Capítulo 27
-Me muestra ese anillo por favor - pidió La Bestia con una sonrisa a la rubia pulcramente arreglada tras el mostrador de Tiffany's.
Sam silbó por lo bajo al ver la resplandeciente roca que brillaba bajo todas esas luces y Jacob sonrió ampliamente.
-Que me dices? Crees que le guste?
-Pues... me parece demasiado. Es un bonito anillo, pero no creo que sea... Nessie. Es demasiado ostentoso. Creo que a ella le gustaría algo mas sencillo.
Jacob frunció el ceño. El quería el anillo de compromiso con el diamante mas grande que pudiera encontrar y que estuviera rodeado por mas diamantes y que la argolla tuviera aun mas.
Su preciosa virgen se merecía eso y mas, pero Sam tenia razón. El anillo que tenia frente a el no era del estilo de Nessie.
Vieron todos los anillos de la exhibición pero ninguno convenció a La Bestia, hasta que encontró uno en un rincón de uno de los aparadores. No llamaba mucho la atención, pero era el anillo indicado. Un solo diamante redondo coronaba dos lineas de diamantes enroscadas idénticas al anillo de matrimonio que lo acompañaba; a su lado estaba el anillo de matrimonio que Jacob ya se veía usando en un año. También eran dos bandas enroscadas, una era de brillante oro blanco y la otra era de oro blanco opaco. Su lado cursi y romántico dijo que las bandas entrelazadas eran el y Nessie. Estaban unidos y nada los iba a separar.
Cursi a morir? Si, pero a quien carajos le importaba?
Jacob se midió el anillo de matrimonio y tuvo que ordenar otro en una talla mas grande y los de Nessie en la talla del anillo que le había robado de su ahlajero cuando salió de la oficina en el momento en que Bree y Alice salieron para llevarse a Renesmee de compras. Sam ya lo esperaba en el auto y juntos partieron a la joyería con sendas sonrisas cómplices.
Una vez resuelto el asunto del anillo de compromiso y de matrimonio, Jacob y Sam merodearon por la joyería buscando los regalos de navidad de sus mujeres. La Bestia optó por un par de pendientes de diamantes corte princesa para su preciosa virgen y un delicado brazalete de tres oros trenzado. Un collar de esmeraldas le llamó la atención, pero era excesivo, era tipo alfombra roja de los Oscares y sabia que a Nessie no le gustaría algo tan llamativo. Terminó comprando una cadena de platino con un dije de estrella con diamantes, del cual extrañamente colgaba un corazón con mas diamantes y de la cual a su vez colgaba una cadena y al final una luna con mas diminutos diamantes y un zafiro ovalado, que era la piedra preciosa del mes de la chica.
Sam le compró a Emily unos pendientes de rubíes a juego con el colgante, y una tobillera, quería verla usando la delicada pieza el día de navidad... y nada mas.
El otro regalo de Renesmee, uno juguetón y peludo -ese no-, llegaría un día antes de noche buena.
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Nessie entró a su apartamento cargada de bolsas negras y discretas y cerró el apartamento con cerrojo y cadena, no quería que Jacob entrara sin que ella supiera y la encontrara envolviendo sus regalos. El corse, ligas, liguero y bragas de vuelos, así como la extraña lencería de tiras que había comprado el día anterior en su tarde de chicas esperaban bajo la cama de la habitación de invitados para ser envueltos.
Colocó sus nuevas compras -los juguetes y los atuendos atrevidos de la sexshop- junto a lo que compró en Agent Provocateur y los fue envolviendo uno por uno con el papel de regalo metálico en todos los colores para que combinara con el árbol que habían puesto ella y Jacob el Viernes Negro. Obviamente ellos no habían participado en dicha actividad tan peligrosa. Era mas seguro salir del Bronx con vida a la media noche vestido con pieles y joyas que de un Walt-Mart o Target en dicho día.
