Justo después de la muerte del jefe de la mafia, la ciudad se estaba convulsionando. Los mafiosos estaban confusos, sin un liderazgo claro, y para disimular la crisis de la organización, en las semanas posteriores realizaron una gran cantidad de ejecuciones contra civiles, contra oficiales, contra los traidores o los que consideraban inútiles. Sus cabezas yacían en ocasiones colocadas en las calles, en las plazas en los puentes o en la comisaría de la ciudad. Sus cuerpos eran colgados en los puentes peatonales a la vista de todos. En dos ocasiones intentaron poner autos bomba en el restaurante del dueño que había sido asesinado, y en otra ocasión en la comisaría. Ninguna de las bombas, por fortuna estalló gracias al trabajo de los oficiales de Seika. La gente inocente de ciudad Seika estaba asustada, sometida y paralizada, la delincuencia común, los atracos y las peleas violentas entre traficantes se estaban disparando no solo en los barrios bajos, sino en los barrios pudientes y los barrios de clase media, estos últimos donde Lee, Meimi , Asuka, el padre de Asuka y los padres de Meimi vivían. Incluso algunos oficiales de la policía en sus rondas periódicas empezaban a extorsionar, amenazar y golpear a gente inocente. Debido al clima de inseguridad, tanto Lee como Meimi cargaban armas con ellos, Meimi llevaba una pistola eléctrica y Lee un revólver. Los padres de Meimi fueron asaltados en una ocasión y su auto fue robado. De Asuka, no sabían nada. Meimi melancólicamente deseaba que estuviese bien… La alcaldía estaba considerando militarizar las calles y realizar retenes periódicos cada dos horas, las veinticuatro horas del día…

En uno de los callejones cercano a la casa del padre de Asuka, dos hombres de aspecto mediterráneo hablaban. Uno delgado y otro rechoncho.

-Así que el jefe está muerto, no Pollizzi?-

-Que idiota eres. Mira que rebelarte contra él! Pero seguro estás muy contento. Ya se cumplió lo que querías- le dijo el hombre obeso a su interlocutor, un hombre de pelo rizado.

-Vamos Peruzzi. Ahora que se han muerto nuestro querido jefe y su perro faldero Fandelli, Girggiani y Quirelli se están peleando por saber quién va a ser el nuevo capo de esta ciudad- Pero los tengo en la mira. El jefe voy a ser yo. Esos dos imbéciles no saben distinguir el cañon de la cacha de sus armas, y quieren ser jefes? Nuestra asociación ha decaído mucho, para que llamó el jefe a esos gamberros sin clase ni buena cuna? Ni siquiera saben hablar, ni agarrar un puto tenedor…

-¿Tu también vienes de un barrio pobre, niegas tus orígenes?- gruño burlonamente el hombre que parecía un cerdo.

-Cierra la boca, Grasso!- Tengo listo ya mi plan. Hoy van a verse en el restaurante chino. Los voy a volar en pedazos.

-Estás loco, Pietro? – estalló el mafioso gordo- La policía anda detrás de nosotros, muchos de los halcones y gatilleros andan como pollos sin cabeza, sin un líder que los dirija, y los cerdos de azul se aprovechan de eso! Ayer atraparon a los hermanos Attollini! Tirar una bomba solo haría que nos corten la cabeza! Tienes que ser discreto si quieres quitártelos de encima…

No se que haría sin ti. Serás una bola de grasa, pero tienes cerebro, Bianchi…- exclamo Pollizzi soltando una risa falsa.

- Solo no me vuelvas a llamar Grasso… El jefe me llamaba así… y siempre odié que lo hiciera-

- Lo siento, no puedo evitarlo – expreso socarronamente

- ¡Cállate! – replico con una risa sarcástica. Esto es lo que tienes que hacer si quieres cargarte a esos dos, escucha…

Los sicarios subieron al auto de Pollizzi y emprendieron la marcha.

