Era día lunes, un magnífico lunes cuando la peli negra despertó a eso de las 3 de la tarde debido a que su reloj había sonado, intentó tirarlo lejos sin embargo sabía que debía llegar a las 5, y si no corría, posiblemente llegaría tarde. Sabía que solo debía filmar una escena más y se acabaría su tortura, sin embargo no tenía idea como hacerla, no había practicado y tampoco tenía intenciones de hacerlo. La joven bajó las escaleras y en la mesa estaba Fionna con un plato servido.
- y eso? – preguntó la joven
- es para ti, escuché la alarma y supuse que te levantarías a comer – explicó la rubia
- vaya…muchas gracias – le sonrió
- no me agradezcas…lo hago únicamente para que termines bien tu trabajo – se cruzó de brazos fingiendo molestia
- gracias – le dio un beso en la cabeza – fea!
- imbécil – le sonrió – y bien…queda mucho por grabar? – preguntó
- solo una escena más y….se acaba todo – le sonrió – por fin luego de tanto tiempo…
- se demoraron mucho menos de lo que pensé… - decía la rubia
- sí, es que los 6 meses además incluyen proyectar la película y una posible entrega de premios…cómo va tu película? – preguntó Marceline
- la nuestra ya había terminado las grabaciones hace tiempo…ahora no sé si conozca la luz o no… - explicaba Fionna
- entiendo…has hablado con Marshall? – preguntó
- sí…fingió demencia así que esperemos que todo salga bien… - sonrió y tomó la mano de la joven – tranquila, que todo va a salir bien.
En un lugar del set se encontraba una joven ya totalmente caracterizada, había terminado una escena y sabía que su compañera de película llegaría dentro de los próximos minutos, lo que la asustaba, sin embargo necesitaba verla y saber qué pasaba.
Hace ya una semana que no sabía absolutamente nada de Marceline. Había llamado a Finn pero me había dicho que no la había visto, y eso por supuesto era mentira, yo sabía perfectamente que mentía, y lo entendía, después de todo lo que había hecho no era para menos. Segundos pasaron y ella entró, ya estaba caracterizada, no sé si me vio pero entró a escena y saludó a Simon, pidió un texto y luego de leerlo superficialmente dijo que improvisaría. Nuestra última escena juntas estaba a punto de comenzar así que debía dar todo de mi para que saliera bien.
- bueno, bueno! – decía Grumosa – entonces te hieren y gritas "ohhh no! Me dieron!" es muy fácil, Anita! – decía la peli morada. Marceline ni siquiera la miró al escuchar eso y se puso en posición.
- estoy lista – le dijo a Simon
- ACCIÓN! – Gritó Simon y por primera vez en una semana Marceline quedó mirando a Bonnibel un par de segundos y luego de verla en el suelo corre hacia ella y la queda mirando, la abraza y grita.
- BIANCA! - al mismo tiempo que comienza a gritar – por qué?! Por qué?! – le tocaba el rostro con desesperación al notar que estaba estática mientras lágrimas comenzaba a soltar con total tristeza y desolación – no me hagas esto…por favor… - decía mientras su voz se quebraba. Se agarraba el rostro y con lágrimas en los ojos decía – si no me queda otra opción…que así sea… - La joven se hizo un corte en el cuello mientras la sangre se comenzaba a escapar, tiñendo su camisa blanca de color rojo, al mismo tiempo que tomaba la mano de su amante fuertemente, quien comenzaba a volver a la vida mientras paradójicamente quien se la otorgaba comenzaba a morir.
- CORTEN! – gritó Grumosa – cambio de escena! Bianca despierta y haya a Marina en el piso, revolcándose de dolor y … - siendo interrumpida por Marceline
- conozco mi línea, Lumpy…gracias – la miró molesta
- ACCIÓN! – Gritó Simon
Marceline se encontraba de rodillas en el piso con la cabeza agachada. Bonnibel despertó y la quedó mirando llena de sangre, se asustó y la abrazó.
- qué…qué ocurrió? – preguntó ella tomando su rostro – Marina dime qué pasó? – preguntaba mientras la joven comenzaba a cerrar lentamente sus ojos
- te…tenía…tenía que hacerlo – decía Marceline quien quedó mirando fijamente a Bonnibel, la cual se sonrojó al notar la mirada de la peli negra
- hacer qué? – preguntó ella histérica – Marina qué te pasa? – la tenía sujeta del rostro y no la soltaba – por favor dime qué te pasa?