Con Artic Monkeys y Snow Patrol como banda sonora Nessie envolvió cada regalo con dedicación y espero. Puso lindos moños y lazos imaginando la cara de Jacob al ver el diminuto vestidito de enfermera y el de colegiala, y que decir de los juguetes que había comprado hacia unas horas con las mejillas al rojo vivo.
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Seattle, Washington
Oficina de Servicios Infantiles.
Bella miró la foto de una linda niña que acababa de entrar al sistema. Sus padres habían muerto en un incendio dejándola sin nadie mas, no tenia familia, estaba sola, asustada y necesitaba de un hogar.
Edward y ella nunca habían hablado sobre adoptar un niño o tener otro. Era demasiado doloroso, solo se tenían a ellos y era lo mejor, pero la fotografía de Elizabeth Masen le había llamado enormemente la atención. Bella había imaginado que tendría un niño, su pequeño Edward, pero en su lugar había nacido Carlie y ella se imaginó a una niña de ojos verdes y cabello cobrizo como el de Edward. La niña de la fotografía lucia como ella imaginaba a su Carlie a los cinco años. Hermoso cabello cobrizo y lacio, tez blanca y brillantes ojos verdes. Si, así se imaginaba a Carlie.
Su Carlie.
No pudo evitar que su corazón se estrujara hasta dejarla sin aire, sus ojos se llenaron de lagrimas ante el recuerdo.
-Es una niña.
-Una niña? - preguntó llorosa, sudorosa y sumamente dolorida.
Sentía que la bebé la había partido en dos desde adentro, pero ella la amaba con todo su ser. Imaginó sus manitas, sus ojitos, sus piecitos regordetes y adorables. Quería verla, necesitaba verla. Sabia que seria la cosa mas hermosa del mundo y ella la amaría y lucharía por ella con uñas y dientes, se enfrentaría de nuevo a la ira de su padre y de los de Edward. No le importaba ya que el no estuviera en el parto, el le pediría perdón por haberse ido con Emmett a Nashville, cargaría a Carlie y todo estaría bien. Se irían a la casita que habían conseguido y serian felices con su bebé.
Levantó la cabeza tratando de mirar a su bebe con la mirada perdida.
-Quiero verla - débilmente levantó los brazos.
Ansiaba verla, besar su cabecita y decirle que la amaba, pero en cambio:
-Lo siento mucho, Isabella... pero... la bebé no... respira. Están tratando de... Nació sin vida.
Que? No, eso no era posible. La bebé acababa de nacer, como es que había muerto? No. Era un error. Estaban equivocados, su bebé no estaba muerta. No. No. No. Era mentira, era una broma. Ella se había tomado sus vitaminas, había ido al doctor constantemente, ella la había cuidado, ella le había cantado, ella le había leído cuentos, ella le había comprado ropita, pañales, biberones. Ella estaba lista para su llegada. Eso era un error. Edward saldría de algún lugar a decirle que solo era una estúpida broma de Emmett.
No, su Renesmee Carlie no estaba muerta.
No!
-Que? No! Yo... Edward... Donde esta Edward? Quiero ver a Edward... Edward, salva a Renesmee... - es lo ultimo que recordaba.
Todo se volvió negro, hasta que despertó gritando de nuevo por Edward en un lugar extraño, estaba atada a la cama y las enfermeras trataban de inyectarle el brazo.
Recordaba a su padre en ese lugar pidiéndole perdón y diciéndole de nuevo que su bebé había nacido muerta y que Edward la había abandonado.
No, Edward no la abandonara, el la amaba. El no le haría algo así. El la amaba, el no la dejaría. El la amaba. El se lo dijo. El hizo planes con ella y con la bebé. El no la dejaría, el no era así. El las amaba a ella y a Carlie. No. Era mentira, era una pesadilla. No. Todos mentían, ella lo sabia.
