Bueno, aquí vuelvo con más fanfic, espero que os esté gustando, se que los capis son cortitos, pero si subo con más frecuencia, pues si no no tengo tiempo para escribí.

Pues aquí vengo con lo de siempre:

DISCLAIMER: No me pertenece esta idea original y bla bla bla y sin ánimo de lucro y todo eso

AVISO: Esta historia puede (es decir que va a tener) Slash, para los que no lo sepáis es relación chico chico, y lemon, estáis avisados, no quiero quejas de que he traumatizado ni nada de eso, porque estáis avisados.

Bueno, si después de esto seguís queriendo leer bienvenidos a mi pequeño relato, espero que os guste, y dejad REVIEWS, los amo ya lo sabéis, me alegran la vida, gracias a susigabi por su Review (Respuesta: Noo, la he cogido con muchas ganas, y quizas dentro de un tiempo proponga algo, espero que te siga gustando y la sigas leyendo :D) y a SinV (Respuesta: No sabes cuanto me alegra leer eso, disfrutalo :3), su Follow y su Favorito, también gracias a Dora Malena y aDiadem por su Follow (no me dejo ninguno verdad? si es asi lo siento...), os amo *3*

Intentaré publicar como mínimo una vez a la semana como mínimo, pero no puedo prometer nada, lo siento amores...

Nadie preguntó nada, tod el mundo estaba callado.

-Está en shock- dije-, Voldemort le ha echado la maldición cruciatus.

-¿Por qué?- preguntó Ron.

-Él- dije mirando a Malfoy- no quería hacer algo que Voldemort le ordenaba.

Molli entró en la habitación con una bandeja con galletas.

-¿Alguien quiere?- dijo entrando en la habitación.

Cuando me vio dejó caer la bandeja plateada al suelo y vino a abrazarme.

-Harry, querido, ¿estás bien?... Nos tenías tan preocupados a todos, oímos un ruido arriba y cuando subimos tu ya no estabas...

-¿Qué le había ordenado hacer, Harry?- preguntó Lupin.

-No abras la boca, Potter- intervino Malfoy de repente.

Todas las miradas se centraron en él.

-No es asunto vuestro, es algo entre el Señor Tenebroso y yo, dejad de meter las narices donde no os importa, deja de ser San Potter- dijo dirigiendose a mi-. Deja de ser un héroe.

-Draco- dijo Dumbledore

-De nada Malfoy- dije antes de que este desapareciese de la habitación.

-Yo... me voy a la cama, estoy cansado- dije antes de subir rápidamente por las escaleras.

Me tumbé en la cama y me arropé hasta es cuello y quedé profundamente dormido.

-Harry, Harry- me despertó Ron.

-¿Qué pasa?- pregunte bostezando.

-Nos vamos a Hogwarts.

-¿Qué? Pero si tengo que hacer la maleta y recoger todas mis cosas, además...

-Tranquilo, mi padre ya se encargó de ello, es lo bueno de poder usar la magia. No se porque no nos prepara él todas las maletas, si no tarda ni diez segundos...

-Porque sabe que eres un bago- intervino Hermione que acababa de entrar en la habitación-. Anda Harry vístete o llegaremos tarde.

Llegamos con diez minutos de antelación a la estación 9 3/4.

-Mamá- dijo Ron cuando esta le plantó dos grandes besos en las mejillas antes de entrar al tren.

-Harry- me dijo Molli-, buena suerte, verás como todo sale bien.

-Corred, entremos o no habrá sitio libre- dijo Hermione.

Nos sentamos casi al fondo.

-Harry, ¿quieres contarnos lo que pasó?- preguntó esta.

Los dos escucharon lo más atentos que pudieron a mi relato de los recientes acontecimientos.

-Pero eso es terrible- dijo Ron casi gritando.

-¿Crees que Malfoy vendrá este curso?- inquirió Hermione

-No tiene elección, es un mortífago porque su padre lo es, y no creo que Voldemort quiera uno a medio formar.

-Puede al menos que este año no te moleste- dijo Ron.

-No lo creo, aunque él pase de mi cuando esta solo delante de sus amiguitos no puede quedar mal.

-Deberías contárselo a Dumbledore- intervino Hermione.

-Me niego Hermione.

-Están preocupados por ti, deberías haberle visto, estaba furioso, creí que la casa se iba a poner a temblar- la defendió Ron.

-Desde que estáis saliendo no hacéis otra cosa que defenderos el uno al otro... Ron tío, creí que tu estabas de mi parte.

Las caras de los dos chicos se pusieron rojas.

-Nosotros... No Harry... esto...- dijo Ron.

-No estamos saliendo... es decir... antes...- siguió la chica.

Me reí.

-Contadle esa mentira a una persona que no os conozca desde hace tantos años.

Y por un momento los tres nos sentimos como los adolescentes que éramos, sin magia, sin un Lord Voldemort, solo preocupados por algo tan tonto como quién salía con quien.