Capítulo 5: Midna, ese ser tan... ¿especial?

-Venga, ¿preparados?

-Vamos. -dijo Zelda.

-¡Sí! -asintió Link.

Se tiraron al vacío y llamaron a sus pelícaros. Como Impa no tenía, Zelda le prestó el suyo y ella volaba con Link. Veinte segundos mas tarde Impa lanzó un objeto esférico y lo dejó caer al mar de nubes, causando un gran agujero de donde salía una luz verde.

-¡Ala! -se sorprendió Link.

-Tenemos que pasar este agujero. Llegaremos al bosque. -indicó la sheikah

-Pero los pelícaros no pueden pasar. -dijo Zelda.

-Nos tendremos de tirar.

-Pero…

Impa se lanzó sin escuchar a Zelda. Link miró a su compañera y los dos se tiraron. Tras atravesar el agujero, se pudo divisar una gran depresión geográfica llamada "Tierra del Presidio", una espiral que formaba un gran hueco, de unos cien metros de diámetro. Tenía unas barreras por los bordes anaranjadas. Impa aterrizó con un trapo que tenía usándolo como paracaídas. Los chicos aún estaban cayendo.

-¡Link! ¡El paracaídas! ¡Sácalo! -gritó Impa desde el suelo.

-¡¿Qué paracaídas?!

-El trapo que te dio Zelda ¬¬.

-Ah… ¡Zelda, cógete a mí cuerpo!

-¡¿Qué?!

-¡Hazme caso si quieres aterrizar sana y salva!

Zelda se cogió al abdomen de Link y él abrió el pañuelo, logrando un aterrizaje forzoso. Zelda cayó encima de Link.

-¡Aaau! -se quejó el chico

-¡Perdóname!

-No es nada, Zelda... -dijo Link a Zelda. Seguidamente el chico volteó la cabeza para mirar a Impa.- Si no llego a llevar el paracaídas encima, ¿qué? ¡Esto se avisa!

Impa les ayudó a levantarse y miraron a su alrededor. Zelda se fijó en un pilar pequeño que había justo en el centro del círculo. Tenía tres costados y parecía fuerte. En su alrededor habían pinturas formando un circulo en el suelo.

-¿Qué es eso? -se extrañó la chica mientras se acercaba.

-¡Zelda, no lo toques! -gritó Impa.

Impa cogió a Zelda rápidamente alejándola del pilar.

-¡Vale, no me acerco!

-Mejor… Bueno, pues…

Impa, al alzar la cabeza, vio las vallas de los bordes.

-¡Maldito Grahim! Estas vallas no estaban… veo que quiere jugar con nosotros…

-¿Grahim?

-¿No os lo he explicado? Veréis, el Ejército del Inframundo está dominado por El Heraldo y Hades. Bueno, ahora solamente por Hades, pero al grano. Grahim es como un sirviente, un bufón. Lidera uno del escuadrón del Inframundo, es como el encargado. Un súbdito, vamos. Hades nos lo ha enviado para entorpecernos el viaje y no logremos nuestro objetivo. Para empezar, estas vallas no estaban. Ahora nos obliga a subir por el camino. Si no estuvieran, habría corrientes de aire que nos suban hacia arriba… Y Grahim se divierte con joder a la gente. Pues empecemos, que sino no acabaremos nunca.

Los tres empezaron a subir a pie toda la Tierra del Presidio. Impa iba delante y Fay volvió a la espada.

-Pero Link, ¿qué crees que es ese pilar? -le susurraba Zelda a Link.

-Ni idea… Pero se ve que es importante… No te acerques y ya está.

-Supongo… ¿Y el Grahim ese? Esto es muy chungo Link, ve con cuidado por favor...

-Zelda, no hay que temer ahora... Debemos ser fuertes o al menos aparentarlo...

La chica miró el hueco, que iban subiendo por los laterales volteándolo. Se fijaba en el pilar.

Al fin llegaron arriba. Estaban agotados. Impa no mucho porque ella estaba acostumbrada al esfuerzo físico y a los entrenamientos forzosos. Se encontraban delante de un templo de mármol y piedra que tenía mucha vegetación por los alrededores. Se podía ver claramente el símbolo de los sheikah.

-Ya hemos llegado… ¿estáis bien chicos?

Diez pasos detrás estaban Link y Zelda, que andaban a duras penas.

-Sí Impa, somos fuertes. -contestó Link entre suspiro y suspiro.

-Vale, pues entonces entraremos aquí ¿de acuerdo?

-Sí. -aceptó la chica.

Cuando estaban a punto de entrar, Link pudo divisar un objeto brillante bastante grande en la otra punta del círculo.

-¡Esperad! -les dijó a ellas dos justo antes de salir corriendo.

Cuando llegó vio que era un escudo de gran tamaño con la trifuerza grabada. Impa y Zelda llegaron dónde estaba el chico.

-¡Esto es el Escudo Hyliano! -se sorprendió Impa.

-¿Me lo puedo quedar? Es que no tengo ninguno aún… Si estoy para proteger pues necesitaré uno.

-¡No habléis tan fuerte! -dijo una voz de detrás del escudo.

-¡El escudo ha hablado! -exclamó Zelda.

-¡Que no gritéis!