Cuando por fin su mente sanó un poco, Charlie la sacó de la clínica psiquiátrica y regresó a la escuela. Todos la veían como siempre, el bicho raro becado, pero ahora era el bicho raro becado que había tratado de atrapar al chico popular con un embarazo. Todos la trataban mal, todos menos Angela y Ben, ellos nunca la habían abandonado, ellos la habían visitado en la clínica pero solo les había sido permitido quedarse menos de veinte minutos. Cuando menos lo esperó Angela le dio una carta de Edward donde le explicaba el infierno por el que estaba pasado.
Había tenido que lidiar con el hecho de que su padre lo exilió enviándolo a Europa, lejos de ella. Lo mataba el hecho de no haber estado con ella cuando Renesmee Carlie nació, odiaba no poder haberla consolado, no haber estado ahí para ella. Le prometió que algún día estarían juntos de nuevo y lejos de todo. Le dijo que la amaba una y mil veces y siempre estaba en sus pensamientos. Solo le pidió paciencia. Todos sus planes seguían en pie, solo que con la dolorosa ausencia de Carlie. Iban a vivir juntos y felices. El haría todo por hacerla feliz.
Intercambiaron cartas por medio de Angela hasta antes de la graduación de Bella.
Ella continuó enviándole, pero sin recibir respuesta alguna.
Bella poco sabia que Edward estaba de regresó en América y la espiaba. La seguía a todas partes, ahora leía las cartas que Angela le daba personalmente. Mientras Bella hacia planes para mudarse al dormitorio el también lo hacia, pero no quería que ella lo supiera, quería que fuera una sorpresa.
El primer día en Dartmouth Edward se sentía ansioso, nervioso. Ya la había visto durante los pasados tres meses, pero no sabia como reaccionaria ella; había sido estúpido no responderle las cartas, pero no quería que sus planes se fueran al caño de nuevo. La buscó entre ese enorme mar de caras en la universidad hasta que la vio junto a un tipo enorme y moreno. Le sonreía tímidamente y su corazón se partió un poco.
Y si ella ya lo había olvidado? Y si ella había decidido no esperarlo como el le había pedido?
Antes de que supiera que estaba haciendo el estaba gritando su nombre a todo pulmón. El vio como se congeló y de inmediato comenzó a buscarlo. Cuando sus ojos color chocolate por fin dieron con los suyos ambos estaban llorando y al fundirse en un fuerte abrazo sollozaron frente a media universidad.
Su Bella, tenia entre sus brazos a su hermosa, pequeña y delicada Bella.
Todo estaba bien ahora. Todo estaba bien. Todo estaba bien. Ahora estaban juntos. Sin Renesmee Carlie, pero estaban juntos y no habría nada que los fuera a separar de nuevo. Ambos eran mayores de edad, se amaban, estaban juntos. Todo estaba bien.
El estruendoso timbre del teléfono de su oficina, sacó a Bella de aquel triste y hermoso recuerdo de su reencuentro. Dejó la fotografía de Elizabeth de nuevo en su archivo y contesto:
-Bella Cullen.
-Bella Swan?
-Si? - tenia años que nadie la llamaba de ese modo.
Ella sabia que Charlie por mas triste y arrepentido se viera el había tenido que ver con su separación de Edward, así que en cuanto regresó de su luna de miel cambió su nombre oficialmente a Bella Cullen. Edward había escuchado Carlisle hablando con Charlie diciendo que ahora todo estaba bien, sus hijos podrían vivir de nuevo sin el estorbo que era Renesmee Carlie.
-Soy Sue Clearwater-Swan, la... la esposa de tu padre. El... el esta en el hospital.
Bella se quedó en blanco. Tenia años sin hablar con su padre, siempre que el llamaba ella no atendía el teléfono. El le había dicho que se casaría de nuevo en una de las veces en que sin mirar el identificador de llamadas contestó, pero a Bella no le importó. Desde el día en que se casó con Edward su padre murió para ella.
-Bella?
-Si.
-El en verdad esta grave. El quiere verte.
