Capítulo 9: No es tu culpa

Impa se levantaba de su sueño nocturno… Salió de la tienda y vio a los muchachos tirados en el suelo. Parecían muertos. A Impa le cayó el mundo encima

-¡Chicos! ¡Zelda! ¡Link!

Impa los movió un poco para ver si se despertaban… No se movían.

-Mierda... ¡Zelda! ¡Despertad por favor!

-Mmhm- Corvy abrió los ojos y quedó sentado.

-¡Gruyo!- exclamó la sheikah

-Soy Corvy... ¿qué ha pasado?

-Ah, lo siento... Aún me lío de nombres. ¿Estás bien?

-No sé... Me siento mareado.

Impa le ayudó a levantarse. Mientras tanto, Zelda se despertó, junto con Link y Vestro.

-¿Qué ha pasado? -dijo Zelda mientras se frotaba la cara.

-Ni idea Zelda… yo os he encontrado aquí…

-¡La planta! -exclamó Link.

De pronto todos tuvieron un fuerte dolor de cabeza, que provocó el despertar de los demás.

-¿Qué nos está pasando? -preguntó Vestro, débil.

-Impa, necesitamos un médico por favor… -pidió Malton, que casi no le salía la voz.

-Vamos a ver a la anciana… Ella nos dirá lo que pasa.

Todos los chicos se levantaron del suelo y se fueron andando débilmente por el bosque. El problema es que tenían que cruzarlo todo, pero Fay les indicaba el camino.

-Tengo que hablar con él… Lo necesito… -decidió Zelda

-No puedo seguir así. La amo -pensaba Link

-¿Me perdonas? -se dijéron a la vez.

Los dos jóvenes se sonrojaron y se miraron con una sonrisa…

-No tienes por qué disculparte Zelda… Fui yo que me alboroté y… -empezó a decir Link.

Zelda le puso el dedo en los labios.

-No digas nada…

Del dedo de Zelda salieron unas chispas y rayos que electrocutaron los labios del chico… La descarga fue tan intensa que Link cayó al suelo del dolor.

-¡Aaaaah! ¡Joder, qué dolor! -se quejaba Link por el suelo arqueando la espalda.

-¡Link!

La chica lo cogió de la mano para ayudarle a levantar y lo volvió a electrocutar.

-¡Aaaaah!

Link empezó a sangrar por todo el brazo, ya que Zelda lo cogió por el brazo para que él se cogiera al suyo. La quemaduras eran muy intensas.

-¡¿Qué me está pasando?!

Zelda se miro las manos y se pudieron ver pequeños rayos que corrían por ellas y por los brazos

Impa y los demás se giraron, ya que con todo eso Link y Zelda quedaron atrás. Se fueron a ver que pasaba.

-Zelda, ¿qué le has hecho? -se dirigió Impa a la chica.

Zelda empezó a llorar y Link apretaba los dientes para no gritar del dolor. De pronto pasó algo inusual.

-¿Qué es eso? -se extrañó Saria al ver lo que venía des de el cielo.

Una gran multitud de insectos, probablemente todos los del bosque, rodearon a Link. Al muchacho se le pusieron los ojos verde claro y brillantes. Los insectos cogieron al hylian y de pronto lo tiraron a un muro roto que había allí cerca.

-¡Link! -gritó Impa.

Los insectos se esparcieron. Malton se acercó a Zelda.

-Zelda, ¿qué ha sucedido?

Malton le iba a tocar a cara a Zelda para secarle las lágrimas que corrían por sus mejillas. Impa apareció y apartó a Malton de la chica.

-No la toques…

Impa llevaba a Link y los demás le hacían preguntas incómodas a Zelda

-¿Qué pasó?

-¿Cómo lo hiciste?

-¿Tú estás bien?

-¿Tú también has hecho lo de los insectos?

-Dejadla, por favor… Ahora iremos a ver a la anciana y que nos explique… -dijo Impa procurando que Zelda estuviera bien y no tuviera contacto físico con ninguno de los demás.

Mientras tanto, delante de las mazmorras...

-¡Buff, qué pedazo siesta me he metido! ¿nos vamos? ¿eh? ¡¿hay alguien?! Bah, seguiré yo sola.

