada mes. Lo digo, porque parece que hay gente que se impacienta mucho, como he visto en Killua Minamoto. Gente...

YO NO OBLIGO A NADIE A LEER MIS HISTORIAS. Solo me faltaría ir por ahí amenazando a la gente por la calle con un cuchillo para que lo hiciera XD ya sería el colmo! XD si creen que es una P*** mie*** (tal y como hace Killua Minamoto) que deje de leer. Lo único que pido es que si no os gusta algo me lo hagáis saber en un REVIEW, pero...

SIN INSULTOS!

Killua Minamoto: Debo de preguntarte si te sientes tan frustrado o frustrada porque no puedes dejar de leerme que necesitas llamar la atención de esta manera. Si no te gusta lo dejas, no hay nada que te obligue a seguir con la lectura de un fanfic tan empalagoso XD gracias por tu opinión al respecto, ya me lo habían hecho saber en algunas ocasiones un antiguo compañero mío de la universidad que a veces se pasa por acá (saludos Marc!). Pero es algo que no puedo evitar. Estamos hablando del final de Detective Conan y es algo que me preocupa suficiente. Una vez se ha terminado la lucha contra la Organización no hay más de misterio... solo falta juntarlos XD y Shinichi qué... si te gustaran ver flashbacks, podrías ver el porque no vale la pena saltarse esos ¬¬ hoy mismo habrá algo que no vais a entender y que tendré que contar más adelante en forma de flashback. Si quieres te lo cuento en MP para que sea más ameno jejejejeje terminarlo? jajajajaj que sepas que ya tengo el último capítulo casi terminado... pero aún me queda un montón de cosas que debo de añadir, para que el regreso de la Organización de una secuela de este fic que estoy planeando salga a la perfección, por lo tanto... no puedo aún terminarlo hasta que tenga todos los capítlos que he planeado. Esto y que conforme voy escribiendo se me ocurren más cosas geniales y divertidas que a mi me gustan y que no tiene que gustar a todos mis lectores (amen Lady Kid!). Hincharos a recuerdos... creo que algunos de los lectores de mi fanfic estarían completamente en desacuerdo contigo. La primera norma de un buen autor es que si hablas de algo es porque es relevante en tu historia (por ejemplo lo que aún no he contado de que abrían a balazos a Kaito y Shin que solo pasé por encima y nombré creo que un par de veces y que un día de estos tendré que hacer un flashback de eso XD) y por lo tanto NUNCA puedes dejar al lector sin saber acerca de eso, porque sino, esto volvería al lector en tu contra, en una espera larga y cansada para ellos. Así que si quiero tener a algunos fans por aquí, voy a no hacer caso a ese consejo y seguir contando todo lo que pasó con Kaito y Shinichi en estos 6 años que estuvieron desaparecidos. Aún así, gracias por tu consejo tomo nota para otro fanfic en el que evitaré hacer cosas como estas. Más verde? nop jajajaja hoy llevo una falda naranja y un jersey azul, pero gracias por el intento... no me gusta el verde jejejeje. Y tal y como advertí al principio, actualizaré cada mes puntual si no es que termino el capítulo antes. Gracias por tu review! Por cierto, te aconsejo que olvídes las últimas frases de este capítulo... te resultará demasiado empalagoso, tal vez...

Bueno, les dejo con el capítulo! MATA!


Los que prefieren a los malos fuera de la cárcel.

Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo.

Franz Grillparzer(Dramaturgo austríaco).

