Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Fox y Ryan Murphy, yo solo utilizo sus nombres con fines de recreación. La trama sí salió de mi mente.

N/A: He vuelto! No tienen idea desde hace cuanto que quería decir eso. Ha pasado mucho, mucho tiempo, lo sé, y pido las disculpas correspondientes a quienes siguieron esta historia desde el principio si es que por casualidades de la vida alguien decide pasarse por aquí nuevamente, aunque lo veo difícil, entiendo que cuando transcurre el tiempo uno acaba por perder la ilusión y/o olvida la trama; no es grato, como lectora también me ha pasado varias veces y precisamente por eso nunca hubiese querido llegar hasta este punto. Podría decir mil cosas para justificar mi retraso, pero honestamente no tengo una gran excusa, únicamente el conocido y frustrante bloqueo, sabía cómo quería continuar la historia desde que subí el capítulo anterior, pero de repente la inspiración se había esfumado, no lograba recuperarla, y eso me llevó a pasar horas y horas frente a páginas en blanco, borrando cada párrafo que llegaba a plasmar porque no me dejaba conforme. Cada cierto tiempo releía la historia y revisaba los reviews, -que por cierto, GRACIAS A TODOS, es tremendamente emocionante darse cuenta de que la historia llega lo suficiente para que alguien se tome el tiempo de dejar un mensaje, ya sea para mostrar su apoyo, como para hacer críticas constructivas o pedir que continúe, y es hermoso ver que después de meses, cuando pensaba que la historia había quedado en el olvido colectivo aún existen personas que lograron llegar al fic entre páginas de páginas. Sus palabras son como una inyección de energía, así que no me cansaré de decirlo: Gracias, ustedes son los mejores :)

Y respondiendo a las personas que me han preguntado si continuaré tanto este fic como "Puedes culpar a Snixx", la respuesta a ambas es un gran Sí! Aseguro que jamás se me ha pasado por la cabeza la idea de abandonar ninguno de mis fics, es solo que el bloqueo me dejó knock-out por mucho tiempo, pero estoy volviendo al juego y este capítulo es la señal ;) Todas las historias encontrarán su final, y los borradores de mi primera historia están bastante avanzados.

Pero a enfocarnos en los hechos, hoy estamos aquí para este cap. así que sin más preámbulos, espero que les guste este capítulo.


"Quinn, detente". –decía Lisa entre dientes mientras luchaba por seguir de cerca el paso de la rubia, que no tenía precisamente la intención de mantener un diálogo civilizado con nadie. Por primera vez para todos los presentes Quinn Fabray estaba fuera de sí.

"¡Renuncio!" –espetó Quinn apenas cruzó la puerta de su casa.

"¡Quinn!" –exclamó su representante ante el arrebato. Christian estaba justo detrás de ella, bordeando el estrés y el descontento, pues su perfecto plan había sido lanzado a la cuerda floja de un segundo a otro, les había caído una enorme presión encima y ella tenía que demostrar que al menos podía mantener en control el temperamento de su chica.

"¡No me importa!" –siguió la chica, adelantándose a cualquier réplica.

"¿Has pensado en las consecuencias que eso conllevaría?" –la mujer miró de reojo a Christian -quien permanecía en un silencio sepulcral mientras tecleaba frenéticamente la pantalla de dos móviles distintos-, pasó una mano por su frente y se puso frente a la rubia para intentar una conversación seria.

"Podremos manejarlo, y en cuanto a la compensación les haré llegar un cheque". –culminó decidida y siguió su camino al interior dejando a su representante totalmente desconcertada.

Quinn no era así, nunca actuaba así, tuvo que cerrar los ojos con fuerza para no dar media vuelta y disculparse por su comportamiento, pero no lo haría, no se permitiría hacerlo esta vez, porque su orgullo había sido profundamente herido y no siempre podía ser ella quien pusiera la otra mejilla. Que se enterara la industria.

"Lo lamento, realmente desconozco la razón de que actúe de esta manera pero me comprometo a razonar con ella". -dijo Lisa, dirigiéndose a Christian.

"Eso espero". –repuso seriamente el representante de la morena; la tensión presente en su voz. Justo después se escucharon golpes a la puerta y apenas se abrió, la cantante entró despidiendo ira por cada uno de sus poros, sin contar con que llegaba sudada y jadeante. –"Rachel ¿Qué hiciste?" –preguntó Christian por lo bajo y la aludida se volteó a fulminarlo con la mirada antes de ir a encontrar a la rubia, que todavía se divisaba en la escalera.

"Fabray". –pronunció lenta y secamente. Se contuvo de decirle rubia idiota y otros tantos descalificativos que le soltaría apenas acabaran de perder de vista a sus representantes, pero mientras tanto podía sentir cómo las palabras cosquilleaban impacientes por salir. –"¿Qué demonios te ocurrió? Tuve que…" –comenzó a reclamar en cuanto la alcanzó, tirándola de la camiseta fuertemente para que la chica no pasara de ella.

"Largo de aquí". –siseó en respuesta antes de que la otra chica terminara de hablar, soltándose del agarre de Rachel como si se tratara de ácido –"Tienes prohibido poner un solo pie en mi casa". –sentenció con su mirada más amenazante clavada en los ojos de su más reciente némesis.

"¿Crees que tu amenaza va a detenerme en serio?" –dijo Rachel suavemente mientras bajaba un par de peldaños. -"¡Jódete, pequeña ingenua!" –solo estaba tomando impulso antes de esprintar el resto de la escalera con mayor destreza que en toda su vida.

"¿Qué haces? No, ¡No te atrevas!" –exclamó Quinn cuando la diva se escabulló frente a sus ojos sin que pudiera evitarlo.

"¡Ya lo hice!" –gritó Rachel de vuelta mientras se metía a la primera habitación desbloqueada que encontró, sabiendo que Quinn no tardaría en aparecer.

