Buenas! De nuevo por aquí... ya falta poco para terminar :)
Veo que andamos faltos de reviews u.u es una pena... los adoro todos u.u
Lady Kid: probar cuanto se puede trabar fanfiction ... no te lo aconsejo XD terminarías perdida XD sé que amas a Chishi es tu personaje predilecto XD últimamente he notado lo de que no se pueden copiar las frases, pero 'no problem', tendrás una copia de todo e.e Aunque no sé si te hubiera dejado la cuenta de caracteres copiar todo (?) Shouta y Yui como lentejas... sabes que me los imaginé redonditos y pequeños? XD oh dioses! XD jamás he tenido una imaginación tan vulgar como para llamarlos legumbres XD la presentación del grupo de niños asesinos, las palabras de Shouta puestas en Kokoro, lo de yui... vale, ok... que no entendí esa frase XD el motivo por el que dices que lo amó tanto que luego lo fastidia... pero supongo que te refieres a otra cosa así que no preguntaré por eso XD y sí! amaste a Tetsuya tal y como te dije XD Te-chan es un amor! jajajaja
solo... de nada! :3 espero que tu regalo de cumpleaños lo disfrutaras :)
Para aquellos que les interese, tengo que decirles que la familia Shiroma son personajes completamente míos, pero... voy a decirlo aunque ella no quiera. El personaje de Yuki, la pequeña niña en brazos de Natsuko o de Ken Chishi, es... Lady Kid XD sep, decidí poner una persona normal al medio y de echo, en esa familia también me hice a mí... un poco rara y excentrica pero... bueno, como tampoco sale ese personaje no os voy a aburrir con eso XD Os dejo con un capítulo para entender a Hakuba un poco y para que sepan lo que ha pasado recientemente con Kuroba Kaito
Mata na!
Pido reviews! TOT que sino los capítulos se sienten solos sin nada que comentar (?)
Koizumi Akako, la bruja.
La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin.
Benjamin Disraeli (Estadista inglés).
Saguru siguió corriendo, aunque estuviera agotado. Si se detenía ni que fuera un segundo, ese tipo escaparía y no podría jamás poderlo encerrar de una vez por todas en las sombras. Llevaba demasiado tiempo detrás de él como para dejarlo escapar en esos momentos. Lo vio subirse al techo de otro coche, para saltar hacia otro balcón y entrar en una casa con la ventana abierta. Saguru lo maldijo en su mente. Miró unos segundos hacia atrás, viendo que su nuevo compañero tampoco podía seguir su ritmo, así que sin pensárselo dos veces desenfundó su pistola y disparó hacia él. La bala lo rozó en el hombro pero eso no lo detuvo tampoco. Ese tipo parecía haberlo visto en algún otro sitio. Se parecía demasiado a ese tipo que tanto odiaba. Realmente ese tipo se parecía demasiado a Kaito con lo que se refería a agilidad. Y tampoco era que odiase a Kaito, pero… ¿cómo narices se lo había hecho para que todos lo aceptaran de nuevo y nadie le hubiera dicho no te queremos como amigo? Se subió al coche después de suspirar y rodar los ojos y saltó detrás de ese tipo hacia dentro del bloque de pisos. Algo malo saldría de todo aquello. Akako le había dicho que había ido a verlas en la presentación del libro de Keiko, pero no le había dicho nada a Aoko. ¿Por qué? Entró en el piso con su pistola levantada y siguiendo al hombre que estaba saliendo por la puerta del apartamento, mientras seguía pensando acerca de Kaito. Si quería seguir a ese tipo tenía que dejar de pensar en ese mago ladrón que tanto deseaba ver entre rejas. Aoko le había contado lo que realmente había pasado con Kaito Kid y le había pedido que se rindiera. Al fin y al cabo, el ladrón había sido Tooichi. Kaito solo había cogido y devuelto las joyas y al final había podido destruir Pandora sin ni siquiera robarla. ¿Por qué había desaparecido entonces? ¿Por qué ni siquiera había podido hablar con Aoko después de que les pidieran a él y a Keiko que fueran testigos de su boda? Se apresuró a intentar cogerlo, pero el tipo se había metido dentro de un edificio alto. Lo siguió y observó cómo se metía dentro del ascensor. Vio que empezaba a subir así que él empezó a subir por las escaleras. Un piso, dos pisos, tres pisos, cuatro pisos… se estaba cansando de ese maldito. A la que lo encontrara no dudaría en cogerlo y dispararlo en la barriga para detenerlo de una vez. Escuchó la puerta del ascensor abrirse en el siguiente piso, así que hizo un último esfuerzo de resistencia y lo vio pasar por delante de él hacia una puerta abierta de un apartamento. Recordaba haber entrado alguna vez a ese apartamento y le parecía realmente familiar. Justo cuando entró en la puerta abierta, el lugar se oscureció levemente. Era como entrar en una cueva en la que la gente practicara magia oscura. Fue entonces cuando recordó haber estado en ese lugar. Era el apartamento de Akako.
