Muchas gracias por sus comentarios y favoritos ^^

¡Acá vamos con un nuevo capítulo! ¡Yeah!


2

El arte de destruir

Mirajane alzó la vista y contuvo una sonrisa divertida al ver como Lucy se desplomaba sobre el mesón de la barra del gremio. La maga rubia parecía haber tenido un día bastante movido y, a juzgar por su semblante, no estaba precisamente de un humor que alegrara los corazones.

Mirajane sospechaba cual era la razón por la que su compañera estaba así, pero no pudo resistir el impulso de preguntarle de todos modos:

-¿Un día malo, Lucy?

La maga celestial dejó escapar un profundo y lastimero suspiro antes de chocar su frente contra la madera del mesón, apretando los puños.

-La… la recompensa…

-¿La recompensa?

Lucy alzó la mirada y masculló:

-¡Natsu destruyó el jardín delantero del hombre que nos contrató y tuvimos que devolverle el dinero de la recompensa! ¡Aaaahgg! ¡Estoy tan furiosa con él!- Lucy se puso a lloriquear-. A este paso… me van a echar del departamento si no pago el alquiler… ¡Y solo me quedan seis días de plazo!… ¿Qué haré?

Mirajane se compadeció de ella. La albina estaba a punto de decir algo para consolarla cuando una presencia cálida y familiar se materializó repentinamente al lado de Lucy, pasando un brazo por el hombro de esta.

Lucy gruñó:

-No estoy de humor para ti ahora, Natsu.

El matador de dragones le ofreció su sonrisa típica y, con la mano libre, le mostró un cartel que acababa de sacar del tablón de recompensas.

-¿Qué tal si hacemos este trabajo mañana?

Happy, encaramado sobre la cabeza del mago de fuego, añadió:

-Además, ofrecen justo la cantidad de dinero de tu alquiler, Lucy.

-¡No! ¡Seguramente volverás a destruir algo! Con hoy tuve más que suficiente. Largo.

Natsu hizo uno de sus clásicos mohines. Esos que podían hacer que Lucy olvidara que estaba enfadada con él o aceptara, a regañadientes, que el chico se colara en su departamento cuando se le daba la gana. Sin embargo, la rubia decidió que aquella vez no iba a caer.

-¡Pero Luuuuuuuucy! Te prometo que esta vez no destruiré nada.

-Voy a creerte, pero no le digas a nadie- dijo Lucy con sarcasmo.

Natsu, que rara vez captaba el sarcasmo, siguió insistiendo con su imperturbable sonrisa de entusiasmo:

-¡Además solo se trata de descifrar un libro mágico en un museo! Es el trabajo perfecto para ti, Lucy. Y lo saqué antes de que Levy lo hiciera.

-¡Aye!

Lucy no pudo evitar sonreír ligeramente después de escuchar aquello último. Que Natsu se hubiera preocupado de buscar un trabajo que a ella le gustara aun cuando este prefería aquellos en que había más acción era un gesto que no podía pasar por alto. Finalmente, y ante la sonrisa divertida de Mirajane -que los observaba con algo parecido al amor maternal-, Lucy asintió.

-Está bien. Vamos a la misión.

-¡Yosh! ¡Estoy encendido!

Mientras Mirajane anotaba en el cuaderno de registros la misión que acababan de tomar, Lucy le advirtió a Natsu con una mirada severa:

-Prométeme que te vas a comportar, Natsu. Promételo… hum… ¡por tu bufanda!

Natsu abrió mucho los ojos, luego tragó saliva y asintió colocando una mano sobre su pecho, en actitud solemne.

-Lo prometo por la bufanda de Igneel.

Lucy sonrió.

-Bien.


Al día siguiente, el equipo de Natsu, Lucy y Happy tomaron el tren que los llevaría hasta la ciudad de Midgur, a una hora de Magnolia. Natsu, como era de esperar, se quejó durante todo el trayecto sin dejar de vomitar cada cinco minutos. Lucy lo observaba de soslayo mientras se mordía el labio, preocupada.

"¿Y si vuelve a pasar lo de ayer?" pensó con una mueca de horror.

¡Nunca había que fiarse de Natsu en esos casos!

-No te preocupes, Lucy- dijo Happy de pronto, adivinando lo que ella parecía estar pensando-. Natsu nunca rompe sus promesas. Y menos si ha comprometido su bufanda.

Lucy sonrió.

-Sí, tienes razón, pero… aun así…

-Tranquila… ya te dije… ugh… que no romperé… nada- logró decirle Natsu entre jadeos y quejidos nauseosos. El muchacho volvió a sacar la cabeza por la ventana cuando la bilis volvió a subir por su garganta.

