Nota: Soy mala con los finales y quizás debí haber terminado la historia con el capitulo anterior porque ahora que lo pienso era como dos párrafos todo lo que faltaba que tuve que extender para hacer un capitulo completo.
Demonio
– Te advertí que era mala idea. Debiste esperar al menos un par de días más.
Escuchó Yuichiro decir a Asuramaru que se mantenía sentado admirando el espectáculo ante sus ojos como si se tratase de algo divertido, que conociéndolo debía serlo para él. Sin tiempo para enojarse, Yuichiro cortó otra rama espinosa que apuntaba en su dirección con su espada mientras buscaba a Mikaela dentro de aquel espeso rosal.
Había sido ingenuo en creer que todo sería tan fácil al no tomar en cuenta que el Mikaela que estaría enfrentando no era el mismo que conocía. Esta versión que se encontró al tomar la espada donde lo encerraron en un inicio no la percibió diferente, incluso parecía deseoso de sellar el contrato entre ellos, pero bastó una frase sin mala intención para volverlo la furiosa criatura que estaba enfrentando.
– ¡Cálmate! – Gritó logrando apenas esquivar el nuevo ataque en su contra – ¡Estas exagerando!
Todo lo que hizo fue responderle honestamente su pregunta, lo importante que para él era su nueva familia. No era su intención hacerle creer que lo había olvidado o remplazado como sus constantes murmullos le indicaban, como tampoco iba a aceptar que quisiera poseer su cuerpo para eliminarlos. Desconocía de donde Mikaela llegó a la conclusión de que debía eliminar a la raza humana para protegerlo de una amenaza que seguía sin explicar.
– Los nuevos siempre son tan emotivos – Dijo Asuramaru cuando Yuichiro no fue capaz de esquivar una de las ramas y fue arrojado a sus pies – Después de todo es cuando está en todo su apogeo los últimos pensamientos y todavía no se controla el nuevo poder que se posee.
Antes de que pudiera responder al respecto, Yuichiro sintió algo amararse a su tobillo elevándolo varios metros para luego azotarlo contra el suelo. Todos los demonios que conocía preferían ataques mentales, incluso los de Asuramaru durante su entrenamiento no poseían un fin distinto de provocarle alucinaciones porque era la única arma que tenían. Ahora entendía el motivo, por muy molesto y dolorosos que fueran los golpes que recibía, al final no le causaban ningún daño real.
– Si dejas de estar a la defensiva quizás puedas captar algo. Estas espinas funcionan en sentido contrario a mis garras…. Novatos.
El instinto de Yuichiro hizo que levantara su guardia. Podría estar en mejores términos con su demonio pero eso no cambiaba el hecho de que deseara poseerlo, algo con lo cual no podía lidiar de momento. Sin embargo la forma en que se mantenía aparte limitándose a esquivar los ataques furtivos en su dirección, aconsejándolo ahora que estaba seguro de que no lograría cambiar nada de seguir repitiendo sus movimientos, hizo que decidiera confiar en él.
El efecto fue inmediato y tal como lo dijo Asuramaru en vez de ser atormentado por pesadillas sobre la oscuridad de su ser pudo apreciar la que ocultaba Mikaela. Años de sufrimiento desde su primer encuentro con Ferid hasta la desesperación que lo invadió al creer que la nueva familia que formó iba a separarlos resultaron una experiencia incluso más dolorosa que enfrentar a su propio pasado. Porque él era el único responsable de lastimar a la persona que más lo necesitó.
Si hubiera sido lo suficiente fuerte para llevárselo fuera de la ciudad, o lo suficientemente listo para darse cuenta de las fallas en su plan de escape, nada de lo que veía hubiera sucedido. Si hubiera sido más cuidadoso al expresar su odio a los vampiros quizás Mikaela habría notado que no existía forma que a él lo odiara por beber sangre humana y no habría tenido que matarse lentamente de hambre. Si hubiera prestado más atención a su comportamiento se habría dado cuenta de cómo lo afectó el tiempo que lo tuvo encadenado en ese sótano ahorrándole un sufrimiento innecesario.