Cuando lo vio desaparecer en una habitación gritó con fuerza un 'detente' que no sabía si lo había gritado con demasiada fuerza o si simplemente se lo había imaginado. Estaba demasiado cansado para pensarlo si quiera. Escuchó un portazo al otro lado y notó que su corazón daba un vuelco. Levantó la pistola viendo al hombre intentando abrir la puerta.
— ¿Crees que has hecho bien metiéndote en el medio? —preguntó la voz de Kaito detrás de la puerta que Saguru acababa de dejar atrás. Él se giró de golpe viendo a Kaito al lado de Akako—. No creo que debas de meterte al medio, Koizumi.
— ¿Qué haces tú aquí? —preguntó Hakuba viendo al chico.
— ¿No puedo venir a visitar a una amiga? —preguntó él frunciendo el ceño.
— Oye, te he perdonado porque Aoko me lo pidió, pero no creas que te perdonaré todas tus fechorías —dijo Saguru en un tono severo—. Desaparece de una vez, pero deja a Aoko en paz.
— El criminal quiere escapar por la otra puerta —sonrió Akako señalando al hombre que estaba intentando pasar por detrás del policía sin ser descubierto. La chica movió dos dedos y la puerta se cerró de un portazo. El tipo se abalanzó encima de la puerta e intentó abrirla, pero de nuevo se había cerrado con llave.
— ¿Qué narices pasa en esta casa? —preguntó el tipo.
— ¿Qué pasa? —preguntó Kaito acercándose a él—. Simplemente pasa que has entrado en la casa de una bruja con poderes excepcionales, eso pasa. No saldrás de aquí, hasta que a Koizumi Akako lo quiera. Bienvenido a mi mundo —se rió—. Aunque resulta que esa bruja se había quedado sin poderes, ¿cómo es que puedes seguir cerrando las puertas? —miró hacia Akako.
— Básicamente antes de perderlos los encerré en mi interior, para así no perderlos del todo —respondió ella encogiéndose de hombros—. ¿Y por qué te interesa el tema?
— Ya te dije que me preocupo por tu salud.
— Mi salud está perfecta —respondió ella mientras Saguru se acercaba a la puerta para comprobar que estaba cerrada.
— ¿Cómo lo has hecho? —preguntó él.
— ¿Cómo lo he hecho? —Akako lo miró con el ceño fruncido.
— Aunque no lo creas lo mío son solo trucos de magia, lo suyo es magia —respondió Kaito con una sonrisa mientras la señalaba por encima de su hombro. Akako le golpeó con el codo a un lado de la barriga, haciéndolo encoger—. Oye, no hagas eso —se quejó.
— ¿De qué está hablando? —Saguru la miró confundido—. ¿Cómo es que él sabe algo que yo no y me lo intentas esconder?
— No estoy intentando esconderte nada —respondió ella rodando los ojos—. Como si no nos conociéramos lo suficiente Saguru. No tienes una mente apta para entender esto.