"Berry, hablo en serio. Se terminó, sal". –dijo Quinn con voz neutra y expresión cansada una vez que entró al baño en el que había ingresado la morena; no obstante, la aludida se apoyó contra la puerta y cerró con seguro.

"De la nada arruinaste semanas de trabajo. ¿Te volviste loca?" –preguntó Rachel con tono profundo mientras se enjugaba una gota de sudor que resbalaba por su sien. Es que todo había sido un frenesí desde que salió de ese maldito estadio, y encima de todo, como precaución para despistar a cualquier posible paparazzi había tenido que aparcar a 3 manzanas de casa de la rubia y correr todo el camino escondiéndose cada tanto hasta llegar finalmente allí.

"Me besaste". –resonó la voz rasgada de Quinn después de un largo silencio; Rachel entornó los ojos y frunció el ceño confundida.

"Sí. Se suponía que hiciera eso. Revisa el maldito contrato".

"No". –replicó con rabia –"Se suponía que nos besáramos, ambas. Tú me besaste a la fuerza y no estoy dispuesta a tolerar ese trato".

"¿Cómo que te besé a la fuerza?" -preguntó Rachel aún con el ceño fruncido mientras se cruzaba de brazos.


FLASHBACK.

Quinn se las había ingeniado para evadir el tema de la "práctica" hasta el día del partido, porque Rachel parecía no tomarse nada en serio, siempre era una sátira con ella.

Para empezar no habían tenido mucho tiempo para discutir luego de que llegó el famoso itinerario porque después del desayuno el equipo de Rachel llegó y Quinn tuvo que ir a su casa para prepararse para el evento de esa noche; La fiesta de cumpleaños del Director de cine había sido privada, y numerosos guardias habían sido contratados para que se aseguraran de ello, por lo que en una decisión más bien prudente las cámaras que las seguían quedaron a un lado, y así, en un principio todo se resumió básicamente a relaciones públicas para Quinn; la morena cumplió su parte introduciéndola con varias figuras importantes y luego todo quedó en manos de su encanto. Pero después de un rato sonriendo a su lado mientras observaba otra latosa conversación –cual esposa trofeo- Rachel se aburrió y se excusó para ir a buscar algo de beber, pero en eso se encontró con un pintoresco grupo conformado por Marley Rose, Ryder Lynn y Mercedes Jones, y por fin consideró que algo en esa noche valía la pena. Marley era modelo desde su infancia y solía apañarla en sus locuras, pero desde que se corrió el rumor de que planeaban reclutarla como un Ángel de Victoria's Secret se había vuelto aburrida y mucho más paranoica en cuanto a su imagen pública, así que ya casi no se veían, pero aún era un alivio encontrarla entre ese mar de trajes costosos y sonrisas artificiales; Ryder era el conductor y guionista de un popular programa de bromas, él se hizo fama por medio de un canal de Youtube, y lo había visto antes en un par de fiestas pero nunca habían hablado directamente; y Mercedes era una cantante de R&B a la que un año atrás se suponía que odiaba –aunque en ese tiempo solo la conocía de nombre- porque una fuente desconocida inventó un montón de rumores acerca de su rivalidad de divas, y en medio de eso realmente tuvieron unos cuantos enfrentamientos verbales por pura confusión, pero la verdad que nadie conocía era que la chica cuidó de ella la primera vez que fumó cannabis por su cuenta. Jesse acababa de irse y se sentía más perdida que de costumbre, así que simplemente entró al primer pub que encontró abierto y se excedió con los tragos a tal punto que lo único que recordaba vívidamente de esa noche era la tos que le provocó inhalar ese humo, ni siquiera recordaba cómo había obtenido el cigarrillo -por lo que está demás decir que la calidad del mismo era bastante dudosa-. El caso es que sufrió una descompensación y por casualidad y fortuna Mercedes la encontró tirada en el piso del baño; los medios la hubieran destrozado si se hubiesen enterado, pero no lo hicieron, la cantante nunca dijo ni una palabra al respecto, ni siquiera para sermonearla en privado; Pudo aprovecharse de la vulnerabilidad de la morena, pero en vez de eso encontró una forma de sacarla discretamente por la puerta trasera y llevarla a su casa hasta que se repusiera. No eran amigas, pero después de ese incidente no podía negar que verla le provocaba cierta simpatía. Era curioso encontrarlos a todos juntos, conversando animadamente como si tuvieran muchas cosas en común, aunque claro que en una fiesta como esa en la que la diversión era promovida por las apariencias y la conveniencia un grupo de inadaptados encubiertos se sentía atraído con los de su especie casi por imán. Así que no dudó en unírseles. Ninguno encajaba, pero irónicamente al mismo tiempo todos encajaban perfectamente; todos productos del talento, todos productos de la fama. Una hora después Rachel tuvo la impresión de que había olvidado algo importante, pero no pudo recordar qué hasta que sintió un leve toque en su hombro y al voltearse se encontró con la sonrisa encantadora contrastando con la mirada en llamas de Quinn –posiblemente nadie más notaría ese contraste, nadie notaría que Quinn estaba molesta porque en conjunto su expresión denotaba armonía, pero Rachel había provocado esa mirada suficientes veces como para reconocerla más allá de la máscara; obviamente iban a tener una interesante conversación después porque ella tampoco se alegraba mucho de verla justo cuando comenzaba a pasarla genuinamente bien, pero por el momento se limitó a sonreírle de vuelta y presentarla con el grupo. Todos la recibieron bien, e igualmente los tres intercambiaron sonrisas discretas mientras sondeaban a Quinn, porque aunque todos eran conscientes de que nada es lo que parece no era un secreto que últimamente Rachel había estado pasando mucho de su tiempo con una rubia misteriosa, y tomando en cuenta que la morena no tendía a pasar mucho tiempo de calidad con nadie eso tenía que significar algo. Al parecer tenían la primicia. Al rato, Marley propuso sacar una fotografía grupal para inmortalizar el momento, y las chicas no estaban del todo seguras de que sería una buena idea porque eso no entraba en los planes para esa noche, pero no había nada que pudieran hacer para evitarlo sin hacerlo parecer extraño. Sin embargo, cuando se habían resignado y ya todos estaban posando –iba a ser la primera fotografía de frente que Rachel tendría con Quinn y de un momento a otro su corazón comenzó a acelerarse. Ese trabajo era una montaña rusa, ni que estuviera haciendo casting para doble de acción –el cumpleañero se dio cuenta de lo que el grupo de chicos iba a hacer y se apresuró para hacerse el gracioso con un photobomb que los tapó a todos, pero eso curiosamente relajó Rachel e hizo reír a Quinn. Luego, el hombre se disculpó entre risas y él mismo se ofreció a sacar la siguiente foto con el móvil de Marley, así que todos se reubicaron a su alrededor, Rachel al lado izquierdo, Quinn al derecho y los chicos detrás. Después de recuperar su teléfono Marley revisó las fotos junto con los chicos para darles el visto bueno antes de compartirlas en su Twitter, y luego de que Ryder empezara a hacer caras graciosas las fotos comenzaron a ser más sorpresivas y espontáneas. Al poco tiempo notaron que a su alrededor varias personas estaban haciendo lo mismo. Estaba bien que los fotógrafos hubieran quedado fuera, pero en la actualidad nadie se negaba a una buena selfie.

