Capítulo 32

Renesmee aun no podía creer que oficialmente fuera la señora Black, estaba ronroneando de felicidad, literalmente. Jacob le había mostrado por fin lo que llevaba en la maleta a parte de ropa, eran todos los juguetes que Nessie le había regalado en navidad y habían utilizado la mayoría de ellos incluyendo los lubricantes de sabores, los vibradores y el tapón anal, las cintas de seda que el ya tenia, las esposas y las vendas para los ojos.

Jacob estaba a su lado reviviendo en su cabeza lo que había pasado las ultimas cinco horas con la sonrisa mas estúpida de la historia de la humanidad.

Todo había ocurrido en un borrón lleno de felicidad.

Nessie apenas recordaba al juez declarándolos marido y mujer frente a una sala llena de extraños vestidos de negro y blanco esperando a que los casaran en el registro civil, justo como ellos lo habían hecho.

Jacob la abrazó y ella le lanzó los brazos alrededor del cuello y se besaron como si estuvieran solos, las risitas de los novios esperando su turno y la disimulada tos del juez no los hizo separarse. Se portaban como un par de chiquillos adolescentes que huyeron de casa para casarse en lugar del hombre de negocios y su flamante nueva esposa que era como en realidad lucían.

Después del beso Renesmee le tendió su celular al asistente del juez como lo habían hecho las parejas anteriores a ellos y les tomó una fotografía. La Bestia y Nessie sonrían ampliamente, el en su traje negro y corbata de rayas diagonales color plata y perla y ella en su largo vestido blanco corte imperio de tirantes y corpiño de finas lentejuelas plateadas. Sus pendientes de diamantes que no se había quitado desde la mañana de navidad y su luna de zafiro la acompañaban como su algo nuevo y su algo azul. Su pequeño ramo eran cinco peonias blancas que había pedido al concierge del W.

Fuera del registro civil Nessie perdió todo el glamour de su boda fugaz, pues ahora estaba envuelta en un largo abrigo blanco -con el que en un principio se iba a casar, Jacob no había encontrado ningún vestido blanco en su guardarropa-, su cuello y cara estaban envueltas en una gran bufanda de cashmire. Sus rizos estaban cubiertos por un gorro de lana blanco ocultando -y probablemente arruinando- el peinado que tardo una eternidad en hacer en su nueva suite en el Waldorf Astoria y sus manos estaban dentro de un par de guantes de cuero color hueso. Jacob también llevaba su largo abrigo negro, bufanda, gorro, guantes y orejeras.

Estaba nevando en Nueva York.

Subieron al auto con chófer que La Bestia pidió cuando llegaron al Waldorf por la mañana y este los condujo a través de la nieve que cada vez arreciaba mas y con un viento helado corta mejillas, hasta que los dejó en el hotel. Jacob había hecho la recervacion el miércoles después de comer luego de que el y Nessie confirmaran la fecha de su boda, ahí pasarían su luna de miel express, rodeados de lujos. Uno de los primeros con los que rodearía a su nueva y pequeña esposa quien aun temblaba de frío y emoción en el lobby del lujoso hotel.

Ella miraba todo con los ojos abiertos como plato. Desde que estaba con La Bestia había ido a lugares lujosos y caros, había comido y cenado en The White Lily, comido en Victoria's, celebrado año nuevo en el Hotel W, su apartamento era muy hermoso y acogedor... pero el Waldorf era otra cosa.

Se respiraba el lujo. Las personas vestían atuendos de miles de dolares, caminaban por el lugar luciendo sus abrigos de pieles -Nessie esperaba que fueran de imitación, pero no lo eran-, joyas brillantes y bolsos de marcas que Nessie ni conocía y eran realmente exclusivas.

Con la llave de la habitación en la mano, Jacob la condujo hasta los ascensores. Mientras subían a la suite Presidencial en el piso treinta y cinco, Jacob acarició el rostro de Renesmee con ternura y devoción, al hacerlo su anillo de bodas centelló en su mano izquierda. Nessie giró el rostro para besar su palma y lamer su pulgar. La respiración de Jacob se aceleró y la atrajo hacia el para darle un beso desesperado y hambriento ignorando a las tres personas que iban con ellos.

Con una sonrisa traviesa y aun sin decirse una sola palabra luego de su si, acepto, el la tomó en brazos y entre risas lograron abrir la puerta. Renesmee no se fijó en el cambio que había sufrido la enorme habitación, su mirada estaba hundida en la de Jacob que la miraba de la misma manera que ella.