— Hola Yui —Shouta se acercó a ella con su mejor sonrisa, la chica lo miró y esquivó la mirada con rapidez, él sabía lo que significaba eso—. Sabía que eras tú… —el chico la empujó hacia la pared y la acorraló entre sus brazos—. Avergonzada de buena mañana… eso no es bueno —se rió.
— Ca… ca… cállate —se quejó ella mirando al suelo y más roja que un tomate.
— Vamos a tener que convivir juntos en esa clase, ¿serás capaz de eso? —preguntó él.
— Oh… vamos, aparta, llegaremos tarde —se quejó Yui.
— Siempre tan responsable… —Odagiri rodó los ojos y la cogió de la mano. Tiró de ella echando a correr dirección al centro. Pasaron por el lado de Ayumi, Mitsuhiko y Genta que estaban esperando a Yui y la chica ni siquiera pudo decir nada. Los otros tres echaron a correr detrás de ellos sorprendidos por la prisa que llevaban. Solo cuando llegaron a la puerta se pararon.
— Vale, ahora ya no llegas tarde —se rió Shouta—. ¿Me respondes, por favor?
— ¡Tú estás loco! —gritó ella golpeándolo con la mano libre al pecho muy débilmente—. ¡¿Es que quieres matarme?! ¡Con el frío que hace y tú haciéndome sudar!
— Chica, a ti nunca se te complace —se rió él levantando la mano de la chica que aún agarraba.
Ella al darse cuenta enrojeció de nuevo y se calló bajando la mirada.
— ¿Estás bien, Yui? —preguntó Ayumi acercándose.
— Por… por… por… por favor suéltame… —Yui intentó zafarse.
— Ni lo sueñes —se rió él—. Sigue siendo divertido meterse contigo. Y por cierto, no vas a resfriarte por eso. ¿Quién te dijo tal tontería?
— Mi mamá… —susurró Yui.
— Ah… no voy a meterme con tu madre, ya escarmenté lo suficiente en el colegio… —Shouta le soltó la mano—. Bah… eres muy aburrida —se giró y se fue.
— Ah… espera… es… —Yui frunció el ceño—. No me puedo creer que siempre haga lo mismo… —se cruzó de brazos y suspiró.
— ¿Qué ocurre? —preguntó Ayumi.
— Nada, que ese loco siempre anda buscándome problemas… —Yui chasqueó la lengua.

Shouta entró al edificio y observó a Kazuha que la miraba con los brazos cruzados.
— ¿Podemos hablar? —preguntó la profesora señalando hacia dentro del edificio.
— Sí, claro —Shouta rodó los ojos.
Se cambió los zapatos con rapidez y siguió a Kazuha hasta la sala de profesores. Shouta entró un poco encogido, parecía como si hubiera hecho algo mal y no supiera el motivo. Kazuha lo hizo sentar en la silla que usualmente usaba ella y ella se apoyó en la mesa.
— Me han dicho que vas mucho por el bar de Matsuharu —susurró Kazuha mirándolo.
— Matsuharu es un buen amigo… —respondió él con el ceño fruncido—. Siempre se preocupa por mí…
Kazuha rodó los ojos.
— Matsuharu es como un criminal, ¿sabes? —preguntó Kazuha poniendo su cabeza a la altura del chico. Él la fulminó con la mirada, '¿Cómo se atrevía a hablar mal de él?'. Kazuha sonrió fugazmente. Sabía qué significaba esa mirada—. Sí, supongo que estarás pensando en que es muy buen amigo tuyo y que es un buen chico y todo esto, pero…
— No crea que le estoy faltando el respeto… —interrumpió Odagiri—. Porque eso precisamente es algo que no quiero… digamos que no es mi intención de hacer, pero… tampoco creo que deba de meterse en mi vida privada ni nada por el estilo.
— Odagiri-kun, lo digo por tu bien —susurró Kazuha.
— Sí, lo sé, pero aún así, sigue siendo mi vida —suspiró Shouta levantándose.
— Oye, si no lo haces por ti, al menos hazlo por Yui. Esas personas son muy retorcidas y en cuanto quieras alejarte no dudarán en intentar hacerte daño —Kazuha chasqueó la lengua viéndolo salir del aula—. Se ha intentado…