-Pero yo no lo quiero ver a el - masculló con los dientes apretados.
-Bella, por favor. Es tu padre...
-El dejó de serlo en el momento en que comenzó a conspirar con Carlisle para separarme de Edward después de lo de... -Bella respiró profundo-. Lo siento, pero no iré.
Sue suspiró, la entendía perfectamente. Charlie le había contado lo que había hecho, el y Carlisle le hicieron creer que la niña había nacido muerta para separar a sus hijos. Sabia que Bella no sabia nada sobre eso, ella solo creía que los habían separado después de la tragedia, pero no las mentiras. Pero aun así tenia que insistir, Charlie quería decirle la verdad, quería que buscara a su Carlie. La niña no había tenido la culpa de nada y sabrá Dios donde haba dado a parar.
-Bella, el tiene que decirte algo, es importante que vengas. El esta muy mal, por favor.
-Adiós, señora Clearwater.
Con un suspiro Sue guardó su celular. Su hijo Seth se acercó a ella con un café en la mano.
-Vendrá?
-No lo creo - respondió limpiándose las lagrimas y se dirigieron de nuevo a la habitación de Charlie.
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-No piensas ir? - preguntó Edward sobre la lasaña que Bella había cocinado para olvidarse de la llamada de la esposa de su padre. Pero cuando Edward llegó a casa supo que algo andaba mal y no descansó hasta que ella se lo contó.
-No.
-Bella, yo creo que...
-No, Edward - ella dejó caer los cubiertos sobre el plato causando un sonido estridente.
El celular de Edward vibró en sus pantalones interrumpiendo lo que iba a decir, se puso de pie para tomarlo y sonrió al ver de quien era la llamada.
-Hey, Jake! Estas en altavoz.
La cara de Bella se iluminó. Perfecto, necesitaba una distracción y no había nada mejor que ponerse al día con Jacob y su vida junto aquella chica que lo hacia tan feliz.
-Hola, Jake!
-Hey! Les tengo noticias.
-Nessie esta embarazada! - gritó Bella emocionada.
-Noooo -La Bestia alargó la palabra-. Hoy me llamaron de Tiffany's, mañana puedo pasar a recoger el anillo de compromiso de Nessie.
La boca de Edward se abrió y Bella chilló.
-Felicidades, Jake!
-Todavía falta que me diga que si.
-Cuando lo harás? - preguntó Edward sonriendo.
-El día de navidad, frente al árbol... es muy cursi, lo se. Pero ese día estarán ustedes aquí y que mejor que proponerle matrimonio frente a dos de mis personas favoritas. Yo tuve que ser testigo de todas sus demostraciones de amor XXX en la universidad, ahora ustedes tienen que presenciar esto.
-Aww, Jake! Nessie es una chica muy afortunada.
-Yo soy el afortunado, Bells. Estoy nervioso, como se lo pregunto. Solo lo hago y ya? Le digo todo un discurso?
-Por que no dejas que ella lo descubra. Ponlo bajo el árbol con su nombre y que lo abra la mañana de navidad - sugirió Edward imaginando al idiota de su amigo de rodillas pidiéndole matrimonio a esa pobre niña.
-Me agrada esa idea, Ed. Oye, Bella... -La Bestia dudó, pero decidió decirlo-, me enteré de que tu papá esta enfermo... Sabias que la mamá de Seth Clearwater mi CFO esta casada con tu papá? Lo supe el otro día, me dijo que su padrastro estaba en el hospital y que si podía tomarse unos días libres para estar con su mamá... Nessie y yo fuimos a visitarlo como una cortesía y fue cuando me enteré.
Bella se puso pálida.
-Cuando iras a verlo? - preguntó Jacob cuando su amiga no dijo nada.
-Ella no quiere ir, Jacob - respondió Edward después de un largo suspiro.