Parecía increíble, era como un fantástico sueño del que ninguno quería despertar. El era suyo y ella era suya. Nada podía separarlos, solo la muerte. No importaba Rosalie con sus prejuicios, no importaban Bella y Edward... sus padres.

Solo importaba que ahora era oficial, Jacob era sus esposo.

La Bestia la dejó a los pies de la cama de la habitación y con cuidado le quitó la bufanda, el abrigo, los guantes, el gorro. Ella quedó en el delicado vestido que Alice le había llevado el primero de enero a su suite en el Hotel W -ninguno de los dos se explicaba como es que ella adivinó los planes de Jacob y era escalofriante-. El también se quitó toda la indumentaria que lo había mantenido calientito, dio un paso mas hacia ella quitandole el broche haciendo que sus rizos brotaran sobre su rostro como una cascada. La miró de nuevo perdiéndose en sus brillantes ojos de chocolate que casi estaban al borde de las lagrimas.

-No llores - sus labios se posaron en sus mejillas.

-Pero quiero hacerlo... Esto... no se... es... Duele, sabes? Estoy tan feliz que duele - una pequeña lagrima se deslizó por su mejilla izquierda y La Bestia la limpió con un beso.

-Hace... hace un año... estaba sola. Completamente. Me enfoqué en mi ultimo semestre... y yo... Ahora tu estas aquí... y duele. Duele amarte y a veces temo perder la razón, es... eres todo para mi y tengo miedo, por que se que si te vas de nuevo... moriré y no quiero ser ese tipo de persona - el doloroso sollozo de su esposa rompió el corazón de Jacob.

-Tu crees que no me siento de esa manera? Suena mezquino, pero cual crees que fue mi motivo de esta boda apresurada? Por que lo eres todo para mi y no te quiero perder de nuevo. Viste lo que me pasó solo por no estar a tu lado unas horas, tu tuviste suerte, mucha suerte de ir a dar a un lugar seguro. Yo fui y me emborraché y lo único que gane fue una paliza. Sin ti soy nada. No me iré a ninguna parte y tampoco dejaré que te vayas. Aun eres muy joven y si dejaras de amarme en algunos años por que has cambiado de opinión y no quieres la vida que compartimos... ten por seguro... que te voy a secuestrar y te voy a tener encadenada a una cama y voy a hacer que te enamores de nuevo de mi. Cueste lo que cueste.

Renesmee se soltó a reír al imaginar la escena que La Bestia acababa de describirle.

-Ese plan me agrada - su susurró le dijo a Jacob que no se opondría a lo que tenia en mente para las próximas horas.

-Ahora que ya declaramos la clase de amor enfermizo que sentimos el uno por el otro... comencemos nuestra luna de miel. Te parece? - besó sus labios pintados de rosa suave y la tomó de la mano para sacarla de la habitación y llevarla al comedor donde los esperaba una deliciosa langosta, Moët & Chandon y de postre peras al vino con salsa de vainilla. Al igual que un pequeño pastel de chocolate con cobertura de fondant blanco y rosas de chocolate blanco.

Snow estaba dormida en su jaula en la habitación principal de la suite; les había dado cosa quedarse en la misma habitación que los presidentes, reyes y dignatarios. Si, ella tenia una buena vida, era la adoración de sus padres.

-Seria tonto si le tomo fotografías a todo esto? - preguntó Nessie con sus manos juntas bajo su mentón con actitud infantil.

-No es tonto, es nuestra primera boda. Tal vez debería ir en un pequeño álbum o algo así - farfullo Jacob avergonzado. El tenia el álbum de bodas de sus padres y contenía fotografías de ellos en la iglesia, en la fiesta, cortando el pastel, dándose de comer el uno al otro, bailando, lanzando el ramo y la liga.

Lo típico de una boda.

Y aunque solo fueran ellos dos y todo hubiera sido apresurado, Jacob quería recuerdos de ese momento, el mas feliz de su vida. Así que sacó su celular y entre el y Nessie recrearon todo lo de una boda tradicional. Seria su pequeño y privado álbum.

Fotografías de la suite decorada con flores blancas de todo tipo. Listo.

Fotografías de la comida, el postre y el pastel. Listo.

Fotografías de ellos dándose de comer con Nessie en el regazo de Jacob. Listo.

