HOLA A TODOS. HE VUELTO Y ESTA VEZ SUBIRE DOS CAPITULOS. ¡ESPERO QUE LOS DISFRUTEN!
AVATAR: THE LEGEND OF KORRA NO ME PERTENCE.
CAPITULO XIV
Había pasado poco más de mes y medio desde que Tenzin se había marchado. Dos maestros nuevos habían llegado al palacio para entrenar a Korra, quien no dejaba de sorprenderlos con sus habilidades. Por su parte, la morena estaba en su mejor momento. El entrenamiento iba de maravillas y su relación con el general aún mejor. Todavía seguían sin revelar nada, pero se las arreglaban para pasar tiempo juntos. Su amistad con Rook crecía cada día, y hasta el propio Iroh comenzó a tratarlo mucho mejor.
Todo era perfecto.
Iroh despertó a la misma hora de siempre. Tomó un baño, se cambió y bajo las escaleras para desayunar. Era un día normal, un día más. Al menos eso esperaba. Cuando se encontraba en la sala principal unos brazos lo rodearon por atrás. El general sonrió mientras se daba media vuelta.
-Buen día chiquilla - dijo Iroh con la intención de hacer enfadar a la morena.
-¡Buen día! - respondió, para su sorpresa, alegremente la joven.
-¿No te enfadas por lo que te dije?
-No, ya me acostumbre. Llámame como más te guste.
La joven dejo al general confundido mientras se dirigía a la cocina. Iroh la siguió y cuando entro se dio cuenta de que lo había nadie.
-¿Que pasó con las criadas?
-Las convencí de que se tomarán el día libre. Les dije que eran órdenes tuyas.
Ahora si Iroh estaba completamente confundido.
-¿Por qué hiciste eso?
-Hoy voy vamos a pasar todo el día juntos - dijo Korra mientras se acercaba a Iroh y le daba un beso rápido - ¿Acaso creíste que me olvidaría de tu cumpleaños?
-Oh no ¿Quien te lo dijo?
-Tu, no lo recuerdas fue uno de los primeros días de nuestra misión. Estábamos hablando con el capitán del barco acerca de los acontecimientos de la nación del Fuego y mencionaste que para tu cumpleaños solían venir gente importante.
-¿Recuerdas eso? - preguntó sorprendido general.
-Si. Estoy segura de que casi nadie sabe cuando cumples años.
-No en verdad, soy muy reservado. No me gusta organizar fiestas para que vengan muchas personas, por eso intente pasar este día lo más normal posible, para que nadie sospechara. Desgraciadamente hoy a la noche van a venir a cenar los mismos invitados de siempre.
-¿Así que el señor aburrido pensaba ocultarle a su novia cuando cumplía años? - preguntó fingiendo enojo Korra, pero a Iroh no le importó. En cambio, el general estaba perdido en sus pensamientos.
-¿Que te sucede?
-Dijiste que soy tu novio.
-Oh bueno, es que ya sabes por más que no podemos decir nada... - la morena comenzaba a ponerse nerviosa.
-Me encanta que digas eso - dijo el general mientras la tomaba por la cintura.
-Me has asustado. Pensé que te había molestado.
-Nunca podría enojarme contigo.
No paso mucho tiempo para que comenzaran a besarse. Era un momento que podían pasar juntos. Debían aprovechar. Luego de unos minutos la morena se separo de Iroh.
-Voy a hacer el desayuno.
-¿Tu? - preguntó el general.
-Si, ya que les di el día libre a las criadas no queda otra opción.
-Tú no debes cocinar. Eres el Avatar. Cocino yo.
-Voy a cocinar. No soy el avatar. Soy tu novia. Además tú no debes hacer nada, es tu día.
-Está bien, aceptaré el honor de que el avatar cocine para mí. - dijo bromeando.
Definitivamente no debí dejar que cocinara - pensaba Iroh mientras se forzaba a comer lo que había cocinado Korra. Eso no era comestible. No quería comer más, pero si lo hacía debía decirle a la morena la verdad y no quería lastimarla.
Korra se dio cuenta de las pausas que hacía Iroh y decidió preguntarle.
-¿No tienes hambre?
-No mucha. Pero estaba muy rico.
Korra recogió el plato limpio (a base de un sacrificio enorme) del general.
-Debo seguir cocinando.
-Pero ya termine - le replicó Iroh.
