Declaro públicamente que, desgraciadamente, Avatar: the legend of Korra no me pertenece

CAPITULLO II

Korra estaba tumbada en la cama con los ojos entrecerrados por la luz proveniente del sol que entraba por la ventana. No sabía qué hora era. No le importaba tampoco. Solo quería seguir durmiendo. De repente oye que alguien toca su puerta
- ¿Quién es?
- Avatar Korra, soy el capitán. Vengo a informarle que en unos minutos estaremos en la nación del fuego. Debe salir al comedor para almorzar. El general y yo la estamos esperando.
- Oh gracias pero no tengo hambre, prefiero quedarme aquí
- Como desee Avatar. Adiós
Korra suspiro al saber que estaba llegando a la nación del fuego. SI bien estaba de "vacaciones" extrañaba esa sensación de adrenalina que recorría todo su cuerpo cada vez que surgía algún inconveniente. Se levanto rápido de su cama y se dirigió hacia el baño de su habitación. Necesitaba tomar un baño relajante antes de llegar, ya que tal vez sea su último momento de paz y tranquilidad y no quería desperdiciarlo

Mientras tanto, en el comedor, el capitán y el general Iroh almorzaban tranquilamente. A Iroh le pareció extraño que Korra no los acompañara y pensó que tal vez se había sentido incomoda por la charla de la noche anterior.
Apenas termino de almorzar se dirigió a su habitación. Debía bañarse y arreglarse antes de llegar a su nación. El tiempo era muy poco.
Iroh estaba terminando de vestirse cuando a el capitán entreabre la perta y comienza a hablarle
- Señor Iroh ¿Está ocupado?
- No, claro que no, venga pase
- Vengo a informarle que acabamos de llegar a la nación del fuego
- Okei, gracias capitán, enseguida bajo a reunirme con usted y Korra
- ¿Korra? Es decir, ¿El Avatar?
- Por supuesto que me refiero a él Avatar ¿Qué pasa?
- Pues señor… no sé cómo decirle esto…
- Habla ya por favor!
- El Avatar no está, ya salió del barco.
- ¿Qué? ¿Cómo permites algo así? Esta ciudad es muy peligrosa y Korra no conoce a nadie!
- Perdón señor es que intente detenerla pero ella me dijo que quería caminar y explorar por su cuenta.
- Si alguien pregunta por mi diles que me retrase un poco. Voy a buscar a Korra

Korra se encontraba a unos cuantos metros del barco. No sabía cuando fue que camino tanto. Ella solo se dejo llevar por la hermosura del bosque y ahora se encontraba en el medio de este sin saber cómo salir.
El ambiente era muy pesado para Korra. Por más que ella dominara los cuatro elementos, aun seguía siendo originaria de la tribu agua y el calor comenzaba a afectarle. Sus ropas de pieles, típicas de la tribu agua, no eran las más adecuadas para ese momento
Korra había pasado tres veces por el mismo lugar, el cual distinguía por un nido de ardilla que había, y cayó en la cuenta de que estaba perdida. Empezó a deambular por los bosques, admirando la naturaleza, luego encontraría la manera de salir.
Habían pasado un par de horas y Korra estaba desesperada, no encontraba la salida y no podía utilizar sus poderes porque se sentía muy débil. Definitivamente debí haber almorzado- Se dijo a sí misma, mientras se maldecía por entrar a ese bosque. Korra siguió caminando hasta que sintió que su cuerpo no daba más, se sintió débil y su vista se nublo.

Iroh estaba a punto de perder la cabeza. No sabía exactamente cuánto tiempo había pasado desde que había salido a buscara a Korra. Lo único evidente era que Korra no aparecía. El no se perdonaría nunca si le llegara a pasar algo. Había visitado todas las tiendas del centro y hablado con casi todas las personas que pasaban por allí, pero nadie la había visto. Debía encontrarla antes del anochecer, ya que ese era el momento del día en que los "rebeldes", así se hacían llamar, salían a la calle. Debía proteger a Korra.
Indignado y con poca esperanza Iroh se dirigió hacia el último lugar posible donde podría estar Korra, el bosque. Era un lugar hermoso, pero muy grande y para las personas que no lo conocían tenía un efecto de "laberinto". El mismo de chico iba con su madre para no perderse.
Camino unos metros cuando a lo lejos diviso a Korra. Estaba desmayada, en pleno rayo del sol. Se acerco corriendo a ella e intento reanimarla
- Korra despierta, vamos Korra no puedes hacerme esto. Despierta por favor!
Era inútil, no había respuestas por parte de la chica.
Iroh cargo a Korra en sus brazos y se dirigió a su casa, donde también se hospedaría Korra durante su estadía en la nación del fuego. Cuando llego a la habitación de Korra enseguida la coloco en su cama y llamo a la sirvienta
- Kima ven aquí!
- Si señor, ¿Qué se le ofrece?- Kima trato de no entrar en pánico cuando vio al Avatar desmayada en su cama-.
- Tráeme unos paños y agua helada
- Enseguida señor.

