Hola a todos, quiero agradecerles su paso por esta historia, su tiempo y a quienes escriben reviews: Gratitud eterna por dejarme saber que el fic está teniendo buena acogida *-* Espero que el presente capítulo les guste :)
Que estén muy bien, saludos. ;)
Descargo de responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Fox y Ryan Murphy, yo solo utilizo sus nombres con fines de recreación.
Quinn se encontraba caminando por el set de filmación en el que Rachel trabajaba con su último proyecto, sabía que era una película cuyo primer tráiler había causado revuelo entre el público por ser la adaptación de una novela, pero la rubia no tenía mucha idea de qué se trataba, no lo había leído, solo se enteró porque Lisa se lo había comentado antes de salir de su casa esa mañana.
Ya habían pasado algunos días desde que empezaron a actuar, y Rachel seguía sorprendida de que la idea de Quinn al poner esa imagen en Twitter hubiera sido casi tan efectiva como sus fotos "filtradas", claro que no era algo que hubiese despertado la especulación de la prensa pero ya habían encontrado un par de foros en internet donde se comentaba si la rubia estaba saliendo con alguien y con quién. La morena se había indignado cuando la votación popular había apuntado a cualquier chica menos a ella, y bufó de pura frustración cuando llegó a surgir su nombre en la discusión porque a partir de eso habían salido un centenar de opiniones que enfatizaban su incompatibilidad y por ende la incredulidad de la gente; así que inspirada en eso comenzó a poner imágenes de Ying-Yang en su Instagram y luego escribió en su Twitter frases como: "Que sea increíble no significa que sea imposible…" y lo dejó a la interpretación, es que le molestaba en demasía que la gente creyera que Quinn era demasiado para ella. En su opinión era un alivio que faltara poco para que las cámaras dejaran de ocultar el rostro de la rubia.
El caso es que volviendo al presente y siguiendo la pauta de acción de ese día Quinn debía ir a recoger a Rachel al estudio, pero la filmación de las escenas se había extendido y la morena aún no estaba libre, pero según le habían dicho el set estaba montado unos metros más adelante así que hacia allí se dirigía cuando la vio caminar en su dirección a paso de zombie mientras se bebía una botella de agua.
"Hola". –pronunció la rubia cuando estuvieron lo suficientemente cerca y el grito de sorpresa que dio Rachel se escuchó de ahí hasta Nueva York, eso sin contar con que en medio de su exageración pegó un salto y acabó mojando a Quinn con el agua que llevaba en la mano. La rubia solo pudo mirarla estupefacta con la boca abierta y las cejas alzadas.
"No puedo creer que hayas reaccionado así por un simple "hola", estás loca". –reclamó Quinn malhumorada cuando ambas entraron al tráiler de la diva.
"Fue tu culpa, me asustaste". –contestó Rachel entregándole una sudadera para que se cambiara la ropa mojada.
"Sabías que iba a venir, tenías que estarme esperando…" -resopló –"La próxima vez me aseguraré de que me veas antes de saludar".
"Por favor". –pidió la morena lánguidamente, ya acostada en su pequeño sofá con el rostro hundido en el cojín.
"¿Vas a dormir?" –le preguntó Quinn echándole una mirada a la vez que se quitaba la camiseta mojada y la reemplazaba por la sudadera de Rachel.
"Solo descanso los ojos un momento, ahora shh…"
"Genial…" -gruñó Quinn poniendo los ojos en blanco. Como si estar ahí no fuera lo suficientemente aburrido… -"Oye, ¿Este es el guión?" –preguntó acercándose a la mesa donde se vislumbraba el libreto.
"Nunca antes habías visto uno, ¿Verdad?" –replicó Rachel casi susurrando, pero con una pequeña sonrisa de burla.
"Ja, ja, qué graciosa. Solo preguntaba si era el guión de esta película o de alguna otra… ¿Rachel?" –al mirarla con atención y notar su respiración pausada se dio cuenta de que la chica se había dormido. Suspiró y decidió dejarla descansar unos minutos, así que se sentó en la única silla que había disponible y se dispuso a leer el guión.
Unos minutos después alguien llamó a la puerta y aunque Quinn hubiese preferido que la dueña del tráiler atendiera, ella no dio atisbos de despertar así que finalmente salió y se encontró con un chico que la miró de una forma extraña, ella juraría que la descripción más adecuada sería que el muchacho estaba consternado pero no se imaginaba por qué.
