Hola a todos! Paso nuevamente para dejar el nuevo capítulo. Ya van 10 capitulos!. ESPERO QUE LO DISFRUTEN!
AVATAR: THE LEGEND OF KORRAA NO ME PERTENECE.
CAPITULO X
Cerca de la tarde del día siguiente, Korra despertó en su cama. Estaba confundida, no recordaba haberse dirigido hacia allí la noche anterior.
Miro a su costado y se encontró con Iroh. El general estaba durmiendo, sentado sobre una silla, apoyando su cabeza sobre el costado de la cama de la joven. Se veía tan tierno. Korra sintió ganas de abrazarlo.
La joven se incorporó para sentarse e inmediatamente sintió un dolor punzante sobre su estómago, lo cual provocó que soltara un leve grito. Inmediatamente Iroh despertó.
-¡Korra!- el general le dio un rápido beso en la boca - tranquila, estas a salvo ahora.
-¿Que me pasó? - la morena intento incorporarse nuevamente, pero el general rápidamente la detuvo.
- No te muevas, estas herida. Debes quedarte quieta.
De repente la joven recordó todo, la pelea con el salvador, la preocupación porque Iroh descubriera que desapareció, hasta el momento en que Iroh la encontró y la interrogó.
-Supongo que luego me desmaye - susurro la joven
-Korra- el general tomo su mano y la miro a los ojos- debes decirme que sucedió, juro que voy a matar a quien sea que te haya hecho esto.
-Esta bien, pero promete que no enfadaras.
-Lo prometo
-Estaba junto a Tenzin en la plaza, pero unos hombres comenzaron a discutir y él se alejo para calmarlos. Yo me quedé esperando hasta que vi a una persona un poco sospechosa, así que decidí seguirla y termine en una especie de sala subterránea, en una reunión de los rebeldes. Me quedé escuchando al líder, al que todos llamaban el salvador. Luego de un rato, todos se fueron y yo estaba dispuesta a hacerlo, pero el salvador me reconoció y me atacó.
-¡Debiste marcharte apenas supiste de que se trataba esa reunión! - replicó Iroh.
-No podía! No sabíamos nada acerca a de ellos. Era la oportunidad perfecta.
-¿Que pudiste averiguar? - preguntó suspirando el general, era inútil discutir, al fin y al cabo era su deber como Avatar.
- Quieren hacer una especie de golpe. Quieren tomar el control de la nación del Fuego para así poder invadir todas las demás, como sucedió en el pasado.
-Esto es peor de lo que pensábamos. Voy a notificarle la noticia a los sabios e investigar los túneles de la ciudad.
-Yo voy contigo - dijo la joven intentando levantarse.
-¿Estas loca? Ni siquiera lo pienses.
- Pero puedo ser de mucha ayuda, además-
-No me importa, haré esto yo solo con mis guardias - la interrumpió general gritando. Korra quedo sorprendida, nunca le había hablado así. Iroh se dio cuenta de esto y se acercó a la morena.-Perdona, lo que sucede es que cuando te desmayaste temí lo peor. No quiero perderte. - Dijo el general acariciando su mejilla-Debo irme.
-Iroh espera! - Korra tomo al general del brazo, lo atrajo hacia él y le dio un beso. Luego de un tiempo, ambos se separaron- Promete qué vas a tener cuidado.
-Lo prometo - le respondió con una sonrisa el general -. Mientras no estoy Tenzin cuidará de ti.
Apenas Iroh cruzó la puerta, Tenzin entro al cuarto, se dirigió a Korra y le dio un fuerte abrazo.
-Me alegro tanto de que este bien
-Gracias Tenzin. - el maestro se separo de la joven con una expresión de tristeza - ¿Qué ocurre?
-Todo esto es mi culpa. Te puse en peligro. Lo siento.
-No digas eso. Yo fui la que te desobedeció y se marchó por su cuenta. No es tu culpa
Tenzin noto algo rara a la joven.
-¿Que sucede Korra?
-Nada, solo estoy preocupada por Iroh. No quiero que le suceda nada.
- Tranquila, el sabe cómo lidiar con estas cosas - dijo el maestro mientras tomaba la mano de la joven para tranquilizarla - ¿Sabes? Al principio no creía que él fuera el indicado para ti, pero ahora estoy más que seguro que él te ama mucho.