Después de clases
— Matsuharu-san... —Shouta llamó a la puerta y habló casi en silencio.
— ¡Te he dicho que esto no es lo que te había pedido! —la conocida voz de Matsuharu gritó al otro lado de la puerta cuando Shouta había empujado un poco la puerta para entrar.
— Este es material de buena calidad... —se quejó la voz de otra persona que Shouta no conocía—. Con esto podrías sacar a tu socio de la cárcel y tendrías al crío de nuevo con vosotros. Al fin y al cabo, el crío es el que podría ser usado en contra de la policía.
— El crío no es importante... —se quejó Matsuharu—. Me dijeron que ni siquiera pudo disparar a la cría que le habían mandado.
El otro hombre rió.
— Claro que no lo hizo, pero seguro que para salvarla a ella sería capaz de cualquier cosa... —la voz del hombre sonaba ronca.
— ¿Qué estás insinuando? —Matsuharu apareció en el campo de visión de Shouta.
— Mi material quizás sea de mala calidad, pero no mi cerebro... —sonrió el hombre que ahora Shouta podía ver siguiendo a Matsuharu. Era un hombre bajito y un poco grueso. Shouta pensó que serviría perfectamente como pelota de fútbol para los gigantes inexistentes de sus libros—. Si tienes a esa niña bajo tu poder, el crío no podrá negarse... para nada... y te ayudará a sacar a tu socio de la cárcel. Venga ya, esa cría con falta de autoestima y débil no puede llevarte problemas.
— Pero si lo hará su familia... ¿sabes quiénes son? —preguntó Matsuharu haciendo reír de nuevo al hombre.
— No dan tanto miedo... yo he colaborado con ellos y solo son una panda de policías inútiles con buenos juguetes. Además, no tienes nada que perder, el crío seguro convertirá mi armamento de mala calidad en algo de excelente calidad.

— ¿Me estás diciendo que no sé disparar? —Matsuharu se giró apuntando a la cabeza del hombre con una ametralladora que llevaba en las manos.
En el momento en que lo hizo fijó los ojos a la puerta medio abierta donde Shouta seguía estando.
— Shouta... —el hombre movió el arma hacia el suelo.
Shouta no esperó a nada más. Sin decir nada, salió corriendo de allí. ¿Casualidad que alguien le advirtiera de un peligro y al mismo día sucediera? No. Siempre le pasaba lo mismo. Él era como un gato. Muy curioso. Cuando alguien le advertía de un problema no podía estarse de ir a preguntar a la misma persona si era cierto. Y siempre terminaba peor de lo que se esperaba encontrar. Otro fallo. Tiró fuertemente de la puerta de salida a la calle para salir, pero Matsuharu siempre había sido más rápido que él y mucho más fuerte. Apoyó la mano a la puerta y la trabó para que Shouta no pudiera salir. Shouta se giró mirando cualquier vía de salida, pero... como siempre le pasaba, estaba acorralado. ¿Por qué si había vivido esto tantas veces seguía siempre sin aprender la lección? Bajó la mirada a sus pies y apretó con fuerza los puños. Se defendería hasta el final.
— Shouta-kun, ¿qué haces aquí? —Matsuharu sonrió torcidamente a causa de tener parte de su cara desfigurada por quemaduras graves—. ¿Hoy no quedamos en que te irías a hacer los deberes a tu casa?
Shouta mantuvo la mirada a sus pies. No se dejaría intimidar, no dejaría que de nuevo lo secuestrasen y le hiciesen elegir hacer algo por la fuerza... no de nuevo... si algo sabía de todas esas experiencias era que no responder ni mirar o aguantar la mirada, eran puntos en su contra para recibir una buena paliza, pero si Matsuharu estaba nervioso y se descargaba contra él, al menos así quizás olvidarían lo que estaban planeando allá dentro con ese tipo.
— ¡Responde mocoso! —el hombre se había puesto al lado de Matsuharu y alzó su puño.
Shouta cerró los ojos con miedo, pero el golpe nunca llegó.
— Forzarlo a hablar no funcionará —respondió Matsuharu—. Llevémoslo al otro local y le damos algo para comer...
— Sí, y págale los estudios ya de paso —se quejó el hombre.
— ¿Nunca has tratado con niños con problemas psicológicos debido a secuestros, verdad? —Matsuharu lo miró y lo empujó hacia atrás—. No conviene nunca forzarlo. Además, seguramente ha entendido todo, así que no hará nada por miedo a que ella pueda salir mal parada en esto...
— Yui no es débil ni tiene problemas mentales —dijo Shouta con la voz fuerte intentando aparentar no tener miedo.
— Claro que no... —sonrió Matsuharu—. Yo nunca diría eso de ella... vamos, Shouta-kun, ya sabes cómo va esto...
El niño frunció el ceño mientras Matsuharu lo cogía de la mano y tiraba de él hacia la puerta trasera. El hombre les siguió con aire más enfadado aún. Matsuharu hizo subir al niño a un furgón de color negro y él no opuso resistencia. Dejó caer la mochila al suelo de mala gana y subió al vehículo. El hombre cogió la mochila y la tiró de mala gana contra Shouta. Él se encogió en una esquina del furgón y se abrazó las rodillas. Nadie sabría de él nunca más. Por cuarta vez...


