Nuestra primera cita

Su corazón latia a mil por hora, sentía sus mejillas arder. Llevaba tiempo saliendo con Adrien, pero todas sus salidas habían sido poco privadas o muy informales; estas no pasaban de ser visitas al zoológico, paseos por el parque e ir con amigos al cine; pero, esta vez sería diferente.

Estaban por despedirse, así que ella se inclinó para darle un beso, acto seguido el chico la tomó por la cintura, pegandola por completo a su cuerpo y colocando los labios cerca de su oído, pasaron unos segundos antes de que el joven se atreviera a decir algo. La respiración tibia y cercanía de Adrien provocaron en ella un repentino y placentero escalofrío.

- Nunca hemos tenido una verdadera cita, ¿cierto?; bueno, eso está por cambiar mi lady - la voz y sensualidad desinhibida que caracterizaba a su álter ego se hicieron presentes - hablé con tus padres y están de acuerdo, te enviaré los detalles por un texto-.

Se quedó unos segundos quieta, inmutable, sin saber como responder o actuar. Si bien ya habían superado la extrema tímides de sus versiones civiles, esto era otro nivel; Adrien jamás invadía su espacio personal, habían sido pocas las veces en las que se besaron y en todas estas, la distancia entre sus cuerpos era considerable y sólo tardaban unos segundos.

Sus labios lograron articular un nervioso.
- De acuerdo, nos vemos luego - .

La sonrisa de Adrien no se hizo esperar al notar la reacción de su novia. Terminaron de despedirse y volvieron a lo habitual.

Marinette ya se encontraba en su cuarto ansiosa pero también neura, contaba los minutos para recibir el dichoso mensaje.

-¡ Eso es increíble ! - dijó su kwami al escuchar la noticia.

- No, no lo es - Marinette se lamentó frotando su rostro contra una de sus almohadas.

- ¿¡Y, porque no!?, tal vez te lleve al teatro o al museo o quizá ¡ Una cena romántica ! - La emoción de la criaturita no se comparaba con las dudas de Marinette.

- Eso es lo que me preocupa, si me lleva a un lugar elegante, no sabré como actuar, no quiero avergonzarlo - suspiró decepcionada.

Tikki ahogó un grito de frustración ante la actitud de su portadora, pero sabía que la brusquedad no era la solución en este caso.

- Nadie es perfecto Marinette, confía en ti misma, además, Adrien te ama y no te llevaría a un lugar donde supiese que te sentirás incómoda -.

- Tienes razón - esbozó una sonrisa - ahora solo debo esperar por su mensaje - se dispuso hacer sus deberes habituales para restar un poco su ansiedad.

Pasaron los minutos; ella descansaba sobre su diván, cuando el celular que tenia sobre su regazo vibró en señal de un nuevo mensaje.

"Mi dulce y adorable Marinette, la gente dice que en la vida no se puede tener todo, sin embargo, yo e ganado el mundo al tenerte a mi lado, te amo. La limusina pasará a recogerte a las cuatro , el viaje será largo así que ponte algo cómodo. ¿El lugar? , es una sorpresa. Te vere allí mi lady".

Tan pronto termino de leer, colocó el teléfono sobre su pecho, soltó un suspiró y avergonzada giro su cabeza para ambos lodos buscando la presencia de su kwami.

- ¿Era él? - cuestionó tikki por detrás, sorprendiendo a Marinette.

- S-si , no dio muchos detalles, solo que pasarían por mi a las cuatro - dijo.

- ¡Entonces aun tienes tiempo, debemos poner manos a obra! -exclamó haciendo círculos en el aire.

Una vez revisó su armario de pies a cabeza Marinette calló en cuenta de que no tenía ningún atuendo "comodo", lo que sea que eso significara.

Bajó de inmediato con la esperanza de que su madre pudiera ayudarle a resolver su incógnita y hallar una solución. Para su sorpresa, en la cocina no sólo estaban sus padres si no también los de Adrien.
Al parecer estaban manteniendo una conversación muy amena.

- ¡Grabriel!, deja ese aparato es de mala educación - Charlotte, la madre de Adrien, trataba de quitarle discretamente el teléfono a Gabriel quien desde que llegaron no se había despegado del aparato ni portado muy amable.

