Descargo de responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen. Son propiedad de Fox y Ryan Murphy.

Muchísimas gracias por tomarse el tiempo de leer y/o dejar reviews, y también a quienes han marcado la historia en follows y favs. Espero que les guste este capítulo. En cualquier caso, si es posible háganme saber su opinión ;)


"Oh Dios, sigue así, sí…mm… ah… justo ahí…"

"Deja de hablar así, suena raro". –murmuró Quinn un tanto cohibida. Ahora sabía que la idea de paz y tranquilidad estaba extinta si iba acompañada de un masaje para la morena caprichosa que en ese momento estaba tendida debajo de ella. ¿Por qué se lo habría ofrecido en primer lugar? Ah, cierto. Porque la chica entró a su habitación y no dejó de llamarla "egoísta desconsiderada" hasta que le propuso algo para ayudarla a desestresarse también.

"Hey, no protestes y sigue, que me lo debes". – ¿Ahora se lo debía? Dios, qué cambiante era esa chica. Negó con la cabeza en resignación, movió las manos desde sus hombros hasta sus omóplatos y Rachel ronroneó sintiendo la tensión deslizarse por su espalda cual agua caliente durante una ducha reponedora. Quinn era buena.

"Hace unos minutos eras tan agradable, Berry…" –suspiró Quinn con un aire casi nostálgico.

"¿Hace unos minutos? Te recuerdo que hace unos minutos asaltaste mi boca y saliste corriendo. Me hiciste sentir utilizada, cariño".

"Por favor…" –rodó los ojos, y Rachel se apoyó en sus codos para poder girar su rostro y mirarla directamente.

"Hablando en serio, tienes que dejar ese rollo de chica tímida. Ambas sabemos en lo que estamos metidas y ya habíamos llegado a un punto de inflexión en tu baño". –volvió a apoyar su cara en el colchón, cerrando los ojos, pero entonces Quinn presionó un nudo particularmente sensible en su espalda media y la hizo ver estrellas – "¡Ay! No seas tan brusca, ¡Joder!" –se quejó.

"No es culpa mía, tienes muchos nudos". –se detuvo a reflexionar mientras sus dedos seguían aplicando presión –"Y sí, lo sé. Es solo que… es raro, nunca imaginé que haría algo como esto para llamar la atención de los medios".

"¿Te sientes culpable?"

"Un poco. No me parece ético". –entonces Rachel se removió para darse la vuelta y quedar sobre su espalda para quedar frente a la rubia, así que Quinn tuvo que elevar un poco las caderas para hacérselo más fácil ya que al estar sentada con las piernas a ambos lados de su cuerpo la tenía aprisionada. Una vez que la morena se acomodó, ella volvió a su posición, y apoyó sus manos sobre la cintura de la cantante, rozando sus costillas con los pulgares de vez en cuando debido a los movimientos acompasados de su respiración. A ninguna se le ocurrió cuestionar esa posición, era sencillamente natural.

"Solo tienes que cambiar de enfoque". –empezó Rachel –"Porque, quiero decir, ¿Oíste lo que hizo Robert Downey Jr. el otro día? Fue a un hospital vestido de Iron Man y le dio un brazo mecánico funcional a un niño que necesitaba una prótesis. ¿Tienes idea de lo fantástico que es eso? Porque pueden criticar al tipo por un montón de cosas, pero a pesar de todo no le pueden negar que es capaz de tomar ese traje y ser un superhéroe un día más, aún cuando nadie lo obligue y aún cuando sea solo una ilusión".

"Pero nosotras no estamos haciendo nada como eso".

"¿No? ¿Y qué hay de tu lucha por la comunidad LGBT?" –Quinn abrió los ojos sorprendida –"Créeme, significa mucho para muchas personas ver que un par de chicas jóvenes puedan demostrar sus sentimientos libremente. El mundo está cambiando, y puedes ver a Ellen DeGeneres con su esposa y todo genial, también puedes ver que programas como Orange Is the New Black se vuelven populares; pero aún no es suficiente, porque por lo general la gente que asume su identidad de género ante las cámaras tiene carreras consolidadas, así que en realidad no corre grandes riesgos, pero a los principiantes siempre les aconsejan callar. Ese no es tu caso. Y estoy segura de que muchas personas apreciarán tu valor y les ayudará a inspirarse, porque nosotras sabemos que es perfectamente natural, pero cuando un chico o chica se descubre a sí mismo tiende a pensar que está solo; nosotras podemos demostrar que no es así si utilizamos inteligentemente las cámaras que nos persiguen... Sé que con los contratos de por medio todo puede parecer muy frívolo, y que obviamente no estás acostumbrada, pero en nuestro caso particular esto va más allá de ti y de mí." -se hizo un silencio prolongado entre ambas y Quinn no pudo evitar sentirse conmovida. Le sorprendía que una vez más su compañera tuviera las palabras precisas para devolverla a su centro. Podía cambiar tanto de un momento a otro que veces le parecía que en el interior de la morena luchaban dos personas distintas.

"Gracias". –murmuró con un nudo en la garganta y los ojos cristalizados. Y en su posición, Rachel se dio cuenta.

"Hey. No llores, Fabray. La dramática aquí soy yo". –dijo Rachel intentando sonar encantadora y Quinn se rió - "Eso está mejor". –asintió conforme.

"Ok. Ahora vuelve a ponerte sobre tu estómago". –ordenó Quinn, limpiando disimuladamente las lágrimas que se habían formado en sus ojos.

"¿Es eso para una propuesta indecente, rubia?" –bromeó la morena con una sonrisa ladina, antes de hacerle caso.

"Ya quisieras. Terminaré de darte ese masaje".

"¡Yay! Música para mis oídos" –Rachel se sintió complacida, pero no bien la rubia hubo dibujado un par de círculos en su baja espalda las interrumpió el timbre, haciéndole abrir sus ojos desconsolada –"Oh, vamos. ¿Es que nunca tendré un respiro?" –resopló. Y en respuesta Quinn afianzó las manos a sus costados, y descendió hasta pegarse perezosamente a su espalda.

"Descuida, siempre podemos hacerlo después". –susurró, con la mejilla contra su piel. Sabía que se les venía un gran sermón.

"¿Me lo prometes?" -preguntó en el mismo tono, sorprendiéndose a sí misma.

"Claro". –le aseguró, y se incorporó ágilmente, hasta estar fuera de la cama.

"Okay. Metámonos en la boca del lobo". –dijo Rachel, estirándose por última vez antes de ir a abrir la puerta a los representantes, mientras pensaba con el ceño fruncido, ¿Qué demonios hago? Yo sé que las promesas de la gente no tienen valor. Esto no tiene sentido.


"¡Y estamos de vuelta con Living in the Stars! –exclamó efusivamente el conductor del programa, siendo secundado por una serie de aplausos –"En esta sección, tenemos a dos invitadas que han causado furor en los últimos tiempos, y hoy en exclusiva vienen a aclarar todos los rumores que se tejen a su alrededor; Así es, queridos espectadores, ¡Con ustedes las chicas del momento: Quinn Fabray y Rachel Berry!".

Era apenas el día siguiente. Después de sentarse en la sala, resignándose a escuchar durante 2 horas el sermón de sus representantes, y analizando las encuestas de opinión, pudieron discutir lo que realmente importaba: cómo salir del embrollo. Así que tras unas cuantas llamadas y ponerse de acuerdo en qué "verdad" manejarían, programaron una serie de entrevistas, empezando por el programa de televisión más popular de la costa oeste: "Living in the Stars". Y era por ese motivo que en este momento Rachel y Quinn entraban al set sonriendo y tomadas del brazo, como si no fueran conscientes de que el público las estaba escudriñando con desconfianza en sus miradas y aplaudían solo porque un cartel de luz que les recordaba la condición de estar ocupando sus asientos se había encendido frente a ellos.

"¡Quinn Fabray! Por fin tengo el placer de conocerte".

"Lo mismo digo, Jason. Gracias por invitarnos". –el aludido asintió con una sonrisa deslumbrante que se notaba que era producto de horas y horas de práctica frente al espejo. Quinn no se la creyó ni por un segundo.

