Dos mujeres se mantenían abrazadas mientras una de ellas lloraba a mares. Una peli negra la sostenía fuertemente, temiendo que si lo hacía ella se fuera a desplomar. Eran tales las lágrimas que el dolor le penetraba el corazón, haciéndola sentir miserable, haciéndola sentir infeliz de la actualidad.
- per…perdóname… - decía la rubia mientras continuaba llorando – te lo juro…yo…yo nunca quise que… - siendo interrumpida por un beso en la frente de parte de Marceline.
- Onna…entremos… - susurró mientras se sugería que entraran al departamento. Sin embargo en el pasillo de aquel moderno departamento se encontraba un hombre viendo la escena, mientras apretaba sus manos y comenzaba a pensar lo peor.
- bue…bueno… - decía mientras se sentaba en el sillón y apoyaba sus manos en la frente, comenzaba a llorar nuevamente mientras sentía un pesar incomprensible a su corazón.
- vamos…tampoco es tan malo – sonrió Marceline – después de todo… - susurró – será un hermoso bebé… - tenía la sonrisa quebrada, no era capaz de mirarla a los ojos.
- Abbi… - susurró Fionna
- es…es algo que siempre quisiste…Onna… - explicó Marceline
- pero no de esta manera – completó la rubia
Flash Back
- no entiendo… - decía la peli negra mientras acariciaba el cabello de su novia.
Ambas se encontraban desnudas en la cama, en el departamento que compartían, la rubia se apoyaba en el pecho de su novia y sonreía.
- que me gustaría tener una hija… - explicaba Fionna
- pe…pero… - Marceline no lo comprendía
- nuestra… - sonrió la rubia – que fuera de ambas, que la criáramos…ahora somos jóvenes, pero en un tiempo más me encantaría eso…
- estaría bien – sonrió Marceline sonrojada – jugaría con Hamboo y le enseñaría a tocar el bajo
- esto sería como…la unión más importante, sería alguien nuestra que sellaría totalmente nuestro amor para siempre – y tras decir esto la rubia besó a su novia
- ya tienes mi corazón…y siempre será tuyo Fionna, pase lo que pase…
- gracias… - sonrió la joven actriz – sabes, Abbi? Tú le devolviste el sentido a mi vida – sonrió y besó sus labios nuevamente, era una promesa la que habían hecho implícitamente.
Fin Flash Back
- Debes hablar con Marshall… - dijo la joven
- no quiero… - Fionna se agarraba la cabeza – necesito deshacerme de este bebé…
- puedes hacerlo…de hecho puedes pero… - Marceline tomó la mano de Fionna – no crees que ese imbécil merece saberlo?
- no quiero esto, Marceline – comenzó a llorar nuevamente Fionna – no quiero esta vida! – se abrazaba a si misma – no quiero esto…he…he destruido siempre todo lo que quiero…
- no eres la única – sonrió Marceline triste – parece que aprendiste de la mejor
- Es que no me entiendes! – gritó Fionna – te…te quiero a mi lado… - se levantó y la agarró de la camisa – Abbi si estás a mi lado me siento fuerte…si estás conmigo yo…yo siento que puedo...volvamos…
- no sabes lo que estás diciendo – decía Marceline con tristeza
- si lo sé…- susurraba la rubia
- no, no lo sabes – explicaba Marceline
- estoy segura! Por favor, Marceline…volvamos…volvamos a lo que éramos… - pedía mientras la abrazaba – por favor quédate conmigo…mi vida…no…no merece…no merece mayor sentido si no es a tu lado
- Por favor… - la peli negra la miró – no me vuelvas a decir eso…por favor…
- es porque aún sientes algo por mi…aún me quieres, aún me amas ¿cierto? – decía la joven embarazada
- así es.. – sonrió Marceline con tristeza – siempre…siempre mi corazón tendrá un espacio muy grande para ti… - lágrimas comenzaban a caer – pero como yo te dejé ser feliz al lado de alguien…tú… - se quebró – tú debes… - cerró los ojos y bajó el rostro – tú debes hacer lo mismo…
- con…Con Bonnibel? – preguntó Fionna mientras lloraba
- no lo sé… - Marceline la miró – si quieres que te ayude en este momento hasta que le cuentes a Marshall lo haré, y sea la decisión que tomes…te apoyaré pero no me pidas volver contigo…por favor no lo hagas…
- Marceline…. – la joven se abrazó a su ex novia y sentenció - dame un beso…
- no puedo… - susurró la joven
- por qué no? – preguntó Fionna
- porque le haría daño… - tocó el vientre de la joven y posteriormente besó su frente – debes estar tranquila y… - mientras continuaba llorando – y comprender que pase lo que pase…no estás sola…
- gracias…linda – se abrazó a ella nuevamente.
