Varios alumnos estaban aglomerados frente al periódico mural en la entrada del edificio de la escuela, en el cual habían publicado una circular respecto a las asesorías, misma que contenía varias indicaciones sobre la dinámica del curso:
"Todos los alumnos que se hayan apuntado para las tutorías.
Deberán presentarse en la biblioteca a partir de las 5 de la tarde con los respectivos libros y temarios que se les harán llegar el día de hoy. La entrada a la biblioteca estará prohibida durante esas horas para alumnos que no estén inscritos en el programa. En caso de no poder asistir a alguna sesión, los estudiantes deberán informarlo directamente al director. Las asesorías comenzarán el día lunes y ahí mismo se les asignará un compañero de estudio."
-Yuuki… ¿cómo te sientes? –Zero pudo ver a la chica caminando junto a la aglomeración de estudiantes. Aún estaba preocupado por lo que había sucedido la noche anterior, ya que no había podido averiguar qué es lo que había ocurrido.
-¡Zero! Mucho mejor. Gracias –se sonrojó un poco.
-Es bueno escuchar eso, aunque… lo de ayer está relacionado con Kaname sempai ¿no es así?
-Sí… pero… al parecer fue una confusión.
-O eso es lo que quieren que pienses…- miró hacia un lado un poco molesto – de cualquier forma, antes de que comiencen nuestras clases, tenemos que ir al dormitorio de la Luna a entregar estos papeles para las asesorías.
-Vamos, te contaré todo en el camino –la chica se sonrojó un poco y comenzaron a caminar hacia donde se encontraban los vampiros. Poco a poco Yuuki le fue contando a Zero lo de su plática con Rhoslyn y lo que había averiguado. Al llegar al dormitorio pasaron por el punto de control, donde el cuidador los dejo pasar sin mayor problema.
-La verdad es que no me sorprende que esos monstruos utilicen ese tipo de artimañas políticas… aunque nunca lo esperé de él.
-¡No hables así de Kaname Sempai!... deben estar pasando por una situación complicada.
-No es de nuestra incumbencia, pero date cuenta del tipo de…cosas con las que estás tratando. Yo… no quisiera que te pasara algo o te hicieran daño. No sé qué haría si eso sucediera… –el la miró muy intensamente, como si estuviera a punto de decir algo muy importante y sincero, pero la puerta se abrió y una chica de cabello gris con rostro serio se asomó, mirándolos fijamente.
-¿Qué desean?
-Este… venimos a entregar los temarios para las asesorías que comienzan el lunes –Yuuki dijo un poco apenada, mientras Zero ponía cara de pocos amigos.
-Yuuki… no esperaba verte a estas horas de la mañana- de repente Kaname apareció detrás de Seiren, mirando tiernamente a la adolescente, pero había algo de pesar en sus ojos mientras lo hacía.
-Kaname sempai…
-Venimos a entregar estos temarios. Por desgracia la entrega es personal, así no podemos dejarlos con cualquiera –Zero hizo énfasis en esa última palabra – quizá tome algo de tiempo.
-Kiryuu kun, que grata sorpresa –dijo sarcásticamente- pasen por favor… Seiren, reúne a todos los estudiantes que se hayan apuntado a las asesorías –inmediatamente la chica desapareció– tomen asiento en lo que se reúnen todos.
Kaname observaba el comportamiento de Yuuki, tratando de leer en su actitud, por si todavía se sentía triste o había vestigios de lo que había visto la noche anterior. Quizá algo de enojo podría asomarse dentro de sus ojos, pero la chica evitaba el contacto visual. Estaba seguro de que su reacción había sido por el periódico que Aidou le había mostrado y ansiaba por conversar con la chica a solas, pero ese no era el momento adecuado. No se alarmó mucho, ya que no parecía haber mucho cambio en la actitud de la chica, sin embargo trató de mostrarle un poco de cercanía y afecto al recargarse en el respaldo del sillón, junto de donde ella estaba sentada.
