Espero que disfruten este capítulo. Últimamente había adelantado un par de capítulos, pero como hace un tiempo vengo subiendo muchos, este es el ultimo capitulo adelantado que subo. Es posible que tarde mas en subir los próximos ya que primero debo escribirlos, leerlos 80 veces, pasarlo, subirlos, etc…. Espero que les guste este capítulo.

AVATAR: THE LEGEND OF KORRA NO ME PERTENECE

CAPITULO XIX

Había pasado un día desde que Korra había sido secuestrada. La morena seguía prisionera en aquel cuarto oscuro. Un guardia había entrado esa noche para darle algo de agua y comida.
La joven intentaba idear un plan para escapar, cuando alguien entro en el cuarto.
-¿Leíste lo que te di?
-Sí. ¿Por qué lo hiciste?
-No lo sé. Estabas sufriendo a causa de Iros y quise darte eso como prueba de que dice la verdad. Te amo pero sé que tu lo amas a él.
-¿Por qué no me matas de una vez? Terminemos con este discurso para reducir culpas.
-El salvador ordeno que no recibas alimentos o agua. Quiere matarte de esa forma. Ayer logre convencer a uno de los guardias para que te diera alimento. Vuelvo a repetir que yo no soy el que busca venganza, pero tampoco puedo traicionar a mi hermano. Es lo único que me queda. El era una persona muy diferente antes. Esta cegado por la ira. Sé que puedo convencerlo de abandonar todo esto. Solo necesito tiempo.
-Mírame. Estoy encerrada en una celda. Tiempo es lo que me sobra en este momento.
-Debo irme ahora o mi hermano sospechara.
El joven se marcho dejando sola a Korra.
La morena se recostó en el frío piso de su celda. Se sentía cansada. Sus ojos le pesaban y lentamente comenzaron a cerrarse.
La joven Avatar yacía dormida en el suelo cuando un sonido ensordecedor la despertó. Korra observo por la pequeña ranura que tenía la puerta, la cual utilizaban para vigilarla. Una sola cosa pudo observar. Fuego.
La morena se desespero. No tenía salida. No solo debía conseguir librarse de la cadena, sino también abrir la puerta. La joven tiro con todas sus fuerzas, pero era inútil. La cadena era demasiado sólida. El humo comenzó a entrar por la ranura de la puerta. Cada vez se hacía más difícil respirar. La morena comenzó a marearse debido al humo. Justo cuando estaba a punto de cerrar los ojos, una figura se acerco a ella.
-¿Iroh?

El general y sus hombres se dirigían hacia una base un poco alejada de la ciudad. Últimamente se habían visto movimientos sospechosos en torno a ella. Debía ser el lugar. No había otra opción.
Cuando por fin llegó al lugar tuvo que contenerse para no enloquecer. La base se estaba incendiando.
-¡No! Vamos. - dijo el general mientras echaba a correr.
Iroh logró entrar en la base. Miro a su alrededor y solo había fuego y mas fuego. La base era de tamaño mediano así que debía apresurarse. El general se tapo la boca con su brazo y se dirigió a buscar a Korra.
Faltaba revisar solamente un cuarto, al fondo de un pasillo. El fuego se intensifica cada vez más, a pesar de los esfuerzos de los guardias por detenerlo.
Iroh se dirigió al último cuarto cuando una mano lo detuvo. Se dio media vuelta para observar al guardia.
-Señor debemos irnos. El fuego debilitó las paredes. Si no nos vamos ahora todo se vendrá abajo.
-Debo revisar una habitación más. Salgan ustedes.
-No vamos a dejarlo solo señor.
-Entonces no lo hagan.
De repente el guardia empujo al general al piso. Una parte del techo estaba cayendo sobre él.
-Debemos irnos ahora.
-No voy a ningún lado sin Korra.
-Ni siquiera sabemos si ella está aquí. Vamos.
A pesar de los esfuerzos de Iroh por seguir buscando, un par de guardias lo tomaron por los hombros y lo sacaron de la base. A penas pusieron un pie fuera de esta, todo termino de derrumbarse.
-¡NO! - Grito el general mientras trataba de levantar los escombros, pero eran demasiados y algunos eran enormes. Siguieron buscando durante horas hasta que lograron remover la gran parte de estos. Korra no estaba allí.
El corazón del general volvió a latir. Por un lado estaba feliz de que la morena no esté allí, pero por el otro, ahora estaban como al principio. Si Korra no se encontraba allí. ¿Dónde estaba?