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Habían activado una bomba de tiempo, los rumores entre las dos eran cada vez más fuertes y los canales de televisión comenzaron a hacer especulaciones y a relacionar "evidencias", ninguna dio declaraciones para ningún medio por indicación de sus agentes, pero los fans comenzaban a pronunciarse… y en su mayoría las opiniones no eran muy alentadoras que digamos. En un punto Rachel no quiso enterarse más y apagó la televisión hasta nuevo aviso, ella no parecía estar cosechando ningún beneficio de la relación con la rubia, aún tenía que demostrar que estaba reencausando su vida y eso era mucho más arduo que simplemente darse a conocer, pero que se jodieran todos, era su vida... es decir, era su contrato. A pesar de todo siguieron adelante, y en el festival de primavera ya nadie pensó que el que se hubiesen encontrado en el cumpleaños del director hubiera sido coincidencia, y nadie más puso en duda que Quinn fuera la chica misteriosa, el hecho de que Rachel tomara la mano de Quinn mientras caminaban y desde entonces se mantuvieran así gran parte del día fue bastante esclarecedor; esta vez no todos los paparazzi estaban bajo su mando, y su trabajo no era exclusivamente hacerlas lucir bien, por lo que debían ser mucho más cuidadosas con la imagen que daban, aún así Rachel no pudo evitar acercarse más para hablar al oído de Quinn a veces, sabiendo perfectamente que fotos así serían devoradas por el público les gustaran o no, y ese día había amanecido con especiales ganas de cabrear a los detractores preliminares. Aunque para Quinn fue todo un reto tolerar eso con una sonrisa porque los comentarios lejos de ser interesantes o tiernos solían ser del estilo: "Te está sudando la mano", es decir, falsos, infantiles y desagradables. Lo más perturbador de todo era que lidiar con la Rachel fastidiosa era mucho más cómodo que compartir con la Rachel políticamente correcta.

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El evento benéfico no pudo haber sido más tranquilo, Rachel se portó como un ángel tanto con la organizadora como con los asistentes, y eso hacía sentir a Quinn un tanto perturbada a su lado, porque en el automóvil que las trasladó al lugar la había visto ensayar frente a un espejo de mano cada sonrisa e incluso cada palabra de la breve entrevista que dio a los periodistas, se había anticipado a absolutamente cualquier pregunta, y eso no dejaba de impresionarla, pero el recordar que nada era espontáneo le hacía desear que llegara pronto la hora de irse para poder conocer sus verdaderos pensamientos. En un momento incluso de descubrió pensando mientras suspiraba… "Esta no es mi novia".

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Finalmente llegó el día del partido de Voleibol, y Rachel debió haber notado que había algo extraño desde un comienzo, para empezar, ¿Por qué iban a ir a un partido de Voleibol? A ella ni siquiera le gustaba ese deporte y Quinn no había emitido comentario para demostrar su entusiasmo y así poder culparla, y Quinn siempre tenía algo que decir acerca de los eventos a los que asistían aunque ella no quisiera escucharla, así que ese silencio sepulcral ya era raro. La rubia se veía apagada cuando iban de camino, y así era generalmente como Rachel lucía luego de una noche de insomnio y antes de tomar su primer café de la mañana, pero Quinn por el contrario siempre estaba radiante… Aún así la morena ignoró las señales y se concentró en visualizar el inminente beso que tendrían que exhibir dentro de la siguiente hora más o menos, un beso que no habían practicado porque aparentemente cierta rubia se había saltado la clase que versaba sobre separar al actor de su personaje, y no encontraba la inspiración que necesitaba para cumplir su rol; y aunque molestarla con el tema cuando estaban solas era divertido, luego se volvió tedioso, así que al final acabó por desistir. Solo era un beso, no era que no pudieran hacer una improvisación decente de todos modos… grave error. En verdad Quinn no estaba en su mejor momento ese día, y no estaba muy presente en su papel, así que ahí sentadas en sus asientos numerados el tiempo comenzó a correr y los puntos a sumar; eran tantos set tras set que ni siquiera estaba segura de si el equipo que se suponía que estaban apoyando estaba ganando o no, y no le interesaba, solo imitaba de vez en cuando las emociones de los aficionados a su alrededor para aparentar, pero por el tiempo que había transcurrido apostaría a que estaban llegando al final y ellas tenían que besarse antes que eso ocurriera porque luego toda la atención estaría puesta obviamente en la cancha y no en las gradas. Intentó llamar su atención sutilmente pero la rubia parecía ausente, entonces escuchó al sujeto a su lado comentar que en ese momento iba a disputarse un punto decisivo y se sobresaltó –Únicamente en su interior, por supuesto –. Con mucho esfuerzo había hecho todo lo que le habían mandado, y era el momento de avanzar, no estaba dispuesta a perder todo ese trabajo porque si no tendrían que fabricar un nuevo plan y no quería... Ya no quería que todos la siguieran cuestionando, ya no quería sentir que tenía la culpa de todo. Por todo eso se acercó a ella, por todo eso inspiró profundo, por todo eso sin decir nada giró su rostro con la punta de los dedos y unió sus labios con los ojos cerrados, y por un segundo todas las voces en su cabeza se acallaron, mas, al segundo siguiente el caos atacó con una fuerza renovada, solo que esta vez no provenía de ella.

