Hola nuevamente. Les traigo dos capítulos, nuevamente. Espero que esta historia siga siendo de su agrado.
AVATAR: THE LEGEND OF KORRA NO ME PERTENECE
CAPITULO XVIII
El general corrió como nunca antes lo había hecho. Cerca de veinte guardias lo seguían. La mitad se fue al centro de la ciudad, junto con Iroh, y la otra mitad busco en los lugares más alejados.
Luego de dos horas todos los oficiales se reunieron en la plaza.
-¿Y bien? - preguntó el general.
- Lo siento señor. No hay rastro de Korra o de Rook.
Iroh golpeo un árbol que estaba cerca. Definitivamente iba a asesinar a Rook. Desde el principio nunca le cayó muy bien.
-Sigan buscando. No podemos rendirnos.
Los guardias regresaron a su deber y el general también.
-Te encontrare Korra. Juro que lo haré. No voy a permitir que me alejen de ti - susurro antes de seguir su búsqueda. Una lágrima cayó por su mejilla.
Korra despertó en un lugar completamente oscuro. Su cabeza le dolía. Se sentía muy débil.
La morena intento pararse y correr, pero una cadena rodeaba su pie izquierdo.
No tuvo mucho tiempo a solas, ya que la puerta se abrió dando paso a su enemigo.
-¿Disfrutaste el viaje?
-¿Que quieres? Suéltame ahora.
-No tan rápido joven Avatar. Esta vez no podrás irte cuando quieras. Primero te necesito. Para un pequeño experimento.
Entraron cuatro guardias que se dirigían a la morena, quien lanzó llamaradas de fuego. Logro evitarlos durante unos segundos, pero luego su desventaja se hizo evidente. Los rebeldes tomaron a la morena por los brazos, inmovilizándola. El salvador se acerco lentamente a ella. Cuando estuvieron a escasos centímetros el uno del otro, el salvador tomo la muñeca de la joven y le arranco el brazalete que le había regalado su "amigo" Rook.
El salvador volvió a su puesto original y, para sorpresa de la joven, los rebeldes soltaron la cadena de su pie.
Korra no lo dudo ni un segundo y enseguida se abalanzo sobre su captor. Lo haría pagar por eso. Deseaba quemarlo o algo por el estilo. Debía demostrar lo que había aprendido durante su entrenamiento. La joven levanto su mano y la dirigió hacia el hombre esperando que uno de los elementos que dominaba lo derribara. Cuando ninguno de estos elementos salió de ella, se preocupo. Algo andaba mal. La joven intento repetidas veces, pero era inútil. Le habían quitado su poder. Por unos momentos experimento aquella misma sensación que sintió con Amon. Su piel se erizo.
-¿Que me has hecho? - grito desesperada.
- ¿En verdad creíste que ese brazalete era un regalo? Mi hermano y yo planeamos todo desde un principio. Veras, este no es un brazalete como cualquier otro. Posee una tecnología especialmente diseñada para el Avatar. Sin que lo notes, tus poderes son extraídos por este brazalete y se alojan en el pequeño dije. - la morena se detuvo a observar el dije, el cual emitía una pequeña luz - Dos semanas bastaron para despojarte de tus poderes. Ahora, con este dije, yo me convertiré en el nuevo Avatar y utilizare mi posición para inducir a la gente de la nación del fuego a volver a atacar a las demás naciones.
- La gente sospechara. Ahora deben estar buscándome por todos lados. Cuando aparezcas tú diciendo que eres el Avatar, sabrán que me tienes.
-Es un razonamiento bastante acertado. Por eso debo explicarte la segunda parte del plan. La gente no va a sospechar nada, porque tú nunca habrás existido para ellos. Tengo soldados y ayudantes al rededor de toda la nación del fuego. Pronto filtrare un mensaje que hará que las personas se olviden de ti. Nadie sabrá que siquiera existió otro Avatar. Ni qué existes tú. Es una nueva técnica, la cual nos costó mucho tiempo desarrollar. Bueno, supongo que es todo. Debo volver a preparar todo. Pronto seré el Avatar.
Antes de que la morena pueda reaccionar los guardias la inmovilizaron y encadenaron nuevamente. Luego se retiraron, dejándola sola.
Korra se sentó en el suelo abrazando sus rodillas. ¿Acaso todo iba a terminar así?
-Iroh. ¿Donde estas? - preguntó la joven para luego romper en llanto. Se sentía débil, impotente. No había nada que pudiera hacer.
Ya habían pasado seis horas desde la desaparición de la morena. Iroh estaba desesperado. Aún no hallaban rastro de ella.
En general había sumado más oficiales a la busque. Aún no había notificado a nadie la noticia. Nadie debía saber que Korra había desaparecido. El iba a encontrarla. Sana y salva.