"¿Sí?" –preguntó Quinn para que él se decidiera a hablar. Su mirada estaba siendo incómoda.
"Disculpa pero no puedes estar aquí, este es el tráiler de Rachel Berry". –dijo el chico algo asustado esta vez. ¿Pensaba que ella había entrado sola ahí?
"Lo tengo claro, ella está adentro pero no está disponible en este momento. ¿Se te ofrece algo?"
"¿Eres amiga suya?" –preguntó el desconocido sin responder a la pregunta y a la rubia le pareció muy impertinente, tenía su pase de visitante colgado al cuello, ¿Por qué el tipo necesitaba saber algo más?
"¿Se te ofrece algo?" –repitió su pregunta cargada con una dosis de evidente irritación.
"Ah… eh… solo venía a avisarle a la señorita Berry que el director la manda a llamar a su oficina, pero…" -movió la cabeza intentando ver hacia dentro y Quinn alzó una ceja.
"Yo le doy la información, gracias". –y con eso cerró la puerta rápidamente. Ella no solía ser hostil con las personas pero ese asistente había rebalsado su paciencia por, según su opinión, salirse de sus límites profesionales. Se volvió hacia la diva para despertarla pero a pesar de que seguía manteniendo sus ojos cerrados ya estaba despierta.
"Ya sé". –contestó la morena en voz baja al propósito no formulado y se levantó como si no hubiera descansado nada. –"Espérame aquí, cuando regrese podremos irnos".
"Está bien".
A veces había días pasables, otras veces había días malos, los días buenos de plano se habían borrado de su capacidad perceptiva. Los días pasables eran relativamente fáciles de sobrellevar, nadie la molestaba demasiado e incluso se le podían escapar sonrisas genuinas, sin embargo eso nunca duraba mucho y al final del día acababa de la misma forma que todos los días; Durante los días malos todo se potenciaba, sin necesidad de la existencia de un motivo se despertaba con la sensación de que un peso invisible la aplastaba contra la cama, el mundo exterior le parecía hostil, la gente desagradable, su felicidad absurda y sus intenciones falsas, interactuar era un trámite del que no quería formar parte, y a pesar de eso, el volver al consuelo de su departamento solo la conducía a pensar… demasiado, y en muchas ocasiones a terminar abrazada a una botella. Este era uno de los días malos, discutió con su co-estrella y tuvo tanto trabajo en los ensayos que ni siquiera tuvo tiempo para el PRomance, así que cuando llegó a casa simplemente colgó un nuevo mensaje en las redes sociales, que aunque esté de más decir, no reflejaba para nada su estado de ánimo, pero luego cerró su computadora de un golpe cuando revisó las redes sociales de Quinn y descubrió que la rubia ni siquiera había hecho el intento, pero sí que había estado conectada en las redes sociales porque tanto su página de Facebook pública como su Instagram y su Twitter mostraban su apoyo a una campaña que promovía el envío de agua para los habitantes de África. ¿Soy yo la única que se preocupa de que esto mantenga el ritmo? ¿Para qué me molesto en primer lugar?
Y haciendo un gesto de hastío se dirigió a la cocina y sacó una botella de vodka de una gaveta que usaba para despistar y que funcionaba de maravilla porque Christian no la había descubierto hasta la fecha. Miró la botella fijamente y por un momento reparó en el razonamiento involuntario de su mente, ¿Recuerdas cómo solías descargar la frustración? Correr por la orilla de la playa o invertir tiempo en el gimnasio solía ser una opción viable… No obstante, destapando la botella ella misma se contestó en voz alta: Ya no soy una niña pequeña. Entonces la frustración se transformó en osadía y dio el primer trago directo de la botella, pero su acción solo le ocasionó una tos compulsiva y un terrible ardor en la garganta. En ficción esto suele ser más fácil…
El auto se estacionó fuera del edificio mientras Quinn era mareada a base de indicaciones, así que salir del vehículo fue un alivio… a medias porque al subir al ascensor recordó a quién vería y por unos segundos se vio tentada a abortar misión, pero finalmente respiró profundo y consiguió mantener el estoicismo hasta llamar a la puerta; pasó un largo rato hasta que la puerta se abrió y reveló a una morena despeinada, tambaleante y con la mirada algo perdida.