- Lo siento hay problemas con la manufactura de telas en la costa, tendrán que disculparme - el señor Agreste se dispuso levantarse.

Podía haber dejado de ser un villano, pero algunos viejos hábitos se arraiganban a su actitud. Apatía .

Charlotte lo sentó de golpe.
- No puedes, acabamos de llegar, deja eso para luego, por favor - su voz era dulce pero firme.

La mirada de su esposa era penetrante y podía decirlo todo, sin decir nada. Sabia lo que significaba esa mirada y no quiso arriesgarse.

- Tienes razón querida - carraspeó - disculpen ustedes - dijo refiriéndose a Sabine y Tom con una leve reverencia.

Sabine era razonable con respecto al trabajó de diseñador, además su instinto le decía, que no estaba cómodo en ese ambiente.

- No hay problema señor Agreste mi esposo y yo sabemos que es un hombre ocupado, y entendemos si necesita retirarse - mostró una calida sonrisa.

- ¡Claro que no!, fuimos nosotros quienes vinieron a importunar, ¿ Cómo podríamos irnos tan pronto?, no hay nada que no se pueda solucionar mañana, además no todos los días tememos la oportunidad de comversar con nuestros futuros consuegros - Charlotte dijo alegremente.

Sus palabras con doble intención dieron resultado; pronto Tom y Gabriel se encontraban ahogandose con pan de ajo y champagne respectivamente.

Marinette contemplaba divertida la escena. Estaba tan distraída con las risas y miradas cómplices que Sabine y Charlotte compartían, mientras que, los sobre protectores padres alegaban sobre lo precipitado de la idea ; que no recordó hasta ese momento, la razón por la cual había bajado.

Se acercó tímida ante las miradas.

- Disculpen, que gustó verlos señor y señora Agreste - los aludidos sonrieron en respuesta - siento interrumpirlos , pero necesito hablar con mi madre un momento, en privado - Cruzó su brazo alrededor del de Sabine.

Las presentes asintieron y continuaron hablando de trivialidades.

-Que sucede linda, ¿esta todo bien? - inquirió ya alejadas del resto.

- Si, bueno, no, quiero decir, no sé que ponerme estoy apuntó de un colapso nervioso, Adrien dijo usa algo "cómodo", pero no sé a que se refería - exclamó derrotada.

Sabine colocó tiernamente su mano sobre la mejilla de su hija , la acaricio con gentileza para calmarla. Marinette era hermosa, su madre lo sabia ,pero parecía que ella no se daba cuenta o lo olvidaba.

-Sólo, lleva algo con lo que te sientas tu misma,eres preciosa Marinette, cualquier cosa que te pongas se verá bien y no lo digo sólo por ser tu madre, si quieres una pista, te diré que estarán al aire libre - dijo seguido de un guiño y volvió a su lugar.

Marinette se sentía más confundida que antes, trataba de unir todas las piezas del rompecabezas y adivinar dónde podría ser el lugar sorpresa que Adrien tenía destinado para su primera cita.
Al final, decidió dejar de preocuparse y que las cosas fluyeran por sí solas. Eligió de su armario un delicado vestido beige muy sencillo sin estampado y unas sandalias doradas a juego.

Trató de no arreglarse demasiado; de momento le dieron ganas de maquillarse de forma impactante, pero sabía que no era su estilo. Adrien se daría cuenta. No quería parecer alguien que no era. Sí bien su relación no era perfecta sabía que al menos era tan estrecha como para conocerse bien el uno al otro.

Sonrió al verse en el espejo.

Pronto llegó la hora de irse; la limusina estaba puntual y lista para encaminar a la bella dama a su destino.

Se despidió de sus padres y de los señores Agreste, quienes se quedaron después de que ella partió.

Ella nunca había estado en una limusina, todo le parecía tan curioso y fascinante. A medida que pasaba el tiempo pudo darse cuenta que ya no se encontra en la ciudad de París. Había pensado que la cita sería en la ciudad, pero al parecer se equivocó.

"Café principal du Touquet", pudo leer en uno de los establecimientos.

Al llegar a su destino pudo divisar una pequeña cabaña, un par de metros al frente de la playa.

A esto se refería mamá con "al aire libre" - pensó.

El chofer le abrió la puerta y la condujo hasta la entrada de la cabaña.
Le Indicó que debía entrar y leer una nota que, " el joven Adrien" le había dejado en un buró cerca de los ventanales.

