Apenas llegaron a verse la semana siguiente, y cuando lo hicieron, Kurt parecía que estaba a punto de desmayarse de agotamiento. Era la semana previa al estreno y Kurt prácticamente vivía en el teatro, participando en el ensayo general, añadiendo cambios finales y ajustes a los trajes, cosiendo de prisa algunos añadidos cuando se producía un cambio de última hora ante la visión del director. Blaine sabía lo ocupado y cansado que estaba Kurt, así que cuando pasó por el teatro un par de veces esa semana, siempre con café recién hecho y un panecillo para él, o algo de fruta, no tocó el tema de Esa Noche.

Blaine había temido la conversación de la mañana siguiente tanto como se sentía esperanzado por ella, pero no había llegado. Se habían encontrado para almorzar al día siguiente, pero había sido con Cooper y Sebastian, y Kurt había estado amistoso como de costumbre -nada de miradas significativas, pero sin evitar los ojos de Blaine tampoco- y todo parecía indicar que la noche anterior no había ocurrido. Excepto que Blaine sabía que sí había sucedido, sus labios todavía se estremecían cuando miraba a Kurt, él podía sentir el suave roce de la mano de Kurt en su miembro, medio duro tan sólo por los recuerdos, podría describir hasta el más mínimo detalle la forma en que Kurt había lucido, la forma en que se había sentido y había sonado. Y cuando Sebastian se inclinó para darle a Kurt un beso de buenos días, la protesta feroz casi ahoga a Blaine, tratando de escapar de sus labios.

Kurt no había dicho nada al respecto, ocupado con el trabajo, y Blaine no lo iba a molestar, sin importar lo mucho que quisiera saber dónde se encontraban; del mismo modo en que no iba a besar la frente de Kurt con ternura cuando lo dejaba trabajando sobre la máquina, o alcanzar y arreglar su cabello alborotado por pasarse los dedos a causa de la frustración. El quería -Dios, claro que sí, sus dedos hormigueaban con ganas de tocarlo, sus labios ansiaban besarlo- pero no sería justo añadir más complicaciones a la ya difícil semana de Kurt.

De todos modos estaba casi seguro de que sabía lo que iba a oír. Ese viernes por la noche, se había obligado a sí mismo a salir de la cama de Kurt y volver a casa lo más pronto posible porque tenía miedo de escuchar que había sido un error, algo de una sola vez, ¿y podrían por favor volver a ser sólo amigos? Blaine sabía que era el escenario más probable, él había pensado que estaba preparado para ello, pero no en ese momento. No cuando lo único que quería era volver a vivir y atesorar lo que acababa de pasar, tan bello y espectacular como había sido, sin contaminarse con el rechazo o los remordimientos. No en el momento en que se había sentido tan abierto y vulnerable, con el corazón y todos los nervios expuestos, pulsando con emociones que no podía contener. Había estado bastante seguro de que si era rechazado en ese momento, podría haber muerto en realidad. Así que se había ido a casa.

Pero ahora, después de seis días de tortura alternando entre "Claro que fue sólo una aventura de una noche para él" y el "¡Pero... él dijo que yo le gustaba!", Blaine sintió como si estuviera al borde de un ataque de nervios. Necesitaba saber, de una manera u otra, lo que fuera -sólo necesitaba saber. Pero todo lo que había conseguido hasta el momento había sido más confusión cuando Kurt le llamó ese día -Jueves- sonando animado, feliz y descansado, para decirle a Blaine que lo llevaría al estreno del show al día siguiente por la tarde. Y Blaine estaba emocionado, por supuesto que lo estaba, y le hizo todas las preguntas correctas sobre el código de vestimenta y la hora en que debían reunirse y en dónde, pero no preguntó lo que él realmente quería, por lo que todavía no lo sabía.

¿Era una cita?

Parecía una cita -irían solos, ellos dos, perfectamente arreglados para la ocasión, a un estreno en Broadway; y sonaba tan elegante, tan perfecto para una primera cita... excepto que lo más probable es que no lo fuera. Kurt iría porque trabajaba allí, porque había puesto todo su tiempo y todo el esfuerzo de las últimas semanas en ese musical y ahora al fin podía sentarse y disfrutar del resultado, dejando que otras personas se preocuparan. Y llevaba a Blaine, porque... bueno, Blaine le había dicho lo mucho que deseaba ver un musical de Broadway, ¿o no? Y Kurt probablemente tenía un boleto adicional, por lo que había decidido ser considerado. Sí, eso era lo más probable. No había necesidad de tener muchas esperanzas.

