Ficha OC

Nombre: Cecil Dilana Kesser

Magia: Dragon Slayer del diamante de segunda generación y portadora de la magia negra Dirty Blood.

Edad: Aparenta once

Gustos: Su hermano, Onii-chan (Natsu), el frío, el color negro, los gatos.

Disgustos: Ser llamada "Kannah" por su hermano, a pesar de que realmente le gusta que le llame así y les dice a todos que es su verdadero nombre, ser pequeña en lo que se refiere a edad.

Datos: Es una DS como Sting y Rogue, es decir, de segunda generación. Es también portadora de nacimiento de una magia súper rara llamada Dirty Blood, que es el antecedente del Satan Soul.

Se vio obligada a madurar desde muy pequeña, sus padres murieron en una guerra entre un reino vecino a Fiore llamado Sennia y otro reino más alejado cuando ella y su hermano eran bebés. En el mismo evento fue salvada por su dragón que pasaba por ahí con intención de detener/mirar la guerra, el cual desapareció en la misma fecha que los otros, dejándole sola junto con su hermano menor Kaine a la edad de cinco.

-¡Enjoy!-

El suave viento chocaba contra su joven tez, moviendo así a su vez esos blancos y sedosos cabellos que caían rebeldes en el vaivén de la brisa, obstruyendo su vista al cielo.

Aparentaba unos tres años, para aquel entonces incluso menor que Azuka, con sus orbes rojizos grandes y algo escalofriantes. Mantenía la mirada perdida en el cielo, mirando las nubes blancas que le avisaban que era imposible que lloviera.

Jugueteó con los dedos de sus pies descalzos sobre el césped, húmedo por el sereno del día anterior. Era un día frío, bastante, pero aún así, agradable y despejado, justo para su gusto. Vestía un sencillo vestido que le llegaba hasta medio muslo, de color blanco y de tirantes.

Cecil Dilana Kesser, propietaria de nacimiento de la magia "Dirty Blood" y estudiante de la magia súper rara de Dragon Slayer, tipo diamante.

Cerró sus ojos tratando de apreciar aún más el ambiente, ya que se encontraba acostada en forma de cruz en un claro dónde terminaba el bosque de las altas y empedradas montañas.

-Kana- Una voz conocida para ella le sacó de sus sueños infantiles. La figura de su hermano menor, bueno, nació una hora después, pero aún así cuenta.

Sus cabellos blancos al igual que su hermana, su rostro se podría decir que era exacto, a excepción de su cabello más corto, cualquiera podría haberlos confundido de no ser por esa diferencia, ya que incluso compartían el mismo lunar en la mejilla derecha que les caracterizaba.

-Kaine- Respondió ella fría, pero con una voz aguda e infantil, sin siquiera hacer un movimiento o girar sus orbes hacia él.

-Eres bastante aburrida, ¿sabes?- Dijo con su voz pequeña y suave, con el seño neutro. Avanzó unos pasos y se sentó sobre el césped al lado de su hermana.

-No me llames así- Reprochó, aún sin hacer ningún movimiento, dando referencia al apodo, el cual era una mezcla de su segundo nombre y la inicial de su apellido.

-Te queda- Le miró con una sonrisa sincera, mirándole. -¿O prefieres que te llame nee-chan?-

La niña se sonrojó, y volteó la mirada a la izquierda, lado contrario de donde se hallaba, dando ejemplo de su gran madurez. Sólo para que sepan, fue sarcasmo.

El chico rió burlesco.-Si te quedas aquí toda la mañana sin decir nada, Dimentine se enojará contigo.

-Entonces, ve, si no quieres que te regañen también- Dijo sin mirarlo, con aún un leve sonrojo.

-Pero te enfermarás, ve que ya estás roja- Dijo inocentemente, haciendo que la mayor se sonrojara el doble.

-¡N-No es cierto!- Dijo molesta.

-Eso dices tú, pero ahora pareces un tomate- Dijo con intenciones de molestarla, pero al no lograrlo, solo hizo un puchero de medio lado.

-Haaa….- Oyó el largo bostezo de su hermana, la cual se sentó con las piernas estiradas, estirando los brazos hacia atrás –Vamos-

-¿Qué?-

-A jugar, vamos- completó cambiando su semblante molesto a uno neutro, mirando a su hermano e intercambiando esas penetrantes miradas carmesí.

-Estoy aburrida. Así que iremos a jugar-

-T-Tú ni siquiera me preguntaste si quería…- Se llevo ambos brazos cruzados tras la nuca.

-Discúlpame- Hizo una mueca sarcástica -¿Quieres ir a jugar conmigo?