"No estoy trabajando ahora". –dijo Rachel con voz cortante cuando reconoció a la chica frente a ella y seguido a eso intentó cerrarle la puerta en la cara pero Quinn se lo impidió y entró al departamento.
"Lamento decirte que este es un trabajo a tiempo completo". -replicó seriamente mientras examinaba el estado de Rachel.
"Oh… ¿Lo recordaste?" –dejó salir como un reclamo pero acabó en una risa.
"¿Qué?" –preguntó la rubia desconcertada.
"En serio, ¿Qué haces aquí?" –preguntó esta vez con cara de pocos amigos aunque con una pose que estaba lejos de ser amenazante.
"Creen que es hora de que me vean salir de tu edificio, ¿No te avisaron?... Rachel, ¿Tú te bebiste todo eso?" –inquirió algo preocupada al notar que a la botella de vodka que se veía encima de la mesa le faltaba al menos la mitad de su contenido.
"A menos que haya entrado un duende invisible a ayudarme sí". –Quinn cerró los ojos con pesadez sopesando esa respuesta.
"Pues ya es suficiente, agotaste tu cuota, no vas a volver a tocar una sola gota de esto mientras…"
"¡Buena idea! Es hora de sacar el Whisky".
"Ni hablar". –replicó tomándola del brazo para impedir que se fuera a hacer lo dicho.
"Qué aguafiestas eres, a ti sí que te hace falta un trago". –declaró apuntándole la nariz y luego estirándose para coger la botella de vodka y dársela a Quinn, pero no la alcanzó.
"Rachel es hora de parar, lo digo en serio". –le advirtió.
"No fastidies… ¿Qué haces?" –inquirió cuando vio que Quinn cogió la botella entre sus manos.
"La voy a guardar, o a tirar. No necesitas esto, ¿Sabes?"
"No eres quién para decidir sobre mis cosas".
"Claramente no, pero voy a pasar la noche aquí y no quiero tenerte ebria dando vueltas a mi alrededor".
"No te atreverías".
"Pruébame". –comenzaron a forcejear y como la botella estaba destapada ocurrió lo mismo que el día anterior, parte del líquido se desparramó y esta vez acabó mojando a ambas. Quinn se alejó mirándose de arriba abajo con una mueca y Rachel solo sonrió complacida de que ella se quedó con la botella al final. –"De verdad… tienes que dejar de hacer eso". –siseó la rubia con los dientes apretados mientras se indicaba la ropa con las manos.
"Oye, ¿Qué te parece? De repente sí luces más atractiva para mí". –rió Rachel acercándose un poco por el puro gusto de cabrear más a Quinn.
"Eres tan desagradable... pero te vas a enterar". –le arrebató tan rápido la botella a la diva que ella ni siquiera pudo reaccionar –tampoco era que estuviera en las mejores condiciones para jugar con sus reflejos –y se dirigió a paso veloz a la cocina donde echó todo el líquido que quedaba al fregadero. Esperaba que Rachel le hiciera una escena de proporciones pero la chica ni siquiera llegó a la cocina porque cuando intentó seguirla se enredó con sus propias piernas y aún intentaba averiguar cómo levantarse del piso. –"Arriba, Berry". –le dijo Quinn, ofreciéndole una mano para levantarse una vez que llegó de vuelta a su lado.
"¿Cómo es que el mundo puede ir lento y rápido al mismo tiempo? A veces siento como si surfeara sin tabla, ¿Te ha pasado? La gravedad es rara. –comentó Rachel como si nunca hubieran discutido. Quinn se preguntó internamente cuánto tiempo duraría esta nueva etapa en su comportamiento, pero en el exterior solo se limitó a ayudarla.
"No lo sé, si quieres lo investigamos mañana pero ahora arreglaremos esto, ¿Sí?"
"¿Cómo?"
"Después de que limpiemos el piso me voy a lavar, tú te vas a duchar y luego..."
"Espera, suena como un plan para irse a la cama". –Quinn abrió la boca para contestar pero Rachel no había terminado. –"No tengo sueño". –la rubia miró la hora y se dio cuenta de que aún era temprano.
"Ver la tele un rato es un buen panorama". –Quinn se encogió de hombros dirigiendo su mirada al ordenador de la diva que reproducía música a todo volumen, canalizada por unos auriculares de DJ.
"¿Un buen panorama para quién?"