— ¿Entender? —preguntó Hakuba—. ¿Entender el qué? —Akako desapareció y apareció detrás de él. Lo rodeó con un brazo por la espalda y puso dos dedos delante de él. Saguru le cogió la mano y luego, de los dedos de ella, empezó a salir fuego. Hakuba observó con atención. Se conocía suficiente los dedos de ella para comprobar que no tenía nada oculto en ellos. La miró asustado, luego miró a Kaito que sonreía travieso, al otro lado, con sus manos en la cintura—. Esto es…
— Ya te he dicho que lo mío son trucos de magia comparándolo con lo suyo —se rió Kaito.
— Eres… —Hakuba estaba palideciendo y Akako se apartó de él cogiéndolo de la mano. Hizo aparecer una silla en el lugar e hizo sentar al detective en ella—. Eres…
— Una bruja… —susurró ella—. La única bruja que queda viva del clan Koizumi. Pero ya casi no tengo poderes. Porque tuve que encerrarlos en mí por si algún día tenía descendencia.
— Me gustaría que me contaras un poco acerca de eso de encerrar tus poderes… ¿es algo normal? —Kaito frunció el ceño.
El hombre que estaba con ellos se quedó apoyado en la pared asustado. ¿Quién era esa gente?
— Como sabes Kuroba… una bruja pierde sus poderes cuando llora. Eso ya te lo conté una vez, pero… descubrí algo el día en que lloré que me hizo pensar en cómo detener ese poder que aminoraba en mi interior.
Flashback
Después de escuchar acerca de la desaparición de Kuroba, Akako se había centrado en buscarlo a través de todos sus poderes, pero por alguna razón no podía encontrar ningún rastro de él. Sentía la magia de otra familia de magos cercano a Kaito, pero no podía ni tan solo descubrir quién era la persona que ocultaba la energía vital del ladrón. Estaba desesperada por encontrarlo, sin darse cuenta de que su corazón se estaba llenando de dudas y sufrimiento. Hasta que de repente, algo cayó delante de ella. En sus manos había caído una gota de agua. Miró hacia el techo intentando ver si había algo que hubiera hecho que esa pequeña saliera de allí, pero no había nada. Justo entonces, notó como rodaba otra gota por su mejilla. Puso sus manos en su cara y con más desesperación notó que estaba llorando. Si perdía sus poderes entonces jamás podría encontrar al ladrón. Debía de hacer algo para detener la pérdida de sus poderes. Cogió su libro de magia y empezó a pasar páginas para encontrar algo acerca de la perdida de poderes. Otra gota cayó. Esta vez encima del libro, provocando una pequeña luz que iluminó la página. Akako se quedó mirando ese lugar. Parecía que la gota tuviera la pequeña parte de poderes que acababa de perder. Se centró en buscar restos de su magia que notaba que iba desapareciendo lentamente. La magia recorría sus mejillas para perderse al suelo.
Fin del Flashback
— Me di cuenta de que la magia se estaba escapando a través de mis lágrimas, así que lo que hice fue encerrar mi magia en mi interior. Ahora puedo hacer pequeñas cosas, como cerrar puertas o conjuros que no tengan que ir muy lejos. Pero ya no puedo invocar la magia de Satán —informó Akako.
— ¿Sa… Sa… Sa… Satán? —tartamudeó Hakuba.
— Sí, esa cosa que habitualmente se dibuja con dos cuernos, se pinta de rojo y habita al infierno —dijo Kaito sonriendo satisfecho por ver que el detective palidecía aún más.
— Pero… pero… ¿cuándo?
— Bueno, una vez avisé a Kuroba de que querías cogerlo —sonrió ella enrojeciendo levemente—. Ya sabes que siempre he tenido un poco de debilidad por él, así que le advertí de eso… —Akako se encogió de hombros—. Así que le tuve que decir que contactaba con él para que me creyera.
— Pero yo seguí sin creerla… —Kaito rodó los ojos—. Ese día fue en el que por poco no me coges… y ella apareció en mi lugar con una escoba. ¿Recuerdas?