"Y miren a quien más tenemos aquí hoy. Llevaba tiempo sin verte, Rachel".

"Lo sé. Pero ¿Qué puedo decir? He estado ocupada". –dijo la diva con esa sonrisa descarada que solía fascinar a su público.

"Seguro que sí". -consintió el hombre, con una tensión imperceptible.

Tenían una aversión el uno por el otro. Living in the Stars había sido el programa de televisión en el que Rachel había debutado en su llegada a L.A., la había visto crecer, estreno tras estreno, tras single, tras disco, y aún así no tuvo corazón a la hora de destrozar su imagen a la mínima oportunidad. Nunca olvidaría que Jason Donovan fue el primero en ridiculizarla en público, y Jason jamás olvidaría que ese mismo día la morena le devolvió el golpe, improvisando una canción pegajosa y burlona en su nombre –que todavía daba vueltas por la web- justo antes de abandonar el set y el canal, y dejarlo a él en el aire con 15 minutos de programa que no sabía cómo cubrir. Ese día marcó un hito, la chica favorita de Hollywood se convirtió en una diva, y ninguna entrevista suya volvió a ser pacífica. Pero ahí estaban otra vez, ocupando los mismos lugares, tratándose como viejos amigos y ocultando el cinismo por el bien de la conveniencia.

"Chicas, antes de comenzar quiero ir directo al grano, dígannos lo que todos queremos confirmar, ¿Hay un romance entre ustedes?" –por un momento dio la impresión de que el público contuvo la respiración. ¿Acaso no habían sido lo suficientemente obvias todavía? Rachel estuvo a punto de soltar sarcásticamente Nah, qué va. Solo somos un par de amigas cariñosas. Pero se contuvo.

"Sí, lo hay". –dijeron al mismo tiempo y luego de mirarse sorprendidas se sonrieron y Quinn bajó la mirada cohibida mientras Rachel ponía una mano sobre su rodilla.

"¡Pues enhorabuena! ¿Está bien que diga eso, Quinn?" –primera alarma. Rachel y Christian ya se lo habían advertido. Jason era como un lobo, y utilizaría cualquier dubitación para llevar las cosas a donde él quisiera.

"Si es una felicitación sincera no veo por qué no lo estaría". –Rachel tuvo que contener la risa. Cuando Quinn actuaba como jugadora de póker y no era con ella podía resultar muy divertido de presenciar.

"Por supuesto". –dijo el hombre – "¿Y hace cuánto que están saliendo?" –se echó hacia adelante emocionado, como si así hiciera el momento más íntimo.

"Oficialmente hace 2 meses". –contestó Rachel. No podía ser más tiempo, aunque hubiese sido lo ideal decir que llevaban una relación secreta durante mucho más tiempo, el historial de la morena y su vinculación pública con otro artista lo hicieron imposible. Aún así dos meses era un tiempo decente, considerando que hacía menos de un mes que habían comenzado a dejar pistas al público.

"¿Dos meses? ¿Y por qué no nos enteramos de esto, Rach? ¿Por qué ocultar a tu novia de todo el mundo?"

"Simplemente queríamos llevar las cosas con calma". –ella se encogió de hombros con tranquilidad.

"¿Con calma? ¿Esas son tus palabras? ¿Cuándo en tu vida has llevado las cosas con calma?"

Era cierto. Había tomado clases de canto y danza desde los 3 años, su implacable insistencia la había sumergido de lleno en los escenarios de Broadway desde los 9. Fue tanta su entrega que desde entonces dejó de asistir a la escuela, y se graduó gracias a los tutores particulares que le enseñaban en su tiempo entre ensayos. El único momento en que paró fue cuando un productor encantado por su desempeño se le acercó para proponerle que se tomara un tiempo para viajar a Los Ángeles y audicionara para un filme dramático. Entonces tomó un avión y su vida dio un giro de 180°, porque por primera vez su voz no fue su carta de presentación, y porque el drama es la madre de las tramas, es lo que hace que a un actor lo tomen en serio, y claro que la tomaron en serio, no había canal de farándula que no hablara de su mérito y su talento desbordante. Fue catapultada a la cima apenas empezar. Su vida nunca siguió un rumbo normal, sus mayores vacaciones se realizaban en el trayecto de un avión, y nunca tuvo a nadie a su lado más que a sus padres… hasta Jesse.

Jason tenía razón, tomar las cosas con calma no era parte de ella, pero…

"Desde que conocí a Quinn he aprendido a hacerlo".

"En realidad eso fue en gran parte por mí. No estoy muy acostumbrada a las cámaras y nunca antes había salido con una estrella. Necesitaba tiempo y Rachel lo aceptó". –agregó Quinn.

"Eso suena tierno de tu parte, Rachel". –la morena se encogió de hombros esbozando una pequeña sonrisa que bien podría pasar por tímida. – "¿Segura de que no es porque te estuviera costando dar el paso?"

"¿Qué paso?" –preguntó confusa.

"Salir del clóset en público, ya sabes. Hemos recibido varios comentarios de tus fans diciendo que ha sido una absoluta sorpresa". –Ah, con que se trataba de eso.

"Siendo sincera nunca lo vi de ese modo; no es un secreto para nadie que tengo 2 padres, y crecí con una mentalidad abierta; si no "salí del clóset" como tú dices es porque para mí nunca ha habido un clóset. Y nunca creí que el género de mis parejas fuese más importante que cómo me llevo con ellas".

"Bueno, en eso tienes razón. Y detengámonos en ese punto porque es justo eso lo que está exacerbando los ánimos de todo el mundo desde ayer. Asumo que han visto el video que circula de ustedes besándose en público por primera vez". –ambas asintieron –"Pues ¿Qué sucedió, chicas? No parecía que se estuvieran llevando muy bien entonces. Y en cambio aquí apenas un día después son todas miraditas cómplices y sonrisas… es difícil de entender".

"Supongo que lo es si no conocen el contexto". –contestó Rachel sin inmutarse. Sabía que lo que Jason en realidad había querido decir era que no creía en absoluto su actuación en el plató, pero no iba a lograr sacarla de sus casillas esta vez.

"Sí, además lo han hecho parecer más grande de lo que en realidad fue. Se trató sencillamente de un pequeño problema de comunicación. Yo había estado pensando en llevar a Rachel a conocer a mi familia en Ohio esta semana, ya que habíamos cumplido con nuestros compromisos y teníamos un par de días libres. Y se lo iba a comentar una tarde que ella iría a visitarme". –miró a la morena a su lado y fue la señal que ella necesitaba para tomar la palabra.

"Pero justo ese día a mí me habían ofrecido un par de entradas para el partido por esa campaña que hice para Spalding, y me pareció buena idea porque nunca me había interiorizado en ese deporte, así que creí que sería interesante. Entonces, cuando llegué a la casa de Quinn esa tarde lo primero que hice fue mostrarle las entradas y pedirle que me acompañara, y como ella no quiso quitarme la ilusión aceptó y no me dijo nada acerca de la visita a su casa". –Quinn asintió pensativa.

"Debí decírselo. No sé por qué no lo hice. Luego, el día del partido por la mañana recibí una llamada de mi hermana, que sacó el tema, preguntándome cuándo conocerían a mi novia, y al echar un vistazo a mi agenda me di cuenta de que no podría ser pronto. Había perdido la oportunidad y me frustré. Así que una cosa llevó a la otra, mi estado de ánimo no era el mejor porque tenía la mente en otro lugar, y Rachel obviamente no entendía nada". -curiosamente lo de su hermana era verdad, la había llamado esa mañana para preguntarle qué había de cierto en los rumores de los canales de farándula. Al final eso le cayó como anillo al dedo, porque lo pudo usar a su favor sin tener que mentirle a su familia más de la cuenta.

"Me preocupé porque pensé que se estaba aburriendo, así que traté de llamar su atención, pero no funcionó y entonces… la besé de sorpresa". –se rió un poco como si se hubiese tratado de una travesura.

"Fue muy repentino, porque como dije, yo había estado casi todo ese tiempo absorta en mi propia mente, y en ese instante volví a la realidad. Y reaccioné de un salto, fue muy vergonzoso, así que salí de ahí sin pensarlo".