Frente a ellos estaban Rima y Shiki, conversando mientras los observaban. Parecían bastante tranquilos y sin muchas ganas de moverse de ahí
-Creo que Ichijo se anotó para eso de las asesorías. Me pregunto qué tan bueno será para dar clases…
-A menos que a él le den las clases –Rima dijo sacando un Pocky de la caja que tenía en la mano.
-No seas ridícula, es obvio que la Clase Nocturna será quien ayude en sus estudios a la Clase Diurna. No olvides que nuestro nivel escolar es mucho más alto –un vampiro rubio y de ojos azules bajaba por las escaleras, vistiendo una pijama color verde.
-Me admira la modestia de la Clase Nocturna… y su elección de pijama… -dijo Zero tratando de hacer enojar a Aidou.
-¡¿Y tú quién te crees?! Ni que fueras Giorgio Armani.
-Bueno, en realidad tiene razón el señor prefecto… tu pijama es bastante anticuada – dijo una voz femenina por detrás de Yuuki.
-Rhoslyn…no todos pueden ser fashion como nosotras –Aisha bajaba las escaleras también mientras se acomodaba el cabello de manera vanidosa.
-¿Y a ustedes quién las invitó?
-Yo participaré en las asesorías… asumo que tú también…al igual tu primo que me viene siguiendo desde el pasillo...
-Asumes bien, Aisha… aunque estaba a punto de ir a dormir –Akatsuki dijo con cara de sueño y bostezando.
-Yo no… así que los dejo con esta amena compañía- dijo tocando el hombro de Zero y guiñándole un ojo a Yuuki, que volteó a ver a Kaname y se sonrojó un poco.
-¿Tú no participas en las asesorías, Rhoslyn-chan?
-Lo siento Ichijo… a veces tengo que salir por cuestiones de negocios y no puedo comprometerme a hacer horas extra de estudio.
-Oh… tenía ilusión de que me enseñaras rumano.
-¿de cuándo a acá te interesan los idiomas? –Shiki dijo desde su asiento.
-wow…si los ves de esa manera, hasta parecen adolescentes normales –dijo Zero a Yuuki susurrando.
-Creo que alguien debe enseñarte un par de modales –Aidou se acercó a Zero amenazadoramente.
-Por favor, agilicemos esto para que todos puedan volver a sus actividades –dijo Kaname poniendo orden -¿Yuuki?
-Eh sí…. Creo que ya están todos…- dijo viendo a los vampiros que habían llegado a la sala –los iré nombrando.
-Cuando digan sus nombres vengan por su cuaderno –dijo Zero abriendo la caja que llevaba consigo y comenzó a repartir los cuadernos uno por uno- cuando vayan a cada sesión un prefecto los acompañará en el trayecto hacia la biblioteca. El reglamento escolar es será el mismo y debe ser estrictamente seguido. Es todo.
-Muchas gracias… -Kaname se acercó un poco a los dos prefectos- agradezco que hayan venido. Los acompaño a la puerta.
-Gracias Kaname sempai –Yuuki le sonrió amablemente, con más timidez de la habitual.
-Es verdad, el director me pidió que te diera esto –Zero sacó un sobre de su bolsillo y se lo dio- hasta luego.
Los vampiros regresaron poco a poco a sus habitaciones y Kaname se dispuso a abrir el sobre que le dio Zero, leyendo un mensaje de parte del director y poniendo cara seria en cuanto terminó de hacerlo. Después subió al segundo piso para darle a Seiren algunas instrucciones y entró a su cuarto, esperando poder dormir un poco. Estaba totalmente agotado por sus propios pensamientos y acciones en la noche anterior y las próximas horas de sueño serían justo la medicina que necesitaba.
Una hora antes de que los alumnos de la Clase Nocturna fueran hacia el edificio del colegio Rhoslyn y Aisha ya estaban patrullando los alrededores del dormitorio, esta vez acompañadas también por Seiren y los ya conocidos prefectos de la Clase Diurna. Parecían más serios que de costumbre e incluso pusieron unas vallas de metal para contener a los alumnos que fueran llegando.