Marinette agradeció por la caballerosidad del chofer, se despidió y entró a la cabaña.

Al entrar pudo ver muchas fotos suyas; en algunas estaba ella sola, en otras aparecía con Adrien. Esto provocó una risita y un leve sonrojó de su parte. Era extremadamente tierno que el chico guardara todas las fotos; hasta las menos favorecedoras, de ambos.
Mientras su vista discurria por el enorme lugar algo llamó su atención. Un buró; que se encontraba paralelo a la mesa de lo que parecía ser el comedor, tenía sobre él un ramo de rosas acompañadas de una nota que decía:

"Dejé algo para ti en la habitación que está al final de la cabaña, espero que te guste. No te emociones que esa no es la sorpresa".

Marinette olió las rosas su aroma era encantador, suave, perfumado, fresco y su textura de terciopelo, simplemente Irresistibles. Sin dudas el emblema del romanticismo y la pasión.

Con tristeza dejo las rosas en su lugar y se dirigió hacia la habitación señalada en la nota. Cuando entró, pudo observar una caja blanca reluciente sobre la cama; dudosa de que sus acciones fueran correctas, se dejó caer bruscamente en el suave edredón y colocó la caja sobre su regazo, al abrirla quedó maravillada; sostuvo entre sus dedos la delicada prenda y la extendió dejando ver ante sus ojos, un hermoso vestido de dos piesas color rosa palo; en la parte superior con cuello halter y crochet que terminaba unos centímetros por debajo del busto y la parte de inferior hecha de tela gassa que combinaba a la perfección.

Inmediatamente se probó el vestido, podía apreciarse su firme busto y esbelta figura, el corte en línea A caía delicadamente sobre sus caderas haciéndolas lucir ligeramente más anchas, Aunque el diseño de la prenda dejaba algo de piel en la espalda y el estómago al descubierto, no llegaba a ser vulgar.

Sintió de nuevo sus mejillas arder; a pesar de que le gustaba el diseño, le ruborizó imaginar lo que estaría pensando Adrien cuando escogió tan "revelador" atuendo.

No se percató de que había otra nota hasta que se acercó para cerrar la caja.

"Seguramente te vez hermosa, siempre lo estas. Sal por detrás de la cabaña allí es donde cenaremos. Se que no aguantas las ganas de verme."

Marinette rodo los ojos. La frase le trajo divertidos recuerdos.

Al encontrarse fuera de la cabaña, su corazón se detuvo ante una escena que sólo había visto en sueños, la idea de que él planeara todo eso solo por ella le parecía imposible.

Sin duda era un gran detalle. Algo muy elaborado para la primera cita, demasiado, en su opinión.

Una joya brillante en el inmenso cielo se atenuaba dejando ver un lienso de colores pastel. El ocaso.

Un camino iluminado por velas ordenadas en forma paralela, la condejeron al inicio de un muelle, al final de este, una choza adornada con gusto exquisito.

Suaves telas que bailaban al compas del viento, servían de pared, para el paradisíaco lugar.

Una mesa circular con divinos manteles de razo dorado y tergal crema, eran la base de una loza reluciente que indicaba una cena para dos.

No pudo contener las lágrimas al ver tan románticas escena. Camino hasta llegar a Adrien. Él le dió un casto beso en los labios.

- Te vez hermosa -.

- Es el vestido, no yo -.

- El vestido es sólo el respaldo de esta bella joya -.

- ¿Cuántos libros leíste para decir y planear todo esto? -.

- Los suficientes para llenarte de elogios toda la noche -.

Rieron por lo bajo, debido a su sarcasmo.

La invitó a sentarse.

La cena transcurría con tranquilidad, la conversación era ágil y amena, la comida estaba deliciosa y presentada a la perfección.

- ven - tendió una mano y la ayudo a ponerse de pie.

- ¿Que pasa ?- Marinette preguntó suavemente.

Adrien colocó una mano alrededor de su cintura y con la otra tomó las de ella para ponerlas alrededor de su cuello en posición de baile. Comenzó a ladearse de un lado a otro para que ella lo siguiera.

- Nisiquiera hay música - esbozó una sonrisa ante la acción.

- No es necesario oir musica, cuándo tienes alguien que llena tu alma de tiernas melodías con su sonrisa - dijo en respuesta.