Al día siguiente los titulares de los periódicos d ela ciudad incidicaban la muerte de los criminales Girggianii y Quirelli. Este último había muerto en el restaurante chino, envenenado con cinauro. Cuando Girggianni, decidió celebrar la muerte de su rival en un restaurante más caro al subir a su carro este exploto, matando a su guardia personal y a varios civiles cercanos. Había poca gente en la calle donde esto sucedió, y afortunadamente no murieron más que dos civiles.

Asuka venía saliendo de su terapia del alcoholismo. Se estaba sintiendo mejor en las últimas semanas. Tomaba ahora una serie de medicamentos antidepresivos y psiquiátricos debido a que la evaluación había apuntado que sufría de ansiedad, depresión y estrés postraumático. Lo último quizás se debía a que, el violento tiroteo en el que estuvo cuando su ex esposa lo salvo, no era solo un hecho aislado. Había estado antes en tiroteos aun más violentos, donde había visto morir a varios colegas suyos de formas horribles y dolorosas. A pesar de los esfuerzos del psicólogo que lo atendía, ahora un pesado sentimiento de culpa sometía al joven. Le había fallado a la mujer que amaba y esta se había ido. Todo era su culpa. Por no haber atendido sus necesidades afectivas e intimas, por descuidar la comunicación y el juego amoroso de todos los días. Pero a cambio, se sentía muy alegre de contar con el respaldo sincero de Rina, quien intercedió por él para que lo dejasen laborar por lo menos como oficinista en el tiempo que realizaba su tratamiento. Había hablado mucho con ella y su amistad había crecido más que cuando eran unos chicos adolescentes. Ella lo llamaba cada noche para saber si estaba bien o para seguir con su evolución clínica. Antes de dormir, Daiki pensaba en Meimi, y le deseaba que estuviese siendo muy feliz con McAllister…

Sono un crujido del cristal d ela ventana. Daiki se levantó.

El padre de Daiki gruño desde su habitación, aún dormido :

-Gah, arg…Daiki, te dije que no jugaras béisbol dentro de la casa…ahora veras!-

Daiki lo ignoró. Una cabeza de caballo, real y sanguinolenta estaba en el balcón de la casa, junto con un mensaje:

"Siguen usted y la ladrona, sargento Asuka."

El terror se hizo presente en sus tripas, y sin perder tiempo fue por su arma. Se coloco el cinturón encima del pijama, y se quedo dormido en el taburete de la sala, al pendiente de cualquier ruido.

Semanas más tarde, Meimi y Lee yacían en el sofá abrazados viendo la televisión. Por fin la chica se sentía querida, respetada y protegida por su pareja. Tanto ella como Lee, había desarrollado un vínculo muy profundo. En una ciudad prácticamente convertida en un campo de guerra, el amor que compartían les servía para consolarse mutuamente de las tragedias , violencia y decadencia que los rodeaba. Suspiraba con la cabeza en el pecho de Lee, mientras este le pasaba un brazo por los hombros.

Tienes hambre, linda? – le susurro Lee

Un poco…las tripas de Meimi rugieron-Ya me levantó.

-No señorita!- gruñó la voz de trueno de Lee- Usted hoy tiene que descansar, Déjemelo todo a mí.

-Ah, bueno…como quieras.- se encogió de hombros la chica

Una hora después, un delicioso lomo de cerdo con ensalada de apio, una pasta italiana y un helado de chocolate casero esperaban en la mesa. La pareja se sentó

-Menos mal que me ayudaste. La pasta casi se me quema. Y el lomo estaba desabrido- se carcajeo Lee

-Te va a tomar práctica. -replicó la pelirroja con una risita- Comer solo sopas instantáneas y hamburguesas no es muy sano para tu salud-

- Estuve practicando bastante, quería sorprenderte este día…-Pero me ha ayudado bastante aprender a cocinar. Ya puedo hacer una sopa sin que se me queme el agua. Es mucho más garadble comer algo hehco por ti mismo, que la basura procesada de todos los días-

Meimi sonrió con ternura.

