Bueno, se que las lectoras perverts estarán atentas a este capi, ya que el anterior nuestra protagonista fue raptada por Jeff… Bueno, veamos que sucede. Ahora, les invito a unirse a mi página en Facebook, el link está en mi perfil de escritora. También les invito a leer my fic de SlendermanxOc llamado "Little Red Riding Hood" Bueno, sin más que decir… Continuamos.

Sweet Dreams

Chapter 6

Juguemos en el bosque


Una fría ráfaga de viento me despertó. Lentamente abrí mis ojos. Podía divisar unos altos árboles encima de mí. Me removí lentamente. Estaba rodeada de hojas secas. Me incorporé despacio. Estaba en un bosque. Pero se me hacía familiar. Frente mío había una rosa. Era tan bella, y se veía tan vívida en medio de tanta hoja marchita. Delicadamente la tomé en mis manos. Sonreí ante su fragilidad. Estaba tan perdida por la belleza de la flor que me sobresalté al escuchar unos sonidos a mí alrededor. Unas hojas crujirse. Traté de recordar lo último antes de desmayarme.

Recuerdo a un chico pelirrojo querer aprovecharse de mí. También recuerdo huir de él. Lo recuerdo agredirme. Y también… a alguien salvándome.

-Go to sleep, my love.

Las últimas palabras retumbaron en mi mente como un rayo. Unos ojos celestes y fríos como el hielo. Pero que me provocaban una enorme calidez en el pecho. Una gran sonrisa, tan encantadora como aterradora. Cabello azabache como la noche… Me percaté que me estaba aferrando con mucha fuerza de la rosa. Un sonido de hojas crujiendo nuevamente me sacó de mis pensamientos. A lo mejor, él estaba cerca, y me estaba acechando.

Lentamente me levanté, sacudiendo mi uniforme. No tenía ni mi mochila, ni mi abrigo. No importa, no siento frío. Sacudí unas hojas de mi falda y mi blanca blusa. Me percaté que tenía unas gotas de sangre. Son de ese chico, del que golpee y fue… asesinado por Jeff. Fruncí el ceño.

Si asesinó a ese chico, ¿qué diferencia hay de que no me asesine a mí también? Bueno, sigo viva, ¿eso qué significa? A lo mejor quiere jugar. Muy bien Jeff, dame lo mejor que tengas. Muy aferrada a la rosa, volteo en todas direcciones buscándolo con la mirada. Sé que está allí. La neblina no es muy densa, cubre solo mis pies. Doy un par de vueltas tratando de encontrarlo. Será mejor tentarlo.

-Sé que hay alguien allí…- digo en voz alta.

No hay respuesta.

-Vamos Jeffrey, sal de dónde estés.- musité mirando a todos lados.

Nada.

Fruncí el ceño, sonreí ante una idea. ¿Cómo actuaría Chelsea? Fácil, no huir de la bestia. Buscarla. Puse ambas manos detrás de mi espalda y sonreí como una niña inocente.

-Oh Jeffy, sal de dónde estés.- dije en voz alta.

Comencé a caminar por los bosques. Buscando a mi asesino favorito y salvador. También admirando aquel bosque. Era tan majestuoso. Tan bello y tétrico, que me hacía sentir en casa. Comencé a frustrarme por la falta de señales de vida a mí alrededor.

-¿Estamos jugando a las escondidas?- dije burlonamente.- Suerte que amo ese juego…- reí por lo bajo.

Continué caminando tratando de encontrarlo. Estaba ya ansiosa por verlo. No debería estarlo, debería temerle. Debería huir. Pero no podía evitarlo. Simplemente no estaba en mis planes huir de él, yo quería verlo.

-Juguemos en el bosque, mientras Slendy no está… ¿Jeffrey que estás haciendo?- canté transformando la típica canción del lobo feroz.

-Hace mucho que no me llaman por mi verdadero nombre.- dijo una voz masculina detrás de mí.

Una sonrisa de formó en mi rostro. Finalmente… Nuevamente sentía esa sensación de adrenalina. Esa sensación que solo tengo cuando me hago daño o siento el frío acero de la navaja en mi piel. Esa sensación de adrenalina y peligro. Realicé que él era como una droga para mí. Lentamente volteo para vero cara a cara.

Una sonrisa encantadora y traviesa está en sus cortados labios. Sus ojos me miraban atentamente con curiosidad. Un mechón rebelde cubría uno de sus ojos. Ambas manos estaban en el bolsillo de su sudadera. Tenía una postura relajada.

