Capítulo 8: La planta mágica
Se estaba haciendo tarde. Todos los chicos colaboraron en la busca y recolecta de fruta y peces. Impa encendía el fuego y Midna dormía. Cuando pasó un rato, llegaron todos con los alimentos. Tenían la intención de acampar delante de la mazmorra.
-¡Como pesa esto!
-Gruyo, solo llevas dos pececitos y una pera- dijo riendo Gracielle
-Grusi, sabes perfectamente que tú eres más fuerte que yo…
-Dejadlo todo aquí. Os explicaré que haremos. Sentaros.- indicó Impa
Los chicos dejaron lo que habían traído encima de un saco. Se sentaron en unos troncos colocados en forma de círculo alrededor de la hoguera, ya encendida.
-A ver, como ya es de noche, dormiremos aquí. Íbamos a entrar a la mazmorra, pero entre el cofre del tirachinas desaparecido y vosotros…
-¿Has dicho cofre? nosotros vimos varios en otro calabozo. Bueno solamente se podía ver desde mi sitio.
-¿En serio?
-Sí.
-Pues como estamos aquí al lado de la mazmorra ya lo iremos a buscar mañana.
-¿Y si están los monstruos?- se preocupó Vestro.
-Vestro, yo ya tengo una espada.
-Montaremos una tienda de acampar aquí. Son biplaza, así que yo dormiré sola en una tienda porque soy adulta y no se caben mas personas. Link y Zelda, mejor que durmáis vosotros dos juntos, por si las moscas.- indicaba Impa
Link y Zelda pusieron una cara de sorpresa y se miraron con desprecio. Saria miró a Link.
-Aquí pasa algo.- se le pasó por la cabeza a Saria
La cena transcurrió normal y llegó la hora de dormir.
-Joder, puta tienda… ¡Es imposible montarla!- se enfurecía Zelda. Link se dió cuenta.
-Anda, aparta. Ya la monto yo…
Link cogió la ropa de la tienda, los palos y los clavos y empezó a montarla. Zelda miraba, y, de mientras, tenía tiempo para ordenarse las ideas.
-A ver, yo amo a Link con locura, pero después de lo que le dije a Midna está mucho más distante. Cuando yo tiré la Lira de la Diosa hacia arriba se enfadó. ¿Pero se enfadó porque casi rompo la Lira o porque ya estaba enfadado? Después oí cómo gritó a Saria. Yo no lo quiero perder de mi lado… ¡Le quiero!
-Zel, ya está esto hecho. A dormir.
-S-sí…
-No tenía que haberla gritado así… Y eso que le dijo a la "cosa" esa supongo que le dijo para que se callara… He sido un imbécil, y esta experiencia me ha hecho abrir los ojos y darme cuenta de lo mucho que la amo… ¿Pero como tengo que reaccionar con ella? Le pediré perdón y ya está.- pensaba el chico mientras se disponía a dormir.
Mientras tanto, en otra tienda...
-Ay… Voy a salir afuera un rato, que en esta cabaña huele a pies.- se quejó Saria.
-¡Oye!- dijo Ruto, que era la compañera de Saria en la tienda.
Saria vio una planta que brillaba mucho, demasiado para ser la luz de la luna. Se acercó y vio que la planta tenía alrededor suyo unas sacraliposas grandes i brillantes. También tenía unas flores abiertas con una luz flotante dentro y unas enredaderas. Era como un bonsai pero más grande. Tan bonita que no se puede describir con palabras… La planta siempre había estado allí, pero con la luz del sol no se notaba tanto su resplandor. Saria se quedó fascinada… ¿Qué sería esa planta?
-¡Venid chicos! ¡Rápido!
-¿Q-qué pasa? Ya estábamos durmiendo… ¡Hostias!- se quejó Vestro.
-Es un milagro de la naturaleza…- dijo Saria fascinada por esa planta.
Todos salieron afuera menos Zelda y Link, que no habían oído a Saria
-Zelda…- empezó Link.
-¿Sí?
-Verás, yo…
Saria abrió la cabaña de Link y Zelda… Cuando estuvieron todos fuera intentaron no hacer mucho ruido por si se despertaba Impa…
-Mirad que bonita…
-¡Que chula!- se sorprendió Coocker.
-Yo la quiero tocar.- dijo Link.
Link se acercó a la planta y empezó a palpar sus enredaderas y sus flores luminosas… Al rato estaban todos inspeccionándola y tocando su tronco y ramas. De pronto sintieron un extraño dolor en la cabeza. Les venía somnolencia. Se miraron entre ellos, con los ojos casi cerrados. Cayeron al suelo, como si alguien les hubiese pegado un tiro.