Antes de que esa pregunta desencadenara una nueva discusión Quinn llevó a Rachel al baño, haciendo una parada antes por su habitación para sacar un pijama para la morena; mientras, la rubia agradecía internamente el acierto de haber llevado sus propias mudas de ropa. Entraron al cuarto de baño y aunque normalmente Quinn hubiese esperado a que la diva se desocupara ahora tenía la urgencia de alejar ese olor a alcohol, que ahora impregnaba su ropa, de sus fosas nasales, además prefería asegurarse de que Rachel no fuera a sufrir ningún percance mientras estuviera inmersa en lo suyo. Por su parte, acostumbrada a su baño y a su rutina, apenas cruzar la puerta Rachel empezó a despojarse de su ropa y dejarla tirada por el camino, pero eso no era un espectáculo que la rubia estuviera dispuesta a presenciar.
"¿Quieres terminar de hacer eso cuando estés en la privacidad de tu ducha? No tengo intenciones de verte desnuda". -le dijo desviando la mirada algo sonrojada.
"Esta es mi casa, cúbrete los ojos si no quieres ver". –le contestó Rachel sacándole la lengua antes de entrar a la ducha y cerrar la puerta a pesar de lo que le dijo. Quinn negó con la cabeza cuando la morena empezó a lanzar el resto de su ropa por encima de la ducha, sin tener claro si le hizo caso a propósito o no.
Sin otros contratiempos la rubia se limpió y se cambió de ropa mientras Rachel cantaba desde la ducha –estaba haciendo un mix porque no lograba cantar ninguna completa.
"¡Voy a salir! ¿Estás bien ahí adentro?" -preguntó la rubia una vez que estuvo lista.
"¿Seguías aquí? Pensé que ya te habías ido". -preguntó Rachel por encima del sonido del agua con voz más despierta.
"¿Te sientes bien o no?"
"¡Arg! Eres peor que Christian". -se quejó como única contestación.
Bueno, sonaba un poco más sobria al menos, así que Quinn salió del baño y comenzó a inspeccionar la cocina para preparar algo de comer, seguro que Rachel lo iba a necesitar y ella misma no había comido nada desde hace horas, el problema fue que apenas encontró café, pan de molde y restos aislados de lo que se podría transformar en acompañamientos. La verdad era que para ser una estrella tan famosa que se suponía debía estar acumulando una gran fortuna Rachel no distribuía muy bien su capital, pero hizo lo que pudo con lo que tenía y cuando Rachel por fin salió del baño restregándose los ojos ya tenía la merienda lista.
Finalmente, y aunque la diva renegó un poco alegando nauseas, ambas terminaron recostadas en su cama con la bandeja en medio y haciendo zapping. Al poco rato de haber comido Rachel se quedó profundamente dormida y Quinn decidió que sería buena idea hacer lo mismo, así que se llevó la bandeja de comida a la cocina y cuando iba a volver a la habitación se detuvo en seco en medio del pasillo, y después de negar con la cabeza para sí misma se fue a dormir al sofá, no hacía frío esa noche de todos modos. "No es correcto dormir juntas, no somos nada", pensó mientras suspiraba. Con lo que no contaba era que apenas unos minutos después de conciliar el sueño Rachel se despertaría y se levantaría en busca de algo que le ayudara a volver a dormir, no obstante, aún inmersa en ese estado catatónico que tienen los que acaban de despertar la encontró a ella primero y sus pasos la guiaron al mismo sofá y a dormir pegada a su espalda el resto de la noche.
"¡Ahhhhhhhhhh!" –gritó Quinn al despertar por la mañana y descubrir que no estaba sola. Pero después de semejante grito volvió a estarlo porque Rachel dio un salto que la hizo precipitarse al piso y mirar asustada hacia todos lados. Entonces Quinn suspiró y se rió nerviosamente, un poco avergonzada de lo que acababa de hacer – "¿Pretendes matarme? ¿Qué haces aquí?" -preguntó una vez que encontró su tono de voz normal.
"¿Que qué hago aquí? ¡Esta es mi casa! ¿Qué haces tú aquí?" –inquirió Rachel cuando reparó en la rubia que la miraba desde el sofá.
"¿No lo recuerdas?"
"Ah…" -y lo hizo, recordó a Quinn de pie en su entrada, luego el forcejeo, el discutir por qué programa dejar en la televisión hasta que el control salió volando y como ninguna quiso ir a recogerlo acabaron viendo un programa de decoración de interiores, después de eso ya no podía recordar nada más, pero seguía impactada, nunca se imaginó que acabaría haciendo eso, menos esa noche. Además, entre todas esas imágenes que pasaban por su mente, la de Quinn llevándose su botella de vodka pasó desapercibida por algo más impresionante, una sensación… o la falta de ella.
