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Capitulo XVI
"La boda"
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Como quitar de mi mente su bella figura en aquel vestido blanco… ¿puro?, blanco… ¿Blanco? ¡JÁ! Fuiste mía mucho antes que de él. Me entregaste tu cuerpo, tu corazón y fuimos una sola alma. Tu amor me pertenece, lo sé. Tu corazón estará conmigo pero tú estarás a su lado. ¿Qué haces Priska? Mi amor, yo estoy aquí ¿Por qué entonces no soy yo el que te espera en el altar? ¿Por qué dejarme solo a la deriva cuando podríamos ser los dos?...
- ¿Seguros que no ha llamado?
- No – respondió Hayley un poco nerviosa. – Priska yo creo que…
- ¿¡Qué? – se veía muy furiosa
- Ha pasado más de dos horas – dije serio intentando de calmarla un poco – La iglesia está repleta de periodistas y si Daniel no llega es por algo.
- Es un miserable – dijo con odio, jamás la había escuchado hablar así. – Dijo que me amaba y ya ven. Me dejó plantada en el altar.
- Las cosas pasan por algo Priska – la miré a los ojos y ella corrió la mirada, Hayley ya no estaba con nosotros. Priska se levantó de donde estaba y se dirigió a mí.
- Josh – dijo – Ayúdame a sacarme esto
- ¿Qué? – ella se había volteado para que le desabrochara el vestido y oí como me temblaba la voz.
- Vamos Josh. – Insistió fastidiada – Solo baja el cierre y desabrocha el corsé ¿sí? No voy a quedarme con esto por más tiempo. Me siento idiota.
Obedecí en silencio, la verdad es que no quería hacerlo, el solo pensar que estaría tan cerca me ponía mal. Me indicó donde debía abrir y por un momento mi vista bajó por su espalda ahora descubierta, mis dedos temblaban y algo extraño se encendió en mí, ella lo notó y me miró de frente.
- No hace falta que sigas – se sonrojó un poco – Yo termino.
No me salió la voz. En ese momento entró Hayley con cara de cansancio, me miró entrecerrando los ojos como si quisiera adivinar el por qué de mi comportamiento pero no le presté mayor atención. Nos quedamos en silencio y Priska salió del vestidor con ropa de calle.
- Después de todo no valía la pena – dijo ella cuando vio a Hayley.
- No digas eso – Hayley se incorporó de inmediato en su asiento mientras yo solo observaba la escena, realmente no entendía nada. – De todas formas igual lo tienes que hacer.
- Jamás – aunque estaba con la cabeza gacha se notaba como sus ojos se humedecieron, al instante la abracé pero no tenía certeza de que era lo que la atormentaba. – Perdóname Josh.
- Vamos – dije con un nudo en la garganta – Tu deberías perdonarme a mí.
- De algún modo sabía que todo terminaría así – se le quebró la voz y sentí como sus lágrimas mojaban mi camisa Blanca – Ese sigue siendo un adiós.
Cerré los ojos con fuerza y recordé con pesar aquel beso del día anterior ¿Qué era lo que estaba ocurriendo? Por un momento su abrazo se hizo más fuerte y luego ya no la sentí…Abrí los ojos y estaba solo. ¿Hayley? Salí por la puerta de atrás que daba hacía la calle y vi a Hayley por un pasillo paralelo antes de salir, la seguí y la vi salir al exterior por una puerta que desconocía hasta el momento. Ella discutía con alguien.
- ¡No puedes darte por vencida ahora! – se le escuchaba decir en voz muy alta en forma de suplica - ¿No te das cuenta del daño? ¿Acaso no piensas en los demás?, estas siendo muy egoísta Priska.
- No es egoísmo – su voz era sombría – Es solo que tengo mucho miedo.
- ¡PRISKA VUELVE AQUÍ! – la conversación acabó y Hayley salió tras ella, solo por inercia las seguí lo más rápido que pude.
Su auto estaba aparcado a un lado de la acera y lo alcanzó rápidamente evitando que Hayley o yo la alcanzáramos. Lloraba, se notaba desde lejos, su maquillaje estaba corrido a cada momento limpiaba las lágrimas. Con Hayley no sabíamos que hacer, le suplicábamos que no saliera así, que era peligroso pero no nos hizo caso, bajó un poco la ventana y lanzó por ella algunos frascos pequeños, recogí uno y me di cuenta de que eran medicamentos. Hayley seguía histérica, Priska arrancó el carro y todo pasó tan rápido que aun me cuesta entender como ocurrió todo.
(-*-)
Salí a tomar un poco de aire, ya no aguantaba más estar en ese lugar que me recordaba a cada momento lo sucedido. En la televisión solo mostraban su rostro…Me dirigí a la iglesia, o más bien al lugar de los hechos y para mi sorpresa aun quedaban restos de sangre en la acera, alguno que otro periodista mostrando el lugar de los hechos y la calle aun cerrada. Decidí volver y algo dentro de mi sabía que debería enfrentarme a el, jamás había odiado tanto a alguien, la verdad nunca había sentido aquella frustración y esa ira, pero debía controlarme, a ella no le hubiera gustado verme en ese estado. Le reconocí desde lejos, no sé cómo pero lo hice, y por lo que observe nadie de los medios le vio entrar.
- Aun tienes cara para aparecer por aquí – le dije sin siquiera mirarlo, lo dije con desprecio. – Siempre creí que eras una mierda Daniel, ahora lo confirmo.