El menor se sonrojó ahora, hizo un puchero igual al de su hermana y bajó la cabeza –B-Bueno si quiero…

Antes de que pudiera decir algo más un fuerte jalonazo que casi lo lleva de bruces lo obligo a correr -¡Pero no porque tu lo digas!- Sin recibir respuesta, siguió a su hermana la cual le llevaba a rastras de la mano.

Una zona llana de la montaña, poco usual, entre un claro del bosque, lleno de césped verde en el cual abundaban las mariposas de todos colores y hierbajos donde habitaban varios grillos, los cuales saltaban por su vida cuando los infantes pisaban al caminar para evitar ser aplastados, ambos esbozaron una enorme sonrisa mirando la belleza del lugar. El pequeño que seguía distraído mirando las mariposas, sintió un horrible escalofrío cuando una manojo de césped húmedo bajó por su camisón blanco dándole comezón en toda la espalda.

Se volteó rápidamente para así intentar sacar las molestas plantas de su camiseta, para encontrarse con la sonrisa malévola de la pequeña oji sangre la cual demostraba pura culpa en sus orbes.

-¡Tú fuiste!- Exclamó sumamente molesto pero a la vez divertido y levantándose del suelo para coger un manojo de césped en el camino, el cual estaba destinado a una guerra de césped volador.

La humedad de las plantas hacía que se pegaran a sus cuerpos y les causara aún más comezón.

Cayeron finalmente al suelo al lanzarse mutuamente a unos pobres grillos al haberlos confundido con césped, y luego de una larga lucha por sacarlos de sus ropas interiores y sus cabelleras, se quedaron tendidos suspirando debido al cansancio.

Como ella predijo, no hubo ni una sola gota de lluvia o indicio de que pudiera haberla, jugaron como su edad les obliga.

-Kaine- No recibió respuesta.

-Kaine, Kaine- Comenzó a picar la mejilla del pequeño con una vara puntiaguda sin indicios de vida.

-¡Kaine!- Soltó su vara para zarandearle el hombro con una mano.

-¡KAINE!- Le gritó ya exasperada subiendo sobre la pelvis del albino y abofeteándolo frenéticamente -¡DESPIERTA, DESPIERTA!-

El pequeño comenzó a abrir sus ojos aún siendo abofeteado al punto de tenerlas completamente enrojecidas -¿Eh?- Murmuró -¡¿EEEEEEEEH?!-

-Ho, despertaste- Apenas podía ver la silueta de la pequeña, ya que la luna le alumbraba la espalda y aclaraba el doble sus cabellos… Espera… ¡¿LUNA?!

-¡¿Qué estás haciendo?!- Le dio un empujón obligándola a bajar de él y cayendo está sentada en el césped con un "Pomf"

-¿¡Qué qué hago!? ¡Te despierto!- Se levantó y se puso frente a él a la defensiva.

-¡Eso ya lo noté!- Le saco la lengua infantilmente, recibiendo el mismo gesto por respuesta.

-¡TE CREES MEJOR QUE YO!- Fue apenas audible la mayor pues aún sacaba la lengua -¡Porque si eso es lo que sucede yo…

Un suave ruido movió las copas de los arboles, causando un silbido, la bandada de aves que aguardaban en los pinos salieron volando a otro árbol, la pequeña dio un pequeñísimo chillido completamente agudo y salto hacía los brazos de Kaine.

-Es solo un árbol, cobarde- Le dijo frío.

-¡Yo no tenía miedo!- Dio un empujón al peli blanco y volvió a su lugar –Es de noche…-

Se quedaron pensativos, estaba muy oscuro, y los arboles en el frondoso bosque les impedían siquiera ver un rayo de luna cuando entrasen en el. Era probable que su dragon ya les estuviera esperando desde hace rato, y podría enfadarse.

-¡JODER!-

-¿q-Qué pasa?- Preguntó al ver a el menor molestarse y dar una patada contra el suelo.

-¡Dimentine dijo que habría ciervo para cenar!

-¡ESO ES LO QUE TE PREOCUPA!... Espera ¿Ciervo? ¡Debemos volver de inmediato!

Su hermano pensó un momento, se llevo la mano al mentón y murmuró por lo bajo. Según tenía entendido por su "madre", en la noche aparecían lobos con intenciones de cazar , e internarse en el bosque no era la mejor idea ¡Ni siquiera dominaban completamente ninguna de sus dos magias!

-Kaine…- La pequeña voz de Dilana le sacó de sus pensamientos –No podemos pasar la noche acá… Así que debemos entrar al bosque, aunque no queramos… La cueva de diamante no debe estar muy lejos…- Como si le hubiera leído el pensamiento a su mellizo, ella tampoco deseaba internarse en el bosque, pero así debía de ser.

