Había pasado una semana desde que a la chica de cabello rosa le habían quitado el yeso. Faltaban tres días para volver a grabar y ella se encontraba releyendo el texto en su cama, mientras que una chica de cabello negro a su lado tomaba la siesta.

- no…no…una cerveza más…si.. – susurraba Marceline entre el sueño

- Marcie.. – susurraba Bonnibel y la quedaba mirando. Se veía linda durmiendo, eso era lo que pensaba ella.

Los últimos días no habían hablado mucho del tema, se habían besado en un par de ocasiones pero intentaban negar lo que pasaba por sus corazones, intentaban no sacar el tema y hablaban de cosas triviales. Nadie sabía de la extraña relación que estaban teniendo, sin embargo Gumball algo comenzaba a sospechar al notar tantas miradas cómplices entre las dos muchachas.

En la casa de Marceline se estaba quedando Gumball, por supuesto no había rastros de que Marceline hubiese habitado esa casa, porque el orden imperaba en el hogar. Luego de una reponedora siesta decidió que era hora de volver a trabajar, tenía algunas cosas pendientes cuando de pronto sonó la puerta, él procedió a abrir y cuando la vio comenzó la molesta.

- Ah no! tú aquí!- dijo al ver a Grumosa en la puerta

- qué esperabas?! A la madre Teresa? – decía al mismo tiempo que procedía a entrar a la casa

- pasa… - dijo algo molesto Gumball al ver la manera tan imprudente de actuar de la joven – un pastel tal vez? Una dona de manjar? – ironizaba

- de chocolate estaría bien – decía sentándose en el sillón moviendo de manera nerviosa su pie

- Lumpy te invito a que te vayas! – dijo el peli rosa molesto

- no puedo! – dijo mirándolo con tristeza - necesito…necesito decirte que yo… - desviaba la mirada – no lloraré frente a este imbécil… - susurraba

- Lumpy… - musitó impactado el peli rosa al ver a Grumosa de esa manera. ¿Podía ser cierto?

- necesito tu ayuda Gumball… - pidió Grumosa

- Lumpy yo… - el joven respiró profundamente

– yo necesito recuperar a Bonnibel… - y tras decir esto una pequeña ilusión que existía en el corazón de Gumball se destruía lentamente.

- Disculpa? – la miró sin comprender – como que recuperar a mi hermana ¿se pelearon? – preguntó

- Así que no te lo dijo! – sonrió feliz – eso significa que tal vez no me odia tanto…

- sabes que Bonnie nunca me habla de ti… - explicó Gumball

- es que… - Grumosa lo miró con tristeza – peleamos…y…y necesito pedirte ayuda…necesito recuperarla…es mi proyecto para embellecer, tú lo sabes!

- Lumpy no te ayudaré…además no creo sinceramente en tus palabras… - explicaba el peli rosa

- Gumball…la vida sin Bonnibel no tiene sentido…intenté hablar con Melisa, hablé con Jessica y también con Britanny, pero ninguna de ellas me llena como Bonnie, es aquella persona de la cual puedo abusar diariamente para encontrar el equilibrio que necesito…¿entiendes? La necesito conmigo… - abrazaba al peli rosa – Por favor ayúdame! – comenzaba a llorar como tortura de foca – la necesito conmigo! No sabes lo dificil que es vivir sin ella! Por favor! Te pagaré con carne si es necesario! - sollozaba

- Lumpy! – se separó Gumball sonrojado – mi hermana no es un juguete

- lo sé… - decía con tristeza – es solo una muñeca muy tierna que necesito…sabes que con ella me…¿cómo se dice? Ah, sí…me humanizo un poco!

- no puedo ayudarte en eso…si Bonnie se enojo es por algo…no crees?

- se enojó porque fui mala y no me preocupé porque sufría por Marshall…y ahora su Best Friend Forever es Marceline! Puedes creerlo?! Es Marceline! – gritaba

- Marceline?! No…tú si que estás mal…porque realmente a ella le gusta Marceline… - explicaba Gumball a lo que Lumpy comenzaba a reír.

