Capitulo uno

La tensión que se encontraba en aquel frío aire era casi palpable, muy intensa y extremadamente peligrosa.

El filo del kunai que estaba en mi blanquecina garganta era tan afilado que con sólo apoyarlo en mí, me cortó lo suficiente como para hacerme sangrar.

—Explícate o muere—me amenazó nuevamente haciéndome un corte más profundo.

—Si me matas, JAMÁS encontrarás el resto de todas esas páginas, sólo yo sé donde están escondidas—revelé con clara decisión.

—Sólo dime que es lo que quieres—preguntó con desconfianza.

—A TI—respondí con seguridad y por raro que sonara, me pareció ver aunque sea por un segundo, una pequeña sonrisa en la cara de Sasuke.

—Ya os dije que no iba a volver a la aldea, no me interesa vuestra aldea ni nadie que la habite, naruto y tú os podéis ir por donde habéis venido—me respondió con desprecio.

—Siento decepcionarte, Sasuke-kun, pero Naruto no me acompaña…como puedes ver, y si vuelves a la aldea o no, no es asunto mío, ya no…—por una milésima de segundo creo que revelé demasiado como me sentía realmente, me sentí nostálgica y estúpida al recordar todo lo que Naruto y los demás de nuestros amigos hicimos por rescatarlo…pero ahora no es el momento de pensar en tonterías —no deberías sacar conclusiones precipitadas, no me andaré con rodeos, te necesito para un asunto personal—hice una pequeña pausa como para hacerme la idea de lo que estaba a punto de pedirle—dejame unirme a tu grupo y te revelaré donde esta escondido el pergamino.

Sasuke no dijo nada, no mostró expresión alguna, se dedicó a mirarme de arriba abajo como si estuviera debatiendo cual sería mi destino.

—¿Por qué yo? Ya tienes un equipo—preguntó con seriedad.

—Ya te lo he dicho, es algo personal—esquivé el tema—¿lo tomas… o lo dejas?

—¿Durante cuanto tiempo?—esa pregunta demostraba que se lo estaba planteando.

—Hasta que consiga mi objetivo.

—Eso es demasiado abstracto, ¿Cómo sabré cuando has cumplido tu objetivo?

—Lo sabrás, y cuando lo consiga, desapareceré sin molestarte.

—Serías un estorbo, me rehúso—contestó con su grave voz.

Miré a Sasuke durante unos intensos segundos, lo analicé rápidamente y a pesar de que ha cambiado muchísimo en estos años, sé cuando siente curiosidad acerca de algo y cuando no, y estoy segura de ver en él bastante interés acerca del tema, es un farol…estoy segura, así que ahora moveré mi carta.

—De acuerdo, si esa es tu última respuesta, entonces me iré—respondí serena y me di la vuelta para marcharme.

Y en menos de un segundo…

—Esto empieza a ser repetitivo—vacilé cuando volvió a amenazarme con su kunai en mi cuello.

—Si das un sólo paso más, te aseguro que te mataré—dijo calmadamente antes de abrir sus ojos enseñando con furia su sharingan.

—¡Sasuke!—lo nombró un chico de pelo planco desde su costado avisando de su llegada, al parecer vino corriendo—No podemos quedarnos mucho tiempo por aquí, hay algunos akatsukis moviéndose y…¿Qué haces con esa belleza?—interrumpió.

—Ya he perdido mucho tiempo contigo—y sin dudarlo ni un segundo más Sasuke degolló a aquella muchacha de ojos verdes, y largos cabellos rosados como el color de la flor de cerezo, sin miramientos, ni compasión, y vio casi como a cámara lenta su cuerpo inerte caía en el frío y húmedo suelo como si de un saco de patatas se tratara, sintió como la sangre de aquella inocente muchacha salpicó sobre su cara, manchándolo de evidencias del pecado que había cometido, sin embargo, no sintió culpa alguna.