-Repasemos el plan: seguridad el doble de estricta que de costumbre.
-Triple, Aisha, triple.
-Lo siento Seiren… triple para que no ocurra ningún accidente y los alumnos de ambas clases estén seguros. Entendido… ¿pero por qué demonios tiene que venir una comitiva de cazadores de vampiros a la escuela? –Aisha terminó de acomodar una de las vallas y cruzó los brazos a modo de desaprobación.
-Se me ocurren varias cosas, pero para como están las cosas, lo peor que podría pasar es que ocurriera algún tipo de accidente en sus narices ¡no sabes la que se armaría!
-Rhoslyn... –Seiren dijo persuasivamente mientras la miraba con recelo.
-Vamos, si ellos dos también son prefectos de algo se tienen que enterar. Además ellos están en mejor posición para reclamarle al Director por aceptar que vinieran esos cazadores.
- Sólo enfoquémonos en que todo salga más tranquilo que otros días y no habrá problema –Yuuki sonrió- ¡Zero, ayúdame con esta valla!
Minutos después varios estudiantes de la Clase Diurna se agruparon cerca del Dormitorio de la Luna, esperando por ver a sus ídolos salir, pero antes de que pudieran empezar con la rutina de los gritos e histeria, eran propiamente dirigidas atrás de la valla, bajo la excusa de que vendrían inspectores del gobierno para autentificar la eficacia de la escuela en diferentes rubros. Al parecer se creyeron tal cosa, porque todo indicaba que sería un día tranquilo.
La tensión se pudo sentir entre los prefectos cuando cinco sujetos vestidos de manera casual pero con colores oscuros se acercaron al tumulto de adolescentes, en silencio y procurando no ser vistos; discretamente vigilando cada movimiento de los ahí presentes y con miradas amenazadoras. Para los estudiantes que estaban ahí no había nada fuera de lo común, pero los vampiros sí pudieron sentir esa vibra amenazadora que provenía de los cazadores.
Al salir la Clase Nocturna, se les pudo notar más serios que de costumbre. Seguramente Kaname les había informado sobre los cazadores de vampiros que habían ido a la escuela para "echar un vistazo". Algunos se pusieron en forma protectora alrededor de Kaname, como si trataran de enviar un mensaje a los visitantes y Aidou no era tan enérgico al saludar a sus fans, cosa que hizo que los prefectos hicieran tranquilamente su trabajo.
En eso, una chica se aproximó corriendo hacia donde estaba el tumulto, aparentemente iba tarde a ver el desfile del a Clase Nocturna y corría con todas sus fuerzas para alcanzar a verlos. Al darse cuenta de esto, uno de los cazadores de vampiros hizo una pequeña sonrisa maliciosa y en cuanto la chica pasó cerca de él, aventó una piedra para que tropezara.
La muchacha quedó tendida en el piso, adolorida y bastante raspada por lo ocurrido, pero nunca se dio cuenta de que había sido un acto deliberado por parte del visitante. La sangre comenzó a brotar de sus heridas, ocasionando que los vampiros miraran en esa dirección inmediatamente. Kaname se dio cuenta de lo ocurrido en cuanto vio venir a la chica, y miro a sus compañeros de forma rígida, como si les estuviera hablando con la mirada.
No hubo mayores problemas con la clase nocturna, quienes después de un momento ignoraron lo ocurrido y siguieron su camino, sin embargo Zero se encontraba sediento. Hacía varios días que no había bebido sangre y sus ojos se pusieron rojos en cuanto el olor de la sangre alcanzó sus fosas nasales.
-Zero, deja de holgazanear y ayúdame a contener a esas niñas que están tratando de saltar la valla. –Rhoslyn tomó al muchacho de la mano, sacándolo del trance en el que el olor de la sangre lo comenzaba a poner–Yuuki, por qué no llevas a la chica a la enfermería, parece que se lastimó bastante.
