DPPGZ no me pertenece.
Daban 15 para las 6 de la mañana, aún con sueño, se levantó. Todo estaba oscuro en esa casa tan grande, sólo para ella. Se dirigió al baño y se duchó. Salió envuelta en una toalla color amarilla, buscó su ropa interior y se cambió, secó y cepilló su melena, con cuidado y con cariño. Se puso su uniforme, se abrochó la falda, primero una calceta, luego la otra, después sus zapatos negros, tomó su mochila y fue a la cocina. Quiso desayunar waffles con miel y un vaso de leche. Al terminar, enjuagó su boca, acomodó su flequillo y…
"Si… es linda…" unas palabras resonaron en su mente.
-Tonterías…- salió de su casa directo a la escuela.
En el transcurso del camino unos relámpagos se vieron muy lejos.
-Y no traje paraguas… que mala suerte- dio los buenos días al prefecto y alguien la esperaba más adentro de la escuela.
-¡Tú! ¡Te estaba esperando!- la apuntó con su dedo índice en forma de acusación. Momoko le pasó por un lado.
-Tan temprano y con tus idioteces-
-¡¿Cuáles idioteces?!-
-Deja de gritar, me duele la cabeza-
-Ah, lo siento… ¡¿Por qué te estoy pidiendo disculpas?!- La chica lo pasó de largo, no tenía ganas de pelear ni de gritar y mucho menos con él, sería una discusión sin fin.
-¿Ahora qué le pasa?- arqueó una ceja, viéndola marcharse.
-¿Conquistando a tu nuevo amor, Brick?- el rubio del día anterior apareció.
-¡No!-
-Con que no te hace caso- otra vez acompañado del pelinegro.
-Butch, Boomer… ¡Ya les dije que no me gusta!-
-Pero si la esperaste en la entrada-
-¡No la esperé…! ¡Con ustedes no se puede hablar!-
-Definitivamente le interesa ¿Verdad?- el chico llamado Boomer le habló a su compañero.
-Supongo que sí-
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Momoko se encontraba en el salón, sentada sobre su banco, con su codo apoyado en éste y su barbilla en la palma de su mano, rodeando su mejilla derecha. Observando como las nubes grises que vio a lo lejos, ya estaban cerca… cerró sus ojos, el clima de lluvia le gustaba, era fresco; pero de una manera u otra, la entristecía, la hacía débil y a veces hasta la hacía enojar.
El timbre sonó, la chica no pareció escucharlo, mientras estaba sumida en sus pensamientos, ningún maestro parecía querer dar clase, así que todos empezaron con su desorden, Brick entró, yendo a su asiento detrás de ella. Notó que estaba demasiado quieta, si de por sí ya era callada y ahora además de callada, quietecita ¿Qué se creía? ¿Una estatua acaso?
Se fijó si el compañero delante de ella estaba, al parecer no. Se levantó y se puso en el banco vacío, se sentó sobre la paleta del banco y sus pies en el asiento, acercándose a observarla. Tenía su cara de perfil, parecía una muñequita de ésas para niñas de cinco años. Y a pesar de no ponerse maquillaje, su cara con tal sólo verla, sabía que al tocarla, sería tan suave como la seda, sus pestañas, no necesitaba máscara, así naturales, se veían muy bien.
-Me quedé dormida…- parpadeó y levantó la mirada, encontrándose con Brick.
Había quedado hechizado con ese iris de un color tan hermoso. Era todo lo contrario a él, podrían parecerse, pero tenían sus diferencias; rojo y rosa, peli naranja y peli naranja, escandaloso y tranquila, ruda y rudo, linda y lindo… ¿Diferencias? ¿Cuáles diferencias? Sí casi estaban hechos el uno para el otro...
"¿Qué rayos fue eso de hace poco…? ¿Hechos uno para el otro?"
-rick… Brick… Hey, Brick…-
-¿Mm…?-
-Te estoy hablando ¿Eres tan idiota que no me escuchabas?-
-¡Deja de llamarme idiota!-
-Jajaja, pero si eso es lo que eres, llevo llamándote más de cinco veces, jajaja- otra vez apareció el arma mortal de la chica, su sonrisa escondida, su hermosa sonrisa que siempre lo sorprendía, aunque sólo la había visto el día anterior, pero él ya la consideraba una de las 7 maravillas del mundo ¿Mundo? ¡Universo!
