Declaro públicamente que, desgraciadamente, Avatar: the legend of Korra no me pertenece.
Pd: Con respecto a la edad de Iroh, he encontrado tres posibilidades: 18, 33 y 23. Personalmente, la edad de 33 años me gusta más. Le da un carácter más maduro y experimentado. Esla primera vez que hago algo como esto. Disculpen mi falta de experiencia.
CAPITULO I
Habían pasado apenas siete horas desde su embarcación hacia la nación del fuego. Faltaban al menos dos días más para llegar y Korra seguía encerrada en su camarote. A eso se había limitado durante todo el día.
La noche estaba llegando y la joven avatar decidió salir al comedor para cenar. Allí ya se encontraban, esperándola, el capitán del barco y el general Iroh, que al igual que Korra, era la primera vez que salía de su camarote en todo el día. Mientras Korra había estado durmiendo y mirando como las olas golpeaban el barco desde su ventana, Iroh había reflexionado acerca a de la aventura que estaba por delante, el desafió que le esperaba en la nación del fuego.
Cuando recibió la noticia, de que un grupo de rebeldes estaban metiéndole ideas a la gente acerca de una revolución, sintió que podía manejar la situación, pero cuando le informaron que este grupo de gente estaba armada y dispuesta a pelear, tuvo que recurrí al Avatar como su opción más segura.
Aunque Iroh respetaba mucho a Korra no confiaba mucho en la idea de que ella intervenga en esto, ya que la veía como a una niña inexperta, pero debía intentarlo por el bien de su nación.
Una vez terminada la cena, Korra se dirigió hacia la proa del barco para respirar aire fresco, después de unas horas el encierro había hecho su efecto y le pareció buena idea salir afuera ya admirar las estrellas. Cuando llego, se sentó en silencio, mirando el cielo y repasando todos los acontecimientos de su vida, no puedo evitar las lagrimas que rodaron por su mejilla al pensar en Mako y todo e l daño que le había hecho. De pronto, una voz, la saco de sus pensamientos
- "Avatar Korra, le agradezco de todo corazón que viniera a ayudarme, sé que es su tiempo libre y que esto le quita la posibilidad de disfrutarlo"
Iroh, había decidido ir a caminar por el barco para hacer la digestión, cosa que realiza siempre debido a que los viajes en barco no le sientan muy bien.
Estaba por la proa cuando distinguió al Avatar allí mismo, sentada en silencio. Al principio pensó en irse y dejarla sola, pero luego sintió que estaba muy sola allí, la soledad no puede ser buena para nadie –pensó- así que decidió ir y entablar una charla, para pasar un buen rato, además había olvidado agradecerle su gesto. El avatar no podía pensar que el no tenia modales.
- "No me lo agradezcas, es cierto, estoy en unas vacaciones de mi labor como Avatar, pero siempre estoy dispuesta a ayudar a la gente que me necesita. Es más, debo se yo la que te agradezca a ti".
- "¿Tu? ¿Por qué?"
- "Gracias a este viaje estoy más ocupada, lo cual evita que tenga tiempo a solas para pensar, estoy pasando por un momento difícil y cualquier distracción es bienvenida".
- "Pero, avatar Korra, ¿Se encuentra usted bien?".
- "Korra, por favor llámame Korra, la formalidad no es mi cualidad mas fuerte".
- "Entendido, usted puede llamarme Iroh. Entonces….. ¿Algún problema en el que pueda ayudarla?".
- "Es algo complicado y largo".
- "Bueno tenemos al menos dos días más, soy todo oídos, si tu quieres hablar de elo conmigo, claro".
- "Okei, necesito desahogarme con alguien….. Veras….
- "General Iroh, Avatar Korra", el capitán del barco se acerco a ellos interrumpiendo su charla, "vengo a avisarles que en dos días estaremos llegando a la nación del fuego. A estas horas de la noche la noche se vuelve muy fría, les recomiendo que descansen un poco".
- "Okei, gracias capitán", dijeron los dos al mismo tiempo
Korra se dirigía a su habitación cuando se detuvo, miro al general y le dijo
-"Sera mejor que me vaya a dormir, gracias de todas formas por querer escucharme, luego hablamos. Buenas noches"
- "Buenas noches Korra".
Korra se tumbo en su cama boca abajo pensando en la charla que acababa de tener. Por más que no fuera amiga del general, apreciaba mucho tener a alguien allí para escucharla, de veras necesitaba alguien con quien desahogarse.
De repente, las imágenes del general se vinieron a su mente, debía admitir, que por más que le llevara más de diez años, era muy apuesto. Apenas pensó esto sus mejillas tomaron un color rosáceo, habitualmente no pensaba esas cosas. Korra sintió un poco de pudor de sus pensamientos y decidió intentar dormir. Después de todo, una gran aventura la esperaba
