- John W. -
- No puede ser cierto.
- Pues, lo es - dijo con una sonrisa mientras caminaba hacia John con tranquilidad, la misma tranquilidad que había mostrado siempre - No parece que te alegres de verme.
- ¿De verdad creías que me alegraría de verte?
- No - se encogió de hombros - pero no habría estado mal.
Entonces sintió algo clavarse en su espalda. No necesitó girarse para saber que se trataba de el cañón de un arma, seguramente una escopeta. Dejó escapar un suspiro antes de hablar.
- ¿Vais a matarme?
- Oh no - respondió el General - eso sería contraproducente.
- Sólo vamos a retenerte aquí hasta que aparezca.
- No va a aparecer.
- ¿Apostamos?
No pensaba apostar porque sabía que perdería. Puede que siguiese furioso con él, pero la ira no le había hecho olvidar el tiempo que habían pasado juntos y el hecho de que si uno de los dos estaba en peligro el otro aparecería. No importaba qué, aparecería.
De todas formas no tuvo tiempo de responder, pues Moran habló primero.
- Señorita Adler, ¿le importaría ir a comprobar si nuestro invitado ha llegado?
- Por supuesto.
Y así fue como Irene Adler, la mujer que puso de rodillas a Sherlock Holmes, la única que había merecido el reconocimiento del detective y que supuestamente había muerto años atrás, salió de la sala con aquella sensual elegancia que la caracterizaba, dejando que su ajustado vestido negro envolviese su cuerpo haciendo más atractivos cada uno de sus movimientos. Hasta John admitía que era alguien a quien era casi imposible resistirse. Por eso no quería que Sherlock volviese a verla, no quería volver a ser abandonado, no tan pronto.
El cañón del arma se apartó de su espalda y pudo girarse para mirar a Sebastian Moran, que mantenía la escopeta en la mano derecha mientras que con la izquierda se encendía un cigarro. Tranquilamente se sentó de nuevo, sin apartar la vista de su rehén, y le hizo un gesto con el arma para que se sentase frente a él. Resignado, John obedeció, colocándose en la silla frente a él.
- ¿Sabe? Resulta gracioso que Moriarty tuviese todo el juego planeado, aunque el que siga vivo sea ese detective de pacotilla - ignorando la mirada de John, el General dio otra calada y continuó -. Por eso tarde o temprano usted morirá, Dr. Watson. Al igual que el Señor Holmes. Está destinado a pasar, es el final del juego.
- No puede saberlo. Moriarty no está y usted no es ni por asomo tan inteligente como el hombre al que cree que puede vencer.
El General Moran estalló en sonoras carcajadas mientras apoyaba el arma sobre la mesa y se inclinaba para quedar más cerca de él, dejando escapar el apestoso humo del tabaco, tan lleno de recuerdos para él, en su cara, antes de seguir hablando, visiblemente divertido por la situación.
- ¿Sabe por qué Moriarty va a vencer? ¿Por qué es mejor que el Señor Holmes? Porque a pesar de estar muerto sigue jugando. Dejó toda su red preparada antes de dejar este mundo y creame cuando le digo que no tienen escapatoria. No tienen nada que hacer.
- No esté tan seguro.
- Va a morir Dr. Watson. Yo que usted aprovecharía mis últimos minutos de vida.
- Sherlock H.-
Lo sabía. Sabía que en cuanto volviese a entrar en Baker Street irían a por él. Por eso se había asegurado de saber dónde estaba en cada momento, por eso había deslizado ese pequeño regalo en el bolsillo de John Watson. Lo que no había esperado era que se diesen tanta prisa en ir a por él. Ninguno de los dos estaba recuperado aún de sus heridas y, aunque Sherlock no era muy dado a admitir cosas, no le costaba aceptar que aún le dolía la mejilla, pero sobre todo el pecho. Un dolor desconocido e inexplicable para él.
Por eso corrió lo más rápido que pudo hacia John, sin recordar siquiera la existencia de los taxis hasta que uno casi le atropella. Nada más se puso en pie después del golpe se subió en el coche, ignorando el punzante dolor en su rodilla, e indicó apremiante la dirección al taxista, que tardó un interminable instante en asimilar la situación y ponerse en marcha rumbo a la otra punta de la ciudad.