"Lo tomaré como un sí. ¿Qué pasa?" –preguntó la rubia cuando vio a Rachel enredar los dedos en su cabello y perderse en su propio mundo.
"Mi… cabeza… no duele". –respondió titubeante sin mirarla y sin acabar de creérselo, ya casi no recordaba cómo era despertar sin algún tipo de dolor.
"Son casi las 10, puede que dormir una cantidad de horas decente haya ayudado en eso. ¿Tienes hambre?"
"No". –respondió de forma automática porque era su respuesta preconcebida a todo.
"Qué lástima porque yo sí, y no me gusta comer sola". -dijo Quinn y acto seguido se levantó para dirigirse hacia el pasillo. ¿Pretendes obligarme, Fabray?
"No me importa lo que a ti... Espera, espera, ¿A dónde vas? ¿Irrumpirás en mi cocina? ¿Quién te dio el derecho?"
"¿Irrumpir en tu cocina? Tal vez, luego de que tú y yo vayamos a alguna tienda para comprar ingredientes, porque créeme, anoche vi lo que tienes en la despensa y da pena".
"¡Esto es una violación a mi privacidad! Voy a hablar con mi abogado, incluiré una nueva clausula en el contrato que… ¡No me dejes hablando sola!"
"Vas lenta, Berry". –le dijo desde la puerta del baño –"Mira cómo te he ganado el baño, mientras podrías irte cambiando de ropa si no quieres que te fotografíen en pijama… porque eso sí, ni creas que iré a comprar yo sola, me tienes que guiar".
"¡Pero esto es indignante! ¿Quién te crees que eres para decirme lo que tengo que hacer?"
"¡Ahora, Berry!"
¿Qué hago aquí? No puedo creer que se haya salido con la suya… Pensaba Rachel mientras recorrían los pasillos del supermercado. Hacer eso no entraba en los planes, y de hecho, ¿Cuándo fue la última vez que lo hizo por su cuenta? Generalmente enviaba a alguien a hacer ese tipo de cosas por ella.
"¿Y qué opinas de esto?" –preguntó Quinn levantando un frasco de mantequilla de maní.
"Me da igual".
"Okay señorita, me hartó tu actitud, así que te diré cómo son las cosas: o me ayudas en esto o lo elegiré todo a mi gusto sin importar si resulta ser de tu agrado o no. Y te tengo noticias, tú estás pagando y esto se queda en tu casa, así que tú sabrás lo que te conviene".
"¿Cómo que yo estoy pagando? Es tu desayuno al que me estás arrastrando".
"Corrección: Nuestro desayuno".
"Que yo no quiero". -espetó cruzándose de brazos.
"Que tienes reloj biológico, estás jodida".
"¿Siempre eres tan pesada?"
"Podría hacerte la misma pregunta".
"…No me gusta la mantequilla de maní." -se rindió -"La nutella sí… creo, al menos antes me gustaba". –acabó diciendo lo último más para sí misma que para Quinn.
"Bien, vamos progresando. Nutella, nutella… aquí está, añadir al carrito". –Quinn dibujó un tic en el aire mientras ponía la crema de avellanas en el carro de compra.
"Sí, sí, muy simpático tu gesto, ¿Por qué no compraste por internet? Existe el despacho a domicilio, ¿Sabías?"
"¿Y perdernos toda la interacción que ofrecen los pasillos? No sería tan divertido".
"¿Te divierte salir a comprar víveres? ¿Qué clase de persona eres?"
"Si dejaras de esforzarte por mantener esa actitud huraña todo el día podrías ver el encanto de hacerlo".
"No necesito esforzarme, tú me pones así de gratis".
"No me imagino por qué… ¿Te gusta la mermelada?"
"Solo la de frutos rojos". –al escuchar eso Quinn tuvo que morderse el labio para contener la risa y aún así le estaba costando así que obviamente Rachel lo notó y la miró con suspicacia. – "¿Qué pasa ahora?"
