La puerta del departamento azotó. Meimi se sobresaltó. Asuka de nuevo llegaba, acaso menos ebrio de lo habitual. Pero se veía decididamente furioso. Acostumbrada al mal humor de su marido, decidió ignorarlo. Asuka fue a la mesa, donde comió en silencio. Meimi le prestaba atención discretamente. Tenía un presentimiento no muy agradable.
Cuando Asuka terminó, se dirigió a Meimi. Sus ojos rojos, estaban llenos de ira.
-Me he enterado de algo y quiero que me digas que está pasando.- gruñó
-¿Qué ocurre?- dijo la pelirroja sin alterarse
-¿Es verdad que estas saliendo con un tipo que es músico?- rugió Asuka
-Yo…yo…no…- balbuceó Meimi aterrada. Era verdad. Salía con Leroy casi todos los días, a veces el venía de visita o ella a casa de él, se iban a cenar o simplemente a caminar en el parque.
-¡No mientas!- vociferó el ebrio, dando un paso torpe hacia Meimi. Te he comprado esta casa, no te falta de comer ni de vestir y así me pagas ¿Dejarme por un perdedor sin futuro?-
-¡El no es ningún perdedor!- gritó furiosa Meimi. Un segundo después se arrepintió de haber admitido que se veía con McAllister. -¡Y además, yo también pagué esta casa con mi trabajo! ¡No te creas indispensable, Asuka!-
-¿Con que es verdad, eh? Me has decepcionado, Haneoka.- borboteó su esposo. Hace años que no se refería a ella con su apellido.- Bien, haz lo que quieras. Que sepas que yo te amo con toda mi alma, y me lastimaste engañándome con ese imbécil. ¿Qué sucede, Meimi? ¿En qué te fallé?-
-Siempre estás borracho, nunca estás en casa, cuando estas tienes mal humor o me ignoras, hace mucho que no hacemos el amor.-murmuró Meimi rabiosa- Ya ni siquiera creo que seas capaz de mantener una erección- espetó la bella pelirroja con crueldad.
Asuka se puso colorado. Era verdad. Su desempeño sexual dejaba mucho que desear desde hace meses.
-Eres una…una…-Asuka lanzó una palabra muy ofensiva contra Meimi, que abrió mucho los ojos, sin dar crédito.
-¿Cómo…como te atreviste a llamarme así? ¡Eres un…sucio…patán!- farfulló una Miemi completamente en shock…
-Solo quería decir eso. Me largo al bar. Estoy cansado- se fue cerrando la puerta con un estruendo.
Meimi seguía en shock. No era posible que el hombre al que había amado le dijera esas palabras tan horribles, aquel que había conocido por diez años. Una furia ciega se apoderó de pronto de ella. Iba a castigarlo de una vez, por sus ausencias, por sus borracheras, por sus ofensas, por su indiferencia, por ser un pésimo amante…Era hora de recurrir a una vieja amiga y compañera inseparable. La hora del show, estaba por abrir de nuevo…
Años después de no haber sido usados, las medias negras, el tutu rosado con crinolina y el chaleco de frac volvían a vestir el cuerpo de la chica. El traje le quedo casi igual que cuando tenía catorce años, la única diferencia fue que sentía mas apretada la zona del busto y del trasero. Pero aun así le quedaba bien. Meimi se miró al espejo mientras estilizaba su cabello de nuevo, en una larga y bella cola de caballo. Había estado practicando algunos trucos en secreto o llanamente cuando Asuka no estaba en casa, y logro retomar sus habilidades de ilusionista en un santiamén. Saint Tail volvería a recorrer los techos, como lo había hecho diez años atrás. Por un instante en el rostro de Meimi apareció la adolescente pícara y seductora que había sido. No se detuvo a rezar, salió diligentemente mientras Asuka dormía como un tronco.