-¡Blreeeeeeggr!

Lucy y Happy exhalaron un suspiro mezcla de compadecimiento y fastidio.


La ciudad de Midgur era famosa por sus obras arquitectónicas y prestigiosas universidades. Reconocidos artistas habían nacido allí y Lucy, como buena amante de la cultura, era muy consciente de ello. En una ocasión incluso había visitado su enorme biblioteca con Levy. Pero nunca había visto el Museo, por lo que se sentía algo emocionada cuando entraron a este para realizar su misión.

Quién les contrataba era el director del Museo y la misión, tal como indicaba el cartel, trataba de descifrar el lenguaje críptico de un libro mágico. Descifrarlo en sí mismo no era un problema para los funcionarios del museo, pero el libro rechazaba a cualquiera que no fuera un mago. Por ende, aquel era un trabajo perfecto para Lucy, que aunque no era una experta como Levy, podía descifrar sin problemas un libro sencillo como aquel con sus gafas de lectura rápida.

Lucy inspeccionó el libro y sonrió.

-¡Bien! Solo me tomará veinte minutos leerlo completo. Esto será pan comido.

Natsu le sonrió ampliamente mientras se sentaba a esperarla. Sin embargo, tras pocos minutos, el muchacho empezó a aburrirse, por lo que se levantó de su asiento y se puso a inspeccionar la sala, que estaba llena de antigüedades y artículos raros expuestos tras vitrinas y escaparates.

Lucy, sin levantar la mirada del libro, le dijo:

-Recuerda lo que hablamos, Natsu…

-Ya lo sé, ya lo sé- resopló Natsu un tanto enfurruñado-. ¿Por qué no puedes confiar en mí?

-Nunca se sabe con Natsu Dragneel.

-¡Eres cruel, Lucy!

-¡Aye! ¡No te daremos pescado nunca más!

-¡Como si quisiera!

Cuando finalmente Lucy logró terminar de descifrar el libro completo, el hechizo que repelía a los no-mágicos se canceló y la muchacha se estiró con una sonrisa feliz. Solo le había tomado quince minutos y ciertamente había sido bastante sencillo.

-¡Listo! ¡Ahora, a cobrar la recompensa!- dijo ella levantándose con una sonrisa de oreja a oreja. Natsu y Happy asintieron con el mismo entusiasmo.

-¡Eres genial, Lucy!

-Ahora sí te daré de mi pescado.

Lucy se volteó para replicarle a Happy:

-Ya te dije que no quiero tu… ¡Kyaaa!

La chica había tropezado con el borde de una alfombra y, antes de que Natsu alcanzara a cogerla, Lucy cayó contra una vitrina que estaba repleta de botellas con líquidos extraños. La vitrina se rompió y, en un fragor de vidrios rotos, las botellas se derramaron y empezaron a soltar distintas clases de vapores.

Lucy se incorporó, frotándose la pierna magullada, y abrió al máximo los ojos cuando se dio cuenta de que los vapores estaban mezclándose en una nube gaseosa e inquietante sobre ellos.

-¿Pero qué…?

Natsu soltó un silbido de sorpresa.

-¡Wow!

Los líquidos derramados siguieron exudando más sustancias vaporosas y pronto toda la sala del museo se llenó de nubes tóxicas, haciéndoles toser. Un momento después, la nube de vapor alcanzó el techo (que tenía antiguos grabados) y este explotó en cientos de pedazos al hacer contacto con los vapores tóxicos.

-¡Mierda!- dijo Natsu, sabiendo lo que pasaría.

Dicho esto cogió a una aturdida Lucy y los tres escaparon de la sala justo cuando esta estallaba al igual que el techo. Los tres cayeron en el pasillo, cubriéndose la cabeza con las manos, mientras varios de los restos de la antigua sala del museo rodaban cerca de ellos, algunos chamuscados o destruidos completamente.

Una gota de sudor cayó por la cabeza de Natsu y Happy.

Lucy estaba en estado de shock.

-Yo… yo… ¡Fue un accidente!- la rubia sacudió a Natsu, llorando como una niña que acabara de hacer su peor travesura-. ¿¡Que haremos!? ¡Esto es horrible!

Happy le dijo:

-Al menos tienes el libro.

-¡Ahora eso no importa, gato!

Natsu soltó entonces la risa que había estado conteniendo. Lucy gruñó:

-¡No te rías!