"Nada, nada, no me hagas caso". –repuso la rubia, reanudando sus pasos hacia el final del pasillo, pero no pudo mantener la compostura por mucho tiempo cuando se dio cuenta de que Rachel seguía tan atenta a sus expresiones. –"Es que…" -comenzó suavemente, deteniéndose y apoyando su espalda en una estantería para quedar frente a Rachel–"a Berry le gustan los berries, me parece curioso, es todo". –culminó dejando escapar una risita.
"Dime que no acabas de pronunciar esa estupidez". -dijo la diva cubriendo su rostro con las manos.
"Fue solo un pensamiento Rachel, no seas tan grave". –la ignoró mientras examinaba los frascos de miel.
"Bueno, es irrelevante, después de todo tú lidias con tus propias curiosidades, ¿Quieres miel, Queen Bee? ¿En serio?" –replicó con saña.
"Esa ya la había escuchado, si quieres molestarme tendrás que pensar un poco más".
"Mejor vamos al siguiente pasillo, quiero salir cuanto antes de aquí". -prefirió cortar la morena.
"Como digas".
"Exacto, eso me gusta más".
"¿Qué?"
"Como yo diga, dentro de todo apruebo que seas tan servicial".
"Ah, no, ni se te ocurra tratarme como subordinada porque te abandono aquí mismo".
"Pero si eres tú la que se dio la tarea de ocuparse de mis necesidades. ¿Qué más puedo pensar?"
"Que llegué a tu casa por cumplir con el itinerario y tengo el mínimo de consciencia necesaria para actuar de forma empática. No tienes por qué pensar nada más".
"Solo era una broma, no seas tan grave Quinn".
"Broma… sí, claro… como tú destacas por tu sentido del humor…"
Después de eso Rachel siguió adelante para buscar otras cosas pero Quinn fue retenida un momento porque le pareció que alguien la estaba llamando.
"¿Quinn?" –llamó una voz insegura y la aludida se volteó en su dirección – "¿Eres Quinn Fabray, verdad?" –le volvió a preguntar una chica sonrojada que parecía tener unos 16 años.
"Sí, soy yo, ¿Y tú eres?"
"Soy… soy Lily, am… yo he seguido tu carrera desde que hiciste esa aparición en Big Bang Theory y luego en Mom estuviste tan genial… hasta ti nunca me había interesado conocer la vida de un personaje secundario, pero tú eres diferente, dejas tu huella por donde pasas; soy tu fan y… simplemente me encanta lo que haces… en todo sentido… Dios, no puedo creer que estemos comprando en el mismo lugar… esto es increíble, mi prima querrá que se la trague la tierra por no querer acompañarme aquí cuando le diga que te vi, es que ella también está loca por ti… lo siento, estoy hablando mucho, es solo que…" -dijo la chica al borde de la hiperventilación.
"Tranquila, todo está bien, de hecho creo que eres muy agradable". -Quinn intentó calmarla poniendo las manos en sus hombros pero entonces la chica dio la impresión de que explotaría o se desmayaría en cualquier momento.
"Quinn, ¿Si llevo esto me harías un sándwich de queso gratinado?" –Rachel llegó -arruinando el momento fan- enseñando las cosas que llevaba hasta que reparó en la chica que estaba encandilada con la rubia –"Oh… hola, ¿Eres amiga de Quinn?"
"¡¿Su amiga?!" -exclamó la chica eufórica por que alguien pudiera pensar que era amiga de su ídola.
"Eso me encantaría, Lily es muy simpática". -dijo la rubia con una sonrisa.
"Por favor, tómate una foto conmigo, si no, no me creerán". –ante eso Rachel quedó con la boca abierta. Tal vez Fabray sí era un poco conocida después de todo. Un momento, ¿Qué hay de mí? ¿Me volví invisible de repente o qué?
"Seguro". –sonrió la rubia, conmovida por la emoción de Lily.
"¿Puedes… podrías tomarnos una foto?" –pidió la adolescente tendiéndole su teléfono a la aún impresionada morena.
"Sí… claro". -las chicas se juntaron y Rachel enfocó sacando más de una foto para que la chica tuviera de donde elegir -"Listo, aquí tienes".
"¡Gracias!" –exclamó la chica recuperando su móvil y luego reparó en la comida que ella había añadido momentos atrás al carro que llevaba Quinn. –"Eh… ¿Ustedes…? ¿Ella es tu…? Lo siento, ¿Es muy indiscreto preguntar?" –Quinn sonrió mordiéndose el labio y luego miró a Rachel buscando una señal de confirmación. No habían discutido lo que dirían si llegaban a estar en esa situación.