— ¿Tú eras la de la escoba? —preguntó Saguru levantándose de la silla.
— Así es…
— ¿Y cuánto tiempo hace que él sabe acerca de tu…?
— ¿Brujería? —Kaito sonrió encontrando por él la palabra.
— Iba a decir secreto, pero sí, tus poderes… —Saguru miró a Kaito y luego volvió a mirar a la mujer—. ¿Cuánto tiempo hace que él lo sabe?
— Bueno… poco antes de eso de la escoba… ¿cuándo fue que intenté eliminarte en la torre de Tokio? —preguntó Akako.
— Ni me acuerdo de eso, bruja… —se quejó él—. Ya ha pasado demasiado tiempo desde ese día. Mi memoria no llega a tanto.
— ¿Y cuándo pensabas decírmelo a mí? —preguntó Saguru.
— Bueno, teniendo en cuenta de que eres detective por encima de cualquier hecho irracional… no tenía pensado decírtelo tan pronto —respondió ella.
— ¿Antes o después de que los demás se enteraran, eh? —preguntó él.
— ¿Qué es lo que te molesta Saguru? —preguntó Akako con el ceño fruncido.
— Que llevamos dos años juntos y ni siquiera te atreviste a decirme algo tan importante —se quejó él.
— Bueno, eso de juntos… —Akako desvió la mirada—. Llevamos juntos más tiempo…
— A espaldas de la gente —respondió Hakuba.
— Me sorprende que te hayas equivocado con lo perfeccionista que eres con las horas —añadió Akako.
— ¿Por qué empiezo a ver que esta conversación no tiene ningún sentido? —Kaito se sentó al lado del desconocido y sonrió hacia él, sacando de la nada una bolsa de palomitas—. ¿Quieres?
El hombre, asustado, negó con la cabeza, apartándose de él. El hombre se levantó y se acercó a la única escapatoria posible que quedaba mientras Saguru y Akako seguían discutiendo.
— Oye, que hay cinco pisos hacia abajo y no hay escalera de incendios en esta ventana —dijo Kaito con una sonrisa. El hombre ni siquiera lo escuchaba se abalanzó encima de la ventana intentando escapar de esos locos—. Perdonad que interrumpa chicos —Kaito se levantó rápidamente poniéndose entre ellos con la bolsa al medio. Los dos lo miraron con enfado—. Ese tipo está a punto de saltar.
Los dos miraron hacia la ventana. Saguru se abalanzó encima de él para intentar detenerlo, pero no iba a llegar a tiempo. Akako hizo un movimiento con su mano y tiró de él a distancia hasta volverlo hacia dentro, sin ni siquiera cerrar la ventana.
— ¡No! ¡Dejadme ir! ¡Estáis locos! ¡Este policía está maldito! ¡Es una bruja! ¡Es una bruja! ¡Es una bruja! —gritó el hombre asustado—. ¡Soltadme! ¡Me ha maldecido! ¡Auxilio!
— ¿De qué narices estás hablando? —preguntó Akako—. Yo no maldigo a la gente si no tengo algo de la persona a la que debo maldecir.
— Y yo no estoy loco —se quejó Kaito.
— Y yo no estoy maldito —añadió Saguru.
— Bueno, ¿qué te parece si me dejas ir, Koizumi? —preguntó Kaito—. Tengo que hacer una cosa con Aoko, aún y… vaya que estoy perdiendo todo el día aquí encerrado.
— Tú no te vas hasta que no me digas lo que hiciste con Aoko —se quejó Akako señalándolo.
— Yo tampoco me iré hasta que me respondas el motivo por el que no me dijiste nada —se quejó Hakuba.
— ¡Dejadme ir! —gritó el hombre.
Akako arqueó una ceja y se cruzó de brazos.
— Primero de todo… —con un movimiento de mano el hombre salió disparado por la ventana manteniéndose al aire completamente rígido, mientras su cara palidecía—. Si no quieres morir más te vale que te calles. Los gritos me enfurecen —dijo ella. El hombre se calló al acto y ella volvió a entrarlo a la habitación—. Segundo… ¿quieres ir directo al infierno, Kuroba?