Pero aún así, no podía dejar de pensar en ello, sus sueños esa noche estuvieron llenos de besos de Kurt, de su voz entrecortada, de sus manos y sus labios provocándolo de maneras que Blaine no se atrevió a pedir esa noche, y se despertó desesperadamente duro y necesitado a la mañana siguiente, pero más que nada, abrumado por sus sentimientos. Debido a que Kurt era el sexo encarnado, sí, pero era mucho más. Blaine quería que fuera mucho más.

El día después de tremenda noche sólo podía estar lleno de confusión emocional, con extrema esperanza, emoción y ansiedad luchando por dominar su corazón. Para el momento en que Kurt llegó a recogerlo (como si se tratara de una cita, ¿no?), Blaine había tenido suficiente. Tan pronto como recobró la capacidad de hablar -porque Kurt Hummel elegantemente vestido era una visión que debía tener libros escritos acerca de ello- la pregunta salió como si una presa se hubiera desbordado.

— Kurt, ¿qué somos?

La brillante sonrisa de aprobación que Kurt le dio cuando entró y miró el atuendo sencillo pero lleno de estilo de Blaine, se estaba desvaneciendo ahora, y Kurt suspiró, sin ni siquiera tratar de desviar la cuestión.

— Iba a hablar contigo acerca de eso esta noche, en realidad. Sin embargo quería esperar hasta después del show -no hay necesidad de distraerte y arruinar la diversión, ¿no te parece?

Eso no sonaba prometedor, pero no importaba lo que Kurt tuviera que decir, Blaine sólo quería que fuera, ahora.

— No creo que pueda lograr estar más distraído. Sigo pensando en ti y en mí, y en esa noche, y en lo que dijiste, y... sólo dime, Kurt. ¿Qué es esto entre nosotros?

Kurt asintió con el rostro solemne mientras entraba a la cocina y tomaba una botella de agua de la nevera. Se apoyó en el mostrador frente a Blaine y bebió un trago. El silencio se extendió entre ellos, cargado de tensión. Finalmente, Kurt habló.

— Está bien. ¿Tú qué quieres que sea?

La pregunta sorprendió a Blaine, negando sin habla momentánea. Él esperaba un simple o no, amigos o amantes, una decisión que tendría que tomar y aceptar. En su lugar, Kurt le preguntó -ya pesar de todos sus sueños y esperanzas, no sabía qué decir. ¿Para siempre era una respuesta estúpida? Por supuesto que lo era, viniendo de alguien que conocías desde hacía pocas semanas, y un completo adolescente. ¿Entonces, qué? ¿Una relación? Demasiado vago. ¿Novios? ¿Reunían los requisitos, considerando que Kurt ya no era un niño?

Su lucha por hablar no escapó de la mirada de Kurt. Dejó la botella en el mostrador.

— ¿Te gustaría que esta noche fuera una cita? —Preguntó sencillamente y sonrió cuando los ojos de Blaine se abrieron con incredulidad.— Puede serlo, siempre y cuando no te importe la parte de la discreción. Porque no importa lo que digamos, no creo Cooper vaya a ser demasiado comprensivo.

— Sí. —La palabra salió de su boca, incluso antes de que Kurt terminara de hablar.— Sí, me encantaría. Mucho. —Añadió para asegurarse de que Kurt supiera lo que quería decir. Y entonces, sólo para aclarar, avanzó los dos pasos que habíaa entre ellos y lo besó; su corazón ligero y mareado, listo para elevarse.

Kurt se separó demasiado rápido para el gusto de Blaine, y metió la mano en el bolsillo interior de su chaqueta con rostro de repente más grave.

— Espera. Traje esto para ti, en caso de que estuvieras interesado en que nosotros... fuéramos más.

Le entregó a Blaine un pedazo de papel doblado y esperó a que lo abriera. Era una especie de informe de laboratorio con un montón de abreviaturas médicas, y la palabra negativo en cursiva y negritas después de cada una de ellas. ¿Era esto...?

— Acabo de recibirlo esta mañana, es por eso que quería hablar contigo. Necesitaba que supieras, quería estar seguro. Estoy limpio, Blaine. He estado con muchos hombres, pero estoy sano. Así que cuando lleguemos más allá de esa noche, no tienes que preocuparte de esto, si lo hacemos, quiero decir... si quieres, en algún momento.

Había un poco de ansiedad en los ojos de Kurt y Blaine no podía soportarlo. Se movió de nuevo dentro del espacio de Kurt para otro profundo beso, presionándose contra él de una manera que no se había atrevido antes, y jadeando por la deliciosa fricción cuando sus caderas se movieron justo así.