-Me alegra tenerte a mi lado- murmuró dulcemente la chica- No quisiera que nuestra relación…ya sabes…fallara…-

- Meimi, no solo la música, ahora tú me das un motivo para vivir. Más de una vez contemplé el suicidio.- Meimi se puso pálida- No recientemente, no te preocupes- añadió al ver la cara aterrada de su novia- Sería tonto morir ahora, no solo por tu amor, la vida, en esta ciudad, podrá ser una mierda, pero…estaba pensando…

-¿Quieres irte conmigo a Irlanda? Mi patria, mi ciudad natal, Belfast -

-Lee…yo…-

-Piénsalo- Lee sabía a lo que se arriesgaba. Un desacuerdo de esa clase, podría dañar la relación gravemente si fallaba la comunicación o no había algún acuerdo entre ambas partes. Tenía las mejores intenciones en el corazón – Comprendo que en esta ciudad viven tus padres, aquí naciste y creciste. Es solo mi sugerencia. No tendríamos por que seguir aquí después de todos estos escándalos que hemos vivimos, o que has vivido-

-Déjame pensarlo. Te lo diré pronto- resolvió Meimi firmemente.

-De acuerdo-

Meimi no dejaba de pensar que algo de razón tenía su novio. Alejarse de la ciudad? Quizás hacerlo por un tiempo, algunos años quizás sería una estupenda opción…Pero era pronto para decidir con seguridad. Pero, y sus padres? Ellos aún vivían en la ciudad. No sabían que el matrimonio de su hija había colapsado y que ahora tenía un nuevo amor….

Sonó la puerta. Era Daiki. Se veía muy diferente a cuando Meimi lo vió por última vez, aunque aun estaba algo ojeroso y amarillento.

Lee abrió:

-Se te ofrece algo? – Lee no se alegró de ver al policía. Apenas contenía su desprecio.

-Debo hablar contigo y con Meimi. Es algo serio-

Lee lo dejo pasar sin mirarlo.

Meimi se quedó congelada en la sala al ver a su ex esposo. Sonrió muy brevemente y le dijo:

Que te..trae por aquí, Asuka?- suspiró casi sin respiración

Lee no parecía contento. Asuka tomo asiento:

Meimi, la mafia me ha amenazado. También Saint Tail ha sido amenazada de muerte. Debemos salir de la ciudad de inmediato. Vendrán por nosotros en cualquier momento.

Pero…que hay de mis padres?- Gimoteó Meimi. Ellos van a quedarse solos y desprotegidos!-

Rina ya se ha encargado de eso. Dos oficiales van a cuidarlos día y noche, afuera de su hogar. Estarán bien. Y si me entero de algo, de inmediato iré a ayudarlos.

Ah…gracias a Rina y a ti, Daiki- chilló Meimi lánguidamente. De verdad, lo que han hecho ustedes me hace sentir más tranquila. – A pesar de que en sus años de juventud ella y Rina había chocado mucho, no podía evitar sentir una enorme gratitud y aprecio por la rubia.

Meimi…quiero hablar con tu novio a solas- espetó Daiki con uan expresión muy seria

-Ah…- se paralizó Meimi. –Que quieres decirle?..- el terror la invadió

Lee salió a la palestra. Su expresión más que severa era firme, fuerte y decidida. Irradiaba una energía impresionante, como si fuera un sol naciente-

-Si el señor policía quiere hablar conmigo, yo iré- Vamos afuera.

Los hombres salieron dejando a Meimi comiéndose las uñas y gimoteando sin parar.

En el auto. Daiki miró lentamente a Lee:

-Eres mucho mejor hombre que yo.- una lágrima salió del ojo abotagado de Daiki

-De que hablas?- El enfado de Lee se estaba esfumando al ver la calma y el sincero arrepentimiento de Asuka.