-Acá tampoco es seguro, creo que tienes razón… ¡Pero, podríamos llamar a Dimentine! ¡Es un dragón, de seguro nos escuchará de lejos!-

La pequeña negó con la cabeza –Lo sé, pero es probable que los lobos nos escuchen también- Tan madura como solo ella podía ser a su corta edad.

Extendió su brazo y creó una bella espada de su duro material. Miró a su hermano, indicándole que creará una para él. –Unos perritos no se comparan con las garras de Dimentine, ¡Vamos!-

-¡Sí, Kana!-

Se habían adentrado ya varios metros dentro del bosque, unos cuatrocientos, agitaban sus espadas al azar cuando oían algún tipo de ruido, alertas.

Un crujido les avispó aún más, dirigiendo sus orbes rojos hacía donde provenía el sonido. Grande fue su sorpresa al ver un enorme hocico blanco bajar por entre las copas hasta quedar frente a ellos.

-¡Dimentine!- Exclamaron al unísono, soltando sus espadas al suelo y corriendo hacia su figura materna para quedar más cerca de ella.

-Estaba preocupada, pequeños engendros humanos- Centró sus orbes violeta en los dos pequeños a su cargo. Estos sonrieron infantilmente, haciendo una reverencia de disculpa.

-¡Perdónanos!- Gritaron a todo pulmón.

-Créanme que parecen espejos- Hizo referencia a sus características similares. Estos enderezaron la espalda y abrazaron el hocico triangular de la bestia.

-¿Quién fue el graciosito en hacerme esperar?- Se señalaron mutuamente al momento en que pronunció estas palabras.

-¡Fue él!- Uno -¡Fue ella!

-Quedaré con que fueron ambos, irán a dormir sin cenar-

-Nooo- Fue el murmuro de los pequeños al oír su sentencia –Solo nos divertíamos…- Fue la escusa de la mayor bajando la cabeza triste.

-No accederé a tus intentos de manipulación, cría humana-

-Dinosaurio escupe diamante…- Se quejó por lo bajo la peliblanca, con la mirada de reprobación de su gemelo. El animal no tuvo problemas en oír el insulto gracias a sus desarrollados sentidos.

-Mañana busquen que cazar, yo buscaré mi comida- Se dio la vuelta esperando a que los niños subieran para poder ir volando sin preocupaciones.

-¡Yo no dije nada!- Reprochó el albino menor subiendo mientras se sostenía a las escamas de su maestra.

-Eres mala, ah- Se posicionó tras su hermano.

-Sosteneros, no quiero tomarme las molestias de hacer su tumba si caen- Dijo fría pero a la vez juguetona.

Dimentine

Kaine

Madre, hermano…

¿Dónde estáis?

-¿Kana-chan? -¿Kana-chan, sigues dormida?- Abrió sus ojos, encontrándose con la mirada castaña de la joven rubia.

-¿S-Señorita?- Dijo cortésmente con su característica voz seria, adormilada todavía.

-¡Oh, lo siento! No quería molestarte-

-N-No…- Se sentó sobre la cama apoyándose con sus manos. Vio a un metro de ella a un chico peli rosa con medio cuerpo sobre el sofá y la otra mitad en el suelo, todavía dormido. Miró hacia abajo, habían vendado su tobillo y apenas le dolía. Se sonrojó de inmediato por la pena.

-Iremos al gremio, vamos, allí me explicaras mejor la situación y podré ayudarte- Dijo con un tono simpático y una sonrisa la de cabellos rubios.

-¿Gremio?- Murmuró por lo bajo, un flashback pasó por su cabeza recordando el tatuaje en el hombro de Natsu –Así que eso era… Dimentine me habló de eso, ¿Allí se reúnen toda clase de magos, cierto?

La rubia asintió.

-Oh… Gracias por sanar mi pié-

-No es nada… Solía hacerme heridas todo el tiempo cuando tenía tu edad, era muy torpe- La chica le miró -¡N-No quise decir que tu lo seas!

La pequeña rió por lo bajo –Entiendo, por favor no seas tan cortés y llámame solo Kana- Le dijo –Oh… Tu nombre era Lucy… ¿No?-

-Oh… Sí, lo era…-

-Lucy-Nee~

Jojojo, solo tuve un review :c

Comienzo a creer que nadie me hace ni puto caso.

*Se hiba a un rincón emo a llorar* Bueno, dejando de lado tantas mariconadas, espero recibir más reviews con este segundo Chapter, que fue en su mayoría un flashback de la niñez de mi querida Dilana.

Gracias por leer (Si es que alguien lo hace)