Capítulo uno
Una vez más
6:00 a.m y la alarma sonó como todos los días, de lunes a domingo, pero aunque siempre sea puntual Bella Swan siempre le ganaba por uno o dos minutos, eso bastaba para hacerla sentir victoriosa y levantarla con una sonrisa.
- ¡Ja!- saco la lengua en dirección al reloj - otra vez te gané…- dio un suspiro y llamo a su gato Ed. El animal se asomo por el umbral y maulló suavemente; Ed es de color blanco, orejas rosadas, ojos verdes, tenía 8 años y era la única mascota que ha tenido Isabella.
El minino se trepo a la cama de su dueña y se escurrió entre sus brazos
- hola hermoso- dijo Isabella cerca de la orejita del gato para luego darle un beso en su cabeza. En respuesta el gato ronroneó- ¡vamos! No te duermas de nuevo, tengo que alimentarte e irme al trabajo.-con su mano derecha agarro delicadamente el rostro de su mascota y este se acuno en su mano—vamos Ed.- lo levanto en brazos y lo llevo hasta su pequeña cama. Se dirigió a la cocina, saco del refrigerador el atún y vertió un poco en el tazón de Ed, se lo coloco al lado de su camita y lo observo por un momento mientras se alimentaba. Ella sonrió "eres un hermoso gato Edward" dijo en susurro…
Se fijo en su reloj de pared y gritó muy sorprendida— Dios mío… es tardísimo- eran las 6:30am y ella entraba a trabajar a las 7:00… era enfermera en urgencias y aunque ella no tenía la mejor coordinación del mundo, solo iba a urgencias como la enfermera, no como una paciente.
Isabella Swan tiene 28 años, tiene un gato que se llama Edward, trabaja en el hospital y vive sola en un enorme departamento que compró ella misma con el salario de unos meses como doctora. Sí, Isabella Swan era un doctora desde hace 4 años y ejerció unos 6 meses, luego se dio cuenta que no tenía el valor para decirle a las familias las malas noticias, además de eso, sentía un gran dolor cuando perdía un paciente ya que pensaba que no había hecho suficiente, lo cual hacia que su remordimiento no la dejara dormir.
No lo soportó y se cambio al área de enfermería, estaba más tranquila ahí y se dio cuenta que era feliz ayudando a las personas.
Bella se coloco su uniforme rosa pálido, le quedaba algo grande pero no importaba, y sus zapatos ortopédico que eran muy cómodos. Recogió su mochila con objetos básicos como su celular, cartera y la llave de su casillero en el hospital, pasó por la cama del gato y se despidió.
Llego al hospital a las 7:03. entró y saludo a todos, como siempre hacia.
- Bella, nada mal, 3 minutos tarde para alguien que se quedo dómida—saludó Ángela, quien por gusto le decía Bella.
-Hola Ángela, no me quede dormida sino que Ed me entretuvo en la cama…-Ángela rio por cómo había sonado lo que dijo Isabella, ella simplemente dejó pasar eso pues los hombres era algo que ella quería evitar.
- Buenos días chicas-saludo el Dr. Carlisle
-Buenos días Doctor.-dijeron ambas, a la vez que le sonreían a su jefe
- la sala de emergencia de niños necesita algo de apoyo… ángela, ¿por qué no vas a ayudar?- y aunque parecía una sugerencia, era una orden.
-si doctor—entornó los ojos hacía bella- nos vemos Isabella-decía Angela mientras atravesaba el pasillo para entrar a emergencia de pediatría. Una vez que se adentro en la habitación, Isabella se volvió hacia el doctor.
- Carlisle-amenazó-ya te dije que no.
-Bella, cariño—comenzó- tienes tanto talento…-suspiró- eres una doctora, no una enfermera
-soy una enfermera, y me encanta lo que hago…-antes de que pudiera seguir hablando un enfermero traspaso las puertas con alguien en silla de ruedas.
-¡auch! ¡Me duele!- se quejó un chico de cabello castaño claro y ojos verdes. Su ropa estaba algo desarreglada y en el doblillo del pantalón había un poco de sangre, pero él se quejaba de su estomago
-Edward- dijo Isabella con pereza- ¿otra vez aquí, cariño? – y ella se hubiera sonrojado de hablarle así a un hombre pero para ella, Edward era solo un muchacho que visitaba frecuentemente la sala de urgencias…
-Hey, hermosa.—Saludó- Gracias por el recibimiento- esbozo una sonrisa traviesa y ésta logró su cometido: dejar sin habla a Isabella- ¡Agh!... ¿me podrías ayudar Bella?- pidió agarrándose el estomago
-Claro Edward. Emmet por favor colócalo en la camilla-
-Si, Isabella-dijo Carlos, el enfermero, mientras levantaba a Edward y lo ponía en la camilla- ¿te encargas de este muchacho?-preguntó
-Si, este es mío- sonrió y luego le guiño el ojo a Emmet y este salió de la sala
-veo que no necesitas mi ayuda Isabella-dijo Carlisle al observar los habituales movimientos rápidos y precisos de las manos de Isabella al tomar los posibles elementos de trabajo.
-Como dije, este es mío- Carlisle se fue a su consultorio, dejando a solas a Edward y a Bella
-Bueno… ¿y ahora qué pasó?-pregunto Isabella dirigiéndose al lado de Edward que yacía en la camilla con los ojos cerrados y hacia muecas de dolor… sin duda él tenía una personalidad increíble, era caballeroso, simpático, romántico, y todo esto lo sabia Bella porque lo conocía desde que ella tenía 21 años, debido a que tenía que hacer pasantía en el hospital. Su primer paciente fue Edward e ingreso por una torcedura del tobillo izquierdo… para ese entonces Edward tenía 14 años.
Si, Isabella era mayor que el por 7 años, pero este detalle no impidió que Edward se enamorara de ella.
-me caí… creo que me desmayo-dijo dramáticamente-bésame princesa- extendió los labios para un beso que nunca llegó. Bella solo rio un poco
-yo creo que la historia es al revés la historia… pero bueno, Edward concéntrate, abre los ojos- ordenó. Él lo hizo y se dio cuenta que ella estaba muy cerca… "solo un poco más..." pensó, pero un dolor en su estomago interrumpió su pensamiento y lo hizo gemir del dolor
-Edward…
-si...-dijo con voz ahogada y contenida
-si te caíste... y por lo que veo tu pierna está mal... –toco su pierna derecha-¿por qué solo te quejas de aquí?-toco su estomago- ¿cómo se supone que te duele el estomago si te caíste?- cuestionó ella.
-dímelo tu, tu eres la doctora
-enfermera-corrigió rápidamente-¿me estás diciendo todo Edward?-dijo con una ceja arqueada.
-sabes que—intentó contener una mueca de dolor- no me gusta parecer débil ante ti- concluyó
- Edward, cariño-dijo mientras su mano acunaba el rostro de Edward- estás enfermo, por ende tienes que estar débil. Yo sé que no lo eres, solo te gusta visitarme mucho aquí al hospital-dijo utilizando el mismo argumento que él decía. Edward sonrió y dijo:
-¿te das cuenta todo lo que hago por ti?
Espero sus comentarios :)
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MVB
