Hola chicos, lamento si no actualizo seguido. Hubo complicaciones. Pero, no los dejaré de lado. Estoy haciendo un concurso, entren a mi pagina de Facebook para tener más detalles ;) Bueno, continuamos…
Sweet Dreams
Chapter 5
Secuestro
Los días pasaban. Cada vez me sentía más sola. Era mejor así. La única con quien hablaba era Chelsea. Así es, con mi propio demonio. Ya no me juntaba con mi grupo de amigas. Y ellas, tampoco me buscan más. Aunque en el inicio se preocuparon por mí… simplemente, nuestra conexión se borró como cuando el mar desata sus olas sobre la arena. Y solo con uno, dos o tres chicos que eran mis amigos, hablaba vagamente.
En el colegio y en la familia no paraban de decirme que lamentaban la pérdida de mi madre, me veían como una chica indefensa y triste por la muerte de un ser tan querido. Siempre decía cosas como: "Pobre Lizz", o "Mis condolencias." También decían, "Ella fue una gran mujer" y "tu madre estaría orgullosa de ti". Dichas palabras no habían nada más que recordarme que perdí a mi madre, o que ella me dejó a mí.
Mi relación con mi padre empeoro, por mi culpa. Lo aleje de mi y ahora es como si ninguno de los dos existiera para el otro. Es mejor así, porque no planeo quedarme y seria una carga que me extrañase. Así que es mejor cortar las relaciones de una vez. Eh ganado peleas con él, pero yo las busco, intento hacer que me odie, creo que lo estoy logrando. ¿A dónde iré? Bien, no lo sé. Me perderé y moriré probablemente. A lo mejor, esa alucinación mía de Slenerman me mata o a lo mejor me ocurre una muerte lenta y dolorosa.
Estoy preparando las cosas para irme, lo necesario. En una mochila vieja de viaje, guarde un poco de ropa, una botella con agua ¿comida? No, será más rápido morir si no tengo que digerir. ¿A dónde iría a perderme? Si me fuera a la ciudad, sería fácil que me encuentren, muchos testigos. Aunque es posible que me rapten o me violen antes de asesinarme. Pero, no quiero que me encuentren, ni para velar lo que quede de mí. Solo un par de semanas, termino de romper los lazos con los demás y ya no me dolerá irme. Ya no pensaré en el sufrimiento de los demás por mi pérdida. Porque sé muy bien que sí le importo a gente. Pero no por eso, me quedaré y sonreiré destruyéndome más de lo que ya lo hice. Así que le obedeceré a Chelsea. Huiré a allí. A ese lugar donde siempre estoy en mis sueños. Huiré al bosque. Pero aunque desee eso. Irme. No puedo. Algo me ata aún a mi hogar. ¿Los recuerdos? Creo que aunque más quisiera. Le tengo miedo a abandonarla, a ella, a lo que aun tengo de mi madre.
Separarse del hogar, es una decisión difícil. Y más aún cuando es para huir, y no volver a ver a los que amas. No volver a sentir el calor de sus abrazos y el amor incondicional que te otorgan. Pero hay veces que en mejor irse. Pero algo me detiene. ¿Miedo? Sí, tengo miedo. ¿A qué? Bueno, en el fondo espero huir y encontrar algo. No sé qué aún. Pero ¿y si no lo encuentro? ¿Si realmente estaré sola? Porque si bien es cierto que tengo a Chelsea, ella soy yo. Ella es mi demonio, no cuenta como persona. ¿O sí? Todo el día oigo su voz. Ya sea con comentarios sarcásticos o con ideas demoniacas y sádicas. Yo… cada vez andaba de mal en peor. Mi actitud preocupaba a mi papá. A pesar de las peleas aún me tenía cariño.
Esa adicción a la adrenalina se prolongaba más y más, no me conformaba con tan solo cortarme. También me golpeaba contra la pared, me mordía la lengua a propósito, me arañaba, me provocaba el asma (enfermedad por las vías respiratorias) y me asfixiaba en algunas ocasiones. Por lo menos no andaba con alcohol o droga, porque mi destino sería fatal y peor. Más aún sabiendo que cuando algo me gusta, me vuelvo adicta a eso. Y si eso lo aplicamos a algo que en si es adictivo, las consecuencias serían peores para mí. En eso me enorgullezco decir que soy "una niña buena".