- Hayley me pidió que estuviera presente – se quitó los lentes de sol y el gorro – Ella me pidió que hablara con el abogado por cualquier cosa.
- Jamás te importó – lo dije sin prestar atención en lo que dijo antes en ese momento apareció Katy.
- No es momento de echarse la culpa unos con otros – dijo despacio – El daño ya está hecho.
No pude quitarme esa frase de la mente, yo había provocado el daño, ese daño lo hice yo… ¿Cómo fui tan cobarde?, lo peor era que ya no servía de nada lamentarse, no valía de nada aquel odio que sentía hacia Danny si yo no pude hacer nada por ella. Ni una lágrima. ¿Por qué?, ni siquiera una maldita lágrima aunque por dentro me desbordaba en silencio. "¿Por qué dejarme solo a la deriva cuando podríamos ser los dos?..." Solo…espérame.
- Hayley – le dije por primera vez de casi una semana - ¿Crees en Dios?
- Sabes que si – respondió un poco extrañada quizá por la pregunta o por hacérsela luego de no hablar durante mucho tiempo – No eres católico Josh, ¿a qué va la pregunta?
- ¿Crees en los milagros? – nos quedamos en silencio durante unos minutos hasta que ella lo rompió.
- Yo también creo lo mismo – dijo de pronto – Es solo un maravilloso milagro Josh del que hay que estar agradecidos.
Me levanté del sofá cama y miré su rostro, ya respiraba normalmente y según los médicos en cualquier momento despertaría. Pudo haber sido peor, me repetía en mi interior, pero está viva…está conmigo…ella está… ¿Por cuánto tiempo más?
- ¿El médico dijo algo sobre la cirugía? – pregunté a Hayley.
- Mientras no despierte no hay cirugía Josh – la miré incrédulo.
- Aun no entiendo porque no me lo contó
- Ella no sabía qué hacer, tenía miedo – dijo mirando el suelo – Sin la cirugía no le daban más de seis meses.
- ¿Por qué no quería hacérsela?
- Algo de esa magnitud también tiene sus riesgos. Tres de cada cien personas sobreviven. Como Máximo.
- Ella lo hará – afirmé
Hayley me llevaba ropa limpia todos los días pues no quería separarme de ella mientras no despertara…quería ser el primero a quien viera cuando abriera los ojos.
Dos semanas habían transcurrido ya desde el accidente, el auto quedó hecho trizas y con ello descubrí lo que había oculto en aquella conversación el día del fracasado matrimonio. Priska estaba desahuciada. Debido a fuertes dosis de narcóticos y somníferos comenzaron a creársele coágulos en el cerebro, formándose tumores malignos que amenazaban cada día con activar un pequeño detonador que acabaría con su vida. Existía una cura y ella prefirió callar a arriesgar. Ahora tan solo esperaríamos a que abriera los ojos para no esperar más, había que salvarla.
Un día.
Dos días.
Tres días más.
¿Cuánto iba a durar esta espera interminable? Sentía a cada minuto como si estuviera muriendo en vida, es como otra forma de morir, un dolor que un médico no puede diagnosticar, una herida que no sangra…un alma rasgada a la mitad. Todo eso y más es lo que sentía a cada segundo mientras velaba porque ella tuviera un buen sueño. Cada día durante estos casi cinco años que la conocía la pensaba, la ideaba, la amaba, y cada día de todo ese tiempo me reproché el haber sido un idiota pero ¿eso cambiaba en algo lo que ocurrió?
No creo en dios ni en la suerte, menos en el destino, pero si llegasen a existir, definitivamente no somos de su agrado.
Jeremy venía todos los días a saber del estado de Priska, Katy también estaba allí y para que nombrar a Daniel, ese idiota que casi me quita lo que más amo en el mundo, aunque esto no se le compara.
- Josh - Escuché la voz de Katy desde la puerta, hace días que no nos dirigíamos la palabra. - Es tiempo de que descanses. Yo voy a tomar tu lugar por esta noche.
- No te hagas la solidaria - Dije sin mirarla, no tenía ojos para nadie más.
- Es mi hermana Josh, mi única hermana - Se puso al otro lado de la cama y me miró, yo no levanté la vista - Quiero estar con ella en este momento porque quizá sea el último.
- No vuelvas a decir algo así Katy - ¿Cómo es que ella, su propia hermana puede decirlo asi tan tranquilamente? - Priska no va a morir. Así que sal ahora mismo de aquí porque…
No pude seguir hablando, Priska había apretado mi mano, fue muy leve pero lo sentí. Mis ojos se inundaron rápidamente.
- ¡Priska! - Dije en un grito ahogado, miré sus ojos y estos luchaban por abrirse.
- ¿Qué pasa? - Preguntó Katy por mi reacción.
- Está despertando - Escuché mi voz ya quebrada. - Toma mi móvil y llama a los chicos.
Todo el cansancio y desesperación desaparecieron en un instante, tomé una de sus manos y ella respondía al tacto, su piel seguía igual de tersa y sus párpados amenazaban con abrirse en cualquier momento, yo quería ser la primera persona que viera.
- ¿Puedes oírme preciosa? - Pregunté con un hilo de voz cuando abrió completamente los ojos, de los míos solo salían lágrimas.
- Si…- Respondió débilmente y presionó mi mano más fuerte. - …Josh…
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Pobre Priska .
¿Qué creen que pasará?
Vivirá? Morirá? :O
Espero sus comentarios !
Un beso :)