— Aoko está embarazada —dijo él levantando los brazos asustado—. Eso era lo que iba a decirte ella cuando os interrumpí…
— ¿Está embarazada? —preguntó Saguru—. ¿Y cuándo ibais a darnos la noticia? —se quejó el detective.
— Nunca, no teníais porque saberlo hasta que hubieran nacido. Porque eso hubiera enfurecido aún más al inspector Nakamori —se quejó él—. No podemos decirle a él porque Aoko sabe que su padre me mataría y por eso no le dijimos, hasta el día en que tengan que nacer.
— ¿Tengan?
— Bueno, ¿ves como no era tan difícil de decir, Kuroba? —Akako sonrió con fuerza mientras los dos ignoraban las palabras del detective—. Tú ya puedes irte, no tienes porque quedarte aquí.
— No, no me iré ahora —sonrió él—. Me estás echando voluntariamente eso significa que no puedo saber algo que quiero saber.
— Eres un pesado —Akako lo fulminó con la mirada alzando dos dedos hacia él—. ¡Largo de aquí!
Kaito saltó por la ventana.
— Pero no te pongas así mujer —se quejó mientras se alejaba.
El hombre al que Saguru había estado persiguiendo, se asustó yendo hacia la ventana y observó como el mago se iba con el ala delta.
— Llévame contigo… —susurró en una queja.
— Cierra el pico —se quejó Akako. El hombre la miró y se apartó de ella todo lo que pudo—. Bueno, ¿algo más que preguntar?
— ¿Algo más que contar? —preguntó el detective con el ceño fruncido—. Antes de que me entere por otros sitios o otras personas.
— No, nada —respondió ella sonriendo—. Al menos por mi parte…
— Por la mía tampoco —añadió él cruzando sus brazos.
— Perdóname, Saguru —susurró ella—. De verdad no quería que te alejaras de mí asustado por esto…
— No es que me asuste fácilmente —dijo él—. Es algo fuera de la realidad, pero… de algún modo debería de poderlo entender… no sé…
— Ahora tu primera pregunta es si te he estado espiando —Akako se rió.
— No, creo que mi primera pregunta ha sido si estoy a salvo a tu lado —dijo él—. Esa fue la segunda.
— Ah… bueno, a salvo lo estás —respondió ella acercándose a él—. Porque yo puedo protegerte a distancia. Y no, no he estado espiándote. Y sí… si esta relación sigue avanzando y alguna vez tenemos una criatura… esta tal vez tenga poderes.
— Es bueno saberlo antes de que me encuentre sin cejas de repente —sonrió él.
— Está bien… —Akako lo besó en la frente—. ¿Nos vemos luego?
— Sí, déjame llevar a este a la comisaría y vengo en seguida —respondió él.
— Está bien. Te espero.
— Sácame de aquí, por favor… —susurró el hombre abalanzándose encima de la puerta.
— Oh, sí, claro. Ningún problema, pero… —Saguru sacó las esposas de su bolsillo y las mostró al hombre.
— Lo que sea pero sácame de aquí —suplicó él mirando con miedo a Akako.
— Que sepas que digas lo que digas nadie te va a creer —sonrió ella—. Porque el único que es famoso haciendo trucos baratos de magia es el que ha saltado por la ventana.
Saguru se acercó al hombre y lo esposó. En seguida la puerta se abrió y él salió rápido de allí seguido por Hakuba. En cuanto salieron del edificio, Saguru miró unos segundos hacia arriba y luego miró al hombre.
— Tengo un problema —suspiró el policía—. Mi novia es una bruja.
— ¿Un problema dices? —preguntó el hombre con la voz elevada—. ¿Un problema? ¡Eso no es un problema! ¡Eso es un grave problema! ¡Es una bruja! ¡Un demonio! ¡Un bicho raro!
