.
Hola queridas.
Primero que todo, lamento no haber actualizado en todo este tiempo,
no es que no quisiera, es sólo que la universidad me absorbió y
ya ni siquiera me daban ganas de escribir. Espero este capítulo no sea tan malo,
y también espero actualizar mis demás historias durante las próximas semanas.
Un beso enorme a mis fieles seguidoras.
.
.
Capítulo XX
.
"All I Wanted"
.
- ¿Dos días? – Escuché mi propia voz ente cortada. ¿Por qué volvía? ¿Acaso le quedó alguna parte de mí sin pisotear? - ¿Quieres que le organice la fiesta de bienvenida?
- Josh no seas injusto – Pidió Hayley – Ella no pretende provocar más problemas.
- ¿Y tuvo que esperar a hacerlo justo en el momento en que quiero darle un giro a mi vida con una mujer que si me ama?
Hayley calló y la observé por unos segundos antes de salir de la habitación. ¿Qué haría ahora?
- ¿Jenna? – Pregunté al entrar en casa, esperaba que estuviera ahí a pesar de ser tan temprano. - ¿Estas en casa?
- Hola Cariño, hoy vine antes – Dijo acercándose y dándome un beso - ¿Ocurre algo?
- Si amor, quería proponerte algo – Titubeé por un momento, pero luego me convencí de que era lo mejor – Creo que es tiempo de que mis padres sepan lo de nuestro compromiso, ¿quieres que visitemos Franklin por unos días?
- Bueno…- Dudó por un instante – Creí que querías esperar unos meses por lo de la banda…pero si crees que es lo mejor claro que estoy de acuerdo.
Sé que escapar de los problemas nunca lleva a algo bueno, pero por primera vez en mi vida quería tomar las riendas y poder decidir con la cabeza y no con las pelotas. Zac y yo dejaríamos la banda, ya estaba decidido…Después de todo lo que ocurrió con Jeremy ya no podía pretender que éramos todos los mejores amigos y para que decir Hayley, quería controlar todo lo referente a nuestro último disco y no se daba cuenta de que éramos un equipo. En fin, opté por mantenerme al margen por meses, conocí a Jenna quien fue un gran apoyo en todo lo que me proponía, ella me amaba y yo la quería, la quería mucho como para herirla pensando en alguien más.
Si. Escaparía de ella.
- ¿No volverás a la productora hoy? – Preguntó Jenna recogiendo cosas del suelo y ordenando el departamento.
- No, creo que necesito mi espacio por unos días e igualmente dárselo a ellos para pensar en lo que pasará luego – Dije pensando en el vuelco que dio mi noticia hacia Priska, siempre ella.
- ¿Ocurre algo más que no me hayas dicho? – Inquirió ella y mi corazón se aceleró un poco. – Estabas tan seguro de todo que me sorprender verte tan mal.
- Es triste darme cuenta de que me siento como un extraño ahí…- Aclaré un tanto melancólico – Pasamos de ser amigos, hermanos, compartir un sueño y metas a…esto.
- Aun no comprendo el porqué de tu pelea con Jeremy Josh, si antes eran tan íntimos como dices, ¿Qué ocurrió?
Bien, creo que antes de haber dicho todo debí aclarar que Jenna no sabía de la existencia de Priska, por lo que por una parte era un alivio, pero por otro debía mentirle como en esta ocasión.
- Supongo que se nos fueron los humos a la cabeza y fue un conflicto de egos – Al parecer no creyó demasiado mi excusa pero no emitió ningún comentario al respecto.
- Mira – Dijo ahora apuntando su computadora – Hay vuelos para el Jueves.
- ¿Pasado mañana? ¿Nada para mañana temprano?
- Querido, es temporada alta y no queda nada antes – Se quedó en silencio un momento y me miró un poco confundida - ¿Porqué de pronto tienes tanto apuro por visitar a tus padres?
- ¿Un hombre no puede querer gritar a todos que va a casarse con la mujer que ama?
¿Cómo es que me convertí en un mentiroso?
(-*-)
- ¿Amor?... ¿Josh? ¡Vamos despierta! – Escuché que decía Jenna, abrí los ojos aún soñoliento y la vi ya vestida - ¿Te quedas en casa hoy?
- ¿Qué hora es?
- Las diez menos quince – Explicó mientras se ponía tacones – Olvidé que tengo tenía una cita con Hayley para ver unos diseños que me pidió.
- Genial – Dije sin ánimo de pensar en Hayley, siempre traía otros recuerdos – Le diré a la "otra" que está la casa libre hoy.
- ¡Idiota! – Rió golpeándome en el brazo – Levanta para que desayunemos.
En ese instante sonó el timbre así que Jenna fue a abrir mientras yo me duchaba, obviamente era Hayley, le encantaba molestar desde temprano. Cuando hube acabado salí hacia la cocina de donde se escuchaba algunas voces.
- ¿De veras? ¡Apesto que era igual de serio que ahora! – Escuché reír a mi novia y una voz muy conocida responder:
- Al parecer no ha cambiado mucho.
Para ese momento ya estaba dentro, ella de espaldas a mí y pensé en correr, volver a mi cuarto y encerrarme hasta que saliera de mi casa. Pero Jenna me vio y mis planes se vinieron abajo, en realidad todo se desmoronó en ese instante.
- ¡Josh! – Llamó – Tu amiga vino a visitarte amo.
Y entonces volteó. La persona por la que estuve dispuesto a entregarlo todo y por la que más sufrí en mi corta vida. Estaba frente a mí con sus ojos completamente oscuros fijos en los míos, en una mirada que no logré descifrar, su cabello había crecido y le cubría un poco el rostro, el que ya no era de una niña, sino, de una mujer decidida.