-Link levanto el escudo dejando ver debajo a un pequeño diablito pequeño de colores grises, azules y negros. Llevaba una especie de mascara y tenía el pelo similar al fuego pero con forma de brazo finalizado con una mano. Se llamaba Midna.

-¡Que mono! -dijo Zelda al verlo.

-¿Mono? Soy una chica. ¡Estaba intentando dormir! -gritó Midna.

-¡Fay! -dijo Link girando la cabeza para hablarle a la espada de su espalda.

Fay surgió del arma.

-¿Me llamaba, amo?

-¿Qué es esto?

-¿¡Cómo que "esto"!? ¿Pero tú quien te crees que eres? -se quejó Midna.

Fay sacó de su diamante el láser y se dispuso a escanear

-Completado. Es Midna, una chica del crepúsculo, una dimensión paralela de esta. Hace magia como yo pero con un estilo más siniestro. Su personalidad no es muy agradable y es bastante creída. Siempre dice las cosas en la cara, pues es muy directa y no tiene tacto para decirlas. Sólo piensa en si misma y le gusta ponerle las cosas difíciles a la gente que odia. No poseo más datos de este objetivo.

-¿Y vosotros? ¿Sóis monstruos que quieren comerme o qué? -dijo Midna.

-No… respondió Zelda

-Pues me vengo con vosotros, que me aburro. -se acopló.

-Amo, partir de ahora estaré el 99% del tiempo fuera de la Espada Maestra por si acaso.

-Muy bien.

-Y yo hago mejor magia que tu, Fay.

-Detecto que esta posibilidad cabe en el 15%.

-¿Me estas llamando torpe? ¡Pues observa esto!

Midna se concentró e hizo unos movimientos con la mano, creando así una gran colchoneta de humo negro en el agujero.

-¡Ajá! -chuleó ella.

-Vaya tela... -susurraba repetidamente Impa.

-Bueno, ¿nos vamos?

-Venga…

Hicieron todo el rodeo. Impa, Zelda y Link caminaban y Midna y Fay levitaban. Al llegar al templo, entraron. Dentro se encontraron con una anciana con una capucha y una trenza muy larga que le hacía de péndulo.

-Al fin llegaron. -dijo desde el fondo del templo la sabia anciana.

-Sí, anciana. Estos son Link, Zelda, Fay, y Midna. -dijo Impa.

-¿Por qué yo la última? -se quejó Midna.

-Midna, ahora silencio.

-¿Quién eres? -preguntó Zelda.

-Habrá tiempo para eso. Ahora, Midna, te explicaré a donde van estos honorables héroes.

-Venga, va… -dijo Midna.

-Pues todo empezó cuando…

Mientras tanto, en Altárea, los chicos ya estaban listos para lanzarse al vacío.

-¿Preparados? Tenemos que ir hacia la torre de luz verde. -preguntó Saria a la masa.

-¡Síí! -gritáron los demás.

Cogieron sus respectivos pelícaros y se dirigieron hacia allí. Cuando llegaron al punto, se tiraron y atravesaron el mar de nubes. El profesor de botánica lo vio todo.

-¿!Q-que hacen?! Tengo que avisar a los demás tutores. -se alarmó Buhel.

El profesor se fue corriendo hacia la academia. Los chicos, al situarse sobre la luz verde, se tiraron. Atravesaron el mar de nubes.
Se daban cuenta de que caían y no podían hacer nada al respeto. No tenían planeado NADA.

-¡¿Ahora cómo aterrizaremos?! -gritó Ruto.

-¡No lo sé! -decía desesperado Coocker.

Todos seguían gritando y cerraron los ojos para prepararse para el aterrizaje forzoso que les costaría la vida. De pronto notaron que cayeron sobre algo muy blando.

-¡Estamos vivos! -se sorprendió Gruyo al igual que sus compañeros.

-Sí pero, ¿qué es esto? -preguntaba Malton a los demás mientras ellos se extrañaban con los hombros subidos.

-¿Una colchoneta de humo negro? ¡Que irreal! -reía Ruto.

-Pues yo cojo un poco de cosa de ésta negra. Cuando acabemos el viaje lo analizaré en la academia. -aportaba Saria.

Los ocho jóvenes estaban sobre la colchoneta que había hecho Midna. Se había olvidado de hacerla desaparecer. Los chicos llegaron hacia la tierra firme y descansaron de ese primer susto que se llevaron. Y ni habían empezado.

En el templo, de mientras, la anciana encapuchada acababa de explicarle todo a Midna.

-…y por eso tienen que viajar. -terminó la anciana.

-Vale, ¿y a mí que me importa?

-Si quieres venir tienes que saberlo. -concicionó Impa.

-Vaale… -se conformó la diablilla.

-Pues vamos.

-¿Nos tenemos que marchar ya? -se quejó Midna

-Deberíamos.

Los cinco salieron por la puerta trasera y siguieron su camino por un jardín que había allí. Llegaron a los límites de la Tierra del Presidio y se encontraban delante de un gran arco de piedra, que conducía al Bosque de Farone. Se pararon delante, era la hora de la verdad. Link le cogió la mano a Zelda y le hizo que sí con la cabeza mirándola a los ojos. Se adentraron al Bosque.