Hola nuevamente. De seguro estarán un poco sorprendidos debido a la velocidad con la que subo capítulos, pero como dije anteriormente, estoy aprovechando mi tiempo libre. También quiero aclarar que probablemente el capitulo que debería subir el viernes, lo suba el jueves. Tengo el fin de semana muy ocupado debido a cumpleaños (entre ellos, el mío).
Decidí subir este capítulo porque ya lo tenía guardado y es corto. Estuve haciendo cálculos acerca de mi historia y creo que, como máximo, tendrá poco más de veinte capítulos. Vamos por el capitulo XIII , así que ¡NO QUEDA MUCHO! Poco a poco se acerca el final…..
Espero que disfruten este capítulo. Una vez más quiero agradecer por sus mensajes.
AVATAR THE LEGEND OF KORRA NO ME PERTENECE
CAPITULO XIII
En la nación del Fuego, Korra disfrutaba de los últimos momentos que le quedaban con su maestro. Durante días, no habían hecho otra cosa que recorrer la ciudad, cenar en restaurantes y hablar acerca de cuándo volvería a verse.
-Korra ¿Quieres te? - preguntó el maestro, pero la morena no respondió a su pregunta. Estaba pérdida en sus pensamientos. - ¡Korra!
- ¡Tenzin! ¿Por qué me gritas? Estoy a tu lado
- Físicamente sí, pero mentalmente no. ¿Qué sucede?
-Nada, es solo que me parece extraño que Iroh aun no haya regresado. Hace ya cuatro días que partió.
-Tranquila Korra, debe estar ocupado con tanto trabajo. Además el dijo que volvería en un par de días. Estoy seguro de que pronto estará aquí.
En ese mismo instante, como si los espíritus hubieran escuchado al maestro y obrado en su favor, la puerta principal se abrió de par en par y el general se presentó en la sala principal.
Aun era de tarde cuando el general llego por fin a su ciudad. Un empleado se encargó de llevar su maleta al palacio mientras el regresaba a pie junto a dos guardias. A pesar de que tenía la capacidad de tener muchos autos, nunca se interesó verdaderamente en ello. No salía muy seguido del palacio, además, prefería caminar.
En su mente seguían aquello pensamientos que no lo dejaban dormir. Debía decirle la verdad a Korra.
-Señor hemos llegado. ¿Se encuentra bien? - preguntó su guardia sacando lo de sus pensamientos.
-Oh ya veo, si estoy muy bien. Pueden ir a descansar. Se lo merecen.
Dicho esto los guardias se retiraron dejando al general solo.
Iroh se acercó hasta la puerta de la entrada principal y se quedó allí, inmovilizado. Acto seguido respiró profundamente dos veces.
-Bueno. Llego el momento. - termino diciendo para luego empujar el picaporte de la puerta.
El general se adentro un poco más en el palacio y de encontró con Tenzin y Korra. Lo próximo que sintió fueron los brazos de la morena alrededor suyo.
-Al fin volviste. Te extrañe mucho.
-Yo también te extrañe. - dijo al mismo tiempo que correspondía el abrazo de la joven.
-Aun sigo aquí. - reclamo Tenzin nuevamente con un aire protector hacia la morena.
-No te pongas celoso Tenzin, a ti también te extrañe. ¿Quieres un abrazo? - preguntó el general irónicamente, lo que causó que Korra soltará una risa.
-Es bueno tenerte aquí muchacho. - respondió el maestro mientras le estrechaba la mano al general. - Bueno, yo debo ir a mi habitación a empacar mis cosas. Les dejaré un tiempo a solas. En un par de horas parte mi barco.
Cuando el maestro se retiró, Korra tomo al general por el cuello y le plantó un beso en los labios, el cual obviamente Iroh correspondió.
-En verdad te extrañe mucho. - dijo sonriendo la joven - ¿Cómo te fue allí?
-Bien, ya sabes, lo de siempre - respondió el general un tanto inseguro.
-¿Estas bien? - pregunto la joven acariciando la mejilla de Iroh.
-Si estoy bien - respondió, quitando la mano de Korra. - Estoy algo cansado. ¿Te molesta que vaya a mi cuarto a dormir?
-No, claro que no.
Korra vio como el general se dirigía hacia su cuarto. Se sentía confundida. Iroh no era así. Podría decirse que la estaba ¿Evitando? No, eso no era posible. Pero ¿Por qué Iroh de comportaba de esa forma? ¿Acaso habría pasado algo?