Marceline se había ido hace ya como dos horas, yo estaba esperando que llegara porque tenía que hablarle acerca de lo que había ocurrido. Tenía miedo, pero cuando ella me abraza siento que este se mitiga y siento…algo que no sentía hace mucho tiempo, y sentir esas ganas de besarla me hacen dudar de absolutamente todo, excepto de esos ojos, que siento que me dicen la verdad.
El celular de la joven comenzó a sonar, enseguida ella vio el número y dudo de contestar o no, pero de todas maneras decidió hacerlo.
- Aló? – susurró ella con su dulce voz
- puedo pasar? – preguntó él. La joven quedó mirando la hora, dudo nuevamente pero decidió hacerlo, después de todo tenían una conversación pendiente.
- sabes la maña de la puerta…. – explicó ella. En muchos años él se había aprendido de memoria todas las cosas del departamento de Bonnibel el cual había sido su hogar.
Marshall entró al departamento y se dirigió a la habitación. Llegó con unas rosas blancas haciendo que la joven se sonrojara al verlo entrar de manera tierna, como lo conoció, no como el egocéntrico en el que se convirtió.
Flash Back
- No puedo…Marshall… - susurró la joven con mucho miedo
- por qué no? – preguntó él sin comprender – creí que te gustaba
- si… - susurró ella mirándolo con miedo – si me gustas pero…no quiero, Marshall
- por qué? – preguntó él nuevamente – Princesa – besó su mejilla – yo te lo estoy proponiendo porque me nace del corazón…
- pero Marshall…podrías estar con una niña más linda que yo como novia… - decía con tristeza – eres muy tierno, eres muy bueno y…
- yo te amo, Bonnibel – la miró fijamente al mismo tiempo que sus ojitos comenzaban a brillar
- no…no me digas eso… - decía con tristeza mientras delicadas lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas
- No…Bonnibel por favor no llores – las comenzaba a secar lentamente – de ser así podría golpearme eternamente por hacerte sufrir… - besó sutilmente sus labios
- yo…yo si quiero ser tu novia…Marshall – susurró tímidamente y besó sus labios – yo te amo… - y tras decir esto él la abrazo, haciéndola sentir que todo estaba bien, que junto a él podía destruirse el mundo, pero si él la sostenía todo estaría bien.
Fin Flash Back
- cómo te has sentido? – preguntó el peli negro
- bien…me…me ha estado cuidando Marceline, ella ha…ha sido muy buena – explicó la postrada
- Bonnibel… - él la quedó mirando- a ti no te gusta ella…cierto? – preguntó con miedo
- este… - la joven desvió la mirada y se puso nerviosa- Marceline es una buena muchacha…siempre está ahí pero…
- me alegra escuchar eso porque – él se sentó en la cama – hoy fui a buscar unas cosas a casa de Fionna y las vi juntas…y a juzgar por la escena al parecer están juntas, como novias
- Ma…Marceline? – preguntó Bonnibel sin comprender – no…eso no…
- si no me crees pregúntale… - dijo él mirándola a los ojos – yo vine a pedirte disculpas porque sé que actué mal pero quiero recompensarlo – sonrió con ternura
- está bien así Marshall… - dijo la joven mirándolo fijamente a los ojos – yo te quiero Marshall pero sabes cuál es mi mayor defecto…
- … - silencio sepulcral
- tengo una maravillosa memoria – le sonrió y desvió la mirada. Si bien se sentía mal por el estar junto a su ex que tanto había amado, el saber lo que en verdad ocurría con Marceline le había destrozado todo tipo de ilusiones ¿ilusiones? Aún no entendía por qué se refería así a lo que sentía por la vampira, pero es que se lo preguntaba una y otra vez y no entendía ¿Qué era lo que realmente sentía?