- para…para que no murieras…yo… - comenzaba a cerrar lentamente los ojos, se le iba el cuerpo hacia Bonnibel quien de rodillas al igual que ella la abrazaba fuertemente, tiñéndose también su vestido de rojo – di mi eternidad…pa…para ti… - y tras decir la peli rosa se ponía a llorar
- pero por qué?! Y tú?! Y qué hay de ti?! Por qué no me volviste vampiro?! Por qué diablos no me hiciste vampiro?! – tomó su rostro mientras el llanto era imposible de cesar.
Marceline se incorporó como pudo y le sonrió con tristeza, sabía que lo que dijera no era parte del diálogo, sin embargo sabía que Bonnibel podría continuar el diálogo.
- po…porque…porque Bianca nunca… - mientras le caían lágrimas – nunca pudo ver la luna del mismo color que la veía yo… - quedó mirándola, miró su vestido y sonrio casi sin energía – te…te ensucié…el…el vestido…
- al diablo el maldito vestido! – tomó su rostro – dime qué tengo que hacer! Por favor dime qué diablos tengo que hacer y lo haré! Por favor!
- nada…cuando…cuando la última gota de sangre salga de mi cuerpo…mi…mi alma se irá con ella… - decía mientras secaba las lágrimas de Bonnibel – pero…pero te amaré…te amaré eternamente…yo… - se debilitaba su cuerpo y Bonnibel la intentaba afirmar – yo no soy eterna ahora pero…en…en este último momento…mi…mi eternidad serás tú… - mientras comenzaba a cerrar los ojos
- No! – la abrazaba fuertemente – Marina no me dejes! Marina por favor no me dejes! – decía mientras comenzaba a llorar fuertemente – por favor no me hagas esto! Te lo suplico! – con las últimas fuerzas que tenía Marceline tomó su rostro dulcemente y le sonrió mientras las lágrimas caían.
- yo…Bi…Bianca…yo te… - cerraba los ojos y se apoyaba en el hombro de su amante – te…a…..a….mo… - Bianca tomaba el rostro de la joven y gritaba entre sollozos
- yo a ti… - y tras sonreír por última vez, Marceline dejaba caer totalmente su cuerpo en el pecho de Bonnibel, quien la abraza fuertemente y continua llorando – quédate conmigo! Por favor quédate conmigo, yo te amo mar… - suspiró profundamente – yo te amo Marina…
- CORTEN! – grita Grumosa con un pañuelo en mano, debido a que no podía parar de llorar – MAGNÁNIMO! ESPECTACULAR! ESPLÉNDIDO! ES EL FINAL MÁS GRUMOSO QUE HE VISTO EN MI VIDA! - decía entre el llanto
Marceline se separó de la peli rosa y la quedó mirando fríamente al mismo tiempo que esta intentaba decir algo, sin embargo la peli negra se levantó y fue hasta donde su tío quien iba a abrazarla pero ella se excusó tras decir que quería cambiarse de camisa, pues esta estaba llena de colorante rojo.
Marceline se fue hasta el camarín, se estaba cambiando la camisa cuando la puerta se abrió y vio a la peli rosa entrar, la quedó mirando fijamente, sin embargo Marceline se hizo la desentendida.
- po…podemos hablar? – preguntó Bonnibel
- hay que repetir alguna escena? – preguntó Marceline
- n-no… - susurró Bonnibel mientras Marceline se terminaba de arreglar
- pues entonces no tenemos nada de que hablar – dijo Marceline mientras tomaba su bolso
- pe…pero…cómo…cómo sigue tu mano? – preguntó la peli rosa. Sin embargo la puerta se cerró tras de ella dejándola totalmente sola.
Todos se reunieron en la sala de conferencias cuando de pronto apareció Grumosa con invitaciones.
- qué mierda significa esto? – preguntó Marceline
- son invitaciones, querida! – sonrió y se sentó en las piernas de Simon – con autorización de Simon se me ocurrió la idea de hacer una fiesta para festejar que terminamos este arduo trabajo!