— Sí quiero. ¿Algún momento puede ser ahora? —Susurró contra los labios de Kurt entre besos y se sorprendió al oírlo inhalar fuertemente, sentirlo endurecerse rápidamente contra la cadera de Blaine. Un instante después cambiaron sus posiciones, la espalda de Blaine ahora presionada contra la nevera con Kurt chupando suavemente sobre su cuello y moviendo sus caderas contra las de Blaine, sus erecciones encajando a la perfección, de una manera que hizo que sus ojos se pusieran en blanco. Y entonces se detuvo; frío espacio vacío donde Kurt había estado, y Blaine gimió.

Kurt descansó su mano en la mejilla de Blaine, presionó un beso suave en sus labios, antes de alejarse más.

— Me encantaría... no tienes idea de cuánto, pero tenemos que irnos ahora o llegaremos tarde, y no quieres perderte tu primer espectáculo de Broadway, ¿o sí?

Si Blaine era totalmente sincero, ahora mismo no le preocupaba el show. Él dejaría de ir gustoso con tal de pasar la tarde desnudo en la cama con Kurt. O simplemente besándose, completamente vestidos. O incluso sentados en un sofá juntos, apenas tocándose, mientras él se deleitaba con el hecho de que estaban saliendo. O lo que fuera, juntos. Que le gustaba a Kurt, que lo deseaba, que fuera lo suficientemente precavido para asegurarse de que estaba sano para Blaine. Eso era lo que le importaba.

Lo cual, en realidad, bien podría hacer en un teatro, sentado al lado de Kurt y viendo el espectáculo.

...

Había un taxi estacionado en frente del edificio cuando salieron, aunque Kurt no había llamado a nadie desde que había llegado a recoger a Blaine. ¿Significaba que el coche había estado esperando todo ese tiempo? Blaine no tuvo tiempo de expresar su curiosidad porque Kurt ya estaba abriendo la puerta de atrás guiándolo al interior con una mano en la parte baja de su espalda. Esperó a que Blaine se acomodara y cerró la puerta detrás de él con una sonrisa antes de subirse por el otro lado.

El conductor, un joven de cabello largo y rubio, sonrió ampliamente.— ¡Hola Kurt! ¿Qué tal?

— Buenas noches, Steve. —El tono y la actitud de Kurt coincidían a la perfección con su atuendo.— Siento mucho que hayas tenido que esperar.

— No, hombre. Está bien. ¿Dónde quieren ir?

— Al teatro, por favor.

— Por supuesto. —El coche ya se estaba moviendo, el conductor ya no les prestaba más atención, y Blaine comenzó, sintiendo la suave y cálida mano de Kurt tomar la suya, entrelazando sus dedos. El gesto, aunque simple, significaba más que cualquier otra cosa que hubieran compartido antes, incluso esa noche en la habitación de Kurt. Era como una confirmación, esto no era sólo sexo o diversión. Estaban en una cita.

¿Pero no se suponía que era un secreto?

Kurt sonrió al ver la pregunta en los ojos de Blaine, y rozó un pulgar sobre sus nudillos.— Está bien. Steve es la discreción personificada.

Steve se rió desde el asiento delantero.— Sí, soy sordo y ciego aquí hasta que oiga mi nombre. —Como para probar su punto, comenzó a cantar en voz baja con la radio con voz agradable y sorprendentemente clara. Blaine alejó los bordes dentados de la idea de cuántas veces Kurt debió haber conducido de esta manera, con cuántos hombres debió haber probado la discreción de Steve tan a fondo. Él optó por centrarse en el rostro de Kurt, tan hermoso y abierto mientras se llevaba la mano de Blaine a los labios para besarla -besos lánguidos y suaves sobre sus nudillos, al lado de su dedo pulgar, en el interior de su muñeca, donde se detuvo. Su lengua salió y sin prisas atormentó la suave piel sobre el punto de pulso, chupando ligeramente, y el aliento de Blaine se entrecortó con el placer y la intimidad de ello.

Kurt sonrió y bajó sus manos unidas a sus rodillas donde continuó acariciando la palma de Blaine con ligeros toques de sus dedos.

— ¿Vas a confiar en mí con los planes para esta noche?

— Por supuesto. —La voz de Blaine salió un poco ronca y se aclaró la garganta, tratando de ocultar el efecto que Kurt tenía sobre él, incluso con el sólo roce de sus dedos.

— Gracias.

Viajaron en silencio, sólo intercambiando una o dos frases, pero mientras tanto, sus manos estaban teniendo una conversación animada. O, bueno, tal vez era un monólogo, con la mano de Kurt continuando las lentas y dulces caricias. De alguna manera, se trasladó a los muslos de Blaine en algún momento y simplemente se quedó allí, trazando pequeños patrones abstractos, casi distraídamente. Las manos de Blaine para este punto se limitaron a flexionarse y apretarse a los lados mientras se concentraba en no gemir o subir directo al regazo de Kurt.