-¡Oye Brick! ¡Salgamos a jugar!- en la puerta estaba Butch, no tardó en quitarse la gorra y con ésta tapar el rostro de Momoko. Ni siquiera él mismo entendió por qué hizo tal cosa.
-¡La próxima vez! ¡Parece que estás ocupado!- el grupo de chicos que seguían al pelinegro y él incluido empezaron a caminar.
Se encontraron rojos y rosas, la chica dejó de reír y él no sabía que decir.
-Am… Toma, te la presto, iré a jugar, cuídala por mí ¿Sí?- fue lo único que se le ocurrió tomar como excusa y salir huyendo.
-Ah… claro- miró la gorra y la puso entre sus brazos, tomaría una siesta hasta la próxima clase.
-¡kyaa! ¡Brick le dio su gorra!-
-¡Qué suertuda!-
-Desde ayer los vi juntos…-
Los rumores empezaban a circular, Momoko no era tonta, escuchaba todo, que hasta parecía que lo hacían con ése propósito.
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"¿Por qué rayos hice eso…?"
"¿Acaso me puse nervioso porque vieran la sonrisa que sólo yo he visto? ¿Soy tan celoso de alguien que apenas acabo de conocer…?"
"No… no es eso ¿Cierto?"
"Creo que… después de todo… puede que me guste un poco"
Sonrió, hoy tenía tantas ganas de jugar, que seguramente rompería la portería de tantos goles que metería. Se sentía feliz de algún modo.
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La mitad del día en la escuela pasó, en receso, la ojirosa se la pasó en el salón. Aún Brick no había regresado por su gorra, y ella no sabía qué hacer con ella. Tenía nervios y a la vez estaba enojada con él, la había metido en un problema por prestarle su gorra, alborotó a todas las chicas, de seguro él también había escuchado ya los rumores.
-Estúpido…- agarró su mochila y buscó en una bolsa algunos… ¿Dulces? Primero empezó con unos chocolates, luego con unas gomitas, le siguió con los dulces de cajeta y por último las paletas.
"Cuando estoy nerviosa, ansiosa por algo, o feliz… termino comiendo dulces… ¿Por qué no puedo evitarlo? Es que… ¡Son tan deliciosos!"
-¿Qué haces?-
-¡AH!-
La miró con una ceja levantada. Luego miró su banco, estaba lleno de envolturas de todos colores.
-Tú… ¿Te gustan mucho los dulces?-
-N-no… para nada- miraba a todos lados, dándose a conocer ella misma y su "secreto"
-Ni si quiera puedes ocultarlo, mira, tienes un poco de chocolate… aquí-
-¿Dónde…? ¿Aquí?-talló su rostro.
-No, más acá-él indicaba en su propio rostro dónde, pero ella no parecía entender.
-¿Ya?-
-No, acércate- la chica obedeció, con tal de que le quitara las pruebas de que en realidad era una adicta a los dulces. Brick se acercó también y le quitó el chocolate de a un lado de los labios, pero permaneció tocándola un buen rato.
-¿Ya? ¿O todavía tengo?-
-Ah, ya, sólo era ahí-
-Gracias-
-De nada ¿Me das un dulce?-
-Claro ¿Por qué no? Escoge-
-Wow, me tardaré en escoger-
Sin darse cuenta, desde las afueras del salón una chica los observaba con rabia, tan metidos en sus asuntos que ni de los alrededores se daban cuenta quien estaba en los pasillos.
-Oh, por cierto ¿Mi gorra?-
-Aquí está…-
-Gracias por cuidarla, es muy importante para mí- ahora fue él quien sobó su cabeza con ternura.
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Tocaba la clase de gimnasia, Momoko se dirigió a los casilleros para cambiarse los zapatos por sus cómodos tennis, pero se encontró con algo muy inesperado para ella, o algo, que ya había predicho desde el receso, tal vez mucho antes del receso. Al parecer hoy no podría tener su primera clase de gimnasia, en fin, ni si quiera tenía ganas de usar el mini short.
-Sabía que terminaría pasando esto…- sus tenis llenos de lodo, más bien tierra con agua, embarrados por dentro y por fuera, con una nota en ellos.
"Aléjate de Brick, zorra"
Domingo de You are like a dream c: Gracias por leer, por dejar review :D Espero les guste este capítulo. Nos leemos. Kurousagii cambio y fuera.