Sherlock sabía que no habían tardado más de diez minutos, pero para él habían sido demasiados. Cada segundo contaba, cada instante era un momento más en el que John estaba en peligro por su culpa. Sabía de sobra que el exmilitar adoraba las situaciones peligrosas, que le encantaba sentir la adrenalina, mirar a la muerte a los ojos y salir impune, pero aquello era distinto. No era como un caso cualquiera en el que Sherlock conocía todas las opciones y tenía soluciones para ello, no. Esta vez el peligro era más verdadero que nunca y el detective ni siquiera estaba seguro al cien por cien de a quién se enfrentaba, lo que resultaba realmente frustrante para él. Los sentimientos nublaban su mente, lo sabía, y lo odiaba con locura. Pero no podía evitarlo. En apenas unas horas su corazón había soportado más que en toda su vida y aún no se había recuperado de ello. Estaba aprendiendo lo que era ser un humano, estaba viviendo una tardía adolescencia y lo vivía en el momento menos indicado. Debía concentrarse en salvar a John, no en lo que haría una vez le tuviese de nuevo entre sus brazos, pero se traicionaba a si mismo. Se había vuelto débil y sabía que Mycroft se reiría de él al verle así.
Finalmente el taxi se detuvo y se bajó de él de un salto, soltando un fajo de billetes sin importar cuánto dinero perdiese, no tenía importancia. Lo esencial era encontrar a su amigo y sus recuerdos le llevaron al edificio desde que él disparó. Empezaría a buscar por ahí, así que entró en la construcción a su izquierda, empezando a buscar puerta por puerta, sala por sala, en todos los rincones, lanzandose al suelo para ver bajo las mesas, abriendo todos los armarios. Tenía en cuenta todas las posibilidades, excepto la más terrible de todas. No quería ni pensarlo.
Exhausto, al borde del colapso y con la rodilla herida casi inmóvil, salió de la enésima clase, encontrándose frente a una persona que no había entrado dentro de sus cálculos. De nuevo su corazón le traicionaba.
- La mujer…
- Oh, Dios. ¿Hasta cuándo piensas seguir llamándome así?
Irene Adler sonrió y caminó elegantemente hacia él, sujetando una conocida arma entre sus manos, tan natural para ella que parecía una prolongación de su brazo: una fusta. Nunca había olvidado como le había reducido en su mansión a base de latigazos, pero también recordaba que aquello había sido culpa de la droga y en ese momento su mente estaba completamente lúcida y su cuerpo al cien por cien. No… Ni siquiera él podía convencerse de eso. Estaba destrozado, pero no lo mostraría, no si eso marcaba una diferencia respecto a John. Por eso se irguió y se ajustó la ropa mientras la observaba.
- Te creía muy lejos de aquí.
- Soy muy dada a viajar y… -rozó con el cuero de la fusta la mejilla herida de Sherlock, convirtiendo su voz en un sensual susurro - quería ver a viejos amigos.
- ¿Cómo Moriarty?
- Ambos sabemos que él ya es historia - dijo riendo - Me refería a ti, Señor Holmes. Y a tu novio, por supuesto.
Sherlock no reaccionó, ni siquiera se molestó en hacerse el sorprendido. Simplemente mantuvo sus ojos fijos en los de ella, buscando alguna pista, pero como siempre todo lo que veía en ella era inexplicable.
- ¿Dónde está John?
- ¿No podrías dejar de pensar en él y pensar en mi?
Irene apoyó sus manos sobre el torso de Sherlock y le observó de arriba abajo, sin perder su enigmática y encantadora sonrisa mientras le analizaba, pues ella si podía ver a través de él, y seguramente había descubierto más de lo necesario.
- Esta ropa no te sienta bien… ¿Dónde han quedado tus pantalones oscuros y camisas ajustadas?
Molesto por el contacto, Sherlock no tardó en tomar las manos de la dominatrix entre las suyas y alerjalas de él, acercando su rostro al de ella para mirarla fijamente, intimidante, buscando una respuesta y sabiendo que ella se la daría.
- ¿Dónde está John?
Hola de nuevo! ^^
Cada día hago lo capítulos más cortos y me frustra mucho e_e pero en vacaciones volveré a escribir biblias, espero XD
Además en esta ocasión tengo mis razones para ello, quería reservar ciertas cosas para el próximo capítulo, que será algo diferente a estos :33
Por cierto, ¿esparabais que fuese Irene la que apareciera? ewe
Si no recuerdo mal ningun pensasteis en ella, así que supongo que me salió bien la jugada :P
Nos vemos en el próximo capítulo, que espero subirlo antes y que sea más largo ^^
XOXO