Cuando se dio cuenta de que estaba siendo besada Quinn lo vio todo en rojo, justo en ese instante el marcador anunció el final del partido y fuera de todo raciocinio no pudo más que apartarse de Rachel bruscamente; se cubrió la boca con una mano durante una fracción de segundo y luego se levantó tan rápido que tropezó con el pie de la persona que estaba sentada a su izquierda, no llegó a caer, solo se desestabilizó un poco. Todo lo demás pasó muy rápido, cuando se dio cuenta ya se estaba montando en un taxi camino a casa –ella aún podía hacer eso. Era una ventaja de pasar desapercibida.

Rachel quedó perpleja durante un minuto entero, no entendía nada, solo sabía que de alguna manera todo había salido horriblemente mal, y hablando de salir, debía ser su turno de hacerlo. Fue hasta su auto lo más rápido que pudo sin llegar a parecer desesperada y llamó a Christian antes de partir a casa de la rubia.

FIN DEL FLASHBACK


Volviendo al baño, Rachel rememoraba la confusa escena cada vez más convencida de que necesitaba una explicación o de lo contrario no podría dormir. Quinn la miraba con los ojos desmesurados después de haber hecho su propia acusación, cayendo recién en la cuenta de que Rachel no había hecho nada malo… Dios, ¿Qué había hecho?

Finalmente suspiró, sabiendo que no había más salida que la verdad.

"Su nombre era Santana…" -empezó aún con algo de reticencia.

"¿Disculpa?" –preguntó Rachel aún más desconcertada.

"No es algo que me guste recordar pero creo que es la única forma de que me entiendas". –suspiró pesadamente antes de continuar –"Siempre hacíamos lo que ella quería y no me importaba, no me importaba que me llevara a cada maldito partido de voleibol de su equipo favorito porque eso la hacía feliz, y si ella era feliz yo también lo era por el simple hecho de verla sonreír. Estaba cegada porque de verdad llegué a pensar que… no, eso no es importante aquí". -Rachel la miró extrañada y cuando Quinn vio que abría su boca para decir algo la detuvo, no estaba segura de poder decir todo lo que necesitaba revelar si era interrumpida – "Yo había decidido seguir mi sueño finalmente, y supongo que te encantará escuchar de mi boca que no fue nada fácil, primero luchar contra mis propios miedos, después convencer a mi familia de que valía la pena intentarlo y luego sumergirme en aquella infinidad de audiciones. Pero en ese preciso momento todo estaba empezando a funcionar, después de grabar mi primer comercial conocí a Lisa y gracias a su orientación todo fue más sencillo para mí; hasta ahí todo bien, incluso algunas personas empezaron a reconocerme en la calle, pero faltaba algo muy importante, aún no había hablado con mi familia acerca de mi novia ni de mi verdad, y no era porque no quisiera, hacía tiempo que quería hablar con ellos, solo que con lo que les estaba costando asimilar que no entraría a la escuela de medicina por correr un riesgo que ellos consideraban innecesario creí que sería prudente esperar hasta que las cosas se asentaran un poco antes de decirles. Santana sabía lo que pensaba, por supuesto, pero no le importó… porque en realidad yo nunca le importé. Estábamos viendo juntas la final de campeonato y yo la había notado extraña, pero creí que se debía al juego y no le di mayor importancia, no esperaba que al terminar el partido simplemente fuera a coger mi rostro y besarme en medio del bullicio, nada parecía tener sentido hasta que se apartó de mí y le hizo un gesto a una de las jugadoras que nos estaba mirando fijamente, al ver su interacción supe que Santana me había estado usando todo ese tiempo para llamar su atención, darle celos o qué se yo, ella ni siquiera lo negó, después de ver que consiguió la reacción que esperaba de la otra chica me dio una disculpa torpe y se fue, solo así, ¿Puedes creerlo? Quiero decir ¿Quién hace algo así? Nunca más volvimos a vernos; El efecto colateral de lo que me hizo me sacó de mi centro, entré en pánico por cualquiera que llevara una cámara, creí que mis padres se enterarían de la peor manera, y me vinieron a la mente las palabras de Lisa, que siempre me decía que tenía que conservar el bajo perfil con mi vida personal mientras estuviera iniciando y estaba tan alterada que no escatimé en exagerar, recuerdo haber pensado que mi carrera había acabado antes de empezar. Ahora que lo puedo ver desde lejos sé que no fue así pero en el momento sentí que las miradas de todos estaban sobre mí, juzgándome; y que cada risa que escuchaba alrededor era una burla por no haberme dado cuenta en todo ese tiempo de que mi cuento de hadas era un engaño obvio. Por suerte antes de salir de casa le había dicho a mi hermana mayor dónde estaría y cuando las horas pasaron y no regresé ella se preocupó y fue a buscarme. Yo no puedo recordar nada de lo que ocurrió en ese punto pero según lo que me contó… bueno, no me encontró en las mejores condiciones. Después de eso estuve encerrada en mi cuarto sin hablar durante 10 días y solo reaccioné cuando Lisa me forzó a recordar que había firmado un contrato y que tenía que cumplirlo, al principio eso no me importó porque de todos modos me había resignado a perderlo todo, pero se trataba de una aparición en un segmento de un programa infantil, si yo declinaba a última hora no podrían filmarlo a tiempo para mostrarlo a los niños y no… ellos no tenían la culpa de nada, había conocido a algunos de los chicos que habían sido elegidos para ser parte del público días atrás cuando visité el estudio y estaban tan ilusionados. No podía decepcionarlos".