"Está bien, esa linda chica es mi novia". –Con esa confirmación Lily solo pudo pensar: Ella es la chica de la foto. Y a su vez la morena se sonrojó, sabía que era ridículo porque era justo por eso que estaban trabajando juntas, pero aún así... de alguna forma eso sonó bien. –"Aunque todavía no lo hacemos público". -dijo Quinn bajando la voz y haciendo una seña a Lily como para que guardara en silencio la información que le estaba dando, aunque no pasaría nada malo si contara lo que había visto, pero suponía que la chica se sentiría bien al compartir un secreto con ella.
"Oh, no te preocupes, no voy a publicarlo ni nada parecido, lo prometo. Hacen una linda pareja".
"Gracias". -contestaron las chicas al mismo tiempo y el celular de Lily sonó, entonces la chica sintió ganas de mandar su celular a volar, estaba ocupada en ese momento, pero finalmente acabó contestando igual.
"¡Ya voy, Heather! No seas impaciente". –dijo y luego cortó –"Mi… mi prima… espera el desayuno". -dijo a modo de disculpa mirando a Quinn aún con sus ojos brillantes.
"Descuida, nosotras también estamos en eso, y de hecho, el apetito apremia, así que deberíamos ponernos en movimiento".
"Sí… supongo que también me tengo que ir… me encanta saber que alguien te hace feliz, Quinn, gracias por todo". -y con eso Lily se despidió y se fue caminando de espaldas hasta que las perdió de vista.
"¿Puedes creerlo?" -comentó Rachel una vez que Lily se fue.
"Fue algo agradable para empezar el día". -suspiró Quinn.
"¿Lo dices en serio? ¡La chica no me reconoció! ¿Cómo es posible?"
"Oh, vamos, diva, no puedes esperar que todo el mundo te conozca". -dijo la rubia restándole importancia.
"Pero a ti sí que te conocía".
"Sí, también tengo fans, aprende a lidiar con ello… ¿Llevarás más café?" –preguntó sorprendida al ver lo que Rachel había puesto en el carro.
"Es mi combustible, ¿Qué con eso?"
"¡Que café es lo único que tienes en tu casa!"
Llegaron al apartamento de Rachel y las bolsas ya estaban puestas en la cocina, solo faltaba sacar lo que utilizarían para el desayuno de ese día y ponerse manos a la obra, pero Quinn no estaba dispuesta a hacerlo todo sola, se lo había advertido antes, era su compañera, no su empleada.
"¿Piensas ayudarme por tu cuenta en algún momento o tengo que ir por ti?" –exclamó Quinn desde la cocina para asegurarse de que la diva la escucharía.
"Creo que con lo que ya te ayudé fue más que suficiente. Ahora no me interrumpas, estoy viendo mi programa favorito". –respondió ella sin darle importancia.
"¿Se puede saber en qué me ayudaste? Hasta donde yo sé te fusionaste con el sofá desde que llegamos". –en respuesta Rachel solo subió el volumen del televisor. Quinn no soportaría más de eso, para ella la chica cooperaba o cooperaba, así que dejó lo que estaba haciendo y se dirigió a la sala para ponerse frente al televisor. Rachel inmediatamente la fulminó con la mirada.
"Quítate de ahí".
"Levántate de ahí".
"Escucha, he sido realmente paciente contigo, pude haberte expulsado de mi departamento apenas despertar y no lo hice, permití que te salieras con la tuya con lo del desayuno e incluso te ayudé a cargar esas pesadas bolsas durante todo el camino de vuelta cuando no quisiste usar transportes de cuatro ruedas, así que ahora solo quítate de en medio y déjame en paz".
Solo se quedaron mirando a los ojos fijamente, Quinn buscaba equidad, Rachel dominación, pero ambas coincidían en que pretendían imponerse ante la otra. Después de un duelo de miradas que pareció interminable Quinn hizo un movimiento rápido, cogió el mando de la tele y la apagó antes de que Rachel pudiera pestañear siquiera. Entonces la cogió a ella de la muñeca y se la llevó por el pasillo; y como ya era costumbre, Rachel opuso resistencia, pero esta vez fue tanta que ambas acabaron en el suelo, y cuando Quinn intentó levantarse, la diva le agarró el tobillo haciéndole perder el equilibrio de nuevo y caer a su lado, aunque para ese momento ninguna estaba realmente enfadada, y no lo reconocerían ni bajo tortura, pero en algún punto su pequeña pugna se había convertido en un juego.