Se hizo un silencio en la habitación, había tensión en el ambiente, era algo inevitable pero no sabía que decir ni cómo reaccionar. Sabía que Jenna tenía su mirada fija en mí pero no podía evitar verla sólo a ella, entonces sentí como mi corazón se aceleraba.
- Hola Josh – Su voz fue suave y decidida al pronunciar mi nombre, tal y como la recordaba – Ha pasado tiempo.
- Priska – Dije su nombre como si me costara pronunciarlo, y en cierta forma era difícil hacerlo, era difícil estar frente a ella pero traté de controlarme cuando la voz de mi novia me volvió a la realidad.
- ¡Josh! No seas maleducado – Exclamó Jenna – Sé que es difícil volver a ver a una persona con la que estas peleado después de tanto tiempo pero deberías comportarte. – Luego miró a Priska - ¿Quieres desayunar con nosotros Priska?
- Claro, por que no.
Eso realmente no estaba pasando, no, no podría ser posible. ¿Puede ser que haya ebrio y sólo me dormí profundamente? ¿Era una pesadilla? ¿Qué mierda hacía ella en mi casa?. De a poco y en silencio fui asimilando lo que mis ojos veían, mi novia y mi ex…algo sentadas en la misma mesa desayunando y riendo. Mierda.
- ¿Entonces no eres de Franklin? – Pregunto Jenna entusiasmada con todo lo que le contaba Priska, quizás porque no me conocía otra amiga más que Hayley.
- No, soy de Chicago, tenía diecisiete cuando nos mudamos a Franklin – Respondió ella con una media sonrisa, como recordando.
- Dieciséis – Dije en voz baja y las dos me quedaron viendo ya que hasta el momento me había mantenido al margen de la conversación - ¿Qué? Teníamos la misma edad ¿Recuerdas?
- Lo recuerdo…- Confirmó bajando la vista a su café en silencio.
- ¡Vaya! Estoy retrasada – Dijo re pronto Jenna tomando su bolso y llaves – Creo que los dejo para que hablen tranquilos, hoy vuelvo tarde amor. Un gusto haberte conocido Priska y espero verte nuevamente.
- Lo mismo digo Jenna – Comentó Priska en forma de despedida.
Cuando escuché la puerta cerrarse miré a Priska, la mesa jamás me había parecido tan grande, ella estaba frente a mi viéndome con cautela y algo más... Creo que nunca la vi más hermosa que en ese momento, pero en el mismo instante me obligué borrar ese pensamiento.
- Josh – Comenzó a decir – Sé que tienes muchas preguntas respecto a lo que ocurrió y yo…
- Sólo tengo una – Interrumpí endureciendo mi mirada, recordando la forma en que me dejó una y otra vez – No me interesa saber por qué actuaste como una cobarde y escapaste de todo lo que tu creaste. Sólo quiero saber, ¿por qué volviste?
- Necesitaba verte – Dijo mirando al suelo.
- Bien, ya me viste – Traté de ser lo más duro que pude - ¿Qué haces aún en mi casa?
- Al parecer no has cambiado nada – Comentó levantándose de la mesa y tomando sus cosas, por mi parte, no me molesté en ponerme de pie.
- ¿Debí haber cambiado? – Dije ya un poco harto de la situación - ¿Acaso debía arrojarme a tus brazos y pedirte que jamás te separes de mí?
- Josh, perdóname, sé que no hice las cosas de la mejor forma, pero estaba confundida y bajo mucha presión – Mientras la escuchaba fui perdiendo un poco más el control – Te amé Josh, pero éramos tan diferentes…
- ¿Qué me amaste? – Exclamé - ¿Me amaste pero me trataste como una basura y permitiste que creyera que tenía la culpa de todo? ¿Qué la pobre niña bonita era una víctima del hombre que jamás la comprendió? Yo SI te amé Priska, te amé como nadie podría haberlo hecho, supliqué por qué me amaras y comprendieras que mi amor por ti era genuino, pero creaste excusas infantiles para alejarme. Incluso ibas a casarte, ¡casarte con otro! No me pidas que después de todo eso entienda que me amaste, ¿Qué forma de amor es esa?...Y hoy llegas a entorpecer mi vida nuevamente, llegas a confundir mi mente y a desenterrar malos momentos que esperaba no volver a revivir…
Cerré la boca en el momento en que me percaté de ya estar gritándole, mientras ella me observaba con lágrimas en los ojos. Maldije el día en que se me cruzó en mi camino, la odié por haberme convertido en un hombre amargado y resentido, la odié, pero al mismo tiempo la amé. Amaba a esa cruel mujer que estaba de pie frente a mí, pero odiaba que todo lo que salía de su boca fueran puñales. La amé, y la amaba en ese mismo momento, pero amaba la ilusión de lo que pudo ser, todo lo que quise era ella, todo lo que quise fue amarla sólo como sabía que yo podía hacerlo, todo lo que quise fue que mi amor fuera correspondido, y todo lo que quise ella lo tomó y lo arrojó lejos junto con la basura.
- Sé que lo único que quieres es sacarme de tu vida Josh, pero volví por la razón de que eso no podrá ser jamás. Sólo dame una oportunidad Josh, una, sólo eso te pido – Sentí como las lágrimas también corrían por mi rostro y con rabia las sequé.
- ¿Y cuál se supone que es esa razón? – La interrogué.
Me quedó viendo por unos segundos antes de responder y rogué a Dios que no fuera lo que estaba pensando en ese momento.
- El último día que nos vimos, supe que estaba embarazada Josh.