-Por fin te conozco…- susurré.

-¿Por qué querrías conocer a tu posible asesino?- me dijo con un tono macabro.

-Por el mismo motivo que tu querrías conocer a tu presa.- dije con una sonrisa.

-¿Qué te hace pensar que te quiero conocer?- dijo con arrogancia.

-Tal vez porque te la pasaste los últimos dos meses siguiéndome a todos lados, sin contar que me salvaste del dragadito alcohólico… tampoco me matas aún, y me trajiste aquí.- dije mientras olía la rosa que sabía que él me la había dado.- Hermosa flor por cierto.-pronuncié con una sonrisa de victoria.

Él se quedó en silencio por unos instantes. Yo me concentré en el aroma de la hermosa rosa. Podía sentir su mirada fija en mí. Lentamente alcé la mía para encontrarme con la suya. Él no se molesto en ver a otro lado. Ni yo. Nos miramos fijamente por un buen rato. Intentaba adivinar… ¿en qué piensa? También me detuve en observar sus ojos con detenimiento. Esos ojos que me dejaban con la piel erizada.

-¿Por qué no me temes?- me preguntó con su voz ronca.

-¿Por qué habría de?- le pregunté en respuesta.

-Soy un asesino, no dudo en matar a la gente, ¿Qué te da confianza?- me preguntó.

-Ni yo lo sé…- le confesé.- Lo normal sería huir del peligro, eres como el fuego, sabes que quema, sabes que mata, pero sin embargo aún te llama la atención su belleza y calor. Es algo inconsciente, es… inevitable.- declaré.

Él se acercó unos pasos a mí. Su gélido aliento me embriagaba como el más exquisito de los venenos. Tomo mi mentón y alzó mi cabeza ya que él era más alto que yo. Miró mis ojos como si quisiera encontrar algo. Su otra mano se deslizó por mi espalda provocándome un escalofrío hasta llegar a mi nuca. Sus dedos se enredaron en mi cabello, y la mano que estaba en mi mentón acarició suavemente mi mejilla.

-Go to sleep, my love. - Susurró.

Mis parpados comenzaron a cerrarse. Sentí como mis rodillas se doblaban. Comencé a caerme. Lo último que sentí, fueron los brazos de Jeff abrazarme con fuerza impidiendo que me cayera. Cerré mis ojos y me dejé llevar por el sueño. Dejándome a la merced del asesino que salvó mi vida.

/

(Jeff's pov)

-Gracias Slender.- dije en voz alta.

-Jeff, no te había dado permiso de raptarla.- dijo molesto.

-Nadie te dijo nada cuando lo hiciste con SlenderWoman cuando ella era humana.- me defendí.

-No, porque ella me conocía desde bebé.- argumentó.- Es diferente.- se defendió.

-Es lo mismo, eran humanos que se convirtieron como nosotros, además ella me buscó a mí.- dije.

-Bueno, Al parecer pronto, ella se nos unirá.- trató de cambiar de tema.

-Falta poco.- dije en una sonrisa.- Se siente bien… que no me tema, ¿Sabes?- le dije como si le contara mis cosas a mi papá.

Con Slender tenía esa confianza, después de todo, a todos en la Creepyhouse, él y su pareja, nos acogieron cuando todos nos rechazaban. Así formando la peculiar familia que teníamos ahora.

-Sé cómo se siente…- dijo en un suspiro. – Aún recuerdo cómo conocí a SlenderWoman… yo la iba a tratar como a otra víctima, pero cuando la quise asustar, ella solo me abrazó. Nunca antes nadie me había mostrado ese cariño y ternura.- finalizó.

-¿Cómo era ella antes de ser como tú? Ya sabes… ¿Cómo era de humana?- pregunté.

-Oh, la hubieras visto…- dijo nostálgico.- Ahora es toda una mujer, pero antes… tenía unos ojos verdes increíbles, su cabello era castaño oscuro y laceo, siempre andaba sonrojada y nunca paraba de sonreír.- dijo.- Era realmente hermosa.- concluyó.

-¿Por qué es como es ahora?- pregunté con curiosidad.

-Verás… yo soy inmortal, ella no lo era. Y para que siempre estemos juntos, hizo un trato con una bruja para tener la inmortalidad. Pero el precio era no ser humana, y ser como yo. Aceptó y ahora es como es. Pero ante mis ojos, nunca dejo de ser hermosa…- respondió.