Dos días más tarde
— Yui —Ayumi se acercó a su amiga con una sonrisa, asustándola—. ¿Qué te ocurre? Llevas dos días siguiendo a ese hombre de la cara quemada.
Yui suspiró largamente y siguió el camino sin responder. Ayumi, Mitsuhiko y Genta la siguieron en silencio, con todos los métodos de espionaje que habían aprendido con Conan y que Yui también se sabía de memoria.
— ¿Es alguien malo? —preguntó Genta en un susurro después de dar otro mordisco a la manzana de caramelo que llevaba desde que habían seguido a Yui hasta la feria.
— Sht... —Yui ni siquiera los miró.
Matsuharu se metió dentro de un edificio de color grisáceo, parecido a un almacén. Yui frunció el ceño y luego miró hacia sus amigos.
— ¿Desde cuándo me estáis siguiendo? —preguntó viéndolos.
— Llevamos dos días siguiéndote después de clases —informó Ayumi—. Después de que te quedaras viendo el furgón negro de ese hombre que salía del callejón.
Yui rodó los ojos. Se sacó el teléfono móvil y buscó el número de su padre en la lista de contactos. Pero antes de descolgar lo volvió a guardar en su bolsillo. Shinichi se había ido a Kyoto con Heiji con un problema que habían tenido recientemente, así que no podría ayudarla. Además de que no quería molestarlo hasta estar segura.
— Quedaros aquí —susurró Yui mirándolos—. Si en media hora no he salido, id a buscar a algún policía y llevadlo aquí.
— Claro... —los tres sonrieron ampliamente.
— Os lo digo en serio...
— Tira de una vez hacia dentro —Mitsuhiko la empujó—. Nunca se nos ha dado bien seguir las órdenes del campesino...

— ¿De qué? —preguntó Yui mientras el niño la empujaba hacia dentro.

— Sht… —Genta le hizo señas para que bajara la voz.

Ella arqueó una ceja y miró al chico con los brazos cruzados. ¿Le estaban tomando el pelo? En poco tiempo habían subido unas escaleras de mano hacia una parte superior y habían registrado casi todo el edificio. Ni rastro del hombre. Yui suspiró. Estaba claro que era una trampa y que ese hombre se había dado cuenta de que le seguían, pero aún así ella abrió la última puerta. Era una puerta de hierro pesada y Genta la tuvo que ayudar a abrirla. Se quedaron aguantando la puerta y observaron el interior. Un colchón al suelo cubierto con una manta y a la derecha Shouta agarrado a su mochila. Yui soltó la puerta y se acercó corriendo hacia él. Por una vez había acertado en sus presentimientos. Le tomó el pulso con una mano un poco temblorosa.

— Shouta… Shouta, despierta… —Yui lo zarandeó un poco mientras Genta, Ayumi y Mitsuhiko entraban en el lugar.

La puerta se cerró con un golpe en seco y un pequeño pitido sonó después de cerrarse.

— Estaros un poco quietos —se quejó la hija Kudo hablando en susurros mientras la otra chica se acercaba a ellos.

— ¿Es aquí en dónde vive? —preguntó Genta.

— ¿Quién podría vivir en un colchón como habitación? —preguntó Mitsuhiko fulminándolo con la mirada—. Está claro que lo han secuestrado y lo han metido aquí.

— Yui… —el chico abrió los ojos y la miró—. ¿Qué haces aquí…?

— No seas idiota… —se quejó la chica—. Te subiste a un furgón negro, ¿por qué?

— Y los has seguido hasta aquí… —Shouta estaba medio dormido, no podía casi ni mantener su cabeza alzada para poder mirarla a los ojos—. ¿Cómo supiste…?

— Shouta nunca tiraría sus cosas al suelo y menos llevando libros a dentro… —Yui sonrió tiernamente—. Shouta nunca dañaría ningún libro… porque ese es su mundo…

Ayumi sonrió ampliamente.

— Os conocéis muy bien —susurró finalmente.

Yui apartó la mirada un poco ruborizada.

— Tenemos que salir de aquí —susurró la chica Kudo cogiendo el brazo de Shouta y tirando de él para llevárselo.