-Que? Por que no? Bueno, ya se por que no, pero... Es tu papá, Bells. Ustedes, tu y Edward tienen padres, Ness y yo no. Daríamos lo que fuera por tenerlos... En verdad esta enfermo Bella. Ve a verlo... te arrepentirás si no lo haces. Yo estuve con mamá y con papá, me pude despedir de ellos y aun así me siento del carajo. No fue suficiente nuestra despedida... Si no lo haces te arrepentirás. Es el único padre que tienes Bella, no desperdicies el tiempo que te queda con el.
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Después de que Jacob cortara la llamada con una sonrisa por haber convencido a su amiga de ir a ver a su padre que ahora vivía en New Jersey con Sue, se dio una ducha, había estado una hora en el gimnasio del edificio como todos los días y apestaba. A veces Nessie bajaba con el solo para mirarlo y correr un poco, pero esa noche se había quedado en su apartamento ultimando detalles de las próximas campañas de San Valentin y la fiesta en el W.
Al salir de la ducha Jacob se puso su pijama y se acostó con intensión de dormir. Pero no quería hacerlo, quería estar con Nessie. No veía la hora en que ella se mudara con el. Habían decidido que el armario de la chica fuera el cuarto de huéspedes, tenia tanta ropa de ABC como si fuera una de las boutiques de la 5ta Avenida. Pero cuando por fin Nessie se decidiera a tener hijos, tendrían que comprar un lugar mas grande. Tal vez ahí mismo en ese edificio, pero en un piso mas alto. El penthouse estaba fuera de sus limites, no por el dinero, sino por que ahí vivía el dueño del edificio. Tal vez el penúltimo piso. Debería de comenzar a investigar que apartamento de los últimos pisos estaba disponible para comparlo de inmediato y mudarse a el cuando el y Nessie fueran el señor y la señora Black. Y si no había ninguno disponible pues ni modo, otro edificio debían de buscar. Tal vez incluso mudarse fuera de la ciudad, tal vez a un lindo vecindario en New Jersey donde sus hijos pudieran montar bicicleta y tener una infancia estable y normal y no ajetreada como lo harían si estuvieran en Nueva York, pero dudaba que Nessie quisiera quedarse en casa para ser una ama de casa, así que lo mejor seria quedarse en la ciudad y meter a los niños en buenos colegios y ellos continuarían trabajando en K.B.
Sip, su futuro con Nessie seria hermoso.
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Bella apretó la mano de Edward tan fuerte que el hizo una mueca de dolor. El ascensor del hospital estaba casi llegando al piso siete, donde Charlie Swan estaba en la unidad de terapia intensiva.
Tenia casi veinte años sin ver a su padre, esto no era nada fácil para Bella y odiaba que Jacob la hubiera convencido con unas cuantas palabras.
La pareja Cullen se dirigió a la estación de enfermeras para preguntar por Charlie cuando una pequeña mano se posó en su hombro.
-Bella?
-Si - ella y Edward se giraron hacia la voz femenina.
-Soy Sue - la pequeña mujer de cabello negro y piel dorada le tendió la mano con una triste sonrisa a medias.
Bella la miró sin decir nada y Edward optó por tomar la mano extendida de la mujer de su suegro.
-Edward Cullen.
-Mucho gusto -Sue asintió-. Quieres verlo, Bella? El esta despierto, ahora.
Bella siguió mirándola, como si no entendiera las simples palabras que decía aquella mujer con grandes ojeras bajo sus ojos negros. Edward asintió envolviendo su brazo en los hombros de su esposa para guiarla por donde Sue les decía.
Cuando entraron a la habitación Bella casi se desplomó, Charlie lucia muy pequeño, ya no era aquel valiente oficial de policía de Nueva York que ella recordaba. Su cabello oscuro y rizado escaseaba en su frente y tenia canas. Sus mejillas lucían hundidas y estaba muy pálido.
Rodeado de tubos y maquinaria que lanzaba un pitido constante y lento, Charlie abrió los ojos después de sus oraciones y se encontró con los ojos mas hermosos que el hubiera visto... Renesmee Carlie tenia esos mismos ojos.