- terminamos?! – la quedó mirando con sarcasmo
- claro que si – sonrió
- Simon es necesario? – preguntó la peli negra sin animos
- claro que es necesario! – sonrio – además Grumosa contrato una productora! Estará todo ambientado al estilo Greco-romano! Incluso ya arrendó los disfraces – al mismo tiempo que Marceline se levantaba
- avísame a qué hora es y estaré, ahora si ya no me necesitan más…puedo irme? – preguntó al mismo tiempo que tomaba su entrada
- claro, querida, puedes retirarte – dijo Grumosa – será hoy en la noche, puedes traer un acompañante si gustas – explicó la peli negra
- creo que nadie estaría lo suficientemente loca como para querer acompañarme – explicó Marceline mientras se retiraba.
- Claro que quiero acompañarte! – decía Keila. Ambas jóvenes se habían reunido en un bar una hora después
- estás drogada? – preguntó Marceline
- claro que no! Además seremos diosas! Será espectacular! – le sonrió
- si como no… - decía con tristeza
- cómo te fue? – preguntó Keila
- a qué te refieres? – preguntó Marceline
- ya sabes..hoy viste a Bonnibel ¿Te preguntó algo? ¿Te dijo algo?
- no…solo filmamos y bueno, cuando estaba en el camarín ella me quiso hablar de algo… - explicó
- de qué?
- no tengo idea y tampoco me interesa – explicó Marceline – lo que tenga que decirme, que se lo ahorre
- incluso si te dice que fue un error todo…y que realmente te ama – quedó mirando fijamente a Marceline quien se le acercó y la miró fijamente
- todo el amor que corría por mis venas hacia Bonnibel se fue en el espejo que rompí…escuchame bien…primero muerta antes de volver a creer una palabra a esa flacuchenta sin gracia! – dijo totalmente despechada.
En casa de Bonnibel se encontraba Grumosa con su disfraz y el de Bonnibel en el sillón.
- no creo que sea apropiado ir, Marceline me odia – decía Bonnibel triste
- y qué esperabas?! Que te pidiera matrimonio? – preguntó Grumosa mirándola sin comprender – es obvio que está molesta, sin embargo yo hice un plan nuevo y con esto la tendrás al instante – le sonrió
- plan? – preguntó Bonnibel sin creerlo mucho a su amiga
- no me lo agradezcas querida – sonrió Grumosa mientras sacaba una hoja gigante – este es el plan "como seducir a una incomprendida social" es fácil, Marceline caerá rápidamente – le sonrió
- cuál es el plan? – preguntó Bonnibel con temor
- punto 1! – gritó Grumosa – regalarle ropa decente, creeme, Marceline te lo agradecerá
- no…no creo que Mar… - siendo interrumpida
- punto 2! fingir que te agrada su peinado, es verdad…casi ni se peina, pero puedes ignorarlo…yo sé que sí, linda – sonrió emocionada
- Lumpy esto es una….
- punto 3! decirle algo lindo de su estilo aunque no sea cierto, ya sabes, que los pantalones rotos al estilo Kurt Cobain están de moda, que su camisa a lo Axl Rose le queda bien aunque sea mil tallas más grandes que ella y… - siendo interrumpida
- Lumpy esto no funcionaría con Marceline – explicaba Bonnibel
- si, si! Lo que tú digas…punto 4! hablarle sutilmente de moda para que comprenda el punto, con un par de sesiones será toda una diva como tú! – miraba el techo – podrían llegar a ser una pareja casi tan glamorosa como lo fuimos yo y Brad - sonrió – ahora si no comprende el punto anterior, comprale ropa tú, creeme, no será tan difícil…
- Lumpy con eso la alejaría más! Marceline odia ese tipo de cosas! – la miró desesperada
- entonces piensa en una buena idea tú! Porque yo ya agoté todos mis recursos! – la miró de pie a cabeza indignada mientras se cruzaba de brazos
- está bien… - la quedó mirando – pe…pero y si ya encontró a alguien más?
- por ese tipo de inseguridades es que estás como estás…sinceramente ¿Cómo rayos te olvidó en una semana? Si supuestamente te amaa! TE AMAA!