Y luego llegaron al teatro, así que se bajó del coche, se arregló la chaqueta y se recordó que oficialmente, eran amigos. Sólo amigos. Nada más, en público. Kurt se inclinó hacia el conductor antes de salir.

— ¿Podrías estar aquí a las 10:30? Tengo un destino más en mente para esta noche. —Dijo pasándole a Steve un billete de cincuenta dólares.

— Claro. Nos vemos entonces.

El coche arrancó y se dirigieron hacia el conocido edificio, y hacia la multitud.

...

Tan emocionante como era el estreno, Blaine tenía problemas para concentrarse en el escenario. Parte de esto podría haber sido por el hecho de que había visto la obra tantas veces en los ensayos, que podía citar partes de él en sus sueños. Pero sobre todo, era la presencia de Kurt a pocos centímetros de distancia y el hecho de que se trataba de una cita, que causba que todo lo demás se desvaneciera en el fondo, sin importarle.

Robó miradas del encantador perfil de Kurt, algunas veces atrapándolo mirándolo de vuelta con ojos brillantes, incluso en la oscuridad, y la comisura de su boca retorciéndose en una sonrisa. Cada roce casual, aparentemente accidental de los dedos de Kurt contra los suyos en el reposabrazos se sentía como una corriente eléctrica subiendo por su brazo ya través de su cuerpo; cada vez que Kurt se inclinaba hacia él para susurrarle algo en voz baja al oído -un comentario ingenioso o, una vez, un entrecortado "¿Te he dicho que te ves hermoso esta noche?" -Blaine sentía que se le aceleraba el corazón y que su respiración se le entrecortaba. Para el intermedio, honestamente esperaba que no hubiera lectores de mentes alrededor; porque francamente, incluso pensar en un rapidito en el baño de un teatro de Broadway era probablemente de muy mal gusto, si no es que un sacrilegio.

Kurt se volvió hacia él tan pronto como se encendieron las luces. La gente alrededor de ellos estaba dejando sus asientos, charlando animadamente.

— ¿Quieres que vayamos por unas bebidas?

— No. Quiero besarte. —Oh, hola impulsivo. Hace mucho que no te veía.

Kurt se rió con cariño, pero luego sus ojos se abrieron y se quedó pensando por un momento antes de decir— De hecho, ¿por qué no? Vamos.

Esto era demasiado bueno para ser verdad. Se deslizaron por la puerta de Sólo personal y corrieron hacia el taller de Kurt. Ya casi ahí, Kurt se detuvo en un viejo armario en el estrecho pasillo, sacó un simple cordón color marrón detrás de él. Un segundo después una llave de plata estaba en su mano.

— La guardo aquí por si acaso. El guardia cierra el armario de llaves por la noche y en ocasiones necesito una manera de entrar. ¿Vamos?

Sí.

...

En el segundo en que Kurt cerró la puerta y empujó a Blaine contra ella, se estaban besando -profundos besos apasionados desde el principio, y Blaine se sentía como un hombre sediento en un desierto consiguiendo un vaso de agua fresca y fría. Él gimió en la boca de Kurt y deslizó sus manos bajo su chaqueta y arriba hacia la espalda de Kurt para atraerlo más.

— Dios, ¿por qué eres tan caliente? —Kurt chupó el labio inferior de Blaine y dejó un rastro de besos por su mandíbula para susurrar contra la sensible piel de su cuello.— Todo lo que podía pensar allá afuera era que no te había besado lo suficiente antes de irnos.

Sus labios en el cuello de Blaine eran insistentes, acalorados, y Blaine pronunció sin aliento el nombre de Kurt, volviendo la cabeza hacia un lado para darle mejor acceso. Una carrera vertiginosa corría por él, ¿y realmente había pensado alguna vez que los besos de Nathan se sentían bien? Parecía ridículo ahora.

Las manos de Kurt estaban apretadas en las caderas de Blaine, sus pulgares trazando ocasionalmente pequeños círculos, hasta que rozó su erección tensando los pantalones de Blaine y ambos jadearon. Kurt movió la mano para acariciarlo a propósito y la cabeza de Blaine golpeó contra la puerta mientras se arqueaba; la sensación de los dedos de Kurt rozando suavemente arriba y abajo en su longitud era casi imposible de soportar en estos momentos.

— Kurt, por favor... por favor. —No pudo detener el gemido.