Un joven se encontraba en el balcón del departamento de su mejor amiga tomándose una cerveza. Su mejor amigo Jake se encontraba con su novia, por lo que él había decidido pasar un rato en la soledad de la noche. De pronto sintió como la puerta se habría y al ver unos mechones rojos se puso a gritar.
- ES CHUCKY! – gritó con mucho miedo y le tiró cerveza al cuerpo sin embargo al notar que era Flame la cual lo miraba con odio.
- con ese recibimiento… - susurró ella
- dis…disculpa Flame yo… - se sonrojo y se sintió un imbécil – discúlpame…arruiné tu polera de…de Abbader y… - siendo interrumpido por la joven
- no eres el primero, descuida – decía mientras sacaba unas servilletas e intentaba limpiarse – solo vine a dejar unas cosas que Simon me mandó para ella – explicó la peli roja – no esperé que estuvieras aquí…
- Flame por qué eres así conmigo? – preguntó él algo triste
- así como? – preguntó ella
- con todos eres…eres hasta tierna…pero conmigo…eres fría…te hice algo? – preguntó él
- no… - susurró ella
- vamos! Dime… - decía el tomando delicadamente el rostro de ella – Flame dime qué rayos hice? Porque yo…yo te quiero y no me gusta saber que me odias por algo…de verdad qué hice?
- nada… - dijo ella mirándolo con tristeza, mientras su máscara comenzaba a quebrarse – ahora me tengo que ir, lo siento
- Flame! – el joven no dejó que se separara – dime qué tengo que hacer para que… - siendo interrumpida
- para qué?! – gritó la joven molesta – es que tú no entiendes nada!
- pero qué tengo que entender! Dime qué es lo que tengo que entender! – preguntó el sin comprender
- he… - la joven apretó fuertemente sus manos y se separó indignada – he estado toda la vida siendo cuidada por mi papá…y toda la vida me ha protegido pero dime…cómo me protege de ti? – lo miró fijamente
- yo…yo no te voy a hacer daño…Flame…yo te quiero… - explicó él
- yo no sirvo para esas cosas, Finn! – dijo ella excusándose – no me gustan ese tipo de cosas, me cargan!
- pero por qué? – pregunto sin comprenderla
- porque tienes que estar al lado de alguien que esté bien, y tú tienes que estar bien…y tienes que llamarlo… - comenzó a llorar – y tiene que llamarte…y siempre alguien ama más y termina sufriendo – un sollozo rompió el ambiente – no quiero sufrir…
- yo…yo no te quiero hacer sufrir
- eso no lo puedes saber – lo miró – no sabes lo que pasará
- tú tampoco, Flame… - el tomó el rostro de ella – y no tienes idea cuánto te quiero…
- mi padre…nunca me dejaría estar contigo… - explicó ella
- déjame…déjame luchar por ti – acarició el rostro de ella – déjame demostrarte que no tienes que tener miedo
- cada vez que me acerco más a ti…duele… - explicó ella
- si te acercas solo un poco más te juro que dejará de doler – explicó él y con sus manos acarició el delicado rostro de la joven para besarla, comenzó siendo un beso lento, lleno de miedos, de inseguridades. Ella al sentir los lubricados labios del rubio los mordió con algo de nervio y volvió a besarlo para mirarlo directo a los ojos.