"Y yo quedé de una pieza por la confusión. Luego salí también, y la llamé, y decidimos que no tenía caso volver al estadio de todos modos, así que nos encontramos en su casa, le pregunté lo que pasaba y por fin lo hablamos. Al final se convirtió en una anécdota divertida. Imagina nuestra sorpresa cuando un par de horas más tarde encendimos la televisión y nos encontramos con todo ese enredo del video..."


"Y nos salimos con la nuestra". –dijo la diva con aire triunfal mientras veían la entrevista desde la casa de Quinn. Entonces movió el puño sutilmente hacia su lado y al verla de reojo Quinn sonrió y lo chocó con el suyo. Jason había intentado acorralarlas varias veces, como cuando preguntó qué hacía Quinn, sin tener todavía edad legal para beber, en una fiesta como la de Sean Riley, en la que se sabía de sobra que circulaban drogas y alcohol; la influencia que la morena ejercía sobre ella, y su incredulidad inicial al oír la historia de cómo se conocieron un día cualquiera en la playa. Pero ellas habían contestado a todo con disposición y confianza, así que solo quedaba que el público juzgara.

"Me alegro de que esta experiencia las haya unido pero aún no pueden confiarse. Tú sabes cómo es esto, Rachel". –dijo Christian de pie, analizando la pantalla todavía y Lisa lo secundó. La morena rodó los ojos.

"Obviamente van a seguir hablando y dirán lo que quieran, pero eso es lo de menos, ya dijimos lo que teníamos que decir, ahora podemos seguir con lo nuestro. Déjennos disfrutar de la victoria al menos unos segundos, ¿Quieren?" –se quejó Rachel.

"Yo también pienso que salió bien". -dijo Quinn, pensando que la clave estaba en que lo que habían dicho era algo que a cualquier pareja le podía pasar, quitando las entradas de regalo por campañas publicitarias y todo eso, ¿Quién no había tenido aunque fuera un mínimo malentendido por no decir las cosas en su momento? Así que creía que era más fácil que la gente empatizara con eso. - ¿Qué opina el público hasta el momento?"

"La opinión general está mejorando. Pero un episodio así no puede volver a ocurrir, Quinn. Ahora que asumieron su "relación" en público estarán aún más pendientes de ustedes".

"Ya sé".

"Chicos, ¿Saben qué? Tómense el resto del día. Lo merecen". –sugirió Rachel para no seguir escuchando sermones.

"Buen chiste, Berry". –dijo Christian con sarcasmo y Lisa sonrió por lo bajo, negando con la cabeza.

"Muy bien, fanáticos del control, que no se diga que no lo intenté, hagan lo que quieran. Quinn, tú tienes que ir a audicionar en unas horas, ¿no?"

"Ajá".

"Pues te llevo en mi auto. Vamos". –al instante todos se voltearon a mirarla sorprendidos -"¿Qué? ¿Ahora no puedo acompañar a mi novia al trabajo? Pónganse de acuerdo en sus objetivos… Dios". –culminó fingiendo exasperación mientras se levantaba del sofá.

"No está contemplado en nuestra pauta para hoy, pero supongo que está bien. ¿Tú estás de acuerdo, Quinn?" –preguntó Lisa.

"Sí, sí, por mí está bien". –dijo Quinn, levantándose para encaminarse también hacia la puerta.

"Solo… no se metan en más problemas, ¿Ok?"

"¡Descuida!" –dijo Rachel, alzando la mano a modo de despedida.

"No hallabas las horas de escaparte, ¿Verdad?" –le susurró Quinn una vez que cruzaron la puerta principal.

"Qué bien me conoces". –Rachel le guiñó el ojo y desactivó la alarma de su auto a la distancia. Una vez que llegó a él abrió la puerta del copiloto e invitó a Quinn a entrar con un fluido movimiento de su mano. –"Mi lady". –completó con diversión.

"Tampoco exageres". –se rió Quinn, pasando por su lado, como si esa versión de Rachel fuera algo cotidiano, aunque era plenamente consciente de que no lo era. Simplemente le seguiría el juego mientras durara.


"Muy bien, ya estamos aquí. Cuánta gente… ya había olvidado cómo era cuando no te han hecho una cita previa". –dijo la morena, sin malicia esta vez, mirando asombrada la fila de al menos un centenar de personas que salía del estudio y se extendía por la calle.

"Sí, es un tanto tedioso". –asintió Quinn. Definitivamente esa no era la parte preferida de su carrera, pero era lo que tenía que hacer, así que estaba resignada.

"Así que… supongo que ya que estoy aquí debería acompañarte…" –dijo Rachel, haciendo ademán de quitarse el cinturón de seguridad, y suspirando al caer en la cuenta de que al haberse ofrecido a ir con Quinn no había escapado del trabajo, sino que se había acuñado más, ¡Y voluntariamente! No lo había pensado bien, ella solo tenía en mente su cama.

"¡No!" –la cortó la rubia a medio camino y Rachel llegó a pegar un respingo –"Estaré bien, descuida".

"Pero…"

"En serio, Rachel. Sé lo que estás pensando, pero me gustaría sentir que si consigo el papel es por mi propio mérito". –la morena la miró confundida. Y una vez más se preguntó por qué Quinn había aceptado hacer el PR, se suponía que su presencia la ayudaría a obtener mejores papeles y más rápido, publicidad gratis, pero no parecía que eso le interesara en realidad. Aunque por otro lado, si no tenía que quedarse ahí podría irse a dormir por fin, así que no le iba a dar muchas vueltas al asunto.

"Bueno. Rómpete una pierna entonces". –le sonrió a modo de despedida. Y la rubia asintió, quitándose su propio cinturón de seguridad, pero no se movió más que eso. Parecía que esperaba algo aunque no decía nada, y Rachel casi suelta una carcajada cuando se dio cuenta. -"Esperas tu beso de la buena suerte, ¿no?" –le preguntó con picardía.

"Claro que no". –dijo Quinn desviando la mirada.

"Hey, no te juzgo. Me parece bien que lo tengas en cuenta".

"Que no es eso". –refunfuñó la rubia.

"Fabray…"

"¿Qué?"

"Si es lo que te nace solo tienes que acercarte". –entonces la rubia se acercó rápidamente y le dio un pequeño beso en los labios. Fue tan corto que apenas llegó a sentir la presión de su piel contra la suya. Pero en cambio ese gesto le dijo otra cosa a la morena, Rachel se consideraba a sí misma casi una experta en lenguaje corporal, así que aprovechando la cercanía que todavía tenían le cogió la mano, y comprobó su corazonada al sentir cómo temblaba, pero al mismo tiempo supo que no era por el beso. Estaba nerviosa por la audición, aunque en el exterior apenas se le notaba. Es cierto… es la primera vez que va por un protagónico, se dijo al recordarlo. Y no era que le estuviera cogiendo simpatía, pero tampoco tenía motivos para ser antipática con ella en ese momento. Así que cerró los ojos un segundo, intentando evocar la última vez que ella se había puesto nerviosa. Cuándo había sido la última vez que había sentido algo en lo absoluto –"Todas esas personas…" -empezó con seriedad –"todos están ahí formados con números en sus pechos, algunos bromeando como si no fuera gran cosa mientras esperan sus 5 minutos de fama, otros se muerden las uñas intentando recordar todo lo que han aprendido para asegurarse de que los valoren. Pero ninguno de ellos quiere tu papel tanto como tú, ninguno lo merece tanto como tú, ni siquiera la chica que corrió para llegar primero, por la simple y sencilla razón de que es tu papel, lo crearon para ti y una vez estés allí ellos lo sabrán. Debes ser la aguja en el pajar, Quinn. Nunca una más en el montón. Ahora saldrás de este auto tan segura como el primer día que te plantaste en mi departamento y te darás cuenta de que el tiempo que tengas que esperar ahí parada será lo más difícil que tendrás que hacer. Luego llegará tu turno, te conocerán, dirás tus líneas y aunque no las dijeras al pie de la letra, incluso si no recordaras ni una palabra, tu talento hablaría por ti y eso será todo. Recuerda que solo son personas, y ninguna de ellas es perfecta, no pueden hacerte nada, así que no dejes que te intimiden. Tu desplante es lo que los va a impresionar más allá de todo, así que pase lo que pase haz que te recuerden". –a medida que hablaba notó cómo la chica dejaba de temblar y respiraba más tranquila. Entonces se sintió satisfecha. Tocó la mejilla de Quinn con su mano libre durante un par de segundos, y con suavidad juntó su frente con la de ella antes de volver a hablar. –"Ahora vete antes de que llegue más gente o te jubilarás esperando en esa fila". –Quinn sintió la tentación de risa emerger inevitablemente con ese cambio de tono tan rotundo y se apartó para por fin salir del auto.