Pensar en ello hizo que soltara su espalda al darse cuenta de que no solo causó la muerte de toda su familia, sino que directa e indirectamente fue responsable de aquello que solo podría describir con la palabra tortura. Todas las alucinaciones de los demonios usando a su familia, mismas que pudo detener al creerlas falsas, ahora parecían que eran una verdad más suave de la realidad que tuvo que enfrentar Mikaela.
– Aléjate.
La palabra murmurada con gran desprecio tomó por sorpresa a Yuichiro que se había perdido en sus pensamientos para observar a Mikaela y Asuramaru agarrándose las manos en una prueba de fuerza. Un rápido vistazo alrededor le permitió notar que el bosque había desaparecido permitiéndole pensar con más calma a lo cual sonrió. No se equivocó el creer que Asuramaru aprovecharía la oportunidad.
– ¡Yo llegué primero! – Gritó el demonio – ¡No pienso compartir mi cuerpo contigo! Ya tengo suficiente con esa cosa no humana que anda rondando por aquí como para tener que soportarte. ¡Lárgate de una vez!
– No me iré hasta cumplir mi misión – Respondió Mikaela enseñando sus dientes – Debo eliminar primero a los codiciosos humanos y acabar con los vampiros.
Si bien su forma de pensar era la incorrecta, Yuichiro se sentía algo complacido porque Mikaela quisiera protegerlo. Era indicio de que a pesar de los drásticos cambios en su forma de ser, el chico que conoció en el orfanato que siempre pensaba en otros antes de sí mismo todavía estaba presente. Lamentablemente su alegría no duró imaginar su reacción cuando se dé cuenta de que se estaba ofreciendo voluntariamente a los experimentos, sería algo muy complicado de controlar.
– ¡¿A alguno de ustedes dos le importa mi opinión?! – Gritó recogiendo nuevamente su espada siendo ignorado a lo cual la usó para cortar entre ambos obligándolos a separarse. – Asuramaru ya discutimos el tema por lo que retrocede un momento; Mikaela, ¿me escucharías?
Asuramaru fue el primero en ceder retrocediendo para volver a sentarse como lo estuvo haciendo al inicio del contrato a lo cual Yuichiro aprovechó para encarar a Mikaela quien lucía furioso.
– Yuu es muy tonto para darse cuenta de la verdad y no voy a perder más mi tiempo contigo – Dijo fríamente mientras toda la zona comenzaba a temblar – Si no me das tu cuerpo y ese demonio tampoco me deja poseerlo por la fuerza entonces no hay motivos para el que sigas aquí.
Antes de que pudiera decir algo al respecto Yuichiro tuvo que parpadear por una repentina fuente de luz y al abrir nuevamente los ojos vio consternado que estaba de vuelta en la habitación donde tenían el arma guardada. Sus compañeros comenzaron a preguntarle sobre lo sucedido igualmente confundidos por haber sido rechazado de esa manera.
Intentó nuevamente tocar el arma pero cada vez lo hacía era rechazado al poco tiempo de ser reconocido con las mismas palabras en cada ocasión.
"Si no me das tu cuerpo, no me sirves. Los humanos deben ser eliminados"
Con cada intento que pasaba notaba como Mikaela parecía reconocerlo menos y se divertía más jugando con sus recuerdos, al igual que cualquier otro demonio. No desistiría, no le importaba cuan irracional se volvía en cada encuentro y gustoso soportaría el dolor emocional que le producía si al final era capaz de asegurarse de que podía protegerlo de alguna forma.
Algún día, confiaba en ello, serían capaces de volver a estar juntos.
…..
La mentalidad de los demonios es más complicada de lo que parece porque siempre se dicen que no piensan o son irracionales pero eso concuerda mucho con lo visto. Es por eso que este último capítulo fue complicado de escribir y realmente no me quedo conforme con el resultado pero lo rescrito tantas veces que no sé qué más hacer.