- enséñame…Finn… - dijo la joven y volvió a besarlo.
Una peli negra entró al departamento, su cabeza lo tenía en todos lados menos en ese preciso lugar. Entró a la habitación de la peli rosa, estaba la luz apagada así que se quedó en el marco de la puerta sin embargo la voz de la joven la hizo saber que estaba equivocada.
- llegaste… - susurró Bonnibel con la voz apagada
- emm….si…. – sonrió Marceline – heme aquí
- cómo estaba Simon? – preguntó ella
- emm…estaba bien… - desvió la mirada sin embargo Bonnibel prendió la luz. La miró con molestia mientras su corazón se comenzaba a despedazar lentamente.
- qué hicieron? – preguntó nuevamente
- estábamos…este… - Marceline miró fijamente el piso, debía decirle la verdad sin embargo…
- una vez me dijiste que nunca me mentirías… - susurró mientras la miraba a los ojos
- nunca lo he hecho – dijo Marceline
- entonces por qué no me dices qué estabas haciendo donde Fionna? – preguntó ella
- yo… - Marceline desvió la mirada
- este… - la joven sonrió – no me tienes que mentir…quiero decir…es solo que no sabía que estabas saliendo de nuevo con Fionna
- no estoy saliendo con Fionna – la joven se cruzó de brazos – fue…fue el imbécil de Marshall ¿no es así? El vino a verte…-dijo Marceline
- sí…vino a verme… - desvió el rostro – Marceline no me cambies de tema…estás saliendo con ella? – la miró intentando demostrarse tranquila – solo quiero saberlo
- es que no hay algo que saber…simplemente yo la fui a ver y… - siendo interrumpida por Bonnibel
- Marceline no me mientas! – gritó la joven explotando – dime por qué fuiste donde ella?! Justo después de que te besara! – la miró fijamente a los ojos con mucho odio
- no te puedo decir! – desvió el rostro – solo…entiéndeme por favor! Bonnie – la joven se acercó a la cama sin embargo Bonnibel no se lo permitió
- vete! – la joven la miró indignada
- pero Bonnibel! – replicó Marceline
- que te vayas! – gritó la joven peli rosa
- pero por qué?! Estaba todo bien entre nosotras! Por qué siempre algo tiene que salir mal?! – le tomó el rostro – mírame! Mírame y dime qué es lo que tengo que hacer para que dejemos de discutir!
- nada! – gritó la joven con tristeza – tú la amas! a ti te encanta ella! Qué puedo hacer al respecto?! Nada! – la miró con rabia
- No! Me encantas tú pero a ti solo te importa el imbécil de Marshall! - miró molesta – y como dijo él aunque ya no lo quisieras más….no te gustan las mujeres! ¿Genial, no? – el silencio se hizo presente en aquel momento. Marceline quedó mirando a Bonnibel la cual lloraba en silencio, mantenía la vista en la cama, no había más que hacer – disculpa…sé que te debe ser incómodo que…una chica guste de ti…
- Marceline yo…. – Bonnibel la quedó mirando a los ojos
- no me tienes que dar explicaciones de ese beso…yo sé que… - sonrió con tristeza – a veces la gente se siente sola y hace esas cosas…te entiendo
- solo dime por qué te ves con Fionna… - pidió la joven
- no te lo puedo decir…Bonnibel… - susurró Marceline y tomó su chaqueta – volveré a…a casa…
- Marceline a mi…a mi no me gustan las mujeres …pe… - siendo interrumpida por Marceline
- no me lo tienes que explicar, eso lo sé – sonrió la joven con mucha tristeza – ahora…ahora volveré a mi casa
- Marceline…yo…– yo a ti…yo a ti te… - pensaba pero no era capaz de decirlo y cuando comprendió que la puerta ya se había cerrado.
Marceline comenzó a caminar en dirección a su casa pero cuando llegó hasta el departamento y vio la luz prendida desde afuera comprendió que tal vez Finn estaba ocupado, así que decidió irse hasta casa de Simon. Cuando llegó vio a su padre putativo bebiéndose un vaso de leche y al mirarla la abrazó fuertemente.