"Gracias por eso. Deberías dar charlas motivacionales". –terminó con humor.

"No te quitaría el trabajo, cariño". –le siguió el juego y luego se instaló sus lentes de sol. -"¿Necesitas que venga por ti cuando termines?" –preguntó por si acaso, porque una vez que se acostara no pensaba volver a levantarse hasta el día siguiente.

"No, tengo algunas cosas que discutir con Lisa, así que ella me llevará. No te preocupes". –Rachel asintió.

"Adiós entonces".

"Hasta luego". –Quinn terminó de salir del auto y suspiró por última vez antes de encaminarse hacia su destino. Rachel por su parte, esperó a que se formara y partió rumbo a su casa.


Los días que siguieron fueron un poco más movidos porque la prensa las acosaba incansablemente para obtener exclusivas, especialmente después de que Rachel se presentó en un Late Show y por primera vez en mucho tiempo volvió a tocar el piano y cantar una canción, dedicándosela a Quinn. Los paparazzi incluso las esperaban fuera de casa. Rachel volvía a ser un personaje de interés y Quinn empezaba a convertirse en uno con cada vez más fuerza. Pero honestamente resultaba más agobiante que satisfactorio. Hasta a Quinn, que amaba estar al aire libre se le estaban quitando las ganas de salir. Así que la mayor parte del tiempo que debían estar juntas lo pasaban refugiadas en casa de alguna de las 2 –porque vamos, que no podían ser noticia todos los días tampoco porque sería raro, pero si parecía que solo estaban juntas en público también despertarían sospechas –aunque eso no significaba que se llevaran a las mil maravillas, a veces Rachel llegaba con todo su mal genio y ni siquiera le dirigía la palabra a su compañera –y si estaba en su propia casa era peor porque se encerraba en su habitación y daba la impresión de que ni siquiera estuviera ahí –pero entonces, en vez de hacer una gran cosa de eso, Quinn simplemente se encogía de hombros y se ponía a leer alguna novela o repasar sus líneas, cosa que aunque jamás dijera, Rachel apreciaba, aunque en otras ocasiones, ninguna soportaba siquiera permanecer en la misma habitación que la otra porque tarde o temprano el mal humor se contagia y mal que mal la rubia también tenía un carácter fuerte. Entonces era como estar en el salón de castigo, solo esperaban con fastidio a que se pasara la hora. Pero esa noche en particular, era diferente a lo habitual, Rachel estaba cómodamente recostada en su diván, bebiéndose una cerveza fría mientras se entretenía mirando a Quinn caminar de un lado a otro como león enjaulado.

"No sé cómo has soportado esto tanto tiempo". –decía la rubia, asomándose de nuevo por la ventana para comprobar por enésima vez que los paparazzi no se habían ido todavía.

"No lo hago. ¿Acaso no has notado mi fobia social?" –contestó Rachel como si nada.

"Es que no es justo, no pueden tratar a alguien así. Nadie puede vivir así". –continuó Quinn.

"Acostúmbrate, novata. Es solo el comienzo".

"No lo acepto. No van a impedirme vivir mi vida como me plazca". –aseguró, y la morena no perdió oportunidad para mofarse.

"Entonces aprende a ignorarlos y sé libre como un ave". –recitó con voz soñadora mientras simulaba alas con sus manos, antes de volver a tomar otro sorbo de su botella.

"No era necesario el sarcasmo. Gracias". –gruñó Quinn con los ojos entrecerrados.

"Eso, leona, enójate". –la provocó una vez más, moviendo una mano como si tuviera garras, y cuando Quinn puso los ojos en blanco se rió. Rato después para hacer las paces se le ocurrió ofrecerle un trago y ver si así se relajaba un poco. En el fondo sabía que la rubia puritana no aceptaría, pero nada perdía con intentar – "¿Quieres?" –la aludida miró la botella fijamente durante unos segundos y luego suspiró, distrayéndose momentáneamente del lado B de la fama.

"Aún no tengo la edad".

"Apenas te faltan unos meses, ¿Qué importa?" –Quinn frunció sus labios hacia un costado- "Oye, no voy a obligarte. Pero tampoco voy a acusarte con tu mami si te decides a probar, así que la oferta sigue abierta".

"Nah, yo paso". –declinó, calmando sus revoluciones y sentándose en el espacio libre que quedaba en diván. Y entonces Rachel aprovechó de estirar sus piernas por sobre los muslos de la rubia. –Qué mimada es… pensó Quinn rodando los ojos, pero sin hacer nada para quitársela de encima.

"Aguafiestas…" -murmuró Rachel por lo bajo antes de que Quinn se lo pensara y sin previo aviso tapara la boquilla de la botella de cerveza con su mano e hiciera presión lentamente hacia abajo con la intención de apartarla. La morena frunció el ceño sin entenderla ni soltar la botella – "¿Qué haces?" –entonces la rubia se removió, haciendo sus piernas a un lado y acercándose hasta acomodarse junto a ella a la altura de su rostro.

"Paso el rato con mi novia". –contestó casualmente, bajando unos tonos y alternando su mirada parda entre el iris chocolate líquido y los labios llenos de la morena. Por un segundo, Rachel abrió los ojos con sorpresa y tragó en seco. Le había insistido que no era necesario que le avisara cuando quisiera practicar, pero aunque no lo hiciera Quinn siempre era muy obvia con sus intenciones. Ahora en cambio fue tan sutil que la morena no supo en lo que estaba metida hasta que tuvo a la rubia a 3 centímetros de su cara. Un momento…

"Olvidaste el libro en tu casa, ¿cierto?" –preguntó Rachel suspicaz, recordando casi con recelo que los días anteriores Quinn no había hecho más que leer y no le había puesto ni pizca de atención a ella. Era cierto que le complacía que la rubia le permitiera seguir teniendo su espacio pero a veces exageraba.

"En el auto, pero no quiero bajar a buscarlo". –admitió con una pequeña sonrisa al darse cuenta de que la morena había estado más pendiente de ella de lo que creía. Ni siquiera esperaba que Rachel supiera que estaba leyendo un libro.

"Con razón te has movido tanto hoy".

"No creí que eso hiciera alguna diferencia para ti". -la diva resopló.

"¿Tú ibas a hacer algo más aquí o es que solo te fascina mirarme de cerca?"

"¿Qué pensabas que iba a hacer? Yo solo venía a contar tus pecas". –bromeó, y Rachel le pegó en el brazo.

"Mi cutis es perfecto". –gruñó haciendo un puchero.

"Hmhm". –murmuró Quinn distraídamente mientras afianzaba una mano a su cuello y la acercaba hacia sí, suprimiendo la distancia y alcanzando la calidez de sus labios al fin. Un par de segundos después oyó el ruido sordo de la botella tocando el piso y no tardó en sentir la mano de Rachel posarse de lleno sobre su espalda. No pudo evitar sonreír en medio del beso.