-¿Eh? ¿Entonces quien era el que destruía las cosas?- le dijo Natsu con una sonrisa un tanto maliciosa. Lucy se ruborizó cuando este acercó el rostro a pocos centímetros del suyo-. El abuelo no estará nada feliz cuando sepa lo que hiciste, Lucy.

Ella lo golpeó.

-¡CÁLLATE!


Como era de esperarse, el director del Museo, después de casi echarlos a patadas del lugar, mandó la factura de los gastos a Fairy Tail con una nota indignada en donde le pedía encarecidamente al maestro que tuviera más cuidado con sus miembros.

Cuando llegaron al gremio, Erza, que se había enterado de todo, agarró a Natsu y se dispuso a darle una paliza. El muchacho farfulló sacudiendo los brazos con el frenesí desesperado de un pez fuera del agua:

-¡Lucy lo destruyó! ¡No hice nada, lo juro!

Todos miraron a la rubia con sorpresa.

-¿En serio, Lucy?

Ella, con lágrimas de vergüenza en los ojos, asintió:

-A… aye.

-¿Lucy dijo "aye"?- exclamó Gray escupiendo su jugo.

Erza se pasó una mano por el rostro y exhaló un hondo suspiro:

-Eso pasa cuando te juntas con estos idiotas.

Natsu y Happy empezaron a quejarse mientras una deprimida Lucy se hundía en su silla.


Las semanas que corrieron después -y por alguna extraña razón-, la rubia no dejó de destruir cosas, tanto en sus misiones como en el propio gremio. Natsu y Happy empezaron a burlarse de ella, argumentando que ya no tenía derecho de exigirles a ellos que se comportaran.

Lucy, por primera vez, estuvo de acuerdo.

-¡He sido un desastre últimamente!- se lamentó la maga celestial mientras charlaba con Levy de su desafortunada suerte la última semana de Agosto-. Es como si Natsu me hubiera pegado su… su…

-¿Talento para destruir?

-Yo no lo llamaría talento.

-Bueno, tómalo de esta forma- intervino Cana con una sonrisa divertida-. Si no destruyes cosas al menos una vez, no eres realmente un miembro de Fairy Tail.

Lucy esbozó una débil sonrisa.

-Puede que tengas razón.


Hasta que un día la guinda coronó el pastel.

Natsu y Happy caminaban felizmente hacia la casa de Lucy para hacerle una de sus visitas imprevistas cuando notaron que del techo de esta brotaba una larga nube de humo. Ambos se miraron unos segundos, estupefactos y con los ojos muy abiertos, antes de echar a correr hacia la casa de su amiga. Natsu murmuró con una sensación de miedo en el estómago:

-Que Lucy esté bien, que Lucy esté bien…

Happy lo cogió por la mochila y voló hasta la destrozada casa de la maga celestial Afortunadamente, esta solo estaba destruida en cierta parte, donde el techo parecía haber sido agujereado por una explosión originada en la cocina. Lucy, intacta pero cubierta de cenizas, los miró con los ojos llenos de lágrimas cuando los vio llegar.

La muchacha se abalanzó sobre ellos y los abrazó con fuerza.

-¡Mi cocina!- gimió ella-. ¡Yo… yo estaba intentando arreglar el horno cuando… cuando…!

-Cuando todo explotó- dijo Natsu con una sonrisa-. Pero al menos estás bien.

Lucy murmuró:

-Horologium me salvó.

-Recuérdame darle las gracias después.

Lucy se ruborizó al escuchar las palabras de Natsu. El muchacho, notando su mirada de sorpresa, apartó la vista, ligeramente avergonzado.

-¡Natsu! ¿Qué haré ahora? ¡Seguramente mi casera me matará!

-¡Muchacha! ¡¿Pero qué has hecho?!

Lucy dio un brusco respingo cuando la casera apareció entre los escombros y la madera chamuscada. Se puso a sudar frío, farfullando de forma cómica:

-Yo… esto... yo… ugh...

Natsu dijo entonces, sonriendo:

-¡Lo siento! Fue mi culpa. No volveré a hacerlo.

Lucy y Happy miraron a Natsu sorprendidos. La casera la clavó una mirada de muerte:

-¿Tú… hiciste esto?

El muchacho asintió sin inmutarse.

-Pero pagaré los arreglos, anciana- Natsu hizo entonces una solemne inclinación que dejó perplejos a sus amigos-. Por favor, no se desquite con Lucy.

La mujer le gritó:

-¡Pues más te vale que los pagues, mocoso! ¡Ya he leído bastante sobre ti en los periódicos! ¡Y tú, niña Hearthfilia!

Lucy se enderezó.

-¡Sí!