Fotografías de ellos cortando el pastel y dándoselo de comer. Listo.

Fotografías de ellos brindando. Listo.

Fotografías de Nessie lanzandole el pequeño ramo a Snow y ella atrapándolo con su pequeño hocico y destrozándolo. Listo

Fotografías de Jacob hincado frente a Renesmee con la cabeza escondida bajo su vestido. Listo.

Fotografías de La Bestia jugando con la liga hecha de seda y encaje que Alice envió. Listo.

La Bestia hizo que bebiera champan como si fuera agua, la quería suelta y desinhibida para lo que tenia en mente. No es que fuera muy pudorosa, ella misma había comprado media sex shop para regalársela en navidad, pero Jacob quería hacer cosas nuevas. Tal vez inmorales e ilegales en ciertos lugares.

Pero su preocupación se esfumó cuando Nessie comenzó a desnudarlo y una vez que lo tenia en la cama se sirvió otra rebanada de pastel y lo comió de su pecho y embarro sus labios con el mousse de chocolate y el ganache que había entre capas de pastel. Su juego fue inocente en comparación a los de Jacob. Solo que el en lugar de untarla de pastel esparció lubricante entre sus senos para así follarlos haciendo que la chica los sostuviera juntos para el.

Nessie tocó con la punta de sus dedos su mandíbula y sus labios mientras Jacob aun seguía a horcajadas sobre ella y se los llevó a la boca con una sonrisa lasciva.

Ella siguió tendida en la cama mientras su esposo la aseaba y cuando menos se dio cuenta el ya estaba entre sus piernas saboreando el sabor a fresa del lubricante.

No terminaron ahí.

Jacob le ató los antebrazos a la espalda. Horas mas tarde fue su turno de estar atado a las patas delanteras de la cama y después hicieron cosas innombrables frente al espejo de oro de Reagan.

Cuando por fin estuvieron exhaustos, mas no saciados, contemplaron el techo de la suite con las manos unidas.

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Jacob sostuvo las piernas de Nessie abiertas en sus fuertes antebrazos disfrutando ambos de cada vigorosa embestida, pero el quería mas, mucho mas.

-Sube tus piernas a mis hombros -gruñó contra su boca-. quiero mas... Quiero ir mas profundo.

Renesmee obedeció en medio de la bruma que nublaba su cerebro ocasionada por la felicidad y la lujuria y abrió los ojos y la boca al sentirlo aun mas grande de esa manera. La fricción era casi dolorosa, y Jacob no le dio tregua embistiendo cada vez mas rápido su centro, gimiendo, gruñendo, murmurando su nombre y escuchándola gemir y casi sollozar.

Ya no estaban haciendo el amor, era sexo salvaje y crudo.

-Besame -pidió Nessie tomándolo de la nuca y saboreándose a si misma y el lubricante de uva en sus labios y lengua-. Mas, no te detengas, ya casi... Ya... casi...

La Bestia soltó su cintura para apoyar la mano derecha en el colchón e impulsarse mejor en ella, enroscando el otro brazo en su cintura hasta que la escuchó gritar y con deleite la vio llegar dejándose ir junto con ella.

Ya llevaban dos días de casados, encerrados en la suite Presidencial del Waldorf-Astoria. No hacían nada mas que comer, retozar, asearse y dormir un poco. No habían contestado llamadas, correos ni mensajes -Jacob había enviado unos cuantos masivos a sus empleados-. Afuera nevaba como si fuera el fin del mundo, pero no se habían quedado sin electricidad como el años antepasado que nevó y cayo un huracán al mismo tiempo y la ciudad se inundó. Sandy había sido una maldita perra.

La Bestia miró a Nessie aun dentro de ella. Sus ojos color chocolate lo miraban felices y brillantes. Sus mejillas sonrojadas por las actividades de la mañana llamaron a sus labios y el los rozó suavemente contra su piel caliente. Bajó su boca hasta su oído y susurro.

-Te amo, Nessie Black.

-Te amo, Jake Beast.

-Mataste el momento - susurró sonriendo.

-Tengo hambre. No vas a alimentar a tu esposa esta mañana?

-Si mal no recuerdo cuando desperté tu estabas comiendo.

Nessie se mordió el labio sonriendo.

-Es que se veía solito... ahí de pie... llorando. Quise consolarlo con un besito - le lanzó un beso infantil.