"¿Te haces una idea de lo ridículo que es esto?" –dijo Quinn después de un rato descansando un poco, pero al sentir su respiración sobre ella Rachel se dio cuenta de lo cerca que estaban y por alguna razón sus pupilas titilaron.
"Oh". –fue lo único que pudo decir y llamó la atención de la rubia.
"¿Qué?"
"Bueno… si hipotéticamente esto fuera una película sería mi turno de besarte ahora… ya sabes, para romper la tensión". –sonrió cuando vio a Quinn atragantarse con su propia saliva.
"Para suerte de ambas esto no es una película".
"¿Sabes que podrías herir mis sentimientos diciendo algo como eso?" –le dijo en voz baja, jugando con un mechón de cabello de la chica.
"No creo". –cortó Quinn apartándole la mano.
"Dicen que beso bien". –insistió Rachel y Quinn desvió la mirada.
"No me interesa".
"Para amarme en secreto no aprovechas bien las oportunidades que se te dan". –dijo la morena apoyándose en un brazo para verla mejor.
"Quizás porque no te amo en secreto".
"¿Y si quiero practicar para cuando lo mostremos en público?" –se acercó a ella sin detenerse a pensar si lo hacía por juego o no; sin embargo, Quinn la detuvo poniendo la mano en su pecho y empujándola suave pero contundentemente hacia atrás y se puso de pie.
"Practica con tu mano". –le dijo mirándola seriamente.
"¿Hablas en serio?" –inquirió Rachel todavía desde el piso, haciendo una mueca –"Así no funciona".
"Falta mucho para eso de todas formas, ya lo hablaremos cuando sea el momento; y por enésima vez: Quiero desayunar, ya es tarde, así que mueve tu…" -antes de que pudiera terminar lo que iba a decir se escuchó el sonido del timbre y Rachel salió disparada hacia la puerta.
Luego de escuchar un ligero murmullo ininteligible Quinn suspiró y se metió a la cocina para empezar a calentar el agua que necesitaba, literalmente la diva se había salvado por la campana pero ya vería cuando volviera a cerrar la puerta. Un par de minutos después oyó el esperado sonido de la puerta y casi al instante la risa estruendosa de Rachel llenó todo el lugar, desconcertándola a ella por completo. Lo siguiente que vio fue a la sonriente morena apoyándose en el marco de la puerta de la cocina dirigiéndole una mirada ladina.
"Llegó el nuevo itinerario". -le comunicó, enseñándole la carpeta sin perder su expresión.
"¿Siempre te pones tan eufórica cuando los recibes?"
"No".
"¿Entonces? ¿Ocurrirá algo especial?"
"Velo tú misma".
"Iremos a la fiesta de cumpleaños de uno de los directores con los que trabajaste… eso ya lo sabía, ¿Y cómo olvidarlo? Es hoy a la noche, mi vestido está listo desde hace días y peinado y maquillaje están programados, ¿Es eso lo que te emociona?
"No, estás muy fría. Sé que es tu oportunidad para conocer gente importante pero sigue leyendo, se pone mejor".
"El festival de música de primavera… luego mi evento benéfico y… ¿Un… partido de Voleibol?"
"Caliente, caliente, estás muy cerca de encontrarlo, y espero que te guste ir a los partidos porque si no déjame decirte que nuestros agentes se están guiando por clichés para hacer esto… sospecho que alguien no está haciendo bien su trabajo e increíblemente no eres tú".
"Es en una semana…" -dijo la rubia procesando la información lentamente.
"Ajá". -la apoyó Rachel para que prosiguiera.
"Y tendremos que... besarnos para las cámaras". -Por eso la sonrisita... pensó Quinn mirando a Rachel sin acabar de entender por qué había reaccionado así.
"No para las de ESPN pero sí, varias estarán atentas a eso. No es por nada pero creo que ya es el momento de hablarlo –culminó con voz cantarina -¿Cuándo empezamos a practicar?" -le dijo casualmente, entonces la rubia alzó su rostro para responderle con alguna frase ingeniosa pero encontrarse con su mirada profunda hizo que Quinn abriera sus propios ojos y pensara en cosas que nunca se había detenido a pensar con seriedad hasta ese preciso momento. Rachel... no la actriz, no la cantante, sino Rachel la persona... ¿Rachel quería besarla?