- que le pasa a este lechón de azúcar? – preguntó el hombre
- nada… - le sonrió ella
- a este viejo mañoso no lo engañas… - le sonrió y besó su frente – cuéntale al viejo Simon que pasa…es que acaso mataste por accidente a una cucaracha? – preguntó - siempre pueden perdonarte…el reino de los cielos de las cucarachas son muy misericordiosos – y diciendo esto la joven se puso a reír mientras lo abrazaba y comenzaba a llorar
- es que…me da pena que Fionna esté embarazada y no sea feliz… - decía
- que Fionna qué?! – la miró de pie a cabeza – Marcie… - susurró el hombre
- eso no es todo…Bonnibel… - susurró – Bonnibel me gusta, Simon…
- vaya…nunca lo hubiese imaginado – decía el hombre canoso – no es bueno mentirle a tu hija, viejo zorro! ¡Era tan obvio! – pensaba Simon - cuál es el problema?
- ella no gusta de mi…no quiero verla…por eso vine…
- debes cuidarla, Marcie – dijo el hombre sabio
- pero por qué si al parecer no tiene intenciones de tener algo conmigo – explicó Marceline
- porque tu diste tu palabra…y la palabra de Abbader pesa! – sonrió – además así me ahorro la enfermera – y diciendo esto ambos volvieron a reír
- crees que tengo que seguir cuidándola a pesar de todo? – preguntó
- sí…porque le diste tu palabra, y ella espera que la cumplas…
- tienes razón – dijo Marceline secándose las lágrimas – iré…
- a esta hora? Pero tortolita…podría pasarte algo – dijo él
- no si el viejo Simon me presta su auto… - sonrió y levantó sus cejas
- claro mi niña - besó la frente de la joven y sonrió. Posteriormente se fue hasta su escritorio y mandó un mensaje de texto. Abrió un cajón y le pasó las llaves a Marceline, la cual se terminó por ir de la casa.
- prepárense para los problemas…y más vale que tema…toma 69 a más tardar mañana! Simon Petrikov – fue el mensaje que leyó Gunter de su celular.
En una habitación oscura una joven abrazaba fuertemente un peluche de mono con olor a Marceline, comenzaba a llorar cuando de pronto sintió que alguien entraba, era la joven peli negra pues era esa respiración pesada. Sintió como comenzaba a acariciar su cabello.
- estás dormida? – susurró Marceline. Pero al no recibir respuesta supuso que sí - aunque me odies no me voy a alejar…aunque me alejes no me voy a ir… - susurraba suavemente – porque aunque yo no sea la razón de ninguna de tus sonrisas…cuando lo haces y tu mirada se clava en mi…yo soy feliz…aunque tengas cara de vi… - sonrió por la estupidez que iba a decir.
- yo…yo nunca le daré lo que le da Fionna… - pensaba con tristeza la joven peli rosa.
Espero que les guste este capítulo. Si bien no hay mucho (casi nada) humor en el capítulo es producto del bloqueo mental, pero el próximo capítulo será muy largo y lleno de "grumosidad". Espero que estén bien y nuevamente muchas gracias por leer esta historia. Vuelvo a repetir que será bastante larga, faltan muchas cosas por revelarse, mucho pasado que salga al presente, por eso espero continuen. Por otra parte yo creo que a principio de noviembre saldría una posible portada del comic/manga/lo que sea que aprovecho de anunciar como proyecto confirmado. Reitero, no tienen idea lo que significa para mi que lean esto y si se rien o se distraen un momento me hace feliz. Cuidense mucho y no olviden decirme qué les parece, qué no les parece y realmente lo que quieran alguien lo está pasando mal o no tan bien, recuerden que siempre existe alguien para escucharlos, leerlos. Hay que tener memoria, hay que tener historia pero también hay que tener futuro.
Saludos, Mari Morson