— Ya no podemos… —respondió Shouta—. Habéis cerrado la puerta… tiene cierre automático por dentro… solo se puede abrir por fuera…

— No fastidies… —Mitsuhiko se abalanzó sobre la puerta e intentó empujar junto con Genta. La puerta no cedía, ni siquiera tenía pomo para intentar abrirla.

— Oh… genial… —Yui se sacó el teléfono del bolsillo y marcó el teléfono, pero a medias se dio cuenta de algo—. Sin cobertura…

— Tampoco yo —susurró Ayumi.

— Ni yo… —añadieron los otros dos al comprobar sus teléfonos.

— Y nadie sabe que estamos aquí —suspiró Shouta—. Mis padres me estarán buscando…

— Desde hace dos días, sí —suspiró Yui sentándose a su lado.

— ¿Y a ti nadie te echará de menos? —preguntó él—. Tu padre se ha ido a Kyoto, ¿no?

— Sí, pero me iba a quedar en casa de mi nueva mamá —sonrió la chica apoyando su cabeza contra la pared—. Espero que ella sepa encontrarnos…

— Si en cuatro horas no nos han encontrado… yo tendré problemas —suspiró el chico mirándola—. Y tú también.

— ¿Por qué? —preguntó Ayumi sentándose al suelo también mientras Genta y Mitsuhiko se acercaban a ellos.

— Porque esta gente está a favor de la Organización… —Shouta miró de reojo a la hija Kudo—. Es decir que… a ti te van a matar y a mí me van a utilizar, de nuevo…

— ¿Por qué me meteré yo en estos líos? —preguntó Yui—. Bueno… ella en tres horas seguro me echará de menos…

— Esperemos que no vuelvan antes… —Shouta cerró los ojos y se apoyó en el hombro de Yui.


— A ver, Kudo… ¿por qué si hemos detenido a toda la Organización ahora nos aparece este tipo diciendo que soltemos a Vermouth? —preguntó Heiji rodando los ojos.

Los dos estaban viendo el muro de una casa, en donde alguien había escrito con letras rojas de espray un 'suelten a Vermouth'. Dos oficiales de policía habían acompañado a Heiji y a Shinichi al lugar y estaban apoyados en el coche patrulla con los brazos cruzados.

— Parece simplemente vandalismo, quizás leyeron los nombres en el periódico y simplemente lo encontraron como una gracia —suspiró Shinichi.

— ¿No hay vídeos de seguridad en este lugar? —preguntó Heiji mirando a los policías mientras el teléfono de Shinichi sonaba.

Heiji se quedó mirando a su compañero que frunció el ceño al ver la pantalla del teléfono.

— Lo siento… —Shinichi sonrió y se apartó de ellos mientras descolgaba—. Vaya, sí que me echas de menos…

— Shinichi, Yui ha desaparecido… —susurró la voz de Ran preocupada.

— ¿Cómo que ha desaparecido? —preguntó Shinichi.

— Habíamos quedado hace ya más de una hora y no ha vuelto aún… estoy preocupada.

— Vale, tranquila… —Shinichi se apoyó en el muro de la casa y rodó los ojos, luego se puso una mano en la cabeza mientras pensaba—. Ve a mi casa… coge las llaves de Yui y ve allí. En mi habitación en la mesita de noche debe de haber las gafas de Conan. Yui lleva siempre el localizador encima, así que seguramente podrás encontrarla con eso… pero… no vayas sola, esa niña tiende a meterse en problemas y solo me faltaría ahora que te hicieran daño a ti por su culpa.

— De acuerdo… te llamo en cuanto la encuentre —susurró Ran y colgó rápido.

— ¿Qué ocurre? —preguntó Heiji viendo a Shinichi intentando llamar por teléfono mientras volvía con ellos.

— Yui ha desaparecido… para variar —suspiró.

Chasqueó la lengua mientras escuchaba el mensaje de fuera de cobertura del teléfono de la niña.

— Y ahora además quiere preocupar a Ran…

— Es una niña —se rió Heiji—. Anda que tú no te metiste en problemas cuando fuiste un crío.

Shinichi lo fulminó con la mirada.