-Un día vas a matarme, lo juro - masculló saliendo de ella y ambos hicieron una mueca.

-Odio eso.

-Te duele? - Jacob aun se preocupaba por ella y su bienestar a pesar de las vejaciones hechas las últimos días.

-No, odio que te separes de mi.

-Yo también, si fuera, no se... un hombre lobo... tal vez pudiera complacerte día y noche, pero soy un simple mortal y necesito un par de minutos para recuperarme y seguir complaciendo al monstruo ninfomano que he creado - guiñó el ojo y Nessie le dio un manotazo en el hombro.

Pero el animo juguetón se esfumó un poco al ver las marcas de color purpura de los largos dedos de La Bestia en sus muñecas y antebrazos; se había olvidado de la noche anterior. El la tomó por detrás tomándola de las muñecas para hacer palanca, a ella no le había importado el dolor que su agarre le provocaba pero al ver las marcas se asustó.

Jacob abrió los ojos hasta casi salirse de sus órbitas, la culpa lo llenó y sintió asco de si mismo por primera vez desde que se casaron.

-Nessie, lo siento, yo...

-Shh. No -posó sus manos pequeñas en sus mejillas atraiéndolo a sus labios-. No. Me ves preocupada? No. No es como si las hubieras hecho a propósito para lastimarme.

-Pero... tu piel. Se ven espantosas. Lo siento tanto...

-Nadie mas que nosotros las vera. Es invierno, las cubriré en el trabajo con mangas largas y brazaletes... Bueno, si es que alguna vez regresamos al trabajo.

-Eso no me gusta. Creerán que te hice daño.

-Que crean lo que se les de la gana. Ahora pide el desayuno mientras me ducho, tienes que alimentarme.

Renesmee tomó una ducha rápida mientras Snow ladraba desde su jaulita acompañándola en sus tarareos. Cuando salió del agua solo se enredó en una toalla -no tenia caso que se vistiera- y limpió la casita de Snow.

Al salir se encontró con Jacob... Edward y Bella esperándola en la sala frente a la televisión y el librero lleno de libros que los presidentes y antiguos huéspedes dejaron como recuerdo.

Los ojos de la chica se abrieron de par en par, retrocedió unos pasos posando sus manos sobre el borde de la toalla esponjocita que la envolvía y las marcas en sus muñecas no pasaron desapercibidas para sus padres. Todo fue como la noche del treinta de diciembre.

Bella se acercó a ella tratando de protegerla de Jacob y su maldad, Edward se lanzó sobre Jacob a pesar de que habían llegado en son de paz, con el único propósito de ver a su hija.

Renesmee puso los ojos en blanco, luciendo totalmente como una adolescente rebelde al ver la repetición de esa escena en particular, dio un paso hacia atrás alejándose de Isabella.

-No. No! Basta. Basta! Que diablos están haciendo aquí?! Quien les dijo en donde estábamos? Como lo supieron? Tu -miró a Bella-, aléjate de mi. Siéntate ahí -señaló el sofá blanco en el cual había estado sentada-. Ahora tu, aléjate de mi marido, si le pones una mano encima, juro que te la regreso. Ahora siéntate junto a tu mujer.

Edward y Bella se miraron atónitos y retrocedieron hasta sus asientos y Jacob se acercó a ella.

-Que están esperando?! Hablen! Hablen, respondan mis preguntas para que se vayan. Es mas... váyanse de una vez. No son bienvenidos en nuestra luna de miel.

-Espera, que? Marido? Luna de miel? Te casaste con ese infeliz perro que te maltrata? - Edward se puso de pie listo para atacar de nuevo a Jacob.

-Primero, siéntate y cállate, Edward -el se estremeció al escuchar a su hija decir su nombre con tanta frialdad-. Segundo, no insultes a mi esposo. Tercero, ustedes dos... no son nadie para criticar lo que hago, con quien lo hago y como lo hago -extendió sus muñecas-. Lo siento, pero ustedes no son mis padres. Ustedes dos... solo son los compañeros de universidad y amigos del hombre con quien me casé. No son mis padres. No soy su hija. Su hija, su Carlie nació muerta. No soy Carlie, ella murió. Soy Nessie Black. Nací para serlo. - su comentario final sonó retrograda y echó por tierra a la liberación femenina, pero no le importó.