Saguru lo pellizcó en la mejilla y tiró de ella.
— Aún así sigue siendo mi novia, idiota —se quejó.
— Do… do ziento… —dijo el hombre.
— Que cosa más extraña —susurró soltando al hombre—. Por alguna razón… es como si no me sorprendiera. Como si lo hubiera sabido desde un principio —susurró Saguru.
— ¡¿Estás loco?! —preguntó el hombre en un grito histérico, haciendo que la gente de la calle se los quedara mirando—. ¡No puedes acercarte más a ella! ¡Te hará un maleficio y morirás!
— Chico… no tengo dinero suficiente porque trabajo como policía para detener a gente como tú —se quejó Saguru en un suspiro—. Así que si no me quiere me lo dirá en persona. No es una mala persona aunque sea una bruja.
— ¿No es una…? ¿No es…? —el hombre tartamudeaba desesperado—. ¡Es una bruja!
— Sí. Y sigue llamándola a ver si baja —se rió él empujándolo levemente para que siguiera andando—. Tal vez venga a visitarte a la cárcel.
En cuanto volvió de detener al hombre, Saguru vio a la chica a fuera de la casa, hablando apresuradamente con una mujer de su edad, vestida en un traje rosa chillón al puro estilo de la nobleza inglesa del siglo XIX.
— Vas a ayudarnos Koizumi —dijo la mujer mirándola con odio.
— No, no lo haré. Nuestra especie no es algo que pueda propagarse usando a los humanos como herramientas —respondió ella cruzándose de brazos—. No pienso ayudar al clan Kurogane.
— ¡Vas a hacerlo! —gritó ella.
— ¡¿O qué?! —Akako sonrió levantando la voz mientras alzaba una mano hacia su dirección—. ¡¿Qué piensas hacerme, Majiko?! ¡Adelante intenta atacarme con todo lo que tengas!
— ¡Voy a robar tus poderes y a usarlos contra aquello a lo que amas! ¡Voy a conseguir que el clan Kurogane resista! ¡Dominaremos la brujería! —gritó.
Hakuba se puso al lado de la mujer y la miró de arriba abajo.
— ¿Se puede saber a qué vienen tantos gritos señora? —preguntó mirándola—. Por favor, que los vecinos de este tranquilo barrio necesitan un poco de tranquilidad —se quejó.
— Aléjese de mí si no quiere salir herido —se quejó la mujer.
— Majiko, en serio no es necesario que tengas tanto interés en propagar a los Kurogane… —suspiró Akako.
— ¡Lo haré! ¡Porque vosotros decidisteis traicionarnos! —gritó ella señalándola—. ¡Voy a recuperar nuestro territorio! ¡El territorio que los Koizumi nos quitasteis!
— ¿De qué está hablando? —preguntó Saguru.
— Ahora mismo no tengo ni idea —Akako rodó los ojos—. ¿Nos vamos? Igualmente tiene miedo de mí poder, así que…
— Ah… —Saguru se acercó a ella y le alargó la mano al puro estilo inglés—. Será un placer, Akako-san —los dos se giraron para irse.
— ¡No me des la espalda Koizumi! —gritó la mujer.
Akako se giró con enojo ante la atenta mirada del policía. Al hombre le pareció que sus ojos destellaban un poco más rojizos de lo normal.
— ¡Largo de aquí! ¡No oséis meteros en mi territorio, Kurogane, porque sufriréis la ira de nuestro sirviente y señor! —gritó Akako.
Kurogane Majiko desapareció delante de todo el mundo y Akako suspiró.
— ¿Qué ocurre? —preguntó Saguru—. ¿Quién es ella?