—¡Demonios, Sasuke! Dijimos que a las mujeres hermosas no las matábamos, ¿Qué pasó con nuestro trato?—le espetó con tristeza acercándose al cadáver de la chica.

—¿Estaba en tu antiguo equipo, cierto? Fuiste su compañero—interfirió por fin Karin haciendo acto de presencia.

—Esto es siniestro hasta para ti, ¿desde cuándo matas de esta manera? Siempre propones NO matar, si es posible, ¿Qué pasa con ella?

Sasuke no dijo ni una palabra, no pronunció ni un solo sonido, ni siquiera miró el cadáver de su excompañera posado a sus pies en aquel frío suelo, miraba a todas partes a su alrededor, como si estuviera buscando algo.

—¿Buscas algo, Sasuke-kun?—no muy lejos de él, una voz femenina le preguntaba con fingida inocencia—Es una pena, claro está que no esta perfeccionada mi técnica, al parecer te diste cuenta.

—Hmpf, sharingan, Sakura— "explicó" él.

—¿Ya has tomado una decisión?

Sasuke no dijo nada, sólo me miró y empezó a andar siguiendo su camino, nadie dijo nada, y me uní a ellos como si fuera un simple miembro más.

Cayó la noche y ya habíamos caminado varias horas sin que nadie pronunciara palabra alguna, había un ambiente extraño, Sasuke encabezaba el grupo y le seguíamos sin cuestionar nada, sin querer mi mirada no podía desviarse de Sasuke, mis sentimientos por él no habían desaparecido, sin embargo ya no era lo mismo que antaño, ya no me pongo nerviosa al mirarle, ya no me sudan las manos, ahora puedo hablarle sin miedo y sin titubear, eso lo he comprobado, a pesar de que ha cambiado enormemente, algo en mi interior me dice que sigue habiendo gran parte del Sasuke que conocí en su interior, aunque sea en el fondo.

—¡Hey, Sasuke! Ya llevamos mucho caminando y corriendo, y yo ya me estoy deshidratando además ya es de noche y hace frio, ¿por qué no paramos a descansar?—preguntó el chico de pelo blanco con notable cansancio.

Sasuke miró a su equipo, sin centrarse en nadie.

—Aquí no—se limitó a decir y siguió caminando, si estaba cansado desde luego no lo demostraba.

—Más adelante hay una posada con aguas termales, podríamos descansar en ella—dije en voz alto sin pensar provocando que todos me miraran.

—¡Eso es perfecto!—se entusiasmó el deshidratado—Por cierto, soy Suigetsu, quería presentarme antes pero…BLA BLA BLA—es lo único que oía.

No podía quitar la mirada de Sasuke, quien miraba al frente, y yo sólo podía ver como había cambiado, estaba atenta a todas sus expresiones, no podía parar de estudiarlo, era un ser tan misterioso. Con su blanca y tersa piel pálida como luz de luna, aquel alborotado, liso y lindo pelo azabache que eran movidos suavemente por el viento, aquellos fríos e inexpresivos pero hermosos ojos negros como la misma noche, sus blancas mejillas ligeramente sonrojadas por el frío, y aquellos finos labios rosados, que aclamaban un poco de calor. TAN apuesto.

Por suerte no tuvimos que caminar mucho más, y dimos de frente con la posada, que era perfecta, era bastante grande y de un color azul oscuro precioso, la verdad que es un poco triste que estuviera tan en medio de la nada.

Sasuke entró el primero.

En recepción nos atendió un joven bastante apuesto a mi parecer, un chico alto, atlético, ojos grises y con un pelo liso, medio largo y rubio.

—Buenas noches, ¿en que puedo ayudarles? ¿necesitan alojamiento o sólo tomarse un baño?—preguntó con una voz grave y en un tono muy amable.

—Una habitación, lejos del resto—"pidió" o más bien, ordenó él.

—Aquí tiene la llave, es la más alejada del resto, al fondo del todo en esta dirección—explicó el joven señalando.