-¡Será mejor que controles a tu amigo o personalmente me encargaré de que el mismísimo rey de Fiore le ponga una multa que no termine de pagar ni después de la muerte!

Lucy balbuceó:

-Pe… pero él…

La mano de Natsu cogió su muñeca, advirtiéndole en silencio que cerrara la boca y le siguiera la corriente. La casera le echó una última mirada asesina a Natsu antes de dar media vuelta y desaparecer. Natsu suspiró:

-¡Hombre! Esa anciana da miedo…

Lucy, con lágrimas en los ojos, estrechó a su amigo con fuerza, tomándolo por sorpresa.

-Natsu... ¡no tenías que echarte la culpa!

Natsu sonrió y contempló los vestigios de lo que antes había sido la cocina de Lucy. Por alguna razón, se sentía realmente orgulloso de su compañera de equipo. Aquella era, en su opinión, una escena destructiva realmente buena. Casi artística.

Happy dijo entonces:

-¡Pero Lucy! ¡Ella podría haberte echado si le decías que fuiste tú!

-Sí- concordó Natsu-. No queremos que Lucy se quede en la calle.

La rubia se conmovió.

-Chicos…

-¿Dónde iríamos a comer y a ducharnos entonces?- añadió el chico de cabello rosa, cruzándose de brazos con la frente arrugada-. ¡Ese sería un problema!

La expresión de Lucy pasó de la emoción a una mueca de amarga resignación. Sin embargo, se sentía feliz de que Natsu y Happy estuvieran allí con ella.

El muchacho le regaló una de sus sonrisas.

-¿Quién iba a pensar que Lucy podría ser tan buena destruyendo? ¡Kahahahaha! ¡Por eso eres mi compañera! ¡Lucy, eres genial!

-¡Aye!- asintió Happy.

La maga celestial se rió con ellos mientras pensaba que, después de todo, destruir tenía su arte.


Me gusta la idea de una Lucy destruyendo cosas xD Sería muy divertido verlo en el manga, ya que siempre son Natsu, Gray y Erza los que echan abajo todo a su paso.

Ya saben que, si tienen ideas para esta serie de fanfics, no duden en exponérmelas ;)

Muchas gracias por sus comentarios a:

Neko Heartgneel: Me alegra mucho que te gustara el anterior capítulo ^^ Trato de hacerlo lo más fiel a las personalidades de los personajes! Gracias por leer!

oramimik66: Hahaha, sí, también me cuesta imaginarme a Natsu cogiendo un libro xDD Pero sería lindo que alguna vez leyera lo que escribe su amiga. Hay un especial de FT donde publicitan la marca "coca-cola" (no sé si lo leíste) realmente lindo donde Natsu se siente culpable por haber quemado un libro de Lucy. Me inspiré un poco en ese xD Ojalá te haya gustado esta ;)

Llaelien: Me halaga que te haya parecido como leer el manga *O* Trato de ser lo más realista posible. Sin duda, Natsu es un chico adorable a veces. Tiene esa mezcla de chico malo y rudo toques de ingenuidad y ternura 3

Little Luce: Te gusta la idea de ir probando facetas distintas de ambos? Muchas gracias! :D Me parece muy divertido escribir escenas así de ellos ^^ Y me alegra un montón que te guste mi forma de escribir. Un abrazo!

nansteph14: ¡Hola! Me hace muy feliz que te gustara la historia :) Solo te imaginas a Natsu leyendo un Menú de comida? xDDD Jajajaja, eso me hizo reír. Pobre Natsu... demosle una oportunidad. No... en realidad no. Es difícil que eso vaya a pasar en el manga xD Sobre lo que dices, Natsu muchas veces acaba siendo tierno a su manera. Por eso amo a ese personaje :3 Gracias por comentar!

CaandyPink: Yo, en el lugar de Lucy, me querría morir si un amigo quema mis historias escritas a mano O_O Y lo peor es que Natsu es muy capaz de hacerlo (accidentalmente, claro..) Pero sí, yo creo que hasta el mismo Natsu puede ampliar su vocabulario si se pone a leer de verdad... ¡la magia de la lectura! Un abrazo! :D

TheDarcknessMickeangel: Muchas gracias por tus elogios! (*la autora se averguenza*) Siempre que escribo fanfics, trato de ser lo más fiel posible a los personajes, a menos que la trama requiera que los haga madurar un poco. Muchas gracias por leer! ;)

Fenix no seishin: Hola! :D Me alegra mucho que te haya enamorado la historia anterior! *O* Espero que esta te guste también! ^^ ¡Un abrazo y gracias por leer!