- pero qué cosas dices, tontito! – reía – Bonnibel nunca estaría con una mujer

- cómo lo sabes? – preguntó Gumball

- porque si le hubiesen comenzado a gustar las mujeres, lo lógico es que le habría gustado yo – decía moviendo con soltura su cabello – ya lo sabes, querido!

- como sea…yo no te ayudaré, Lumpy…entendido? – decía moviendo su mano y haciendo un "single ladies" afeminadamente

- por favor… - lo quedó mirando - Bonnibel es la única que me entiende…y…y fue la única que me comprendió cuando te fuiste… - lo quedó mirando con tristeza

- no! esa carita de niña buena no me va a convencer ahora… - decía el peli rosa

- sabes que ahora que soy mayor estoy mucho más guapa… - lo miró y guiñó un ojo al mismo tiempo que Gumball se agarraba la cabeza y la miraba molesto

- Ok, ok! Te ayudaré! Pero solo porque sé que Bonnie te quiere! – la miró molesto. En ese mismo momento Grumosa se comenzó a sacar el chaleco que traía puesto y Gumball rápidamente se lo agarró para que no se lo sacara – LUMPY! - gritó afeminadamente sonrojado

- qué pasa? – preguntó ella – tengo calor! Supongo que tengo derecho a sacarme algo de ropa, no?

- pensaba que me ibas a pagar con carne… - explicó él a lo que recibió una cachetada de la peli morada

- cumplir 30 años te volvió un pervertido! – gritó la joven indignada – nunca más te hago un favor, Gumball Glum! Nunca más!

- pero si yo te iba a hacer el favor a ti! No tú a mi! – explicaba él

- claro! Sigue fingiendo que es mi culpa! – decía indignada – pobre Bonnibel! Si no fuese por mi…Hum! – dijo indignada

- dame paciencia…señor…dádmela! – miraba al techo indignado

- Emm…es…es verdad que tienes novia? – preguntó Lumpy

- por qué lo dices? – preguntó Gumball

- es lo que me dijo la delincuente de Marceline…

- Lumpy no hablemos de eso – pidió Gumball, quien la quedó mirando con posterioridad

- disculpa… - dijo ella y posteriormente tomó sus cosas – bueno creo que ya me diste todos los animos que necesitaba, ahora iré donde Bonnibel – dijo ella

- pero Lumpy yo… - intentó decir Gumball mas la mujer le sonrió y abrió la puerta

- y discúlpame por molestarte, Gumball….- tras decir esto dejó al peli rosa mirando como se iba por la puerta.

- me…pidió disculpas… - susurró Gumball sin poder creer lo que le había dicho la joven.

En la casa de las jóvenes se encontraba una de estas en el piano y la otra sentada en el sillón mirándola.

- no sabía que tocaras piano… - decía Bonnibel

- y yo no sabía que tuvieras un piano – dijo la joven mientras tocaba un poco – era de tu abuela, no? – preguntaba

- sí… - sonrió ella – cuando era pequeña ella tocaba para mi y me enseñaba un poco

- Bonnibel…hay algo que no hagas bien? – preguntó Marceline sonriéndole

- muchas cosas… - susurró ella – este…qué vas a tocar?

- tengo que sacar algo para la película, me lo pidió Simon pero no sé qué puede ser… - explicó

- no has terminado de leer el guión no es así? – preguntó Bonnibel

- si ya lo terminé! – dijo Marceline molesta

- cómo termina? – preguntó Bonnibel sonriéndole

- obvio se quedan juntas…pero luego de vivir muchas y muchas proezas.. – explicó

- estás segura que lo terminaste de leer? – preguntó Bonnibel

- bueno…está bien! Me faltó el final…. – confesó molesta – pero no creo que sea muy diferente…

- no se quedan juntas… - dijo Bonnibel mirándola fijamente

- qué?! – se acercó y le tomó la mano – cómo que no nos quedamos juntas?! Por qué?! – preguntó al mismo tiempo que Bonnibel se sonrojaba

- es que…Marina muere - explicaba la peli rosa – ella salva a Bianca para que no muera…