Una hora después, la policía se congregaba en el museo de arte moderno de ciudad Seika. Una escultura de arte conceptual, que a los ojos de Meimi resultaba grotesca, había desaparecido de la repisa que la contenía. El capitán Ishihara estaba en la escena, impaciente. De un auto de la policía bajaba Asuka Jr.
-¿Que sucede capitán?- le pregunto de inmediato a su superior
-Esto es imposible, no se había presentado algo similar en años…creíamos que se había retirado de la ciudad o había terminado con su carrera criminal, pero, la pieza más valiosa ha sido robada de la galería temporal- el azorado Ishihara, con la cara empapada en sudor, se acariciaba nerviosamente la placa en el pecho.
- ¿Tiene idea de quién pudo haber sido?¿Hay alguna pista?- inquirió Asuka, temiendo algo en su interior, pero tratando de contenerlo.
-La ladrona Siniestra…Saint Tail, te ha dejado un mensaje- El alma de Asuka se cayó a los pies y la ira corrosiva invadió cada célula de su cuerpo- ¡Déjame verlo!- Le exigió al capitán con brusquedad.
Una sencilla tarjeta adornada con dibujos de rosas y corazones estaba en lugar de la escultura robada. Asuka se acerco y la tomó:
"Tengo la escultura. Detective Asuka Jr. , esta vez no podrá atraparme, Besos, Saint Tail"
Asuka arrugo la nota con su mano, haciéndose daño. ¿A que jugaba su esposa? Ya no era una chica adolescente para seguir vistiéndose como Saint Tail y fastidiándolo. Esta vez le daría una lección, no solo por haber cometido un delito, sino por haberle sido infiel.
- Quiero que todas las unidades me sigan- gruñó Asuka. Vamos a hacer una redada en toda la ciudad aunque nos tome días. Busquen en todos los rincones, en todas las casas, si es necesario buscaremos en las alcantarillas y en el muelle-
- Pero jefe, esta operación va a tomar mucho tiempo y recursos-
- ¡Háganlo ahora, inútiles! ¡Esa sucia ladrona no se nos debe escapar! ¡La quiero viva!- Asuka estaba perdiendo los estribos de la manera más violenta y grotesca.
-¡Espera un momento Asuka!- masculló el capitán Ishihara enérgicamente.- Comprendo que hayas estado en este caso hace años, pero, no puedo permitir que trates así a mis hombres. Recuérdalo, soy tu superior inmediato. Ya veremos cómo organizar la redada, pero ten por seguro que esta vez no se nos va a escapar-
-¡Ella está cerca, lo sé!- gritó Asuka que empezaba a gesticular horriblemente con la cara desencajada. -¡Muévanse ahora o va a ser muy tarde! Idiotas! Imbéciles! Pedazos de mierda!-
-¡Ya basta, Asuka! – Exclamó el capitán- ¡No voy a tolerar una insubordinación! ¡Haz lo que te digo a menos que quieras que te degrade a detective junior!
Asuka farfulló. Saco la pistola y apunto al ventanal, abierto de par en par. El capitán lo miro atónito. Un segundo después, bajo el arma.
-Está bien. Hagámoslo con calma- musitó Asuka, resignándose.
Meimi estaba en el techo del museo, ocultándose lo mejor que podía. Aun no aparecían los helicópteros sobre el museo, lo que le otorgaba una ventaja en la oscuridad. Pero no podía quedarse ahí. Usando sus habilidades, logro evadir a la policía e introducirse en un jardín cercano, en donde enterró con cuidado la escultura. Era bastante arriesgado continuar llevando la escultura y ser capturada. Al doblar la esquina del jardín divisó un bar. Tuvo de pronto un arrebato que no había tenido hasta entonces y se introdujo en el bar.