"Supongo que debería decir algo ahora, pero…" -no pudo hablar más, Quinn parecía absorta, no había terminado.

"Apenas terminé de grabar el programa volví a casa y hablé con mi familia, porque cuando pude reflexionarlo con más calma la actitud de Santana hizo que me diera cuenta de que lo mío no era una situación difícil, la de ella sí, por estar dispuesta a hacerle daño a un tercero por motivos egoístas. Yo en cambio había descubierto que era capaz de enamorarme de una chica y de entregarme a mis sentimientos, pero nunca utilicé a nadie por la simple razón de que mi personalidad nunca ha sido así. Entonces comprendí que nadie tenía motivos reales para preocuparse por mi causa, y de cierta forma me liberé". -El transcurrir de nuestra historia nos convierte en quienes somos y Rachel lo sabía mejor que nadie... no pudo seguir molesta después de que las palabras de Quinn calaran en ella.

"Quinn, realmente entiendo tu punto, pero si todo terminó tan bien como dices después de toda esa retrospectiva sigo sin entender por qué reaccionaste así cuando te besé".

"Cuando lo hiciste me sentí transportada hasta ese momento otra vez. Y de verdad lamento haberte hecho pasar por eso… Puede que lo que pasó con Santana me sirviera para muchas cosas pero sigo teniendo memoria y no puedo ignorar o negar lo mucho que me dolió". -confesó algo apenada.

"Nunca te gustó el voleibol". –reflexionó Rachel, mucho más serena ahora que había oído la explicación de la rubia, a pesar de que el desastre seguía esperándolas fuera de esa puerta.

"Lo detesto". –contestó Quinn con una pequeña sonrisa.

"¿Despedimos juntas a tu agente? Te lo juro, puedo salir ahora mismo y decirle que…" -dijo Rachel en serio, haciendo sonreír un poco más a la rubia.

"Ella no tiene la culpa, no sabe nada".

"¿Nada de nada?" –Quinn se encogió de hombros.

"Antes yo parecía ser muy aficionada a los partidos, es todo lo que ella recuerda de esa época".

"¿Por qué no dijiste nada cuando recibimos el itinerario? Pudiste cambiarlo o de plano negarte".

"No quería dar explicaciones". –se suponía que su agente debía conocerla como a la palma de su mano para poder realizar un trabajo eficaz, pero de cierta forma la entendía. Christian tampoco lo sabía todo sobre ella. Rachel solo asintió antes de aclarar su garganta.

"Bueno… la tal Santana se portó como una perra, eso es seguro" –dijo Rachel lentamente mirando hacia el piso y oyó la ligera risa de Quinn –"y ahora que conozco la historia no me resulta muy agradable ser comparada con ella, así que por esta vez, y por favor no te acostumbres, solo por esta vez te pido una disculpa".

"Admito que eso es más de lo que esperaba de ti".

"No volveré a hacerlo si no es consensuado… pero sabes que de todos modos tendremos que hacerlo, están vueltos locos allá afuera". -pronunció seriamente.

"Lo sé". -Quinn se encogió al pensarlo.

"Te dije que practicar sería una buena idea".

"Yo sigo sin pensar eso".

"¿Por qué?" -miró a la morena con desconfianza, pero esta vez Rachel no estaba jugando a nada.

"Porque… no lo sé, no quiero que tú te hagas una idea errónea, supongo".

"¿Es porque te he molestado con eso de estar secretamente enamorada de mí?" –Quinn asintió –"Nunca ha sido en serio, Quinn".

"¿No?"

"Claro que no. Únicamente me gusta fastidiarte, ¿Ok? Nunca creí que eso realmente estuviera interfiriendo en tu profesionalismo, de haberlo sabido hubiese parado. No tienes que preocuparte tanto. Solo míralo así, una vez me dijiste que no hay que ser un genio para descubrir quién finge en una fotografía, pues es igual con los besos, si se ve forzado no lo creerán y todo lo que hemos hecho hasta aquí habrá sido perder el tiempo; deberíamos poder hacerlo espontáneo y crear costumbre es la mejor opción. Además, supongo que alguna vez tienes que haber trabajado en la construcción de un personaje, no puedes tomarlo a la ligera y simplemente esperar que surja en el momento. Creo que ya basta de cuestionamientos sin sentido, yo soy actriz, tú eres… algo parecido a una actriz" –Quinn rodó los ojos–, "todo está bien. Tener que repetir la toma de un beso 17 veces cuando tu co-estrella tiene mal aliento, eso sí que no está bien". -Quinn sonrió ligeramente y Rachel hizo una mueca ante el recuerdo. - "Ven, Quinn, demuéstrame cómo te conviertes en una chica enamorada". -culminó con voz aterciopelada y la rubia la miró al instante.

"¿Qué? ¿Por qué ahora?"