-Yo… más vale que esas niñas no se salten la valla ¡Hey! ¿ustedes qué creen que hacen? –Zero se quedó atónito pero comprendió rápidamente lo que estaba pasando y continuó con la actuación. Algo en el contacto con la piel de Rhoslyn lo tranquilizó e inhibió de la gran sed que sentía.
Inmediatamente Yuuki corrió hacia la chica y la alejó del lugar, llevándola a la enfermería, mientras Aisha se encargó de las chicas gritonas, controlándolos como ella sabía y regresando a la rutina de siempre. Unos minutos después la clase nocturna entro al edificio de la escuela y la Clase Diurna regresó a sus dormitorios.
-Señores ¿por qué no tomamos un poco de té? Estoy seguro de que se han percatado de que nada irregular sucede en esta academia y mi pacifismo resulta bastante eficaz –de la nada apareció Kaien Cross, pero seguramente había estado observado todo el tiempo- vengan conmigo.
Lo cazadores lo siguieron hacia su oficina mientras charlaban entre ello y dejaban atrás a los prefectos.
-Eso estuvo cerca… nada bueno podía salir de una visita así. ¡Eso fue a propósito! Suerte que no pasó nada –Rhoslyn tomó su mochila de detrás de un par de arbustos.
-¿Cómo lo hiciste? –Zero preguntó súbitamente, entre enojado y asustado.
-Sólo puedo decir que me debes una –le guiñó el ojo
-Que ironía, terminamos defendiendo a la Clase Diurna de un prefecto…- Aisha comenzó a reír- no te preocupes, no pasó nada… pero tú te vas a encargar de quitar estas vallas porque tenemos que ir a clase.
-¡Que graciosas!- dijo muy enojado el chico de cabello plateado mientras las vio alejarse a toda velocidad- pero... ¿qué demonios fue eso? Mi sed no desapareció completamente pero fui capaz de controlarme –dijo en voz baja.
-¿Estás bien? –Yuuki se acercó a Zero un poco después, viéndolo con preocupación.
-Sí, no pasó nada… sólo un pequeño recordatorio de lo que esas bestias me hicieron.
La noche estaba plenamente coloreada en el cielo y las clases de la noche todavía seguían su curso normal. Era el cuarto periodo y la tensión entre los vampiros había disminuido significativamente. Los cazadores de vampiros se habían ido con el director, por lo que ya no se sentían amenazados por nada.
-Saquen una hoja en blanco por favor –un murmullo entre los alumnos comenzó a sonar en todo el salón- de prisa y guarden silencio.
-No me digas que… -Rhoslyn vio a Aisha con ojos de duda mientras mordía su lapicero nerviosamente.
-¿Qué? No entiendo.
-Creo que va a hacer…
-Pregunta número uno ¿cuáles son los principales objetivos de la contaduría aplicada a la administración? –el profesor hizo una pausa y miró a los alumnos severamente, sonriendo malévolamente mostrando sus afilados colmillos- en silencio muchachos, estamos en examen. Veamos cuántas víctimas caen el día de hoy.
-examen sorpresa…. ¡Me lleva!
-¿De verdad esto es posible? Creí que siempre avisaban antes de hacer un examen, nadie me advirtió que esto podía pasar ¡exijo hablar con el Director! –Aisha comenzó a desesperarse.
-A su examen señorita, luego le puede contar sus traumas al Director, ahorita enfóquese en no reprobar.
Después de varios minutos de dictado el profesor dio la indicación de que comenzaran a resolver su examen, lleno de cuentas y operaciones matemáticas que le quebrarían la cabeza a cualquiera.
-¿Qué demonios es esto? Apoco lo…- Rhoslyn miró su examen con un gesto muy particular.
-¿tienes la 2 y la 3…y…bueno me ayudas?
-Guarden silencio señoritas, estamos en examen. No las quiero cambiar de lugar, no estamos en la primaria. Ah y por cierto, no hay preguntas ni dudas. El día del examen me da amnesia.