Rachel no había estado fanfarroneando cuando dijo que besaba bien. Podría pasar haciéndolo todo el día sin problema si tuviera que hacerlo. El movimiento demandante de sus labios contra los suyos, su respiración contenida, sus dedos errantes cerrándose sobre su ropa, el compromiso de su cuerpo entero en cada roce. Cada una de esas cosas, todo eso la seducía por completo mientras duraba. Eso de crear costumbre verdaderamente estaba funcionando para Quinn porque cada vez se soltaba más, y en medio de todo, Rachel no se daba cuenta de los cambios que estaba experimentando ella misma, no se había detenido a pensar que cuando Quinn estaba alrededor no le molestaba tener que comer a sus horas ni que la necesidad de anular su mente con alcohol era mucho más débil si ella la distraía aunque fuese con palabras. Jamás había hecho un PRomance en el pasado, así que no sabía en detalle cómo funcionaban los demás –obviamente porque nadie que lo estuviera haciendo hablaba de ello o no valdría la pena el esfuerzo –, todo lo que rodeaba a ese mundillo eran puras especulaciones, pero según su no tan humilde opinión, para ser primerizas lo estaban haciendo excelente, nadie podría decir que escatimaban realismo. Aunque no era necesaria tanta dedicación ni tanto realismo, pero como no le habían comentado a nadie sus métodos nadie se los había dicho tampoco. Pero por otro lado… allá ellas, ¡Viva el instinto! Rachel tiró de su cuerpo más cerca y Quinn soltó un quejido en respuesta, cepillando con lentitud su pierna contra la pantorrilla de la morena, sin romper el beso con el cambio de posición, hasta que la cantante succionó su labio inferior y ella le dio paso al interior de su boca, su lengua ansiosa por recibir una vez más ese saludo húmedo y casi explosivo que ya le era familiar. No pensaba parar, ninguna lo hacía.

En cierto momento Quinn se apartó unos centímetros jadeando, y eso le dio a Rachel una idea de cuánto tiempo se habían estado besando, inmediatamente después sintió tanto calor en sus mejillas que fue evidente para ella que se estaba sonrojando. No podía creer que hubiera perdido la noción del tiempo, y es que gracias a su entrenamiento vocal ella había desarrollado una gran capacidad aeróbica, por eso ni se había inmutado mientras que la rubia a su lado parecía rendida intentando recobrar el aliento y cubriéndose los ojos con el antebrazo. Sin decir una sola palabra Rachel se sentó en la orilla del diván y se abrazó a un cojín, y un par de minutos después Quinn se descubrió un ojo y le sonrió como si la estuviera saludando de nuevo. Al verla, Rachel rodó los ojos y negó con la cabeza, mordiéndose el labio inferior para no corresponderle la sonrisa, y se levantó revolviéndole el cabello con la mano al pasar por su lado.

"¡Hey!" -reclamó Quinn, reacomodándose el cabello.

"¿Te ayudo a repasar tus líneas?" –le preguntó Rachel como si nada y la rubia asintió, estirándose y dejando también el diván. Aún les quedaba mucho tiempo ya que Quinn debía pasar esa noche ahí, así que era bueno que encontraran algo qué hacer para variar.


Quinn despertó boca abajo y algo desorientada, aún estaba oscuro, le molestaba tratar de mantener los ojos abiertos así que volvió a cerrarlos con la tranquilidad de que la alarma no había sido la causante de su despertar, e inspiró profundamente contra el colchón dispuesta a volver a dormir, pero al hacerlo se encontró con un perfume peculiar que le recordó que no estaba en su cama, pero tampoco en el, para bien o para mal, ya acostumbrado diván de su compañera, eso la desconcertó un poco hasta que recordó a la diva horas atrás diciéndole que podía dormir en la cama si quería mientras no se moviera tanto; y ella no tuvo que pensar mucho antes de aceptar porque a decir verdad, si algo era sagrado para ella era un buen descanso, y la cama era por lejos más cómoda y tibia que cualquier otro sitio en ese departamento. Pero algo andaba mal, Quinn se sentía demasiado cómoda allí con sus piernas extendidas cual estrella de mar, incluso juraría que estaba en medio de la cama y no en la orilla como al principio... ¿Berry? Pensó al instante y se incorporó para comprobar que la chica no estaba a su lado en la cama. Rachel podría haber ido al baño y Quinn no tendría por qué preocuparse, pero por alguna razón empezó a sentirse demasiado inquieta conforme pasaban los minutos y cuando sintió un ruido en la sala se levantó como un rayo para encontrar a Rachel encogida en el piso y sollozando desgarradoramente frente a la pantalla de su computador, que era lo único que iluminaba la habitación. Quedó paralizada por un momento sin saber qué hacer, pero se obligó a sí misma a reaccionar y en un segundo estuvo junto a la morena, sosteniéndola en silencio contra su pecho. Al sentir el intento de contención Rachel solo lloró más fuerte y Quinn cerró los ojos con pesar cuando vio una botella de tequila abierta y un vaso apostados un poco más allá. Había creído tontamente que la morena estaba dejando todo eso de a poco, porque se veía mucho más saludable y ella no era la única que lo había notado, tenía más energía, estaba centrada en el trabajo, era más puntual, andaba de un humor más tratable, y por lo demás -a excepción de uno que otro botellín de cerveza que en realidad nunca acababa de beber por completo -nunca bebía cuando estaban juntas, que últimamente era muy seguido; ni siquiera había visto otras botellas por el departamento. Se pateó mentalmente por haber sido tan ingenua, pero ¿Qué la había puesto así? Habían tenido una jornada relativamente tranquila, no lo entendía. Verla así le oprimía el pecho y la llenaba de impotencia. Estaban pasando por mucho juntas, era imposible serle indiferente. Sabiendo que en ese instante cualquier palabra sería inútil solo pudo abrazarla más fuerte y arrullarla hasta que al cabo de una media hora el llanto empezó a cesar y sus alarmantes gemidos fueron apenas hipidos y suspiros. Quinn se separó un poco de ella para ver su rostro. Parecía agotada, y algo le dijo que su llanto se calmó más por eso que por sosiego.

"Rachel, por favor habla conmigo. ¿Qué fue lo que ocurrió?"

"Nada ocurre jamás. Ellos provocan que ocurra" -contestó ella vagamente con la voz rasposa. Quinn se esforzó por comprender el significado de sus palabras pero no pudo. No quería forzarla a sincerarse con ella, pero de otra forma no podía ayudarla.

"¿Por qué estás llorando?" -trató de ser un poco más específica.

"Es solo que... mañana será un día malo y todo acabará peor" -dijo entrecortadamente, restregándose los ojos con fuerza para apartar las nuevas lágrimas que se estaban formando en ellos, para luego palpar el piso con movimientos errantes en busca de su vaso, pero Quinn le sostuvo las manos y la condujo de vuelta a ella en una mezcla de suavidad y firmeza".

"Eso no lo puedes saber..."

"¡Claro que sí!" -exclamó, evidenciando su estado etílico. Quinn suspiró.

"¿Por qué dices eso?".

"Porque todos me odian. Pero nadie puede odiarme más de lo que me odio a mí misma…"

"Eso no es..."

"¡Hice Playback, Quinn!"

"Rachel, eso no es un crimen". -la diva sonrió con ironía. No necesitaba la condescendencia de nadie.

"Es vergonzoso, yo me doy vergüenza, quiero desaparecer y no puedo. ¿Tienes idea de lo que es? ¿Levantarte decepcionada cada día porque has vuelto a despertar?"


Quinn se quedó mucho tiempo pensando en eso después de que Rachel se durmió. En realidad nunca se había sentido como describía la morena. La ayudó a levantarse del piso y luego sostuvo su cabello cuando vomitó en el baño; la hizo beber agua para apaciguar el temblor de su cuerpo y una vez que estuvo acostada veló su sueño hasta que se aseguró de que estaba profundamente dormida. Pero ahora era ella quien no podía dormir. Se levantó con cuidado y se deshizo de la botella con la leve esperanza de que Rachel hubiera olvidado todo rastro de esa noche angustiosa al despertar, pero cuando fue a cerrar el computador para moverlo hacia el escritorio, presionó un botón por accidente y ante sus ojos la pantalla se encendió y empezó a reproducirse un video que la hizo dar un paso atrás por la impresión.