"Porque puedes relajarte ya que estamos solas entre estas cuatro paredes, y si sale mal nadie lo sabrá". -se acercó a ella lentamente, mirándola a los ojos en todo momento- "Te estoy pidiendo permiso ahora". -susurró mientras se estiraba y rozaba su nariz suavemente con la mejilla de Quinn, en afán de darle tiempo de apartarse si todavía no estaba lista, pero como la chica no se movió ella siguió su camino y acabó presionando sus labios contra los de ella durante unos segundos, simplemente así, dándole tiempo a ambas esta vez para acostumbrarse al tacto y la respiración de la otra, hasta que finalmente cerraron sus ojos. Era incluso ligeramente relajante. -"Eso estuvo bien". -admitió en voz alta, cuando se separó unos centímetros, justo antes de volver por más. Le dio un par de besos cortos en la comisura de los labios antes de concentrarse en su labio inferior e intentar tirarlo entre los suyos.

"Pero… ¿Por… qué…?" -¿Por qué más? Eso era lo que Quinn pretendía preguntar, especialmente cuando Rachel apoyó su peso sobre su torso, manteniendo el equilibrio al poner las manos en su cintura y demostrando que no tenía intenciones de detenerse prontamente; pero las palabras apenas salieron entrecortadamente porque entre un beso y otro la morena no le daba tregua. No era que le molestara, simplemente no lo entendía.

"Solo estamos empezando, un poco más profundo esta vez". -respondió la morena con la voz ligeramente ronca, antes de arriesgarse a dar el siguiente paso. Delineó suavemente el labio inferior de la rubia con su lengua en busca de permiso, pero en vez de otorgárselo, Quinn la tomó por los hombros y se apartó un par de centímetros en busca de aire. No está receptiva a llegar hasta ese nivel, interpretó Rachel. Y en realidad, aunque Quinn solo estaba tratando de recuperar el aliento, no le veía mucho sentido a practicar besos más profundos si no eran los que iban a exhibir ante las cámaras, tomando en cuenta que la idea era mantener la imagen de ambas en lo inocente... pero por otro lado, quizá era parte del ejercicio de confianza... y si Rachel era intensa en cada aspecto de su vida no era extraño que en el terreno amoroso también lo fuera... lo más práctico sería conocer a su novia para que nadie llegara a dudar de la complicidad y la química de su relación alguna vez. Sí, después de todo tenía sentido. -"Hagamos algo" -volvió a hablar la morena - "Imagina que esta es la sensación más agradable que podrías experimentar, repítelo una y otra vez en tu mente y empezará a fluir"-Y luego de mirarla intensamente, como si la viera por primera vez, Quinn liberó el aire por la nariz y cerró sus ojos, entregándose a lo que viniera, y Rachel sonrió levemente por la señal de confianza, fue casi como si le hubiese dicho Adelante... y así lo hizo, apoyó la palma de su mano en la mejilla de Quinn y luego volvió a la tarea de repasar su labio todavía húmedo, esta vez con el pulgar, hasta que estuvo segura de que la chica estaba relajada. - "Piensa en alguien que te guste, ¿La tienes?" –Quinn asintió aún con los ojos cerrados– "Bien, muéstrame" -la incitó y dio un paso hacia atrás para darle libertad de acción, de pronto la rubia abrió los ojos decididamente y en menos de dos segundos volvió a acortar la distancia, cogiendo su rostro y tomando la iniciativa por primera vez. Rachel emitió un pequeño y agudo quejido cuando sus labios colisionaron porque no se esperaba tal ferocidad en la respuesta, pero rápidamente cogió el ritmo y por la primacía de ese beso en particular fue a ella a quien le tocó otorgar la entrada al interior de su boca en vez de reclamarla. -"Mucho mejor". -elogió contra sus labios cuando tuvo ocasión, pero, aunque técnicamente el objetivo estaba cumplido, por alguna razón todavía no se les había ocurrido separarse y ninguna estaba teniendo prisa por terminar el beso. Así fue que la espalda de Rachel se encontró con el lavabo, sus manos con el cuello pulsante de la rubia, y las manos de ésta ascendiendo por sus costados, hasta que unos pasos resonaron en el pasillo y la voz de Christian Brown se hizo presente en el espacio, obligándolas a desviar su atención de la otra.

"Chicas, han estado mucho tiempo ahí dentro. Tenemos cosas de qué hablar como equipo". -advirtió seriamente el representante de la morena.

"Estamos ocupadas, Christian". -contestó Rachel con repentino fastidio, mientras veía a Quinn rodearla en silencio y apoyarse a su lado en el lavabo.

"No creo que después del espectáculo de hoy puedas darte el lujo de sostener esa actitud, señorita". -reprendió el hombre. Rachel bufó.

"Escucha, es obvio que lo de hoy no salió bien, pero sé que tú y tu nueva aliada serán tan eficientes como siempre y podrán cubrirlo perfectamente, nosotras por nuestra parte estamos tratando de arreglar nuestras diferencias y a ustedes les conviene que lo hagamos, así que lo mejor que pueden hacer es seguir con lo suyo en otro lugar y darnos privacidad porque al menos yo ya estoy harta de estar encerrada en el baño". -expresó en un intento mezclado de persuasión y reclamo.

"Hablaré con Lisa". -dijo él después de unos segundos de meditación, y luego escucharon sus pasos abandonar el pasillo.

"¿Sabes que no se irán, verdad?" -dijo Quinn de repente mientras centraba su atención en el techo.

"Sí… pero aún tenemos una opción". -contestó la cantante en tono reflexivo.

"Eso suena como la maquinación de un plan de escape". -bromeó la rubia, esbozando una pequeña sonrisa.

"…Estamos juntas en esto. ¿Lo estamos?" -cuando sus miradas se encontraron Quinn supo que Rachel hablaba en serio.