Renesmee Carlie...
Renesmee.
Carlie.
Eran la misma niña y al mismo tiempo era dos completamente diferentes.
Una nació muerta y la otra fue dada en adopción.
-Bella - susurró y las maquinas se volvieron locas.
-Papi... - Bella se quebró en ese instante, se acercó rápidamente a el y tomó su mano frágil entre las suyas.
-Cielo, perdóname. Lo lamento tanto, tanto. Yo solo quería que fueras feliz... Pero hice todo lo contrario. Te hice daño de una manera irreparable, a ambos - miró a Edward quien seguía de pie junto a la puerta.
-No, papi. Yo lo siento, debiste de haberme dicho que estabas tan enfermo, yo...
-No. Merezco tu rechazo, tu odio, mas de lo que te imaginas, Isabella. Yo no quería, pero fue la mejor solución que Carlisle me mostró. Eran solo unos niños. Solo queríamos que fueran felices, que tuvieran una vida, pero no hicimos mas que daño. La que mas sufrió era la que menos tenia la culpa. Esa pobre criaturita... Era tan hermosa, tenia tu ojos. Tenia las mejillas rosaditas y sus deditos se enroscaron en el mio cuando la sostuve en mis brazos... No debí de haberlo hecho. Muchas veces quise buscarla pero no podía por ser su abuelo, no su padre... Te juro que no quería herirte, solo quería lo mejor para ti y para Edward. Eran muy jóvenes, esa bebé solo iba a traer problemas... Lo siento tanto. Carlisle firmó los papeles de adopción y yo estuve de acuerdo. Lo siento tanto - la cara de Charlie estaba surcada en lagrimas.
Bella lo miró con los ojos redondos como platos escuchando su discurso apresurado y susurrado, no se había movido ni un solo milímetro. Tras ella el corazón de Edward galopaba en su pecho de manera dolorosa.
Charlie estaba diciendo lo que el creía que estaba diciendo?
No.
Ellos sabían que la bebé había nacido muerta. Su padre, Carlisle, estuvo en el parto con Bella. Charlie había estado en el hospital. Las enfermeras y el pediatra dijeron los mismo, los papeles decían que Carlie había nacido muerta y ahora... ahí estaba Charlie en su lecho de muerte diciendo que no. Que el la había visto, que tenia los ojos de Bella, que su manita se había enroscado en su dedo...
No.
No.
No.
El mentía. El estaba delirando. No era cierto.
Charlie y Carlisle no pudieron haber hecho semejante cosa!
Pero... su padre... Carlisle... el era la peor persona que había conocido. El se enojó cuando se enteró que estaba saliendo con nada mas y nada menos que con la becada del colegio. Se puso furioso cuando se supo que ella estaba embarazada. Edward aun recordaba como lo había golpeado a puño limpio llamándolo estúpido. Unos meses después había estado todo sonrisas diciendo que seria abuelo, dijo que se encargaría de todos los gastos del parto, el pediatra del bebé. Carlisle había cambiado de la noche a la mañana, primero había maldecido al bebé y después estaba emocionado, a Edward le había parecido sospechoso, pero estaba feliz de que su bebé nacería en un hogar con amor. Había creído que la bebé había ablandado el corazón de su padre...
Solo era una mentira, el había actuado de esa manera por que ya tenia un plan. Iba a deshacerse de la bebé.
Carlie... Mi carlie esta viva, pensó Bella. No había muerto. Era la cosa mas hermosa y monstruosa que podía haber escuchado en su vida. Su padre y... Carlisle... eran las personas mas horribles que hubiera conocido. Su hermosa Carlie no debía de llevar ese nombre, sus abuelos la había alejado de ella. Su Carlie, estaba viva. Viva!Podría ser cualquiera, tal vez incluso se conocían, se habrían visto alguna vez en el aeropuerto, en la tienda... Incluso podría haber visto su rostro en los archivos de Servicios Infantiles.