— Mirad quién tenemos aquí —sonrió Matsuharu abriendo la puerta—. Una panda de niños junto a los dos a los que quería tener conmigo. Lo siento Shouta, ahora tendrás que hacernos caso, si es que te importan un poco estos niños…

Shouta se levantó con torpeza, poniéndose delante de Yui y con una mirada amenazante.

— ¿Quién eres? —preguntó Yui levantándose y poniéndose al lado de Shouta.

Él le cogió el brazo y tiró hacia atrás para que no estuviera en el punto de mira de Matsuharu.

— No voy a colaborar contigo, Matsuharu, si quieres rescatar a esa gente lo harás tu solo —sonrió Shouta.

— No creo eso —Matsuharu se sacó una pistola de detrás de la espalda y apuntó a Ayumi. Mitsuhiko y Genta se pusieron delante de ella rápidamente—. Niños valientes… como no… tú debes de ser Kudo Yui. Un placer conocerte, me llamo Matsuharu y soy discípulo de Ginebra. Voy a utilizaros para que lo saquen de la cárcel.

— ¿En serio crees que nuestras vidas valdrán para sacar a un asesino de una cárcel inexistente? —preguntó Yui con el ceño fruncido.

— Disculpa, niña nosotros hemos visto esa cárcel y existe —se quejó Matsuharu cargando el arma—. Dame algún método de contacto al FBI y no mataré a los niños.

— No tengo contacto con ellos. Hace una semana acordamos con mi padre de apartarnos de ellos y ya no podemos contactarlos —se quejó Yui.

— Qué oportuno… —el hombre bajito entró allí y se quedó aguantando la puerta—. Por supuesto ahora no puede contactar.

— Mire, no hay nada que odie más que alguien que amenaza a mis amigos y lo siento por ellos en el alma, pero cuando le digo a mi padre que no voy a hacer algo, no lo hago —respondió Yui—. Excepto meterme en problemas porque eso es algo que viene a través del apellido Kudo por lo que se ve…

— ¿Entonces eres la hija del detective que encogió? —el hombre sonrió y Matsuharu apuntó el arma hacia él.

— ¿Qué sabes de ese crío? —preguntó.

— Poca cosa, pero lo que dicen sobre él nunca es bueno para los criminales —el hombre bajito sonrió—. Incluso haciéndose pasar por un crío solo llevaba a traer problemas a los más grandes. Dijeron que estuvo implicado en el caso en el que mataron a Tequila por error. Y también corren los rumores de que fue quién acorraló a Pisco para salvar a Sherry.

— No sabía que tu padre hubiera hecho tanto —Shouta miró a Yui sorprendida.

— Bueno, ya sabes… las mentes de un detective cuando se topan con una Organización criminal solo piensan en eso y nunca lo dejan pasar —Yui se encogió de hombros y suspiró largamente—. ¿Y qué quieren que hagamos? Somos cinco niños asustados, no podéis tampoco hacer mucho daño.

— Asustados quizás ellos tres —Matsuharu volvió la pistola de nuevo hacia Mitsuhiko y los demás—. Pero no una agente del FBI y un agente de la Organización.

— Y dale con eso, que no soy agente, ya —dijeron Shouta y Yui a la vez se miraron sorprendidos.

— Está bien… —Matsuharu sonrió—. Llama a tu padre…

— Me gustaría pero no tengo cobertura, además no lo tengo en mis contactos y no me acuerdo nunca de su número —Yui mintió mientras se cruzaba de brazos. Shouta sabía perfectamente que lo hacía. Yui siempre se acordaría de un teléfono importante—. Así que si pueden bajar la pistola y dejarnos ir, terminaríamos antes y nos ahorraríamos palabras.

— ¿Nunca sabes cuándo callar? —susurró Shouta muy rápido, cosa que a Yui le costó entender.

La chica lo miró sonriendo.

— Me gustaría complacerte, pero no creo que lo consiga —Matsuharu sonrió con frialdad—. Tenemos un problema de intereses aquí, así que deberías de hacernos caso si no quieres que tus amigos estén muertos.

— Mira, estos tres siempre se meten en problemas porque cuando les dices no hagas algo siempre lo hacen —respondió Yui suspirando—. Así que me importa poco lo que les hagas, se lo tendrán bien merecido. Pero aún así… no tengo el teléfono, si tengo que llamarlo siempre tengo que ir a mi casa a buscar el listín. Tengo poca memoria para los números.