-Que conveniente…- Aisha se enfurruño y siguió contestando su examen.
Los minutos siguieron pasando y de repente un sonido en la ventana se escuchó en todo el salón, como si un vidrio se hubiese quebrado. Algunos vampiros voltearon pero la mayoría no prestó atención al incidente. Poco después, volvió a sonar y el ventanal que estaba junto a Rhoslyn comenzó a mostrar cuarteaduras.
-¿Qué demonios? –dijo la chica de cabello rubio al ver esto y después miró a Rhoslyn, que también tenía la misma expresión de asombro.
-Pero qué… ¡ah!...eh… ¡ups! - comenzó a decir mirando hacia la dirección de Aisha y vislumbrando de lejos a Kaname, con cara de disgusto mientras la miraba duramente para después volver la vista su examen, observando la hoja como si estuviera a punto de perforarla con los ojos- mejor concéntrate en tu examen.
La hora de clase continuó y todos los alumnos entregaron su examen al profesor. Los que tenían clase en otro salón salieron después de terminar y los otros se quedaron ahí. Cuando Kaname se levantó de su asiento, parecía bastante normal y antes de salir habló un poco con el profesor. Nadie pudo escuchar lo que decía, pero en cuanto abandonó el salón una gran parte del ventanal terminó de caerse por tantas cuarteaduras, sin inmutar mucho al resto de la clase.
-¿Qué fue eso?... –Aisha no tenía idea de lo que estaba pasando.
-Pues…. Tengo una leve idea pero…- en eso Akatsuki se volteó hacia el pupitre de las chicas; estaba sentado en la fila de adelante junto con Aidou.
-No se preocupen…siempre que el jefe de dormitorio Kuran tiene problemas para resolver algún examen o ejercicio sucede lo mismo… en realidad es fácil saber cuándo le irá bien en un examen o no…si las ventanas no sufren daño alguno, sacará buena nota. Si sucede lo de hoy…creo que tendrá que poner más empeño en la clase.
-¡No hables así de Kaname-sama! –comenzó a gritar Aidou.
-¿O sea que esto es normal? –Aisha puso cara de incrédula, mientras que Rhoslyn trataba con todas sus fuerzas no reírse.
-Lo siento Aidou, es la verdad. Y por lo visto le irá mal en el examen…casi toda la ventana se cayó.
-¿Alguna vez se han roto todas las ventanas?
-¡Rhoslyn! ¿cómo te…?
-Recuerdo que en un examen final de redacción…
-¡Akatsuki! –las chicas comenzaron a reír al ver la cara seria de Akatsuki, mientras Aidou trataba de callarlo.
-Bueno… Aidou ¿cómo te fue en el examen?
-Muy bien, naturalmente… siendo el genio que soy, un examen tan sencillo no podía traer mayor complicación.
-Oh…se me olvidaba lo modesto que era usted señor genio… ¿Aisha?
-Creo que voy a reprobar… necesito esas asesorías con urgencia – Aisha se quedó un momento con expresión de sufrimiento y después el profesor Yagari entró al salón con su acostumbrada actitud fría e imponente.
- Saquen su libro de texto, página 87. Quiero un cuadro sinóptico de "etapas del juicio moral de Kohlberg" con ejemplos, y lo van a hacer individualmente. Ustedes dos, no las quiero juntas…De Angelis, siéntate en este pupitre de en frente, y señorita Novak, está bien donde está, igual que el señor Kain, pero el señor Hanabusa –dijo con tono serio pero usando su primer nombre para hacerlo enojar- en aquel espacio. Quiero a un solo alumno por fila, no confío en ustedes lo suficiente para que no copien el trabajo.
