Bueno, aquí vuelvo con más fanfic, espero que os esté gustando, se que los capis son cortitos, pero si subo con más frecuencia, pues si no no tengo tiempo para escribir.
Pues aquí vengo con lo de siempre:
DISCLAIMER: No me pertenece esta idea original y bla bla bla y sin ánimo de lucro y todo eso
AVISO: Esta historia puede (es decir que va a tener) Slash, para los que no lo sepais es relación chico chico, y lemon, estáis avisados, no quiero quejas de que he traumatizado ni nada de eso, porque estáis avisados.
Bueno, si después de esto seguís queriendo leer bienvenidos a mi pequeño relato, espero que os guste, y dejad REVIEWS, los amo ya lo sabéis, me alegran la vida :3
Intentaré publicar como mínimo una vez a la semana como mínimo, pero no puedo prometer nada, lo siento amores... PERO BUENO Aquí sigo con la historia a tope, espero que os guste leerla tanto como a mi escribirla.
Me desperté relajado, los recuerdos de la otra noche venían a mi cabeza y sonreí inevitablemente. Abrí los ojos lentamente para encontrarme con mi pálido rubio, tapado con las sábanas hasta la cintura, tumbado boca abajo. Pose mis dedos sobre su cuello y bajé acariciandolo hasta la cintura. Al notar mi tacto él soltó un sonido gutural y abrió aua ojos grises para mirarme. Se acercó a mi y posó un delicado beso sobre mis labios. Yo acerqué mi cara a la suya, reclamando más, y él, sin necesidad de insistir, me correspondió con otro beso más profundo, noté como su lengua invadía mi boca. Bajó hasta el cuello y besó mi nuez, llevó sus labios hacia el lado derecho de mi cuello y mordió levemente, noté sus dientes y como otra parte de mi cuerpo reclamaba atención.
-Vamos a llegar tarde- dijo separandose de mi.
Gruñí en señal de desacuerdo.
-Estoy bien aquí, gracias. Además, creo que es tu deber ayudarme a deshacerme de este chupetón- me señalé al cuello-.
-Primero, no puedo llegar tarde, mi media es la mejor junto a la de Granger y eso no va a cambiar y segundo, no te quites el chupetón. Eres mío, y esa es la prueba- susurró-. Además si lo ve la Weasley esa se lo pensará dos veces antes de zorrearte.
No pude hacer otra cosa que sonreirle tiernamente. Estaba de pie, junto a la cama en la que yo estaba tumbado, ya se había puesto los pantalones pero su pecho seguía al descubierto para el deleite de mis sentidos.
-Estás celoso- dije al fin-. Malfoy celoso...
-¿Qué?- dijo frunciendo el ceño de esa anera tan suya-. No estoy celoso.
-Me dejaré esto- señalé a mi cuello-, si reconoces que estás celoso.
Draco parecía tener una lucha interna que acabó con su pálida cara notablemente enrojecida, un tanto de rabia y otro tanto de verguenza.
-Está bien. Lo estaba, estaba muy celoso- hizo una mueca-, pero es que la niñata esa no te quitaba los ojos de encima.
No tuve en cuenta sus insultos hacia Ginny porque esa escena no merecía una discursión.
-Voy a pasar la mayor vergüenza de mi vida por ti. Que quede constancia.
-¿Más que cuando...
-Cállate Malfoy- dije sin dejarle terminar.
Me levanté y me vestí bajo la atenta mirada de los ojos grises, en un principio me ruboricé, pero después recordé la noche anterior y me pareció completamente inecesario tener esos reparos en que el rubio viese mi cuerpo.
-Saldré yo primero- me dijo seriamente-. No salgas hasta dentro de cinco minutos al menos.
-Si mamá- le contesté sonriente.
El rodó los ojos y me ignoró por completo. Se puso su jersey y se preparó para salir.
-Potter- dijo antes de abrir la puerta, ya con la mano en el pomo-. Recuerda lo que hablamos. A nadie- y tras decir esto y sin esperar mi respuesta afirmativa salió de la habitación.
Esperé pacientemente los cinco minutos y salí hacia mi Sala Común, en busca de mis dos mejores amigos, pero me di cuenta que a esa hora ya habrían bajado al Gran Comedor, asi que bajé corriendo inventando miles de excusas, de las cuales ninguna era minimamente creible.