-Dio su humanidad… ¿por ti?- dije sorprendido.- No sabía eso.

-Jeff, en la vida hay que hacer muchos sacrificios, yo la amo no solo por lo que es, sino por lo que dio por mí. Pero todo tiene un costo, y debes afrontar las consecuencias. Esta chica, veo que te dará muchas alegrías. Pero por estar contigo ella sufrirá y mucho. ¿Estás consciente de eso?- me preguntó.

-Sí, lo estoy.- dije mientras me aferraba más al inconsciente cuerpo de Lizz.

-Bueno, llévala a su casa. Antes de que su padre se desespere por no encontrarla.- dijo con un poco de burla.

-Bien… ¿Slender?- le llamé.

-¿Sí?

-¿Puedes hacer que recuerde todo como un sueño?- le pedí.

-Claro…- dijo.

Uno de sus tentáculos rozó la frente de ella. Lizz se removió en mis brazos frunciendo el ceño y nuevamente su expresión se tornó pacífica. Agarré su mochila y abrigo que yo había robado, la cargue al estilo nupcial y nuevamente miré a slender.

-¿Nos…?- comencé a decir.

-Ahora.- dijo mientras sus tentáculos nos envolvían y nos teletransportaban de vuelta a la casa de Lizz.

Aparecimos en el parque frente a su casa. Parecía que su padre aún no llegaba de trabajar. Slender me ayudó a llevarla a su cuarto. Puse sus cosas en du dormitorio. Me percaté de la sangre de su blusa, falda y zapatos. Si todo era un sueño, no puede despertar así.

-Slender, ve a casa, luego te alcanzo.- le dije, ya que me esperaba en la ventana.

-Bien, no te metas en problemas.- dijo escabulléndose entre los árboles.

Regresé mi vista a Lizz quien dormía plácidamente en su cama. Un fuerte sonrojo recorrió mi rostro. Vamos Jeff, controla tus hormonas y haz lo necesario. Me dije mentalmente.

Mis manos temblaron unos momentos, luego me puse firme. Desabroché su blusa revelando su brasier de encaje azul. Fruncí el ceño de los nervios. Contrólate Jeff… suspiré mentalmente. Debajo de su almohada estaba su pijama. Le saqué la blusa manchada y la coloqué en el suelo. Delicadamente le coloqué el polo de su pijama, era de color negro y tenía estampado el logo del anime de "Death Note". Le quité delicadamente sus zapatos escolares, que para mi suerte no estaban manchados con sangre. Moví mis manos a su cintura, desabroché el botón de su falta y le bajé la cremallera. Lentamente le quité la falda procurando no despertarla. Tenía un pequeño short negro encima de unas mayas negras. Mis manos comenzaron a temblar nuevamente cuando las situé en el borde de su short. Me trague mis nervios y traté de calmar mis hormonas. Tomé un largo respiro y comencé a bajar su delgado short. Parecía que mis manos tuvieran epilepsia cuando las situé para retirar sus mayas. Oh, vamos Jeff, deja tu mente pervertida un rato. Me critiqué a mí mismo. Fruncí el ceño nuevamente. Totalmente concentrado y enfocado. Comencé a retirar sus mayas con delicadeza y lentitud. Revelando unas bragas de color negro con decorados azules. Pude sentir como los colores se me subían a la cabeza y me ponía increíblemente rojo. Oh genial, ahora me parezco a Smiley. Tomé su short azul de pijama y se lo puse sin vacilar. Traté de controlar mis pensamientos. Agarré una colcha y la cubrí con esta protegiéndola del frío.

Tomé su ropa ensangrentada y la observé nuevamente. Me acerqué a ella con sigilo. Sonreí con ternura. Le di un beso en la frente.

-Go to sleep, my love. - Le canté en el oído.

Me deslicé entre las sombras y me dirigí a su ventana con una sonrisa en los labios. Dejé la rosa que le había obsequiado en esta. Reí por lo bajo. Salí y me adentré en el bosque y me fui a casa. Pensando solo en ella.

-Lo que me provocas… mi pequeña demente.- susurré.

Respiré el aroma de su ropa con anhelo y deseo. Miré el cielo oscuro e infinito como la boca de un lobo. Sonreí con nostalgia y comencé a correr en la profundidad del bosque. Pronto, ella será mía.


Jeffy, te amo. ¿Quieren saber la historia de Slendy con la chica? Lean mi otro fic, que es como el inicio de la Creepyhouse *0* Bueno, hasta el próximo capítulo. Byeee :3