-¿El te dijo eso? - preguntó Korra
-¿Decirme algo? No hizo falta! - contestó riendo el maestro - tan solo bastó con ver lo desesperado que estaba cuando desapareciste, hasta me levanto la voz diciéndome que era culpa mía, ahí supe que te amaba, de no ser así nunca se hubiera enfrentado de esa manera conmigo. Debo decirte que tienes mi aprobación.
-Gracias Tenzin! - la joven volvió a abrazar a su maestro.
De repente, alguien llamó a la puerta de la habitación
-Adelante - respondió Korra
-Permiso Korra- dijo Rook algo nervioso
-Tenzin ¿Puedes dejarnos solos un momento?
-Está bien, pero lo te desharás de mi tan fácilmente, volveré más tarde- contestó el maestro con una sonrisa
-Espero no ser inoportuno. Quería saber cómo estabas.
-Estoy mejor ahora, gracias por preguntar
-¿Que sucedió? Todos los guardias te buscaban por todos lados.
-Ven, siéntate y te cuento
Korra le narró a Rook con lujo de detalles la aventura que la había dejado allí en la cama, con una herida en el abdomen. Cuando terminó de hablar, el joven preguntó
-Eso fue muy peligroso ¿Por qué lo hiciste?
-Era mi deber, vine a la nación del Fuego para eso, acabar con los rebeldes. Ahora que me enfrente a su líder, estamos más cerca.
-Ese tal Salvador ¿Es su líder? ¿Tienes algún dato importante?
-No, solo sé que el maneja a las perdonas, junto con su hermano. Espero que lo encontremos rápido y terminemos con esto de una vez por todas.
-Entiendo. ¿Dónde está Iroh? No quisiera que se enfade conmigo otra vez. Si me ve aquí me va a matar
-Tranquilo, esta con sus guardia buscando pistas. Quise ir con el pero me lo prohibió. No quiso que me arriesgue aun mas.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Si, claro.
-¿Tu y Iroh están juntos?
-¿Eh? ¿Por qué dices eso?
-No lo sé, últimamente no pelean tanto, se llevan mejor. Además, hace un tiempo vengo sospechando que él te gusta.
Korra no sabía qué hacer. Por una parte era muy arriesgado decir la verdad, pero por otra, Rook era su amigo. ¿Podría mentirle?
-Entre Iroh y yo no hay nada más que una relación profesional, solo eso.
-Está bien, te creo. Debo volver a mis deberes, espero que te mejores.
-Adiós Rook
Rook de fue dejando sola a Korra, quien aprovechó el tiempo para descansar un poco.
En el centro de la Ciudad, Iroh y su equipo habían hallado la sala secreta dónde se reunieron los rebeldes.
Con cuidado, Iroh tomo la delantera y se apresuró a entrar a la sala ubicada al final del pasillo. Pateó la puerta de la entrada e inspeccionó el lugar.
-No hay nadie aquí- dijo con frustración.
El oficial que revisaba las demás habitaciones llego al lugar donde se encontraba Iroh.
-Las habitaciones estaban vacías.
-Ya se han ido de aquí, revisen los alrededores, tal vez aún tenemos alguna oportunidad.
Todo el grupo se dirigió hacia el centro de la ciudad. Buscaron durante horas, pero era inútil. Finalmente, cuando estaba anocheciendo, decidieron volver. Hoy no era su día de suerte.
Korra aun seguía un poco dormida cuando alguien llamo a su puerta, lo cual ocasionó que despertará.
-¿Puedo pasar? - preguntó Iroh
-Claro - Dijo la joven mientras se frotaba los ojos.
-¿Como te encuentras? - preguntó el general mientras se sentaba al lado de la cama de la joven.
-Mucho mejor, estoy lista para patear un par de traseros- respondió con ganas la morena.
-Tranquila chiquilla, aun falta mucho para ello- le dijo el general acariciando su mejilla, lo que provoco que Korra se sonrojara.
-No soy una chiquilla- Korra frunció el seño - ¿Cómo te fue a ti?
-Mal, cuando llegamos todos se habían marchado ya.