Entré y me senté en la mesa bajo la atenta mirada de mis compañeros, y di las gracias porque Ron se hubiera sentado a la izquierda y asi no viera la marca del rubio.
-No te vi ni anoche, ni esta mañana- dijo el chico que parecía algo molesto.
-Llegué muy tarde, acabamos todo lo que nos mandaron a las tantas y como no tenía sueño cogí la capa invisible y salí a dar una vuelta.
Al pelirrojo no pareció convencerle, pero la mirada de advertencia de Hermione bastó para que no replicara.
No pude evitar rendir a la tentación de mirar a la mesa de Slytherin. Allí estaba Malfoy, no sabía como lo había hecho pero su pelo volvía a estar perfectamente peinado, con la raya al lado izquierdo, muy bien alineada, y yo con estos pelos, imposibles de peinar. Por un momento tuve hasta envidia del rubio. Draco estaba sentado, riéndose con sus amigos, con esa sonrisa tan perfecta... Y como no, a su alrededor un montón de chicas revoloteando, claro que ellas pensaban en ese momento que estaba libre, y nada más lejos de la verdad.
Recordé la pesadilla con Voldemort... Ahora él sabía que tenía algo con Malfoy, y eso me daba verdadero pavor...
-Bueno- dije al final apartando esos pensamientos de mi cabeza-. ¿Al final practicasteis el encantamiento desilusionador?
-No- dijo Ron terminando de tragar un trozo de croisant-. Vinieron Seamus y Dean y nos pusimos a probar algunas cosas nuevas de Fred y George.
-Diras os pusisteis- dijo Hermione-. Yo si que estuve practicando, es un hechizo bastante dificil y no deberíais dejarlo para el último día- dijo ella con su tono autoritario que la invadía cada vez que se hablaba de tareas.
La conversación volvió a la normalidad, y yo, por mi parte, intenté no mirar demasiado a la mesa de Slytherin, ya que mis ojos chocaron varias veces con los de Malfoy, y lo único que conseguía era ponerme nervioso.
La mañana pasó rápido y casi sin poder pensarlo, bueno, toda la mañana excepto Historia de la Mágia, que como siempre, Hermione era la única capaz de aguantar el soporifero discurso del profesor muerto.
Miré mi horario.
«Perfecto» pensé para mi sarcásticamente. Teníamos Defensa Contra las Artes Oscuras. Con Slytherin. Y para colmo, la nueva profesora estudió en Dumstrang, y como no, no entendía las diferencias entre casas y yo sabía que ella intentaría que todas las casas se unieran.
Como no, nos pusimos por parejas. Vi a Malfoy buscandome con la mirada, y cuando me vio hizo un gesto, casi imperceptible para quien no fuera uno de nosotros, para que me pusiera con él.
-Eh Potter- dijo él acercandose a mi mientras sacaba su varita y la ponía en alto-. ¿Te apetece quedar en ridículo un rato?
Todos sus amigos rieron, pero a mi no me importó, él estaba actuando para ponerse conmigo, conmigo, y con nadie más.
-No me tientes, Malfoy- dije alzando el labio superior.
-No le hagas caso, Harry- me dijo Hermione, preocupada.
Yo saqué también mu varita y la puse en alto.
-Bien- dijo interrumpiendo la profesora-. Veo que ya estais por parejas. Sacad las varitas.
Tras decir esto abrió destapó unas jaulas.
-Doxys- dijo Ron alzando una ceja.
-Exacto- contestó la profesora-.
Ron estaba sentado con Blaise Zabini, y no eran capaces ni de mirarse a la cara. Hermione estaba con Pansy Parkinson. Era raro ver a los dos grupos de amigos mezclados.
Yo intenté borrar la estúpida sonrisa de mi cara por el codazo de Malfoy.
-Disimula un poco, Potter, o todo el mundo se va a enterar- dijo él en voz baja mientras hacía que buscaba algo en su mochila, algo nervioso, lo que hizo que me pusiera aun más contento.
-¿Deberíamos discutir?- pregunté cuando ya tuvimos una de las jaulas de Doxys en el pupitre.