Todos parecieron estar a disgusto con el profesor pero hicieron lo que les dijo y comenzaron a trabajar, mientras este leía uno de los libros y pasaba por los lugares revisando el progreso de los estudiantes
El salón estaba muy callado, pero Rhoslyn no podía concentrarse. Era demasiado tentadora la ventana rota, por la que se podían ver los magníficos jardines bajo la luz de la luna. Además el aire que entraba por ahí la relajaba bastante y le recordó a las noches que pasaba en los bosques de Rumania, cuando su vida todavía era normal. Todos en el salón estaban muy concentrados con el trabajo y el profesor le hacía observaciones a Shiki sobre su trabajo, mientras Aidou los veía sobre su hombro, con aires de triunfo y un poco de soberbia.
-Que fastidioso… -dijo la chica de cabellos oscuros y comenzó a escribir, pero apenas unos segundos después se fijó en que algunas libretas y libros del vampiro de ojos azules estaban convenientemente puestos en el asiento de adelante, donde al parecer nadie los veía. Fue entonces que una idea se le vino a la mente.
Con ayuda de su velocidad de vampiro, y después de asegurarse de que nadie la veía, agarró una de las libretas y la arrojó por la ventana, poniendo la cara más angelical que pudo y continuando con su trabajo. Repitió el mismo procedimiento un par de veces más con una goma, un bolígrafo y un pedazo de vidrio de la ventana que se había roto. En realidad ese último fue por evitar algún accidente; ¡¿qué hacía un vidrio roto encima del pupitre?!
-Señorita Novak, cuando termine de jugar me entrega lo que lleve de su trabajo y me hace el favor de retirarse –el profesor Yagari la miró severamente, tomándola por sorpresa completamente. Al parecer no había pasado totalmente desapercibida… y era de esperarse, teniendo a un cazador de vampiros como profesor. Un poco molesta Rhoslyn tomó sus pertenencias y salió del salón, entregándole antes al profesor lo que llevaba de su cuadro sinóptico. –La veo la próxima semana…y espero para el lunes una exposición del tema de hoy.
-¿Qué?... está bien profesor –haciendo una mueca salió del salón, pero luego miro Aidou y comenzó a reír un poco. Después comenzó a patrullar por la escuela, a fin de cuentas esa era su última clase y estaba a punto de comenzar el fin de semana, pero en cuanto salió del edificio se encontró con uno de esos cazadores de vampiros, justo afuera del salón, merodeando por ahí. No le agradó para nada la presencia del señor, pero no había nada que hacer al respecto. Sólo habían ido a observar que todo estuviera en orden. Con un poco de suerte, no habría notado la ventana rota, ni los útiles escolares cayendo desde el segundo piso.
El fin de semana transcurrió dolorosamente rápido para muchos alumnos que disfrutaban su tiempo libre. Ya comenzaba a hacer calor, el verano se aproximaba y pasar tiempo en la alberca era la actividad favorita para varios alumnos de la Clase Diurna, quienes eran los únicos que podían usarla. Por alguna "extraña razón" los alumnos de la noche no tenían permiso de usar la alberca, era lo que rumoraban los estudiantes. Por esa misma razón era más habitual encontrarlos paseando por el pueblo cercano o comiendo helado mientras platicaban con sus compañeros, incluso había ocasiones en las que recorrían el pueblo en bicicleta, aunque todo esto después de las 5 de la tarde.
Akatsuki parecía ser del tipo solitario, pero no era raro verlo acompañando a sus primos. Era como si siempre los estuviera cuidando de que no se metieran en algún lío, sobre todo en el caso de Hanabusa, quien era un amante de romper las reglas. Ruka era más tranquila y por lo general pasaba los fines de semana en casa de alguna de sus amigas o sin salir mucho del Dormitorio de la Luna. Ese fin de semana en particular era del tipo que le gustaban: sin mucha tarea por hacer (aunque de cualquier forma la haría unas horas antes de ir a clase), con poca gente en el dormitorio, un pequeño paseo por el pueblo mientras Aidou compraba dulces en las tiendas del lugar… no podía pensar en algo más relajante que eso.