Se escaparon. Aunque claro que dejaron un mensaje para sus agentes –idea de Quinn –con pasta dental en el espejo del baño –idea de Rachel –y después de verificar que el pasillo estaba despejado se escabulleron hasta la habitación de Quinn y se descolgaron por la enredadera junto a su balcón –y entonces Rachel dio gracias de haber tenido que aprender a hacer justo eso el día que su doble de acción se enfermó. –Una vez afuera y libres de la vigilancia de sus agentes fueron con sigilo hasta el auto de Rachel y luego se dirigieron hasta el departamento de la morena. ¿Quién lo diría?

"¿Es mi idea o acabamos de hacer una especie de sketch de Misión Imposible?" -comentó Quinn una vez que cruzaron la puerta principal del apartamento.

"¡Sí! Estaba pensando en lo mismo. Y es ridículo; no debería costarnos tanto estar a solas. Nos pagan por eso". -respondió la morena, mientras se dejaba caer pesadamente en su sofá. Había sido un día realmente agotador.

"No nos pagan por eso". -rectificó Quinn, y tenía razón, el único pago que podrían conseguir a partir de su alianza serían los beneficios a largo plazo, pero no había dinero de por medio, a menos que alguna de las dos decidiera terminar con el contrato antes de tiempo, cayendo en categoría de perjuicio hacia la otra parte involucrada, como casi fue la situación de Quinn más temprano ese mismo día.

"Sabes a lo que me refiero". -dijo Rachel, gesticulando con la mano, y refiriéndose a que por trabajo y organización era lógico que tuvieran que estar juntas.

"Vaya desastre, ¿Eh?" -el tono de Quinn bajó considerablemente al decir eso, mientras se sentaba junto a Rachel. No podía evitar sentirse culpable; ahora las dos iban a tener que enfrentar las consecuencias de un recuerdo de su pasado. No era justo.

"Hey… no te angusties, lo arreglarán, lo he visto antes, comprarán cada evidencia y a los fotógrafos si es necesario. Será como si nada hubiera pasado". -entonces Quinn empezó a preguntarse por qué Rachel estaba siendo tan comprensiva ese día, mas, no pudo pensar demasiado porque de repente el brazo de la morena estaba rodeando sus hombros y un pequeño beso era depositado en su sien.

"¿Por qué fue eso?" -preguntó con curiosidad y la morena solo se encogió de hombros sin mostrar ninguna emoción.

"Por hacer hábito". -contestó simplemente.

"Por un momento olvidé por qué necesitábamos estar solas para arreglar nuestras diferencias". -dijo más para sí misma, y al escucharla, Rachel apartó su brazo, esbozando una pequeña sonrisa.

"Es como terapia si lo piensas".

"Oh, ¿En serio?" –replicó Quinn burlonamente.

"Búrlate todo lo que quieras pero tiene su lógica. Si estuviéramos discutiendo y alguna de las dos reaccionara así sería tan desconcertante que dejaríamos de discutir, nos evitaríamos fácilmente un montón de problemas. Como dije, efecto terapéutico". -culminó, pagada de sí misma.

"Eso no es… dudo que algún terapeuta alguna vez recomiende algo así". -Quinn se rió incrédula, tratando de imaginar un mundo bizarro en que la terapia de besos y abrazos repentinos de Rachel se patentara entre enemigos jurados. Sin duda sería algo tan cómico como incómodo de presenciar.

"Por otra parte, dejarte callada sería un atractivo beneficio colateral". -Quinn dejó de reír, ¿La chica hablaba en serio? ¿Qué? ¿Nunca se había escuchado a sí misma?

"¿Dejarme callada a mí? ¡Eres tú quien se queja todo el tiempo!"

"Ah, ¿Quieres callarme, Fabray?" -jugueteó un poco... ya que Quinn era plenamente consciente de que era broma no vio motivo para no seguirlo haciendo.

"¿Quieres que te calle, Berry?" -contestó Quinn bajando unos cuantos tonos, y demostrando que también podía entrar en ese juego. Rachel sintió un escalofrío de emoción cuando vio que la rubia se acercaba peligrosamente sin despegar la vista de sus labios. La había dejado callada sin siquiera tocarla, pero no le daría tiempo para darse cuenta.

"Ok, tomémonos un descanso. ¿Quieres algo?" -Rachel se levantó del sofá y comenzó a dirigirse a la cocina resueltamente.

"¿Lo dices en serio?" -replicó Quinn sorprendida. La morena nunca se había comportado como una anfitriona.

"Lo tomas o lo dejas. La oferta declina en 3, 2…" -esa sí sonaba más a ella.

"Ya, ya, ya, detente, ¿Todavía tienes de ese jugo de mango del local que descubrimos el otro día?" –Rachel asintió con la cabeza.

"Estás de suerte. Compré más".

"¿Tú compraste?" -preguntó Quinn entrecerrando los ojos con suspicacia.

"Sí, yo, lo creas o no. Y sí, recordé ponerlo en el frío". –respondió antes de que Quinn formulara su siguiente pregunta. La rubia sonrió por lo bajo– "¿Soy yo la única que piensa que es espeluznante que tú sepas lo que tengo en la nevera?" -preguntó Rachel mientras servía dos vasos de jugo.

"No… pero si me lo preguntan en una entrevista ya lo tenemos cubierto". -Quinn se encogió de hombros mirando en dirección a la cocina.

"Mira tú, qué precavida". -se burló sutilmente cuando llegó a su lado y le ofreció uno de los vasos.

"Gracias". -dijo Quinn tomando el vaso.

"¿Eso es todo? Compadezco a tus novias de verdad". -replicó la morena, poniéndose frente a su compañera, dejando su vaso en la mesa de centro para poner los brazos en jarra.

