Capítulo 3: Cómo empieza todo
Era medianoche. Link no podía dormir. De pronto llamaron a su puerta.
-¿Quién es? -preguntó extrañado él.
-Link, soy yo.
Link fue a abrir.
-Perdón por llamar a estas horas. Es que no podía dormir.
Era Zelda la que se encontró Link al abrir la puerta.
-No, tranquila, yo tampoco podía dormir. Así me haces compañía. -los labios del chico dibujaron una media sonrisa.
-No sé si preguntárselo…
-¿Te pasa algo? -preguntó Link poniéndole la mano en el hombro.
-Eemh... ¿M-me puedo quedar a dormir esta noche? Es que me siento segura a tu lado.
-Ze-Zelda… e-en mi habitación… ju-juntos… Link, Zelda no quiere nada contigo… ¡n-ni tú con ella!
-E-escucha, que si no quieres lo entiendo…
-¡No Zelda, quédate, como si fuera tu habitación! -reaccionó de inmediato Link.
-¿En serio?
-Cl-claro…
-¡Gracias Link!
Zelda abrazó a Link inconscientemente tan fuerte como pudo. Link quedó en estado de shock. Zelda, cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se separó inmediatamente.
-P-perdón.
Link aún estaba en su mundo.
-¿Link?
Link despertó.
-¿Eh? Perdona, no te estaba escuchando.
Zelda lo miró con una sonrisa en sus labios y se dispusieron a dormir.
-¿Cómo lo hacemos para dormir? Sólo hay una cama… -dijo Zelda
-Tranquila, yo dormiré en el suelo, con dos mantas y ya está…
-Pero…
-No digas nada… Al fin y al cabo, tu eres la invitada -le dijo con una sonrisa.
Ella lo miró con preocupación y se acostó en la cama que olía como el chico.
-Que bien huele...
Link sacó dos mantas del armario y las colocó en forma de colchón y sabana… Al rato los dos estaban dormidos.
Sonaba el despertador. Eran las 6:45. Ésta vez fue Link quien se despertó primero, y paró el despertador. Hoy se tenían que levantar pronto para prepararse para su viaje.
-¿Qué hago durmiendo en el suelo? -se extrañó el chico.
Se levantó y vio a su amiga en la cama.
-¡Ah, si…! Es verdad, esta noche vino Zel.
Entonces se acercó. Se la quedó mirando un rato.
-Que guapa… Me hace pena despertarla, pero lo tengo que hacer.
Se le acercó más y la empezó a mover un poco.
-Zel...Zel... -repetía su nombre suavemente Link.
-Mmhm…
Link se le acercó más todavía y se puso a hacerle caricias en las mejillas y a jugar con su pelo.
-No... Por favor... ¡No! -gritaba Zelda aún dormida. Parecía tener una pesadilla.
La chica levantó la cabeza de golpe, encontrándose con Link. Estaban a centímetros el uno del otro. Se quedaron un ratito así.
-¿Estás bien? -se preocupó Link.
-S...Sí, Link... Bueno yo me voy a mi habitación y nos vemos en un rato... Gracias por quedarte conmigo en la tuya. -dijo Zelda rapidamente mientras se levantaba ruborizada.
-Nos vemos luego...
-Sí, ¡adiós! -exclamó ella saliendo por la puerta.
Estaban todos los alumnos menos Link y Zelda de la academia en el patio. Charlaban sobre lo que escuchó Malton. Iban todos con las mantas por encima y algunos despeinados de haberse levantado hace apenas diez minutos.
-Según tú, Link y Zelda atravesarán el mar de nubes con una mujer muy "rara", ¿no? -dijo Coocker comprobando si lo había entendido bien.
-Que sí, que sí. Lo oí TODO. -defensó Malton.
-Pues no me lo creo yo… ¿Y para eso nos has hecho madrugar? Vaya vida… ¬¬ -se quejó Ruto.
Ruto siempre había sido una chica muy directa y clara, lo que hacía odiarla a veces pero muchísimas veces había arreglado problemas por esto. Era una zora de piel azul y aspecto de anfibio y humano a la vez.
Saria se rió por el exceso de sueño.
-Vestro, Corvy, vosotros me creéis, ¿verdad? -dijo Malton con tono de pregunta retórica.
-Claro, jefe. -afirmo Vestro colocandole bien el pañuelo a Malton
-Si tú lo dices, será verdad. -decía Corvy mientras le peinaba el tupé al pelirrojo.
Vestro y Corvy se parecían como un huevo a una castaña, físicamente. Sólo se parecían en su afecto por Malton. Muchos decían que están amenazados por este.
-Han quedado ellos dos con la mujer misteriosa en el mercado a las 7:30 a.m.
-En vez de hacer bandos e ir cada uno por la suya… ¿Por qué no vamos todos al mercado en esa hora? Si el jefe se ha equivocado no aparecerán, y si aparecen, pues los seguimos ¿no? -aportó Corvy bajándose del taburete tras peinar a Malton.
-Pues es verdad… Venga, ¡todo el mundo al mercado! -exclamó Gracielle
-¡Síííí! -gritáron los demás.
Los chicos se fueron corriendo hasta el centro de Altárea, vigilando que nadie los viera ni los escuchara. Cuando ya era la hora del "encuentro" vieron aparecer a Impa. Se escondieron
-¿Quién es esa? -preguntó Saria.
-La que hablaba ayer con Link y con Zelda. -aclaró Malton.
-Vamos a esperar a ver si aparecen ellos. -dijo Gruyo.
Cinco minutos después llegan los hylians con prisa.
-¿Llegamos tarde, Impa? -se preocupó Zelda.
-Un poco, y tenemos cosas que hacer antes de partir. -contestó ella.
-¿Ahora dónde vamos? -preguntó el chico
-A por un arma para ti… Un arma muy especial. -se dirigió la sheikah a Link.
-¿Veis? ¡Os lo dije! -fardó Malton.
-No gritéis, por favor. -dijo Coocker perocupado por si los pillaban.
Impa, Zelda y Link fueron a la efigie de la diosa, una gran estatua que había en el norte de Altárea. Los ocho chicos los siguieron sigilosamente.