-Tarde o temprano los atraparán. - la joven sintió como su estómago gruñía, interrumpiendo - Muero de hambre.
-Le diré a la sirvienta que prepare algo. Espera aquí - el general se acercó a Korra y le deposito un beso en los labios.
-Como si dejaras que me vaya de aquí - bromeó la morena.
Luego de media hora Iroh entro nuevamente al cuarto de Korra con dos bandejas de comida, una en cada mano.
-Te dije que estaba hambrienta, pero te lo tomaste muy en serio.
-Tranquila, solo un plato es para ti, el otro es para mí. Vengo a cenar contigo. Ya que no puedes moverte.
-Eso es muy tierno, pero no es que no puedas moverme, tú no me dejas.
-Sin quejas, el doctor dijo que debes descansar hasta mañana. Debes recuperarte para la pelea
-Esta bien, pero deja de hablar, quiero comer.
-Si tú lo pides - ambos no pudieron avisar soltar un par de risas.
Cuando terminó la cena, Iroh dejo que la sirvienta llevará los platos a la cocina. Cuando se fue, se dirigió a la joven y le dio un beso en la frente.
-Debes dormir, ya es tarde. Yo me quedare aquí
-¿De verdad?¿Dónde dormirás?
-Aquí, en la silla.
-Eso parece muy incómodo. No puedo dejar que duermas ahí. Duerme aquí... Ya sabes... Con... conmigo.
Iroh no pudo evitar lanzarle una mirada perversa.
-No me refiero a eso! Solo no quiero que estés incomodo.
-Está bien, solo por ti. – termino diciendo el general mientras reía.
Iroh se recostó al lado de la joven. Esta se dio vuelta y el general hizo lo mismo, para poder abrazarla por detrás. La joven tomo su brazo y comenzó a acariciarlo.
-Podría estar así por siempre.
Korra le dedicó una sonrisa al general. Luego, poco a poco fue cayendo en un sueño profundo.
Iroh despertó y Korra aun seguía dormida. Ella estaba abrazada a su pecho. Se veía tan tranquila. Tan hermosa. El general comenzó a acariciar su cabello. Luego, se dirigió hacia su cuello y brazos. En ese momento la joven reaccionó soltando pequeños suspiros.
-Iroh - susurro mientras lo abrazaba aún más.
-Aquí estoy. Buen día
-Buen día
-¿Y mi beso de los buenos días?
La joven se incorporó y se acercó a la boca del general para darle un beso. El general la abrazo y ella se las ingenio para colocarse sobre él. Pero una voz los interrumpió.
- Disculpen! - Grito Tenzin enojado
-Tenzin! - respondió asustada Korra - ¿Acaso no tocas la puerta?
-No lo creí necesario, se suponía que solo estarías durmiendo - dijo mientras dirigía una mirada fulminante al general - ¿Cómo explicas esto Iroh?
-Em... Bueno... Ella y yo... - Iroh comenzaba a ponerse nervioso
-No es lo que piensas-Dijo la morena, llevándose halagos por parte del general por haberlo salvado de esa situación - Yo le pedí que durmiera conmigo para que no se sintiera incomodo, no pasó nada más. En verdad.
-Ya veo, Iroh quiero hablar contigo fuera
El general se levantó de un salto y se dirigió al pasillo. Por su parte, Korra se imaginó lo peor.
El general estaba muy nervioso. Definitivamente el maestro iba a asesinarlo.
-¿Que se le ofrece Tenzin?
-Quería agradecerte por cuidar de Korra, se nota que en verdad la amas mucho - dijo mientras posaba su mano sobre su hombro. Iroh suspiro. En verdad pensó que sería peor, mucho peor. - Pero te advierto que si te vuelvo a encontrar en una situación así con Korra conocerás mi lado más oscuro. - está vez Tenzin apretó con fuerza hombro del joven. Korra era una hija mas para él, era inevitable sacar su lado de padre protector.
-He entendido Tenzin.
-Hoy a la tarde vendré para entrenar a Korra, no quiero que el entrenamiento se atrase mucho.
-Está bien, le avisare - Iroh se dirigió al cuarto de Korra.
-Si, será mejor que te acompañe - respondió el maestro con firmeza.