Midna se levanto del suelo y entró a la mazmorra de delante de donde acamparon.

Estaban en el templo del presidio otra vez con la anciana. Ella iba a curar de las quemaduras a Link con unas pociones que se aplican a la piel quemada.

-Quemaduras graves… Muy graves…

Zelda miró al suelo. Decidió ir donde estaba Link, tumbado encima de una camilla que estaba.

-Link, perdóname. Yo no quería.

Link giró la cabeza suavemente y miró a Zelda sonriéndole.

-T-tranquila Zel… ahora m-me curará la anciana… Tú no te preocupes, ¿vale?

-Anciana, ¿puedo entrar con él? -preguntó la chica al ver como estaba Link.

-Mejor que no… esto es una operación delicada… Le tengo que quitar la piel quemada de la mano y brazo y después aplicarle una poción regeneradora…

Zelda miró a Link. Se seguía disculpando con la mirada y él le hacía que no con la cabeza con esa leve sonrisa que utilizaba para tranquilizarla, para convencerla de que todo va bien. Esta vez no lo conseguía. La anciana entró con Link tumbado en un colchón a la puerta del fondo. Al rato se escucharon las quejas de Link desde el otro lado de la puerta.

-¡Ay! ¡Aargh! ¡Joder, que dolor!

Zelda no podía aguantar oír a Link gritar de esa manera por su culpa. Se fue corriendo atravesando la puerta principal mientras le caían unas gotas chispeantes de los ojos. Impa la siguió. En Altárea los profesores seguían buscando.

-No están por el norte. -dijo Nabooru.

-Ni por el este. ¿Por el oeste los habéis encontrado Buhel? -aportó Asteus.

-No están. Entonces tendríamos que...

-Sí. -contestó Gaépora sabiendo ya la pregunta.

Los profesores se dirigieron al cúmulo de nubes.

Rato después dedicado a esa tortura intensa, Link salía de la puerta de la operación con la anciana. Iba con el brazo vendado y aún le dolía mucho. Sólo era cuestión de tiempo que se le regenerara la piel.

-¿Y Zelda?

-Se fue corriendo. -indicó la kokiri.

Link no dijo nada más y se fue para fuera. Allí se encontró con Zelda y con Impa. Zelda estaba llorando sentada en el suelo e Impa la consolaba.

-Zelda…

Zelda dejo de llorar y miró a Link.

-Os dejo solos… Voy a decirle a la anciana que revise a los demás, y de paso le hablo de ellos.

-Vale Impa. -dijo Link agachándose para estar con Zelda.

Impa entró al templo y se quedaron Zelda y Link solos en la Tierra del Presidio.

-Lo siento mucho… No sé cómo lo hice…

Link la abrazó, procurando no tocarse piel con piel. Se estuvieron aproximadamente medio minuto juntos. Después se separaron.

-A ver, déjame ver la herida. -pidió ella.

Link se quitó la venda. Detrás de ella se ocultaba una mancha rojo intenso de la piel quemada… Aún había una pequeña parte que sangraba… Link miró a Zelda y la vio que estaba a punto de volver a llorar.

-Zelda, no es tu culpa…

-¿Entonces de quien? -dijo volteando la cabeza para mirar a Link.

-Tu tranquila que tuya no es. Por favor, no llores.

-Pero recibo éste sentimiento de culpabilidad al verte con ésta herida, el labio un poco quemado y con moratones por los insectos, Link…

-Bueno, da igual. La anciana me ha dicho que la piel de la mano se me regenerará cuando vayan pasando los días. Los moratones y lo del labio se me quitara pronto.

Se abrió la puerta y salió Saria.

-Chicos, Impa dice que nos volvemos para la mazmorra. Entrad.

Saria vio a Link y a Zelda extraños.

-Tengo que saber lo que hay entre estos dos... -se propuso Saria.

-No podré tocar a Link jamás. Ya sí que se ha perdido la esperanza de se fije en mí -pensaba Zelda.

-Tú no te desanimes, podrás tocar seguro. -dijo Saria para animar a la chica.

-¿Eh?

-¿No has dicho que no podrás tocar jamás a… nadie?

-Yo esto no lo he dicho, lo he pensado.

Los tres se quedaron perplejos…