Miro el piso mientras camino de regreso a casa. La neblina cada vez se vuelve más densa, pero es extraño, estamos en época de verano. Trato de enfocar mi vista. Es alucinante la cantidad de neblina que abunda en el lugar. Ya no puedo ver… ni mis pies. Frunzo el ceño. Comienzo a sudar en frío. Siento que alguien me observa… otra vez. Escucho unos pasos pausados alrededor. Dejo de moverme. Los pasos se detienen. Provienen del inmenso parque que está a mi lado. Aquel parque es un bosque pequeño, a los alrededores hay casas, pero es un perfecto lugar para esconderse. Puedo percibir algo entre los árboles. Agudizo la mirada. Tiemblo, ¿miedo? No… yo diría, emoción y nervios. La adrenalina recorre mis venas, siento como si fuera hielo que me quema por dentro. Un cosquilleo recorre mi estomago. Niego la cabeza, debo estar loca. Sonrío de lado. Doy mi primer paso dirigiéndome al bosque. Siento como una pequeña electricidad recorriendo mi cuerpo. Sonrío ante el sentimiento. Me adentro a lo desconocido de aquel pequeño bosque.
Recorro mi mirada curiosa por los árboles. La neblina no me dejaba ahora ver a más de tres árboles de distancia. Sentía que era una niña pequeña en un jardín de hadas. Solo que en vez de criaturas mágicas delicadas y bellas, eran de terror y asesinos. Era como estar en un jardín secreto. Puse mi mano en uno de los árboles, sonreí cuando sentí su fría humedad.
Unas hojas se quebraron detrás de mí. El sonido me dejó helada. En efecto, sentía que alguien estaba detrás mío. Giré mi cabeza lentamente hasta poder visualizar algo. En efecto, Pude ver una figura masculina más alta que yo. Tenía sudadera blanca y unos jeans negros. Háblale. Dijo Chelsea en mi mente. Que no sienta tu miedo. Completó. Me quedé inmóvil por unos segundos. No era Slenderman, quien yo creía que me acosaba. Era… ¿Jeff? Mi corazón dio un giro. Una idea recurrió en mi mente. Sonreí.
-Así que… ¿por fin conozco a mi acosador?- dije volteando.
Me sorprendí al notar que no era quien esperaba. Usaba sudadera, sí, jeans negros, sí. Pero no era Jeff, no tenía su sonrisa. Era un chico peli-rojo de ojos dorados brillantes rojos e hinchados. En su rostro se marcaban debajo de sus ojos, unas oscuras ojeras. Su boca estaba seca y tenía una sonrisa torcida marcada en el rostro. Por el aroma, pude detectar que estaba ebrio, y también… drogado.
-¿Acosador? Bien, si así me quieres llamar.- dijo en tono burlón.
Dio un par de pasos en mi dirección.
-No te me acerques.- dije firme y segura.
-Pero, soy tu acosador, debo estar contigo…- dijo tambaleándose.- Seguirte a este bosque y alejarte fue una buena idea.- dijo con una sonrisa pervertida.
-Te lo advierto, aléjate.- le amenacé.- O te haré daño.- dije enfurecida.
-La que saldrá herida, eres tú, querida.- dijo riendo mientras sacaba un pañuelo blanco.
No falta decir, que probablemente tiene cloroformo allí. Retrocedí unos pasos. Él solo se rió descontroladamente, pero no una risa psicópata. No, una de las que dan asco y son enfermizas. Hice una mueca de disgusto. El chico, para nada listo, se me acercó velozmente y deferente. Yo me hice para un lado aprovechando su estado de ebriedad. Comencé a correr velozmente, pero… olvidé el camino a casa. ¿Tanto me había adentrado a ese bosque? Comencé a escuchar sus pasos siguiéndome. Un temblor recorrió mi espalda nuevamente. Ocúltate, corre, o enfréntalo. Dijo la voz de Chelsea en mi cabeza.
Enfrentarlo.
Consideré la opción unos momentos. En mi mente, una película donde yo soy la destripadora comenzó a correr en mi mente. Sangre en todos lados. Gritos como música. Una sonrisa y una carcajada de demencia pura y exquisita. Negué bruscamente la cabeza. Opté por ocultarme. Pude visualizarlo a lo lejos. Me escondí detrás de unos árboles. En efecto, me buscaba. Traté de reducir el ruido de mi respiración. Observé en el piso una roca. Una idea surgió en mi mente.
Enfréntalo.
Dijo ella más fuerte. Será lo mejor. Solo lo noquearé y aprovecharé para escapar. Le dije mentalmente. Él comenzó a acercarse hacia mí. Me oculté, en el momento más indicado lo noquearía con esa piedra. Cuando él tenía la guardia baja salte a su espalda y lo golpee bruscamente en la cabeza aturdiéndolo. Él volteo y me agarro el brazo bruscamente. Me estampó contra el árbol bruscamente.
-Acabas mi paciencia chiquilla…- dijo amenazadoramente.- Ahora te irá peor.- dijo burlonamente apretando mi cuello con fuerza.