El general se ruborizó y enfado. ¿Acaso Tenzin no confiaba en él? Era obvio que no pero, no es como si fuera un pervertido, además nunca forzó a Korra a nada y nunca lo haría.
Tenzin y Korra se encontraron en el jardín del palacio.
-¿Como te encuentras?
-Bien, el doctor dijo que debía descansar hasta el día de hoy, luego podría volver a mi vida "normal"- dijo está última palabra con sarcasmo. Si había alguien que no llevaba una vida normal, esa era ella.
Pasaron un par de horas para que terminaran su entrenamiento. Tenzin se concentró en los sentimientos de la joven, ya que este era el problema que hacía que su entrenamiento corporal saliera mal, pero debía admitir, que desde que Korra estaba con el general ya no necesitaba eso.
-Korra, debo irme.
-Está bien, nos veremos mañana.
-No me refiero a eso, debo irme de aquí, volver a ciudad república.
-¿Qué? ¿Por qué? - preguntó atónita la morena.
-La razón por la que vine aquí era para ayudarte. Pero ahora que estas con Iroh, no tienes sentimientos cruzados. Estas lista para continuar adelante, no puedo seguir retrasándote.
-Pero no quiero que te vayas tan pronto - la joven sonaba triste.
-Tranquila, sabes que cuando todo termine podremos volver a estar juntos, puedes venir a visitarnos, los niños estarán encantados.
-Entiendo, pero ¿Podrías aunque sea quedarte un par de días más?
-Está bien, me quedare unos días más, podremos disfrutar de la ciudad.
-Genial, ya debe estar lista la cena. ¿Quieres quedarte?
-No puedo, debo arreglar las cosas de mi posada. Empacar algunas cosas. Pero mañana vendré a buscarte.
-Está bien. Nos vemos mañana
Una vez que Korra se despidió de su maestro, se dirigió a la cocina. Allí se encontraba el general y su criada.
-Hola Kima, hola general - dijo disimulando la morena.
-Hola señorita Korra - respondió a criada.
-Hola Korra - respondió el general.
Durante la cena Iroh y la morena solo hablaron acerca de sus trabajos, ya que Kima entraba y salía de la cocina.
Cuando terminaron de cenar Iroh se levantó de la mesa y se dirigió a la morena
-Korra, cuando tengas un poco de tiempo me gustaría que vengas a mi habitación para arreglar unos temas de tu entrenamiento.
Korra evito sonrojarse ante tal petición. Era obvio, al menos para ella, que el general no la citaba para eso.
-Me encantaría pero estoy muy cansada, tal vez mañana podamos hablar general - dijo mientras se dirigía a su habitación.
Se recostó en su cama y pensó en su relación con el general. No sabía cuánto tiempo podría mantenerlo en secreto. Alguien detrás de la puerta llamo y la joven abrió la misma para encontrarse con el general.
-Te dije que vengas a mi cuarto, ya que te niegas, yo vengo a tuyo- dijo Iroh mientras tomaba la cintura de la joven.
-Iroh, espera - la joven lo detuvo. Iroh se sentó en la cama de la morena mientras ella cerraban puerta - debemos disimular aun mas. Las personas ya están sospechando. No puedes pedirme que vaya a tu cuarto a estas horas.
-Cálmate, solo Tenzin lo hace y ya le aclaramos todo.
-Ayer Rook me pregunto si estábamos mucho.
-¿Que le dijiste?
-Que solamente teníamos una relación profesional.
-Está bien, mientras meno... Espera! ¿Cuándo estuviste con Rook? - la cara del general cambio, el había prometido tratarlo bien, pero odiaba la idea de que Korra esté cerca de él.
-El vino a visitarme mientras tú estabas investigando a los rebeldes. Estaba preocupado por mí. No te enfades - dijo mientras acariciaba su mejilla.
-Bueno, si me lo pides de esa manera - el general tomo a la joven e hizo que se siente sobre sus piernas. Inmediatamente comenzó a besarla. Se separaron cuando ambos sintieron la necesidad de respirar.
- Se que debemos disimular, pero ¿Puedes quedarte a dormir como la otra noche?
-Está bien, pero no te acostumbres - bromeó el general
Iroh y Korra se abrazaron y lentamente fueron cayendo en un sueño.