El conde y la condesa Cullen lloraron en silencio frente a ella por sus crudas palabras. Su sentencia sonó fría hasta para ella. Ahí tenia a sus padres frente a ella, algo con lo que había soñado desde que tenia memoria, pero habían llegado en muy mal momento. Las dos veces. Los quería en su vida, pero no así, metiéndose en donde no les importaba de buenas a primeras. Pero eran sus padres quisiera ella o no, estaba ahí. Por fin...

-Miren... -un suspiro entrecortado por el nudo en la garganta que se le formó al verlos llorar le salio al hablar- no pueden llegar así, exigiendo, lanzando golpes, abrazándome invadiendo mi espacio personal. Lo entiendo, créanme, ahora lo hago. Si estuviera en su lugar haría lo mismo, pero los acabo de conocer, me acaban de conocer... Hagamos lo que las personas normales hacen. Les propongo que vayamos poco a poco. Es lo único que les puedo ofrecer por ahora. Pasos de bebé. Seamos... amigos... Hay que conocernos primero.

-Conocernos?

-Ser amigos?

Murmuraron Edward y Bella al mismo tiempo.

-Pero somos tus padres! - gritó Bella.

-Solo de sangre! Se que no me abandonaron, pero eso no quiere decir que ahora que se la verdad todo el dolor se haya ido en un tronar de dedos. No quiere decir que ahora al querer alejarme de la única persona que me ha amado y protegido yo corra a sus brazos y me olvide del orfanato, de las casas de acogida, del hambre que tenia todo el tiempo, de las lagrimas, de las burlas por mi ropa sucia y enorme que no me quedaba. Con eso solo hacen que quiera alejarme de ustedes lo mas lejos posible. A estas alturas ya no podemos ser la familia feliz que una vez anhelé y que ustedes quisieron y les fue arrebatada.

Nessie se limpió las lagrimas alejando a Jacob quien quería consolarla. No se iba a esconder, necesitaba sacar sus sentimientos y hacer entender a los Cullen.

-Lo toman o lo dejan - susurró sorbiendo la nariz.

-Lo tomo! - gritó Bella.

Renes... Nessie tenia la razón. No podían, por mas que quisieran, comenzar a ser madre e hija. Ella la amaba, siempre lo hizo, pero tenia que darle tiempo a su hija para que ella también la amara. Tenían que conocerse primero, ganarse su confianza, ser amigas. Nessie se había criado prácticamente sola, era una chica madura y sabia que nadie mejor que Jacob podía cuidarla y amarla, ella no necesitaba a una madre. No la había tenido en los años que mas importaban, ahora necesitaba una amiga y Bella seria la mejor amiga que su hija pudiera tener.

-Yo también - susurró Edward mas a fuerzas que de ganas.

Carl... Renes... Nessie era su niñita por el amor de Dios! El era su padre, no quería ser su amigo. El quería dormirla en sus brazos, cantarle canciones de cuna, llevarla a su primer día de escuela, dejar un dolar bajo su almohada cuando perdiera su primer diente, verla en las obras escolares, llevarle margaritas en cada recital de piano, intimidar al chico que fuera su primer novio, llevarla a la universidad y despedirse de ella con un fuerte abrazo cuando la dejara en los dormitorios, gritar emocionado en su graduación y llevarla al altar. Todo eso se había perdido por culpa de Carlisle y Charlie y ahora su hija lo único que le ofrecía era una amistad y el tenia que fingir una sonrisa cada vez que la viera junto a su ex mejor amigo.

Pero lo tomaba o lo dejaba como dijo ella, y no iba a dejar pasar esa oportunidad de estar en su vida.

-Bien -asintió Nessie-. Ahora, salgan de mi luna de miel... Yo... yo les llamaré.

Bella se puso de pie llevándose a Edward con ella y se despidió de su hija con una sonrisa.

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Al salir de la suite Edward quería golpear algo, lo que fuera, de preferencia la estúpida cara de Jacob Black. Bella sonreía de oreja a oreja bajando en el ascensor. La ira y la felicidad que los invadía respectivamente fue remplazada por la sorpresa cuando el ascensor se abrió y vieron quien estaba esperando abordar.

-Mama!? -gritó el doctor Cullen al ver a su madre envuelta en un apasionada beso con un hombre que no era su marido-. Marcus?!

Bella contuvo el aliento cuando vio a su suegra por primera vez en mas de veinte años.