- pe…pero… - la miró haciendo un puchero
- RECAPACITA! POR EL AMOR DE DIOS! BONNIE, RECAPACITA! – la miró – SI SIGUES ASÍ OLVIDARÉ NUESTRA AMISTAD, ME COMPRARÉ ROPA E IRÉ AL SPA! RECAPACITA! – Bonnibel bajó el rostro y suspiró profundamente
- le tengo que demostrar a Marceline que estoy arrepentida…
- y sale del closet de una vez por todas! – la miró molesta – si sales podrías ser miss lesbiana 2014! Y yo sería tu representante! Siempre quise que Gumball fuera miss gay… - decía con tristeza
- pero Gumball no es gay – dijo Bonnibel
- y qué importa?! Lo parecía y eso era lo importante
- y tú siempre preocupada de mi sexualidad… - dijo Gumball quien había entrado recién a la casa – metete en tus propios asuntos – dijo molesto
- eso hago… - y tras decir esto le pasa una tarjeta al muchacho
- qué es esto? – preguntó él
- es una invitación para ir a la fiesta de hoy, estás invitado.. – le sonrió – espero que vayas..disfrazado de griego… - lo miró lascivamente a lo que él se sonrojo
- tengo trabajo… - dijo molestos
- este…yo…iré a tomar una siesta – dijo Bonnibel pensando en que no quería estar cuando comenzaran a discutir – la casa es de ustedes – susurró con miedo
- deberías ir…lo pasaremos bien – le sonrió
- contigo imposible
- bueno está bien…entonces tendré que invitar a Brad – explicó ella
- así que aun hablas con ese idiota? – preguntó molesto
- no… - lo miró con sinceridad – no te hagas el imbécil…sabes que aún me muero por ti…y.. – lo quedó mirando fijamente – siento que tenemos una conversación pendiente…si la quieres concluir ve…estaré en la fiesta esperándote – y se le acercó y le dio un beso en la comisura de sus labios. Tras salir del departamento el joven no hizo otra cosa que suspirar profundamente con tristeza.
- esto es suicida, amigo! – decía Jake afuera de la casa de Flame
- no me importa! Por el amor de Flame cualquier cosa – decía el joven con un ramo de rosas fuera de la casa de la joven. Procedió a tocar la puerta de la gran mansión y salió de ahí Flame, quien al mirarlo entró en pánico e intentó cerrar la puerta.
- Finn! Ándate! – susurró ella mientras luchaba con la puerta, más Finn hacia lo mismo desde el otro lado
- Flame quién está ahí? – preguntó el padre quien al ver al muchacho lo miró seriamente y se cruzó de brazos – es acaso que usted no habla español? – preguntó molesto
- de hecho si, señor – dijo Finn nervioso
- por qué razón osa molestar la paz de mi hogar? – lo miró indignado
- verá…hoy…hoy es la fiesta…do…donde celebraremos el termino de la filmación en la cual Flame participa – explicaba Finn
- y? – preguntó el autoritario padre
- quería pedirle permiso para ir como su acompañante… - explicó él
- denegado! – intentó cerrar la puerta más Jake la atajo
- a ver papacito! Hemos venido hasta aquí caminando porque el taxi salía muy caro! Así que vas a escuchar lo que este rubio sensual tiene que decirle! – dijo al mismo tiempo que el padre miraba a su hija
- Flame pídele a estos muchachos que se vayan… - pidió
- es que no entiende! Yo amo a su hija! – y tras decir esto Flame se sonrojó totalmente. De la misma manera el padre, pero de cólera
- pasen… - pidió el padre, y tras esto ambos entraron junto a Flame. Llegaron a una sala donde había muchos cuadros de él y su hija. Había una chimenea, dos asientos y un libro en una pequeña mesa – Flame es mi única hija…y a lo largo de su adolescencia he tenido que deshacerme de muchos desgraciados… - explicaba al mismo tiempo que Jake y Finn tragaban saliva – ha sido trágico, como comprenderán…pero no dejaría que alguien le hiciera daño a mi hija… - quedó mirando fijamente al rubio – y creo que no eres apropiado para continuar el legado que conlleva cuidar a Flame
- pero usted no entiende, Finn es muy masculino! – decía Jake al mismo tiempo que el padre levantaba una ceja incrédulo – si viera con la fuerza bruta que revienta los huevos para preparar el desayuno quedaría sorprendido
- intenta tomarme el pelo? – lo miró molesto el padre
- claro que no…solo intento negociar – y tras decir esto la música del padrino comenzó a sonar de fondo – al menos dele la oportunidad
- yo prometo cuidar de su hija, señor – dijo Finn – con todo mi corachonchito – tomó las manos del hombre y comenzó a pestañear rápidamente
- suéltame… - pidió el severamente – por qué vienes si sabes que te puedo golpear nuevamente?