La alejó un poco para verla a los ojos era cómo si sus labios lo llamarán con desesperación. La besó, al principio fue un beso tierno, pero a medida que sentían la calidez del otro el beso se torno en algo más apasionado, adictivo y pecaminoso.

Sus labios eran suaves y tibios contra los suyos, de nuevo se alejó lo suficiente para mirarla a los ojos, necesitaba saber si ella se sentía bien con eso o su arrebato de deseo lo había hecho perder su confianza. Ella tembló al sentir la necesidad de otro beso, de estar más cerca; volvió a enrredar sus brazos alredor de su cuello y sus labios se fundieron en un segundo su respuesta. Cayeron sobre la alfombra que cubre el piso de madera bajo suyo, rieron al ver que habían perdido el equilibro por sus travesuras.

- Quédate conmigo Marinette - puso uno de los mechones detrás de su oreja.

- Lo haré, no creo que sea conveniente viajar a esta hora de regresó a casa - acaricio su mejilla.

- No me refería a esta noche, porque es obvio que no te dejare ir, lo que quiero es que te quedes conmigo para siempre -.

Ella confirmó lo anterior asintiendo y luego acomodando su cabeza sobre el hombro del chico.

- ¿Nos quedaremos aquí ?- preguntó ella.

- si - afirmó.

- ¿No te preocupa que nos quedemos dormidos y suba la marea? - inquirió.

- Estoy dipuesto a remar por el mar entero hasta encontrarte -.

- Tus bromas son malas - dijo divertida.

- creó que no sólo perdiste tu peinado si no también tu sentido del humor- respondió señalando hacia su despeinado cabello.

- ¡oye!,¿ por que no me lo habías dicho? - reclamó.

- ¿Te ayudo ?- tomó el pasador que aún sostenía una parte de su cabello y lo quitó.

Aprovechó está acción para besarla de nuevo y se quedaron un rato más mirándose. Contemplaron la brillante luna reflejarse en el mar, se acercaron a la barandilla para observar mejor el movimiento de las olas ,diciendo con un abrazo lo que con palabras no se puede expresar.

Notas:
* yo me imagino a los personajes ya con una edad como de 20, pero no quise especificar porque me pareció innecesario y además ustedes pueden imaginarselos de la edad que quieran.

* Le touquet, es un municipio de la ciudad de París dónde se encuentra la playa más cercana. La razón por la que mencioné que sería un largo viaje es porque de París allá en auto el viaje tarda dos horas para mí es un largo viaje. No sé ustedes LOL.

* Espero no haber hecho a la madre de adrien muy Oc ya que no sabemos mucho de ella pero por su rostro y lo que adrien ha dicho me parece que podría ser alguien muy alegre y amable

* El nombre Charlotte fue una sugerencia de MajoPatashify , la verdad me encantó ese nombre y creo que le queda muy bien a la madre de Adrien .

Primero que nada, quiero ofrecer una enorme disculpa porque prácticamente les mentí, dije que iba a subir el capítulo ese mismo día más tarde, pero lo que sucede es que tuve muchos problemas para subirlo en fanfiction no me dejaba subir el documento, no sé porqué.

Y después decidí borrarlo porque sólo me aparecían letra sin sentido y redirecciónales, luego me di cuenta de que tampoco tenía el archivo en mi tablet, así que tuve que reescribir toda el capítulo. Lo bueno es que el diccionario reconocía las palabras que había utilizado y se me hizo un poco más fácil y bueno ya hasta hoy pude subirla.

Espero que lo disfruten mucho yo disfruté mucho escribiendola ( dos veced O_o) Les agradezco a todos por sus comentarios, sus favs y follows.

Y nada nos vemos hasta el próximo capítulo.

Nenita Agreste: Gracias por tu comentario y por seguir mis historias No tengo idea de qué pasó Pero lo bueno es que ya se solucionó según yo.

Rvmasha: Gracias por tu comentario Qué bueno que te haya gustado Perdón por hacerlos esperar tanto pero como ya expliqué tuve algunos problemillas Espero que me sigas acompañando en este historia, saludos.

Alice: gracias, espero que este capítulo también te guste.

Cualquier duda que tenga sobre el capítulo pueden mandar mensaje privado o dejarlo en los comentarios.