-Debo averiguar que sucede aquí - dijo la joven aún confundida.
-Definitivamente, eso fue muy cobarde - dijo el general mientras cerraba la puerta de su habitación.
Recordó el beso que le había dado la morena cuando llego. ¿Por qué era tan débil cuando se trataba de ella? Debía ser más fuerte. De otra manera, nunca le diría la verdad.
-Está bien, en unas horas Tenzin se marcha. Necesito privacidad. Hablare con ella esta noche. Hasta ese momento intentaré evitarla - término diciendo el general muy decidido. Debía evitar a toda costa está cerca de la joven. Estando cerca perdía el control.
Iroh se recostó en su cama, esperando, sin gana alguna, el momento de hablar con Korra.
Finalmente sobre el fin de la tarde, Tenzin y Korra se encontraron en la sala principal para despedirse.
-Bueno Korra, es tiempo. Debo irme. Voy a extrañarte - dijo para luego darle un fuerte abrazo.
-Yo también te extrañaré.
-Promete que no te meterás en tantos problemas.
-Prometo intentarlo al menos- respondió la joven mientras reía y ambos se separaban.
-¿Dónde está Iroh? Me gustaría despedirme de él.
-Está descansando. No creo que este despierto.
-¡Aquí estoy! - grito el general mientras bajaba las escaleras con prisa.
-Adiós Iroh - el maestro le dio un abrazo a General y antes de separarse le dijo al oído - Cuida bien a Korra, no la lastimes.
-No se preocupe, lo hare. Fue bueno tenerlo aquí.
Tenzin fue escoltado por uno de los guardias del palacio. Les dirigió una mirada a ambos antes de partir.
Iroh lo acompañó hasta la puerta. Cuando el maestro se retiró, cerró la misma y apoyo su frente contra esta. ¿Cómo se suponía que iba a cumplir lo que le había dicho a Tenzin?
-Iroh - la voz de la morena le recordó que no estaba solo e inmediatamente se volteo para verla - ¿Te sucede algo? Estas muy extraño.
El corazón del general se aceleró. Era el momento. No podía ocultarlo más. No debía.
-Veras Korra yo-
-¡Oh perdón! - el joven de ojos verdes apareció interrumpiendo la escena. - Buenas tardes general, Korra - cuando dirigió su mirada a la joven Iroh no pudo evitar ver un brillo especial en los ojos de Rook.
-Buenas tardes Rook - respondió la morena.
Iroh solo se limitó a preguntar por qué había venido. Nuevamente estaba celoso. Se había olvidado por completo del joven. No podía estar cerca de allí. Mucho menos cuando él y Korra se separen. En ese momento Iroh tomo una decisión egoísta. No le diría a Korra la verdad, esperaría a que el conflicto de los rebeldes termine. Quería disfrutar de ella todo el tiempo que le sea posible.
-Tengo una carta para usted - la voz del joven lo saco de sus pensamientos.
-Oh gracias - Iroh tomo la carta, la guardo en su pantalón y Rook se retiró.
-Bueno ¿Que es lo que ibas a decirme? - reitero Korra
-Nada, solo que en el viaje hablamos de tu misión y tengo miedo de que te vuelvan a herir.
-Hey, tranquilo - dijo la morena mientras lo abrazaba - Voy a estar bien. Qué bueno que solo era eso. Voy a bañarme. Luego bajo a cenar
Una vez que la morena se dirigió a su cuarto, Iroh hizo lo mismo.
Cerró la puerta y se desplomó en la cama. Recordó la carta que le entregó Rook y la tomó. Tenía el mismo sello que la primera. Era una carta de la familia de su prometida. En verdad no tenía ganas de saber nada. De seguro el padre de Shei le estaba dando más detalles cerca de la boda o algo.
El general tomo la carta y la guardo en un libro viejo. No iba a leerla. Solo debía disfrutar de Korra.
De repente una idea brillante vino a su cabeza. Él le diría la verdad a la morena luego de que acabe el conflicto. Tal vez, cuando Korra gane y salve a su nación (en verdad tenía fe en ella por más que le preocupaba la idea de que se enfrentará a los rebeldes) los sabios queden tan agradecidos que no tengan otra opción que aceptar su compromiso.
Una sonrisa se dibujo en la cara de Iroh. Había encontrado la solución. Finalmente podrían estar juntos.