- pero por qué?! – la miró con tristeza – quiero que se queden juntas…

- tonta – dijo Bonnibel al mismo tiempo que besaba sus labios, haciendo sonrojar a Marceline – nosotras no somos esa historia…solo la actuamos…

- moriré de una sobredosis de alcohol…lo sabes… - dijo Marceline a lo que Bonnibel la miró molesta

- no digas tonteras! – la abrazó del cuello – eres mía y no te dejaré morir…

- no lo tengo permitido? – preguntó Marceline

- claro que no… - susurró ella sonrojada – Marceline es mía…yo no dejo que muera… - sonrió algo nerviosa mientras se levantaba – bueno te dejo para que termines la canción – a lo que Marceline la agarró de la cintura.

- no! si estás cerca la inspiración viene… - decía la peli negra

- Marceline, basta! – dijo Bonnibel sonrojada mientras se dirigía a la puerta

- pero dime qué harás? – preguntó Marceline

- es que quiero hacer una tartaleta… - explicó la joven

- para mi? – preguntó Marceline

- no…para Gumball – explicó Bonnibel

- ah…

- claro que para ti – sonrió Bonnibel y la quedó mirando.

Unos chicos iban caminando por las calles de la gran ciudad de OoO

- insisto, hacerle este documental a la señora Tree ha cambiado mi vida, Finn – decía Jake

- pero como puedes cambiar a Arcoiris por la señora Tree! Es insólito! -explicaba el rubio

- yo nunca cambiaría a Arcoiris! – gritó Jake – eres tú el mujeriego del grupo!

- mujeriego yo?! – decía Finn – yo no soy mujeriego! Quiero estar con Flame y lo sabes…

- esa muchacha no es para ti, hermano! – decía Jake

- por qué no? – preguntaba Finn algo triste

- no lo sé…intuición femenina – dijo Jake mientras subían las escaleras del departamento

- sigo creyendo que no deberíamos haber venido, ni siquiera nos invitaron – miraba el rubio para todos lados algo preocupado

- qué puedes estar haciendo las chicas para que las interrumpamos? – preguntaba Jake a lo que ambos se quedaron mirando y rieron

- No, Marceline… más rápido – decía la peli rosa – si…así está bien…

- así? – preguntaba Marceline

- sí… - decía la peli rosa mientras miraba a Marceline revolver la clara de los huevos - tiene que llegar a punto nieve…cuando eso pase me avisas – le sonrió

- en qué momento se me ocurrió ayudarte en esto? – se preguntaba la joven mientras seguía revolviendo las claras – no voy a terminar nunca… - susurraba para si misma – por qué no puedo usar la batidora? – preguntaba Marceline

- porque se te rompió, Marceline – se le acercaba y abrazaba por detrás – ahora échale azúcar… - decía al mismo tiempo que la peli negra lo hacía y continuaba revolviendo – esto sabe muy dulce…

- sí… - susurró Bonnibel al mismo tiempo que sacaba de la mezcla y la probaba – está quedando bien…

- segura? – preguntó Marceline ensuciándole el rostro con la mezcla a Bonnibel en su mejilla

- Marceline! – se quejó Bonnibel mientras se alejaba e intentaba limpiar la mejilla sin embargo Marceline se acercaba para darle un beso, pero antes de lograr hacerlo la peli rosa le echó mezcla en la mejilla

- Bonnie! – se rio la peli negra y la agarró de la cintura, la atrajo hacia ella y comenzó a besarla con sabor a merengue. Bonnibel intentaba separarse sin embargo eran más fuertes las ganas por besar a la peli negra

- ma…mala – decía entre besos y se separaba para quedar mirándola

- mala eres tú… - susurró Marceline mirándola fijamente mientras se acercaba para besarla nuevamente al mismo tiempo que la puerta se abría bruscamente y Jake junto a Finn entraban, quedando perplejos ante tal escena.