Esme Cullen llevó su mano a la boca al igual que Marcus Vulturi, el hombre que le iba a ayudar a Edward a encontrar a Carlie.

-Hijo! Isabella...! Ah... yo...

Su rostro en forma de corazón aun era muy hermoso, las pequeñas arruguitas alrededor de sus ojos y de sus labios no la hacían ver vieja, sino sofisticada. Su cabello color caramelo tenia unas cuantas canas y estaba un tanto revuelto, sus ojos verdes -iguales a los de su hijo- lucían avergonzados.

-Estas engañando a Carlisle con uno de sus mejores amigos, mamá? - preguntó el saliendo del ascensor junto a su mujer.

-No es engañar cuando tu matrimonio lleva muerto veinte años, Edward - Esme sacudió sus ropas con la dignidad de una reina.

-Y elegiste a Marcus para tener una aventura?

-No es una aventura, Edward -respondió el hombre alto de casi setenta años y que aun conservaba su cabello castaño. El viejo Marcus aun podía? Ugh!-. Amo a tu madre desde que tengo memoria.

-Osea hace cinco minutos - masculló Edward cruzándose de brazos.

-No seas insolente, Edward - el tono de Esme lo hizo sentir como un chiquillo de nueva cuenta.

-No me ofende querida, el Alzheimer me hará olvidarlo en unos momentos según su opinión experta de medico -se burló Marcus-. Edward, ya no me hablaste para... ya sabes. Si te sirvió el programa que te envié para localizar el teléfono de la persona que querías? - no sabia si quería que su madre se enterara que su Carlie estaba viva y el lo ayudaría a buscarla.

Aun tenia contactos en el FBI, haber sido uno de los mejores agentes en su tiempo y haber rechazado la dirección de la división de narcóticos para disfrutar de su retiro con la mujer de su mejor amigo no le había caído muy bien al director general, pero seguían siendo amigos.

-Ah, eso, si, gracias. Por eso estamos aquí. Y no, tus servicios ya no serán requeridos.

-Si esto es por que tu madre y yo...

-Gah! -Edward levantó sus manos queriendo cubrir sus oídos-. No me lo recuerdes, pero eso no tiene nada que ver, ya la encontramos.

-Mas bien ella nos encontró - murmuró Bella muy sonriente. Nada le iba a quitar la felicidad de que ahora era amiga de Nessie.

Esa hermosa y fascinante chica que defendía lo que amaba, tal y como ella lo había hecho al no querer deshacerse del bebé que llevaba en su vientre a la corta edad de dieciséis años.

-De que están hablando? -preguntó Esme sintiéndose perdida-. Has hablado con mi hijo y no me lo dijiste?

-Era un asunto confidencial, querida.

-Pero es mi hijo, Marcus.

-Lo se.

Esme le frunció el ceno.

-Mamá ... sigues viviendo con papá?

-Si, en habitaciones separadas y solo lo veo cuando tenemos que asistir a un evento. Desde que ustedes se casaron me separé de el. Debí de haberlo hecho desde hacia mucho. Lo siento - sus ojos verdes y aun llenos de vida se llenaron de lagrimas.

-Prométeme que no le dirás a nadie lo que te voy a decir.

-Lo juro por mi vida - juró solemnemente.

-Vayamos a nuestra suite, ahí podemos hablar - sugirió Marcus señalando el pasillo a su derecha.

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Entraron a una suite mas pequeña que en la que se hospedaban Jacob y Renesmee, pero igual de hermosa y lujosa.

-Pasamos juntos la navidad y año nuevo aquí - dijo Esme dirigiéndose a la barra para servirse un vaso de agua y ofrecerle a su hijo una bebida.

Se moría de ganas de abrazarlo y besar sus mejillas como lo hacia cuando era pequeño, pero sabia que el la rechazaría. Debió apoyarlo mas, luchar junto con el contra Carlisle cuando le impidió que viera a Bella en el hospital después de que muriera Carlie.

-Mamá, por que no te sientas? - señaló Edward el asiento frente a el.

Marcus la tomo de la mano y la sentó entre Bella y Edward en el sofá de tres plazas mientras el servia las bebidas. Aun era muy temprano para un trago, pero era el momento ideal para unas mimosas, así que mientras Edward ordenaba sus ideas el abrió el champan.