Él asintió con la cabeza. Yo cerré la jaula de las Doxys, que no me estaban resultando dificil ya que ya había tenido que lidiar con ellas en el cuartel de la Orden.
Malfoy empujo el doxycida con la mano "sin querer" y me miró dandome el turno en la mentira.
-Estarás contento, Malfoy- dije prácticamente gritando-. No sirves ni para sujetar un frasco.
-No se habría caido si no estuvieras en el medio- dijo él en el mismo tono que yo había puesto.
-Ah, ¿ahora es todo culpa mia? Déjame decirte que eres un...
-Parad ahora mismo- gritó la profesora Brown en un tono indiscutible-. Es una verguenza que os comporteis asi, la próxima vez que ocurra algo parecido deseareis no haber pisado este curso Hogwarts, asi que esforzaos por llevaros bien, al menos en mi presencia.
El resto de la clase pasó tranquila, quizás demasiado. Parecía que la bronca de la profesora Brown había hecho que todos se dieran por aludidos.
-Cada día Malfoy es más tonto. Debe ser que tanta mierda que se hecha al pelo para tenerlo tan rubio- dijo Ron cuando salimos de la clase.
-Y cada día le aguanto menos- mentí.
-Ya te dije que no le hicieras caso- añadió Hermione con su vocecita de conciencia-. Espera Harry, tienes algo en el...- dijo mientras intentaba quitarme la mancha del cuello.
-No es nada, Hermione- intenté seguir caminando y taparme un poco el cuello para que no lo viese.
Por fin llegamos a la Sala Común sin más conversaciones incómodas sobre mi cuello.
-Me toca una hora de guardia en el pasillo del cuarto piso- dijo Ron cansado-. Ójala te hubieran puesto de prefecto a ti, Harry. Bueno, luego os veo.
Ron salió por el retrato dejándonos a Hermion mi solos, y la chica sin previo aviso se acercó a mi y me destapó el cuello.
-Hermione- grité sorprendido y algo molesto por la necesidad de la chica de saberlo todo.
-No sabía que estabas con alguien- dijo ella mirandome acusadora-. Por eso no estabas esta mañana en la habitación. Sabes perfectamente que nos lo puedes contar todo, Harry. Somos tus mejores amigos.
-Si que lo sois, pero piensa que si no os lo he contado es por un buen motivo. Hemos quedado en no hablarlo con nadie- la miré suplicante.
-Está bien- la chica suspiró-. Pero como Ron se entere por otra persona va a cabrearse mucho. Y me parecería normal y le apollaría- añadió al final.
-Si, claro- dije algo más cabreado-. Quereis que os cuente lo mio como vosotros me contasteis lo vuestro, ¿verdad? Tengo derecho también a tener algún secreto, vosotros no teneis el monopolio.
Me levanté y subí a la habitación, cogí la capa invisible, y cuando bajé, Hermione seguía ahí, tal y como la había dejado.
-Me voy- dije contundentemente.
-No puedes hacer eso- dijo ella con lágrimas en los ojos-. Es de noche y...
-Vale, pues impidemelo, quita puntos a Gryffindor o algo así- dije antes de salir.
Oía que la chica me llamaba desde dentro del cuarto pero no la quería escuchar.
Abrí el Mapa del Merodeador y busqué a Malfoy. Era prefecto, asi que estaba en el pasillo de las mazmorras montando guardia.
Bajé hasta el lugar y por fin le vi apoyado en la pared y me acerqué a él a sabiendas de que era invisible.
-Te espero donde ayer- susurré a su oido. Draco se sobresaltó, pero al oir mi voz se limitó a asentir.
Subí a la sala de los Menesteres, entrando en la misma habitación que la noche anterior y me tumbé en la cama, dejando la capa a un lado.
A los cinco minutos entro Malfoy.
-¿Cómo lo has hecho?- preguntó él aturdido-. Lo de desaparecerte.
-Ven- le hice un gesto con la mano y él se acercó y se sentó encima de mi.
Respuestas a Reviews:
Gabriela Cruz: Muchas gracias, no creo que se haga esperar mucho más más Drarry.
Renesmee Black Cullen1096: Bueno, me alegro que te gustara, y que te sorprendiera, todo se andará.
Susigabi: Tranquilidad que yo no me voy hasta pulsar el botón de completo.