- MADRE MÍA! – gritó Jake mientras se llevaba las manos a la boca

- es que no puedo creerlo! – dijo Finn – qué no podemos creer, Jake? – preguntó el rubio

- Este…chi..chicos.. – dijo Marceline algo nerviosa separándose de Bonnibel – yo…este…no es lo que creen

- les podemos explicar – dijo Bonnibel totalmente sonrojada

- entonces no están haciendo una tarta? – preguntó Jake algo dudoso a lo que Marceline y Bonnibel se miraron sonrojadas

- este… - Marceline tosió – así es…hacemos una tartaleta…emmm…y a qué vinieron? – preguntó la peli negra algo preocupada

- yo quise venir porque… - dijo Finn sentándose en el sofá – es que es terrible, chicas…

- por fin asumiste que eres gay? - Preguntó Marceline

- Marceline! – regañó Bonnibel a su chica al mismo tiempo que se sentaba junto a Finn – qué fue lo que ocurrió, Finn? – preguntó la joven peli rosa de manera calmada mientras tomaba la mano del muchacho rubio

- es Flame… - suspiró con tristeza

- qué ocurrió con ella, Finn? – preguntó Bonnibel tomándole la mano al joven y mirándolo de manera comprensiva

- es que ella me quiere…pero a la vez no quiere nada conmigo…pero sí, pero no…entonces ya no sé que hacer – decía con tristeza

- que se vaya al demonio – dijo Jake cruzándose de brazos – esa niñita solo estájugando contigo

- yo no creo que Flame sea así – explicaba Marceline – pero Finn…has sido claro con ella? – preguntó la peli negra

- por supuesto que sí, le expliqué las cosas que sentía y ella me dijo que tenía miedo y bueno mil cosas más respecto a su padre, pero yo no entiendo qué es lo que espera ella de mi – decía ciertamente acongojado

- posiblemente quiere estar segura de que tú quieres estar con ella – decía la peli rosa algo analítica

- y cómo hago eso? – preguntó Finn

- solo con tiempo – le sonrió – solo es el tiempo el que se encargará de demostrarle que tú sí quieres estar con ella…además Finn, cualquier mujer con dos dedos de frente querría estar con un chico como tú… - sonrió a lo que Marceline miró con odio la escena

- bueno tampoco es para tanto, o sí? – se preguntó la joven algo molesta

En producciones Petrikov se encontraba el gran patriarca del rubro mientras jugaba golf dentro de su oficina, mas fue interrumpido por el viejecillo de tez amarilla que procedía a entrar y lo miraba indignado.

- Gunter! Quién hizo pasar a este sujeto?! – lo quedó mirando indignado – acaso viniste a jugar golf conmigo? Porque quiero que sepas que no tienes ninguna posibilidad de ganar frente a ti

- no vine a eso viejo bruto! Vine a hacer negocios contigo… - decía mientras se sentaba en el escritorio, lo mismo que hizo el peli blanco y lo miró molesto

- qué te hace pensar que yo querría hacer negocios contigo? – preguntó molesto

- simplemente te quiero proponer algo sencillo… - sonrió – tierno pero sencillo

- quieres que me case con Fionna? Porque por más que ella me ame…yo me casaré con ella – decía mientras le sonreía y comenzaba a beber de su leche

- quiero que se haga un comercial entre Marceline y Fionna…y por supuesto quede en claro que Fionna es una excelente actriz… - a lo que el viejecillo comenzó a reir mientras Limon Agrio lo miraba fijamente

- sería inaceptable si no aceptas – dijo mientras lo miraba con una sonrisa maquiavélica

- por qué razón? – preguntó Simon

- tengo un video de tu queridísima sobrina y Fionna… - le sonrió

- y? – preguntó él sin comprender

- ya sabes…a la industria del porno le encanta las lesbianas, me pregunto cuántas visitas tendría si fuese subido…

- y qué te hace pensar que te voy a creer que tienes ese tipo de video? – preguntó el hombre indignado