-Mamá... Carlie... Carlie no murió. Carlisle y Charlie lo planearon todo. Ellos aprovecharon que yo no estaba en la ciudad e inventaron que la niña nació muerta. La dieron en adopción. Charlie nos lo dijo antes de morir el mes pasado, nos lo dijo en persona. Hicimos planes para dejar Seattle y llamé a Marcus para que sus amigos nos ayudaran a encontrar a Renesmee Dwyer. Cuando nos mudamos a Nueva York el treinta de diciembre... la encontramos. Era la prometida de nuestro amigo de la universidad - Edward soltó todo de golpe pues si hacia pausas y se detenía a pensar estallaría en lagrimas o regresaría a golpear a Jacob.

Esme no parpadeó ni respiro durante el monologo de su hijo. Creyó cada palabra. Con los años Carlisle había cambiado tanto. Pasó de ser un chico ambicioso e inteligente a un hombre cruel y mezquino. Ya no había nada de aquel chico que conoció en la universidad y que la enamoró en su primera cita. El era tan encantador, caballeroso, inteligente, amoroso. Ella lo adoraba y era correspondida, pero el cambio poco a poco hasta que le fue irreconocible. Traicionó a sus amigos, les robó pacientes, cirugías, saboteó proyectos e investigaciones o se adueñó de ellas. Esme había tenido planes para ella que convergerían con su vida de casada y cuando menos se dio cuenta solo era una esposa trofeo que perdió a su marido y su hijo.

Carlisle había llegado demasiado lejos y ella planeaba hacerlo pagar.

-Puedo conocerla? - fueron las palabras que salieron de sus labios luego de cinco minutos de lagrimas silenciosas.

El cielo sabia que había llorado junto a Edward cuando se enteraron de que Carlie había nacido muerta, quiso llevarlo a que viera a Bella, pero fue muy débil y no lucho mas. Lo que decía su marido, se hacia. Pero no mas, no desde que se enteró que Edward se había reencontrado con Isabella y era feliz. Ella tenia años sin ser feliz y Marcus le ofreció una vida llena de felicidad y de adrenalina; primero con un beso robado, visitas espontaneas, una café, una copa, una cena, luego una pequeña aventura de un fin de semana, una visita vespertina en la semana, sexo en el baño de una gala para recaudar fondos, cenas en el apartamento de Marcus... Cada escapada poco a poco se convirtieron en dos décadas. Su matrimonio solo era de nombre, sus amigas de la alta sociedad de Manhattan la envidiaban, tenia por esposo un guapo y exitoso doctor y tenían cuarenta años de feliz matrimonio. Si, claro.

-La conocerás mas adelante, ahora esta en su luna de miel.

-Que? Pero es una niña!

Todos pensaban que Renesmee aun era una niña. Así es como siempre la verían por que no estuvieron con ella para verla crecer.

-Lo sabemos, pero su esposo... Jacob... bueno, le pudo haber ido peor.

-Edward - Bella lo reprendió.

-Sabes que es la verdad.

Bella puso los ojos en blanco y Esme le tomó la mano.

-Mis preciosos niños -acarició la mejilla de su hijo con lagrimas en los ojos-. Espero que algún día puedan perdonarme, debí haberlos apoyado mas.

-Mamá... no estaba en ti. Hiciste lo que pudiste, tu me ibas a llevar a ver a Bella y te opusiste a que Carlisle me enviara a Europa. Yo era un niño, no podíamos hacer mas. Siempre se hacia lo que el decía -Edward besó la mano de su madre. Debió haber tenido mas contacto con ella, no debió dejarla sola con Carlisle-. Eres feliz con Marcus?

Esme miró a su amante sentado frente a ellos tomando su mimosa y ambos se sonrieron. Fue una sonrisa pequeña y tierna, los ojos de ambos estaban llenos de amor y carino.

-Por supuesto.

-Bien, entonces por que no te divorcias de Carlisle?

Esme suspiró inclinándose para tomar la mimosa que Marcus dejó en la mesita de centro.

-Ya estamos muy viejos como para un divorcio, cariño.

-Pero así estarías con Marcus - el aludido levantó su copa a modo de brindis.

-Tu madre no quiere casarse conmigo.

-Marcus, sabes que no es eso. Estamos muy viejos para un matrimonio.

-Rompes mi corazón querida - Marcus suspiró y miró por la ventana con tristeza.

-Cambiemos de tema. Bella estas muy callada.

Isabella salió de su trance y sonrió ampliamente.