"¿Te han dicho alguna vez que eres una novia muy demandante?" -señaló Quinn divertida cuando después de un duelo de miradas Rachel se rindió y volvió a sentarse a su lado.

"Todo el tiempo". -admitió la morena, curiosamente complacida por la acotación.

"Y te gusta". -afirmó la otra chica, consternada después de ver cómo brillaron sus ojos.

"Así soy". -sonrió Rachel con orgullo. No le importaba que la generalidad del mundo lo considerara como un defecto, a ella le gustaba la atención y no veía motivos para negar su esencia.

"Sí, así eres". –Quinn sonrió finalmente después de llegar al punto de entendimiento, y sintió el impulso de tomar la iniciativa otra vez. Rachel tenía razón, eran actrices, tenían un papel y ya iba siendo hora de recurrir al método.

La iba a besar otra vez. Rachel lo sabía, Quinn lo sabía y era tan inminente que en el departamento se silenciaron hasta las manecillas del reloj. Cuando sus labios por fin se encontraron no hubo torpeza ni vacilación, se movían en tal sincronía y naturalidad que parecía que lo hubiesen estado haciendo toda su vida. Una vez que se apartaron Quinn volvió a coger su vaso tranquilamente y Rachel lamió sus propios labios antes de sonreír. Habían logrado hacer conexión, nadie podía negarlo. Tiembla Hollywood pensó, y entonces su teléfono sonó, rompiendo la atmósfera que tan cómodamente habían creado.

"Señorita Berry, su sentido del humor ha adquirido un pésimo gusto. Cuando se dignen a ponerse serias y actuar a la altura de las circunstancias contáctennos. Y será mejor que estén sentadas cuando enciendan el televisor". -ese fue un muy molesto Christian, evidentemente, y ni siquiera le permitió contestar algo antes de cortar la llamada.

Quinn se asustó cuando observó a Rachel palidecer en el teléfono y nuevamente el peso de lo que había ocurrido cayó sobre sus hombros. Rachel respiró profundamente y tomó el control del televisor sin decir una palabra. Una vez que la pantalla se encendió se reprodujo el vídeo de ambas en un famoso programa de espectáculos, Rachel besándola de la nada y Quinn alejándose como si la otra la hubiese golpeado. Fue tomada por un espectador anónimo... tenía sentido, podían sobornar a los paparazzi, pero los fanáticos eran otra cosa, un aficionado con buen ojo y una dosis de malicia era suficiente para causar un alboroto de proporciones. Hablaron los panelistas, algunos supuestos testigos que al parecer manejaban más detalles que ellas mismas, y por último los fans. Los de Rachel -los que no la habían abandonado ya- apoyaban a la morena en su mayoría, diciendo que debía haber algún malentendido que seguramente su ídola explicaría a la brevedad, otros creían que Quinn tenía que estar loca para rechazarla, los menos se sentían algo decepcionados de que la chica no los hubiese tomado en cuenta para presentar a su novia, pero eso era suave; los de Quinn en cambio estaban indignados, y prácticamente estaban haciendo campaña para condenar a Rachel a la cárcel por abuso. Su mala reputación acababa de sumar puntos de manera escandalosa y esta vez no había hecho nada para merecerlo. Se hundió en el sofá y Quinn se cubrió el rostro con las manos.

"Mierda, eso se ve mal". -la morena comenzó a hablar sola, sin despegar la vista de la pantalla - "Tendremos que inventar una muy buena coartada; No hay forma de que evitemos a la prensa después de eso. Bienvenida al espectáculo, Fabray". -intentó bromear, pero el humor no le llegó a la voz.

"De verdad lo siento, lo arreglaré. Lo prometo".

"Está bien". -le dijo suavemente.

"¿Por qué no estás gritándome?" -no pudo evitar preguntar.

"Porque este es el fondo, Quinn. Y cuando estás ahí ya no puedes llegar más abajo. Solo me queda subir a partir de aquí". -era una inesperada, filosófica y positiva forma de verlo, y a pesar de todo, eso hizo a Quinn esbozar una media sonrisa... hasta que recordó que había alguien que sí estaría echando humo en ese momento y que de ella no se iba a salvar.

"…Lisa va a matarme". -murmuró con un cúmulo de emociones potenciadas por un pánico renovado.

"¿A ti? ¿Acaso viste eso?" -señaló la pantalla del televisor -"Tus fans me odian, ¿A quién crees que asesinarán primero?" -replicó Rachel, y Quinn no se paró a pensar que la morena acababa de admitir que ella sí tenía fans. Sin embargo, al oírla, aún sin procesar sus palabras enfocó su atención en ella y sin detenerse a pensarlo decidió probar la terapia que inventó la morena en un asalto completamente sorpresivo, que dejó a la otra chica paralizada en su sitio con los ojos como platos.

"Para aliviar la tensión, lo siento". -le dijo rápidamente antes de coger su propio móvil y desaparecer por el pasillo a la velocidad de un rayo. Un par de minutos después Rachel se tocó los labios y sintió un leve hormigueo. ¿Qué acaba de pasar? gimió la pregunta en su interior. Había sido como un huracán que se apoderó de boca durante 5 segundos y luego se esfumó como una simple brisa. Y esa ausencia le hizo sentir lo que debió haber sentido la bruja del este cuando la casa de Dorothy le cayó encima.

"Fabray…" -murmuró, deteniéndose a sí misma sin poder conectar dos palabras. Para ese momento estaba de pie junto a la entrada de la cocina, y hubiese sido igual si se hubiera teletransportado porque no recordaba haber caminado hasta allí. Se quedó mirando fijamente sus gavetas y sintió una molesta sensación de sequedad arrastrarse por su garganta, entonces oyó un ruido y desvió su atención. El malestar desapareció tan rápido como llegó y entonces reaccionó -"¡Vuelve acá! ¿Acaso crees que eres la única que está tensa?"