Su castillo se derrumbó de la noche a la mañana, se sorprendió a sí misma con las mejillas empapadas y la mente nublada con la sangre de su padre.
¿No es curioso? Tan sólo hace unas horas había estado en la celebración de su cumpleaños con una sonrisa impresa en su rostro y ahora lo único que podía sentir era vacío.
No podía pensar en nada, de pronto todo se volvió borroso mientras sostenía un cuchillo en una lluvia de balazos y, apenas parpadeó, la corona fue robada y el trono arrebatado.
Frente a ella.
Mirando al hombre que la había criado, tendido en el suelo y rodeado de un charco de sangre, nunca se había odiado tanto a sí misma. Pues, tan sólo hace unas horas podría haber estado acompañándolo en la celebración que él mismo había arreglado para ella, y no lo hizo. En su lugar, se preocupó por lucir bien para esa persona. Y tampoco le había agradecido, bueno, en realidad ni siquiera podía recordar la última vez que le había dicho "gracias".
De verdad es curioso, puesto que ahora era lo único en lo que podía pensar al mirarlo.
"Gracias"
Repentinamente el mundo dio un vuelco y se tornó extraño: los traidores se paseaban por el castillo vestidos de reyes, mientras el guardia real, quien había protegido al rey y la princesa durante tantos años, estaba siendo acusado de asesinar al rey; y ella, la princesa del reino y heredera del trono, era perseguida como una criminal y tratada como una fugitiva.
¿Cómo es que todo se había retorcido de esta manera? Aquellos recuerdos preciosos que tanto había atesorado, ahora sólo le dejaban un sabor amargo.
Demasiado aturdida para luchar, durante un instante pensó en si realmente valía la pena y consideró la posibilidad de dejarse ir. No le quedaba nadie en quien confiar, pues el hombre que había amado durante toda su vida, quien le había tendido la mano por las noches cuando no podía dormir y la cubría mientras las lágrimas saladas escurrían por su rostro, era el mismo hombre que sostenía una espada manchada con la sangre de su padre siendo respaldado por los mismos generales que habían jurado proteger la vida del rey, y quienes ahora la habían tomado a ella como su presa.
Pero él apareció, a través de los cazadores, con la fiereza de un trueno y la lealtad de un caballero. Se inclinó en el suelo junto a ella y, acariciando su rostro, se disculpó por hacerla esperar. Los ojos de Hak nunca le habían resultado tan cálidos como aquella vez, brindándole la esperanza de que, tal vez, había alguien de su lado.
Él la tomó en sus brazos y la llevó lejos, la resguardó en un lugar seguro donde ella podría brotar una vez más y nadie escuchó nada de la princesa nunca más. Todos resolvieron que lo más probable era que hubiese muerto, el mechón de cabello les brindó certeza.
Sin embargo, ella lejos de morir, estaba más viva de lo que había estado en todos sus dieciséis años. Construía fortalezas, una por una, debajo de su fachada. Recogía los pétalos que habían caído para convertirlos en espinas. Mientras él, encendía fuegos que la mantenían cálida en las noches heladas y la miraba con ojos brillosos para iluminarla en las noches oscuras.
Cuando el fuego hubo crecido tanto que le incendiaba el interior; con sus aliados reunidos a su alrededor cubriéndola con escamas, las ventanas reforzadas después de la tormenta y el camino iluminado; lo miró y le dijo:
"No necesitas salvarme, pero ¿irías conmigo?"
"Sí" respondió él.
call it what you want ― taylor swift