-Lo siento... solo pienso en Nessie. Ella... ella es hermosa. Tiene el cabello largo y rizado, tiene el color de cabello de Edward.

-Los mismos exactos ojos de Bella - aportó Edward.

-Es perfecta -susurraron los dos al mismo tiempo y Esme lloró.

-Es fuerte, inteligente - continuó Bella.

-Quiero conocerla. Es mi nieta.

-Nosotros también la queremos conocer mama, pero... ella no.

-Si quiere que la conozcamos, solo que... nosotros queremos ser sus padres y ella quiere que seamos amigos. Y culpo a Edward por ello.

-Ahora yo soy el de la culpa?! El único que tiene la culpa es Jacob, ese maldito perro infeliz la tuvo todo este tiempo, el la... el la toca... el... el la usa como si fuera su prostituta particular -Esme contuvo el aliento-. El se casó con ella... - Edward habló con la mandíbula tensa apretando y aflojando los puños.

-Nessie no es su prostituta, Edward! El la ama! El nos contó todo sobre ella desde un principio, cuandó entro a trabajar a la agencia de Jacob el luchaba cada momento para no acercarse a ella por que era su empleada y por su edad. En su cumpleaños ella lloró y el la consoló y decidió no dejarla mas. Se la llevó de ese horrible edificio en Queens y se la trajó a Manhattan, ahora viven juntos y el le dio un anillo de compromiso y ahora están casados. El la ha cuidado todos estos meses, la ama y la va a seguir cuidando, protegiendo. Ella lo ama, Edward. Por que es diferente a nosotros? Sabes que Jacob es perfecto para Nessie, que mejor que este con alguien como el, alguien ya establecido y que pueda cuidar de ella física y económicamente. Escuchaste algo de lo que ella dijo? Ella tuvo hambre... -a Bella se le cerró la garganta y sus ojos se llenaron de lagrimas. Su bebé había tenido hambre, había llorado, había sufrido y ella no estuvo ahí-. Mira donde esta ahora, es exitosa en lo que hace, vive en un lugar hermoso... Esta hospedada en la suite presidencial, por el amor de Dios! El que la trate como una princesa lo hace un perro infeliz? Tu nunca me has hospedado en una suite presidencial.

La mandíbula de Edward cayó al piso.

-Bien, de acuerdo, Jacob es bueno para ella... -murmuró poniendo los ojos en blanco levantando las manos-. Y lo de la suite presidencial... bueno... déjame comprar el 30% de una casa diseñadora internacional y así podré pagar diez mil dolares la noche.

Isabella entrecerró los ojos ante el tono de Edward.

-Lo que sea, el punto aquí es que tienes que dejar de atacar a Jacob cada vez que lo ves, si es que queremos tener algún tipo de contacto con nuestra hija. Tu viste como lo defendió.

Edward tomó la copa de mimosa y la bebió de un trago.

-No prometo nada.

Marcus y Esme solo se miraron y se rieron de ellos, peleaban como un par de niños. Si eso no era amor, no sabían que lo era.


EN EL PRÓXIMO CAPITULO DE BLACK THE BEAST

-No saben cuanto me alegro de que las cosas salieran bien para ambas -sus ojos se llenaron de lagrimas-. Oh, Nessie -Bree abrazó a su amiga-. No quiero ni imaginar... No se que hubiera hecho yo... No te mereces nada mas que felicidad, cariño.

-Gracias.

-No puedo creer que te casaras con La Bestia - susurró tomándola por los hombros.

-Y yo no puedo creer en todas las cosas que Alice dijo sobre la boda que va a hacer. Yo no quiero un circo. Es decir...

-Lo se, la pondremos pronto en cintura -replicó Bree con una sonrisa-. Se le olvidara en unas horas, esta muy ocupada con la Semana de la Moda, es hasta febrero, pero esas cosas llevan meses. Aunque conociéndola, creo que ya tiene todo listo. Incluyendo tu boda.

Nessie inclinó la cabeza hacia el techo sacando la lengua.

Alice quería que Renesmee y Jacob se casaran en San Patricio y la fiesta fuera en el Waldorf, para cerrar el circulo, o alguna tontería como esa que Nessie ignoró.

Ella tenia muy en claro como quería casarse de nuevo con Jacob. Es mas, la boda en el registro civil fue perfecta. No necesitaba mas. Pero Jacob quería una boda con todos sus amigos reunidos y ahora con Bella y Edward incluidos.