"No puede ser..." -Parpadeó varias veces incrédula. El video mostraba a Rachel y a un chico paseando sonrientes y descalzos por un prado. La morena se veía radiante y grababa mientras el chico le hacía muecas divertidas. Luego él tomaba la cámara y Rachel se alejaba para dar saltos y giros por el lugar. Bromeaban, se reían, jugaban. El video terminó y lo cerró totalmente desconcertada, y entonces se percató de que no era el único video de la carpeta, habían muchos más; era algo personal, ella no debía inmiscuirse pero no pudo evitarlo, hizo clic en uno al azar y ahí estaban de nuevo, pero esta vez bebiendo y fumando junto a un grupo de personas mientras cantaban. Tragó en seco, en la pantalla Rachel parecía feliz, genuinamente feliz, su mirada era diferente, una mirada que ella nunca había visto en persona. Pero había algo más, algo que no acababa de asimilar y que la perturbaba -"Jesse..." "Oh Dios mío… es ella… Rachel Berry es la Rachel de Jesse".

Su cabeza era un lío, los pensamientos se le agolpaban. Sin apenas darse cuenta volvió al portátil y acabó abriendo una ventana de incógnito para buscar noticias de Rachel en la web. Algo que le diera alguna luz acerca de cómo se conectaba todo. Lo primero que le apareció era todo sobre ambas así que tuvo que ir mucho más atrás, hasta que un contraste brusco llamó su atención, y desde ahí comenzó a leer de abajo hacia arriba, de lo más antiguo a lo más reciente, hilando mentalmente la secuencia de titulares y citas.

-"Rachel Berry corona el año con un nuevo disco de platino: "Estoy muy orgullosa y agradecida de todo lo que he conseguido…"

-"¿Una nueva pareja formándose en Hollywood? Sam Evans confiesa: "Hace tiempo que soñaba con conocer a Rachel. Es una suerte que ahora estemos trabajando juntos".

-"…son el uno para el otro. No pueden mantenerse alejados, nunca había visto a Sam así con nadie antes".

-"Rachel Berry desmiente el noviazgo: "Nos hemos hecho buenos amigos, pero nada más".

-"…bailaban muy juntos y se hablaban al oído. Estaban en su propio mundo…"

"¿Rachel Berry tomó vacaciones fuera del país?"

-"Jesse St. James y Rachel Berry son vistos juntos en clubes nocturnos de Ibiza".

-"¿Presenciamos el romance más corto de la historia? ¿Qué pasó con Samchel?"

-"Rachel Berry vomita en el escenario a mitad de un concierto".

-"¿St. Berry es real?"

-"Sam Evans lo hace oficial, presenta a su nueva novia en la premier: "Lauren es increíble, me entiende perfectamente, somos muy felices juntos..."

-"¿Quién rompió el corazón de quién?"

-"…fue una fiesta muy loca…"

-"Rachel Berry pasa la noche en la cárcel".

-"…discutían fuertemente a mitad de la calle, claramente Jesse no ha sido una buena influencia para ella…"

"Rachel Berry abandona el estudio de Living in the Stars..."

-"La nueva diva de Hollywood golpea a un paparazzi".

-"Rachel Berry pone a la venta su mansión en Beverly Hills".

-"…se ha negado a dar declaraciones al respecto".

-"Jesse St. James anuncia su retiro de la música".

-"…nadie conoce su paradero, es como si se lo hubiera tragado la tierra. ¿Qué sabe Rachel al respecto?"

-"Duelo de divas. Mercedes Jones y Rachel Berry llevan su rivalidad más allá de las cámaras".

-"...ni siquiera canta sus canciones..."

-"Rachel Berry desaparece de las redes sociales".

-"…sus cuentas, tanto públicas como privadas ya casi no tienen actividad, los fans están preocupados…"

-"…fuentes aseguran que llegó ebria a la entrevista".

-"…sus compañeros de reparto dicen que es difícil trabajar con ella".

-"…probablemente era demasiado joven…"

-"Rachel Berry, ¿Otra víctima de las presiones de la fama?".

-"…está descontrolada…"

Dejó de leer, apagó el computador y lo puso en su lugar. Luego empezó a pasearse de un lado a otro en la sala a oscuras. Obviamente la morena había tenido un cambio radical desde que se le vinculó con Jesse. Pero lo que decía la prensa era una completa distorsión en comparación a lo que aparecía en los videos. Entonces sus recuerdos se la llevaron lejos... a una noche en Londres en la que ella, su hermana mayor y unas amigas salían de un teatro y al pasar junto a un callejón estrecho divisaron a un joven que no podía mantenerse en pie por lo borracho que estaba. El primer impulso de la mayoría del grupo fue simplemente seguir su camino, pero Quinn, obstinada como siempre, se devolvió, pensando que el chico podía necesitar ayuda, y efectivamente poco después de llegar a él, lo vio poner los ojos en blanco y perder el conocimiento. Llamaron a una ambulancia y ella tuvo que acompañarlo porque necesitaban que alguien llenara los papeles de ingreso; mientras iban en camino él despertó por un momento y empezó a balbucear cosas sin sentido mientras su ritmo cardíaco aumentaba. Los paramédicos intentaron hacerlo callar, pero él se resistió y tomó su mano desesperadamente.

"Por favor cuídala. Ella todavía tiene una oportunidad. Tuve que irme para que pueda rehacer su vida, pero tiene que olvidar que alguna vez nos conocimos, por favor… no le digas que me viste, verme le hace daño, no permitas que le siga haciendo daño…" -pidió Jesse para su desconcierto, como si ella supiera de qué estaba hablando.

"No-no entiendo de qué me hablas". -replicó incómoda.

"De Rachel". -Quinn se preocupó, quizá se trataba de una chica que había estado en la misma fiesta que él, y si era así, tal vez estaba en peligro y si él le decía dónde estaba ella podría volver a buscarla o pedirle a su hermana que lo hiciera.

"¿Rachel? ¿Quién es Rachel? ¿Cómo puedo encontrarla?"

"Rachel siempre ha sido la estrella más brillante…" -dijo él antes de volver a caer inconsciente y esa fue la última vez que lo vio, porque una vez que lo estabilizaron huyó del hospital sin dejar rastro.

No lo reconoció como alguien famoso entonces, solo conocía su nombre porque tuvo que ver su identificación para llenar los datos en el hospital.

El tiempo pasó y muchas cosas cambiaron, pero nunca olvidó por completo esa noche ni a la chica de la que nunca supo nada, incluso llegó a preguntarse un par de veces si en realidad había existido o si solo era parte de las incoherencias de un borracho. Pero la verdad era que desde entonces había guardado en su interior una sensibilidad extraña por el nombre Rachel. Y, de hecho, aunque nunca lo admitiera, oír su nombre había influido mucho en su decisión ante la propuesta del PRomance con la cantante; ella sabía que siendo constante y tomando decisiones inteligentes tarde o temprano llegaría lejos por sí misma, y no le preocupaba trabajar duro, pero la idea de apoyar a Rachel para que reencausara su carrera le hacía sentir casi como si hubiera llegado a la chica misteriosa aquella noche, como si la hubiera podido alejar aunque fuese un poco de lo que fuera que preocupara tanto a Jesse St. James. Nunca se imaginó que en verdad encontraría a esa Rachel alguna vez. ¡Cielos! Sin realmente intentarlo la había encontrado y era su novia falsa. Tal como dicen por ahí, el mundo es un pañuelo... pero si ellos se llevaban tan bien ¿Cómo era que todo había acabado tan mal?


"Fabray, ¿Qué haces?" -preguntó Rachel restregándose los ojos en la puerta de la cocina mientras veía a Quinn moverse de un lado para el otro.

"El desayuno, ¿Te desperté?" -preguntó mirándola de reojo antes de volver su vista a lo que estaba preparando.

"Dejaste caer una olla con un estruendo espantoso. Claro que me despertaste".

"Lo siento" -se disculpó con una sonrisa y la morena entrecerró los ojos. -"...¿Cómo estás?" -Preguntó seriamente por lo bajo, y ahí estaba la gran pregunta implícita, ¿Lo recuerda o no?

"Siento que se me parte la cabeza y me duele todo el cuerpo, podría dormir todo el día. ¿No decías que un estilo de vida saludable te hacía sentir mejor por las mañanas? Puras patrañas, digo yo. Para esto mejor me atasco de chatarra y cerveza todas las noches" -la miró a los ojos y no vio rastros de que estuviera fingiendo hacerse la desentendida. No lo recuerda.