Era un bar para mujeres, donde había hombres guapos y fornidos que, no solo eran los meseros del lugar, sino realizaban espectáculos de desnudos para las chicas, y por qué no , también para algunos homosexuales. En ocasiones, también se realizaban espectáculos de sexo en vivo con la participación de alguna de las chicas , gays o transexuales del público. Meimi se dirigió a la barra. Nadie reconoció su traje, había muchas mujeres bellas vestidas de forma despampanante y algunos transexuales ataviados de colores brillantes.
Pidió un whisky. Lo bebió de inmediato. Quitándose la sed inicial, pedir otro y otro y otro más…uno de los meseros apuestos se le acerco preguntándole si se encontraba bien. Ella solo pudo reír tontamente y estrujar los brazos musculosos del mesero. Unos minutos después, los meseros la llevaron a la calle, donde tambaleó sin parar de carcajearse.
Apenas sosteniéndose en pie, tuvo un pensamiento anormal. Debía ir a visitar a Lee. Quería besarlo y abrazarlo justo en ese instante. Quería estar con él, quizás continuar con la parranda pasar la noche juntos y amanecer en medio de la fiesta. Así que, torpemente se encaminó hacia la casa de Leroy, que no quedaba lejos.
Lee oyó que tocaban la puerta. No podía dormir esa noche. Tenía un bloqueo creativo y estaba tratando de componer una de sus piezas más ambiciosas hasta ese día. Al mirar a través d ela cerradura, una chica ataviada con un traje de mago negro, un tutu rosa y unas medias negras con tacones tambaleaba hipando ligeramente. Abrió la puerta.
-Señorita, puedo ayudarla en algo? Se encuentra bien?- dijo cortésmente.
-Lee, querido, vamos a divertirnos,- rio Saint Tail- Te extraño mucho, ven a vivir conmigo nene.
-Me- Meimi? Eres tú?- la sorpresa carcomía al joven - Que pasa contigo?
-Ah, nada, nada, solo salía divertirme un poco. Vamos tontito, bésame. Soltó un fuerte eructo- Ay, rayos. Cuando bebo creo que se me olvidan los buenos modales, jajajajaja….
-Entra, voy a ayudarte-
Lee la recostó en el sillón mientras Meimi no paraba de desternillarse y balbucear incoherencias-
-No vas a besarme, guapo?- Eres un cobarde. Igual que el idiota de Asuka. Soy mucha mujer para ambos- dijo haciendo una mueca amenazadora. – Se que te gusto, porque no me besas de una vez?- volvió a reír- Si me besas, quizás te deje hacer algo más- dijo de forma coqueta, levantándose el tutu y mostrando un liguero negro en sus torneados muslos al avergonzado Leroy
-Bebe esto- Lee le tendió una taza de café, tragándose el embarazo.
-¡Mas whiskey! -Exclamó Meimi- Dame más whiskey, quiero más whiskey nene, dame un beso…
Meimi tiro parte del café en la alfombra. Se lo bebió. Tras unos balbuceos y risitas, se quedo dormida media hora después.
McAllister reflexionaba. Ese traje…años antes habían hablado de una ladrona con un traje similar. Se dirigió a su computadora y busco algunas noticias del caso en internet. Conforme avanzaba en la lectura, se quedaba cada vez más helado, todo coincidía con Meimi y su vestimenta de aquella noche…miro a Meimi que roncaba fuertemente, y se dijo así mismo…
"No puede ser, ¿Meimi era la ladrona? ¿La ladrona que robó la escultura el día de hoy y que hizo todos esos robos hace años? Esto no tiene ningún sentido…Pero, esperaré a que despierte para preguntarle qué sucede. No voy a entregarla a la policía. Esto tiene que ser un error…"cavilaba el músico.
Se fue a su habitación. Ocasionalmente iba a revisar a Meimi, para ver que se encontrara bien
Meimi durmió profundamente esa noche, sin ser perturbada por el ruido de las patrullas que recorrieron la calle toda la noche. McAllister apenas durmió. Rayaba el día cuando por fin logro conciliar el sueño. Se preguntaba tantas cosas sobre Meimi, en esa noche tan extraña…