— Dame tú teléfono, jovencita —Matsuharu tendió la mano libre hacia ella.

Yui arqueó una ceja y finalmente suspiró. Se acercó lentamente hacia él con el móvil en su mano. Cuando estuvo justo a su lado, tiró el teléfono al aire mientras Shouta gritaba 'al suelo'. Ayumi, Mitsuhiko y Genta se echaron al suelo, mientras Yui golpeaba la mano de la pistola con fuerza. Matsuharu soltó la pistola ya que no esperaba que la niña pudiera llegar tan fácilmente a ella. Yui con rapidez se arrodilló y golpeó por detrás de la rodilla del hombre mientras Shouta se abalanzaba sobre el hombre bajito y le sostenía las manos.

— ¡Corred ahora! —gritó Yui hacia los niños. Ayumi, Genta y Mitsuhiko echaron a correr sin esperar a ver lo que había pasado. Yui cogió la bolsa de Shouta y se disponía a seguirlos, cuando Matsuharu volvió a coger la pistola y la apuntó en la cabeza. Se quedó quieta delante del arma. Al menos ellos tres habían salido—. Lo siento, Shouta… —Odagiri soltó al hombre con lentitud y este lo golpeó con fuerza en la barriga. Nunca aceptaba bien que alguien le pudiera bloquear el moverse o lo amenazara de cualquier forma. Shouta se cogió la barriga y Yui se arrodilló a su lado preocupada—. ¿Estás bien?

— Estoy bien… —Shouta sonrió mientras se incorporaba.

— Maldita sea… ve a buscar a los críos, no podemos dejar que la policía llegue aquí, sería nuestra perdida —suspiró Matsuharu al hombre.

— Voy a cerrarte… —respondió el hombre.

— No, cuando salgas pulsa el botón de abrir y podré volver a salir —sonrió él.

— De acuerdo —el hombre salió y soltó la puerta que se cerró con fuerza. El clic volvió a escucharse y luego otro clic seguido que les indicó que la puerta se había dejado abierta.

Matsuharu apuntó a la cabeza de Shouta mientras cogía el teléfono de Yui.

— Debo reconocerlo, tienes agallas —sonrió hacia Yui—. Supongo que por eso no se negaron a hacerte agente del FBI, ¿verdad?

— No se negaron porque mi padre me protegería de gente como vosotros —respondió la niña.

— Claro… —el hombre sonrió e intentó desbloquear el teléfono, pero Yui se quedó con la boca callada—. Dame el código.

— Te he dicho que tengo mala memoria para los números, pueden ser muchos —respondió Yui. La puerta se abrió.

El hombre miró hacia atrás chasqueando la lengua. Pero no era quién él esperaba. Kazuha entró corriendo, cogió el brazo con el que sujetaba el arma y puso al hombre contra el suelo.

— ¿Estáis bien? —preguntó mirando hacia ellos.

Yui sonrió.

— Vaya, no creía que una profesora fuera capaz de esto —sonrió Yui.

— No se nos es permitido usar la fuerza bruta —respondió Kazuha—. Y menos en frente de los niños, pero… ¿vosotros diréis algo?

— No —Yui levantó la mano mientras Shouta seguía mirando a la mujer asustado.

— Supongo que usted es Matsuharu —Kazuha miró al hombre—. Me llamo Hattori Kazuha, soy la tutora del niño al que habéis secuestrado. Un placer…

— Yui… —Ran abrió de nuevo la puerta y se quedó aguantándola—. ¿Estás bien? —llevaba puestas las gafas de rastreo de Conan. La niña sin decir nada se levantó y se acercó corriendo a ella para abrazarla.

— Gracias… —susurró en cuanto Ran le devolvió el abrazo.

— ¿Te han hecho daño? —Ran se arrodilló delante de ella y la miró de arriba abajo. Yui negó con la cabeza y miró hacia atrás Shouta seguía mirando a Kazuha asustado—. ¿Quién es?

— Shouta —Yui sonrió fugazmente.

— Así que tú eres Shouta-kun —Ran sonrió llamando la atención del chico—. Ven…

Shouta se levantó lentamente asegurándose de quedar lo suficientemente lejos de Kazuha y se acercó a ellas—. ¿Estás bien? ¿Te han herido?

Shouta negó con la cabeza mientras seguía mirando a Kazuha.