—¿Sólo una habitación? ¿A caso no somos muchos para una sola habitación? ¿Cómo dormiremos todos en una sola habitación? —pensé para mis adentros.

Sasuke empezó a andar en la dirección que indicó el joven y yo lo seguí sin pensar, sin reparar que los demás miembros del equipo no venían detrás nuestro. Había sólo dos habitaciones enfrentadas en aquel pasillo, estas eran las más alejadas de todas. Sasuke abrió la puerta con la llave y se adentró en ella, no cerró la puerta y yo lo seguí hacia el interior.

—¿Pretendes dormir conmigo?—soy yo, o ¿eso fue una especie de broma? ¿Sasuke había bromeado? Imposible—Creo que la cama es un poco pequeña para los dos, pero antaño dormimos en sitios mucho peores—comentó con un tono medio burlón.

¿Dormir con él? Sólo con pensarlo…

—¿Dónde esta el resto?—pregunté sin entender la situación.

—En sus respectivas habitaciones—soltó sin más antes de dejar su espada apoyada en la pared.

—¿Respectivas?—y de golpe, lo entendí todo, cada uno coge sus habitaciones por separado.

—¿Por qué me dejaste seguirte?—le pregunté con un poco de vergüenza, todos me han visto como seguía a Sasuke, y nadie me dijo nada.

—¿Dónde esta el pergamino?—¿esquivó la pregunta?

Del bolsillo de mi falda saqué el mapa, y se lo entregué, allí marcado con una X se encontraba la ubicación de lo que quería. Sasuke cogió el mapa, lo miró unos segundos y me lo devolvió.

—Ya puedes volver a Konoha, Sakura—me escupió fríamente.

—Teníamos un trato, tu…

—Nunca te dije que aceptaba tu trato, y además ya no te necesito, ¿por qué ayudarte?—se burló con una sonrisa.

Me mantuve en silencio un par de minutos, miré a Sasuke con una profunda decepción, no lo reconocía, o quizás nunca lo llegué a conocer realmente, miré como sus ojos negros no expresaban nada, y en mi mente solo tengo miles de preguntas sin respuesta, ¿Quién era este que se encontraba delante de mí? ¿realmente había cambiado o siempre fue así y estuve demasiado ciega para verlo? ¿A dónde fue aquel chico del que estuve enamorada? ¿por qué me duele tanto verle así? ¿sigo enamorada de él o sólo de lo que yo creía que era? Le miro ahora y sólo veo oscuridad, no hay luz alguna. Los recuerdos invaden mi mente, recuerdo cada momento con él, cada misión con él, lo recuerdo TODO de él, y sé que Sasuke desde pequeño siempre ha sido introvertido, poco hablador, mal humorado, serio y un abuelo total, pero nunca había sido realmente frio.

Recuerdo nuestra misión en el puente de Naruto y como casi muere por salvarlo, recuerdo como fue el primero en darle su comida, recuerdo como me salvo de Orochimaru cuando estuve paralizada por el miedo, arriesgando su vida, y fue por mí, porque éramos compañeros, lo furioso que se puso cuando despertó y me vio magullada el enfrentamiento con los ninjas del sonido, recuerdo su sonrisa, cuando realmente sonreía de verdad y no la sonrisa burlona con la que me miraba ahora, recuerdo todas las veces que me protegió en las misiones, y su rivalidad boba con Naruto. ¿Dónde esta el Sasuke que conocí?

54d br

Me marché de la habitación sin aviso, me dirigí a recepción y pedí una habitación para mí, por desgracia del destino la habitación que me dio fue la más cercana a Sasuke.

—¿No hay otra habitación?—pregunté con esperanza.

—Lo siento, las demás están ocupadas por otros huéspedes o sus acompañantes.

—De acuerdo, gracias por la ayuda—me despedí yendo a mi habitación.