La joven de ojos azules reacciono debido al ruido de la puerta abriéndose. En verdad no estaba de humor para otra visita del salvador.
Poco a poco levanto la vista. Se había equivocado. No era el salvador quien la visitaba.
-¿Que haces tú aquí? - preguntó con furia la morena a el joven de ojos verdes que se había sentado frente suyo.
-Korra, yo - intento hablar Rook.
-No me llames así. En verdad creí que éramos amigos. Yo confiaba en ti. Ahora veo mi error. Ni siquiera sé quién eres.
- Escúchame. Todo lo que te dije acerca de mi es verdad. Entre a trabajar en el palacio por Lee. El ayudó a mi familia. A pesar de haber pagado aquella deuda que te dije, unos maestros agua mataron a mis padres. Pude salir adelante, pero mi hermano no. Trate de cambiar de aire para alejarme un poco. Cuando mi hermano supo que conseguí trabajo allí, me convenció para que actúe como espía. Estaba decidido a hacerlo. Pero no contaba con una cosa. Tu. No sabía que el Avatar también iba a alojarse en el palacio. Todo era perfecto. El plan iba mejor de lo planeado. Contigo en el palacio podría atacarte y secuestrarte. Pero luego te conocí un poco más. Me enamore perdidamente de ti y fui dejando atrás mis deseos de venganza. Tú lograste eso. Mi hermano me presiono para que te tendiera una trampa. Lo siento.
-No importa cuántas veces te disculpes. La traición ya está realizada.
-Sabía que ibas a decir eso. Es entendible que me odies - el joven se paro para retirarse - Tengo algo para ti - dicho esto le entrego un pequeño cuaderno.
-¿Que es esto? - la joven miro el cuaderno y lo reconoció enseguida - el cuaderno de Iroh. ¿Cómo lo conseguiste?
- Estaba explorando el palacio y descubrí una pequeña casa al final del bosque. Descubrí ese cuaderno dentro de ella. Oí un ruido a lo lejos y rápidamente salí de allí. Cuando me di cuenta, seguía teniendo el cuaderno conmigo, así que lo escondido durante todo este tiempo.
-¿Por que me das esto a mi?
-Léelo y lo sabrás
El joven se retiro dejando a la morena sola.
Korra comenzó a leer el cuaderno. Una pequeña luz entraba en ese cuarto, proveniente de una ventana ubicada a lo alto, proporcionándole la iluminación que necesitaba.
En ese cuaderno, Iroh había escrito cosas de su vida. Cosas comunes para alguien de buena posición económica. Contaba acerca de sus viajes y de sus numerosas clases de modales, piano, etc...
Pronto la morena se encontró con un fragmento que ya había leído.
"HOY ME ENCUENTRO MUY ANGUSTIADO Y DISGUSTADO CON MIS PADRES. HEMOS DISCUTIDO UNA VEZ MAS. ELLOS NO ME ENTIENDEN Y PARECE QUE NUNCA LO HARÁN"
La morena recordó que en aquel momento, había decidió dejar del leer. No podía violar la privacidad del general de esa forma.
Esta vez decidió seguir leyendo.
"ELLOS SIGUEN INSISTIENDO EN EL TEMA DEL CASAMIENTO, PERO YO ESTOY EN CONTRA DE ELLO. NO PUEDO CASARME CON UNA PERSONA QUE NI SIQUIERA CONOZCO. MI MADRE SIGUE DICIENDO QUE NUESTRA UNIÓN BENEFICIARA A TODOS. YO QUEDARE COMO ACTUAL GOBERNADOR DEL PUEBLO DONDE VIVE MI PROMETIDA.
POR MAS QUE QUIERA HACER ALGO AL RESPECTO, NO CANCELARAN NUESTRO COMPROMISO.
SOLO ESPERO NO ENAMORARME DE NADIE. NO QUIERO SUFRIR POR CULPA DE ESTO."
La morena noto como varias lágrimas rodaron por sus mejillas. Era verdad lo que le había dicho Iroh.
La joven soltó una pequeña sonrisa. En verdad Iroh la amaba. No había jugado con ella. Todo esto le dio fuerzas. Debía salir de allí para decirle a Iroh cuanto lo amaba.
El general caminaba de un lado a otro buscando alguna pista posible. Si no se apresuraba tal vez saquen a Korra de la nación del Fuego.
Reunió a todos sus soldados.
-¿Que novedades hay?
-Ninguna. Hablamos con los guardias que se hospedaban con Rook. No notaron un comportamiento extraño en él.
-Maldición, debemos apresurarnos antes de que sea tarde.
Iroh comenzaba a dudar si realmente podría rescatar a Korra. Su cuerpo se tenso ante la idea de no ver a la morena nunca más.
