Capítulo 20: Alguna confesión
Ya era martes. Link despertó solo, sin Zelda.
-¿Z-Zelda? ¿Y Zelda?
El chico miró el reloj y solo faltaban diez minutos para entrar a clase. Link se vistió corriendo para marchar, pero antes quería ir a buscar a Zelda. Después de vestirse subió las escaleras corriendo y se dirigió hacia el cuarto de su amiga. Intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada.
-Ella está dentro… ¡Zelda! ¡Zelda, que te dormiste! –dijo golpeando la puerta.
Diez segundos después, Zelda abrió aún con pijama. Iba recién levantada. Tras los sucesos transcurridos la noche pasada (apenas cuatro horas) la chica no estaba muy bien. La experiencia que le hizo soltar sollozos y lágrimas la había trastocado un poco.
-L-Link… ¿Q-qué hora es?
-¡Faltan cinco minutos! ¿Te pasó algo ayer?
Zelda recordó la escenita de la televisión, el video, las bombillas y sus voltajes... Al llegar ese recuerdo a su mente puso mala cara de golpe.
-¿Qué te pasó?
Zelda no respondía, se quedaba pensativa.
-¡Zelda, respóndeme! ¡¿Qué te pasó ayer?!
-N-nada… Venga, vete que llegarás tarde por mi culpa, yo ahora voy. Dile a Darunia que llego en un instante.
-Bueno...
Zelda cerró la puerta y Link hizo lo que le pidió Zelda. Un rato más tarde Zelda estaba entrando en clase.
-Señorita Hyrule, siéntese en su sitio y pídale el esquema que he hecho en la pizarra a alguien. -dijo malhumorado Darunia.
-De acuerdo. -asintió ella mientras sacaba sus cosas de la mochila.
Zelda se sentó junto a Link, como siempre.
-Link, déjame el esquema ese que… ¡Link!
El hylian estaba dormido encima del pupitre. Se le veía feliz.
-Este chico nunca cambiará -pensó con una sonrisa. Se volteó- ¿Grusi, me lo dejas tú?
-Claro Zelda.
Siguieron pasando clases. Al terminar la última clase entró Gaépora para anunciar una cosa
-¡No recojáis aún! ¡Escuchad!
Una vez el orden reinaba en la sala, el director procedió.
-Hoy no podéis ir al lago. Esta noche se ve que ha hecho mucho frío o algo y está congelado. Os ruego que no os acerquéis. Algunos habitantes ya han puesto vallas para que la gente no pase. Eso es todo. Buen provecho.
-¡Gracias! -exclamaron al unísono todos los alumnos, lo que rompió el sueño de Link.
Todos se fueron al comedor para comer. Había dos mesas. Link se sentó con Coocker, Malton, Vestro, Corvy y Gruyo. Por otra parte Zelda se puso en la segunda mesa con Gracielle, Saria y Ruto. Zelda estaba embobada mirando a Link. Saria lo sabía todo, pero las otras dos chicas no. Ruto, pero, percibió algo.
-Zelda, que lo desgastarás –dijo con cara divertida.
-¡¿Eh?! ¿P-pero qué…? -dijo la susodicha.
Zelda se puso muy colorada, más colorada que el tomate que había en la mesa.
-Zelda, somos tus amigas, nos lo puedes contar. Te gusta Link, ¿verdad? -preguntó directamente Gracielle.
-S-sí, ¡¿qué pasa?!
-Nada, nada… Sólo preguntábamos…
-Yo ya lo sabía. -dijo Saria.
-¡Zelda! ¡¿O sea, a Saria sí y a nosotras no nos lo dijiste?! -se molestó Ruto.
-Me leyó la mente… Por culpa de eso ahora estoy MÁS enamorada que antes.
-¿Por? -preguntó la peliverde.
-Si no me hubieras leído la mente no le hubieses contado a Impa y ella no me hubiera hecho lo del video y las bombillas ayer por la noche. Después de hacer esa prueba, pude comprobar lo que me afectaba que él se fuera de mi lado y… Ahora lo quiero cerca, muy cerca… Desgraciadamente, él no siente esto por mí…
-No pienses eso tía, seguro que acabáis juntos. -animó Gracielle.
-Tengo varios motivos para asegurar que esto no ocurrirá. Para comenzar, no le puedo ni rozar. Segundo, él siempre ha sido de esos chicos solitarios, no le interesa tener novia. Finalmente, Link es mi amigo de la infancia y posiblemente me ve sólo como eso. -se lamentaba Zelda.
-Tú lo has dicho… Po-si-ble-men-te. -aportó Ruto.
-Además, yo me puedo ocupar de estas dos últimas cosas. -dijo Saria.
Saria le guiñó un ojo a Zelda y se dispusieron a comer. Link se dirigía hacia el aula porque se dejó una carpeta. Cuando llegó a la clase, la cogió, se dio la vuelta y se chocó con Impa.
-Uy, perdón Impa…
-Tranquilo… Vengo a decirte que tienes que pedirle al profesor de música que os enseñe a ti y a Zelda la canción "Bolero del fuego"… La necesitamos para conseguir la segunda piedra. Después de esto buscad a todos los demás y les decís que a las cinco en la plaza. ¿Quién es tu profesor de música?
-Nabooru. Ella nos hace Arte Gerudo y música.
-Pues entonces buscadla i todo eso ¿ha quedado claro?
-Cristalino.
-Pues ve, rápido.
Link se fue a buscar a Zelda y juntos a buscar a Nabooru. Una vez la encontraron le explicaron que querían aprenderla.
-Esta canción ya la tenía en mi horario. La haremos el trimestre que viene.
-Pero la necesitamos ahora. -dijo la chica.
-¿Y eso? ¿Qué son estas prisas por aprender de repente?
-Es que… ¡Piensa Link, piensa! -se exigía Link.
-Estamos haciendo un trabajo en historia y la necesitamos para subir nota. -acabó Zelda.
-De acuerdo… Sacad vuestros instrumentos, que solo tengo media hora antes de ir a ordenar papeles.
Los dos chicos se miraron. Link miró a Zelda con cara de "Te me has vuelto a adelantar" y Zelda lo miró con cara de "¿Te extrañas?". Sacaron sus instrumentos ya preparados para la ocasión. Se pasaron allí media hora, como dijo Nabooru. Después de todo esto agradecieron a Nabooru por su ayuda y se fueron a buscar a los otros. A la hora acordada estaban en la plaza con Impa.
-A ver… uno, dos, tres, cuatro… -dijo la sheikah contando a los alumnos- Sí, estáis todos.
-Como siempre… -contestó Saria.
-Bueno, sólo comunicaros que MAÑANA partiremos hacia el volcán.
-¡¿Mañana ya?! -se sorprendió Zelda.
-Sí… Grahim seguramente nos tiene muchas trampas preparadas ya, así que antes de que prepare más…
-¿Y El Durmiente? -se preocupó Gruyo.
-De eso también quería hablaros. El Durmiente ahora está activo, desde que llegamos nosotros. Esto quiere decir que de tanto en tanto despertará porque no está sellado del todo. Para sellarlo del todo necesitamos una fuerza suprema que no poseemos. Ya sabéis qué es, ¿no?
-La sagrada trifuerza… El poder omnímodo… -contestó Link.
-Exacto. Bueno, prepararos para partir. Mañana a las seis de la mañana en este mismo lugar, ¿eh?... Y os aconsejo que llevéis ropa cómoda y que no abrigue mucho, que estamos hablando de un volcán. -dijo Impa.
-¡De acuerdo! -contestaron.