Cuando llegué la miré con mala cara, era justo la habitación que estaba enfrentada a la de Sasuke, como si no hubiera hecho ya bastante el ridículo. La habitación era toda de madera, no era muy grande pero estaba todo muy bien acomodado, limpio y bonito. Acomodé mis cosas en ella, y me dirigí a bañarme. Me desnudé y me metí en la bañera con el agua casi hirviendo.

—Sasuke esta seguro de su victoria, seguramente cree que me he marchado ya, se llevará una gran sorpresa—pensé mientras cerraba mis ojos y disfrutaba del baño.

Después de mi tan ansiado baño, me tumbé en mi espaciosa cama, y miré al techo, escuché la puerta vecina cerrarse, al parecer Sasuke salía a algún sitio. Después de eso no escuché nada más.

Sasuke llegó al sitio que había memorizado al ver el mapa, se alegró de que no tuviera que caminar mucho, al parecer Sakura no era tan inteligente como el creía, o quizás lo era pero seguía siendo demasiado ingenua.

—Si sigue confiando en cualquiera de esta manera, conseguirá que la maten—se sorprendió de pensar en alto—Aunque tampoco es que me importe si le pasa algo.

Sasuke miró a su alrededor, y recordando la ubicación encontró una pequeña hoja de papel escondida en el hueco de un árbol, era un sitio muy extraño como para que este un documento tan importante, recogió el papel y lo leyó.

¿De verdad creías que sería tan fácil?

No soy estúpida, Sasuke.

Sasuke apretó el papel en su mano con tanta furia que cuando la soltó podía sentir como palpitaba su mano, Sakura Haruno, SAKURA HARUNO, se había reído de él, estaba furioso, nadie juega con él, NADIE.

En menos de media hora, Sasuke llegó a la posada con la cara como la de un demonio, sólo le faltaba escupir fuego.

—¿Dónde esta la pelirroja?—apenas podía mantener su frialdad, mientras le hacía la pregunta al recepcionista.

—Primera puerta a la derecha—respondió con calma.

Sasuke entró a la habitación de Karin tan bruscamente, que Karin saltó de la cama del susto.

—Karin, busca a Sakura, ¡ya!—dio la orden y salió.

—No hace falta rastrearla, esta cerca—Karin miró a Sasuke con cansancio mientras se acercaba a él.

—¿Dónde esta?—Sasuke daba auténtico miedo.

—Ahí—Karin señaló a la muchacha de ojos verdes que caminaba a unos metros de ellos, caminada TAN tranquilamente con su toalla, en dirección a los baños termales.

Sasuke se giró a verla, mas ella no les miró, y el estaba seguro que ella los había visto, casi le da un tic en el ojo al verla tan tranquila. A pasos agigantados se dirigió a ella con furia, la cogió del brazo y la arrastró a su habitación, no fue difícil, hasta parecía que se estaba dejando. Seguía jugando con él.

Una vez dentro, cerró la puerta y miró a Sakura con el sharingan en los ojos con la intención de intimidarla, y dejó caer el papel en el suelo, sólo con eso ella ya debería saber a que venía todo.

—Buen paseo, ¿eh?—fue lo último que pudo decir antes de que Sasuke la atrapara entre el y la pared, la cogió del cuello con el fin de asustarla pero no apretó.

Sakura aún en esa situación, lo retaba con la mirada.

—Vuelve a jugar conmigo y no habrá más oportunidades—se acercó mucho a su cara al decir esto, tanto que Sakura podía sentir su cálido aliento acariciarla, además estaba tan cerca que podía olerlo perfectamente, Sasuke olía tan increíblemente bien.

—Yo debería ser la que esta enfadada, el que ha jugado conmigo eres tú, ya te lo he dicho, si me matas JAMÁS encontrarás lo que buscas, en otras palabras, ME NECESITAS—y así apartó su mano de su cuello de un manotazo, un manotazo que a Sasuke le sorprendió mucho—Deberías descansar ya que a pesar de no haber ido lejos, seguro que te habrás cansado de buscar.

Y sin decir más se retiró de la habitación.

Continuará...