La lucha entre mantener la conciencia se volvía más fuerte. Cada vez sentía que me quedaba dormida por la falta de aire. Fruncí el ceño. Agarré fuertemente sus manos y tomé impulso para darle una patada en el estomago. La técnica funcionó. Retrocedió varios pasos, adolorido y respirando dificultosamente. Corrí hasta él y le pateé el estomago con furia. Luego me posicioné encima de él y le di numerosos puñetazos esperando noquearlo. Logré romperle la nariz y partirle el labio. Sangre salía a borbotones de su cara. Pero él, siendo más fuerte que yo, cambio de posición estando él arriba mío. Comenzó a ahorcarme otra vez. Esta vez sacó el pañuelo y me lo puso en la boca. Aguanté la respiración, pero no sirvió. Di una bocanada grande de aire. El aroma extraño del pañuelo comenzó a hacer efecto en mí. Comencé a retorcerme bajo él tratando de aguantar. Pero no sirvió de nada. Mi vista comenzó a volverse nublosa. Con mucho esfuerzo distinguí entre los árboles una silueta blanca detrás de mi atacante. Un escalofrío recorrió mi espalda. Sentí como me quitaban a mi agresor de encima. Me volteé tratando de tomar aire. Mi vista se volvía doble. Distinguí a mi salvador. Sudadera blanca manchada de sangre, cabellera negra, pantalones negros y una gran sonrisa sádica y psicópata. ¡¿Estaba delirando?!
Logre visualizar con mucho esfuerzo como el pelinegro clavaba su cuchillo una y otra vez en el abdomen de su víctima que era antes mi verdugo. El pelirrojo se estremecía, retorcía y gritaba por piedad mientras que sus órganos se esparcían por el gras.
-Go to sleep.- dijo el pelinegro con voz ronca.
Un deja vu. Abrí mis ojos al tener ese sentimiento familiar. Mi corazón latió más fuerte. El de la sonrisa ancha clavó por última vez su cuchillo en su víctima haciendo que un baño de sangre salga a flote. El asesino se retiro del cadáver. Su mirada estaba cubierta por mechones negros que me impedían ver sus ojos.
Cada vez más, todo a mí alrededor se volvía negro. Estaba rendida en el piso. Tratando de mantenerme despierta. Pero el sueño y el cansancio hacían que cada vez la escena se apagara un poco más. A mí alrededor solo escuchaba ecos. Enfoqué mi mirada a la de mi posible asesino como salvador. Él lentamente se acercó a mí. Pude ver como su sonrisa se anchaba cada vez más. Se agachó hasta que nuestros rostros queden con pocos centímetros de separación. Podía sentir su agitada respiración. Una ráfaga de viento sopló revelando sus ojos.
Me quedé hipnotizada y congelada por sus ojos. Eran tan fríos que parecían de hielo, pero dejaban una sensación de calidez en mi pecho. Delicadamente me tomó de la barbilla y me miró frunciendo el ceño. Su sonrisa creció más. Era tan temible y encantador a la vez. Era de ese tipo de peligros adictivos. Era como una tentación. Sabía que estar con él era malo, pero me encantaba ese sentimiento de adrenalina y corrupción que sentía. Su gélido aliento acarició mi rostro envenenándome como el más exquisito de los venenos.
-Go to sleep, my love.- susurró con voz ronca y arrulladora.
En ese instante, me dejé llevar. Todo a mí alrededor desapareció y me sumí la profunda oscuridad que me vencía cada vez más. Fiándome de un asesino.
/
(Jeff´s pov)
Se desvaneció sin más. Acaricié su rostro con mis manos manchadas de la sangre del bastardo que la quería violar. Le acomodé un mechón detrás de la oreja. Por fin podía mirarla de cerca. Tanto que podía embriagarme con su aroma de rosas. La moví delicadamente. Me senté con ella en mi regazo, quería aprovechar que por fin la tenía en mis brazos. Era la primera chica que me llamaba la atención y que no era asesina. O no aún. Pues con Alice hubo una historia, pero ella me traicionó. Pero ella… La inocencia desprendía de ella, pero al mismo tiempo inspiraba demencia. Estaba fascinado. Tampoco sentía miedo de parte de ella hacia mí. Al contrario, antes de desmayarse, en su mirada, observaba anhelo, curiosidad… Acaricié sus labios con intriga, los manche de sangre de paso. Su expresión era relajada. Pasiva y serena. ¿Cómo podía ella estarlo estando en los brazos de un asesino?
Fruncí el ceño. No sabía si amarla u odiarla por no poderle causarle miedo, aunque eso la hacía más irresistible para mí. Cada vez este juego era más interesante. La cargue en brazos y me dispuse a llevarla en algún lugar lejos de la escena de asesinato. Ella seguía dormida, pero cuando despierte y se dé cuenta que está en un lugar extraño, esto será muy… divertido. Después de todo, ¿Un secuestro no lo es? Una sonrisa traviesa surge de mi gran sonrisa revelando mis intenciones.
*-* Jeffy, bueno, aquí está el siguiente capi, espero que les haya gustado :3
