Capítulo 2
Mi despertador suena con insistencia y aunque sea extraño de mí no lo apago al instante como de costumbre, esta vez tardo en apagarlo por la falta de sueño. Hoy compruebo que no he estado equivocada estos diecisiete años de vida, mi ideal de dormir ocho horas diarias para el correcto descanso del cuerpo no es falso.
Una vez apago finalmente el despertador me permito quedarme unos instantes más en la cama recordando porque ahora me siento tan cansada estando recién levantada. Es debido, ni más ni menos, a los traicioneros nervios por no saber que ropa elegir para esta tan esperada ocasión y el incontrolable deseo de verla por fin, que no me dejaron acostarme temprano ni conciliar el sueño rápidamente después. Me pasé toda la noche en vela, sin pegar ojo hasta altas horas de la noche y por eso ahora, no estando acostumbrada a no dormir mis ocho horas, me siento como si hubiera tenido el entrenamiento más duro de mi vida.
Me permito coger aire con fuerza una última vez acostada en mi cómoda cama, para finalmente pararme y poder así iniciar el día. Primero me dirijo al baño a asearme un poco: inicio peinando mi largo y lacio cabello que ahora está todo alborotado a causa de la mala noche que he pasado, seguidamente lavo a conciencia mi rostro y mis dientes, para terminar, me cercioro que todo está correcto y me dirijo de nuevo a mi cuarto.
Una vez en mi habitación diviso la ropa que elegí cuidadosamente anoche y dejé bien colocada en la parte superior de la cómoda. Como anoche, me pongo a dudar si es realmente la elección correcta, pero me obligo a mí misma a abandonar la idea de cambiarla, se me hace tarde ya, aun habiendo programado el despertador a conciencia una hora antes de lo necesario por posibles contratiempos.
Una vez vestida compruebo que mi aspecto está perfecto y que llevo todo lo necesario. Sin poder evitarlo sonrío, creo que aun con falta de horas de sueño mi imagen no ha sido estropeada y podré al menos estar presentable, cosa que me alivia enormemente, no sería bueno que después de tanto tiempo sin vernos yo me presentara de forma inadecuada, me avergonzaría demasiado que me viera así.
Voy con tiempo, así que me permito desayunar con calma. Esta vez mi madre a cocinado cuidadosamente para mí una sopa de miso, salmón y un bol de arroz con huevo, suficiente para aguantar hasta el almuerzo. Antes de salir de casa cojo la comida que he preparado para el picnic, onigiris, lo único que soy capaz de cocinar sin miedo de estropear su sabor o aspecto. Acordamos que cada una llevaría algo para comer, y estoy prácticamente segura de no equivocarme al decir que Hanayo traerá gohan, Honoka dulces japoneses preparados en la tienda de sus padres, y tanto Kotori como Nozomi traerán exquisita comida gracias a su excelente talento culinario. Estoy deseando ver realmente que traerá cada una. Antes de salir de casa lavo mis dientes de nuevo y me hecho un poco de perfume, debo estar lo mejor posible para poder así encararla un poco más tranquila sabiendo que mi aspecto al menos esta correcto.
Al salir de casa noto el agradable viento que acaricia ni rostro y mece levemente mi cabello suelto. No se ve ni una sola nube, es un hermoso día con una temperatura perfecta. Las calles no están muy concurridas para ser domingo. Agradezco poder caminar tranquilamente por las calles solitarias, así es más fácil para mí hacerme mi lista mental de que debo y no debo hacer hoy: debo pensar antes de hablar, no dejar que se me atore la voz, no mostrar signos de incomodidad o sonrojos innecesarios y sobre todo, controlar mis miradas a cierta persona, no quiero incomodarla ni mostrarle esta parte tan embarazosa de mí, seria tema de preguntas constantes, y no creo estar preparada para contestarlas, ya que ni yo misma sé las respuestas a la mayoría de esas posibles preguntas: ¿Por qué la miras tanto? ¿por qué te sonrojas al verla? ¿por qué tu corazón se acelera al solo pensar en ella?... y así hasta un sinfín de posibles preguntas se me ocurren ahora mismo, y no tengo una respuesta clara para ni una sola de ellas. Es exasperante no encontrar dichas respuestas, llevo meses no pudiendo conciliar debidamente el sueño por culpa de ellas. Solo sé que mi necesidad de verla no es falsa, no es producto de mi imaginación. He intentado suprimirla de mis pensamientos, mantenerme distraída aumentando mis quehaceres del consejo, estudiando por las tardes cada una de las materias que cursamos este curso, quedándome horas extras en el club de tiro con arco y mis practicas con mis padres, pero nada suerte efecto, siempre la estoy buscando en los pasillos del instituto, en los lugares que solíamos frecuentar y donde entrenábamos, esperando que aparezca por fin… y no puedo dejar de pensar en ella, lo intento, pero ya hasta aparece en mis sueños, y sinceramente no me desagrada, me siento mejor cuando dejo a mis sentimientos fluir naturalmente que cuando los reprimo.
Abandonando el mundo de mis pensamientos para regresar al mundo real, me doy cuenta que ya estoy por llegar al lugar de encuentro, pensando se me ha hecho el trayecto más corto. Hemos acordado reunirnos todas a las once y media de la mañana en frente del parque, para así dirigirnos todas juntas a la zona donde se encuentran los arboles de cerezos en flor y poder almorzar allí. La verdad se me hace agradable que podamos juntarnos todas después de tanto tiempo. Si es cierto que con Maki, Rin y Hanayo seguimos teniendo contacto y nos vemos con frecuencia en la preparatoria, incluso almorzamos juntas de vez en cuando, pero con las de tercero es un tema distinto. Ninguna de nosotras, aparte de Maki, ha visto a las de tercero después de su graduación, así que es normal que todas esperáramos este día con ilusión, pues parece una de las antiguas reuniones de Muse e inevitablemente nos hace pensar en aquellos buenos momentos que pasamos juntas intentando salvar Otonokizaka. La nostalgia es mala, no debo permitirme sentirme triste ahora mismo, hoy es un día de rencuentros, y por tanto de felicidad, debo sonreír y disfrutar mi día junto a las chicas.
Miro mi reloj de pulsera, voy a llegar unos diez minutos antes de la hora. Siempre he pensado que mejor esperar que hacer esperar a los demás, es deshonroso hacer esperar a alguien por ti. Cuando levanto mi vista del reloj para posarla de nuevo en el camino veo dos figuras en la lejanía situadas en la entrada del parque donde hemos acordado encontrarnos. A medida que voy acercándome puedo asegurar de que dos personas se tratan e inevitablemente las pulsaciones de mi corazón aumentan, empiezo a sudar frio, instintivamente arreglo mi falda y mi cabello y presiento que mi rostro esta sonrojado, pues ella está ahí frente a mí, tan hermosa como siempre, con su cabello rubio suelto esta vez, y con un toque más maduro que la ultima vez que la vi. No puedo apartar mi mirada de ella, deseaba tanto verla… y por fin está ahí, a unos escasos tres metros más allá, sin percatarse si quiera de mi presencia. Mejor, así puedo permitirme observarla unos instantes más y grabar en mi memoria su hermosa imagen.
Bueno aquí os traigo el segundo capítulo, espero que lo disfrutéis tanto como yo lo he hecho escribiéndolo :) ya estoy planificando el capítulo 3 y espero no tardar en os sorprenda un poquito lo que tengo planeado hacer para este próximo capítulo, estoy deseando poderlo compartir con vosotros/as ^^
Nos vemos en el próximo, un saludo a todos :3