Incluso el Presidente de Dormitorio se la había pasado encerrado en su estudio todo el fin de semana. El vampiro de cabellos rojizos sabía bien que eso era una señal de que algo estaba planeando, pero prefirió hacer caso omiso a tal cosa y decidió enfocarse en la cara de hartazgo que puso Kaname después de ver un típica escena de Avriell con alguna de sus amigas y de la que después subió rápidamente a su cuarto con un gesto extraño. Akatsuki se preguntó por qué habrá sido eso, pero era inútil tratar de averiguarlo. En cambio, en uno de sus paseos al pueblo y mientras cenaba con Aidou, pudo escuchar la historia completa sobre el periódico que había encontrado Hanabusa y lo que había pasado en el desfile de modas, haciéndose una idea del por qué Kaname andaba tan pensativo.
El lunes por la mañana, a escasos momentos de que amaneciera completamente y ya sin nadie merodeando por el campus se escuchó un ruido inconfundible y que seguramente se pudo escuchar por todas las inmediaciones del lugar. De inmediato ambos primos se miraron, bastante confundidos y preguntándose qué es lo que sucedía. Instantes después pasó Ichijo corriendo frente a su cuarto, de seguro buscando a Kaname.
-No se ve nada por la ventana. Debe estar por la parte de atrás del edificio.
- Algo me dice que no es buena idea salir a investigar qué pasa, Hanabusa. Mejor quédate aquí.
-Pero… qué tal que…- Aidou sonaba bastante nervioso.
-Mira –Akatsuki señaló la puerta- evidentemente es algo inesperado. Ichijo no se pone a correr por el pasillo como desquiciado por pequeñeces y ya es la segunda vez que pasa por aquí, pero Kaname no va con él, así que no creo que sea algo tan importante.
-¿Te parece que sea algo normal escuchar un helicóptero en medio del campus de la Academia? –Aidou gritó.
-Quien sabe ¿te parece normal que también esté repleta de vampiros? –Hanabusa no pudo decir nada y su expresión lo indicaba muy bien –Ok, vamos la sala, eventualmente tendrá que regresar Ichijo y le podemos peguntar. Además no pienso aguantar tu nerviosismo a estas horas de la mañana.
Aproximadamente media hora después entró Ichijo con cara de preocupación y cansancio, pero también era muy cómico su gesto, sobre todo cuando los dos vampiros que esperaban en la sala pudieron ver lo que había pasado.
-Aisha, te dije que no era buena idea llegar al colegio a estas horas… ¡y menos en un pinche helicóptero!
-Pues así que digas, muchas resistencia no pusiste… además a caballo regalado no se le ve colmillo. ¿Llegamos o no a la escuela? –la chica rubia entró al Dormitorio de la Luna cargando una maleta, justo detrás de Ichijo y seguida por Rhoslyn, que llevaba una bolsa grande con compras.
-chicas… un poco de silencio por favor… ¿y ustedes qué hacen aquí?
-Nos preocupamos al escuchar el helicóptero y estábamos esperando a ver qué había ocurrido, pero es evidente que Hanabusa tiene competencia para romper las reglas.
-¡Oye! A mí no me metas en esto ¡además yo me comporto a la altura de las circunstancias!
-"Lo que no está jurídicamente prohibido está jurídicamente permitido" –Rhoslyn comenzó a discutir con Akatsuki, poniendo una expresión de seriedad como si estuviera a punto de dar un cátedra- y en el reglamento no se especifica nada acerca de medios de transporte o cómo llegar a campus.
-¿Ah no? –dijo una voz masculina y profunda desde el segundo piso.
-Hay no, ahora sí no cargó la ch…- Aisha puso cara de terror.
-¡Kaname! Me imagino que querrás hablar con las chicas –Ichijo comenzó a subir las escaleras mientras las dos muchachas lo seguían con la cabeza baja y pocos ánimos.
Los dos vampiros que estaban en la sala sólo pudieron observar cómo desaparecían por el pasillo del segundo piso, seguramente para recibir una buena reprimenda por parte de Kaname.
-Creo que no hay un día aburrido en esta escuela.