- Fionna me lo dio luego de que Marceline le dijera a Marshall sobre el embarazo de ella…ahora bien, podrías no creerme, es por eso que tomé la gentileza de sacarle muchas copias – le entregó una cinta – puedes verlo o puedes preguntarle a tu propia sobrina si realmente es ella…me pregunto cuántos millones me pagarían por ver a Abadeer teniendo sexo? – al mismo tiempo que el viejecillo lo miraba indignado y se volvía rojo de la rabia

- eso no es verdad! Fionna no sería capaz de caer tan bajo! – gritó indignado

- Si el silencio cotizara más que el oro… - le sonrió y se levantó – pero bueno, te doy hasta la próxima semana para que decidas, tampoco quiero presionarte, debo suponer que no es algo fácil de decidir…mi querido Simon – le sonrió y se levantó

- sabes Limón Agrio? – dijo el hombre indignado – yo conozco a mi nieta…y sé perfectamente que ella no sería capaz de hacer algo tan estúpido como grabarse y haberse quedado tranquila sabiendo que Fionna tenía la cinta… - se la pasó – mejor llévate esto, porque yo a ti no te creo

- le vas a creer a la alcohólica de tu sobrina? – sonrió – eso es muy patético

- nunca serías capaz de comprender la confianza que Marceline y yo tenemos…AHORA VETE ANTES DE QUE LLAME A SEGURIDAD! – dijo indignado al mismo tiempo que terminaba de tomarse su leche de un solo sorbo

- eso fue valiente de su parte, señor – dijo Gunter – es admirable su confianza para con Marceline

- qué confianza?! – dijo indignado – ahora debo ir al departamento y hacerla pedacitos! Cómo puede ser tan irresponsable! – decía molesto

- no lo comprendo señor… - dijo Gunter confundido

- es la ley del Padrino, Gunter – dijo el viejo canoso mirándolo – nunca dejes que nadie hable mal de tu familia…

- es un sabio consejo, señor – dijo Gunter

- Ay, Marceline…tendré que castigarte – suspiró Simon indignado al mismo tiempo que tomaba las llaves de su auto, necesitaba ir a verla.

- das tan buenos consejos, Bonnibel – decía Finn mientras le sonreía

- yo digo que no va a funcionar – dijo Jake algo indignado – pero claro, nadie le hace caso al pobre de Jake – se comenzaba a limar las uñas –a todo esto, no ha venido Grumosa?

- nunca creí que lo diría, pero extraño su grumosidad.. – dijo Finn

- es que…no creo que venga – dijo Bonnibel desviando la mirada

- por qué razón? – preguntó Finn

- ya no somos amigas… - explicó ella

- qué?! – gritó Jake y Finn al mismo tiempo

- ah? – preguntó Marceline – por qué razón no me lo habías dicho?

- no lo sé, supongo que no lo había encontrado necesario - explicó ella

- es porque le rompió el corazón a Gumball? – preguntó Jake

- pobre y sensual Gumball – dijo Finn – podemos hacer algo al respecto? – preguntó el joven rubio

- no chicos – sonrió la peli rosa – no fue por eso, simplemente hemos tomado caminos distintos – explicó - pero nada más que eso…

En el auto iba Simon conduciendo cuando de pronto se encontró con la joven peli morado que estaba caminando hacia el departamento de Bonnibel. La joven al verlo se subió al auto y lo saludó, al ver cierto dejo de tristeza el hombre preguntó qué le ocurría.

- y con Yessica tampoco funcionó – explicó ella

- comprendo…es mejor que hables con Bonnibel de eso entonces, querida – decía Simon con tranquilidad mientras estacionaba el auto fuera del edificio donde vivía Bonnibel

- es que no sé que se hace en estos casos, la gente siempre viene a mi, soy yo la que se va…pero Bonnibel no es así….ves que es dificil la amistad? A veces tienes que hacer cosas que no van en tu naturaleza humana…

- bueno esa es una gracia de la amistad…comprendes?

- en la edad media tu también sufriste eso? – preguntó Grumosa

- yo no soy tan viejo, Lumpy - sonrió él

- no?! – preguntó – vaya…eso si que es una novedad – dijo ella – mmm y bueno eso fue lo que ocurrió… - dijo molesta

- así es…bueno yo ahora debo ir porque se me hará tarde y… - dijo Simon sin embargo Grumosa vio como iba el peli rosa caminando por la calle y antes de que mirara el auto la peli morada procedió.