-No para ti, para la fiesta. Sé que van a venir algunas personas importantes. Debo cocinar.
-Eh... Verás Korra... Creo que será mejor... ¿Cómo lo digo? - Iroh estaba nervioso. No encontraba las palabras para decir que su comida no sabía exactamente bien.
De repente la morena echo a reír con mucho intensidad.
-¿Que sucede?
-¿En verdad piensas que voy a cocinar para tu fiesta? Vamos, se que la cocina no es mi fuerte. Lo supe siempre, y más cuando vi tu cara de asco al comer el desayuno.
- ¿Por qué no dijiste nada? - preguntó el general.
-Iba a hacerlo pero estabas tan decidido a comer todo. Me pareció muy tierno.
La morena se acercó a Iroh para besarlo. En verdad se merecía un premio. Esa comida se veía muy mal. Luego de unos minutos la joven se separo.
- Bueno, voy a ir a la ciudad
-¿Para que?
-A buscar a las empleadas. Debo decirles que vengan a cocinar para la fiesta. Les diré que surgió algo de urgencia.
-Está bien, diles también que les pagare el doble. Después de todo es su día libre.
-Lo siento, pero quería desearte feliz cumpleaños sin interrupciones.
Diciendo esto la morena se dirigió hacia el centro a buscar a las empleadas para la noche.
Korra había tardado un par de horas en hablar con cuatro de las criadas. Serían suficientes ya que la fiesta no era muy grande. Las mujeres prometieron llegar a la tarde para preparar todo.
La joven decidió volver al palacio hasta que choco con una persona. De no fuera por la poca fuerza del impacto hubiera caído al suelo, ya que en ese momento estaba distraída.
-Lo siento yo- empezó a decir la señorita con la que había chocado. Cuando miro a Korra a la cara su expresión cambio - ¡El avatar! En verdad lo siento. Fue todo mi culpa. No quise -
-Tranquila. Está bien - Korra le dedicó una sonrisa a la señorita la cual se tranquilizó - Nunca te había visto por aquí.
-Es que llegue por el cumpleaños del general Iroh. No soy de aquí. En realidad estoy pérdida. No sé dónde queda el palacio.
La morena observó a la chica frente a ella. Era una persona alta, flaca, de ojos y pelo oscuro. En verdad era muy bonita. Para ser alguien de la realeza en verdad era muy humilde. Era parecida a Iroh en eso.
-Yo me estoy hospedado allí. Te acompañare.
-Muchas gracias Avatar
-Korra, dime Korra. - dijo la joven estrechando su mano
-Yo me llamo Shei.
Por unos momentos hubo un silencio hasta que un hombre, algo anciano se acercó a Shei.
-Oh casi lo olvido. Este es mi padre. Ye.
- El avatar - susurro el padre de Shei. No podía creer que en verdad era ella.
-Por favor señor llámeme Korra - dijo la morena mientras le daba la mano al igual que había hecho con Shei - Vamos. Voy a guiarlos hasta el palacio.
Iroh entro a su habitación para prepararse para la noche. Decidió leer un libro para pasar el tiempo hasta un llegue Korra. Tomo uno de sus libros del fondo de su pequeña biblioteca, lo que provocó que cayeran un par al piso.
El general se dispuso a recogerlos, hasta que vio que en uno de ellos había un carta. De repente lo recordó. ¡La carta que le habían enviado! Se había olvidado por completo de ella. Iroh abrió la carta y comenzó a leerla en voz alta.
Tal como sospechaba al principio, provenía de su suegro.
Querido Yerno:
Siento molestarte en tus labores, pero debo informarte que pronto estaremos con mi hija en tu nación. Se acerca tu cumpleaños y no podemos faltar. Estoy muy emocionado por conocer tu Nación. Shei está muy contenta. Saludos.
El general sintió miedo. Quedo paralizado.
-Oh no - fue lo único que pudo decir antes de escuchar la voz de Korra desde el piso de abajo.
El general guardo rápidamente la carta y se dirigió a recibir a su novia. No podía sospechar. No sabía que hacer. Que decirle.
-¡Maldición! si hubiera abierto la carta antes podría haber los detenido - pensaba Iroh mientras bajaba las escaleras.
Cuando llegó a la sala de estar se paralizó. Allí estaba Korra. Con su prometida y su suegro.