"Mujer de poca fe." -se burló, tendiéndole el vaso de agua que Rachel buscaba con la mirada. Eso estaba bien, tenía que empezar a rehidratarse en algún momento, y sería mucho más conveniente si parecía que la idea salía de sí misma -"A veces también pasan ese tipo de cosas en Aburrilandia, pero se acabará rápido, lo prometo. Tu cuerpo se tiene que re-acostumbrar a los cambios".

"Como sea. ¿Por qué te levantaste tan temprano de todos modos? creí que hoy no tenías nada que hacer por la mañana."

"Tienes razón, no tengo que, pero se me antojó salir a trotar un poco" -Rachel rodó los ojos antes de empezar a dar marcha atrás sutilmente para que Quinn no la involucrara. -"Escuché por ahí que solías ser buena para las carreras, ¿Cuánto duraba tu circuito? Quizá podría empezar con eso y de ahí ir subiendo". -dijo a propósito y la morena frunció el ceño.

"¿Solía?" -repitió y Quinn sonrió. La diva picó el anzuelo antes de lo que esperaba.

"Sí, bueno. Obviamente estás fuera de forma. No podría pedirte que me acompañaras, pero si me dijeras..."

"Espera, espera. ¿Quién dice que estoy fuera de forma? No me has visto correr, Fabray. Con o sin práctica habitual te haría polvo si compitiéramos en este momento, ¿Cómo puedes siquiera sugerir que mi rutina especializada podría ser tu piso? No tienes idea de lo que dices."

"Oh, ¿En serio? Pruébalo entonces" -la retó y Rachel la miró entre sorprendida e indignada. No se daba cuenta de que estaba haciendo justo lo que Quinn quería desde un comienzo.

"Cuando quieras".

"Ahora mismo, luego del desayuno" -la sangre le hervía. Rubia presumida...

"Te vas a arrepentir"

"Te apuesto una cena a que no"

"¿Una cena? ¿Tan segura estás?" -Quinn se encogió de hombros.

"En el restaurante que elijas".

"Gáname y cocinaré para ti yo misma". -la rubia alzó una ceja y rió incrédula.

"¿Siquiera sabes cocinar?" -la provocó y Rachel quedó con la boca abierta un momento. Como nunca ese día se la estaba buscando.

"No lo sabrás porque vas a perder". -siseó en respuesta y Quinn negó con la cabeza. Bien. Había conseguido sacarla de la cama, ahora faltaba hacerle recordar las cosas que le gustaban en el pasado, y no tenía que ser su fan para saber que el ejercicio físico era una de ellas.


Quinn se aseguró de abastecerse con agua y bebidas isotónicas antes de salir. Aparcó en la costa y después de unos estiramientos suaves comenzaron a correr sin playlist de canciones que amortiguaran el sonido de sus pasos. Al poco tiempo, tal y como lo esperaba Quinn estaba a la delantera, sin sentir gran cosa, mientras que Rachel estaba perdiendo la lucha por mantener su respiración a un ritmo constante y el sudor le empapaba inevitablemente la frente y la ropa. No recordaba que fuera tan difícil, no llevaba ni un quinto de lo que hacía meses atrás y ya sentía como si su garganta sangrara. Eso no estaba bien, ¡Ella había corrido 3 veces el maratón de Nueva York, por amor al cielo! Parecía una burla, ¡Necesitaba volver a las pistas ya! Estaba a punto de rendirse cuando la rubia se dio la vuelta a la distancia y la miró con expresión triunfal, y en un instante la adrenalina reemplazó al agotamiento y corrió tan rápido que Quinn no pudo moverse por la sorpresa cuando pasó junto a ella y la rebasó, dejando una pequeña ráfaga de viento a su paso.

Ok, Quinn pretendía provocar a Rachel para que se entusiasmara a hacer algo más que estar tirada en su cama, pero nunca se imaginó que la enana pudiera correr tan rápido. Tampoco tenía planeado perder contra ella, ¿Qué diría eso de su óptimo estado físico? Realmente tuvo que esforzarse para alcanzarla y fue un verdadero alivio cuando llegó a la meta que habían pactado unos segundos antes que ella.

"Maldita sea". -se quejó Rachel entre jadeos mientras bebía ávidamente una botella de isotónica. Estaba segura de que hubiera ganado si no hubiera empezado a perder su segundo aire pocos metros atrás... y si la rubia no hubiera tenido una ventaja de estatura, también.

"Eres impresionante..." -dijo Quinn asombrada, sonrojándose al darse cuenta de que lo había dicho en voz alta cuando Rachel la miró.

"Lo sé". -sonrió con esfuerzo, ya que le estaba bajando todo el cansancio de golpe -"Tú tampoco estuviste mal".

"Gracias".

"Y bueno... ganaste". -Quinn asintió, más concentrada en hacer su respiración menos jadeante que en haber ganado la apuesta. Sí, también se había cansado. -"Te veré en tu casa en la cena... del viernes y saldaré mi deuda" -dijo, recordando que los días anteriores al viernes no estaba programado que se visitaran, y aunque tampoco era todo tan rígido ambas tenían trabajo que hacer y no había forma de que coincidieran en hora de la cena. Extendió su mano para estrecharla con la rubia, pero ella en un impulso hizo un movimiento rápido, tirándola hacia ella y la abrazó fuerte. Ambas aún con la respiración agitada, Rachel no sabía dónde poner las manos. -"¡Eww! ¿Nunca te han dicho que no abraces a alguien que está sudando? ¡Y menos si tú estás sudando también!" -se quejó.

"¿Qué importa?" -replicó la rubia con tranquilidad, y sin soltarla. De a poco sintió cómo Rachel se relajaba y acababa rindiéndose, rodeándola por la cintura con sus brazos. Quizá era un poco asqueroso admitirlo, pero el cuerpo de la rubia, ya enfriándose gracias al viento que secaba el líquido que salía por sus poros era agradable... si olvidaba la parte pegajosa, claro.

"Eres diferente..." -se le salió a la morena sin querer.

"¿Diferente de qué?"

"Solo diferente". -dijo con más suavidad, mientras se permitía cerrar los ojos un momento.

"¿El viernes entonces?" -quiso confirmar. Rachel suspiró y asintió aún contra su clavícula. Cuando por fin se soltaron Rachel le dio un corto beso en la mejilla y se tomaron de la mano, entrelazando sus dedos para ir a sentarse a la playa un rato antes de regresar. Pasara lo que pasara después, ese había comenzado como un buen día.


Los viernes Quinn se dedicaba a grabar y subir videos para compartir con sus seguidores. Y ese día no era la excepción, Rachel estaba en la cocina desde hacía un rato y se negaba a dejarla entrar hasta que todo estuviera listo, así que se ocupó de actualizar para pasar el rato. Internamente no podía negar que le emocionaba un poco saber que la chica estaba cocinando para ella, pero no quería detenerse a pensar mucho en eso.

Estaba grabando en su jardín, hasta que se le ocurrió una idea divertida.

"Y... no se los había contado" -dijo, acercándose confidencialmente a la cámara con expresión de travesura -"Estoy vetada de mi cocina hasta nuevo aviso, mi hermosa novia está aquí preparando la cena y quiere que sea una sorpresa. Pero yo entraré de todos modos para ver su reacción, síganme." -Así, se levantó de su hamaca y se dirigió al interior de la casa en una misión suicida. Se esperaba cualquier reacción de la morena. Abrió la puerta con cuidado, y encontró a Rachel de espaldas a ella revolviendo algo, y descubrió que tenía los audífonos puestos. Perfecto. -"Bien, haremos esto lo más sigilosamente que podamos, ¿ok?" -volvió a dirigirse a la cámara y luego caminó lentamente hasta llegar a su espalda y la abrazó por la cintura con su brazo libre, provocando que Rachel diera un respingo y gritara por la sorpresa.

"¡Qué susto me diste! Estaba concentrada" -se quejó la morena haciendo un puchero sin mirarla mientras se quitaba los audífonos.

"Eso veo, lo siento". -le dio un beso en la mejilla y Rachel sonrió, mirándola de reojo antes de sonrojarse.