- todo sea por subir el rating! – dijo Lumpy mirando el techo y posteriormente agarró el rostro de Simon y le plantó un beso, haciendo que el hombre abriera totalmente sus ojos y tras despegarse la quedara mirando sin saber qué decir.

- Lu…Lumpy! – gritó el sin comprender nada de lo que estaba pasando

- si, si…me lo pagas después – decía ella mirando por el espejo retrovisor a su ex novio, mas no era capaz de verle el rostro – rayos! Pero bueno…al menos después de esto…Grumosa sigue siendo la protagonista – sonrió al mismo tiempo que Simon sentía unas horribles ganas de bajarse del auto y correr a los brazos de Marceline.

- qué si me gusta Finn? – preguntaba Bonnibel a la joven peli negra sin comprender lo que escuchaba

- Bonnibel no te hagas la tonta…estuviste coqueteándole…que Finn es prácticamente perfecto, que puede hacer lo que sea…que cualquier chica querría estar con él…por qué no estás tú? – preguntó molesta – después de todo le gustaste alguna vez

- Marceline no seas tonta – dijo ella mirándola – cómo se te ocurre que yo estaría con Finn

- y por qué no me dijiste lo de Grumosa? – preguntó nuevamente

- porque es algo que no quería hablar con nadie, Marceline

- es que eso pasa…pareciera que yo no estoy en ninguna parte de lo que significa tu vida ¿cuál es la idea?

- ninguna idea, Marceline – la quedó mirando – yo te quiero mucho, por favor no lo dudes… - explicaba ella

- claro… - dijo desviando su mirada

- Marceline no te enojes por favor – pidió Bonnibel mirándola mientras la abrazaba – no quiero estar peleada contigo… - dijo mientras tomaba su rostro

- es solo que siento que soy la única que quiere esto… - dijo algo triste

- no es así – dijo Bonnibel mirándola – yo también quiero esto… - tomó una de las manos de la joven – quiero que tomes mi mano y no me sueltes nunca – se sonrojó tras decir esto – pero no quiero apresurar las cosas…

- por qué no? – preguntó Marceline

- porque tu amor quema…y no quiero que duela… - dijo la joven mirándola – no quiero acostumbrarme a esto para que cuando lo haga tú te vayas…entiendes?

- pe…pero… - siendo interrumpida por un beso de la peli rosa, sin embargo la puerta se abrió, dejando ver a un chico peli rosa.

- Gu…Gumball! – gritó Bonnibel algo preocupada

- no puedo creer lo que vi… - dijo Gumball con los ojos llorosos

- Gumball… - Marceline tragó saliva – nosotros te podemos…

- LUMPY ESTABA BESANDO A SIMON AFUERA DEL DEPARTAMENTO! – gritó mientras procedía a llorar como un niño de 4 años y corría a abrazar a su hermana – no lo soporto…te juro que no lo soporto

- que simon qué?! – gritó Marceline indignada – eso no puede ser cierto! Simon no haría tal cosa!

- los acabo de ver… - decía el mientras lloraba – no lo soporto, Bonnibel

- tiene que existir una explicación a eso… - decía Bonnibel mirando a Marceline

- claro que la hay! – dijo la joven indignada – yo misma lo averiguaré! – dijo indignada – lo último que me faltaba…que Simon se volviera un corrompe cunas! – repudiando susurraba Marceline – esto no se quedará así! – decía mientras salía del departamento y se iba en busca de respuestas.

Bueno espero que les haya gustado el capítulo. Lamento la demora pero hubieron inconvenientes en muchos aspectos de mi vida. ¿Quién dijo lemon? La próxima actualización. (que a todo esto posiblemente sea entre la primera semana de diciembre) Saludos y que estén todos muy bien. como siempre a todos muchas gracias por escribir, comentar, criticar, sugerir. Realmente lo agradezco.

Saludos. Mari Morson (La escritora de pacotilla)