— Deberías de ver a Ran-oneesan —sonrió Yui—. Es igual de fuerte que Kazuha-oneesan.

— ¿Quién es Ran-oneesan? —preguntó Shouta mirándola.

— Te presento a mi nueva mamá —Yui sonrió señalando hacia Ran.

— Por eso Black no ha vuelto… —Shouta sacó la cabeza por la puerta abierta y se quedó viendo al hombre bajito al suelo, mientras Genta y Ayumi se mantenían sentados encima de él agarrándole las manos.

— ¿Black? —preguntó Yui.

— El traficante de armas de la Organización —Shouta señaló al hombre—. Había oído de él, pero nunca lo había tratado.

— ¡Por aquí agentes, rápido! —la voz de Mitsuhiko sonaba desesperada por las escaleras.

— Bueno, y ahí llegan nuestros refuerzos —Ran sonrió hacia Kazuha.

— A buena hora…

Al cabo de un rato, después de que Shouta contara todo lo que había pasado en el bar de Matsuharu y en ese lugar, todos pudieron irse de allí. Ran se apresuró a enviar un mensaje a Shinichi para decirle que Yui estaba a salvo. Casi ya era de noche y tanto Ran como Kazuha decidieron acompañar a los niños a sus casas. Ayumi, Genta y Mitsuhiko eran los más cercanos del lugar, luego fueron hacia la casa Odagiri. Ran y Kazuha tuvieron que contar a sus padres y a los policías que estaban en la búsqueda de Shouta lo que había sucedido. El niño se mantuvo todo el rato con la mirada perdida al suelo y Yui sonrió al verlo de esa manera. En cierto modo se sentía culpable de lo que había sucedido. Finalmente Yui y Ran acompañaron a Kazuha a su casa y luego volvieron a la casa de Ran. Yui en cuanto llegaron solo pudo pedir perdón a Ran. Se durmió en seguida después de sentarse en el sofá. Ran llamó a Shinichi.

— ¿Diga?

— ¿Puedes hablar o molesto? —preguntó Ran sonriendo tristemente.

— Estaba tumbado en la cama del hotel —se rió Shinichi—. Muy ocupado como puedes comprobar.

— ¿Aún no sabéis lo que ha pasado? —preguntó Ran.

— Mañana seguramente habremos conseguido la orden para el vídeo que muestra el lugar así que podremos saber quién lo escribió —respondió Shinichi—. ¿Estuviste aburrida?

— No, que va… —Ran le contó lo que había sucedido y él no la interrumpió en ningún momento—. Así que… —terminó—. Naturalmente ahora Yui se ha dormido.

— ¿Quién es Shouta? —preguntó Shinichi.

Ran sabía que estaría con el ceño fruncido. La abogada se rió.

— Pareces su padre de verdad, Shinichi —sonrió Ran.

— Disculpa soy su padre de verdad —se quejó él—. ¿Quién es Shouta?

— Uno de los niños que salvó Shiho junto a Tetsuya-kun, por lo que he podido comprobar… —susurró Ran.

— Ah… el de los Odagiri, el mayor de los niños… —Shinichi suspiró largamente—. También tiene tendencia en meterse en líos.

— Sí, lo he comprobado —se rió Ran.

— ¿Estáis heridas? —preguntó Shinichi al final.

— No, creo que al niño si le han hecho algo, pero…

— No te preocupes por él —sonrió Shinichi—. Seguro que Yui se encarga de ayudarlo.

— Tienes razón —Ran miró hacia la niña que estaba tumbada al sofá cubierta con una manta—. Es una buena niña.

— Lo sé…

— ¿Cuándo vais a volver? Te echo de menos…

— Supongo que mañana si todo va bien… —susurró Shinichi—. Espero que sea así…

— Cuando vayáis a coger el avión me avisas, ¿vale? —preguntó Ran sonriendo.

— Por supuesto… te quiero Ran…

Ran sonrió en la oscuridad de la sala. Sentir esas palabras de su boca era algo que siempre la hacía estremecer de satisfacción.

— Yo también, Shinichi.


Bueno, espero que les haya gustado!

Dedico este capítulo a Lady Kid y Ajlw. Gracias por vuestro apoyo chicas! :)

Nos leemos!

^^Shihoran^^