- Yo descuide lo que más amaba por ser el mejor policía- Tu lo mereces más que yo. Fui un estúpido…-

-Creo que significas mucho para Meimi. Vi su expresión cuando llegaste.- musitó seriamente Lee

-Yo también …vi algo. Ella te abraza de esa forma…como lo hacía conmigo cuando eramos unos chicos!- solto un llanto ahogado el detective.

-Y si me quitara de en medio? Le dijo el músico.- Ella aún te ama mucho por lo que veo. Y yo no puedo exigirle nada a Mei. Ella tiene que definirse.

-Si haces eso, te mato- rugió entre lágrimas Daiki, tomando un tinte rojo.- Te lo juro, no me importa ir a la cárcel, pero te mato si dejas a Meimi…-

-Por qué no? Ella quizás no quiere a un loco bpohemio como yo! Además no gano mucho dinero! El dinero podría ser una dificultad en el matrimonio, no lo has pensado?- farfulló el joven de pelo castaño.

Asuka gruñó. Hizo una mueca feroz. Pero logro calmarse en un segundo.

- Y d enuevo me vuelves a demostrar que eres más sabio que yo. Que importa el maldito dinero! – refunfuño- Yo pienso apoyarla si lo neceista en ese sentido. Tu tienes algo que yo no podré tener nunca…-

- No lo sé…-

- Hombre, deja de ser tan idiota!- Asuka le tiro un golpe a Lee. La nariz del joven empezó a tener una hemorragia. Asuka lo miró colmado de bochorno. No quería pegarle esta vez. Se sintió terrible. Esta vez si que la había liado. Le tendió rápidamente un pañuelo a Lee, que estaba catatónico.

- Si en algo te puedo ayudar ,hace poco conocí a un ejecutivo de una casa disquera. El está buscando a un productor musical, alguien con conocimientos de música…. Es un trabajo bien remunerado. Quizás, puedo darte algún dato si lo necesitas…- susurro el compungido Daiki.

- Muchas gracias- contestó el músico sin mirar al policía.

- Y en cuanto a Meimi…-

- Que ocurre-

- Levantó la mirada el joven de pelo castaño. Aun había restos de sangre en sus labios y barbilla.

- No voy a dejarla.- Gracias por ese golpe, Asuka. Me ha ayudado a seguir firme en mis convicciones. Por un momento, al verte, quise regersar a ser el viejo yo. Tu también has sido valiente. Has cambiado. Has dejado atrás un pasado triste. Eres admirable.

- Asuka sonrió.

- ¿Amigos?- le tendió la mano el detective.

- De acuerdo.- Le dijo el músico, apretando firmemente la mano de Asuka.

-Prométeme que meimi será muy feliz contigo. – repitió Daiki- Y si no lo haces, yo mismo te voy a despellejar – acabó con una sonrisa amarga-

- Claro que ha sido feliz! Lo ha sido muchas veces y lo seguirá siendo. Deberías haberla oído . Esa mujer es una bomba – le reviró el músico con una sonrisa burlona.

Meimi oyo a Asuka gritar. Asustada, salió a la ventana. Lee se desternillaba de risa mientras la sangre volvía a salir por su nariz…

-Que rayos te hizo!- Meimi esta muy ofendida- En cuanto le ponga las menos encima, se va a arrepentir!- gruñó la chica sacando chispas

-Ah, le hice una pequeña broma. Creo que aun está muy sensible. – carcajeó cpínicamente Lee-

-Ah, voy a curarte. Estas sangrando. Que le dijiste. Dime por favor.- suplicó Meimi

Lee le musitó al oído lo que el detective le había dicho. Los vecinos empezaban a mirarlos con curiosidad. Meimi no pudo evitar soltar una alegre risotada, y abrazando a su novio, se introdujeron de nuevo en la casa.