"Hey, te dije que te avisaría cuando estuviera listo". -le reprochó sin esforzarse por parecer seria. Para ese momento Quinn había ubicado su barbilla cómodamente sobre su hombro y sabía que en realidad no se había molestado.

"Es que no me aguanté, huele delicioso... además no me he enterado de casi nada, lo juro". -no era mentira, la combinación de aromas en esa cocina la estaba enloqueciendo, pero se esforzó por ver lo menos posible para no arruinar la sorpresa porque eso tampoco era la idea... aunque no sabía cuál era la idea realmente. No se había dado cuenta de que tenía hambre hasta ese momento, solo esperaba que no le gruñera el estómago o Rachel se burlaría de ella de por vida.

"¿Y cómo es eso posible?"

"Contigo en la habitación es perfectamente posible".

"¿Ah sí? ¿Acaso pretende hacerme sonrojar, señorita Fab...? ¡¿Estás grabando?!"

"Y creo que este es el momento de emprender mi retirada". -dijo Quinn mirando fugazmente a la cámara antes de soltar a Rachel y salir corriendo hasta encerrarse a salvo en su habitación. No podía parar de reír.

"¡Ni se te ocurra subir eso a internet, Quinn, estoy en ropa de andar por casa!" -le gritó la morena alarmada desde fuera del cuarto... ¿Fuera del cuarto? Sí que corría rápido esa chica, es más ¿Cuándo lo hizo? la rubia ni la sintió.

"¡Y te ves preciosa! ...¡Te quiero!" -exclamó mirando hacia la puerta, y sintiendo que los pasos de la diva se alejaban. Cuando ya no oyó nada se echó a su cama. -"Creo que se fue. Deséenme suerte, si sobrevivo les cuento cómo resultó todo. Adiós". -detuvo el video y lo subió a la red antes de salir a ver a Rachel.

La morena sí estuvo un poco enfadada durante un rato, pero para el momento de la cena ya se le había pasado. Arregló la mesa cuidadosamente y cuando estuvo conforme y sintió que todo estaba perfecto llamó a Quinn a sentarse a la mesa. Cuando la chica llegó abrió los ojos de par en par sin podérselo creer, ella había apostado una cena, no una cena gourmet, sí que la había sorprendido. La morena se rió entre dientes de la expresión de la rubia y se puso detrás de ella para empujarla suavemente por la cintura y hacerle avanzar los pasos que le faltaban para llegar a la mesa.

"Solomillo en salsa de arándanos y parmentier de romero, ¿Qué te parece?".

"Es... guau. Sí que te esmeraste..." -cada vez la sorprendía más. Trataba de mantener la compostura y actuar normal pero no le resultaba. Sentía un cosquilleo muy inoportuno en el pecho y por si fuera poco su apetito se había activado a niveles insospechados.

"Tenía que demostrarte que sí sé cocinar, ¿no?" -le guiñó un ojo y se sentaron a comer -"Bon appétit". -Oh...ambrosía. De saber que iba a ser así hubiera empezado a apostar con ella desde antes. Pensó Quinn, disfrutando el segundo bocado con los ojos cerrados.


"¿Puedo preguntarte algo indiscreto?" -preguntó Quinn mientras lavaban los platos. Rachel la miró con cara de Póker un momento.

La cena había transcurrido en un ambiente muy agradable para ambas, incluso hablaron más que lo habitual, tanto así que siguieron conversando una vez que hubieron terminado, mudándose de vuelta a la cocina.

"Está bien. Solo porque me intriga saber lo que vas a decir."

"Si has ganado tanto dinero entre tus películas y tus discos, ¿Por qué vives en un departamento tan modesto? Tienes un dormitorio, un baño... no es que esté siendo snob ni nada por el estilo, es solo que no concuerda con lo que imaginaría de una diva".

"Ah, con que era eso". -sonrió de medio lado -"En realidad me sorprendía que no lo hubieses preguntado antes. Solía tener una casa mucho más grande, supongo que esa sería algo más parecido a lo que esperabas de alguien como yo, pero un día me di cuenta de que no necesitaba grandes espacios, además, no planeaba recibir visitas. Únicamente quería un refugi... un lugar solo para mí. Ese es todo el gran misterio. ¿Ahora podrás dormir tranquila?".

"No era algo que me quitara el sueño en primer lugar, solo tenía curiosidad". -Rachel se encogió de hombros. -"Rachel..."

"¿Sí?"

"Gracias por la cena de hoy, en verdad estuvo deliciosa". -se acercó sin ser consciente de que lo hacía y le quitó el paño de cocina de las manos para dejarlo en una encimera detrás de la morena.

"Oh, no fue na... nada" -acabó en un susurro al notar la mirada intensa de Quinn. Y empezó a sofocarse, solo así, y eso no... eso no contaba como parte de la práctica por donde lo vieran. En otras circunstancias Rachel se hubiera estirado, le hubiera dado un beso de tantos y hubiera seguido en lo suyo sin darle importancia, pero en ese momento se sentía cohibida. Si Quinn seguía mirando sus labios, si realmente se acercaba a robarle un beso ella... no. Apartó la mirada para romper la atmósfera, pero no supo que eso fue suficiente para la rubia que en ese momento se mordía el labio inferior, porque por un breve instante vio su mirada cambiar, justo antes de apartarla, y se veía... vulnerable. Sin barreras, sin pretensiones, sin hastío ni engreimiento. Por primera vez Quinn tuvo la impresión de que Rachel era menor que ella. Y de repente su corazón dio un vuelco al revelarle a su consciencia que esa era una chica a quien definitivamente le gustaría conocer, en otras circunstancias, sin tener que actuar mediante pautas. No necesitaba un beso más para darse cuenta. Con esa mirada bastaba.

¿Estaría tan mal ser sencillamente ella misma conociendo a una chica que le interesaba? ¿Cometería un error si probaba a desdibujar la línea de lo profesional? -sí, ya habían hecho un poco de eso pero ellas querían pensar que no -¿Podría llegar a enamorarse de su novia? ¿Podría su novia llegar a enamorarse de ella? -sacudió la cabeza, sonriendo pagada de sí misma -Era Quinn Fabray, pasara lo que pasara, no tenía miedo de averiguarlo.

"Pues la diversión de hoy corre por mi cuenta". -dijo, casualmente, dándose la vuelta para guardar los vasos.

"Uy, ¿Nos divertiremos? ¿Cómo?"

Fue un poco difícil convencerla, pero logró hacerla bailar... puso música y la tomó de las manos guiándola decididamente hacia la sala, y al principio hizo el ridículo bailando sola, pero en algún punto Rachel empezó a reír y seguirle el juego. Incluso coreó algunas canciones y una vez que se entusiasmó hasta puso unas de Broadway por su cuenta, nunca la había escuchado cantar en vivo y en directo. Y no era un baile coreografiado y glamoroso, por el contrario, era una mezcla entre ronda infantil y saltos al azar, con los brazos flotando por cualquier lugar. Era algo totalmente nuevo para alguien que no se reía de sí misma. Fue demasiado tarde para Quinn cuando se dio cuenta de que realmente disfrutaba oír la risa de la morena, y más tarde aún cuando Rachel fue consciente de que no se reía así con nadie más. Si eso era algo inconveniente para el trabajo, ninguna lo pensó.

"Estás loca". -dijo Rachel aún agitada.

"Di lo que quieras. En el fondo te encanta" -sonrió Quinn, tomándolo como un cumplido.

"¿Estás coqueteando conmigo?" -Quinn se encogió de hombros, haciéndose la desentendida.

"Deberíamos ir a Disneylandia"

"La cita en Disneylandia es un clásico entre las parejas hollywoodenses, creo que tenemos agendada una ida para allá el..."

"No, Rachel. Deberíamos ir a Disneylandia ya".

"Perdón, ¿Qué dices?" -sacudió la cabeza, desconcertada.

"Aunque sea por un día, ¿Te escaparías conmigo?" -Quinn la miró expectante, y a Rachel le brillaron los ojos en su estado de estupefacción.

"¿A qué hora partimos?"