— Por favor, ¿qué? —Kurt murmuró, bajo y grave en su oído.

— Te deseo... muchísimo... —Él estaba jadeando, y la pequeña parte de su cerebro que todavía era capaz de pensar de manera racional sabía que no tenían tiempo o las condiciones de hacer nada más ahora, pero él sentía que iba a explotar.

Kurt se alejó, ruborizado y con ojos oscuros; una mano se extendió sobre el hombro de Blaine para cerrar la puerta.

— No tenemos mucho tiempo. Y tienes que estar en silencio. —Y luego simplemente se arrodilló delante de él, y Blaine tuvo que morderse el interior de la mejilla para no gemir. Seguramente estaba soñando y se iba a despertar en cualquier momento...

Excepto que no era un sueño.

— ¿Puedo? —La voz de Kurt era ronca y la forma en que se humedeció los labios, fue un disparó directo a la ingle de Blaine.

— Sí. Dios sí.

Lo siguiente que supo Blaine fue que Kurt estaba abriendo su cremallera con dedos expertos, bajando sus pantalones y ropa interior lo suficiente para liberar su miembro y rozar su cara en el hueco de su muslo con un suspiro encantado. Y luego...

Y luego los dedos de Kurt se cerraron alrededor de su eje y su lengua rosada se deslizó lentamente por la cabeza del miembro de Blaine, reuniendo el líquido pre seminal que goteaba ya en la punta, y Blaine no logró contener un grito ahogado. Nunca había sentido antes algo tan perfecto, suave y cálido, mucho más suave que una mano. Pero entonces el calor aterciopelado de la boca de Kurt lo envolvió por completo y fue la misma sensación multiplicada por el infinito, y las caderas de Blaine se sacudieron hacia adelante por su propia voluntad. Él se retiró de inmediato, pidiendo disculpas en un susurro entrecortado, pero Kurt se limitó a sonreír -y Dios, la imagen de su boca perfecta a milímetros del miembro de Blaine era algo que nunca, jamás olvidaría.

— No, está bien. Toma mi boca si quieres. Puedo soportarlo. Y no te detengas.

Con eso, Kurt se dejó caer sobre el miembro de Blaine, tomándolo en toda su longitud, y Blaine no pudo evitarlo aunque lo hubiera intentado. Sus caderas se movían con el estímulo suave de las manos de Kurt, no tenía palabras ni pensamientos coherentes; era una bendición en su forma más básica y en el último destello de razón, empujó su puño contra la boca para tratar de mantenerse callado. Después de eso, todo se desvaneció menos la humedad y suavidad resbaladiza alrededor de su pene y él ni siquiera se había dado cuenta de lo cerca que estaba hasta que Kurt chupó y luego paseó la punta endurecida de la lengua por el borde sensible de su glande, y Blaine se vino, duro y rápido, mordiendo su mano para mantener dentro el torrente de sonidos. La última sensación antes de que su universo explotara fue la de Kurt tragando con fuerza alrededor de su miembro palpitante.

...

Cuando abrió los ojos, no estaba recostado en su cama después de un sueño erótico extremadamente realista. Él estaba en una habitación con poca luz llena de telas y vestuarios, apoyándose pesadamente contra Kurt, con la cabeza en el hombro de Kurt y su cuerpo flojo y flexible. Se dio cuenta de que sus pantalones estaban de nuevo arriba, el cinturón abrochado, y exhaló un largo y tembloroso suspiro, todavía incapaz de procesar lo que acababa de suceder.

En ese momento, un sonido sordo de una campana llegó desde la distancia. Blaine levantó la cabeza y se encontró con los ojos de Kurt, centelleantes y tiernos.

— Tenemos que irnos. Es la primera llamada. —Kurt presionó suavemente los labios contra los suyos y Blaine no pudo evitar pasar la lengua dentro de su boca por un segundo. El sabor era nuevo y extraño, y la comprensión de que el beso de Kurt sabía a su semen fue suficiente para ponerlo medio duro de nuevo a pesar de la sensibilidad post-orgásmica.

— ¿Qué hay de ti? —No tenían tiempo para algo más, pero no podía dejar a Kurt necesitado, ¿o sí?

Kurt sonrió y abrió la puerta.— Puedo esperar. Vamos.

Puede que haya habido cosas que sucedieron en el escenario después de que regresaron y las luces se apagaron de nuevo, pero Blaine estaba demasiado conmocionado para prestarles atención alguna. Él acababa de recibir su primera mamada. De Kurt. En un teatro de Broadway, durante el intermedio de un estreno. Y se sentía un millón de veces mejor de lo que jamás había imaginado.

No podía creer que esta era su vida.