Korra abrió los ojos lentamente. Su cabeza le dolía y se sentía mal. Toco su frente y sintió un paño, el cual retiro inmediatamente. No sabía que hacia allí, ni como había llegado. Se encontraba en una habitación grade, con las típicas decoraciones de la nación del fuego.
De repente un pensamiento cruzo su mente: tal vez había sido secuestrada. Alguien se habría aprovechado de su debilidad y se la habría llevado. Korra entro en pánico.
Se sentó lo más rápido posible y apenas lo hizo su cuerpo se estremeció. Aun estaba muy débil y el movimiento brusco había provocado que una oleada de dolor invadiera su cuerpo. Korra ahogo un grito mientras se contraía sobre su estomago.
Inmediatamente sintió una voz que le devolvió la calma
- Korra! Tranquila, estas a salvo aquí. Te encuentras muy débil, recuéstate y descansa
- ¿Dónde estoy?- pregunto Korra-.
- Estás en tu habitación, en mi casa. ¿Qué te sucedió Korra?
- No lo sé, lo último que recuerdo es que estaba en el bosque y me sentí muy débil. ¿Cómo llegue aquí?.
- E l capitán me dijo que saliste sola a la ciudad, así que decidí ir a buscarte. A medida que pasaba el tiempo y no aparecías más me preocupaba. Te encontré luego de unas horas en el boque, estabas desmayada. Me preocupe mucho por ti.
- Lo siento.
- Prométeme que no lo volverás a hacer.
- Esta bien lo prometo.
- Ahora será mejor que descanses, te dejare sola.
- Espera Iroh!
- ¿Si?
- Gracias.

Un nuevo día se asomaba en la nación del fuego. Korra aun se sentía débil aunque había mejorado mucho en comparación con la noche anterior.
Iroh había contratado al mejor medico de la zona para que viera a Korra. Cuando el médico termino de examinarla le comunico a Iroh su parte.
- ¿Cómo esta doctor?
- Ella se encuentra bien, un poco débil es todo. Le recomiendo que haga reposo hasta mañana. Luego podrá retomar sus actividades habituales.
- Gracias doctor.

Ya era tarde cuando Korra despertó. Decidió levantarse e ir a la cocina por un vaso de agua. A pesar de no haber comido nada en todo el día, no sentía hambre.
Salió de su habitación y se dispuso a observar a su alrededor, ya que con su inconveniente nunca había visto la casa, solo su habitación. La casa era hermosa, muy espaciosa y con decoraciones perfectas.
Korra se dispuso a bajar las escaleras hacia el comedor cuando un par de brazos fuertes rodearon su cintura. Apenas sintió este contacto se estremeció. Se dio media vuelta y vio a Iroh parada frente a ella.
- ¿A dónde crees que vas?- dijo el inmediatamente-.
- A la cocina a buscar un vaso de agua
- Es peligroso debiste habérmelo pedido a mi o a las criadas.
- Puedo hacerlo por mi cuenta Iroh. Ahora, déjame bajar las escaleras
- No, estas débil todavía, el médico dijo que debías hacer reposo.
- Son solo unos escalones
- Esta bien, pero yo te ayudare.
Apenas termino de decir esto Iroh pasó su cabeza bajo el brazo de Korra, haciendo que ella apoyara todo el peso de su cuerpo en su hombro. No sabía porque pero disfrutaba el contacto con el cuerpo de Korra. Debía admitir que era hermosa…. Pero ¿En que estaba pensando? Korra era solo una niña. Además era el avatar. No podía pensar en ella de esa manera.

Korra se sentía extraña. No sabía en qué momento se había acercado tanto a Iroh.
Cuando su cuerpo y el de Iroh chocaron su cuerpo se estremeció y no pudo evitar sonrojarse, cosa que por suerte, Iroh no noto.

Cuando termino de tomar el vaso con agua, Korra se dirigió de nuevo a su cuarto. Cuando la hora de cenar llego Iroh hizo que le sirvieran la cena en la cama.
Korra termino de cenar y se acostó en su cama. Se durmió plácidamente pensando en Iroh.