-Comienzo a pensar lo mismo, Akatsuki…
El siguiente día comenzó más temprano que de costumbre para la Clase Nocturna, ya que a las 5 debían comenzar las tutorías. Los alumnos que se habían inscrito estaban reunidos en la entrada de los dormitorios, esperando por que Kaname diera luz verde para dirigirse hacia la biblioteca. No era un grupo tan numeroso el que iría, por lo que sería tarea fácil para las dos prefectas vampiras, incluso con el castigo que les había impuesto el Sangre Pura.
-Cuando Kaname-san dijo que debíamos llevar sus libros y los de Ichijo, imaginé que sería completamente diferente –Rhoslyn dijo bastante seria mientras escuchaba una risa por detrás de ellas.
-¡No te rías Avriell! –dijo Aisha, tratando de voltear para ver amenazadoramente a su hermana, cosa que fue bastante difícil debido a la gran pila del libros que llevaba cargando.
-Oso mil que te castiguen por todo… sobre todo si es como cargadora de equipaje.
-Pues aunque no lo creas, hay gente que de verdad usa los libros –Aisha le dijo muy indignada.
-Sí, pero…no veo razón para traer la colección completa de mangas a clase… -Rhoslyn hacía malabares para que no se le cayeran los libros que traía en los dos brazos –Ash y para colmo tengo que exponer en clase de Yagari sensei… te digo que ese tipo me odia.
-Es verdad… pero creo que es a todos… hubieras visto el regaño que le puso a Aidou cuando comenzó a hacer escándalo por algo que perdió.
-¿Ah sí? ¿qué se le perdió? –la vampira de cabello negro trató de poner un tono de voz de lo más inocente.
-En realidad… un pedazo de vidrio. Aunque no paraba de llamarlo "reliquia". Luego Akatsuki me explicó por qué. Al parecer todo desapareció de su escritorio y apareció en el jardín.
- ¿Reliquia? Vaya, y yo que creí que le estaba haciendo un favor al deshacerme de la basura…- Aisha la miró sorprendida -¿qué? Era demasiado tentadora la ventana rota y las libretas de Aidou estaban frente a mí.
-¡Así que fuiste tú! –Aidou gritó, aparentemente muy enojado -¡Rhoslyn!
-¿Y tú de dónde saliste? ¿Nos estás espiando?
-¡Calla! ¿Cómo te atreves a aventar mis cosas por la ventana… me las vas a pagar –el aura de Aidou comenzó a verse roja, y más aún cundo Akatsuki comenzó a reírse.
-¡Así que por eso se enojó Yagari Sensei! Tengo que admitir que nunca se me hubiera ocurrido aventar cosas por la ventana- Akatsuki siguió riendo y poco después llegaron a la biblioteca, para encontrarse con el director.
-¡Bienvenidos chicos, pasen! –Kaien Cross estaba parado junto a la biblioteca. No había muchos alumnos de la Clase Diurna merodeando por el lugar, lo cual era poco usual, pero para variar era algo bueno. Todos los vampiros entraron, Ichijo ya llevaba sus propios libros y Rhoslyn se dispuso a irse – ¡Rhoslyn! Espera por favor. Sé que no eres parte de las asesorías, sin embargo espero que puedas ayudarnos a patrullar mientras éstas se llevan a cabo. El profesor Yagari también estará patrullando.
-Qué suerte la mía… está bien –la chica se fue con cara de pocos amigos mientras el profesor le hacía una seña para que fuera a donde él estaba, vistiendo su habitual cara de pocos amigos.
Notas de la autora.
¡Capítulo 7 listo! Espero les haya gustado. Dejen comentarios y opiniones. Por alguna razón me costó bastante hacer éste. Espero no se note mucho…pero el próximo estará lleno de humor y varias cosas "interesantes" sobre todo, algo que estará relacionado con Zero, además ¡por fin la fiesta de bienvenida se llevará a cabo! ¡Espérenlo!
Como siempre, les agradezco que lo hayan leído y que hayan dejado comentarios y PM.