Servicios Infantiles, pensó Edward. Podrían encontrar a Carlie gracias al trabajo de Bella. Iba a contratar a un investigador privado en dado caso en que no dejaran a Bella entrar en esos archivos viejos de mas de veinte años.
Su Carlie, su pequeña princesa tenia los ojos de Bella.
La imaginaba hermosa, inteligente, graciosa, divertida, feliz... Eso esperaba, que fuera feliz.
Dios, la dieron en adopción! Que familia la habría adoptado? Seria alguien bueno? Llamaría papá y mamá a otras personas? Querría estar en contacto con ellos? Le creerían cuando ellos le dijeran que no la dieron en adopción, que les fue arrebatada de sus brazos como si fuera una novela?
-Nombre, dame su nombre, Charlie - masculló Edward con los puños y la mandíbula apretada, mientras Charlie gastaba su últimos minutos de vida pidiéndole perdón a su hija que lloraba aun sin moverse.
-Dwyer... Renesmee Dwyer. Ese nombre estaba en los papeles de adopción que llenó Carlisle. Lo siento tanto, Bells... No merezco tu perdón, lo se. Pero lo siento tanto...
Bella parpadeó saliendo de su trance.
-No, no te mereces mi perdón. Mereces ir al infierno, pero me alegro de que no te llevaras esto contigo - se puso de pie y salió de la habitación seguida de Edward.
Salieron corriendo a los ascensores, desesperados por comenzar a buscar hasta debajo de las piedras, pero antes de que el ascensor llegara, Sue de acercó.
-Te lo dijo? Te dijo sobre Carlie?
-Usted lo sabia? - preguntó Edward.
-Me lo dijo hace cinco años cuando tuvo el primer infarto.
-Cinco años! Por que no nos lo dijo?!
-Ustedes nunca contestaban sus llamadas. Lo entiendo, créanme, hubiera hecho lo mismo... pero no tienen idea de cuan arrepentido esta.
-Solo pídale a Dios que mi niña este bien -masculló Bella, jurando que jamas la llamaría Carlie de nuevo ya que era la mezcla de Carlisle y Charlie-. Por que juro que iré yo misma al infierno y ahí remataré a Charlie.
Dos días después Bella y Edward estaban en el cementerio viendo como bajaba el féretro del hombre que les había arruinado la vida. Bella no lloró, no dijo nada, solo estuvo ahí parada junto a Edward imaginando la sonrisa de Renesmee, imaginando su vida, imaginando el tono de su voz, de su risa. Se preguntaban de que color seria su cabello, su piel... Imaginaban como seria tenerla entre sus brazos abrazándola tan fuerte hasta doler.
Bella y Edward regresaron al hotel a hacer llamadas. Bella contactó a sus amigos en Seattle de Servicios Infantiles para que le hicieran el favor de contactarla con las oficinas de Nueva York y la dejaran buscar a su hija. Mientras, Edward contactaba a un viejo amigo de su madre que sabia que le ayudaría sin decirle una palabra a su padre. Edward no quería verlos ni en pintura.
-Renesmee Dwyer - repetían su nombre una y otra vez en su mente, en sus corazones y a las personas que acordaron en ayudarlos. Las fiestas estaban cerca, todos estaban de vacaciones. Les parecía una eternidad tener que esperar hasta el siguiente año, pero estaba a solo unos días.
Bella y Edward hablaron con Jacob diciéndole que no iban a llegar para navidad, tenían que volver a Seattle y organizar sus vidas para así poder regresar a Nueva York, el lugar al que juraron nunca vivir de nuevo, pero ahora tenían un propósito, tenían un pequeño rayo de esperanza y se aferrarían a el.
Encontrarían a su hija, costara lo que costara.
Espero que les haya gustado su regalo de Navidad y año nuevo, Little Perverts!
Nos vemos el año que entra!
Kisses and Love
Victoria Wittaker