- puede golpearme todas las veces que sea, pero nada sería más doloroso que estar sin FLame – y tras decir esto quedó mirando a la peli roja que lo miró emocionada
- es mutuo esto, hija mía? – preguntó el padre
- es…es mutuo padre – dijo ella avergonzada. El hombre sacó una escopeta enorme en ese momento haciendo que Finn y Jake comenzaran a gritar.
- tranquilos…solo quiero ponerla en su lugar – y la dejó colgada en un lugar de la casa – de ser así no podría oponerme, a pesar de tu feminidad, debo admitir que pienso que tus palabras son sinceras… - lo miró seriamente – pero te tendré a prueba
- todo el tiempo que sea necesario, señor! – dijo Finn emocionado
- un año! – le sonrió
- qué?! – lo miró histérico
- así es…ahora lárgate…tus risos rubios comienzan a marearme – quedó mirando a su hija y besó su frente – si te hace algo avísame para llamar a Flamboo Corleone – le sonrió, mientras los jóvenes salían de la casa y se iban hasta las afueras
- por qué tu padre dijo Flamboo Corleone? – preguntó Finn
- es que mi padre es mafioso – explicó ella sonriendo, y tras decir esto, Finn se desmayó.
Eran las diez de la noche y todos llegaban en sus trajes de griegos. Había un escenario, todo decorado con finas telas en blanco y colores crema. Simon estaba en un asiento enorme y a juzgar por sus ropas era Zeus. Gunter estaba vestido como mensajero, Gumball era Dionisio, quien venía de la mano de Bonnibel, que era una musa. Seguida de ella venían Flame, Finn y Jake, sin embargo el último no se había quitado su chaqueta de cuerpo, por lo que tenía una calurosa pelea con Grumosa quien intentaba quitársela pues no combinaba con su performance. Por supuesto que ella estaba vestida de Afrodita y miraba seductoramente a Gumball, pues ella misma lo había dicho "este es mi día". Entró Marceline junto a Keila, eran Atenas y Minerva, las cuales venían del brazo, haciendo que la peli rosa comenzara a sentir cierta molestia.
- qué es esto? – preguntaba Marceline al ver muchas botellas de loza con liquidos morados.
- es vodka… - sonrió – quería que combinaran con algo y qué mejor que conmigo – sonreía – sé que estás sorprendida
- estoy sorprendida de no poder sorprenderme más – explicó la peli negra quien saludó pacíficamente a Gumball, el cual notaba la tensión que existía entre ella y su hermana.
- pues yo digo que brindemos por el arduo trabajo de todos! – dijo Simon emocionado – estoy orgulloso de cada uno de ustedes, de cada quien que hizo esto posible, es por eso que salud!
Todos chocaron las copas, comenzaron a chocarlas entre todos, sin embargo cuando Bonnibel chocó la copa con Marceline ella la miró fríamente y ella bajó el rostro suspirando, pues comprendía que volver a acercarse a la peli negra no sería para nada fácil. Grumosa se le acercó a Bonnibel y se la llevó hasta el baño, le acomodó el cabello y comenzó a hablar.
- Hoy no vengo a hablaros como Lumpy Space, sino como Afrodita en la tierra … - la miró seriamente – luchaos por aquel amor que dentro del más recóndito tejido de vuestro corazón ocultas, por miedo a ese abismo negro que tantos recuerdos de trae del pasado, de aquel amor…
- Lumpy? Estás drogada? – preguntó Bonnibel
- Oh! Que la incredulidad no sea tu enemigo, como tus celos que osan renegar el amor que aquella virtuosa diosa ha profesado sobre ti…y que tu has mancillado incesantemente – tomó su rostro y besó su frente – y que la luz, el cielo y los mares te ayuden en esta misión – la quedó mirando – y que hagas lo que hagas…nunca olvides el glamour…HE DICHO!
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Nos estamos leyendo
Saludos y besos de esquimal.
Mari Morson