— Es una mujer, que cree que podemos utilizar los humanos para hacer que nuestra magia sea más fuerte —susurró Akako bajando la mirada. El hombre la miró interrogativamente—. Si matamos a los humanos con nuestra magia, conseguimos tener más poder. Pero matar a humanos fue prohibido por mi familia hace ya millones de años, justo después de que terminara la cacería de brujas. La familia Kurogane había sido mi familia y era la única que podía hacer decretos acerca de la brujería. Pero… hace ya cuatro generaciones, que el único varón de la familia Kurogane que quedaba, se cambió el apellido al casarse, poniéndose el de su mujer. Desde entonces, las hijas de los Kurogane y sus descendientes han estado persiguiendo a mi familia por desertores y quieren cambiar las leyes, pero necesitan la firma de mi familia para hacerlo, porque somos los que hemos heredado más poder de todos. Mi madre se casó con un Koizumi y por eso llevo su apellido. Jamás me ha importado el apellido. Es más, desearía no tener una historia que aprenderme acerca de la magia y vivir como una persona normal, pero… esa gente cada dos por tres me siguen visitando para intentar robarme mis poderes y así poder volver a matar a los humanos —Akako se encogió de hombros—. Los asesinatos y homicidios jamás han ido con mi apariencia de chica buena.
— Lo sé… —Saguru le acarició levemente la cabeza—. ¿Sabes? Me gustaría saber más acerca de ese mundo… de algún modo… siento que puedo entenderlo.
— No puedes entenderlo —se quejó ella—. Eres demasiado perfecto en la realidad.
— Puedo entenderlo —insistió el policía.
— ¿Quieres entender mi mundo?
— Quiero participar en él —añadió él.
— Como quieras, pero… —Akako lo besó en la mejilla y sonrió con calidez—. Te advierto de que es un mundo lleno de cosas sin sentido y de absurdas maldiciones.
— Creo que podré resistir eso —se rió Saguru—. Soy el novio de una bruja, al fin y al cabo, de una bruja, preciosa y a la que quiero con todo mi corazón.
— Eres un ángel —sonrió ella.
— Oh, entrando en el tema… ¿en serio hablaste con Satanás? —preguntó Saguru.
— Sí —respondió ella.
— ¿Entonces también existe…? —Hakuba señaló hacia el cielo.
— Quién sabe… yo solo conozco… —ella señaló al suelo—. La brujería es cosa de demonios.
— Bueno… al menos sabes que irás a un lugar caliente y no vas a pasar frío —sonrió él.
— No quisieras ver mi vestimenta de puro verano —se rió ella.
— ¿Es que además tienes uniforme de bruja? —preguntó Saguru—. ¿Qué es esto, Harry Potter? —preguntó.
— No… lo mío es algo más… —Akako acercó sus labios al oído del chico y habló en un susurro—, pro-vo-ca-ti-vo.
Saguru enrojeció en el acto mientras ella se reía con fuerza.
— No tiene gracia —se quejó él.
— Sí que la tiene… ¿quieres verlo? —Akako señaló hacia el edificio—. Vamos a mostrarte lo que sabes acerca de la brujería, detective…
— Está bien… una clase gratuita a un mundo desconocido —Saguru se encogió de hombros y abrió la puerta a la mujer para que entrara—. Una tarde entretenida.
Para aquellos que no hayan leído MAGIC KAITO o no hayan tenido la oportunidad o la paciencia de ver los capítulos de anime de Detective Conan dedicados solo al mago ladrón mejor que Arsène Lupin... sí! Akako, la chica de pelo púrpura-rojizo, es una bruja. Ella tiene poderes normales y en uno de los capítulos de Magic Kaito (incluso en los de DC) se la ve hablando con una bola de cristal, maldiciendo a Kaito y persiguiéndolo por la torre de Tokio con patines (con un vestido un poco no apto para menores pervertidos) y se la ve también invocando las fuerzas de Satán (un demonio un poco azulado para nuestras experiencias, pero que disfruté aún más al no verlo rojo del infierno XD). Espero haberles aclarado las dudas a aquellos que no hayan leído el ladrón o no hayan podido ver esos capítulos que están en unos capítulos un poco avanzados dependiendo de en qué traducciones nos basemos. Así que disculpen si por alguna razón les he hecho perder el hilo del capítulo.
Espero dejen reviews!
MATANA!
^^Shihoran^^