La morena despertó luego de un par de horas.
Korra observo su alrededor. No se parecía en nada a la celda anterior. Este era un cuarto pintado de blanco y celeste, con una ventana la cual dejaba ver el paisaje.
La joven se sentó en la cama en la cual estaba acostada. Ya no tenía mas ataduras que impedían su libertad.
La puerta de la habitación se abrió y la morena se preparó para lo peor. Se sorprendió al ver entrar a un hombre, algo anciano, con un recipiente con agua.
-Veo que has despertado.
El hombre se sentó en la punta de la cama e inmediatamente Korra intento alejarse de el.
-Tranquila. Soy un curandero. No te haré daño.
La morena se relajo un poco y permitió que el anciano curara las pocas heridas que tenia.
-¿Como llegue aquí?
-No lo sé. Alguien toco a mi puerta y cuando la abrí me encontré contigo. Estabas desmayada. No tarde mucho en reconocer quien eras. Ya he dado aviso a las autoridades de tu presencia aquí. Deben estar en camino, pero ahora debes descansar. Te dejare sola.
El anciano se retiro y dejo a Korra descansar. En realidad no estaba muy herida. Solo se sentía sin fuerzas.
La morena intento usar agua control con el recipiente que el anciano había dejado allí, pero era inútil. Le habían quitado su condición de Avatar. Algo que le costó tanto tiempo defender de Amón le fue arrebatado en tan solo unos segundos. Korra se sentía impotente. ¿Como detendría a los rebeldes ahora?
De repente la puerta de la habitación donde se encontraba la morena, se abrió.

El general estaba a punto de perder la cabeza cuando uno de sus soldados hablo con él.
-Señor. Hemos recibido información acerca del Avatar. Está en la casa de un curandero.
-¿Estas seguro que no es una trampa? - el general debía estar seguro antes de seguir. Si lo atrapaban a él también, seria todo.
-No, el curandero nos notificó. Averiguamos donde vive. Su casa queda a tan solo dos kilómetros de la base. Me parece que eso le da más veracidad.
Eso era todo lo que necesitaba escuchar. Esta vez no podía fallar. Era ella. Al fin la había encontrado.
Iroh se dirigió de inmediato allí con sus hombres.
Al llegar se encontró con una pequeña casa, algo alejada de los demás pueblos. Rápidamente entró y un anciano lo dirigió hacia la habitación de la morena.
Sin pensarlo dos veces el general abrió la puerta y se encontró a la morena sentada en una cama.

La morena no alcanzó a decir una palabra. El general ya la había rodeado con sus brazos. Ella correspondió ese abrazo. Iroh se separo de ella luego de un rato.
-¿Estas bien?
-Iroh... Yo... -respondió la morena pero tuvo que para cuando sitio un nudo en la garganta.
Korra escondió su cara en el cuello del general y comenzó a llorar. Al principio solo eran unas pocas lágrimas, pero luego la morena no pudo contenerse más.

Iroh sentía que moría con cada lágrima que la joven derrama. Solo se limito a abrazar y acariciar su espalda. Estaba claro que la joven no podía hablar.
-Tranquila. Todo va a estar bien. Estoy aquí. Siempre voy estar para ti.
La joven seguía llorando.
-Ven. Debemos volver al palacio.
Iroh ayudo a Korra a levantarse, ya que ella aun se sentía débil.

Durante el trayecto al palacio nadie dijo nada. Volvieron en un auto. Uno de los guardias conducía mientras que Iroh y Korra iban atrás.
La morena miraba el paisaje, pero en realidad estaba pérdida en sus pensamientos.
De pronto sintió una mano sobre la suya. Miro al general el cual le dedicó una mirada que le inspiró protección.

Durante el viaje hubo un silencio infernal.
El general observo a Korra, quien miraba a través de la ventana el paisaje. Apoyo su mano sobre la suya. Necesitaba tocar su piel de nuevo. Inmediatamente la morena lo observo y le dedico una sonrisa. Iroh estaba feliz. No lo había rechazado.
Tal vez, solo tal vez, aun queda una oportunidad.

Parece que todo vuelve a arreglarse…
Cada vez faltan menos capítulos. Creo que como mucho faltaran tres. Intentare hacer los próximos capítulos más largos.